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	<title>Servicio de noticias en salud Al Día &#187; obesos</title>
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	<description>Editora principal - Especialista en Información  &#124;  Dpto. Fuentes y Servicios de Información, Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas, Ministerio de Salud Pública &#124; Calle 27 No. 110 e M y N. Plaza de la Revolución, Ciudad de La Habana, CP 10 400 Cuba &#124; Telefs: (537) 8383316 al 20, Horario de atención: lunes a viernes, de 8:00 a.m. a 4:30 p.m.</description>
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		<title>La tormenta perfecta: los problemas de salud de los ancianos obesos se agravan cuando duermen mal</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Oct 2023 09:00:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[gleidishurtado]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Endocrinología]]></category>
		<category><![CDATA[Obesidad]]></category>
		<category><![CDATA[Trastornos del sueño]]></category>
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		<category><![CDATA[Temas la Salud y Medicina]]></category>

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		<description><![CDATA[AGENCIA FAPESP/DICYT – Las personas ancianas obesas que duermen mal poseen menos fuerza y menor masa muscular en los brazos y en las piernas, aparte exhibir un mayor porcentaje de grasa corporal y padecer más síntomas de ansiedad y depresión que aquellas que tienen un sueño de buena calidad. Estos datos surgen de un estudio realizado [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left"><a href="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/2023/10/26/la-tormenta-perfecta-los-problemas-de-salud-de-los-ancianos-obesos-se-agravan-cuando-duermen-mal/obesidad-anciano/" rel="attachment wp-att-112556"><img class=" size-thumbnail wp-image-112556 alignleft" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2023/10/obesidad-anciano-150x100.jpg" alt="obesidad anciano" width="150" height="100" /></a>AGENCIA FAPESP/DICYT – Las personas ancianas obesas que duermen mal poseen menos fuerza y menor masa muscular en los brazos y en las piernas, aparte exhibir un mayor porcentaje de grasa corporal y padecer más síntomas de ansiedad y depresión que aquellas que tienen un sueño de buena calidad. Estos datos surgen de un estudio realizado en la Universidad de São Paulo (USP), en Brasil, y <a href="https://www.nature.com/articles/s41598-023-37921-4">publicado</a> en la revista Scientific Reports.</p>
<p>La cantidad de ancianos obesos ha venido aumentando durante las últimas décadas en todo el mundo. En Brasil, entre los años 2006 y 2019, la prevalencia de sobrepeso entre personas de 60 años o más trepó del 53,7 % al 60,4 % (un 1,16 % al año), y la de obesidad del 16,1 % al 20,8 % (un 2,34 % al año), de acuerdo con un <a href="https://repositorio.ufmg.br/handle/1843/30608">estudio</a> en el cual se analizaron datos del Sistema de Vigilancia de Factores de Riesgo y Protección para Enfermedades Crónicas por Sondeo Telefónico (Vigitel), del Ministerio de Salud nacional. El aumento de ambos factores fue mayor entre los varones y entre las personas de 80 años o más para el exceso de peso, y de entre 70 y 79 años para la obesidad.</p>
<p>Estamos ante la tormenta perfecta, que combina el envejecimiento de la población y el aumento de la obesidad en ese público, que históricamente se sabe que padece trastornos del sueño con mayor frecuencia, aparte de experimentar una mengua de la fuerza muscular, de la masa magra y de la salud mental”, comenta el nutricionista y fisiólogo clínico del ejercicio <a href="https://bv.fapesp.br/pt/pesquisador/44661/hamilton-augusto-roschel-da-silva">Hamilton Roschel</a>, quien coordinó este trabajo con el <a href="https://bv.fapesp.br/pt/bolsas/197239">apoyo de la FAPESP</a>. “También es importante recordar que incluso en la población en general se considera que la calidad del sueño constituye un determinante crítico de la salud.”</p>
