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	<title>Servicio de noticias en salud Al Día &#187; paciente cero</title>
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	<description>Editora principal - Especialista en Información  &#124;  Dpto. Fuentes y Servicios de Información, Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas, Ministerio de Salud Pública &#124; Calle 27 No. 110 e M y N. Plaza de la Revolución, Ciudad de La Habana, CP 10 400 Cuba &#124; Telefs: (537) 8383316 al 20, Horario de atención: lunes a viernes, de 8:00 a.m. a 4:30 p.m.</description>
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		<title>Por qué es tan importante seguir el rastro del mal llamado ‘paciente cero’</title>
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		<pubDate>Tue, 31 Mar 2020 04:05:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedades respiratorias]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedades transmisibles]]></category>
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		<description><![CDATA[Identificar al primer paciente que contrajo la enfermedad producida por el coronavirus SARS-CoV-2 en China es fundamental para averiguar su origen. También se está haciendo en otros países, una tarea en la que los epidemiólogos se convierten en verdaderos detectives. Los expertos recalcan la importancia de preservar la identidad de estas personas para evitar que [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Identificar al primer paciente que contrajo la enfermedad producida por el coronavirus SARS-CoV-2 en China es fundamental para averiguar su origen. También se está haciendo en otros países, una tarea en la que los epidemiólogos se convierten en verdaderos detectives. <span id="more-82729"></span><img class="alignleft wp-image-82730 size-thumbnail" title="Por qué es tan importante seguir el rastro del mal llamado ‘paciente cero’." src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2020/03/Por-que-es-tan-importante-seguir-el-rastro-del-mal-llamado-paciente-cero-150x100.jpg" alt="Por-que-es-tan-importante-seguir-el-rastro-del-mal-llamado-paciente-cero" width="150" height="100" />Los expertos recalcan la importancia de preservar la identidad de estas personas para evitar que se les culpabilice.</p>
<p>Un hombre de 55 años de la provincia de <em>Hubei,</em> China,  podría haber sido la primera persona en contraer el COVID-19, la enfermedad causada por el coronavirus SARS-CoV-2. Así aparece publicado en el diario<a href="https://www.scmp.com/news/china/society/article/3074991/coronavirus-chinas-first-confirmed-covid-19-case-traced-back" target="_blank"><strong> South China Morning Post</strong></a>, que cita datos del gobierno chino a los que habría tenido acceso ese medio. Según la información, el varón habría contraído la enfermedad el 17 de noviembre de 2019.</p>
<p>De momento, estos datos no han sido confirmados por las autoridades chinas ni tampoco han sido validados por la comunidad científica. Lo que se sabe es que el 31 de diciembre de 2019, la <a title="https://www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/nCov-China/documentos/Informacion_inicial_alerta.pdf" href="https://www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/nCov-China/documentos/Informacion_inicial_alerta.pdf" target="_blank"><em>Comisión Municipal de Salud y Sanidad de Wuhan</em></a> , en la provincia de Hubei, informó sobre un agrupamiento de 27 casos de <strong>neumonía</strong> de causa desconocida con inicio de síntomas el 8 de diciembre.</p>
<p>De momento, no está confirmado que un varón de 55 años de Hubei fuese la primera persona en contraer el coronavirus.</p>
<p>Los pacientes habían estado expuestos a un mercado mayorista de marisco, pescado y animales vivos en la ciudad de Wuhan, aunque <a href="https://www.agenciasinc.es/Reportajes/En-busca-de-los-origenes-del-virus-que-ha-puesto-en-jaque-a-todo-el-planeta" target="_blank">la fuente del brote</a> sigue sin estar identificada. El mercado se cerró el 1 enero de 2020 y el 7 de enero las autoridades chinas identificaron como agente causante del<strong> brote</strong> un tipo de virus de la familia <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Coronaviridae" target="_blank"><em>Coronaviridae</em></a>, al que denominaron <a title="https://es.wikipedia.org/wiki/SARS-CoV-2" href="https://es.wikipedia.org/wiki/SARS-CoV-2" target="_blank"><em><strong>SARS-CoV-2</strong></em></a>.</p>
