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	<title>Servicio de noticias en salud Al Día &#187; neurociencia</title>
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	<description>Editora principal - Especialista en Información  &#124;  Dpto. Fuentes y Servicios de Información, Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas, Ministerio de Salud Pública &#124; Calle 27 No. 110 e M y N. Plaza de la Revolución, Ciudad de La Habana, CP 10 400 Cuba &#124; Telefs: (537) 8383316 al 20, Horario de atención: lunes a viernes, de 8:00 a.m. a 4:30 p.m.</description>
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		<title>Una semana de reflexión para nuestra salud cerebral</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Mar 2026 10:32:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Carlos Alberto Santamaría González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Enfermedades crónicas no transmisibles]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedades del sistema nervioso]]></category>
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		<description><![CDATA[Acercar la neurociencia a la sociedad, promover la salud cerebral y destacar la importancia de la investigación y la prevención en todas las edades centrará las actividades de la Semana Global del Cerebro, que comenzó este lunes 16 de marzo. Instituida en 1996 por las organizaciones Dana Alliance for Brain Initiatives y la European Dana [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><em><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-70211" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2018/09/un-nuevo-tratamiento-alarga-la-vida-de-pacientes-con-metastasis-en-el-cerebro.-aunque-no-cura-el-cancer-e1537911005347-150x150.jpg" alt="un-nuevo-tratamiento-alarga-la-vida-de-pacientes-con-metastasis-en-el-cerebro.-aunque-no-cura-el-cancer" width="150" height="150" />Acercar la neurociencia a la sociedad, promover la salud cerebral y destacar la importancia de la investigación y la prevención en todas las edades centrará las actividades de la <strong>Semana Global del Cerebro</strong>, que comenzó este lunes 16 de marzo</em>.</p>
<p>Instituida en 1996 por las organizaciones <em><a href="https://dana.org/" target="_blank">Dana Alliance for Brain Initiatives</a></em> y la <em>European Dana Alliance for The Brain</em>, en la <strong>Semana Mundial del Cerebro</strong> participan unas 160 organizaciones profesionales de todo el planeta.</p>
<p>El cerebro es un órgano complejo que centraliza la actividad del sistema nervioso, ubicado en la parte anterior y superior de la cavidad craneal. Forma parte del Sistema Nervioso Central.</p>
<p>Diversas investigaciones precisan que al menos, un 13 por ciento de las causas de enfermedades entre la población mundial están relacionadas con el cerebro. Éstas van desde problemas neurológicos hasta trastornos mentales.</p>
<p>El cerebro, también conocido como «materia gris», es uno de los órganos vitales de nuestro cuerpo y a su vez, uno de los más complejos, ya que controla nuestras actividades cognitivas y nuestras acciones y funciones corporales.</p>
<p>En total hay más de 600 enfermedades de origen neurológico que se originan en el sistema nervioso (cerebro, medula espinal y nervios) como el caso del ictus, que puede dejar secuelas importantes como son alteraciones sensoriales, motoras cognitivas, del estado emocional y la conducta.</p>
<p>Una de las enfermedades neurológicas más comunes es la migraña, que afecta a millones de personas, y puede generar discapacidades graves o moderadas, dependiendo de su intensidad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha catalogado a la migraña como la sexta causa de incapacidad, afectando la funcionalidad de las personas.</p>
<p>Además, tener un accidente cerebrovascular, conocido como derrame cerebral, es el resultado de un coágulo de sangre alojado en el cerebro que bloquea el suministro sanguíneo local, afectando el tejido cerebral cercano.</p>
<p>Las enfermedades neurodegenerativas son causadas por la degeneración gradual de neuronas individuales, afectando el control del movimiento, la memoria y la cognición.</p>
<p>Entre ellas destacan el Alzheimer, Mal de Parkinson, la Esclerosis Múltiple, enfermedad de Hungtinton.</p>
<p>Provocados por anomalías en el cerebro son también los trastornos mentales, que comprenden patrones particulares del funcionamiento de la psique, vinculados con la función mental y somática. Entre los trastornos mentales podemos mencionar la depresión clínica, la esquizofrenia, el trastorno bipolar y el trastorno de estrés post-traumático.</p>
<p>De forma general, el cerebro consume un 20 por ciento de la energía y oxígeno que consume el organismo, y en una partícula casi microscópica se pueden localizar alrededor de 100 mil neuronas.</p>
<p>El órgano rector representa el dos por ciento del peso corporal y transporta la información a una velocidad de 268 millas por hora.</p>
<p>La funcionalidad del lado izquierdo del cerebro está asociada con el análisis, lógica, matemáticas, lenguaje y secuencia. Mientras que el lado derecho desarrolla la creatividad, la intuición, los sentimientos, la imaginación y las artes.<strong> </strong></p>
<p><strong>16 marzo 2026 | Fuente: </strong><strong><em><a href="https://www.prensa-latina.cu/" target="_blank">Prensa Latina</a> </em></strong><strong>| Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2026. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | <a href="https://www.prensa-latina.cu/2026/03/16/una-semana-de-reflexion-para-nuestra-salud-cerebral/" target="_blank">Noticia</a></strong></p>
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		<title>Un sensor biológico revela cómo funciona una proteína clave para la memoria y el corazón</title>
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		<pubDate>Mon, 20 Oct 2025 19:04:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[wferrerentenza]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cardiología]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedad de Alzheimer]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedades neurodegenerativas]]></category>
		<category><![CDATA[Neurología]]></category>
		<category><![CDATA[neurociencia]]></category>

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		<description><![CDATA[La proteína CaMKII es una enzima clave en la señalización celular. Aunque se encuentra en todo tipo de tejidos, se expresa sobre todo en el cerebro y en el corazón. En el caso de las neuronas, actúa como interruptor molecular, es decir, se activa cuando la concentración de iones de calcio dentro de la célula [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><em><a href="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2025/03/neurociencia.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-118257" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2025/03/neurociencia-150x150.jpg" alt="neurociencia" width="150" height="150" /></a>La proteína CaMKII es una enzima clave en la señalización celular. Aunque se encuentra en todo tipo de tejidos, se expresa sobre todo en el cerebro y en el corazón. En el caso de las neuronas, actúa como interruptor molecular, es decir, se activa cuando la concentración de iones de calcio dentro de la célula aumenta rápidamente como respuesta a un estímulo. Ello permite a las células responder a los cambios en su entorno, lo que es clave en procesos como la plasticidad neuronal.</em></p>
<p>En este sentido, señalan que la actividad de CaMKII contribuye a fortalecer las conexiones neuronales al regular la morfología y el tamaño de las espinas dendríticas (las estructuras de las neuronas que reciben los impulsos nerviosos de otras neuronas).</p>
<p>Sin embargo, hasta ahora, los científicos tenían pocas herramientas a su alcance para medir de manera precisa cómo trabaja esta proteína en condiciones reales. Con el objetivo de superar esta limitación, la nueva herramienta desarrollada por personal científico del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBM, CSIC-UAM), liderado por el investigador F. Javier Diez Guerra, permite obtener más sensibilidad y una imagen más clara y fiable de su actividad.</p>
<p>Esta nueva herramienta, denominada CaMK2rep y <a href="https://pubs.acs.org/doi/10.1021/acs.analchem.5c03227">publicada</a> en la revista <em><a href="https://pubs.acs.org/journal/ancham">Analytical Chemistry</a></em>, es un sensor biológico, es decir, un dispositivo producido por las propias células y fosforilable por CaMKII. El sensor utiliza los cambios en su fosforilación (mecanismo que consiste en la adición de un grupo fosfato a otra molécula, como una proteína, que suele alterar su actividad, función o ubicación) como indicador de la actividad de CaMKII.</p>
<p>«Este desarrollo responde a una necesidad real en la investigación biomédica: disponer de una herramienta sensible y fiable para cuantificar la actividad de CaMKII. Con ella podremos abordar preguntas clave en neurociencia y fisiopatología cardiovascular que hasta ahora resultaban inaccesibles», explica F. Javier Díez Guerra, autor principal del estudio e investigador del CBM.</p>
<p>En concreto, «el nuevo biosensor nos permitirá conocer cómo aumentos excesivos en la actividad de CaMKII contribuyen a la patología de episodios de isquemia en neuronas y células cardíacas».</p>
<p>NEUROGRANINA LIMITA LA ACTIVIDAD DE CAMKII</p>
<p>Dos proteínas clave para las neuronas CaMK2rep también ha permitido al personal investigador estudiar otra proteína, llamada Neurogranina, que abunda en las espinas dendríticas de las neuronas, en especial en regiones clave para la cognición como el hipocampo y la corteza cerebral. Esta proteína regula cómo CaMKII se activa o permanece en reposo. Sus resultados concluyen que Neurogranina limita la actividad de CaMKII y el estrés celular favoreciendo la viabilidad y el funcionamiento de las neuronas, esencial para prevenir enfermedades neurológicas.</p>
<p>Las aplicaciones prácticas de la nueva plataforma incluyen una mejor comprensión de los mecanismos de la memoria y el aprendizaje, la posibilidad de avanzar en el estudio de enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer, o poder analizar cómo ciertos fármacos afectan a la actividad cerebral y al sistema cardiovascular. En concreto, la inflamación del miocardio y la isquemia cardíaca.</p>
<p>En resumen, «CaMK2rep aporta una herramienta clave para nuevas vías de investigación en neurociencia y medicina, con potencial impacto en la salud y en el desarrollo de futuros tratamientos», concluye Díez Guerra.<strong><br />
</strong></p>
<p><strong>03 octubre 2025 | Fuente: <em><a href="https://www.europapress.es/">Europa Press</a></em> | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | <a href="https://www.msn.com/es-es/salud/other/un-sensor-biol%C3%B3gico-revela-c%C3%B3mo-funciona-una-prote%C3%ADna-clave-para-la-memoria-y-el-coraz%C3%B3n/ar-AA1NMR2A">Noticia</a></strong></p>
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		<title>Descubren un gen clave en los déficits de memoria y aprendizaje del síndrome de Down</title>
		<link>https://boletinaldia.sld.cu/aldia/2024/02/29/descubren-un-gen-clave-en-los-deficits-de-memoria-y-aprendizaje-del-sindrome-de-down/</link>
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		<pubDate>Thu, 29 Feb 2024 16:42:33 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Un equipo de investigación del Centro de Regulación Genómica (CRG) de Barcelona (España) ha descubierto una &#8216;cara oculta&#8217; de un gen que es menos activa en los cerebros de personas con síndrome de Down, lo que podría contribuir a los déficits de memoria observados en las personas que viven con la alteración genética. El síndrome [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/2018/03/26/personas-con-sindrome-de-down-con-mayor-probabilidad-de-alzheimer/sindrome_de_down/" rel="attachment wp-att-65510"><img class=" size-thumbnail wp-image-65510 alignleft" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2018/03/Síndrome_de_Down-150x150.jpg" alt="Síndrome_de_Down" width="150" height="150" /></a>Un equipo de investigación del Centro de Regulación Genómica (CRG) de Barcelona (España) ha descubierto una &#8216;cara oculta&#8217; de un gen que es menos activa en los cerebros de personas con síndrome de Down, lo que podría contribuir a los déficits de memoria observados en las personas que viven con la alteración genética.</p>
<p>El síndrome de Down es el trastorno genético más común de discapacidad intelectual (5 millones de afectados en todo el mundo), causado por la presencia de una copia extra del cromosoma 21, también conocida como trisomía 21.</p>
<p>Los problemas de memoria y aprendizaje de estas personas están relacionados con anomalías en el hipocampo, una parte del cerebro involucrada en el aprendizaje y la formación de la memoria.</p>
<p>La investigación, publicada en <a href="https://www.nature.com/">&#8216;Molecular Psychiatry</a>&#8216;, tenía inicialmente como objetivo comprender cómo la presencia de un cromosoma adicional afecta a las células cerebrales. Con experimentos en ratones y tejidos humanos, los científicos estudiaron el gen Snhg11 y demostraron que los niveles bajos en el hipocampo reducen la plasticidad sináptica, que es crucial para el aprendizaje y la memoria.</p>
<p>Antes de este estudio, la actividad de Snhg11 solo estaba vinculada con la proliferación celular en diferentes tipos de cáncer. El Snhg11 es la &#8216;cara oculta&#8217; del genoma (código genético completo de un organismo); es en<br />
concreto una molécula de ARN no codificante. Esto es un tipo especial de ARN que se transcribe a partir del ADN pero que no se codifica en el procedimiento de síntesis, es decir, no se convierte en una proteína. Hasta<br />