<p>También suscriben el referido artículo Rafael Genário, <a href="https://bv.fapesp.br/pt/pesquisador/716287/saulo-dos-santos-gil">Saulo Gil</a>, <a href="https://bv.fapesp.br/pt/pesquisador/714493/gersiel-nascimento-de-oliveira-junior">Gersiel Oliveira-Júnior</a>, Alice Erwig Leitão, Tathiane Franco, Ruan Célio dos Santos Sales y <a href="https://bv.fapesp.br/pt/pesquisador/58691/bruno-gualano">Bruno Gualano</a>, del Grupo de Investigaciones en Fisiología Aplicada y Nutrición de la Escuela de Educación Física y Deportes de la USP (EEFE-USP); Alexandre Leopold Busse y Wilson Jacob Filho, de la Facultad de Medicina de la USP (FM-USP), y <a href="https://bv.fapesp.br/pt/pesquisador/6619/eduardo-ferriolli">Eduardo Ferriolli</a>, de la Asignatura de Geriatría de la FM-USP.</p>
<p>Para investigar la asociación entre la calidad del sueño y los parámetros cuantitativos y cualitativos de salud mental y física en ancianos obesos, los investigadores formatearon el estudio de la siguiente manera: les aplicaron cuestionarios validados para diferentes aspectos de la salud a dos grupos de 95 individuos ancianos obesos (varones y mujeres), divididos entre buenos (46) y malos (49) dormidores. También se evaluaron la composición corporal y la funcionalidad de los participantes.</p>
<p>“Descubrimos que los participantes que dormían mal mostraban una salud física y mental en peores condiciones, con menor vitalidad, más dolores musculares y con sus funciones físicas y mentales comprometidas”, comenta Roschel. “Esas personas presentaban también un mayor porcentaje de grasa corporal, menor masa magra y menor fuerza muscular relativa, aparte de peores marcadores de depresión, ansiedad y calidad de vida.”</p>
<p><strong>Reducción de impacto</strong></p>
<p>A juicio de los autores, los resultados de este trabajo sirven como una advertencia acerca de la importancia de cuidar la salud del sueño de esos ancianos, con el fin de revertir o minimizar los impactos que la obesidad y el envejecimiento causan sobre diversos aspectos de su fisiología (tales como la respuesta anabólica y el metabolismo de la glucosa) y su calidad de vida.</p>
<p>La constatación de que la población de ancianos obesos se encuentra sujeta a un mayor riesgo de llegar a peores desenlaces puede ayudarnos a detectar y derivar adecuadamente a los pacientes que utilizan un servicio público tan amplio y abarcador como es el SUS [las siglas con las cuales se la conoce a la red nacional de salud pública brasileña], evitando así un mayor deterioro de su salud en general”, estima Roschel.</p>
<p>Durante los próximos meses, el grupo de la USP publicará un estudio longitudinal complementario referente a terapias de estilo de vida enfocadas en tratar los desenlaces negativos con relación a la composición corporal (la pérdida de masa muscular y la disminución de la adiposidad, por ejemplo) y los trastornos metabólicos (el control de la glucemia y el perfil lipídico, entre otros).</p>
<p><strong>Más información:</strong></p>
<p>Genario R,  Gil S , Oliveira-Júnior G, Erwig Leitão A,  Franco T dos Santos Sales RC , et al. Sleep quality is a predictor of muscle mass, strength, quality of life, anxiety and depression in older adults with obesity.  Scientific Reports[ Internet]. 2023[citado 24 oct 2023]; 11256.   Disponible en: <a href="https://www.nature.com/articles/s41598-023-37921-4">https://www.nature.com/articles/s41598-023-37921-4</a></p>
<p><strong>26 octubre 2023</strong><strong>| Fuente: <a href="https://www.dicyt.com/noticias/l">DICYT</a>| Tomado <a href="https://www.dicyt.com/noticias/la-tormenta-perfecta-los-problemas-de-salud-de-los-ancianos-obesos-se-agravan-cuando-duermen-mal%20">Salud Brasil</a></strong></p>
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		<title>¿Cómo los ejercicios de fuerza controlan la diabetes en individuos obesos?</title>
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		<pubDate>Tue, 17 Nov 2020 04:04:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Nutrición]]></category>
		<category><![CDATA[actividad física]]></category>
		<category><![CDATA[obesos]]></category>

