Las vacunas que lleguen en el siglo XXI no sólo estarán dirigidas a prevenir enfermedades infecciosas, sino a abordar otras como el cáncer, cuadros degenerativos, enfermedades autoinmunes y neurológicas o adicciones como el tabaco o a la cocaína. Así lo han señalado los expertos reunidos recientemente en el curso de verano \’Vacunas para el siglo XXI\’ de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), organizado en colaboración con el Grupo de Estudio de Vacunación en el Adulto (GEsVA). Para ello, las nuevas tecnologías, capaces de proporcionar diseños moleculares específicos, juegan un papel esencial.

Según ha indicado el profesor Ramón Cisterna, director del curso y coordinador del GEsVA, “en un futuro cercano, las vacunas que curen serán una realidad”. El profesor Benito Regueiro, catedrático de Microbiología y jefe de servicio de Microbiología del Hospital Clinico de Santiago de Compostela, ha adelantado que “se están investigando vacunas para enfermedades como la artritis reumatoide, el alzhéimer e incluso la hipertensión arterial. Por ejemplo, en el caso concreto de la miocarditis autoinmune se ha observado que el tratamiento con una vacuna especial atenúa la severidad de la enfermedad”.

\”La investigación en vacunología está buscando\”, añade el doctor Regueiro, \”soluciones tanto para nuevas dianas como para hacer frente a antiguos problemas aún sin respuesta, como la tuberculosis o las epidemias de gripe”. En su opinión, en ambos casos, el desarrollo de las investigaciones se basa en un mayor conocimiento científico de cómo actúa el sistema de defensa del organismo, así como del funcionamiento de la memoria de defensa de las células, “junto con el desarrollo de las tecnologías genómicas y proteómicas”, añade. Por su parte, el profesor Cisterna añade que “muchas de las respuestas están en nuestro propio sistema inmune”.

Tradicionalmente las vacunas buscan preparar al organismo para que este responda con eficacia cuando se presenta una enfermedad, “ahora que entendemos mejor las células que participan en ello y disponemos de métodos tecnológicos, podemos educar tecnológicamente a esas células para que den una respuesta más eficaz”, explica el doctor Regueiro apuntando a las investigaciones que se están desarrollando en las vacunas frente al VIH. Para ello, “se extraen las células del individuo, se entrenan para que respondan y se vuelven a insertar en el organismo”. Además, indica cómo el uso de vectores vacunales permitiría dar información adicional de manera que “vacunando frente a un virus se consiga inmunizar no sólo contra ése, sino también contra otras muchas enfermedades”.

El doctor Regueiro ha recordado que, a pesar de que las nuevas tecnologías apunten a vacunas cada vez más personalizadas, “en vacunología impera el principio de la búsqueda de soluciones universales. Aunque se hagan modificaciones específicas para aplicarla sobre un individuo concreto, estás generando un fenómeno universal: ese individuo vacunado está protegiendo a la comunidad, que va desde su familia, entorno, país a países vecinos, y, en definitiva, tiene un efecto global”.

Por eso, y teniendo en cuenta la eficacia, seguridad y fiabilidad de las vacunas, el profesor Cisterna las define como el elemento de futuro. “Hasta la fecha, ningún proyecto se puede encarar con la efectividad de las vacunas”, concluye este experto.
Julio 8/2011 (JANO)

julio 11, 2011 | Dra. María T. Oliva Roselló | Filed under: Biotecnología, Medicina Preventiva | Etiquetas: , , |

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