ahora, gran parte de los estudios se han centrado en los genes que sí codifican proteínas, pero sus &#8216;caras ocultas&#8217; -que no codifican- cada vez son más reconocidas por su papel en la regulación de la actividad genética, la influencia en la estabilidad genética y la contribución a rasgos y enfermedades complejos. Los ARN no codificantes son importantes reguladores de varios procesos biológicos, y su expresión atípica se ha asociado con el desarrollo de enfermedades humanas. &#8216;Descubrimos que la expresión anormal de Snhg11 da lugar a una reducción de la neurogénesis y a una alteración de la plasticidad, lo que desempeña un papel directo en el aprendizaje y la<br />
memoria, e indica que el gen tiene un papel clave en la fisiopatología de la discapacidad intelectual&#8217;, afirmó el doctor César Sierra, primer autor del artículo. La autora principal del estudio y jefa del grupo de investigación<br />
Neurobiología Celular y de Sistemas en el Centro de Regulación Genómica, la doctora Mara Dierssen, señaló que hoy en día existen pocos fármacos para ayudar a las personas con síndrome de Down y que estudios como este &#8216;ayudan a sentar las bases&#8217; para poder en un futuro desarrollar medicamentos enfocados a los déficits de memoria y de aprendizaje de estas personas. Este estudio es la primera evidencia de que un ARN no codificante desempeña un papel fundamental en la patogénesis (origen) del síndrome de Down.</p>
<p>Los autores de la investigación han confirmado que continuarán con sus estudios para abrir nuevas vías de intervención para el fortalecimiento de la capacidad intelectual.</p>
<p><strong>Ver artículo:</strong> El lncRNA Snhg11, un nuevo candidato que contribuye a la neurogénesis, la plasticidad y los déficits de memoria en el síndrome de Down. <a href="https://www.nature.com/articles/s41380-024-02440-9">Molecular Psychiatry</a>[Internet].2024[citado 29 feb 2024]. DOI <a href="https://doi.org/10.1038/s41380-024-02440-9">https://doi.org/10.1038/s41380-024-02440-9</a></p>
<p><strong>27 febrero 2024 | Fuente: EF| Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A</strong></p>
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		<title>Descubren un nuevo tipo de células del cerebro con grandes perspectivas de investigación</title>
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		<pubDate>Sat, 09 Sep 2023 09:00:27 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Redacción Ciencia, 6 sep (EFE). &#8211; El cerebro está formado por dos grandes familias de células: las neuronas y las células gliales. Al menos hasta ahora, pues un grupo de científicos ha descubierto un nuevo tipo, lo que abre &#8216;inmensas perspectivas de investigación&#8217; en enfermedades como el alzhéimer y el párkinson. Los detalles sobre el [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/2023/09/09/descubren-un-nuevo-tipo-de-celulas-del-cerebro-con-grandes-perspectivas-de-investigacion/celula-cerebro/" rel="attachment wp-att-111576"><img class="alignnone size-full wp-image-111576" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2023/09/célula-cerebro.jpg" alt="célula cerebro" width="150" height="100" /></a>Redacción Ciencia, 6 sep (EFE). &#8211; El cerebro está formado por dos grandes familias de células: las neuronas y las células gliales. Al menos hasta ahora, pues un grupo de científicos ha descubierto un nuevo tipo, lo que abre &#8216;inmensas perspectivas de investigación&#8217; en enfermedades como el alzhéimer y el párkinson. Los detalles sobre el nuevo tipo de célula los publica <a href="http://www.nature.com">Nature</a> en un estudio coordinado por investigadores de la Universidad de Lausana (Suiza).</p>
<p>Desde que existe la Neurociencia, se reconoce que el cerebro funciona principalmente gracias a las neuronas y a su capacidad para elaborar y transmitir rápidamente información a través de sus redes. Para apoyarlas en esta tarea, las células gliales desempeñan una serie de funciones estructurales, energéticas e inmunitarias, además de estabilizar las constantes fisiológicas.</p>
<p>El nuevo descubrimiento, que han denominado &#8216;astrocitos glutamatérgicos&#8217;, es una célula híbrida, a medio camino entre las neuronas y las células gliales. Algunas de las células gliales, conocidas como astrocitos, rodean íntimamente las sinapsis, los puntos de contacto donde se liberan los neurotransmisores para transmitir información entre neuronas.</p>
<p>Esta es la razón por la que los neurocientíficos han sugerido durante mucho tiempo que los astrocitos pueden tener un papel activo en la transmisión sináptica y participar en el procesamiento de la información, pero los estudios realizados daban resultados contradictorios.</p>
<p>Al identificar un nuevo tipo de célula con las características de un astrocito y que expresa la maquinaria molecular necesaria para la transmisión sináptica, el equipo ha puesto fin a años de controversia, considera la Universidad de Lausana (UNIL) en un comunicado.</p>
<p>Las implicaciones de este descubrimiento se extienden a los trastornos cerebrales. Al alterar específicamente los astrocitos glutamatérgicos, el equipo demostró efectos sobre la consolidación de la memoria, pero también observó vínculos con patologías como la epilepsia, cuyos ataques se exacerbaban.</p>
<p>El estudio muestra que este nuevo tipo de célula también tiene un papel en la regulación de los circuitos cerebrales implicados en el control del movimiento y podría ofrecer dianas terapéuticas para la enfermedad de Parkinson.</p>
<p>Este descubrimiento &#8216;abre inmensas perspectivas de investigación&#8217;, aseguró Andrea Volterra, de la UNIL y autor principal del estudio. Los próximos estudios &#8216;explorarán el posible papel protector de este tipo de célula frente al deterioro de la memoria en la enfermedad de Alzheimer, así como su función en otras regiones y patologías distintas de las exploradas aquí&#8217;, agregó.</p>
<p>En su estudio, el equipo trató de averiguar si estas células híbridas eran funcionales, es decir, capaces de liberar realmente glutamato con una velocidad comparable a la de la transmisión sináptica, para lo que usó una técnica de imagen que permite ver el glutamato liberado por las vesículas en tejidos cerebrales y en ratones vivos. &#8216;Hemos identificado un subgrupo de astrocitos que responden a estímulos selectivos con una rápida liberación de glutamato, que se produce en zonas espacialmente delimitadas de estas células que recuerdan a las sinapsis&#8217;, dijo Volterra.</p>
<p>Además, demostraron que &#8216;son células que modulan la actividad neuronal, controlan el nivel de comunicación y excitación de las neuronas&#8217;, afirmó Roberta de Ceglia, primera autora del estudio e investigadora principal del UNIL. Y sin esta maquinaria funcional, el estudio demuestra que la potenciación a largo plazo, un proceso neuronal implicado en los mecanismos de memorización, se ve alterada y que la memoria de los ratones se ve afectada.</p>
<p><strong>Referencia</strong></p>
<p>Ceglia R de, Ledonne A, Litvin DG, Lykke Lind B, Carriero G, Latagliata EC, et al. Specialized astrocytes mediate glutamatergic gliotransmission in the CNS. Nature, 2023. <a href="https://doi.org/10.1038/s41586-023-06502-w">https://doi.org/10.1038/s41586-023-06502-w</a></p>
<p><a href="https://www.nature.com/articles/s41586-023-06502-w">https://www.nature.com/articles/s41586-023-06502-w</a></p>
<p>Fuente: <strong>Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.</strong></p>
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		<title>Explican el mecanismo por el que el cerebro procesa los números</title>
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		<pubDate>Thu, 20 Jul 2023 20:30:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[borrell]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[neurociencia]]></category>

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		<description><![CDATA[Un nuevo método, desarrollado por investigadores de la Universidad Técnica de Múnich (TUM) en Alemania, permitirá que sea mucho más fácil medir la actividad cerebral humana hasta el nivel celular. El método se basa en microelectrodos junto con el apoyo de pacientes con tumores cerebrales, que participan en los estudios mientras se les practica una [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2023/05/cerebro-foto2jpg.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-110515" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2023/05/cerebro-foto2jpg-300x174.jpg" alt="cerebro-foto2jpg" width="300" height="174" /></a>Un nuevo método, desarrollado por investigadores de la Universidad Técnica de Múnich (TUM) en Alemania, permitirá que sea mucho más fácil medir la actividad cerebral humana hasta el nivel celular. El método se basa en microelectrodos junto con el apoyo de pacientes con tumores cerebrales, que participan en los estudios mientras se les practica una cirugía cerebral &#8216;despiertos&#8217;. Esta técnica permitió al equipo identificar cómo el cerebro procesa los números.</p>
<p>En el trabajo, publicado en <a href="https://www.cell.com/cell-reports/home"><em>Cell Reports</em></a>, los investigadores han evidenciado que algunas neuronas del cerebro de los participantes estaban especializadas en el manejo de números concretos. Cada una de las neuronas implicadas en este proceso, estaba especialmente activa cuando se presentaba al paciente su número &#8216;preferido&#8217; de elementos en un patrón de puntos. En menor medida, esto ocurría también cuando los sujetos procesaban símbolos numéricos. Para llegar a este resultado, los investigadores tuvieron que resolver primero un problema fundamental, centrado en que el cerebro funciona mediante impulsos eléctricos. Así que es detectando directamente estas señales cuando es posible aprender más sobre la cognición y la percepción.</p>
<p>Por ello, desarrollaron un método que adapta tecnologías establecidas y abre posibilidades totalmente nuevas en neurociencia. En el centro del procedimiento se encuentran conjuntos de microelectrodos que han sido sometidos a pruebas exhaustivas en estudios con animales. Para garantizar que los electrodos produjeran datos fiables en cirugías con el cerebro humano despierto, los investigadores tuvieron que reconfigurarlos en estrecha colaboración con el fabricante. El truco consistía en aumentar la distancia entre los sensores en forma de aguja utilizados para registrar las actividades eléctricas de una célula. El procedimiento tiene dos ventajas fundamentales, en primer lugar, la cirugía tumoral permitió acceder a una zona mucho más amplia del cerebro, y en segundo lugar, con los electrodos utilizados, que han sido estandarizados y probados en años de ensayos con animales, muchos más centros médicos tendrán la oportunidad de medir la actividad neuronal en el futuro.</p>
<p><a title="Neurologia" href="https://neurologia.com/noticia/9211/explican-el-mecanismo-por-el-que-el-cerebro-procesa-los-numeros">Neurología.com</a></p>
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		<title>La exposición a emociones negativas altera la actividad cerebral en personas mayores</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Jan 2023 05:04:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Enfermedades del sistema nervioso]]></category>
		<category><![CDATA[Neurología]]></category>
		<category><![CDATA[Psicología]]></category>
		<category><![CDATA[Psiquiatría]]></category>
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		<category><![CDATA[neurociencia]]></category>

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		<description><![CDATA[Un estudio de la Universidad de Ginebra (Suiza) asegura que gestionar mejor las emociones podría prevenir el envejecimiento enfermizo. Para llegar a esta conclusión realzaron un experimento que consistió en enseñar a un grupo de los voluntarios breves clips de televisión que mostraban a personas en un estado de sufrimiento emocional. ¿Qué consecuencias tiene para [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Un estudio de la Universidad de Ginebra (Suiza) asegura que gestionar mejor las emociones podría prevenir el envejecimiento enfermizo. Para llegar a esta conclusión realzaron un experimento que consistió en enseñar a un grupo de los voluntarios breves clips de televisión que mostraban a personas en un estado de sufrimiento emocional.<span id="more-109425"></span></p>
<p><strong><img class="alignleft wp-image-38569 size-thumbnail" title="La exposición a emociones negativas altera la actividad cerebral en personas mayores" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2014/12/cerebro-150x150.jpg" alt="cerebro" width="150" height="150" />¿Qué consecuencias tiene para el cerebro una mala gestión de las emociones?</strong></p>
<p>Esta es la pregunta que se planteó un equipo de neurocientíficos de la Universidad de Ginebra (UNIGE). Para darle respuesta observaron la activación del cerebro de adultos jóvenes y mayores ante el sufrimiento psicológico ajeno.</p>
<p>Las emociones negativas, la ansiedad y la depresión favorecen la aparición de enfermedades neurodegenerativas y demencia. Pero hasta ahora no se conocía su impacto en el cerebro y si es posible limitar sus efectos nocivos.</p>
<p>Las conexiones neuronales de los adultos mayores muestran una importante inercia emocional: las emociones negativas las modifican en exceso y durante mucho tiempo, sobre todo en la corteza cingulada posterior y la amígdala, dos regiones cerebrales muy implicadas en la gestión de las emociones y la memoria autobiográfica. Estos resultados, que se publican en <a title="https://www.nature.com/articles/s43587-022-00341-6" href="https://www.nature.com/articles/s43587-022-00341-6" target="_blank"><em><strong>Nature Aging</strong></em></a>, indican que una mejor gestión de estas emociones —mediante la meditación, por ejemplo— podría ayudar a limitar la neurodegeneración.</p>