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		<description><![CDATA[Una investigación realizada en la Universidad de Campinas (Unicamp), en Brasil, mostró que la práctica de ejercicios físicos de fuerza como los de musculación es capaz de reducir la cantidad de grasa acumulada en el hígado –una condición a la que también se la conoce con el nombre de esteatosis hepática– y mejorar el control [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Una investigación realizada en la Universidad de Campinas (Unicamp), en Brasil, mostró que la práctica de ejercicios físicos de fuerza como los de musculación es capaz de reducir la cantidad de grasa acumulada en el hígado –una condición a la que también se la conoce con el nombre de esteatosis hepática– y mejorar el control de la glicemia en individuos obesos y diabéticos en un corto lapso de tiempo, incluso antes de que se produzca una pérdida de peso significativa.<span id="more-76692"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-76717 size-thumbnail" title="ejercicios de fuerza" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2019/06/ejercicios-de-fuerza-150x90.jpg" alt="ejercicios de fuerza" width="150" height="90" />Mediante experimentos con ratones, investigadores del Laboratorio de Biología Molecular del Ejercicio (LaBMEx) de la Unicamp observaron que 15 días de entrenamiento moderado fueron suficientes como para modificar la expresión génica en el tejido hepático, favoreciendo así la “quema” de los lípidos almacenados y contribuyendo en el tratamiento de la enfermedad hepática grasa no alcohólica. Como consecuencia de ello, se produjo una mejora en la señalización celular a cargo de la insulina en el tejido y una disminución de la síntesis hepática de glucosa.</p>
<p>Los resultados de este estudio, que contó con el apoyo de la FAPESP &#8211; Fundación de Apoyo a la Investigación Científica del Estado de São Paulo, salieron publicados en el <a title="https://www.eurekalert.org/pub_releases/2019-06/fda-sst061319.php" href="https://www.eurekalert.org/pub_releases/2019-06/fda-sst061319.php" target="_blank"><em>Journal of Endocrinology</em></a>.</p>
<p><em>“Que la práctica de actividad física ayuda a controlar enfermedades, todo el mundo lo sabe. Lo que estamos investigando ahora es a través de qué mecanismos esto sucede. Si conseguimos descubrir una proteína clave, cuyos niveles aumentan o disminuyen con el entrenamiento, avanzaremos un paso hacia la creación de fármacos capaces de mimetizar algunos beneficios del ejercicio físico”, dijo Leandro Pereira de Moura, docente de la Facultad de Ciencias Aplicadas de la Unicamp y coordinador de la investigación.</em></p>
<p>Tal como explicó Pereira de Moura, el exceso de grasa en el hígado provoca una inflamación local que vuelve a las células hepáticas menos sensibles a la acción de la insulina. Este cuadro puede progresar hacia la cirrosis e incluso causar la falencia del órgano.</p>
<p>“En individuos obesos sujetos a riesgo cardiometabólico, la reducción de la grasa hepática es fundamental para ayudar en el control de la diabetes. Cuando la señalización de la insulina se ve comprometida en el tejido, el hígado –que debería producir glucosa únicamente en situaciones de ayuno– pasa a liberar esta sustancia en el torrente sanguíneo aun después del consumo de hidratos de carbono, cuando los niveles de insulina se encuentran altos. Y esto aumenta los niveles de glucosa en la sangre”, declaró Pereira de Moura.</p>
<p>La obesidad promueve diversos problemas de salud. Evitarla es una buena forma de prevenir riesgos futuros.</p>
<p>Para investigar el efecto de los ejercicios físicos de fuerza en el hígado, se realizaron experimentos con tres grupos de ratones. El grupo de control se alimentó con la comida estándar (con un 4 % de grasa), y los animales siguieron delgados y sedentarios. El segundo grupo recibió una dieta hiperlipídica (con un 35 % de grasa) durante 14 semanas –el tiempo suficiente como para que los animales se vuelvan obesos y diabéticos– y también permaneció sedentario durante el experimento. En tanto, a los animales del tercer grupo se les dio un alimento hiperlipídico y, cuando ya se encontraban obesos y diabéticos, se los sometió a un protocolo de ejercicios de fuerza moderado a lo largo de 15 días.</p>
<p>El entrenamiento consistía en subir una escalera con una carga sujeta a la cola. Diariamente, se indujo a los animales a efectuar 20 series, con intervalos de 90 segundos entre ellas. De acuerdo con Pereira de Moura, la intención consistió en mimetizar un entrenamiento de musculación indicado para humanos.</p>
<p>“Antes de poner en marcha el experimento, realizamos pruebas a los efectos de determinar la carga máxima que cada animal lograba soportar. Luego efectuamos cálculos para aplicar en las sesiones de ejercicio tan solo un 70 % de esa carga máxima. Sucede que nuestro grupo ya demostró que los excesos de entrenamiento pueden contribuir de manera significativa en la instalación de la enfermedad hepática grasa no alcohólica.</p>
