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	<title>Servicio de noticias en salud Al Día &#187; tejido adiposo pardo</title>
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	<description>Editora principal - Especialista en Información  &#124;  Dpto. Fuentes y Servicios de Información, Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas, Ministerio de Salud Pública &#124; Calle 27 No. 110 e M y N. Plaza de la Revolución, Ciudad de La Habana, CP 10 400 Cuba &#124; Telefs: (537) 8383316 al 20, Horario de atención: lunes a viernes, de 8:00 a.m. a 4:30 p.m.</description>
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		<title>Descubren un mecanismo hipotalámico que induce la obesidad</title>
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		<pubDate>Thu, 12 Jan 2023 05:01:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Endocrinología]]></category>
		<category><![CDATA[Endocrinopatías]]></category>
		<category><![CDATA[Obesidad]]></category>
		<category><![CDATA[ceramidas]]></category>
		<category><![CDATA[gasto calórico]]></category>
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		<category><![CDATA[nutrición]]></category>
		<category><![CDATA[tejido adiposo pardo]]></category>

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		<description><![CDATA[Un equipo de investigadores de la Universidad de Santiago de Compostela ha descubierto cómo las ceramidas pueden afectar a ciertas áreas del hipotálamo interfiriendo en los mecanismos que regulan la actividad del tejido adiposo pardo. La acción de las ceramidas, según el artículo publicado en Cell Reports, disminuye el gasto calórico, incrementa la masa corporal [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Un equipo de investigadores de la Universidad de Santiago de Compostela ha descubierto cómo las ceramidas pueden afectar a ciertas áreas del hipotálamo interfiriendo en los mecanismos que regulan la actividad del tejido adiposo pardo.<span id="more-37996"></span></p>
<p>La acción de las ceramidas, según el artículo publicado en <a href="http://www.diariosalud.net/content/view/26568/413/" target="_blank">Cell Reports</a>, disminuye el gasto calórico, incrementa la masa corporal y dificulta la quema de calorías y la producción de calor corporal</p>
<p>La investigación liderada por Miguel López,  ha tenido lugar en el Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn), ha consistido en manipular genéticamente una de las proteínas implicadas en el proceso para contrarrestar sus propiedades y su toxicidad, que afectaba al hipotálamo.</p>
<p>Estas proteínas manipuladas han sido después inyectadas en ratas obesas, o que habían sido engordadas con tratamientos mediante ceramidas, y se ha comprobado cómo conseguían adelgazar a pesar de recibir la misma cantidad de alimento.</p>
<p>Asimismo, las ceramidas generan diabetes asociada a la obesidad, que desaparece al aplicar este tratamiento.</p>
<p>En concreto, las ceramidas alteran los procesos de plegamiento de proteínas en las zonas de tejido adiposo pardo del hipotálamo, lo que se conoce como estrés de retículo endoplasmático.</p>
<p>Como consecuencia, se produce una acumulación de proteínas mal plegadas en el hipotálamo que hace que el tejido adiposo se «desconecte», queme menos grasas y promueva el aumento de peso y la aparición de diabetes.</p>
<p>Miguel López ha señalado que los mecanismos moleculares que regulan el funcionamiento del tejido adiposo en el cerebro «no son del todo conocidos por lo que es determinante comprenderlos» y ha destacado su posible papel como objetivo terapéutico en el tratamiento de la obesidad.</p>
<p><a href="http://www.diariosalud.net/content/view/26568/413/" target="_blank">enero 11/ 2023(Diario Médico)</a></p>
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		<title>El tejido adiposo pardo no influye en el gasto energético</title>
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		<pubDate>Thu, 31 May 2018 05:46:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Lic. Heidy Ramírez Vázquez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Bioquímica]]></category>
		<category><![CDATA[Endocrinología]]></category>
		<category><![CDATA[Endocrinopatías]]></category>
		<category><![CDATA[Fisiología]]></category>
		<category><![CDATA[Histología]]></category>
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		<category><![CDATA[ejercicios físicos]]></category>
		<category><![CDATA[tejido adiposo pardo]]></category>

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		<description><![CDATA[Hasta el año 2009, la relevancia metabólica del tejido adiposo pardo era una completa desconocida. Su descubrimiento supuso una revolución y no pocos fueron los que consideraron que podría traer consigo todo un cambio en la forma de abordar la obesidad. Sin embargo, cada vez son más las dudas que hay sobre cómo impacta realmente [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Hasta el año 2009, la relevancia metabólica del tejido adiposo pardo era una completa desconocida. Su descubrimiento supuso una revolución y no pocos fueron los que consideraron que podría traer consigo todo un cambio en la forma de abordar la obesidad. Sin embargo, cada vez son más las dudas que hay sobre cómo impacta realmente en el balance energético y un estudio de la Universidad de Granada, presentado en el Congreso Europeo de Obesidad celebrado en Viena, parece abundar en esta idea.<span id="more-67272"></span></p>
