Así lo señala un estudio publicado en la revista «Nature«, que ha analizado células humanas y de la mosca de la fruta.

Investigadores del Hospital Johns Hopkins en Estados Unidos, en un estudio publicado en la revista «Nature», señalan que podrían haber descubierto el primer paso para ver cómo una mutación genética cusa un daño cerebral asociado a la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) o la demencia frototemporal (DFT). Explican que el gen alterado C9orf72, localizado en el cromosoma humano 9, causa que las moléculas de ARN bloqueen importantes vías para el transporte de proteínas, lo que provocaría atascos moleculares fuera de los núcleos de las células cerebrales y afectaría a sus operaciones y supervivencia. Gracias a un experimento, los especialista apunta que además, una terapia molecular podría mitigar este tráfico y restauran el flujo molecular en el núcleo celular.

La mutación C9orf72, el factor genético de riesgo más conocido para estas enfermedades, se asocia con el 40 % de los casos hereditarios de ELA y a un 25 % de los de demencia frototemporal. Ambas enfermedades se caracterizan por la degeneración de las células nerviosas con el tiempo.

400 PROTEÍNAS

Según Jeffrey Rothstein, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Johns Hopkins, los investigadores sabían que la mutación C9orf72, en vez de cambiar de un bloque de ADN a otro, generaba un cadena de nucleótido de ADN para que se repitieran ciento de veces. A través de un ADN mutado, estas células afectadas crean largas hebras de ARN repetitivo, material genético responsable de transmitir el código genético de ADN fuera del núcleo a la maquinaria que la traduce en proteínas.

En 2003, el laboratorio de Rothstein identificó más de 400 proteínas en las células en las que las hebras repetitivas de ARN podrían interactuar. Sin embargo, los investigadores del hospital, junto con Thomas Lloyd, profesor de neurología en la universidad, se han dirigido a una de esas proteínas, la RanGAP, como la clave para mediar el efecto del ARN mutado en las células.

«Hemos llegado a este descubrimiento usando un modelo de la mosca de la fruta con ELA y demencia, que nos permitía detectar de esos 400 candidatos uno que bloquee las muerte de las células cerebrales en un organismo vivo», explica Lloyd. «Este trabajo identifica a la proteína RanGAP como un objetivo principal de las repeticiones de C9orf72 que podrían prevenir la muerte de células cerebrales», añade el especialista.

EN BUSCA DE UN FÁRMACO

En células sanas, el RanGAP ayuda a transportar moléculas a través de los poros nucleares que conectan el citoplasma celular y el núcleo. Pero en su estudio, con células de las mosca y humanas, Rothstein y Lloyd descubrieron que el RanGAP se aglutina fuera del núcleo. Es más, las proteínas que dependen del RanGAP para transportarse al núcleo no fluyen a través de los poros nucleares.

Rothstein ha anunciado una colaboración con el laboratorio Isis Pharmaceuticals para desarrollar un fármaco que podrían ayudar tanto a pacientes con ELA y DFT: Sin embargo, «aún no sabemos el paso que existe entre la mutación C9orf72 y la muerte celular en el cerebro», señala Rothstein.
agosto 28/2015 (Diario Médico)

 

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