<p><strong>Cuando no se lo controla, el ejercicio agotador puede ser más prejudicial que beneficioso”, </strong>dijo Pereira Moura.</p>
<p>La opción por el protocolo a corto plazo –solamente 15 días de entrenamiento– se orientó a comprobar que los beneficios observables estaban directamente relacionados con los ejercicios físicos de fuerza, es decir, que no eran efectos secundarios de la pérdida de peso corporal.</p>
<p>En efecto, los investigadores observaron que los ratones del grupo entrenado aún estaban obesos al final del protocolo, pero exhibían valores normales de glicemia en ayunas. En tanto, los obesos sedentarios permanecieron diabéticos hasta el final del experimento.</p>
<p>Al analizar el tejido hepático, fue posible notar una disminución de un 25 % a un 30 % de la grasa local en el grupo entrenado en comparación con los obesos sedentarios, un fenómeno acompañado por una merma en la cantidad de proteínas proinflamatorias. Pero el índice de grasa hepática de los animales entrenados aún era alrededor de un 150 % mayor que el del grupo de control.</p>
<p>En la condición de ayuno, el hígado es el principal órgano encargado de mantener los niveles de glucemia adecuados. Pero los individuos con diabetes, como consecuencia de la resistencia a la insulina, pierden la capacidad de controlar la producción de glucosa endógena (gluconeogénesis) y se vuelven hiperglucémicos.</p>
<p>Para evaluar el efecto de los ejercicios de fuerza con la intención de controlar la gluconeogénesis hepática, los científicos realizaron una prueba de tolerancia al piruvato, el principal sustrato que el órgano emplea para elaborar glucosa.</p>
<p><em>“Esta prueba consiste básicamente en administrarles piruvato a los animales y evaluar qué cantidad de glucosa se produce en el hígado. Observamos que los ratones entrenados producían menos glucosa que los obesos sedentarios aun cuando recibían la misma cantidad del sustrato. Esto demostró que el hígado en los animales entrenados pasó por alteraciones metabólicas que lo volvieron más sensible a la insulina”</em>, dijo Ferreira de Moura.</p>
<p>La etapa siguiente consistió en investigar de qué modo los ejercicios promovieron la disminución de la grasa hepática. Para ello los investigadores analizaron en el tejido la expresión de genes implicados en la lipogénesis (la síntesis de ácidos grasos y triglicéridos, un proceso que favorece la acumulación de grasa) y en la lipólisis (el proceso de degradación de los lípidos, que los deja disponibles para su uso como fuente de energía del organismo).</p>
<p><em>“Al comparar a los animales obesos sedentarios y ejercitados, mediante análisis génicos y proteicos, evaluamos la síntesis y la oxidación de la grasa hepática. Observamos que los animales sedentarios exhibían una mayor facilidad para acumular grasa en el hígado, en tanto que los que fueron sometidos al ejercicio físico acumulaban menos grasa en el órgano”, dijo Ferreira de Moura.</em></p>
<p>Según el investigador, un importante aporte de la investigación consistió en mostrar que los ejercicios resistidos promovieron alteraciones beneficiosas en un tejido que no sufre acción directa de las contracciones musculoesqueléticas.</p>
<p><em>“Nuestro próximo paso consistirá en investigar cómo transcurre esa comunicación entre los músculos y el hígado. Tenemos la hipótesis de que una proteína conocida como clusterina estaría implicada”, dijo.</em></p>
<p>En caso de que se compruebe que el aumento de los niveles de clusterina inducido por los ejercicios físicos es beneficioso, el investigador no descarta la hipótesis de poner a prueba tratamientos con alternativas sintéticas.</p>
<p><a title="https://noticiasdelaciencia.com/art/33293/como-los-ejercicios-de-fuerza-controlan-la-diabetes-en-individuos-obesos" href="https://noticiasdelaciencia.com/art/33293/como-los-ejercicios-de-fuerza-controlan-la-diabetes-en-individuos-obesos" target="_blank"><strong>noviembre 16/2020 (DICYT)</strong></a></p>
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		<title>Cirugías para perder peso: expertos piden más pruebas para generalizarlas</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Jun 2013 06:02:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María T. Oliva Roselló]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cirugía]]></category>
		<category><![CDATA[Endocrinología]]></category>