<p>“Desde hace 20 años, los neurocientíficos estudian cómo reacciona el cerebro ante las emociones. Estamos empezando a comprender lo que ocurre en el momento de la percepción de un estímulo emocional», explica Olga Klimecki, investigadora del Centro Suizo de Ciencias Afectivas de la UNIGE, coautora del trabajo.</p>
<p><strong>Capacidad para regular las emociones</strong></p>
<p>Lo que ocurre después de percibir una emoción negativa en el cerebro y si cambia el proceso con la edad era un misterio. Estudios previos en psicología demostraron que la capacidad de cambiar rápidamente de emociones es beneficiosa para la salud mental. Por el contrario, las personas incapaces de regularlas y que permanecen mucho tiempo en el mismo estado corren un mayor riesgo de sufrir depresión.</p>
<p>»Nuestro objetivo era determinar qué rastro cerebral queda tras el visionado de escenas emocionales, para evaluar la reacción del cerebro y, sobre todo, sus mecanismos de recuperación. Nos centramos en los adultos mayores, para identificar posibles diferencias entre el envejecimiento normal y el patológico», afirma Patrik Vuilleumier, profesor del departamento de Neurociencias Básicas de la Facultad de Medicina y del Centro Suizo de Ciencias Afectivas de la UNIGE, que codirigió este trabajo.</p>
<p><strong>Diferencias entre cerebros</strong></p>
<p>Los científicos mostraron a los voluntarios breves clips de televisión que mostraban a personas en un estado de sufrimiento emocional —durante una catástrofe natural o una situación de angustia, por ejemplo—, así como vídeos de contenido emocional neutro, con el fin de observar su actividad cerebral mediante resonancia magnética funcional. En primer lugar, el equipo comparó un grupo de 27 personas mayores de 65 años con otro de 29 personas de unos 25 años. A continuación, se repitió el experimento con 127 adultos mayores.</p>
<p>“Estas últimas suelen mostrar un patrón de actividad y conectividad cerebral diferente al de los jóvenes», afirma Sebastián Báez Lugo, investigador del laboratorio de Patrik Vuilleumier y primer autor de este trabajo.</p>
<p>En adultos mayores, la corteza cingulada posterior, que procesa la memoria autobiográfica, muestra un aumento de sus conexiones con la amígdala, que procesa estímulos emocionales importantes, Sebastián Báez Lugo</p>
<p>“En adultos mayores, parte de la red cerebral, la corteza cingulada posterior, que procesa la memoria autobiográfica, muestra un aumento de sus conexiones con la amígdala, que procesa estímulos emocionales importantes. Estas conexiones son más fuertes en sujetos con altas puntuaciones de ansiedad, con rumiación o con pensamientos negativos”, añade el autor principal del estudio.</p>
<p><strong>Enfermedades neurodegenerativas</strong></p>
<p>Las personas mayores tienden a regular sus emociones mejor que los jóvenes y se centran más fácilmente en los detalles positivos, incluso durante un acontecimiento negativo. Sin embargo, los cambios en la conectividad entre la corteza cingulada posterior y la amígdala indican una desviación del fenómeno normal del envejecimiento, acentuada en las personas que muestran más ansiedad, rumiación y emociones negativas, según los investigadores. Esta corteza es una de las regiones más afectadas por la demencia, lo que sugiere que la presencia de estos síntomas podría aumentar el riesgo de enfermedad neurodegenerativa.</p>
<p>Nuestra hipótesis es que las personas más ansiosas tendrían nula o menor capacidad de distanciamiento emocional, Sebastián Báez Lugo</p>
<p><strong>¿Es la mala regulación emocional y la ansiedad lo que aumenta el riesgo de demencia o al revés?</strong></p>
<p>Aún no lo sabemos, afirma Báez Lugo. <em>»Nuestra hipótesis es que las personas más ansiosas tendrían nula o menor capacidad de distanciamiento emocional. El mecanismo de la inercia emocional en el contexto del envejecimiento se explicaría porque el cerebro de estas personas permanece ‘congelado’ en un estado negativo, al relacionar el sufrimiento ajeno con sus propios recuerdos emocionales»,</em> continúa.</p>
<p><strong>Los efectos de la meditación y la enseñanza de idiomas</strong></p>
<p>Para conocer si se puede actuar frente a esta inercia, el de investigación está llevando a cabo ahora un estudio que durará 18 meses para evaluar los efectos del aprendizaje de lenguas extranjeras, por un lado, y de la práctica de la meditación, por otro.</p>
<p>»Para afinar aún más nuestros resultados, compararemos también los efectos de dos tipos de meditación: la atención plena, que consiste en anclarse en el presente para concentrarse en los propios sentimientos, y lo que se conoce como meditación &#8216;compasiva&#8217;, cuyo objetivo es aumentar activamente las emociones positivas hacia los demás», concluyen los investigadores.</p>
<p><a title="https://www.agenciasinc.es/Noticias/La-exposicion-a-emociones-negativas-altera-la-actividad-cerebral-en-personas-mayores" href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/La-exposicion-a-emociones-negativas-altera-la-actividad-cerebral-en-personas-mayores" target="_blank"><strong>enero 30/2023 (SINC)</strong></a></p>
<p><strong>Referencia:</strong></p>
<p>Baez-Lugo S. et al. “<a title="https://www.nature.com/articles/s43587-022-00341-6" href="https://www.nature.com/articles/s43587-022-00341-6" target="_blank"><em>Exposure to negative socio-emotional events induces sustained alteration of resting-state brain networks in older adults”</em></a>. Nature Aging</p>
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		<title>Juguetes para alimentar los jóvenes cerebros de ‘Homo ludens’</title>
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		<pubDate>Mon, 25 Apr 2022 05:02:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Pediatría]]></category>
		<category><![CDATA[Psicología]]></category>
		<category><![CDATA[Puericultura]]></category>
		<category><![CDATA[Sociología]]></category>
		<category><![CDATA[aprendizaje]]></category>
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		<category><![CDATA[juguetes]]></category>
		<category><![CDATA[neurociencia]]></category>
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		<category><![CDATA[regalos]]></category>

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		<description><![CDATA[Dicen quienes saben de desarrollo infantil que lo que colocas en las manos de una niña o un niño define, en gran medida, la persona adulta que será. Por eso nos lo pensamos a la hora de elegir qué regalarles. Etólogos, neurocientíficos y expertos en aprendizaje temprano coinciden en que cuanto más simple y menos [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Dicen quienes saben de desarrollo infantil que lo que colocas en las manos de una niña o un niño define, en gran medida, la persona adulta que será. Por eso nos lo pensamos a la hora de elegir qué regalarles. Etólogos, neurocientíficos y expertos en aprendizaje temprano coinciden en que cuanto más simple y menos realista es un juguete, más favorece el desarrollo de habilidades cognitivas.<span id="more-103634"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-82427 " title="Juguetes para alimentar los jóvenes cerebros de ‘Homo ludens’" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2020/03/niños-jugando-en-casa.jpg" alt="niños jugando en casa" width="188" height="110" />Llegas a casa de tu sobrina con un regalo en la mano. Seguro que le va a encantar. Al fin y al cabo, han sido semanas analizando opciones, poniendo todo tu empeño en elegir el mejor juguete para ella. Pero, una vez abierto, en vez de montar una fiesta, deja el bonito presente a un lado para ponerse a jugar con la tosca caja de cartón en la que venía envuelto. Caja ahora convertida en un coche de carreras, ahora en un cohete espacial, ahora en un almacén de fruta, ahora en la chistera de un mago en cuyo interior todo desaparece, ¡alehop!</p>
<p>Un juguete muy realista inhibe las posibilidades de juego; por el contrario, una caja, un palo o un puñado de cubos de madera pueden utilizarse de infinitas maneras y se ajustan a las necesidades y circunstancias de cualquier niño o niña, Jeffrey Trawick-Smith, experto en aprendizaje temprano.</p>
<p>Jeffrey Trawick-Smith, experto en aprendizaje temprano de la Eastern Connecticut State University, explica por qué este desplante infantil es tan habitual. «<em>Un juguete excesivamente realista puede inhibir las posibilidades de juego; por el contrario, una caja, un palo o un puñado de cubos de madera pueden utilizarse de infinitas maneras y se ajustan a las necesidades y circunstancias de cualquier niño o niña</em>«, aclara a SINC.</p>
<p>Sabe de lo que habla. Se ha pasado toda una década <em>evaluando junto a su equipo, </em>cuando se ponen distintos tipos de juguetes a su alcance. Uno de los que más les convenció consistía en una serie de figuras humanas y gatunas sin rostro ni ropa, de varios tamaños, colores y estaturas, sin indicadores que hagan pensar en un género o una raza concreta (los <a title="https://www.learningresources.com/all-about-me-family-counterstm" href="https://www.learningresources.com/all-about-me-family-counterstm" target="_blank"><em>muñecos Family Counters</em></a>).</p>
<p><em>«Esa neutralidad es ideal para educar en la diversidad»,</em> admite Trawick-Smith, que observando a los preescolares  jugar con las coloridas figuras pudo comprobar que todos veían a sus familias representadas en ellas, tanto si vivían con sus abuelos como si tenían dos madres o dos padres. «<em>Lo que da especial valor a estos juguetes es que no se exceden en detalles, dejan el juego abierto», aclara. «Y eso hace que sean, con diferencia, los que más beneficios aportan en diferentes dimensiones del desarrollo infantil».</em> Además de que les ayuda a crecer aceptando con normalidad las diferencias entre personas antes de que afloren los estereotipos y los sesgos.</p>
<p><strong>Cuanto más simple, mejor</strong></p>
<p>Lo mejor de los juguetes simples es que encajan como las piezas de un puzle con algo que los niños ya traen de serie: la imaginación. «Los juguetes que ofrecen cierto margen de libertad para que los pequeños imaginen e interaccionen son los que más favorecen el desarrollo de habilidades cognitivas», asevera Sergio M. Pellis, investigador canadiense experto en la neurociencia del juego y defensor a ultranza de lo que se conoce como juego no estructurado. «Soy muy escéptico respecto a los juguetes teóricamente diseñados con fines educativos: dudo que realmente consigan el objetivo para el que habían sido diseñados», confiesa a SINC el autor de <a title="https://oneworld-publications.com/the-playful-brain-pb.html" href="https://oneworld-publications.com/the-playful-brain-pb.html" target="_blank"><em>The Playfull Brain</em></a> (Oneworld, 2010).</p>
<p>Soy muy escéptico respecto a los juguetes teóricamente diseñados con fines educativos: dudo que realmente consigan el objetivo para el que habían sido diseñados, Sergio M. Pellis, investigador de la neurociencia del juego</p>
<p>Sus dudas están más que fundadas, según confirma Trawick-Smith. En los diez años que pasó analizando juguetes dentro del proyecto TIMPANI (de 2010 a 2019) llegó a la conclusión de que la mayoría de los juguetes que los fabricantes vendían como «educacionales» no se merecían ese adjetivo.</p>
<p><em>«Por ejemplo, estudiamos algunos juguetes electrónicos que les hacían preguntas a los niños o incluso conversaban con ellos», aclara. Llegaron a la conclusión de que, en realidad, aportaban poco valor. «Aquellos juguetes lo hacían todo por sí solos, así que no les reportaban ningún beneficio; por el contrario, juguetes menos realistas, como piezas de construcción o figuras de madera representando animales, ayudan a desarrollar la creatividad, el pensamiento simbólico y el lenguaje»</em>, subraya.</p>
<p>Otra que le ha puesto la cruz a los juguetes que lo dan todo hecho es Susana P. Gaytán Guía, profesora del Departamento de Fisiología de la Universidad de Sevilla y directora del Seminario de Etología Humana, que argumenta que convierten a los críos en <em>«meros espectadores de la maquinita»</em>. Está convencida de que no necesitamos productos infantiles con excesiva tecnología para adquirir capacidades y competencias, sino todo lo contrario. <em>«Pocos juguetes son tan potentes en el desarrollo del apego y de la ideación como las muñecas de toda la vida; y jugando a algo tan sencillo como el juego de la oca aprendemos que la sociedad se articula alrededor de una serie de convenios, y que si no los cumples pues&#8230; de puente a puente se te lleva la corriente»</em>, se ríe.</p>
<p>En general, Gaytán nos invita a tener muy presente que <em>«jugar nos permite explorar vías alternativas a las que en la vida real difícilmente tenemos acceso, por ejemplo, ser astronautas». «Jugando, los niños ensayan, se entrenan para afrontar el estrés y se enfrentan con más seguridad a la vida real»</em>, añade la investigadora sevillana. Ofrece, por tanto, importantes ventajas adaptativas.</p>
<p><strong>Retrato del cerebro juguetón</strong></p>
<p>Porque una cosa es que ni Gaytan, ni Pellis, ni Trawick-Smith tengan excesiva fe en los juguetes etiquetados como <em>«educativos»</em> y otra muy distinta es que pongan en duda cuánto se aprende jugando.</p>
<p><em>«A veces caemos en el error de tomarnos el juego infantil como algo simplemente divertido que les distrae y entretiene, pero el juego es más que eso: es la forma natural e instintiva que tiene el cerebro humano de adquirir conocimientos»</em>, defiende David Bueno, biólogo e investigador de la Sección de Genética Biomédica, Evolutiva y del Desarrollo de la Universidad de Barcelona (UB). <em>«Es también la mejor forma que tenemos de aprender a relacionarnos con nuestro entorno y experimentar cosas nuevas sin correr riesgos»</em>, añade. Además de que jugar mucho ayuda a tener una infancia feliz.</p>
