Una enzima común fácilmente detectable en la sangre podría identificar qué pacientes con cáncer avanzado de riñón responderán positivamente al tratamiento, según un estudio publicado en Journal of Clinical Oncology (DOI:10.1200/JCO.2011.40.9631.).

El descubrimiento, de los investigadores del Instituto de Cáncer Duke (Carolina del Norte, Estados Unidos), podría llevar a desarrollar el primer análisis de sangre para determinar el mejor tratamiento en cáncer de riñón en estados avanzados.

“Siendo capaces de dirigir estos pacientes a un tratamiento podremos ayudarles a lograr un mayor avance para su curación”, afirma Andrew Armstrong, profesor asociado de medicina y cirugía de Duke y autor del estudio. “Al mismo tiempo, los pacientes que no se beneficiarían del tratamiento podrían prescindir de someterse a un régimen de fármacos con efectos secundarios que disminuyen su calidad de vida”.

Los científicos centraron la investigación en una enzima denominada lactato deshidrogenasa (LDH) que se encuentra en casi todos los tejidos del cuerpo y juega un papel importante en la conversión de comida en energía. Como las células mueren o resultan dañadas, liberando LDH, los elevados niveles de la enzima son considerados un factor de riesgo en el cáncer de riñón, señalando la progresión del tumor.

En estudios recientes se ha sugerido que una tasa elevada de LDH podría indicar la activación de alteraciones en genes claves que podrían ayudar a la proliferación del cáncer. Uno de esas vías genética de cáncer se relaciona con la proteína mTOR. Los medicamentos inhibidores de mTOR podrían inhibir el proceso cancerígeno aumentando la esperanza de vida de los enfermos, incluso  aquellos con altos niveles de LDH.

Los científicos del Instituto Duke realizaron un estudio en 404 personas para determinar si un alto nivel de LDH podría ayudar a predecir la efectividad de un medicamento inhibidor de mTOR, el temsirolimus, además de ser una herramienta útil para el pronóstico de cáncer de riñón avanzado.

La mitad de los participantes recibieron una terapia estándar mientras que la otra mitad se sometió a terapia de temsirolimus. Los investigadores demostraron que aquellos pacientes que presentaban altos niveles de LDH al comienzo del experimento, sobrevivían un tiempo significativamente mayor (6,9 meses) si se exponían a terapia con temsirolimus, que si lo hacían con una terapia estándar (4.2 meses).

A los seis meses, el 53.7 %  de los pacientes con altos niveles de LDH que utilizaban temsirolimus estaban vivos, en comparación con el 39.5 %  de los que no participaban en esa terapia. Tras doce meses, los índices de supervivencia del primer grupo se situaban en 34.3 % , mientras que los de la terapia estándar se situaban en el 12.7 %.

Sin embargo, aquellos pacientes con tasas bajas de LDH al comienzo de la investigación mostraban una pequeña diferencia en los ratios de supervivencia entre ambos grupos: 11,7  meses para los participantes en terapia con inhibidor de mTOR frente a los 10.4 meses de aquellos sometidos a terapia estándar.

“Se trata de un gran descubrimiento”, explica Armstrong. “Tener un biomarcador útil para el cáncer de riñón que dirigiera a los pacientes a la mejor terapia sería un gran paso adelante”.
agosto 13/2012 (Diario Médico)

Nota: Los lectores del dominio *sld.cu acceden al texto completo a través de Hinari.

Andrew J. Armstrong, Daniel J. George,Susan Halabi. Serum Lactate Dehydrogenase Predicts for Overall Survival Benefit in Patients With Metastatic Renal Cell Carcinoma Treated With Inhibition of Mammalian Target of Rapamycin. JCO. Agosto 13, 2012

agosto 16, 2012 | Dra. María T. Oliva Roselló | Filed under: Oncología | Etiquetas: , , |

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