		<category><![CDATA[cirugía bariátrica]]></category>
		<category><![CDATA[cirugías]]></category>
		<category><![CDATA[obesos]]></category>

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		<description><![CDATA[La cirugía bariátrica, el conjunto de  procedimientos quirúrgicos para bajar de peso, puede ayudar a las personas  diabéticas moderadamente obesas, pero se necesitan más pruebas antes de  promover su generalización, según un estudio publicado el martes en Estados  Unidos. «La cirugía bariátrica para las personas diabéticas que no son severamente  obesas ha mostrado resultados prometedores [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La cirugía bariátrica, el conjunto de  procedimientos quirúrgicos para bajar de peso, puede ayudar a las personas  diabéticas moderadamente obesas, pero se necesitan más pruebas antes de  promover su generalización, según un estudio publicado el martes en Estados  Unidos.<span id="more-28821"></span></p>
<p>«La cirugía bariátrica para las personas diabéticas que no son severamente  obesas ha mostrado resultados prometedores en el control de la glucosa», dijo  Melinda Maggard-Gibbons, autora principal del estudio y cirujana de la  Universidad de California en Los Ángeles (UCLA).</p>
<p>«Sin embargo, necesitamos más información sobre los beneficios y riesgos a  largo plazo antes de recomendar la cirugía bariátrica antes que un tratamiento  no quirúrgico de pérdida de peso para estas personas».</p>
<p>El estudio, publicado en la revista de la Asociación Médica de Estados  Unidos <a href="http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/23736734" target="_blank"><em><strong>(JAMA)</strong></em></a> ( doi: 10.1001/jama.2013.4851), se basa en una revisión de la evidencia que apoya el uso de la  cirugía bariátrica para tratar a las personas diabéticas y con un Índice de  Masa Corporal (IMC) de 30 a 35 &#8211; considerado en el extremo inferior del  espectro de obesidad.</p>
<p>Los investigadores hallaron que los diabéticos con obesidad moderada  perdieron más peso y tuvieron un mejor control de la glucosa en dos años con  este tipo de cirugía que con tratamientos no quirúrgicos, como dietas y  medicamentos.</p>
<p>Los pacientes con un bypass gástrico, uno de los procedimientos de cirugía  bariátrica más utilizados, lograron mejores resultados &#8211; mejor pérdida de peso  a corto plazo y mejor control de los niveles de azúcar en la sangre &#8211; que los  que se sometieron a una banda gástrica, un tipo de cirugía bariátrica de tipo  restrictivo.</p>
<p>Pero los investigadores dijeron que los resultados surgen de un número  relativamente pequeño de ensayos y advirtieron que se necesitan más estudios,  en particular sobre cómo les fue a los pacientes después de dos o más años, así  como las tasas de complicaciones y efectos secundarios.</p>
<p>La Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA)  aprobó la banda gástrica para las personas con un IMC de entre 30 y 35 que  tengan una enfermedad relacionada con la obesidad.</p>
<p>El análisis publicado en JAMA se centró en procedimientos bariátricos para  personas moderadamente obesas con un IMC de 30 a 35 y diabéticos.</p>
<p>Más de un tercio de los adultos estadounidenses (35,7%) son obesos, con un  IMC de al menos 30, según las estadísticas oficiales.<br />
junio 5/2013 (AFP) &#8211;</p>
<p>Tomado del boletín de selección temática de Prensa Latina: Copyright 2013 <strong>«Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.»</strong></p>
<p>Maggard-Gibbons M, Maglione M, Livhits M, Ewing B, Maher AR, Hu J.<em><strong>Bariatric surgery for weight loss and glycemic control in nonmorbidly obese adults with diabetes: a systematic review</strong></em>. <em>JAMA</em>. 2013 Jun 5;309(21):2250-61.</p>
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		<title>Encuentran nueva forma de suprimir el apetito</title>
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		<pubDate>Thu, 24 Nov 2011 06:05:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María T. Oliva Roselló]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Nutrición]]></category>
		<category><![CDATA[apetito]]></category>
		<category><![CDATA[hormona]]></category>
		<category><![CDATA[obesos]]></category>

