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	<title>Servicio de noticias en salud Al Día &#187; placer</title>
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	<description>Editora principal - Especialista en Información  &#124;  Dpto. Fuentes y Servicios de Información, Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas, Ministerio de Salud Pública &#124; Calle 27 No. 110 e M y N. Plaza de la Revolución, Ciudad de La Habana, CP 10 400 Cuba &#124; Telefs: (537) 8383316 al 20, Horario de atención: lunes a viernes, de 8:00 a.m. a 4:30 p.m.</description>
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		<title>Demuestran la relación entre la ausencia de placer por la música y la anhedonia social</title>
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		<pubDate>Mon, 05 Apr 2021 04:04:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Autismo]]></category>
		<category><![CDATA[Psicología]]></category>
		<category><![CDATA[Psiquiatría]]></category>
		<category><![CDATA[música]]></category>
		<category><![CDATA[placer]]></category>

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		<description><![CDATA[Las personas que experimentan anhedonia social tienen dificultades para sentir el placer y la recompensa interpersonal derivados de las relaciones sociales. Un grupo de investigación liderado por la Universidad Complutense de Madrid ha demostrado por primera vez la relación entre esta situación y la ausencia de placer por la música, convirtiéndose esta en potencial herramienta para [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Las personas que experimentan anhedonia social tienen dificultades para sentir el placer y la recompensa interpersonal derivados de las relaciones sociales. Un grupo de investigación liderado por la Universidad Complutense de Madrid ha demostrado por primera vez la relación entre esta situación y la ausencia de placer por la música, convirtiéndose esta en potencial herramienta para detectar este tipo de anhedonia.<span id="more-92735"></span></p>
<p><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-76995" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2019/07/efectos-música-en-cerebro-150x109.jpg" alt="efectos música en cerebro" width="150" height="109" />Las personas que no experimentan placer hacia la música tienden a no disfrutar de otros estímulos y situaciones de la vida cotidiana como las relaciones sociales, según una investigación de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) que convierte a la música en predictora de la anhedonia social.</p>
<p>El trabajo, publicado en <a title="https://doi.org/10.1080/02109395.2020.1857632" href="https://doi.org/10.1080/02109395.2020.1857632" target="_blank"><em><strong>Studies in Psychology</strong></em></a>, demuestra que la falta de sensibilidad musical se relaciona con la anhedonia social: cuanto mayor es la incapacidad de disfrutar con las relaciones sociales, menor es la capacidad para hacerlo con la música, y viceversa.</p>
<p><em>“Con este estudio se pretende dar a conocer el modo en que la música puede contribuir en el desarrollo emocional durante la vida del ser humano, concretamente durante la etapa evolutiva adolescente, pudiendo desempeñar un papel esencial en la regulación de las reacciones emocionales intrínsecas a la anhedonia”,</em> destaca Jesús Mª Alvarado, investigador principal del grupo Psicología Cognitiva: Medición y Modelización de Procesos de la UCM.</p>
<p><strong>Más música en los centros, mejor integración</strong></p>
<p>Para llevar a cabo el estudio, los investigadores crearon seis composiciones musicales inéditas para evocar emociones básicas. 153 profesionales de la música y 303 estudiantes evaluaron su nivel de arousal (nivel de activación o excitación) y valencia (placer que evocan los fragmentos musicales), pudiéndose constatar una alta consistencia entre los resultados de ambos grupos.</p>
<p>Posteriormente, mediante un modelo de ecuaciones estructurales, se observó una alta correlación estadísticamente significativa entre las medias latentes de valencia y la Escala de Placer Anticipatorio y Con sumatorio (ACIPS) utilizada para medir niveles de anhedonia social.</p>
<p><em>La anhedonia, explican los investigadores, se observa en trastornos como el del espectro autista o la esquizofrenia</em>. Se trata de un constructo relacionado con la dificultad para procesar adecuadamente estímulos emocionales y procesos de recompensa, considerado un factor des adaptativo caracterizado por la pérdida de placer. <em>La anhedonia social, en concreto, es concebida como la falta de interés o disminución de habilidades para experimentar placer y recompensa interpersonal en las relaciones sociales.</em></p>
<p><strong>La práctica instrumental en los centros educativos puede ayudar a manejar problemas de aislamiento social </strong></p>
<p>Partiendo de investigaciones previas desde las que se incide en que la música es un estímulo que puede producir tanto placer como el dinero, el sexo o la comida.<em> “Consideramos que las conclusiones derivadas de estas investigaciones pueden aportar bases teóricas sólidas que permitan replantear estrategias de intervención desde algunas disciplinas como la musicoterapia o en ámbitos educativos, comunitarios o de la salud”,</em> añade María García, investigadora de cuya tesis doctoral forma parte esta investigación.</p>
