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	<title>Servicio de noticias en salud Al Día &#187; síndrome de Marfan</title>
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	<description>Editora principal - Especialista en Información  &#124;  Dpto. Fuentes y Servicios de Información, Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas, Ministerio de Salud Pública &#124; Calle 27 No. 110 e M y N. Plaza de la Revolución, Ciudad de La Habana, CP 10 400 Cuba &#124; Telefs: (537) 8383316 al 20, Horario de atención: lunes a viernes, de 8:00 a.m. a 4:30 p.m.</description>
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		<title>Claves del riesgo cardiovascular en el síndrome de Marfan</title>
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		<pubDate>Thu, 29 Mar 2018 05:14:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Lic. Heidy Ramírez Vázquez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Enfermedades cardiovasculares]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedades y anomalías neonatales]]></category>
		<category><![CDATA[Reumatología]]></category>
		<category><![CDATA[manejo clínico del síndrome de Marfan]]></category>
		<category><![CDATA[síndrome de Marfan]]></category>

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		<description><![CDATA[Los afectados por el síndrome de Marfan y con alteraciones del gen Fribilin-1 presentan una mayor proporción de eventos aórticos. Estos hallazgos genéticos podrían tener importancia no solo en el diagnóstico, sino también en la estratificación del riesgo y el manejo clínico de los afectados por este trastorno, que afecta al tejido conectivo y que tiene [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Los afectados por el <a href="https://medlineplus.gov/spanish/marfansyndrome.html" target="_blank">síndrome de Marfan</a> y con alteraciones del gen Fribilin-1 presentan una mayor proporción de eventos aórticos. Estos hallazgos genéticos podrían tener importancia no solo en el diagnóstico, sino también en la estratificación del riesgo y el manejo clínico de los afectados por este trastorno, que afecta al tejido conectivo y que tiene como principal causa de mortalidad la dilatación de la raíz aórtica.<span id="more-65580"></span></p>
<div id="content">
<div class="noticia_detalle clearFix"><a href="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2018/03/Síndrome-de-Marfan.jpg"><img class="alignleft wp-image-65603" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2018/03/Síndrome-de-Marfan-300x205.jpg" alt="Síndrome de Marfan" width="150" height="102" /></a>Científicos del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Cardiovasculares (<a href="http://www.cibercv.es/" target="_blank">CIBERCV</a>) han evidenciado en un estudio la importancia de la correlación genotipo-fenotipo en el manejo clínico del síndrome de Marfan, un trastorno de herencia autosómica dominante que afecta al tejido conectivo, en el cual la dilatación de la raíz aórtica es la principal causa de morbilidad y mortalidad.</p>
<div class="clearFix wysiwyg">
<p>En este trabajo, en el que han participado investigadores del Hospital Virgen de la Victoria de Málaga y del Hospitalario Universitario de A Coruña (CHUAC), se observan las mutaciones del gen Fibrilin-1 (FBN-1) que se encuentran en más del 90 % de los casos de síndrome de Marfan.</p>
<p>El objetivo, por lo tanto, fue resumir las variantes de este gen y establecer la correlación genotipo-fenotipo, con especial interés en la aparición de complicaciones aórticas, en una amplia población de pacientes con sospecha clínica inicial de este síndrome.</p>
<p>En el estudio, con pacientes con variantes del gen FNB-1 y aortopatía hereditaria, se concluye que los pacientes con síndrome de Marfan y variantes truncadoras de FNB-1 presentaron una mayor proporción de eventos aórticos, en comparación con un curso más benigno en pacientes con mutaciones sin sentido.</p>
<p>Según explica Víctor Manuel Becerra, “los hallazgos genéticos realizados en este estudio podrían tener importancia no solo en el diagnóstico, sino también en la estratificación del riesgo y el manejo clínico de los pacientes con sospecha de este síndrome”.</p>
<p><strong>Mutaciones pioneras</strong></p>
<p>La investigación incluyó a 90 pacientes de la Unidad de Marfan del hospital malagueño, con variantes de FBN-1 correspondientes a 58 no familias interrelacionadas. De las 57 variantes de FBN-1 encontradas, 25 (43,9 %) habían sido descritas previamente, 23 de las cuales habían sido identificadas como asociadas con Marfan, mientras que el resto se describió por primera vez.</p>