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		<description><![CDATA[Una hormona que suprime el apetito temporalmente podría pasar a la sangre empleando una cápsula de vitamina B12 o un chiclet como vehículo, difundió Journal of Medicinal Chemistry (DOI: 10.1021/jm2012547). La hormona PYY es producida de forma natural por el organismo tras la ingesta de un alimento, pero diversos estudios sugieren que las personas obesas [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Una hormona que suprime el apetito temporalmente podría pasar a la sangre empleando una cápsula de vitamina B12 o un chiclet como vehículo, difundió <a href="http://pubs.acs.org/doi/abs/10.1021/jm2012547?prevSearch=%255BAllField%253A%2B%255BAllField%253A%2BPYY%255D%255D&amp;searchHistoryKey=" target="_blank"><em><strong>Journal of Medicinal Chemistry </strong></em></a>(DOI: 10.1021/jm2012547).<span id="more-19200"></span></p>
<p>La hormona PYY es producida de forma natural por el organismo tras la ingesta de un alimento, pero diversos estudios sugieren que las personas obesas tienen niveles más bajos de PYY.</p>
<p>Desde hace tiempo se conoce que esa hormona inhibe el hambre, pero esta es destruida por los ácidos  gástricos cuando es consumida de forma oral.</p>
<p>Investigadores de las Universidades de Syracuse, en Estados Unidos, y de Murdoch, en Australia, sostienen que emplear la vitamina B12 como vehículo es un buen métoido para hacerla pasar a la sangre sin que sea destruida por el ácido gástrico.</p>
<p>Al igual que con la vitamina B12, también se podría crear un chiclet para masticarlo después de una comida balanceada para inhibir el hambre hasta que llegue la siguiente comida.</p>
<p>Un chicle cubierto de PYY sería una forma natural de ayudar a la gente a perder peso. Podrían comer una comida balanceada y después mascar una barra de chicle para sentirse llenos, indicó el doctor Robert Doyle, autor principal del estudio.</p>
<p>Ensayos con inyecciones intravenosas mostraron que la hormona PYY inhibe el apetito en personas obesas, pero aplicarla de esa forma no es aconsejable, según los científicos.</p>
<p>Con el nuevo estudio se pudo disfrazar la hormona en la vitamina B12 y crear un suplemento nutricional que ayude a perder los kilogramos de más.<br />
Noviembre 22/2011 Londres, (PL)</p>
<p>Nota: Los lectores del dominio *sld.cu acceden al texto completo a través de <strong>Hinari.</strong></p>
<p>Tomado del boletín de selección temática de Prensa Latina: Copyright 2011<strong> «Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.»</strong></p>
<p>Fazen CH, Valentin D, Fairchild TJ, Doyle RP.<em><strong>Oral Delivery of the Appetite Suppressing Peptide hPYY(3-36) through the Vitamin B(12) Uptake Pathway</strong></em>.Publicado en <em>Journal of Medicinal Chemistry</em>.Noviembre 16/2011</p>
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		<title>Los niños obesos y asmáticos necesitan atención especial durante la anestesia</title>
		<link>https://boletinaldia.sld.cu/aldia/2011/10/21/los-ninos-obesos-y-asmaticos-necesitan-atencion-especial-durante-la-anestesia/</link>
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		<pubDate>Fri, 21 Oct 2011 07:01:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María T. Oliva Roselló]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Anestesiología y reanimación]]></category>
		<category><![CDATA[Pediatría]]></category>
		<category><![CDATA[niños]]></category>
		<category><![CDATA[obesos]]></category>

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		<description><![CDATA[Los niños obesos necesitan una atención especial cuando se encuentran bajo anestesia, sugieren dos estudios recientes. En un estudio, los investigadores hallaron que los niños obesos con asma sufren más complicaciones por la anestesia que los niños de peso normal que no tienen asma. En el otro estudio, los investigadores encontraron que los niños obesos [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Los niños obesos necesitan una atención especial cuando se encuentran bajo anestesia, sugieren dos estudios recientes.<span id="more-18596"></span></p>
<p>En un estudio, los investigadores hallaron que los niños obesos con asma sufren más complicaciones por la anestesia que los niños de peso normal que no tienen asma. En el otro estudio, los investigadores encontraron que los niños obesos requieren menos cantidad de un tipo de anestesia que los niños de peso normal.</p>