<p>De confirmarse la información publicada por el medio chino, esa persona sería el ‘<em>paciente cero</em>’, lo que en epidemiología se conoce como caso primario o <strong>caso índice auténtico</strong>. “<em>El caso primario es el caso inicial de un brote de una enfermedad infecciosa localizada, el que introduce una infección en una familia, grupo o red</em>”, explica Richard A. McKay, investigador del departamento de Historia y Filosofía de la Ciencia de la Universidad de Cambridge, Reino Unido.</p>
<p>Desde la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) prefieren referirse a esta persona como <strong>caso índice auténtico</strong>. “<em>Hay quienes hablan de casos primarios y casos secundarios pero en el estudio de contactos quizás queda un poco más claro si hablamos de caso índice, casos secundarios y el caso índice auténtico, que sería el primero que inicia el brote epidémico</em>”, aclara Joan Caylà, epidemiólogo de la SEE y presidente de la Fundación de la Unidad de Investigación de Tuberculosis de Barcelona.</p>
<p><strong>Los primeros casos de otros países también importan</strong></p>
<p>Si el paciente 1 no coincide con el paciente cero, la trazabilidad de la propagación se complica. A veces el primer caso identificado por el sistema sanitario (caso índice o paciente 1) no coincide con el caso que da origen a la epidemia (caso índice auténtico o paciente cero), lo que dificulta saber cómo se originó el brote.</p>
<p>“<em>Si el paciente 1 no coincide con el paciente cero, toda la trazabilidad de la propagación de la infección se complica, puesto que quiere decir que otra persona infectada puede estar transmitiendo el virus</em>”, señala César Velasco, epidemiólogo y director de la Agencia de Calidad y Evaluación Sanitarias de Cataluña (AQuAS).</p>
<p>Los expertos coinciden en la importancia de identificar a la persona que inició el brote para trazar un patrón sobre el <strong>origen del virus</strong> y sus causas. Como apunta Caylà, a partir del caso índice auténtico podríamos saber si esta persona tuvo contacto con murciélagos, con pangolines o con algún otro animal. “<em>Esto ayudaría a precisar cómo saltó de animales a personas</em>”, detalla.</p>
<p>A partir del caso índice auténtico podríamos saber si esta persona tuvo contacto con murciélagos, pangolines u otro animal.</p>
<p>En paralelo, los científicos se afanan también en encontrar los primeros casos de cada país afectado por la <strong>pandemia</strong>. Hace unos días se publicaba una carta en  <a href="https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMc2001468" target="_blank"><strong><em>The New England Journal of Medicine</em> </strong></a>en la que los científicos apuntaban al posible <strong>primer caso alemán</strong>, un varón de 33 años que pudo haber contraído la enfermedad tras estar en contacto en una reunión de trabajo con una mujer china cerca de Múnich el 20 y 21 de enero. La mujer, residente en Shanghái, empezó a experimentar síntomas en el vuelo de vuelta a su país, el 22 de enero y a los pocos días dio positivo en COVID-19.</p>
<p>Según los autores, la transmisión del virus pudo haberse producido cuando la mujer no tenía síntomas aún. El varón alemán empezó a encontrarse mal, con dolor de garganta, escalofríos, dolor de cabeza, fiebre alta y tos productiva desde el 24 de enero, pero a los pocos días se sintió mejor y volvió a trabajar el 27 de enero. Al informar a la compañía, le hicieron el test por COVID-19 y dio <strong>positivo</strong>. Los autores creen que pudo contagiar a otros dos empleados antes de desarrollar los síntomas.</p>
<p><strong>Una labor de detectives</strong></p>
<p>En el caso de <strong>Estados Unidos</strong>, <a href="https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa2001191?query=recirc_mostViewed_railB_article" target="_blank">una investigación</a> publicada en esa misma revista el pasado 5 de marzo informaba del posible primer caso confirmado en el país. Se trataría de un hombre de 35 años que el 19 de enero acudió a una clínica de urgencias en el condado de Snohomish, Washington<strong>, </strong>con tos y fiebre. Según contó al personal sanitario, había viajado a Wuhan para visitar a su familia y regresó a Washington el 15 de enero.</p>
<p><strong>A veces es muy difícil encontrar al paciente índice, sobre todo cuando han pasado varios meses</strong></p>
