Existen seis genotipos del virus de la hepatitis C y el 1 es el más frecuente y difícil de tratar. En la XXII Conferencia de la Asociación Asia Pacífico para el Estudio del Hígado se han presentado datos de un estudio en fase II en once pacientes tratados con daclatasvir.

Se trata de curar, no de controlar la hepatitis C. En el mundo hay unos 170 millones de afectados de hepatitis C crónica, por lo que su abordaje supone un gran reto. “Para poder hablar de curación de la hepatitis C, debemos controlarla en Asia, donde se concentran la mayor parte de los afectados; así acabaremos con la epidemia”, ha dicho Jacob George, profesor de Gastroenterología de la Universidad de Sidney, en Australia, que ha participado en la XXII Conferencia de la Asociación Asia Pacífico para el Estudio del Hígado, en Taipei.

Existen seis genotipos del virus de la hepatitis C y el 1 es el más frecuente y más difícil de tratar: “La tasa de curación está entre el 40 y el 50 %; sin embargo, para los genotipos 2 y 3 la curación supera el 80 %”. George ha recordado que el mayor conocimiento de la genética y de cómo funciona el sistema inmunitario ha ayudado a mejorar el manejo de la infección. “IL28B es el gen que se ha visto que está implicado en la respuesta inmune al interferón. Asiáticos y africanos tienen peor respuesta al tratamiento, porque presentan niveles más bajos de IL28B, mientras que europeos y americanos tienen niveles medios”.

Con la mejora en el tratamiento de la hepatitis C se ha conseguido reducir el riesgo de cáncer hepático un 90 % y en “esta evolución ha tenido que ver el aumento de respuesta en pacientes que no habían sido tratados”.

George se ha referido a un estudio en fase II cuyos resultados se han publicado en The New England Journal of Medicine y que se efectuó con once pacientes con virus de la hepatitis C de genotipo 1 que no habían respondido a tratamientos previos con interferón alfa y ribavirina; esos pacientes fueron tratados con daclatasvir, el primer inhibidor del complejo de replicación NS5A, y asunaprevir, un inhibidor selectivo de la proteasa NS3.

Ambos fármacos, desarrollados por Bristol-Myers Squibb, se encuentran en fase III de investigación. El estudio muestra que se consigue una respuesta virológica sostenida a las doce semanas de tratamiento. “A los tres o seis meses de terminarlo es necesario medir la carga viral para poder constatar la tasa de curación; si no hay virus en sangre, hemos conseguido controlar la enfermedad”.

Como ha reconocido el gastroenterólogo, dicho trabajo muestra la posibilidad de que la hepatitis C se puede curar sin el empleo de interferón, “ya que tanto el alfa como el lambda son moléculas no exentas de efectos adversos, puesto que sus receptores se expresan en células de la médula ósea”.

Así, los pacientes con genotipo 1b tratados con daclatasvir y asunaprevir consiguieron una respuesta virológica sostenida a los seis meses, al igual que el grupo que se trató con dichos antivirales de acción directa en combinación con interferón alfa más ribavirina, cuya respuesta se obtuvo a las doce semanas. Los efectos secundarios en ambos grupos fueron menores, ya que en el grupo tratado con terapia cuádruple, al reducir la dosis de interferón los efectos adversos fueron menores.

Ante estos datos, George ha apuntado que en unos tres años se podrá disponer de tratamientos individualizados para la hepatitis C, que se prescriban teniendo en cuenta los factores genotípicos de cada paciente. “Habrá que contemplar factores como el gen IL28B, el peso, la resistencia a la insulina, el consumo de alcohol, la coinfección con el virus de la hepatitis B y la obesidad para ajustar mejor la respuesta al tratamiento”. El objetivo es tratar al mayor número posible de pacientes para poder controlar la epidemia y reducir la tasa de cáncer hepático.

Se han destinado nuevas ayudas para mejorar la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de las hepatitis B y C en China e India. Estas aportaciones forman parte del programa Delivering Hope/Repartiendo Esperanza, dirigido a reducir las desigualdades en la atención a estas infecciones en Asia. Se estima que en China e India hay 123 millones de personas con hepatitis B crónica y 59 millones con hepatitis C, lo que supone casi la mitad de casos en todo el mundo.

Las ayudas están destinadas a organizaciones como autoridades sanitarias nacionales y regionales u ONG, y se han dado a conocer durante la XXII Conferencia de la Asociación del Pacífico Asiático para el Estudio del Hígado, que se ha celebrado en Taipei. Los fondos irán destinados a programas para formentar el diagnóstico y manejo de la hepatitis C, a través de la formación de profesionales y de pacientes y para llevar a cabo iniciativas en grupos de alto riesgo de infección por VHC y VHB. Estos programas incluyen pautas para la detección e intervención de conductas de riesgo que ayudarán a mejorar la prevención.
febrero 21/2012 (Diario Médico)

Ira M. Jacobson, John G. McHutchison, Geoffrey Dusheiko,  Adrian M. Di Bisceglie, K. Rajender Reddy, Natalie H. Bzowej, et. al. Telaprevir for Previously Untreated Chronic Hepatitis C Virus Infection. N Engl J Med 2011; 364:2405-2416.

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