<p>La etnología, esa aproximación antropológica que estudia comparativamente las expresiones culturales de distintos pueblos, reconoce que las personas (y los animales) juegan en todos los estadios de la vida, que el <a title="https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/21594937.2020.1720147" href="https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/21594937.2020.1720147" target="_blank"><em>juego humano es universal</em></a>, que además es terapéutico y que está fuertemente arraigado en nuestra neurobiología. Tanto que perfectamente podríamos haber bautizado a nuestra especie como Homo ludens en lugar de Homo sapiens.</p>
<p>Por lo que han podido averiguar los neurocientíficos, jugar involucra básicamente a dos zonas del cerebro: la parte emocional (amígdala) y la parte que activa recompensas (el estriado). <em>«Si hablamos de juegos que aportan creatividad e imaginación, entonces entra en acción también la corteza prefrontal, la que planifica, la que toma decisiones»</em>, puntualiza David Bueno, que dirige la Cátedra de Neuroeducación de la UB.</p>
<p><strong>Retrato del cerebro juguetón</strong></p>
<p>Porque una cosa es que ni Gaytan, ni Pellis, ni Trawick-Smith tengan excesiva fe en los juguetes etiquetados como «educativos» y otra muy distinta es que pongan en duda cuánto se aprende jugando.</p>
<p><em>«A veces caemos en el error de tomarnos el juego infantil como algo simplemente divertido que les distrae y entretiene, pero el juego es más que eso: es la forma natural e instintiva que tiene el cerebro humano de adquirir conocimientos»,</em> defiende David Bueno, biólogo e investigador de la Sección de Genética Biomédica, Evolutiva y del Desarrollo de la Universidad de Barcelona (UB). <em>«Es también la mejor forma que tenemos de aprender a relacionarnos con nuestro entorno y experimentar cosas nuevas sin correr riesgos»,</em> añade. Además de que jugar mucho ayuda a tener una infancia feliz.</p>
<p>Por lo que han podido averiguar los neurocientíficos, jugar involucra básicamente a dos zonas del cerebro: la parte emocional (amígdala) y la parte que activa recompensas (el estriado). «Si hablamos de juegos que aportan creatividad e imaginación, entonces entra en acción también la corteza prefrontal, la que planifica, la que toma decisiones», puntualiza David Bueno, que dirige la Cátedra de Neuroeducación de la UB.</p>
<p>Y luego están las áreas cerebrales motoras. «<em>Siempre defiendo que somos una especie paleolítica, porque nos forjamos como especie biológica en el Paleolítico, cuando no había mesas ni sillas y la &#8216;escuela&#8217; no era otra cosa que ir caminando a buscar comida», explica el científico catalán. Nuestro cerebro está adaptado a eso, al movimiento, y por eso potencia un aprendizaje más completo. «Para colmo, movernos activa las neuronas del estriado dorsal del cerebro, que está pegado al estriado ventral, ese que genera sensaciones de recompensa y que nos hace divertirnos»,</em> añade Bueno. Su conclusión: que el juego en movimiento es más juego, más diversión.</p>
<p><strong>Jugando se aprende a vivir</strong></p>
<p>Tampoco debemos perder de vista que todos los juegos que implican la participación de más de una persona ponen a funcionar las neuronas del cerebro social. Al fin y al cabo, esa es la principal función del juego, la que compartimos con el resto de los primates juguetones: desarrollar en la infancia la sociabilidad y la cooperación que, como adultos, necesitarán para conseguir alimentos, defenderse de los depredadores y vigilar su territorio.</p>
<p>El juego social obliga a negociar con los demás y jugando con diferentes personas aprendemos qué podemos hacer y qué no con cada una</p>
<p>¿Pero cómo aprenden a relacionarse los humanos en un contexto lúdico? De dos maneras, dice Sergio M. Pellis. <em>«En primer lugar, el juego social obliga a los niños a negociar con los otros a qué se juega, cómo se juega, cuáles son las reglas a seguir o qué infracciones aplicar si alguien las infringe»</em>, enumera el investigador canadiense. A medida que practican, su corteza prefrontal va adquiriendo nuevas habilidades que le serán útiles.</p>
<p>En segundo lugar, jugando con diferentes compañeros aprendemos acerca de sus peculiaridades, y entendemos qué podemos hacer (y que no) con cada uno. <em>«Sucintamente, el juego sirve para establecer y mantener relaciones sociales».</em></p>
<p><strong>Que no lo den todo hecho, sino que inviten a hacer</strong></p>
<p>¿Qué habría que pedirles entonces a los reyes magos o a Papá Noel? <em>«Para los más pequeños, soy partidario de juegos no realistas, básicos, abiertos, que puedan usar de mil maneras diferentes, como los bloques de construcción»</em>, recomienda Jeffrey Trawick-Smith.</p>
<p><em>«La música y la creación artística nacen con el proceso de hominización, nuestros abuelos de Atapuerca ya hacían ritmos y pintaban en las paredes. Por eso pocas cosas resultan tan estimulantes como un papel y un puñado de lápices, o un sencillo tambor»</em>, es la propuesta de Susana Gaytán, que para los bebés más pequeños sugiere como regalo estrella un espejo de plástico, «para aprovechar que somos una especie que reconoce muy pronto su propio reflejo».</p>
<p>Por su parte, David Bueno apuesta por <em>«juguetes que no lo dan todo hecho, que la tarea de los niños y niñas no sea mirar cómo el juguete juega solo, sino que deban aportar algo de su parte y crear su propia historia, como una cocinita con frutas y verduras». Aunque admite que tiene debilidad por «ese juego en el que lanzas una especie de ruleta en la que tienes que ir colocando manos y pies sobre círculos de colores en el suelo y terminas haciéndote un nudo con otras personas»</em> (el Twister). Considera que es muy completo porque implica movimiento, equilibrio, razonamiento (¿por dónde paso ahora mi brazo?), de cooperación y de interacción social.</p>
<p>Sergio M. Pellis no titubea ni un segundo cuando le planteamos la pregunta. El mejor regalo es uno que no se puede envolver, ni tampoco decorar con un lazo: <em>«La oportunidad de pasar tiempo con otros niños y niñas con los que exista interacción y juego social».</em></p>
<p><a title="https://www.agenciasinc.es/Reportajes/Juguetes-para-alimentar-los-jovenes-cerebros-de-Homo-ludens" href="https://www.agenciasinc.es/Reportajes/Juguetes-para-alimentar-los-jovenes-cerebros-de-Homo-ludens" target="_blank"><strong>abril 24/2022 (SINC)</strong></a></p>
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		<title>Lenguaje, cerebro y pensamiento: qué sabe la neurociencia sobre la capacidad más humana</title>
		<link>https://boletinaldia.sld.cu/aldia/2021/03/27/lenguaje-cerebro-y-pensamiento-que-sabe-la-neurociencia-sobre-la-capacidad-mas-humana/</link>
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		<pubDate>Sat, 27 Mar 2021 04:04:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Logopedia y foniatría]]></category>
		<category><![CDATA[Neurología]]></category>
		<category><![CDATA[Psicología]]></category>
		<category><![CDATA[Psiquiatría]]></category>
		<category><![CDATA[Sociología]]></category>
		<category><![CDATA[lengua]]></category>
		<category><![CDATA[lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[neurociencia]]></category>

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		<description><![CDATA[La facultad de comunicarnos mediante una lengua es única de los seres humanos, pero no solo de los Homo sapiens; seguramente también la tuvieron los neandertales. Desde hace medio siglo, la neurobiología trata de desentrañar cómo son las operaciones mentales que configuran el mosaico lingüístico. Para uno de los iconos de la generación del 98, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La facultad de comunicarnos mediante una lengua es única de los seres humanos, pero no solo de los <a title="https://es.wikipedia.org/wiki/Homo_sapiens" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Homo_sapiens" target="_blank"><em>Homo sapiens</em></a>; seguramente también la tuvieron los<a title="https://es.wikipedia.org/wiki/Homo_neanderthalensis" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Homo_neanderthalensis" target="_blank"><em> neandertales</em></a>. Desde hace medio siglo, la neurobiología trata de desentrañar cómo son las operaciones mentales que configuran el mosaico lingüístico.<span id="more-92485"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-92492 size-thumbnail" title="Lenguaje, cerebro y pensamiento: qué sabe la neurociencia sobre la capacidad más humana" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2021/03/lenguaje-150x100.jpg" alt="lenguaje" width="150" height="100" />Para uno de los iconos de la generación del 98, el escritor Miguel de Unamuno (1864-1936),<em> “la lengua no es la envoltura del pensamiento, sino el pensamiento mismo”</em>. Una <a href="https://books.google.es/books?id=Jqa1DwAAQBAJ&amp;pg=PT36&amp;lpg=PT36&amp;dq=%E2%80%9CLa+lengua+no+es+la+envoltura+del+pensamiento+sino+el+pensamiento+mismo.%E2%80%9D&amp;source=bl&amp;ots=HjDDkHgZZT&amp;sig=ACfU3U2h0Aen9pq-NiIhpp2B3Df61OWFZg&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=2ahUKEwjEhbjxgrjoAhWmyoUKHUBuDA44FBDoATACegQIChAB#v=onepage&amp;q=%E2%80%9CLa%20lengua%20no%20es%20la%20envoltura%20del%20pensamiento%20sino%20el%20pensamiento%20mismo.%E2%80%9D&amp;f=false" target="_blank"><em>idea</em></a> que compartía otro escritor coetáneo, el austríaco Karl Kraus (1864-1936):<em> “El lenguaje no es aya, sino madre del pensamiento”.</em></p>
<p>Esta capacidad es típicamente humana, pero posiblemente no haya sido única de nuestra especie. Recientemente, un equipo de investigadores españoles presentaron evidencias de que <a href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Los-neandertales-pudieron-oir-y-hablar-como-nosotros%20" target="_blank"><em>nuestros ‘primos’ los neandertales</em> </a>también podían hablar.</p>
<p><em>“Los neandertales tenían las mismas capacidades auditivas relacionadas con el lenguaje que nuestra propia especie, lo que supone la primera prueba paleontológica sólida de que también tenían lenguaje”</em>, asegura Mercedes Conde Valverde, autora principal del artículo.</p>
<p>Desde hace siglos, el lenguaje ha sido objeto de reflexión y estudio por parte de filósofos y escritores. Aristóteles en el siglo IV a. C. ya se refería al lenguaje en su tratado Sobre la <a href="https://cvc.cervantes.es/lengua/thesaurus/pdf/38/TH_38_003_013_0.pdf" target="_blank"><em>interpretación</em></a>.</p>
<p>En las últimas décadas y en paralelo al trabajo de los lingüistas y los paleoantropólogos, los neurocientíficos y biolingüistas se han unido al reto de desentrañar sus misterios.</p>
<p>“<em>Los lingüistas llevan más de 50 años de trabajo firme, dando detalles sobre cómo podrían ser las operaciones mentales necesarias para el lenguaje, pero la forma en que se implementan en las neuronas sigue siendo un gran enigma”,</em> afirma a SINC Cedric Boeckx, director del grupo <a href="http://cbl.ub.edu/" target="_blank"><em>Biología Cognitiva del Lenguaje</em></a> de la Universidad de Barcelona e investigador ICREA.</p>
<p>Un editorial publicado en la revista <a href="https://science.sciencemag.org/content/366/6461/13" target="_blank"><em><strong>Science</strong></em></a> coincidiendo con un<a href="https://science.sciencemag.org/content/366/6461" target="_blank"><em> especial sobre lenguaje y cerebro</em></a> destacaba que las lenguas son distintivamente humanas y que el lenguaje es una cuestión <em>“importante y difícil en neurociencia”.</em> Aunque en el pasado se tratara como una parte separada del cerebro, <em>“mucho trabajo empírico moderno ha demostrado que el lenguaje está integrado y en constante interacción con una increíble variedad de procesos neuronales”</em>, señala el texto que firmó Lera Boroditsky, profesora en el departamento de Ciencia Cognitiva de la Universidad de California (Estados Unidos).</p>
<p>A diferencia de otras áreas de la neurociencia, como la visión o las acciones motoras, con las que los científicos han podido utilizar técnicas invasivas en modelos animales, el estudio del lenguaje carece de estos modelos, lo que dificulta su estudio.</p>
<p><strong>En el epicentro del cerebro</strong></p>
<p><em>“El lenguaje juega un papel central en el cerebro humano, desde cómo procesamos el color hasta cómo hacemos juicios morales”</em>, recogía el editorial de Science. Así, esta capacidad influye en multitud de tareas sin que nos demos cuenta, <em>desde recuerdos, codificación de olores y notas musicales, orientación, razonamiento, toma de decisiones o incluso expresión de emociones.</em></p>
<p>Diferentes investigaciones han demostrado que las personas que no pudieron expresarse con ningún lenguaje cuando eran niños (como las personas sordas que no podían comunicarse con otros usando lenguas de signos) presentan patrones de conexiones neuronales muy diferentes de aquellos que sí tuvieron una exposición temprana al lenguaje.</p>
<p>Los hablantes de diferentes idiomas desarrollan distintas habilidades cognitivas según la estructura y los patrones de sus lenguas, algo que también incluye a las lenguas de signos</p>
<p>Además, los hablantes de diferentes idiomas desarrollan distintas habilidades cognitivas según la estructura y los patrones de sus lenguas, algo que también incluye a las lenguas de signos. Sus hablantes desarrollan diferentes habilidades de atención visoespacial comparados con quienes usan el lenguaje hablado.</p>