<p>Pero la investigación epidemiológica avanza casi tan rápido como el virus y este pudo no haber sido el caso índice de Estados Unidos. En una investigación posterior publicada el 13 de marzo en <a title="https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(20)30607-3/fulltext" href="https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(20)30607-3/fulltext" target="_blank"><strong><em>The Lancet</em></strong></a>, los autores afirmaron que el caso identificado en el condado de Snohomish fue el primero confirmado en el estado de Washington, pero no en todo el país. En su artículo, los científicos reportan otro caso previo, una mujer sexagenaria que viajó el 25 de diciembre a Wuhan para visitar a familiares y regresó a Illinois el 13 de enero, desarrollando la enfermedad a los pocos días.</p>
<p>“<em>Los epidemiólogos realizan un verdadero trabajo de detectives, tratando de identificar a casos y a sus contactos para remontar al primer paciente. A veces es muy difícil encontrar al paciente índice, sobre todo cuando han pasado varios meses</em>”, declara  Adelaida Sarukhan, inmunóloga y redactora científica en el ISGlobal.</p>
<p><strong>En busca del origen del brote español</strong></p>
<p>En España, el primer caso confirmado por COVID-19 se identificó en La Gomera <a href="https://twitter.com/sanidadgob/status/1223370304275255299?s=20">el 31 de enero</a> y se trataba de un turista alemán que había tenido contacto con un paciente con la enfermedad en su país. No obstante, aún se desconoce el origen del brote que despuntó a principios de marzo.</p>
<p><strong>Además del seguimiento de los pacientes y contactos, el análisis genético molecular también ayuda a identificar los posibles casos índice</strong></p>
<p>“<em>Tendría interés averiguarlo para ver si los primeros pacientes que introdujeron el coronavirus en España procedían del<strong> </strong>norte de Italia, si eran un grupo o cómo fue y a qué sitios de España fueron. Parece que la mayoría habrían ido del norte de Italia a la comunidad de Madrid y eso en parte explicaría que Madrid esté más afectada</em>”, baraja Caylà.</p>
<p>Además del meticuloso seguimiento de los pacientes y de sus contactos, el análisis genético molecular también ayuda a identificar los posibles casos índice, junto a otras herramientas computacionales.</p>
<p>“<em>Existen métodos que comparan los datos del mundo real en la red de personas infectadas con las simulaciones de la propagación de la enfermedad en la misma red, suponiendo un nodo determinado como paciente cero</em>”, afirma Velasco.</p>
<p>Con epidemias con menos casos, como brotes de sarampión, tuberculosis o infecciones de transmisión sexual, al estudiar a los pacientes y a sus contactos, se suelen encontrar los casos índice.</p>
<p><strong>El caso del VIH: el peligro de dar nombres y apellidos</strong></p>
<p>Una vez que se identifican a estas personas, los expertos hacen hincapié en que no se difundan sus datos personales para evitar que se les culpabilice. “<em>Si se identifica el caso índice, no se trata de revelar su identidad, lo cual podría ser muy estigmatizante. Se trata de obtener la mayor información posible sobre los comportamientos o factores que pueden favorecer que se repita esta situación en el futuro</em>”, recalca la inmunóloga del ISGlobal.</p>
<p>El caso más famoso de paciente identificado con nombre y apellidos y acusado erróneamente de introducir el VIH en Estados Unidos  fue el del auxiliar de vuelo canadiense Gaétan Dugas (1952-1984). En 1984, <a href="https://www.amjmed.com/article/0002-9343(84)90668-5/pdf">un estudio</a> publicado en <a title="https://www.amjmed.com/article/0002-9343(84)90668-5/pdf" href="https://www.amjmed.com/article/0002-9343(84)90668-5/pdf" target="_blank"><strong><em>The American Journal of Medicine</em></strong></a> apuntaba a que varias infecciones por VIH en ese país podrían atribuirse a una misma persona.</p>
<p>Posteriormente, el periodista Randy Shilts que en su libro <a href="https://www.goodreads.com/book/show/28212.And_the_Band_Played_On"><em>And the band played on</em></a> (1987) documentaba el brote de VIH en el país, publicó el nombre y apellidos del auxiliar de vuelo, calificándolo como ‘<em>paciente cero</em>’, una etiqueta que le persiguió hasta su muerte. Investigaciones posteriores demostraron que no era así. Un trabajo publicado en <a href="https://www.nature.com/articles/nature19827" target="_blank"><strong><em>Nature</em></strong></a> en 2016 reveló, tras analizar el genoma completo de Dugas, que no existían pruebas biológicas ni históricas para creer que él desencadenara la epidemia en Norteamérica.</p>
<p>“<em>El concepto de ‘paciente cero’ suena científico pero es cualquier caso menos eso. De hecho, el término no existía antes de la epidemia del SIDA y fue creado por accidente</em>”, recuerda McKay, coautor del estudio de <em>Nature </em>y autor de <a href="https://www.press.uchicago.edu/ucp/books/book/chicago/P/bo16463356.html"><em>Patient Zero and the Making of the AIDS Epidemic</em></a> (2017).</p>