<p>Además, los autores del estudio están convencidos de que <em>“aumentar la escucha de la música y la práctica instrumental en los centros educativos puede ayudar a manejar problemas de aislamiento social que a la postre pueden generar problemas de acoso”.</em></p>
<p><a title=" https://www.agenciasinc.es/Noticias/Demuestran-la-relacion-entre-la-ausencia-de-placer-por-la-musica-y-la-anhedonia-social" href="//www.agenciasinc.es/Noticias/Demuestran-la-relacion-entre-la-ausencia-de-placer-por-la-musica-y-la-anhedonia-social" target="_blank"><strong>abril 04/2021 (SINC)</strong></a></p>
<p><strong>Referencia: </strong></p>
<p>García-Rodríguez M., Fernández-Company JF., Alvarado J.M., Virginia Jiménez V., Ivanova-Iotova A.: “<a title="https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/02109395.2020.1857632" href="https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/02109395.2020.1857632" target="_blank"><em>Pleasure in music and its relationship with social anhedonia</em></a>”. Studies in Psychology. Volume 42, 2021 &#8211; Issue 1</p>
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		<title>Descubren qué causa placer al escuchar una canción</title>
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		<pubDate>Tue, 12 Nov 2019 04:01:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Logopedia y foniatría]]></category>
		<category><![CDATA[Otorrinolaringología]]></category>
		<category><![CDATA[Psicología]]></category>
		<category><![CDATA[Psiquiatría]]></category>
		<category><![CDATA[música]]></category>
		<category><![CDATA[placer]]></category>

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		<description><![CDATA[Científicos comprobaron que el placer musical es provocado por una combinación de incertidumbre y sorpresa, según como estén ordenados los sonidos con el tiempo, publica la revista Current Biology. A esta conclusión llegaron investigadores del Instituto Max Planck de Alemania luego de analizar 80 mil acordes de 745 canciones pop clásicas de las listas de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Científicos comprobaron que el placer musical es provocado por una combinación de incertidumbre y sorpresa, según como estén ordenados los sonidos con el tiempo, publica la revista <a title="https://www.cell.com/current-biology/fulltext/S0960-9822(19)31258-8" href="https://www.cell.com/current-biology/fulltext/S0960-9822(19)31258-8" target="_blank"><em><strong>Current Biology</strong></em></a>.</p>
<p><span id="more-79558"></span></p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-76833" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2019/07/escuchar-música.png" alt="escuchar música" width="148" height="116" />A esta conclusión llegaron investigadores del Instituto Max Planck de Alemania luego de analizar 80 mil acordes de 745 canciones pop clásicas de las listas de la revistas de los Estados Unidos, Billboard.</p>
<p>Las canciones que encontramos agradables son probablemente aquellas que logran un buen equilibrio entre saber lo que sucederá después y sorprendernos con algo que no esperábamos, destacó Vincent Cheung, uno de los participantes en el estudio.</p>
<p>El experto asegura que comprender cómo la música activa el sistema de placer en el cerebro humano podría explicar por qué escuchar música ayuda a mejorar el ánimo cuando se está triste.</p>
<p>Cheung y sus colegas utilizaron un modelo de aprendizaje automático para cuantificar matemáticamente la incertidumbre y la sorpresa en las melodías, así como descartar otras asociaciones con las canciones que los oyentes podrían haber tenido.</p>
<p>Para la investigación los expertos despojaron otros elementos, como letras y melodías, manteniendo solo las progresiones de los acordes.</p>
<p>Comprobaron que cuando los individuos estaban relativamente seguros acerca de qué acorde esperar después, les resultaba agradable cuando eran sorprendidos y si no estaban seguros de qué esperar a continuación, les resultaba agradable cuando los acordes posteriores no eran sorprendentes.</p>
<p>Aunque los compositores lo saben intuitivamente, el proceso detrás de cómo la expectativa en la música provoca placer aún era desconocido, apuntó el experto Stefan Koelsch.</p>
<p>Al estudiar imágenes de resonancia magnética encontraron que la experiencia del placer musical se reflejó en tres regiones cerebrales: la amígdala, el hipocampo y la corteza auditiva, regiones del cerebro que juegan un papel en el procesamiento de las emociones, el aprendizaje y la memoria, y el procesamiento del sonido, respectivamente.</p>
<p>Este descubrimiento sería útil para futuras investigaciones cerebrales que pudieran considerar los roles combinados de incertidumbre y sorpresa en la apreciación de los humanos por otras formas de arte como la danza y el cine.</p>
<p>Además, puede aprovecharse esta nueva información en la mejora de algoritmos de generación de música artificial que ayuden a los compositores a escribir música o incluso predecir tendencias musicales, señaló Koelsch.</p>