<p>Para 84 pacientes (93,3 %) fue posible dar un diagnóstico definitivo del síndrome de acuerdo con los criterios de Ghent. De ellos, 44 tenían mutaciones sin sentido, 6 de los cuales habían sufrido un evento aórtico (ya sea con cirugía profiláctica para aneurisma o disección), mientras que 20 de los 35 pacientes con mutaciones truncadoras habían sufrido un evento, que tendieron a ocurrir a edades más tempranas en pacientes con truncamiento en comparación con aquellos con mutaciones sin sentido, aunque no significativamente.<br />
<a href="http://www.agenciasinc.es/Noticias/Claves-del-riesgo-cardiovascular-en-el-sindrome-de-Marfan" target="_blank">marzo 28/2018 (agenciasinc.es)</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<div class="destacado">
<p><strong>Referencia bibliográfica: </strong></p>
<p>Víctor Manuel Becerra-Muñoz, Juan José Gómez-Doblas, Carlos Porras-Martín, Miguel Such-Martínez, María Generosa Crespo-Leiro, Roberto Barriales-Villa, et.al.. <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/29357934" target="_blank"><em><strong>The importance of genotype-phenotype correlation in the clinical management of Marfan síndrome</strong></em></a>. <em>Orphanet Journal of Rare Diseases<strong> </strong></em>(2018) 13:16</p>
</div>
</div>
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		<title>El ejercicio podría mejorar los síntomas del síndrome de Marfan</title>
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		<pubDate>Thu, 21 Dec 2017 05:50:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Lic. Heidy Ramírez Vázquez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cardiología]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedades cardiovasculares]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedades crónicas no transmisibles]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedades y anomalías neonatales]]></category>
		<category><![CDATA[actividad física]]></category>
		<category><![CDATA[síndrome de Marfan]]></category>

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		<description><![CDATA[La actividad física regular es una terapia habitual para las personas con problemas cardiovasculares, pero se desaconseja en pacientes con el síndrome de Marfan. Un trabajo conjunto de la Universidad de Barcelona (UB) y del Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (Idibaps) ha abordado experimentalmente por primera vez esta recomendación médica analizando el [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La actividad física regular es una terapia habitual para las personas con problemas cardiovasculares, pero se desaconseja en pacientes con el síndrome de Marfan. Un trabajo conjunto de la Universidad de Barcelona (UB) y del Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (Idibaps) ha abordado experimentalmente por primera vez esta recomendación médica analizando el impacto del ejercicio físico en la evolución de la enfermedad en ratones.<span id="more-63275"></span></p>
<p><a href="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2017/12/sindrome-marfan.jpg"><img class="alignleft  wp-image-63276" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2017/12/sindrome-marfan-300x222.jpg" alt="sindrome-marfan" width="222" height="164" /></a>Los resultados, publicados en la <strong><a class="nuevaVentana" title="Journal of the American Heart Association (se abre en una nueva ventana)" href="http://jaha.ahajournals.org/content/6/9/e006438"><em>Journal of the American Heart Association</em></a></strong>, muestran que el ejercicio físico moderado reduce la progresión del aneurisma de aorta, uno de los síntomas más graves de la enfermedad.</p>
<p>La investigación, dirigida por Gustavo Egea, catedrático del Departamento de Biomedicina de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la UB e investigador del Idibaps, y por Eduard Guasch, cardiólogo del Hospital Clínico de Barcelona y jefe de Grupo en el Idibaps, abre la puerta a la realización de estudios en humanos para confirmar los efectos positivos de este tipo de ejercicio en los pacientes con el síndrome de Marfan.</p>
<p><strong>Impacto sobre la aorta</strong></p>
<p>El ejercicio físico produce un aumento de la cantidad de sangre que expulsa el corazón cada minuto. Este incremento de la capacidad cardíaca impacta especialmente sobre la primera estructura que hay a la salida del corazón: la arteria aorta. «Hasta ahora se pensaba que este impacto mecánico, junto con un discreto aumento de la presión arterial, podría tener efectos perjudiciales sobre una aorta ya debilitada, como es la de los pacientes con síndrome de Marfan, y que, por tanto, esta se dilataría más rápidamente si el paciente hacía ejercicio físico», explica Egea.</p>