<p>Se recomienda hablar con extremo cuidado del caso índice porque existen fuertes impulsos sociales para atribuir responsabilidad y culpa.</p>
<p>En el libro, el investigador narra cómo investigadores de los Centros para el Control de Enfermedades de Estados Unidos crearon el término de ‘<em>paciente cero</em>’ sin darse cuenta, cuando realizaban los primeros análisis sobre la entonces aún emergente crisis de salud pública. Ese concepto y la identidad del hipotético primer caso fueron los que utilizó erróneamente el periodista Shilts en su libro, que se convirtió en un <em>best seller</em>.</p>
<p>Para no repetir los mismos errores con la pandemia del coronavirus, McKay recomienda que cuando se escriba sobre el proceso de búsqueda de casos y contactos “<em>siempre se haga con extremo cuidado ya que existen fuertes impulsos sociales para atribuir responsabilidad y culpa</em>”.</p>
<p><a title="https://www.agenciasinc.es/Reportajes/Por-que-es-tan-importante-seguir-el-rastro-del-mal-llamado-paciente-cero   " href="https://www.agenciasinc.es/Reportajes/Por-que-es-tan-importante-seguir-el-rastro-del-mal-llamado-paciente-cero%20" target="_blank"><strong>marzo 30/2020 (SINC)</strong></a></p>
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		<title>Nueva York fue el epicentro de la epidemia del VIH en Estados Unidos</title>
		<link>https://boletinaldia.sld.cu/aldia/2016/11/04/nueva-york-fue-el-epicentro-de-la-epidemia-del-vih-en-estados-unidos/</link>
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		<pubDate>Fri, 04 Nov 2016 05:51:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Lic. Heidy Ramírez Vázquez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Enfermedades transmisibles]]></category>
		<category><![CDATA[Genética clínica]]></category>
		<category><![CDATA[Salud Pública]]></category>
		<category><![CDATA[VIH/sida]]></category>
		<category><![CDATA[Nueva York]]></category>
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		<description><![CDATA[El VIH-1, causante de la mayoría de infecciones por el virus del sida en el mundo, saltó desde el Caribe a Nueva York alrededor de 1970, lo que provocó la pandemia posterior. Así concluye un estudio que incorpora análisis históricos y genómicos y aclara el error en la identificación del hombre conocido como &#8216;paciente cero&#8217;. [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El VIH-1, causante de la mayoría de infecciones por el virus del sida en el mundo, saltó desde el Caribe a Nueva York alrededor de 1970, lo que provocó la pandemia posterior. Así concluye un estudio que incorpora análisis históricos y genómicos y aclara el error en la identificación del hombre conocido como &#8216;paciente cero&#8217;.<span id="more-54137"></span></p>
<p>Investigadores de la Universidad de Arizona (Estados Unidos) y de Cambridge (Reino Unido) han reconstruido los orígenes de la pandemia del sida gracias a una nueva técnica que permite analizar el material genético de muestras de suero de pacientes con VIH tomadas antes de que se conociera la enfermedad.</p>
<p>Para los científicos, este método ofrece una visión sin precedentes de los inicios de la epidemia en América del Norte. El hallazgo ayudará a entender mejor cómo se mueven los patógenos a través de las poblaciones y diseñar estrategias más eficaces para hacerles frente.</p>
<p>Nueva York fue el eje a partir del cual el VIH se abrió camino a través del continente en la década de los 70.</p>
<p>La técnica molecular desarrollada para el proyecto, cuyos resultados se publican esta semana en la revista <em><strong>Nature</strong></em>, permite recuperar el material genético de muestras de tejido de más de 40 años de edad y descifrar la secuencia genética del VIH, en concreto el subtipo VIH-1 que inició el brote en América del Norte.</p>
<p>Los análisis filogenéticos estiman el salto a Estados Unidos en 1970 y colocan el virus ancestral en Nueva York, lo que sugiere que este fue el eje fundamental a partir del cual el VIH se abrió camino a través del continente.</p>
<p>El equipo de Michael Worobey, experto en la evolución del virus, y Richard McKay, académico especializado en la historia de la salud pública, trabajó para descubrir los secretos que rodean a la epidemia del sida tal como ocurrieron.</p>
<p>Los datos confirman los hallazgos previos que describen las rutas por las que el virus entró y se propagó a través de Estados Unidos, y confirman que la región del Caribe fue el escalón a partir del cual el VIH pasó a Estados Unidos.</p>