<p><strong>noviembre 11 /2019 (Prensa Latina) -Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.</strong></p>
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		<title>El placer también se genera en la amígdala</title>
		<link>https://boletinaldia.sld.cu/aldia/2017/03/25/el-placer-tambien-se-genera-en-la-amigdala/</link>
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		<pubDate>Sat, 25 Mar 2017 05:06:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Lic. Heidy Ramírez Vázquez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Neurología]]></category>
		<category><![CDATA[placer]]></category>

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		<description><![CDATA[La amígdala, una región del cerebro tradicionalmente asociada al miedo, posee neuronas encargadas de responder y transmitir información relacionada con hechos agradables. Así lo indica un nuevo estudio, publicado en Neuron, que afirma como la mayoría de las neuronas de la amígdala participan en el circuito de recompensa cerebral. Tradicionalmente existía el consenso entre los [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La amígdala, una región del cerebro tradicionalmente asociada al miedo, posee neuronas encargadas de responder y transmitir información relacionada con hechos agradables. Así lo indica un nuevo estudio, publicado en <a href="http://dx.doi.org/10.1016/j.neuron.2017.02.034" target="_blank"><em><strong>Neuron</strong></em></a>, que afirma como la mayoría de las neuronas de la amígdala participan en el circuito de recompensa cerebral.<span id="more-57002"></span><br />
<a href="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2017/03/placer.jpg"><img class="alignleft wp-image-57003 size-medium" title="Investigadores afirman que, aunque también se ha encontrado un sistema que controla la respuesta a hechos desagradables, la mayoría de las neuronas de la amígdala están involucradas en el circuito de recompensa" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2017/03/placer-300x169.jpg" alt="Placer" width="300" height="169" /></a>Tradicionalmente existía el consenso entre los científicos a la hora de asociar la amígdala, una estructura ubicada en la parte interna del cerebro, con respuestas a emociones desagradables como el miedo o la ansiedad.</p>
<p>Sin embargo, un equipo de neurocientíficos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en Estados Unidos, ha descubierto en esta estructura un circuito cerebral que responde también a los estímulos agradables relacionados con el sistema de recompensa cerebral.</p>
<p>De hecho, los investigadores afirman que, aunque también se ha encontrado un sistema que controla la respuesta a hechos desagradables, la mayoría de las neuronas de la amígdala están involucradas en el circuito de recompensa.</p>
<p>El estudio se basa en un trabajo anterior de Susumu Tonegawa, director del RIKEN-MIT Center for Neural Circuit Genetics y autor principal de esta investigación. Aquel primer estudio distinguía entre dos poblaciones distintas de neuronas en un área de la amígdala cerebral, denominada grupo basolateral.</p>
<p>Las neuronas de este grupo están programadas genéticamente para codificar los recuerdos felices o los desagradables y se encargan de transmitir esa información a distintos lugares de la amígdala.</p>
<p>En esta nueva investigación, el equipo de Tonegawa fue más allá para identificar la conexión entre ambos tipos de neuronas y la amígdala, y también determinar la función que realizan sus células al recibir la información del grupo basolateral.</p>
<p>Para ello se analizaron los perfiles genéticos de las neuronas de la amígdala dividiéndolos en siete grupos según sus marcadores genéticos y su localización anatómica.</p>
<p>Técnicas optogenéticas</p>
<p>Para la realización del trabajo se usaron técnicas optogenéticas en ratones, un procedimiento que permite controlar la actividad de las neuronas mediante el uso de luz. Usando estas técnicas pudieron monitorizar las funciones que tenían las neuronas de cada población.</p>
<p>Encontraron que cinco de esos grupos de neuronas estimulaban el comportamiento basado en las recompensas. Cuando activaban en los ratones las neuronas relacionadas con el circuito de la recompensa, los ratones asociaban eso a una experiencia positiva y buscaban después una mayor exposición a la luz.</p>
<p>Esa misma población de neuronas recibía información de emociones positivas en el grupo basolateral. Mientras tanto, otro grupo de las neuronas estudiadas reaccionaba a impulsos innatos y a recuerdos relacionados con el miedo.</p>
<p>“Se ha generalizado que la amígdala es una estructura asociada al temor. Se piensa que está vinculada a la ansiedad o a reacciones provocadas por el miedo. Sin embargo, observando la estructura como un todo, parece que participa principalmente en los comportamientos deseables”, explica Joshua Kim, uno de los autores.</p>