<p>En cuanto al lenguaje escrito, también reestructura el cerebro. “Incluso las propiedades aparentemente superficiales como la dirección de la escritura tienen profundas consecuencias sobre cómo las personas atienden, imaginan y organizan la información”, apunta el editorial.</p>
<p><strong>Chomsky y la mutación repentina</strong></p>
<p>Aunque son muchos los investigadores que están contribuyendo a aclarar los interrogantes de esta capacidad humana, si hay un nombre conocido por buena parte de la población es el de Noam Chomsky (1928). El filósofo, politólogo y también lingüista sostiene que el lenguaje surgió de forma súbita por una <a href="http://www.scielo.org.co/pdf/leng/v42n2/v42n2a08.pdf" target="_blank"><em>mutación genética</em></a>, algo que ponen en duda diferentes investigaciones.</p>
<p>En un artículo publicado en la revista <a href="https://journals.plos.org/plosbiology/article?id=10.1371/journal.pbio.3000389" target="_blank"><em><strong>PLOS Biology</strong></em></a><em><strong>, </strong></em>el neurobiólogo Boeckx y Pedro Tiago Martins, investigador de su mismo equipo, cuestionan esta hipótesis y mantienen que la capacidad para el lenguaje fue fruto de una evolución gradual.</p>
<p>Durante décadas, Chomsky y otros académicos han propuesto que los humanos modernos estamos genéticamente equipados con el mecanismo de ensamble, una capacidad cognitiva sobre la que se basa nuestra habilidad para representar gramáticas complejas de una manera que solo los humanos sabemos utilizar, a diferencia de otras especies.</p>
<p>Quienes defienden la hipótesis del gen único aseguran que el ensamble, al ser una operación simple, tuvo que ser el resultado de una mutación genética que dotó a un humano del equipamiento biológico necesario para el lenguaje. <em>¿Por qué?</em> Porque esta capacidad cognitiva no tendría niveles intermedios, es decir, se tiene o no se tiene, y antes de la mutación, a su juicio, no existía, pero después sí.</p>
<p>El filósofo, politólogo y lingüista Noam Chomsky sostiene que el lenguaje surgió por una mutación genética, algo que ponen en duda diferentes investigaciones.</p>
<p>Sin embargo, el estudio de Boeckx y Martins afirma que, aunque el ensamble no se manifieste en fases intermedias, su evolución sí puede haber sido gradual. <em>“Reconocemos la importancia de la contribución de Chomsky. De hecho, sin él el estudio del lenguaje como capacidad biológica probablemente no existiría, pero reconocemos también que es necesario no asumir que todo lo que diga Chomsky sobre cualquier aspecto del lenguaje es cierto o tiene sentido biológicamente”, </em>indica Martins a SINC.</p>
<p><strong>Un mosaico de áreas cerebrales  </strong></p>
<p>Como hemos visto, el lenguaje está relacionado con un gran número de funciones cognitivas como la atención, la orientación o la memoria. Por eso mismo, las habilidades lingüísticas no se localizan en un área cerebral concreta sino en muchas de ellas. Tradicionalmente se había atribuido al área de Broca (situada en el lóbulo frontal izquierdo) y al área de Wernicke (en el lóbulo parietal izquierdo) la producción y procesamiento del lenguaje, pero hoy los científicos saben que están involucradas muchas más regiones.</p>
<p>Como explica a SINC Manuel Carreiras,  director científico del Basque Center on Cognition Brain and Language (BCBL), el lenguaje es un sistema muy complejo que tiene varios niveles: fonología, sintaxis, léxico y semántica. Para comprender un mensaje, por ejemplo, hacemos multitud de acciones: desciframos significados por medio de operaciones complejas que realizamos a partir de la recepción de una cadena de sonidos, lo segmentamos en fonemas y palabras reconocibles y lo vamos ensamblando en frases hasta lograr descifrar el significado de ese mensaje.</p>
<p>Además, a partir de una idea llegamos a producir una cadena de sonidos, pero antes seleccionamos las palabras que vamos a utilizar y las ordenamos siguiendo unas reglas gramaticales. Después seleccionamos los fonemas y enviamos las órdenes precisas a los músculos del aparato fonador (del que forman parte las cuerdas vocales, la lengua o el paladar) para generar la cadena de sonidos.</p>
<p><em>“Todas estas funciones cognitivas están sustentadas por circuitos cerebrales que se activan durante la comprensión y la producción del lenguaje. Estos circuitos cerebrales reclutan distintas áreas de materia gris de la corteza cerebral y subcorticales, así como tractos de materia blanca que conectan distintas áreas de materia gris”</em>, describe Carreiras.</p>
<p>Una revisión de estudios publicada en <a title="https://science.sciencemag.org/content/366/6461/62" href="https://science.sciencemag.org/content/366/6461/62" target="_blank"><em><strong>Science</strong></em></a> ha descrito cómo nuestros cerebros decodifican el lenguaje para extraer un significado casi ilimitado de un conjunto relativamente limitado de palabras. Analizando frases cortas, la investigación concluyó que el lóbulo temporal anterior izquierdo y la corteza media prefrontal estaban relacionadas con la compresión, la producción, el lenguaje hablado y las señas.</p>
<p><em>“Hay áreas del cerebro que, indudablemente, están relacionadas con el lenguaje, pero lo importante es abandonar la idea de que hay un área cerebral que es la responsable”,</em> mantiene Martins.</p>
<p>Gracias a los avances de la neurociencia y de la tecnología, hoy es posible analizar las áreas cerebrales que se activan en determinas tareas lingüísticas por medio de imágenes por resonancia magnética funcionales, pero falta mucho por saber.</p>
<p><em>“A medida que ampliamos el modelo clásico para incluir más regiones cerebrales implicadas en el lenguaje nos estamos acercando a responder la pregunta “dónde” pero aún estamos lejos de saber “cómo” realiza el cerebro las operaciones mentales necesarias para el lenguaje”</em>, concluye Boeckx.</p>
<p><strong>Los sonidos de los primates</strong></p>
<p>Aunque el lenguaje sea una capacidad únicamente humana, los científicos estudian las formas de comunicación de otros animales. Los primates no humanos tienen una boca más larga y una faringe más corta que nosotros, puesto que su laringe no ha descendido como la nuestra. Es lo que se conoce como “descenso laríngeo” y que durante décadas se ha considerado como el primer paso para la aparición del habla.</p>
<p>Una revisión de estudios publicada en la revista <a title="https://advances.sciencemag.org/content/5/12/eaaw3916" href="https://advances.sciencemag.org/content/5/12/eaaw3916" target="_blank"><em><strong>ScienceAdvances</strong></em></a> concluye que, contrariamente a lo que se pensaba hasta ahora, este descenso laríngeo no es exclusivamente humano ni necesario para producir frecuencias durante la vocalización.</p>
<p><em>“La revisión muestra claramente que, según el contexto social, varios tipos de monos (babuinos, macacos, dianas o lémures) son capaces de modificar la forma de su tracto vocal para producir diferentes cualidades vocales similares a las nuestras”</em>, declara a SINC Louis-Jean Boë, investigador de la Universidad de Grenoble (Francia) y autor principal del estudio.</p>
<p>Este hallazgo implicaría que el descenso laríngeo no es imprescindible para desarrollar el lenguaje, tampoco en los humanos, por lo que, según los autores, sus orígenes se podrían remontar a unos 20 millones de años, en lugar de los 200 000 considerados hasta ahora.</p>
<p><a title="https://www.agenciasinc.es/Reportajes/Lenguaje-cerebro-y-pensamiento-que-sabe-la-neurociencia-sobre-la-capacidad-mas-humana" href="https://www.agenciasinc.es/Reportajes/Lenguaje-cerebro-y-pensamiento-que-sabe-la-neurociencia-sobre-la-capacidad-mas-humana" target="_blank"><strong>marzo 26/2021 (SINC)</strong></a></p>
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		<title>¿Hacia dónde va y de dónde viene Neuralink?</title>
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		<pubDate>Wed, 02 Sep 2020 04:03:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Bioética]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedades del sistema nervioso]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedades neurodegenerativas]]></category>
		<category><![CDATA[Epilepsias]]></category>
		<category><![CDATA[Neurología]]></category>
		<category><![CDATA[cerebro]]></category>
		<category><![CDATA[Elon Musk]]></category>
		<category><![CDATA[neurociencia]]></category>

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		<description><![CDATA[Ante el anuncio del dispositivo neuronal del empresario Elon Musk, la neurocientífica del CSIC explica los grandes desafíos de implantar dispositivos electrónicos en el cerebro. La medianoche del 28 de agosto del 2020 se activó por fin la luz en el canal de Neuralink, la empresa de neurotecnología creada por Elon Musk en 2016. El [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Ante el anuncio del dispositivo neuronal del empresario Elon Musk, la neurocientífica del CSIC explica los grandes desafíos de implantar dispositivos electrónicos en el cerebro.<span id="more-86986"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-86988 size-full" title="¿Hacia dónde va y de dónde viene Neuralink?" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2020/09/cerebro-zonas.png" alt="cerebro zonas" width="150" height="146" />La medianoche del 28 de agosto del 2020 se activó por fin la luz en el <a href="https://www.neuralink.com/" target="_blank"><em>canal de Neuralink</em></a>, la empresa de neurotecnología creada por Elon Musk en 2016. El atractivo símbolo de la compañía, fundido en negro durante los primeros 28 segundos del vídeo, es un recuerdo de aquella larga espera.</p>
<p>Lo que mostró Musk en este evento fue el avance conseguido por su empresa durante los últimos 2 años en el desarrollo de un implante cerebral que permite leer la actividad neuronal a través de 1 024 electrodos insertados en el cerebro de cerdos que campaban a sus anchas.</p>
<p><strong>Musk mostró el avance de su empresa en el desarrollo de un implante cerebral que permite leer la actividad neuronal a través de 1 024 electrodos</strong></p>
<p>Se mostraron tres animales: un cerdo no implantado; el segundo con el dispositivo oculto bajo la piel que cubre su cráneo emitiendo señales en directo; el tercero ya sin el implante. La idea era mostrar la seguridad del invento, y habría resultado una actuación estelar si no fuera porque el segundo se resistió lo suyo a salir de bastidores.</p>
<p>Lo que se pudo ver durante la presentación<em> fue la actividad de varias neuronas activándose</em> (disparando, en la jerga técnica) mientras el animal se movía por el escenario. El disparo de cada neurona aparecía como un pequeño punto blanco. Cada fila una neurona; cientos de ellas ordenadas en una matriz de datos fluyendo de manera continua en tiempo real.</p>
<p>Abajo del todo, en azul, el contaje acumulado de la actividad total. Mientras el cerdito olisqueba insistentemente su entorno, se sucedían ondas de disparos coordinados. Más tarde, hacia el minuto 18 del vídeo, se puede ver cómo leyendo esta actividad es posible predecir los pasos de uno de estos cerdos implantados, mientras caminan en una cinta.</p>
<p><strong>Una carrera tecnológica</strong></p>
<p>La promesa de Musk de empezar a implantar estos dispositivos en breve, una vez recibida la aprobación de la agencia americana de alimentos y medicamentos (FDA), reflejan solo un nuevo episodio de la competencia en la carrera tecnológica. Muchas empresas y laboratorios de investigación llevamos años colaborando con neurocirujanos y neurólogos en intentar aplicar estos conocimientos de manera segura y controlada.</p>
<p>Ya se usan dispositivos similares para ayudar a personas con lesión cerebral a mover brazos robóticos; implantes de electrodos profundos como tratamiento de la enfermedad de Parkinson o para la predicción de crisis epilépticas. Gran parte de estos avances han sido posibles por años de trabajo con animales de laboratorio, que han servido para poner a punto la tecnología y desarrollar sus aplicaciones.</p>
<p><strong>Ya se usan dispositivos similares para ayudar a personas con lesión cerebral a mover brazos robóticos; en el párkinson o para la predicción de crisis epilépticas</strong></p>
<p>Utilizando aproximaciones similares, prototipos vintage a la luz de lo que promete <em>Neuralink</em> ahora, y la inestimable colaboración de los pacientes, se ha podido acceder al registro de la actividad neuronal humana e intentar decodificarla. No hay nada temible en ello si estamos en las buenas manos: investigaciones financiadas con fondos públicos y privados sometidas a los más estrictos controles. Se trata de entender cómo procesamos la información, de qué forma controlamos nuestros brazos y piernas, cómo generalizamos el conocimiento y representamos el mundo.</p>
<p>Pero no nos engañemos. Ninguna de estas promesas resulta fácil de alcanzar; no están a la vuelta de la esquina. Son uno de los retos neurotecnológicos del momento. La idea de Musk de que hay un montón de funciones que estos dispositivos pueden hacer relacionadas con avisarnos sobre<em> un posible ataque al corazón, un ictus cerebral o cualquier otra amenaza parecida, así como ayudarnos a tocar música o encender el coche eléctrico, son solo puntos de fuga de un relato futurista.</em></p>
<p><strong>Proteger la ciencia</strong></p>
<p>Todo avance es un arma de doble filo. Nada se dijo en el evento de las complicaciones de implantar un cuerpo electrónico extraño en el cerebro; un medio acuoso y corrosivo por antonomasia. Ni de los mecanismos de defensa que nos protegen y que necesariamente formarán una cicatriz glial en la materia gris de cerdos y hombres encapsulando electrodos y promoviendo infecciones, sin importar la especie.</p>