<p>Si un niño es obeso, tiene asma o ambas cosas, los padres deben esperar una monitorización exhaustiva, apuntó el investigador, el Dr. Olubukola Nafiu, profesor asistente de anestesiología pediátrica de la Universidad de Michigan.</p>
<p>«Los niños obesos y asmáticos tienen el doble de riesgo de desarrollar problemas respiratorios cuando reciben anestesia», señaló Nafiu.</p>
<p>Ambos estudios serán presentados en la reunión anual de la Sociedad Americana de Anestesiólogos (American Society of Anesthesiologists, ASA) en Chicago.</p>
<p>Para determinar si las complicaciones eran más frecuentes entre los niños obesos y con asma, Nafiu observó a 1,102 niños y adolescentes entre los 6 y los 18 años de edad, después de la anestesia, y los dividió en cuatro grupos. Un grupo era de niños obesos con asma, un grupo era de niños con peso normal y asma, otro era de obesos sin asma, y el último grupo era de niños de peso normal que no sufrían de asma.</p>
<p>Los del grupo de obesos y asmáticos y los del grupo de obesos no asmáticos eran más propensos a sufrir de problemas críticos de las vías respiratorias, como espasmos, que sus pares más delgados, halló el estudio, pero no hubo complicaciones fatales entre los pacientes del estudio.</p>
<p>Se sabe que tanto la obesidad como el asma son factores de riesgo independientes de problemas respiratorios durante la anestesia, señaló Nafiu. Ambas afecciones aumentan entre los niños de EE. UU. a un ritmo alarmante, y los investigadores deseaban averiguar si las complicaciones son más frecuentes en los pacientes pediátricos que sufren de ambos trastornos.</p>
<p>Los problemas respiratorios son una causa importante de complicaciones, que incluyen la muerte, durante las cirugías pediátricas, apuntaron los autores.</p>
<p>En un segundo estudio, la Dra. Olutoyin Olutoye, del Hospital Pediátrico de Texas en Houston, halló que los niños obesos necesitan dosis más pequeñas del anestésico propofol que sus pares más delgados.</p>
<p>Según Olutoye, los médicos ya sabían que los adultos obesos necesitan menso propofol que los adultos con un peso normal, pero no estaba claro si con los niños sucedía lo mismo. Dado que el propofol puede provocar una presión arterial baja y reducir la respiración, es importante no administrar demasiado, anotaron los investigadores en un comunicado de prensa de la Sociedad Americana de Anestesiólogos.</p>
<p>El estudio incluyó a 40 niños obesos y 40 niños de peso normal. Los investigadores midieron la respuesta de cada niño 20 segundos tras recibir el propofol. Los niños de peso normal necesitaron entre 50 y 60 % más anestésico que los obesos.</p>
<p>Entre los niños obesos, 75 % del exceso de peso proviene del tejido graso, que puede alterar la distribución del propofol en el organismo, explicaron los investigadores.</p>
<p>Se necesitan estudios adicionales con niños para determinar de qué forma la obesidad afecta a otros anestésicos, señaló Olutoye.</p>
<p>«Estos estudios confirman la impresión general que los anestesiólogos ya tienen sobre los niños obesos», aseguró el Dr. Mark Singleton, presidente del comité de anestesia pediátrica de la Sociedad Americana de Anestesiólogos, y que no participó en el estudio.</p>
<p>El mensaje del estudio sobre el asma y la obesidad es que «los niños asmáticos y obesos corren un peligro doble», advirtió Singleton.</p>
<p>Sin embargo, señaló que la investigación sobre la dosis de anestesia solo observó al propofol, que es inyectado, y por tanto no aplica a otros fármacos. La mayor parte de la anestesia en los niños se induce mediante inhalación, anotó Singleton.</p>
<p>Los médicos deben obtener la estatura y el peso del niño para ver si cae en el rango de obesidad, añadió Nafiu. Un índice de masa corporal (IMC) en el percentil 95 o más se considera obesidad.</p>
<p>Los padres de los niños obesos y/o asmáticos deben esperar muchas preguntas del médico antes de que sus hijos se sometan a una cirugía que amerite anestesia, y deben esperar una monitorización particularmente exhaustiva, añadió.</p>
<p>Dado que la investigación fue presentada en una reunión médica, se debe considerar preliminar hasta que sea publicada en una revista médica revisada por profesionales.<br />
<a href="http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_117742.html" target="_blank"><strong>Octubre 19/2011 (Medlineplus)</strong></a></p>
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