<p>No obstante, no se descarta la posibilidad de que existan células en la amígdala que estén por descubrir y que controlen el comportamiento negativo. Las células que identificamos representan más del 90 % de la amígdala cerebral. Si hay otras para el comportamiento negativo, son una fracción pequeña”, cuenta Tonegawa.</p>
<p>Además, según los investigadores, un último grupo no mostró ninguna relación con ambos tipos de comportamiento.</p>
<p>La ruta del miedo</p>
<p>El equipo de Tonegawa también descubrió que las neuronas de la amígdala asociadas al miedo no envían la información directamente a la parte del cerebro que debería recibir esos datos.</p>
<p>Esa parte del cerebro, la sustancia gris central, es la que responde a estímulos como el dolor, el estrés o amenazas externas, pero los resultados de la investigación afirman que la información no llega directamente desde la amígdala sino que hace algunas paradas antes.</p>
<p>Los investigadores trabajan ahora en rastrear la ruta que sigue la información sobre el miedo desde que sale de esas neuronas en la amígdala hasta que llegan a la sustancia gris central, identificando por donde pasa previamente esa información.</p>
<p>Además, el equipo estudia el papel que las neuronas del grupo basolateral pueden desempeñar a la hora de intentar acabar con el miedo, reescribiendo los recuerdos de malas experiencias para asociarlos a sentimientos positivos, un enfoque utilizado en terapias para tratar problemas psicológicos como la depresión o el estrés postraumático.<br />
<a href="http://www.agenciasinc.es/Noticias/El-placer-tambien-se-genera-en-la-amigdala" target="_blank">marzo 24/2017 (agenciasinc.es)</a></p>
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		<title>Felicidad y placer, recién después de los 40 años</title>
		<link>https://boletinaldia.sld.cu/aldia/2016/08/28/felicidad-y-placer-recien-despues-de-los-40-anos/</link>
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		<pubDate>Sun, 28 Aug 2016 06:06:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Bienestar, salud y calidad de vida]]></category>
		<category><![CDATA[Temas la Salud y Medicina]]></category>
		<category><![CDATA[felicidad]]></category>
		<category><![CDATA[placer]]></category>

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		<description><![CDATA[La vida comienza realmente después de los 40, porque a partir de entonces el ser humano se siente más feliz y con menos estrés, según un estudio de la Universidad de California. Después de cumplir cuatro décadas de vida, probablemente aumentan los problemas físicos y disminuyen las funciones cognitivas, pero hombres y mujeres tienden a [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">La vida comienza realmente después de los 40, porque a partir de entonces el ser humano se siente más feliz y con menos estrés, según un estudio de la Universidad de California.</p>
<p style="text-align: justify">Después de cumplir cuatro décadas de vida, probablemente aumentan los problemas físicos y disminuyen las funciones cognitivas, pero hombres y mujeres tienden a sentirse más felices y con menos estrés.<span id="more-53001"></span></p>
<p style="text-align: justify">Lo subraya un estudio que dio a conocer la Escuela de Medicina de San Diego de la Universidad de California, que fue publicado esta semana por el <a title="https://www.cmeinstitute.com/Psychlopedia/Pages/depression/27arrd/default.aspx" href="https://www.cmeinstitute.com/Psychlopedia/Pages/depression/27arrd/default.aspx" target="_blank"><em>Journal of Clinical Psychiatry</em></a>.</p>
<p style="text-align: justify">De acuerdo al estudio, la edad considerada «crítica» -donde se vive con más estrés y con más preocupaciones- es la que corresponde entre los 20 y los 30 años.</p>
<p style="text-align: justify">Una vez superada esa etapa -subraya el trabajo científico estadounidense- se ingresa en un periodo de mayor felicidad y estabilidad emocional.</p>
<p style="text-align: justify">Para llevar adelante el trabajo, la Escuela de Medicina de San Diego evaluó la salud física, las funciones cognitivas y otros índices para medir la salud mental y el bienestar de un total de 1 546 hombres y mujeres. La edad de los entrevistados varió entre los 21 y los 100 años, y fueron elegidos de forma casual.</p>
<p style="text-align: justify">De los resultados emerge que las personas más ancianas tienen una salud mental significativamente más alta respecto a los más jóvenes, y además se sentían más felices, satisfechos y menos estresados, a pesar que sus funciones físicas o cognitivas estuvieran peor en general.</p>
<p style="text-align: justify">Los científicos analizaron varias hipótesis al respecto. La principal tiene que ver con la sabiduría adquirida con el correr de los años, es decir, las personas mayores tienden a ser más hábiles y a regularse mejor internamente.</p>
<p style="text-align: justify">Esto les permite ser más estables emotivamente y a orientarse en el complejo proceso de las relaciones sociales.</p>
<p style="text-align: justify">agosto 27 / 2016 (ANSA) <strong>Tomado del Boletín temático en Medicina. Prensa Latina. Copyright 2016. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.</strong></p>
<p style="text-align: justify">
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