<p>“Ser capaz de mirar hacia atrás en el tiempo y reconstruir la pandemia del VIH es alentador”, apunta Worobey. «Ahora podemos ver un futuro en el que, incluso aunque el virus no se elimine por completo, podría frenarse cualquier nueva transmisión en grandes áreas del mundo».</p>
<p>La pandemia silenciosa</p>
<p>Mediante el cribado de más de 2000 muestras de suero recogidas de hombres de Estados Unidos entre 1978 y 1979 –las cuales se habían degradado por el paso del tiempo–, la técnica permitió a los investigadores recuperar ocho secuencias casi completas de ARN del genoma viral, lo que supone el genoma de VIH más antiguo en Norteamérica.</p>
<p>Con la información genómica completa, los investigadores observaron que, una vez que el VIH cruzó el Atlántico desde África, se extendió rápidamente a través del Caribe y, de allí, a Estados Unidos. Sin embargo, la epidemia pasó desapercibida hasta que llegó a Nueva York, el epicentro de la pandemia, donde apareció alrededor de 1970.</p>
<p>A partir de ahí, el VIH se propagó a San Francisco y, presumiblemente, a otros lugares de California, donde los pacientes de sida fueron reconocidos por primera vez en 1981. «En la Gran Manzana el virus se encontró con una población que era como yesca seca, lo que supuso una rápida epidemia que llamó la atención por primera vez”, explica Worobey.</p>
<p>«Esa información está grabada en el ARN del virus a partir de 1970&#8243;, apunta. «Nuestro análisis muestra que los brotes en California que hicieron saltar la alarma y condujeron al descubrimiento del sida eran en realidad la secuela del brote anterior en la ciudad de Nueva York».</p>
<p>A partir de los datos genéticos, el equipo fue capaz de construir árboles evolutivos de las diferentes cepas de VIH y de cómo se propagaron a través de Estados Unidos. Los datos subrayan que a finales de los años 70 el VIH se había diversificado genéticamente casi al nivel actual.</p>
<p>Un ‘paciente cero’ erróneo</p>
<p>Los autores también analizaron el genoma completo del hombre con VIH conocido como ‘paciente cero’. Gaëtan Dugas (1953–1984), un canadiense que trabajaba como asistente de vuelo para Air Canada, fue nombrado así en el libro de Randy Shilts And the band played on, que documentaba el brote del VIH en Estados Unidos. Sin embargo, el análisis genómico indica que no hay pruebas biológicas ni históricas para la creencia generalizada de que él desencadenara la epidemia en Norteamérica.</p>
<p>Aunque desde hace tiempo se sospechaba que el VIH ya estaba infectando a las personas en Estados Unidos antes de 1981 –año en que el sida fue reconocido–, la sincronización y los movimientos anteriores del virus en el país eran un enigma hasta ahora.</p>
<p>Todo esto requería técnicas moleculares que hicieran posible recuperar y restaurar el material genético de muestras ya antiguas, pero los métodos analíticos existentes no permitían tratarlas.</p>
<p>«La metodología estándar –como la detección de anticuerpos mediante pruebas serológicas en sangre– puede decir si una persona tenía VIH, pero no es capaz de obtener cualquiera de las secuencias de genes de VIH. Para hacerlo, se necesita el ARN del virus», indica Worobey, director del departamento de Ecología y Biología Evolutiva de la institución americana.</p>
<p>Portada de <a href="https://stacks.cdc.gov/view/cdc/1265" target="_blank"><em>The Morbidity and Mortality Weekly Report</em> del 3 de julio de 1981</a>, considerada la primera información pública importante sobre lo que más tarde se conoció como el sida.</p>
<p>Los ensayos de biología molecular desarrollados en este trabajo podrían conducir a pruebas más sensibles que detecten antes el virus en las personas que no son conscientes de que se infectaron recientemente. «La detección temprana y una mejor alineación de las diversas opciones preventivas son clave para acabar con el VIH», concluye.<br />
<a href="http://www.agenciasinc.es/Noticias/Nueva-York-fue-el-epicentro-de-la-epidemia-del-VIH-en-EE-UU" target="_blank">noviembre 3/2016 (agenciasinc.es)</a></p>
<p>Referencia bibliográfica:</p>
<p>Michael Worobey, Thomas D. Watts, Richard A. McKay, Marc A. Suchard3, Timothy Granade, Dirk E. Teuwen, et.al.. <a href="http://www.nature.com/nature/journal/vaop/ncurrent/full/nature19827.html" target="_blank"><strong><em>1970s and ‘Patient 0’ HIV-1 genomes illuminate early HIV/AIDS history in North America</em></strong></a>. <em>Nature</em>. DOI 10.1038/nature1982</p>
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