<p>Para comprobar esta hipótesis, los investigadores analizaron los efectos del ejercicio físico moderado en un modelo murino de la enfermedad de Marfan. «En los cinco meses que duró el experimento, la arteria aorta de los ratones con Marfan que no hacían ejercicio se dilató el doble que la de los ratones no enfermos. Por el contrario, en los ratones que hacían ejercicio se redujo la progresión de esta dilatación hasta hacerla indistinguible de la de los no enfermos», explica Guasch.</p>
<p>Además, entre los efectos beneficiosos, los investigadores observaron que el ejercicio físico moderado durante cinco meses también logró reducir la hipertrofia cardiaca respecto a los ratones que no hacían ejercicio.</p>
<p>«Los nuevos resultados vienen a desmentir un concepto clínico asumido sin ninguna evidencia experimental que lo sustanciase: el que todo tipo de ejercicio físico aumentaba el riesgo de aceleración en la progresión del aneurisma», explica Egea.</p>
<p>Los investigadores puntualizan que el estudio se centra solo en el impacto de un ejercicio moderado, que es el tipo de ejercicio recomendado a la población en general y que se ha demostrado que conlleva claros beneficios cardiovasculares. «No hemos afrontado los efectos de un ejercicio más intenso y de larga duración, ni tampoco podemos aplicar nuestros resultados a otros tipos de ejercicio que no sean de resistencia, como por ejemplo a ejercicios de fuerza», detalla Guasch.<br />
<a href="http://enfermedades-raras.diariomedico.com/2017/12/20/area-cientifica/especialidades/enfermedades-raras/el-ejercicio-podria-mejorar-los-sintomas-del-sindrome-de-marfan" target="_blank">diciembre 20/2017 (diariomedico.com)</a></p>
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		<title>Crean proteína sintética activada por luz ultravioleta para detectar cáncer</title>
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		<pubDate>Tue, 04 Sep 2012 06:08:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Lic. Heidy Ramírez Vázquez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Bioquímica]]></category>
		<category><![CDATA[Medicina interna]]></category>
		<category><![CDATA[colágeno]]></category>
		<category><![CDATA[luz ultravioleta]]></category>
		<category><![CDATA[síndrome de Marfan]]></category>

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		<description><![CDATA[Investigadores de la Universidad Johns Hopkins (Maryland, Estados Unidos) han creado una proteína sintética que, cuando es activada por luz ultravioleta, puede guiar a los médicos en la identificación de partes del cuerpo donde hay cáncer, artritis u otros trastornos. La técnica podría llevar a un nuevo tipo de diagnóstico con escáner y servir en [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Investigadores de la Universidad Johns Hopkins (Maryland, Estados Unidos) han creado una proteína sintética que, cuando es activada por luz ultravioleta, puede guiar a los médicos en la identificación de partes del cuerpo donde hay cáncer, artritis u otros trastornos.<span id="more-24459"></span></p>
<p>La técnica podría llevar a un nuevo tipo de diagnóstico con escáner y servir en un futuro para aplicar medicamentos a zonas del cuerpo donde hayan signos de enfermedad. En un estudio publicado en <em><strong>Proceedings of the National Academy of Sciences</strong></em>, los científicos probaron con éxito la proteína sintética en modelo murino para localizar cáncer de páncreas y próstata, además de para detectar el crecimiento anormal de la actividad ósea asociada con el síndrome de Marfan.</p>
<p>La proteína sintética desarrollada por el equipo de investigadores se une al colágeno cercano que ha sido degradado por distintas enfermedades como el cáncer.</p>
<p>«Las células enfermas son como ladrones que irrumpen en una casa y provocan muchos daños pero que desaparecen cuando la policía llega», comenta S. Michael Yu del Instituto de Nanobiotecnología de la Universidad Johns Hopkins y autor del estudio. «En vez de buscar a los ladrones, nuestra proteína sintética reacciona ante las pistas dejadas en la escena del crimen.»</p>
<p>Las proteínas sintéticas utilizadas en el estudio, denominadas CMPs, son atraídas a los filamentos de colágeno, particularmente dañados por la enfermedad. Las etiquetas fluroescentes se sitúan en cada CMP permitiendo a los doctores identificar las zonas dañadas mediante equipos de escáner especializados. Las zonas brillantes indican la localización del colágeno dañado asociado con la enfermedad.</p>
