La combinación del tratamiento de referencia con este fármaco permite reducir la dosis del primero, de elevada toxicidad renal, en un 33%, según se desprende del mayor estudio realizado en trasplante de hígado hasta el momento.

El uso de everolimus, de Novartis, como tratamiento complementario minimiza las posibilidades de rechazo del trasplante y disminuye el riesgo de insuficiencia renal, debido a su baja toxicidad, según un ensayo clínico cuyos resultados acaban de presentarse en el XVIII Congreso Mundial de Trasplante de Hígado, en San Francisco.

En el estudio, el mayor realizado hasta la fecha en trasplante de hígado, han participado 719 pacientes de 94 centros y 19 países, entre los que se cuenta España, con 37 pacientes de 9 centros. Las conclusiones demuestran que la combinación del tratamiento de referencia con everolimus permite reducir la dosis del primero, que tiene una elevada toxicidad renal, en un 33%, manteniendo la potencia inmunosupresora del tratamiento.

El riesgo de rechazo agudo diagnosticado por biopsia fue del 4,1% frente al 10,7% del tratamiento de referencia. Por otro lado, se consigue minimizar el riesgo de insuficiencia renal, con una mejora media ajustada del filtrado glomerular de 8,5 ml. Estos datos suponen una gran mejora en el manejo de los pacientes trasplantados hepáticos y pueden repercutir positivamente en la disminución de la morbilidad a largo término y el aumento de la supervivencia de estos pacientes.

“Este estudio es una novedad porque sienta las bases para el uso de everolimus, que hasta ahora se utilizaba en trasplante renal y cardíaco, como inmunosupresor para los trasplantados hepáticos”, señala el Dr. Ignacio Herrero Santos, hepatólogo de la Unidad de Trasplante Hepático de la Clínica Universidad de Navarra. “Se ha visto que nos ayuda a reducir dosis de otros fármacos inmunosupresores como el tacrolimus, cuyo principal efecto secundario es la toxicidad renal, sin aumentar el número de rechazos e incluso disminuyéndolos”, indica asimismo el Dr. Herrero, quien asegura: “El descubrimiento de la nueva indicación de everolimus permitirá individualizar la inmunosupresión a cada paciente”.

Por su parte, la Dra. Itxarone Izaskun Bilbao Aguirre, jefe clínico de la Unidad Trasplante Hepático del Hospital Universitario Vall d’Hebron, aduce que “después del trasplante hepático, muchos pacientes experimentan una insuficiencia renal debido, entre otros factores, a la medicación inmunosupresora, por lo que el hecho de poder utilizar un fármaco que no tiene este efecto adverso significa un gran avance”.

La Dra. Bilbao explica que “utilizando un fármaco que minimiza el riesgo de insuficiencia renal, podemos mejorar la calidad de vida de los pacientes e incluso alargar la supervivencia”. En este sentido, el Dr. Herrero recuerda que “en el primer año probablemente no haya una importante modificación en la calidad de vida porque el paciente mantiene una función renal bastante aceptable, pero la insuficiencia renal progresa a lo largo de los años repercutiendo en el pronóstico vital de los pacientes, algunos de los cuales llegan a entrar en diálisis, lo que es una importante alteración de la calidad de vida”.
mayo 23/2012 (JANO)

mayo 24, 2012 | Dra. María T. Oliva Roselló | Filed under: Farmacología, Trasplantología | Etiquetas: , , , |

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