<p>Pero no nos engañemos. Ninguna de estas promesas resulta fácil de alcanzar; no están a la vuelta de la esquina. Son uno de los retos neurotecnológicos del momento</p>
<p>Tampoco se habló de los aspectos éticos asociados, que entre todos nos tenemos que encargar de proteger. Y mucho menos se menciona que esto no es más que un hito en un camino que es imposible andar en solitario porque la naturaleza de los retos, las preguntas y las consecuencias se desbordan en todas direcciones: curar la depresión, manipular la conciencia, editar las memorias, son palabras mayores.</p>
<p>Necesitamos más esfuerzo colectivo para entender nuestro órgano más complejo. La ciencia es la solución a las pandemias que nos paralizan, a las preguntas que nos acompañan, a las fuerzas y accidentes que nos limitan. Protejámosla entre todos. Seamos serios.</p>
<p>Liset Menéndez de la Prida es directora del Laboratorio de Circuitos Neuronales del Instituto Cajal del CSIC. Trabaja en el estudio de los mecanismos neuronales que subyacen a la función y disfunción de la memoria episódica. Ha escrito el libro La neurociencia del espacio y el tiempo: ¿Cómo nos orientamos espacialmente?, publicado por RBA Coleccionables dentro de la serie Los misterios del Cerebro.</p>
<p><a href="https://www.agenciasinc.es/Opinion/Hacia-donde-va-y-de-donde-viene-Neuralink" target="_blank"><strong>septiembre 01/2020 (SINC)</strong></a></p>
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		<title>Hay que acabar con el azul para niños y el rosa para niñas, son códigos cargados de información</title>
		<link>https://boletinaldia.sld.cu/aldia/2020/05/06/hay-que-acabar-con-el-azul-para-ninos-y-el-rosa-para-ninas-son-codigos-cargados-de-informacion/</link>
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		<pubDate>Wed, 06 May 2020 04:03:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Neurología]]></category>
		<category><![CDATA[Psicología]]></category>
		<category><![CDATA[Sociología]]></category>
		<category><![CDATA[feminismo]]></category>
		<category><![CDATA[género y salud]]></category>
		<category><![CDATA[neurociencia]]></category>
		<category><![CDATA[neuroimagen]]></category>

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		<description><![CDATA[Gina Rippon, es experta en las técnicas de imagen que permiten asomarse al interior de nuestro cerebro y está harta de oír que los hombres son de Marte y las mujeres de Venus. Ella creó el término neurobasura, con el que denuncia la mala ciencia que trata de justificar ideas obsoletas sobre la naturaleza de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Gina Rippon, es experta en las técnicas de imagen que permiten asomarse al interior de nuestro cerebro y está harta de oír que los hombres son de Marte y las mujeres de Venus. Ella creó el término <em>neurobasura</em>, con el que denuncia la mala ciencia que trata de justificar ideas obsoletas sobre la naturaleza de unos y otras.<span id="more-83575"></span></p>
<p><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-83577" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2020/05/El-genero-y-nuestro-cerebro-150x150.jpg" alt="El genero y nuestro cerebro" width="150" height="150" />Gina Rippon (Essex, Reino Unido, 1950) es catedrática de Neuroimagen Cognitiva en el Aston Brain Centre de la Universidad de Aston, en Birmingham. Ha estado en Madrid, invitada por la Fundación Areces, para presentar su libro <a title="https://www.amazon.com/-/es/Gina-Rippon-ebook/dp/B084T8YLXY" href="https://www.amazon.com/-/es/Gina-Rippon-ebook/dp/B084T8YLXY" target="_blank"><em>El género y nuestros cerebros: La nueva neurociencia que rompe el mito del cerebro femenino</em></a>, publicado el 26 de febrero de 2020.</p>
<p>En su libro, Rippon explica por qué no existe un cerebro de hombre y otro de mujer, sino cerebros que van cambiando “<em>según las experiencias que el mundo te ha ofrecido hasta ese momento</em>”, empezando por el primer momento en el que vestimos a las niñas de rosa y a los niños de azul.</p>
<p>Llama al empeño en diferenciar el cerebro masculino del femenino &#8216;<em>el juego del topo</em>&#8216;, esa máquina recreativa en la que aplastas un topo con una maza, pero este vuelve a aparecer una y otra vez en otro sitio. Explíqueme la metáfora.</p>
<p>Es bastante gráfica: alguien asegura haber hecho un descubrimiento sobre cómo o por qué hombres y mujeres son distintos. Entonces llegan unos científicos y dicen: <em>“Bueno, eso no es exactamente así, no está nada claro o no hemos sido capaces de replicar esos resultados”</em>. Así que el supuesto descubrimiento queda descartado. Pero al día siguiente abres un periódico y, oh, ahí está de nuevo.</p>
<p><strong>¿Por qué esta idea vuelve una y otra vez?</strong></p>
<p>Porque encaja con cómo mucha gente vive su vida y ve el mundo, y por eso no les gusta demasiado cuando la ciencia dice <em>“oye, eso no es exactamente así&#8230;”</em>. El problema es que los primeros supuestos descubrimientos científicos que apoyaban esta idea encajaban con la sociedad del momento: mujeres y hombres tenían su lugar en el mundo y esos lugares eran muy diferentes entre sí. Los descubrimientos de esa época dieron respaldo científico a tales diferencias. Desde entonces muchos científicos han alertado de que aquellos estudios primitivos no se han podido replicar y de que <a href="https://www.agenciasinc.es/Reportajes/La-ciencia-busca-diferencias-entre-sexos-y-se-topa-con-los-prejuicios" target="_blank"><em>muchos trabajos posteriores no apoyan esa idea</em></a>.</p>
<p>Y aun así todavía reaparece de vez en cuando.</p>
<p>Estamos en el siglo XXI y aún nos encontramos con esas ideas e imágenes en libros de texto y en páginas web. Es algo que encaja con las creencias de mucha gente, así que se aferran a ello con mucha más fuerza y durante mucho más tiempo de lo que se aferrarían a una idea que les pareciese inapropiada. Es lo que se llama un sesgo de confirmación.</p>
<p>Muchos científicos han alertado de que aquellos estudios primitivos sobre cerebros femeninos y masculinos no se han podido replicar.</p>
<p>En la primera parte del libro habla de cómo se han intentado medir esas diferencias en los dos últimos siglos: primero el cráneo y su forma; luego el cerebro, su tamaño y su estructura; después las hormonas y sus variaciones; también la psicología y sus intentos por medir el comportamiento humano; para terminar, concluyendo que, o bien esos factores no se pueden medir, o bien las hipótesis de partida eran incompletas.</p>
<p>Sí, o las dos cosas.</p>
<p>En definitiva, que no está claro qué medir ni cómo medirlo a la hora de evaluar las diferencias cerebrales entre géneros.</p>
<p>Hubo un gran interés en estas mediciones cuando se empezó a estudiar el cerebro porque realmente no había otra forma de analizarlo. Lo único que se podía hacer era eso: pesarlo, medirlo, mirar algunas de sus partes&#8230;</p>
<p>Pero lo llamativo es que hoy seguimos igual. Utilizamos técnicas más sofisticadas, pero seguimos midiendo el tamaño del cerebro y sus estructuras. Miramos a determinadas áreas y decimos: “<em>Oh, vaya, tienes no sé qué parte más grande, eso quiere decir X”</em> y entonces viene otro y dice: <em>“No, pero tiene esta otra parte aun mayor, eso quiere decir Y”</em>. Y la verdad es que los científicos aún no saben lo que todo esto significa en términos de comportamiento o habilidades.</p>
<p>Después surgieron nuevas técnicas de imagen cerebral, más modernas y sofisticadas, pero la situación no mejoró demasiado. Apareció lo que usted llama la<em> neurobasura</em>.</p>
<p>Efectivamente. Nos emocionamos mucho con estas técnicas, los escáneres cerebrales, los TAC, porque prometían ser una ventana abierta para ver el cerebro en pleno funcionamiento. Así nacieron esos mapas de colorines del cerebro en libros y revistas en los que se suponía que veíamos activarse las distintas áreas con una tarea u otra&#8230; pero en realidad la filosofía no era muy distinta de la anterior, cuanto mayor o más activa tengas un área del cerebro, mejor serás en algo.</p>
<p>Y entonces surgieron los libros tipo L<em>os hombres son de Marte y las mujeres de Venus</em> y similares, que tuvieron muchísimo éxito porque supuestamente demostraban científicamente esas <em>diferencias cerebrales</em> por sexo en las que mucha gente cree y que han dado pie, por ejemplo, a iniciativas de educación segregadas por sexos: <em>los niños son más competitivos y las niñas más colaborativas</em>, de forma que lo mejor es educarlos por separado.</p>
<p>Creo que aquí la ciencia ha caído en la madriguera del conejo, con tanto mirar los tamaños, cuando hay formas mucho mejores de estudiar el cerebro y cómo funciona.</p>
<p><em>“La ciencia ha caído en la madriguera del conejo con tanto mirar los tamaños, cuando hay formas mucho mejores de estudiar el cerebro y cómo funciona”.</em></p>
<p>¿Como cuáles?</p>
<p>Formas más sutiles. El cerebro funciona a una escala de milisegundos. Sería mejor analizar el cerebro en el tiempo y cómo se conectan y desconectan sus partes, cómo pasa la información de unas a otras, etc. Creo que ahí es donde podemos encontrar las diferencias sexuales.</p>
<p>No niega entonces que haya diferencias sexuales en el cerebro. De hecho, en el libro lo dice:<em> sí, las hay, pero no son las que todo el mundo ha escuchado una y otra vez.</em></p>
<p>Sí creo que las hay, no soy una negacionista de las diferencias sexuales. Pero no son las que popularmente se cree y no vamos a encontrarlas si nos limitamos a medir el tamaño del cerebro y sus estructuras porque no creo que sean solo cuestión de anatomía ni que sean algo innato e inmutable marcado por los genes, sino que están determinadas por las influencias externas.</p>
<p>En el libro se refiere a esas diferencias como una profecía autocumplida. Explíqueme eso.</p>
<p>Hay un <a href="https://link.springer.com/article/10.1007/s11199-005-6765-0" target="_blank"><em>estudio</em></a> del que hablo a menudo que creo que es un gran ejemplo de esto. Se supone que la habilidad espacial, lo de leer los mapas y demás, es una característica típicamente masculina, algo en lo que los hombres se supone que son mucho mejor que las mujeres. Es una idea muy popular.</p>
<p>Se hizo una encuesta en Estados Unidos donde efectivamente se encontró esa diferencia por sexos en lo que se refiere a las habilidades espaciales. Pero los autores del estudio decidieron no quedarse ahí y separaron a los participantes, no por sexo, sino por su experiencia previa en el manejo de estas habilidades espaciales.</p>
<p><em>¿Con qué juguetes jugaron cuando eran niños y niñas? ¿Tuvieron juguetes de construcción? ¿Qué hobbies han tenido después? ¿En qué deportes les gusta participar? ¿Tienen ocupaciones relacionadas con el manejo del espacio?</em> Y encontraron que, si tenían en cuenta el entrenamiento, experiencia y cognición espacial, las diferencias sexuales desaparecían.</p>
<p>Así que no tiene nada que ver con el supuesto cerebro femenino que no sabe leer los mapas&#8230;</p>
<p>Claro que no. Tiene que ver con lo que sabes, con lo que has aprendido, con las experiencias que el mundo te ha ido ofreciendo hasta ese momento. Y creo que es un buen ejemplo de lo que son realmente las diferencias sexuales: características que surgen como resultado de que a los niños se les ofrecen más juguetes de construcción que a las niñas y por tanto se sienten más cómodos trabajando esas habilidades, lo cual termina siendo una buena explicación de por qué eligen con más frecuencia dedicarse a la ingeniería.</p>
<p><em>“Sí creo que hay diferencias sexuales, pero no son las que popularmente se cree y están determinadas por las influencias externas”</em></p>
<p>Entonces es algo sobre lo que podríamos influir.</p>
<p><em>Sí, creo que es una visión más optimista, porque si vemos que una influencia externa es dañina podemos intentar cambiarla. La clave está en que ahora sabemos que el cerebro es plástico, que cambia y se adapta, algo que no sabíamos hace treinta años.</em></p>
<p>Ahora tenemos nuevas formas de entender el cerebro y podemos aplicarlas para ver si realmente los cerebros son distintos o es que sufren cambios y adaptaciones distintas, lo que lleva a hombres y mujeres a terminar teniendo distintas expectativas, ambiciones y ocupaciones.</p>
<p>El proceso empieza cuando somos bebés. El cerebro de un recién nacido ya recopila información de su entorno y de las personas que hay en él, de si son hombres o mujeres y de cómo se comportan según esa clasificación.</p>
<p>Los cerebros de los bebés son auténticas esponjas.</p>
<p>Algunas de esas diferencias sexuales no son fáciles de evitar, como que (habitualmente) su primera cuidadora será su madre, es decir, una mujer. Pero a partir de ahí, ¿cómo podemos evitar que esa profecía se termine autocumpliendo?</p>
<p><em>“En la infancia el efecto de los estereotipos de género es fuerte y estos terminan formando parte de nuestras identidades, creencias y normas”.</em></p>
<p>Una cosa muy simple sería terminar con la costumbre del azul y el rosa. No más azul para los niños y rosa para las niñas. Parece una tontería y mucha gente no le da mayor importancia, pero esos colores tienen un significado, son un código poderosísimo cargado de información.</p>
<p>Sin darnos cuenta desde pequeños les hacemos constantemente este tipo de distinciones que los niños y niñas captan e interpretan porque están buscando información que les ayude a ubicarse y a sentirse parte de un grupo. Esta es la edad en la que el efecto de los estereotipos de género es más fuerte y al final terminan formando parte de nuestras identidades, creencias y normas sociales.</p>
<p>Los estereotipos, aunque tengan mala fama, también tienen su utilidad, según cuenta en el libro.</p>
<p>Sí, claro. Nuestro cerebro es una máquina de hacer predicciones que nos ayuden a navegar por la vida y siempre está buscando atajos. Los estereotipos son un tipo de atajo.</p>