<p>En el desarrollo de la técnica, los científicos se enfrentaron a un reto ya que CMPs tendían a unirse una con otra formando estructuras propias, similares al ADN, de una manera que podría impedir que se asociaran con el colágeno dificultando la localización de la enfermedad.</p>
<p>Para remediar esto, los científicos sintetizaron las CMPs que poseían una jaula química para atrapar las proteínas que se unían unas con otras. Justo antes de que la sangre entrara para buscar el colágeno dañado, una potente luz ultravioleta se utiliza para abrir la jaula y permitir que las CMPs inicien su función.</p>
<p>En las pruebas realizadas con ratones que tenían células cancerígenas humanas de próstata y páncreas se comprobó que, a través de una serie de imágenes fluorescentes tomadas durante más de cuatro días, los investigadores rastrearon cadenas simples de proteínas sintéticas esparcidas a través de las zonas del tumor por los vasos sanguíneos y uniéndose al colágeno dañado por el cáncer.</p>
<p>Pruebas similares demostraron que las CMPs podrían identificar huesos y cartílagos que contienen grandes cantidades de colágeno degradado. Por lo tanto, la nueva proteína podría ser utilizada para el diagnóstico y tratamiento relacionados con daño en óseo y en cartílago.<br />
<a href="http://bioquimica-clinica.diariomedico.com/2012/08/30/area-cientifica/especialidades/bioquimica-clinica/proteina-sintetica-activada-por-luz-ultravioleta-detectar-cancer" target="_blank">septiembre 3/2012 (Diario Médico)</a></p>
<p>Yang Lia, Catherine A. Fossb, Daniel D. Summerfieldc, Jefferson J. Doyled, Collin M. Torokb,  Harry C. Dietzd, et. al. <a href="http://www.pnas.org/content/early/2012/08/21/1209721109.abstract?sid=7aed9ddd-f319-4d1a-8cc6-4b21a2bf2d47" target="_blank"><em><strong>Targeting collagen strands by photo-triggered triple-helix hybridization</strong></em></a>. <em>PNAS</em>, agosto 27/2012; doi: 10.1073/pnas.1209721109.</p>
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		<title>Desentrañando la enfermedad de Marfan</title>
		<link>https://boletinaldia.sld.cu/aldia/2012/01/17/desentranando-la-enfermedad-de-marfan/</link>
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		<pubDate>Tue, 17 Jan 2012 06:10:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Lic. Heidy Ramírez Vázquez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Enfermedades raras]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedades y anomalías neonatales]]></category>
		<category><![CDATA[Genética clínica]]></category>
		<category><![CDATA[Reumatología]]></category>
		<category><![CDATA[síndrome de Marfan]]></category>

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		<description><![CDATA[El pediatra Antoine Marfan describió en 1896 el síndrome que lleva su nombre, una displasia hereditaria múltiple. La unidad de Marfan del Hospital Universitario Valle de Hebrón, de Barcelona, puesta en marcha hace tres años ha reforzado el manejo multidisciplinar de los pacientes, con cardiólogos, oftalmólogos, traumatólogos, ginecólogos, obstetras y genetistas, para tratar de forma [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El pediatra Antoine Marfan describió en 1896 el síndrome que lleva su nombre, una displasia hereditaria múltiple. La unidad de Marfan del Hospital Universitario Valle de Hebrón, de Barcelona, puesta en marcha hace tres años ha reforzado el manejo multidisciplinar de los pacientes, con cardiólogos, oftalmólogos, traumatólogos, ginecólogos, obstetras y genetistas, para tratar de forma conjunta a las personas afectadas.<span id="more-20133"></span></p>
<p>El síndrome de Marfan es una enfermedad hereditaria que se transmite de forma dominante y afecta a una persona de cada 5000, aproximadamente. Habitualmente se agrupa en familias, pero se produce una mutación cada 20 000 nacimientos. «Es debida a una mutación que condiciona que el gen de la codificación de la fibrilina acople esta sustancia a las células, de manera que los tejidos pierden elasticidad y la enfermedad afecta a múltiples órganos, con menos consistencia, con un riesgo alto de dilatar la aorta y de que se rompa. Esta es la principal causa de mortalidad en los pacientes», ha explicado Arturo Evangelista, coordinador de la unidad multidisciplinar del síndrome de Marfan del Hospital Valle de Hebrón.</p>
<p>La esperanza de vida de los enfermos ha aumentado: hace medio siglo rondaba los 45-50 años, mientras que ahora alcanza los 75. El principal motivo ha sido la progresiva incorporación de técnicas de imagen como resonancia o ecocardiografía, que permiten comprobar cómo se dilata la aorta, de manera que cuando llega a unos valores de riesgo o se observa que se dilata muy rápidamente, se realiza un procedimiento quirúrgico preventivo a los pacientes.</p>
