El uso de la inmunoterapia celular para tratar el cáncer ha sido uno de los mayores avances en esta última década. Novedosas combinaciones están ofreciendo buenas expectativas.
El uso de la inmunoterapia celular para tratar el cáncer ha sido uno de los mayores avances en esta última década. Se podría clasificar en tres grandes estrategias terapéuticas: las células dendríticas; los TILS, linfocitos T infiltrados en el tumor, (del inglés tumour infiltrating lymphocites); y los CAR (del inglés chimeric antigen receptor). Existen tres modos de activar las células dendríticas para inducir respuestas antitumorales. Por un lado, la vacunación con células tumorales modificadas genéticamente; por otro lado, la manipulación ex vivo de las células dendríticas mediante la estimulación con células tumorales, la utilización de exosomas derivados de células tumorales o la preparación de fusiones entre célula tumoral y célula dendrítica.

«Necesitamos que la célula dendrítica esté además cargada de antígeno, en un proceso de maduración completo para inducir una respuesta celular», ha subrayado Juan José Lasarte, del Centro de Investigación Médica Aplicada (CIMA), de Pamplona, durante el II Foro de Inmunología Traslacional e Inmunoterapia del Cáncer, organizado por el Grupo Español de Terapias Inmuno-biológicas en Cáncer y celebrado en Sevilla. Por último, la manipulación In vivo de las células dendríticas: «Tenemos receptores que se expresan en la superficie de las células dendríticas que podrían ser utilizados para estas estrategias de vehiculización del antígeno».

Vacunación combinada
Según Lasarte, «la vacunación como única terapia no ha alcanzado los resultados esperados, pero la combinación con otras terapias como la quimioterapia, radioterapia, crioterapia, radiofrecuencia, ultrasonidos e inhibidores de check point o bloqueo de los puntos de control (anti-PD-1, anti CTLA-4) podría mejorar su eficacia». Además, la utilización de fármacos epigenéticos podría potenciar la expresión de estos genes, que son claves para la activación del sistema inmune.

Por su parte, Ana Boronat, del servicio de inmunología del Hospital Clínico de Barcelona, ha abordado las ventajas y limitaciones de la terapia CAR. Entre las ventajas, reconocimiento antigénico, tratamiento vivo y diseño modular; entre las limitaciones, que todavía no es eficaz para antígenos intracelulares, en tumores sólidos falta una estrategia definitiva, hay diversidad de protocolos y toxicidad severa.

La nueva generación de CARS: terapia combinada con anticuerpos monoclonales o con una quimioterapia, en modelo animal; CAR duales, que implican dos antígenos que pueden estar dirigidos a ampliar ese rango de reconocimiento o a nivel de seguridad -se está utilizando para los CAR de tumores sólidos-; y Armored Cars (CAR cargados con refuerzos), basado en actuar sobre las células T gamma/delta, en modificar genes a nivel de citocinas o en introducir CAR adicionales. «Esta terapia es muy prometedora y está dando muy buenos resultados», concluye Boronat.
abril 13/2016 Diario Médico)

abril 14, 2016 | Lic. Heidy Ramírez Vázquez | Filed under: Neoplasias, Oncología | Etiquetas: , , |

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