<p>El libro de Rippon, traducido al castellano, invita a superar una visión binaria de nuestros cerebros.</p>
<p>Entonces podríamos argumentar que los estereotipos en realidad son algo bueno y que no hay por qué cambiarlos o eliminarlos.</p>
<p>Es un argumento que tiene su lógica, y que de alguna forma te encuentras cuando hablas con madres y padres que quieren que su hija o su hijo esté preparado para la sociedad en la que va a vivir, que encaje. Podríamos estar de acuerdo si el mundo fuese un lugar perfecto y feliz, si todo fuese bien.</p>
<p>Pero luego miras estadísticas sobre salud mental, el número de mujeres que padecen depresión, trastornos alimentarios o autolesiones, o el número de hombres que se suicidan&#8230; y está claro que esos estereotipos que nuestro cerebro utiliza como atajo no son buenos para todo el mundo.</p>
<p>Por otro lado, hay cuestiones relacionadas con la igualdad que también hay que tener en cuenta aquí, por ejemplo, por qué las mujeres están infrarrepresentadas en la ciencia. La ciencia necesita desesperadamente científicos de cualquier tipo, así que el hecho de que el 52 % de la población piense que la ciencia no es para ellas es malo para la ciencia y para todos.</p>
<p>“Criamos a los niños para ser valientes y a las niñas para ser perfectas. Así las chicas no quieren empezar algo en lo que se pueden equivocar, ¡pero ese es el modo en que avanza la ciencia!”</p>
<p>Sobre el tema de las mujeres y la ciencia hay un intenso debate. Unos defienden que existe un sesgo que aparta a las mujeres de las carreras científicas y contra el que hay que pelear, y otros opinan que todos somos libres de elegir y que si las mujeres prefieren otras carreras hay que dejarlas en paz. ¿Usted qué opina?</p>
<p>Pues que si eso fuese verdad, si de verdad fuesen libres para elegir, por supuesto que diría “ok, es su elección”. Pero cuando analizas qué es lo que aleja a la gente de determinadas elecciones, por qué toman las decisiones que toman, te das cuenta, entre otras cosas, de que la ciencia tiene una cultura muy misógina, y que si te fijas en cómo se mide el éxito en la ciencia, efectivamente existe un sesgo que perjudica a las mujeres.</p>
<p>Reshma Saujani, impulsora de la iniciativa <a href="https://girlswhocode.com/" target="_blank"><em>Girls Who Code</em></a><em>  </em>(<em>chicas que programan</em>) dijo una vez que criamos a los niños para ser valientes y a las niñas para ser perfectas. Así las chicas no quieren hacer algo en lo que se pueden equivocar, ¡pero precisamente ese es el modo en que avanza la ciencia! Por no hablar de que todas hemos oído a científicos e ingenieros protestar cuando empresas como Google tratan de reclutar a más mujeres. “¡Pero si no tienen las habilidades adecuadas!”, etc.</p>
<p>Así que volvemos al inicio:<em> ¿realmente es una elección libre si en una de mis opciones me están dejando claro que no me quieren allí, que me van a penalizar si me equivoco y que no me van a recompensar si acierto?</em> Porque esto último también ocurre: el año pasado un matrimonio ganó el Premio Nobel de Economía y hubo una nota de prensa anunciándolo en la que el marido aparecía con su nombre completo y su título, y ella era descrita como “su mujer”. ¡En 2019!</p>
<p><a title="https://www.agenciasinc.es/Entrevistas/Hay-que-acabar-con-el-azul-para-ninos-y-el-rosa-para-ninas-son-codigos-cargados-de-informacion" href="https://www.agenciasinc.es/Entrevistas/Hay-que-acabar-con-el-azul-para-ninos-y-el-rosa-para-ninas-son-codigos-cargados-de-informacion" target="_blank"><strong>mayo 05/2020 (SINC)</strong></a></p>
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		<title>Una prueba de olfato predice la evolución de pacientes con lesiones cerebrales graves</title>
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		<pubDate>Wed, 06 May 2020 04:01:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Enfermedades del sistema nervioso]]></category>
		<category><![CDATA[Fisiología]]></category>
		<category><![CDATA[Neurología]]></category>
		<category><![CDATA[Trastornos del sueño]]></category>
		<category><![CDATA[cerebro]]></category>
		<category><![CDATA[conciencia]]></category>
		<category><![CDATA[neurociencia]]></category>
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		<category><![CDATA[olor]]></category>
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		<description><![CDATA[Un estudio realizado por neurocientíficos de la Universidad de Cambridge y del Instituto de Ciencias Weizmann de Israel muestra que testear la respuesta a olores en personas con trastornos de la conciencia podría ayudar a diagnosticar y determinar con precisión los planes de tratamiento. El cerebro reacciona automáticamente como respuesta a diferentes estímulos olfativos. Junto [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Un estudio realizado por neurocientíficos de la Universidad de Cambridge y del Instituto de Ciencias Weizmann de Israel muestra que testear la respuesta a olores en personas con trastornos de la conciencia podría ayudar a diagnosticar y determinar con precisión los planes de tratamiento.<span id="more-83570"></span></p>
<p><a title="Una prueba de olfato predice la evolución de pacientes con lesiones cerebrales graves" href="Una%20prueba de olfato predice la evolución de pacientes con lesiones cerebrales graves" target="_blank"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-83571" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2020/05/cerebro-y-olfato1-150x124.jpg" alt="cerebro y olfato1" width="150" height="124" /></a>El cerebro reacciona automáticamente como respuesta a diferentes estímulos olfativos.</p>
<p>Junto a la materia oscura y el origen de la vida, la conciencia es uno de los grandes misterios del universo. Como dice el neurólogo portugués Antonio Damasio, <em>sin la mente consciente no tendríamos ningún conocimiento acerca de nuestra humanidad.</em></p>
<p><em>“Es una de las verdades fundamentales de la existencia del ser humano. No hay nada que conozcamos más directamente”</em>, señala el filósofo australiano David Chalmers. “Si no fuéramos conscientes, nada en nuestras vidas tendría sentido o valor. Pero al mismo tiempo es el fenómeno más misterioso. ¿Por qué somos conscientes? En este momento, nadie sabe la respuesta a esta pregunta”.</p>
<p>En los últimos 30 años, la comprensión de las bases neurocognitivas de la conciencia ha avanzado a grandes pasos. Anat Arzi es una de las investigadoras que ha ayudado a ello. Esta neurocientífica iraelí de la Universidad de Cambridge en Inglaterra busca encontrar lo que llama la <em>“huella digital neural”</em> de este aspecto central de nuestra experiencia: explora qué sucede en el cerebro cuando dormimos, cuando una persona se encuentra sedada farmacológicamente o cómo procesan la información personas con estados patológicos como trastornos de la conciencia.</p>
<p>Su enfoque difiere del de otros especialistas. Además de utilizar imágenes por resonancia magnética y electroencefalogramas, ella se vale de un arsenal de olores.</p>
<p>El estudio afirma que las respuestas a ciertos olores en pacientes con lesiones cerebrales graves permiten indicar su nivel de conciencia.</p>
<p>Sus descubrimientos han sido sorprendentes. En 2012, por ejemplo, Arzi <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22922782" target="_blank"><em>demostró</em></a> que se puede aprender nueva información durante el sueño al lograr que un grupo de voluntarios recordaran al despertar las asociaciones entre sonidos y aromas suministrados mientras dormían.</p>
<p>Y ahora, tras cinco años de investigación, acaba de revelar en un paper publicado hoy en la revista <a title="https://www.nature.com/articles/s41586-020-2245-5" href="https://www.nature.com/articles/s41586-020-2245-5" target="_blank"><em><strong>Nature,</strong></em></a> un hecho que podría cambiar la manera en que se diagnostica y trata a personas en coma: las respuestas a ciertos olores en pacientes con lesiones cerebrales graves permiten indicar su nivel de conciencia, así como predecirían su recuperación y supervivencia a largo plazo.</p>
<p>“<em>Esto ayudará a los médicos a diagnosticar y determinar con precisión los planes de tratamiento para personas en estados de mínima conciencia</em>”, cuenta a SINC esta investigadora del Departamento de Psicología de la Universidad de Cambridge y del Instituto de Ciencias Weizmann de Israel. <em>“Una prueba de olfato podría usarse como una herramienta accesible y relativamente económica junto a la cama para mejorar la evaluación de la conciencia en estos pacientes”.</em></p>
<p><strong>Champú y pescado podrido</strong></p>
<p>Según <a href="https://bmcneurol.biomedcentral.com/articles/10.1186/1471-2377-9-35" target="_blank"><em>estudios</em></a> conducidos por la neuropsicóloga Caroline Schnakers en Bélgica, se estima que el 40 % de las personas que sufrieron una lesión cerebral grave pueden, en realidad, estar conscientes, es decir, ser capaces de procesar información proveniente del mundo exterior. Un diagnóstico preciso podría determinar mejores estrategias de tratamiento, como el manejo del dolor. Y también podría ser la base de decisiones posteriores a tomar sobre el final de la vida.</p>
<p>Hasta ahora en estos casos se utilizaban estímulos visuales, táctiles y sonoros sin mucho éxito. Tras evaluarlo, Arzi decidió probar con otro enfoque: en el Hospital de Rehabilitación Loewenstein de Israel, ubicado en la ciudad de Ra&#8217;anana, empezó a estudiar con atención a 43 pacientes con lesiones cerebrales graves.</p>
<p>A 35 hombres y 8 mujeres con lesiones cerebrales graves les presentó diez veces en orden aleatorio diferentes olores en frascos durante cinco segundos.</p>
<p>A cada uno de estos 35 hombres y 8 mujeres, con una edad promedio de 42 años, les presentó diez veces en orden aleatorio diferentes olores en frascos durante cinco segundos: un olor agradable a champú, un olor desagradable a pescado podrido o un frasco sin ningún olor.</p>
<p>A lo largo de varias sesiones, los investigadores dirigidos por esta científica midieron el volumen de aire inhalado por el paciente a través de un pequeño tubo o cánula nasal.</p>
<p>Desde hace décadas, los neurocientíficos saben que el cerebro reacciona automáticamente como respuesta a diferentes estímulos olfativos. Cuando se nos presenta un olor desagradable, tomamos automáticamente respiraciones más cortas y superficiales. En cambio, ante olores agradables estas inhalaciones se vuelven más largas. En humanos sanos, esta respuesta de olfateo se da tanto en los estados de conciencia de vigilia como de sueño.</p>
<p>Con la ayuda del neurobiólogo también israelí Noam Sobel, uno de los más importantes especialistas en olfato, en el l mundo, Arzi encontró que en varios de los pacientes se producía una respuesta olfativa ante estos estímulos.</p>
<p>En varios de los pacientes se producía una respuesta olfativa ante estos estímulos. Algunos, por ejemplo, inhalaban significativamente menos cuando se les presentaba un frasco con olor.</p>
<p>Algunos, por ejemplo, inhalaban significativamente menos cuando se les presentaba un frasco, si bien no discriminaban entre olores agradables y desagradables. En estos individuos, el flujo de aire nasal se alteraba en respuesta al frasco sin olor. Según los investigadores, esto implica conocimiento del frasco o una anticipación aprendida de un olor.</p>
<p>Al estudiar estas reacciones, los científicos pudieron medir el funcionamiento de las estructuras cerebrales profundas y detectaron que las respuestas de olfato diferían constantemente entre aquellos en coma y aquellos en un estado mínimamente consciente.</p>
<p><strong>Respuestas automáticas</strong></p>
<p>El olfato es, en términos de evolución, uno de los sentidos más antiguos. Nos permitió sobrevivir como especie al ayudarnos a identificar alimentos en buen estado (y alejarnos de comida podrida), a encontrar posibles parejas, así como a identificar peligros y enemigos.</p>
<p>Pero en especial, en los seres humanos desempeña un papel social y emocional importante: es uno de los únicos sentidos que se enlaza directamente con el hipocampo, el centro de la memoria a largo plazo del cerebro.</p>
<p>Arzi siguió la evolución de estas 43 personas durante años.<em> “Descubrimos que, si los pacientes en estado vegetativo tenían una respuesta de olfateo, luego pasaban a un estado al menos mínimamente consciente”</em>, señala. <em>“En algunos casos, esta fue la única señal de que su cerebro se iba a recuperar y lo vimos días, semanas e incluso meses antes de cualquier otro indicio”.</em></p>
<p><em>“Las pruebas de olfateo deberían incluirse en los test de trastornos de conciencia inmediatamente”</em>, indica el neurocientífico argentino Tristan Bekinschtein</p>
<p>El estudio científico del olfato ha sido históricamente relegado. <em>“Hay una gran limitación de la tecnología”</em>, cuenta Sobel. <em>“Se puede sondear la visión o la audición de manera muy efectiva con una pantalla de mil dólares. Sin embargo, si deseo estudiar el olfato, puede gastar 250 000 dólares en un olfatómetro con resultados mediocres. Tenemos un control muy pobre sobre el estímulo”</em>.</p>
<p>Esta investigación, sin embargo, demostró que en personas con lesiones cerebrales graves no se precisan equipos tan caros ni sofisticados para obtener resultados capaces de evaluar su estado neurológico, mejorar el diagnóstico y sugerir tratamientos adecuados.</p>
