El equipo de Cirugía Plástica y Reparadora dirigido por Rosa Pérez Cano, del Hospital Gregorio Marañón, de Madrid, ha dado a conocer los datos del primer ensayo clínico europeo Restore-2 que pone de manifiesto la eficacia y seguridad de la terapia celular en la reconstrucción de la mama. De hecho, los resultados, que se publican en el último número del European Journal of Surgical Oncology, demuestran que el implante de células madre adultas autólogas derivadas del tejido adiposo “ofrece resultados muy buenos y seguros en la reconstrucción mamaria tras cuadrantectomía o extirpación previa de una parte de la mama”, han indicado Pérez Cano y José María Lasso, principales investigadores de este ensayo en pacientes cuyo inicio se remonta a 2008.

Control extensible
Esta investigación prospectiva de terapia celular en cirugía plástica se ha llevado a cabo entre siete hospitales de Reino Unido, Italia, Bélgica y España, país en el que han realizado 32 de los 71 procedimientos totales (pacientes intervenidas), lo que convierte al Marañón en el centro con la serie más amplia. Además, un dato importante es que, al menos en el Marañón, “el control de seguridad obligatorio se mantendrá durante cinco años”, según ha asegurado Pérez Cano.

Todos los profesionales que han participado en el trabajo, así como los que están implicados en el abordaje del cáncer de mama, consideran que los resultados de este exhaustivo análisis abren una nueva forma de actuación, así como futuras perspectivas para investigar, puesto que se ha observado que las células mesenquimales tienen un elevado poder de angiogénesis, que al nutrir la grasa implantada, permiten mantener su forma y volumen, ya que no se atrofian ni se necrosan. Tampoco se ha producido ningún caso de rechazo.

Las mujeres implantadas, con una edad media de 52 años, debían cumplir una serie de criterios: tener lesiones malignas en estadio precoz, podían haber recibido o no quimio y/o radioterapia, pero no podían haber sido reconstruidas previamente.

La seguridad oncológica, aunque el control seguirá cinco años más, es previsiblemente muy buena, ya que las mujeres se someten a seguimientos muy rigurosos. “Teniendo en cuenta que la mama es un lecho estrogénico, el protocolo de seguridad ha de ser muy estricto. El seguimiento ha contemplado, y contemplará, mamografías y resonancias magnéticas cada seis meses, además de análisis de marcadores tumorales cada seis meses y estudios de citogenética para lesiones tumorales”, ha indicado Lasso.

Mismo acto quirúrgico
El proceso de implantación, exento de manipulación, en sí no es excesivamente complicado, pues se realiza de forma ambulatoria y la paciente regresa a su casa el mismo día. Básicamente, la extracción e implante de células madre derivadas de la grasa se realiza en un mismo acto quirúrgico. “Las células se extraen mediante liposucción, normalmente de la grasa del abdomen que son más numerosas y de mayor calidad que en la cadera. Un dispositivo separa la grasa de las células mesenquimales, la purifica y la limpia, no la centrifuga, para implantarla en la mama de la paciente. En la segunda fase se procede al relleno del defecto con la solución celular por planos. Actualmente, la técnica se emplea en síndrome de Poland para varones y se estudia la posibilidad de uso para reconstrucciones mamarias más grandes sin posibilidad de prótesis.
junio 4/2012 (Diario Médico)

R. Pérez-Cano, J.J. Vranckx, J.M. Lasso, C. Calabrese, B. Merck, A.M. Milstein, et.al. Prospective trial of Adipose-Derived Regenerative Cell (ADRC)-enriched fat grafting for partial mastectomy defects: The RESTORE-2 trial. European Journal of Surgical Oncology (EJSO), vol 38 (5); publicado mayo 2012.

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