<p><a href="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2018/05/obesidad.jpg"><img class="alignleft wp-image-67284" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2018/05/obesidad-300x200.jpg" alt="obesidad" width="150" height="100" /></a>Hasta la fecha, la mayor parte de estudios que se han hecho sobre el tejido adiposo pardo han sido en ratones, donde se mostró muy prometedor. Pero parece que dichos avances son imposibles de trasladar a los humanos.</p>
<p>«Hay algunos compañeros del grupo de Finlandia que han hecho algún estudio muy elegante donde realmente enseñan que el tejido adiposo pardo humano no es tan activo como el de los ratones, que es el que conocemos realmente, y que es muy poco abundante. Por lo tanto, que llegue a impactar en el gasto energético de forma suficiente para cambiar el balance energético parece difícil. Nuestro estudio lo que está haciendo no es más que poner otra piedrecita en esta montaña y decir no hay asociación donde hipotéticamente debería haberla claramente», ha explicado Guillermo Sánchez Delgado, del departamento de Educación Física y Deportiva y el Instituto Mixto Universitario de Deporte y Salud de la Universidad de Granada.</p>
<p>«Hemos medido la máxima capacidad de activación del tejido adiposo pardo de 44 individuos y también hemos medido la máxima capacidad de generación de energía en respuesta al frío. Y hemos visto si estos dos fenómenos se asociaban, observando que esto no sucedía para nada en absoluto». El estudio no se quedó ahí, analizando también la asociación con las tasas de oxidación de nutrientes, ante la posibilidad de que alguien pudiera argumentar que aun a igualdad de cambio de gasto energético, el hecho de que se haga por vías más lipolíticas pudiera ser más cardiosaludable. «En cualquier caso nosotros vemos que de nuevo tampoco no hay asociación entre la actividad del tejido adiposo pardo ni su cantidad con la oxidación de nutrientes.»</p>
<p><strong>¿Tejido sin valor?</strong></p>
<p>¿Supone esto entonces que el tejido adiposo pardo no tiene ningún valor en el tratamiento de la obesidad? La otra gran esperanza es que su activación, y sobre todo lo que se le llama amarronamiento de la grasa blanca, que es una especie de fenotipo intermedio, sí que pueda regular el metabolismo de la glucosa y de los lípidos.</p>
<p>«Lo que sí se ha visto tanto en modelo animal como en estudios observacionales humanos es que ese amarronamiento de la grasa blanca, o incrementar la cantidad de tejido adiposo marrón, en el humano sí que se relaciona con una mejora sobre todo del metabolismo de la glucosa. Probablemente porque el propio adipocito pardo tiene una función endocrina, pero esto es una suposición todavía.»</p>
<p>La grasa parda curará la obesidad. Esto se decía y se sigue debatiendo en realidad. «Y se sigue debatiendo probablemente con base suficiente si nos referimos al desarrollo del síndrome metabólico. Probablemente el tejido adiposo pardo puede impactar en el desarrollo o incluso reversión de los problemas metabólicos asociados a la obesidad. Ahora bien, si el tejido adiposo pardo contribuirá a la pérdida de peso, todo indica que no. Sigue en debate si aunque su contribución sea pequeña, si que ayudará al mantenimiento del peso perdido, inducido por dieta o inducido por lo que sea. Pero pérdida de peso <em>per se</em>, parece que no.»</p>
<p><strong>El efecto del ejercicio</strong></p>
<p>Esta investigación de Sánchez Delgado y su equipo se enmarca dentro de una línea más amplia cuyo gran objetivo es entender como el ejercicio puede modular el balance energético. «Estamos por ejemplo analizando cual es el efecto del ejercicio sobre la regulación del apetito. También el efecto sobre las diferentes partes o porciones de la termogénesis. Y también estamos intentando ver los efectos que el ejercicio induce a nivel molecular en ambos, el tejido adiposo blanco y el tejido muscular.»</p>
<p>Todo esto en un momento en el que el papel del ejercicio en la pérdida de peso está siendo más cuestionado que nunca, aunque para Guillermo un problema es que se no se está entendiendo cuál debe ser el objetivo en la lucha contra la obesidad. «Quizás tengamos que entender que curar la obesidad no es necesariamente inducir una pérdida de peso masiva, sino conseguir una pequeña cantidad de pérdida de peso que acabe impactando en la mejora del estado metabólico de la persona. Y en esto está claro, el ejercicio juega un rol fundamental y además probablemente más que la intervención dietética.»</p>