<p>La cirugía consiste en la colocación de un tubo en la aorta ascendente, cambiando la historia de la enfermedad. «Por desgracia, no todos los pacientes están diagnosticados y, en otras ocasiones, están manejados por médicos sin experiencia en síndrome de Marfan, por lo que la disección de aorta sigue siendo la primera causa de debut de la enfermedad y que debe evitarse, porque tiene un riesgo alto de mortalidad, el 30% en las primeras semanas», ha advertido.</p>
<p>El diagnóstico se realiza por la suma de criterios en relación a la afectación de la aorta, de los ojos -ya que es habitual la subluxación de cristalino- y por alteraciones familiares. Además, son frecuentes las alteraciones musculoesqueléticas como la escoliosis, pectus excavatum, pectus carinatum o en el tórax.</p>
<p>«En general son personas muy altas. En nuestra unidad tratamos a más de 300 pacientes y sus familias, y la mayoría cumple estos aspectos similares. Pero aproximadamente al 25% no se les diagnosticaría por el aspecto físico. Se han descrito más de mil mutaciones diferentes que expresan la enfermedad dentro de los mismos genes, con la característica común de que no permiten la síntesis adecuada de la fibrilina. En función de las combinaciones de las mutaciones, los pacientes tienen más problemas en la aorta, en los ojos o en la expresión musculoesquelética».</p>
<p>Las características de la enfermedad hacen que los pacientes deban ser atendidos por un equipo multidisciplinar que incluya cardiólogos, que manejan el diagnóstico y control de la aorta, oftalmólogos, traumatólogos, ginecólogos y obstetras para el consejo genético y genetistas, que participan de manera decisiva en el diagnóstico.</p>
<p>La unidad del Valle de Hebrón está realizando un ensayo clínico sobre el tratamiento de la enfermedad comparando losartán con atenolol. «Se están haciendo siete ensayos de este tipo en el mundo y, probablemente, seremos el primer grupo, junto con el del Hospital 12 de Octubre, de Madrid, en comunicar los resultados de los beneficios o no de este nuevo tratamiento en tres años de seguimiento».</p>
<p>Además, están en marcha dos líneas de investigación: la primera en técnicas de imagen como la resonancia magnética para prever la dilatación y rotura de la aorta, y la segunda es el estudio de biomarcadores que puedan determinar qué factores detienen la alteración que condiciona el crecimiento de los órganos, esencialmente la aorta. Otro punto fuerte es la cirugía, con gran experiencia en la reparación de las aortas ascendentes.</p>
<p>«Aprovechamos para hacer valoraciones del tejido que se extrae. Estamos disponiendo cada vez de más información y es posible que, en los próximos años, avancemos mucho más», ha indicado. El punto de inflexión se produjo hace una década, cuando los investigadores del Hospital Johns Hopkins describieron alteraciones en ratones que evidenciaban que un factor de crecimiento está aumentado de forma anómala. Al bloquearlo, los animales cambiaban de aspecto, reduciendo las manifestaciones de la enfermedad.</p>
<p>Aplicación en humanos<br />
«Estos datos nos permitieron comprender mejor el proceso y ahora estamos trabajando para aplicar los resultados en el ser humano. El tratamiento de un fármaco hipotensor como losartán podría bloquear este exceso de factor de crecimiento circulante, ayudando a que la aorta se dilate menos», ha teorizado Evangelista. La premisa es que la mutación de los genes, de alguna forma, influye en la menor presencia de receptores para bloquear esta sustancia, que queda sobreexpresada y condiciona la mayor dilatación de algunos órganos.</p>
<p>Los pacientes con síndrome de Marfan, al presentar problemas en el tejido conectivo, suelen tener afectadas muchas partes del ojo, especialmente las fibras zonulares, que sujetan el cristalino. «Estas fibras se deterioran, se rompen y causan la subluxación del cristalino, pero la enfermedad afecta también a la córnea y elonga las capas del ojo, causando una mayor miopía, que favorece el desprendimiento de retina», ha enumerado Alicia Galán, oftalmóloga de la unidad.</p>
<p>La subluxación del cristalino puede corregirse mediante cirugía, sustituyéndolo por una lente intraocular, con buenos resultados. Por el riesgo de desprendimiento de retina, las revisiones oculares deben realizarse periódicamente.<br />
<a href="http://reumatologia.diariomedico.com/2012/01/16/area-cientifica/especialidades/reumatologia/desentranando-enfermedad-marfan" target="_blank">enero 16/2012 (Diario Médico) </a></p>
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