La peligrosa bacteria Clostridium difficile no solo se propaga en los hospitales, sino también en otros ámbitos de atención de salud, provocando que las tasas de infección y de mortalidad alcancen un «récord histórico», informaron el martes las autoridades sanitarias de Estados Unidos.

«La C. difficile es una infección diarreica letal que plantea una significativa amenaza para los pacientes de Estados Unidos que reciben atención de salud», señaló en una conferencia matutina Ileana Arias, subdirectora principal de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos.  «C. difficile hace que muchos estadounidenses sufran y mueran».

El germen se relaciona con unas 14 000 muertes al año en Estados Unidos. Las personas en mayor riesgo de //C. difficile son las que toman antibióticos y también reciben atención en cualquier instalación médica.

«Este fallo es más difícil de aceptar porque son muertes tratables y con frecuencia prevenibles», dijo Arias. «Sabemos lo que se puede hacer para proteger mejor a nuestros pacientes».

Gran parte del aumento en esta epidemia bacteriana se ha debido al abuso de antibióticos, anotaron los CDC en su informe del 6 de marzo. A diferencia de las personas sanas, las que tienen una mala salud están en alto riesgo de infección con C. difficile.

Casi el 50 % de las infecciones suceden entre personas menores de 65 años, pero más del 90 % de las muertes se dan entre las que tienen a partir de los 65, según el informe.

Los cálculos previos hallaron que cada año unas 337 000 personas son hospitalizadas debido a infecciones con C. difficile. Se trata de niveles históricamente altos, y añaden al menos mil millones de dólares adicionales en costos al sistema de atención de salud, según los CDC.

Sin embargo, esos estimados podrían no reflejar del todo el impacto general de la C. difficile.

Según el nuevo informe, 94 % de las infecciones con C. difficile se relacionan con la atención médica, con 25 % entre los pacientes hospitalizados y 75 % entre los pacientes de hogares de ancianos o personas atendidas recientemente en consultorios médicos y clínicas.

Aunque la proporción de infecciones es más baja en los hospitales, son el núcleo de la prevención porque muchos pacientes infectados son transferidos a los hospitales para recibir atención, lo que aumenta el riesgo de que la infección se propague en esos lugares, apuntaron los CDC.

El otro 50 % de las infecciones se relacionaban con atención en el hospital en que se diagnosticó la infección.

Los CDC dijeron que estas infecciones podrían reducirse si los trabajadores de atención de salud siguen unas sencillas precauciones contra la infección, como recetar menos antibióticos, lavarse las manos con mayor frecuencia, y aislar a los pacientes infectados.

Estas y otras medidas han reducido las infecciones con C. difficile en 20 % en hospitales de Illinois, Massachusetts y Nueva York, según los CDC.

En Inglaterra, las infecciones se han reducido en 50 % en tres años, señaló la agencia.

Los pacientes contraen infecciones con C. difficile sobre todo tras tomar antibióticos, que pueden reducir las bacterias «buenas» del organismo durante varios meses. Ese es el momento en que los pacientes se pueden enfermar de C. difficile, que se puede propagar a través de superficies contaminadas o de los proveedores de atención de salud.

La principal señal de infección con C. difficile es la diarrea, que puede provocar deshidratación. Si es grave, la infección puede resultar letal. Otros síntomas incluyen fiebre, náuseas y pérdida del apetito.

Los CDC aconsejan que si al diarrea ocurre después de que un paciente comience con los antibióticos, se debe sospechar la presencia de C. difficile y continuar el tratamiento con otro antibiótico.

En un comentario sobre el informe, el Dr. Marc Siegel, experto en enfermedades infecciosas y profesor asociado de medicina de la Universidad de Nueva York, dijo que «todas estas recomendaciones están bien, el problema es que no funcionarán, no se puede detener estas prácticas. Este bicho existe en un clima de abuso de antibióticos».

Erradicar la C. difficile resulta difícil porque se oculta en el colon y luego recurre, y las pruebas no siempre son precisas, apuntó Siegel. «Es un problema omnipresente en los hospitales, e incluso en las comunidades», lamentó.
marzo 6/2012 (HealthDay News)

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