<p>Otra queja es que muchas veces se simplifica en exceso el papel del ejercicio. «Lo que nos dice la evidencia es que las intervenciones de ejercicio parecen ser más beneficiosas para la mejora o prevención del desarrollo del síndrome metabólico que la propia intervención dietética. Aunque es cierto, y también lo vemos y nos da mucha pena a los que somos de este gremio, que a veces se simplifica demasiado la actividad física en este tipo de estudio, y se entiende por actividad física simplemente la cantidad de pasos que alguien da a lo largo del día, cuando en realidad sabemos desde hace mucho tiempo en fisiología del ejercicio que diferentes tipos de ejercicio o diferentes configuraciones del estímulo en sí mismo producen una respuesta radicalmente diferentes.»</p>
<p>Este problema de la simplificación sin embargo no solo afecta a la parcela del ejercicio, sino que es un mal endémico en general en todo lo relacionado con la obesidad, una enfermedad muy compleja en el fondo y de la que todavía desconocemos mucho. «Si yo me voy a la calle, efectivamente la gente simplifica la obesidad. En mi tierra se dice <em>más suela y menos cazuela</em>, esta es la solución. Esto es claramente un error. Pero a mi lo que me sorprende es que este tipo de comentario se oye en el mundo académico biomédico. Es decir que ese mito de la simplificación extrema de la obesidad, por desgracia está en todos los niveles y en todos los estamentos de su abordaje. Incluso la comunidad médica dice este tipo de cosas muchas veces. Y es un gran error, claro.»<br />
<a href="http://endocrinologia.diariomedico.com/2018/05/27/area-cientifica/especialidades/endocrinologia/el-tejido-adiposo-pardo-no-influye-en-el-gasto-energetico" target="_blank">mayo 30/2018 (diariomedico.com)</a></p>
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		<title>Estudian tejido adiposo pardo</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Aug 2012 06:06:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Lic. Heidy Ramírez Vázquez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Pediatría]]></category>
		<category><![CDATA[niños]]></category>
		<category><![CDATA[peso corporal]]></category>
		<category><![CDATA[tejido adiposo pardo]]></category>

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		<description><![CDATA[La región del cuello de niños sanos produce calor por la acumulación de grasa parda, que ayuda a mantener el peso corporal a diferencia de la blanca, difundió Journal of Pediatrics (doi:10.1016/j.jpeds.2011.09.035). Cuando los niños nacen tienen una abundante cantidad de tejido adiposo marrón, principalmente en la espalda, lo que los mantiene calientes y los ayuda [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La región del cuello de niños sanos produce calor por la acumulación de grasa parda, que ayuda a mantener el peso corporal a diferencia de la blanca, difundió <em><strong>Journal of Pediatrics</strong></em> (doi:10.1016/j.jpeds.2011.09.035).<span id="more-23923"></span></p>
<p>Cuando los niños nacen tienen una abundante cantidad de tejido adiposo marrón, principalmente en la espalda, lo que los mantiene calientes y los ayuda a adaptarse a la vida fuera del útero.</p>
<p>Esta, sin embargo, desaparece a medida que las personas crecen y es sustituida por la blanca, que se fija a las caderas y expande a la cintura.</p>
<p>Investigadores de la Universidad de Nottingham, Reino Unido, emplearon tecnologías termodirigidas para determinar si hay grasa parda en el cuerpo después de los primeros años de vida.</p>
<p>Según los científicos la región del cuello de los niños sanos produce calor.</p>
<p>«Solo hay unos 50 gramos de grasa marrón en la región del cuello, que se «enciende» y «apaga» durante el día, ya que el cuerpo está expuesto a diferentes temperaturas, especialmente si se está comiendo o haciendo ejercicio», señaló Michael Symonds, de la Escuela Universitaria de Ciencias Clínicas.</p>
<p>Para los científicos, el reto principal es emplear este hallazgo para determinar qué podría activar la grasa parda y prevenir el exceso de grasa corporal.</p>
<p>Si se estimulara ese tipo de grasa se podría comer más sin exceder el peso corporal, lo perjudicial es que se gastaría energía de forma innecesaria, se sudaría mucho y se estaría caliente y delgado, expresó Symonds.</p>
<p>Sin embargo, los agentes para estimular ese tejido graso podrían ser tóxicos.</p>
<p>Pero Symons señala que el estudio con imágenes térmicas podría aportar una mayor información sobre lo que se come.</p>
<p>«Potencialmente, podríamos añadir un índice termogénico a las etiquetas de los alimentos para indicar si el producto aumenta o disminuye la producción de calor de la grasa parda».<br />
<a href="http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=530547&amp;Itemid=1" target="_blank">julio 31/2012 (PL) </a></p>
<p><strong>Nota</strong>: Los lectores del dominio *sld.cu acceden al texto completo del artículo a través de Hinari.</p>
<p>Vicente Gilsanz, Michelle L. Smith, Fariba Goodarzian, Mimi Kim, et al. <a href="http://www.jpeds.com/article/S0022-3476%2811%2900949-8/abstract" target="_blank"><em><strong>Changes in Brown Adipose Tissue in Boys and Girls during Childhood and Puberty</strong></em></a>. <em>Journal of Pediatrics</em> vol. 160 (4), págs 604-609.e1.</p>
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