<p><em>“Las pruebas de olfateo deberían incluirse en los test de trastornos de conciencia inmediatamente”</em>, indica el neurocientífico argentino Tristan Bekinschtein, director del Laboratorio de Conciencia y Cognición en la Universidad de Cambridge. <em>“Son fáciles, precisas y económicas y se pueden armar fácilmente con un respirómetro en cualquier parte del mundo. Indican si el paciente puede detectar o diferenciar entre estímulos sensoriales sin preguntarles. Eso es lo más importante: detección de percepción sin necesidad de acción motora o verbal”.</em></p>
<p>Los olores, así, abrirían una ventana a las mentes <em>atrapadas</em> de estas personas en estado de mínima conciencia. Arzi planea continuar su investigación de olores con más pacientes con trastornos de la conciencia: <em>“Combinaremos métodos de neuroimagen y electrofisiología junto con la investigación del olfato para dilucidar la actividad cerebral que subyace a la recuperación de la conciencia”.</em></p>
<p><a title="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Una-prueba-de-olfato-predice-la-evolucion-de-pacientes-con-lesiones-cerebrales-graves" href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Una-prueba-de-olfato-predice-la-evolucion-de-pacientes-con-lesiones-cerebrales-graves" target="_blank"><strong>mayo 05/2020 (SINC)</strong></a></p>
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		<title>Las diez personas más importantes de la ciencia de 2019</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Jan 2020 04:06:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cambio climático]]></category>
		<category><![CDATA[Temas la Salud y Medicina]]></category>
		<category><![CDATA[astronomía]]></category>
		<category><![CDATA[biodiversidad]]></category>
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		<description><![CDATA[La edición de 2019 de la lista anual de Nature de las diez personas importantes en la ciencia se publica esta semana. Nuestra lista explora algunos de los momentos más importantes del año en la ciencia y destaca a las personas que tuvieron un papel clave en esos eventos, dice Rich Monastersky, editor jefe de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft wp-image-80690 size-thumbnail" title="Las diez personas más importantes de la ciencia de 2019." src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2020/01/Las-diez-personas-mas-importantes-para-la-ciencia-en-2019_image_380-150x95.jpg" alt="Las-diez-personas-mas-importantes-para-la-ciencia-en-2019_image_380" width="150" height="95" />La edición de 2019 de la lista anual de <a title="https://www.nature.com/immersive/d41586-019-03749-0/index.html" href="https://www.nature.com/immersive/d41586-019-03749-0/index.html" target="_blank"><em><strong>Nature</strong></em></a> de las diez personas importantes en la ciencia se publica esta semana. <em>Nuestra lista explora algunos de los momentos más importantes del año en la ciencia y destaca a las personas que tuvieron un papel clave en esos eventos</em>, dice Rich Monastersky, editor jefe de artículos de Nature.</p>
<p><span id="more-80686"></span></p>
<p><strong>Ricardo Galvão (El defensor del Amazonas)</strong></p>
<p>El físico brasileño captó la atención mundial cuando la institución que dirigía, el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE), publicó un informe sobre las crecientes tasas de deforestación del Amazonas, algo que no gustó al presidente de su país, Jair Bolsonaro.</p>
<p>El documento denunció la pérdida en los últimos doce meses de más de 9 700 kilómetros cuadrados, equivalente a un área mayor que Puerto Rico. Constituye un 30 % más que el año anterior.</p>
<p>De esta forma, la institución advirtió que las recientes políticas que potencian la industria agrícola en lugar de la preservación medioambiental están llevando a este sumidero mundial de dióxido de carbono hacia un punto de inflexión catastrófico.</p>
<p>Tras la publicación del informe, Bolsonaro acusó a Galvão de ensuciar la imagen de Brasil ante el mundo y lo despidió de su puesto como director del INPE.</p>
<p>El físico recibió el apoyo de científicos y líderes mundiales y se alza en esta lista como uno de los grandes defensores de la cuenca amazónica.</p>
<p><strong>Sandra Díaz (La guardiana de la biodiversidad)</strong></p>
<p>La bióloga argentina, que ha sido también Premio Princesa de Asturias de Investigación 2019, copresidió el panel de la Plataforma Intergubernamental sobre la Biodiversidad y los Servicios Ecosistémicos (IPBES). El informe resultante se considera la mayor evaluación hasta ahora de la biodiversidad de la Tierra y denuncia que un millón de especies animales y vegetales se dirigen hacia la extinción.</p>
<p>El documento que le ha dado el puesto en esta lista reveló que la abundancia de especies nativas en la mayoría de los hábitats terrestres principales ha disminuido en al menos un 20 % desde 1900.  En el caso de los anfibios ha sido más del 40 % y casi el 33 % de los corales. Además, más de un tercio de todos los mamíferos marinos están seriamente amenazados.</p>
<p><em>Somos parte de un tapiz, no podemos seguir pensando que naturaleza, sociedad y desarrollo son compartimientos independientes,</em> subraya a SINC la investigadora, quien se muestra satisfecha de que la revista reconozca su trabajo.</p>
<p><strong>Greta Thunberg (La activista del clima)</strong></p>
<p>Está claro que la adolescente sueca, aunque no sea científica, ha sido una de las personas más influyentes en ciencia este año por su activismo en contra del cambio climático, y Nature no ha querido dejarla fuera de su ranking.</p>
<p>Greta Thunberg, que la revista Times ha nombrado Persona del año, lleva manifestándose por el clima cada viernes desde agosto de 2018.</p>
<p>Lo que empezó como una sentada ante el parlamento de Suecia para exigir políticas contra esta emergencia, se ha convertido en un fenómeno mundial y en el germen de multitud de movimientos sociales.</p>
<p>No todos apoyan su figura y ha recibido insultos incluso del propio presidente de Estados Unidos, pero sus discursos de apoyo a la ciencia se han hecho virales.<em>No quiero que me escuchéis a mí, quiero que escuchéis a los científicos</em>, dijo a los políticos en la cumbre del clima celebrada en Madrid en diciembre.</p>
<p><strong> Victoria Kaspi (La detective del espacio)</strong></p>
<p>La astrofísica estadounidense-canadiense entra en la lista de este año por su colaboración en el telescopio Canadian Hydrogen Intensity Mapping Experiment (CHIME), localizado en la Columbia Británica. Uno de los objetivos del CHIME es buscar ráfagas de radio rápidas (FRB), pequeñas y enigmáticas señales de radio procedentes de lugares muy distantes de nuestra galaxia.</p>
<p>En enero de este año se publicó que el radiotelescopio canadiense había detectado una ráfaga de radio rápida y periódica. De las 60 contabilizadas hasta ahora, es la segunda vez que se identifica una con pulsos repetidos emitidos desde una misma fuente. La primera se descubrió en 2015 con el radiotelescopio de Arecibo en Puerto Rico.</p>
<p>Los expertos creen que estas FRB son producidas por potentes eventos astrofísicos, como estrellas de neutrones de rotación rápida o ciertos agujeros negros a miles de millones de años luz de la Tierra.</p>
<p>Kaspi ha desarrollado instrumentación y algoritmos para la detección de estos  fenómenos y espera <em>entender mejor su funcionamiento y poder asociarlos con galaxias, conocer a qué distancia están y cuál es su ambiente</em>.</p>
<p><strong>Nenad Sestan (El reiniciador  del cerebro)</strong></p>
<p>En abril de este año se publicó en la revista Nature cómo este neurocientífico y su equipo de la Escuela de Medicina de Yale habían logrado desafiar la frontera entre la vida y la muerte al revivir cerebros de cerdos que habían muerto unas horas antes.</p>
<p><em>Realmente lo que hicimos fue restaurar la circulación y preservar algunas funciones biológicas. Decir ‘revivir’ puede ser un poco exagerado</em>, reconoce a SINC el investigador.</p>
<p>Aun así, el estudio demostró que las células de estos cerebros tras el tratamiento tenían un metabolismo activo, es decir, eran capaces de tomar oxígeno y glucosa y convertirlos en energía y dióxido de carbono.</p>
<p>Estos hallazgos, que le han valido el puesto en esta lista, muestran que <em>el cerebro de un mamífero grande es más resistente a la falta de oxígeno de lo que se pensaba</em>. El próximo paso, según Sestan, será descubrir el límite de esta capacidad del cerebro.</p>
<p><strong>Jean-Jacques Muyembe Tamfum (El héroe del ébola)</strong></p>
<p>Para algunos países occidentales, el ébola ya no es noticia, pero lo es en la República Democrática del Congo, donde en julio la OMS declaró el brote de la enfermedad emergencia internacional.</p>
<p>El microbiólogo Tamfum es director general del Instituto Nacional para la Investigación Biomédica (INRB) para el país africano y lleva las últimas cuatro décadas dedicadas al estudio de este virus.</p>
<p>Formó parte del grupo que investigó el primer brote en 1976 en la antigua república de Zaire y, desde entonces, ha trabajado por la creación de técnicas de detección y diagnóstico.</p>
<p>Nature lo ha incluido en esta lista por los esfuerzos que realiza hoy en su país para combatir la epidemia que ha causado la muerte de más de 2 200 personas.</p>
<p><strong>Hongkui Deng (El traductor del CRISPR)</strong></p>
<p>También aparece en este ranking el biólogo de células madre Hongkui Deng, quien fue el primero en publicar los resultados de un ensayo clínico que utiliza la tecnología de edición genética CRISPR para modificar células en un ser humano adulto.</p>
<p>Él y su colaborador Chen Hu consiguieron hacer resistentes al VIH a ratones a través de esta técnica, con la que se editaron células hematopoyéticas y se trasplantaron a los animales.</p>
<p>Después utilizaron el mismo método para tratar un paciente con SIDA que padecía leucemia linfoblástica aguda y, aunque no se consiguió la cura completa, la investigación demostró la seguridad de CRISPR para humanos.</p>
<p><em>Este proyecto muestra que esta estrategia va por buen camino para el tratamiento de enfermedades humanas, pero queda mucho por hacer</em>, reconoce Deng, y afirma que su próximo paso será mejorar la eficacia de la terapia hacia un ideal 100 %.</p>
<p><strong>John Martinis (El constructor de quantums)</strong></p>
<p>En esta lista no podía faltar el físico responsable del equipo de hardware cuántico de Google, quien alcanzó un hito largamente esperado cuando informó haber logrado la denominada <em>supremacía cuántica</em>.</p>
<p>Según su estudio, que Nature publicó en octubre, habían construido una computadora cuántica que podía realizar en tres minutos y 20 segundos un cálculo que al superordenador clásico más avanzado le llevaría unos 10 000 años.</p>
<p><em> Creemos que nuestro ordenador cuántico tendrá menos errores que los de nuestros rivales y que este menor nivel de errores será lo suficientemente significativo como para que se puedan ejecutar algoritmos más complejos</em>, dijo Martinis en una entrevista con SINC una semana antes de la publicación en la revista.</p>
<p><strong> Yohannes Haile-Selassie (El buscador de los orígenes)</strong></p>
<p>El paleontólogo sacudió el árbol genealógico de la humanidad cuando su equipo descubrió en Woranso-Mille, Etiopía,  un cráneo de 3,8 millones de años. El análisis del fósil reveló que pertenecía a la especie Australopithecus anamensis, la más antigua conocida de australopitecos.</p>
<p>De esta forma, Haile-Selassie puso en duda las suposiciones sobre cómo evolucionaron estos antiguos parientes de los humanos.</p>
<p><em>Este cráneo abrió una nueva ventana a nuestra comprensión de las primeras fases de nuestra historia evolutiva</em>, afirma a SINC el paleontólogo. Por su morfología, creen que tenía rasgos distintos a la Australopithecus afarensis Lucy, especie con la que habría convivido durante unos 100 000 años.</p>
<p>El descubrimiento se ha alzado como uno de los hitos científicos más importantes del año y le ha valido un puesto en el ranking de Nature. <em>Ser reconocido como alguien que ha marcado la diferencia en su campo de estudio es algo muy importante en una carrera y estoy emocionado de tener ese privilegio</em>, admite.</p>
<p><strong>Wendy Rogers (La bioética de los trasplantes)</strong></p>
<p>A principios de este año, la experta en bioética Wendy Rogers reveló que había evidencias de que algunos trasplantes de órganos en China podrían haber procedido sin el consentimiento de los donantes.</p>
<p><em>Las guías éticas internacionales prohíben tomar órganos de presos ejecutados</em>, explica la investigadora de la Universidad Macquarie de Sídney, Australia. Sin embargo, según el informe que publicó en Nature hubo hasta 445 artículos del país asiático que los habían usado en investigaciones científicas.</p>
<p><em>Esto implica que los editores, revisores, revistas y editores no están manteniendo los estándares éticos cuando se trata de la investigación china sobre trasplantes</em>, insiste, y afirma que está haciendo un seguimiento de los artículos para conseguir que las revistas que los publicaron se retracten, como ya han hecho PLOS ONE y Transplantation.</p>
<p><a title="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Las-diez-personas-mas-importantes-de-la-ciencia-de-2019" href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Las-diez-personas-mas-importantes-de-la-ciencia-de-2019" target="_blank"><strong>diciembre 31/2019 (SINC)</strong></a></p>
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		<title>Aíslan gen relacionado con el autismo, la esquizofrenia y la obesidad</title>
		<link>https://boletinaldia.sld.cu/aldia/2012/05/27/aislan-gen-relacionado-con-el-autismo-la-esquizofrenia-y-la-obesidad-2/</link>
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		<pubDate>Sun, 27 May 2012 06:12:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Lic. Heidy Ramírez Vázquez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Autismo]]></category>
		<category><![CDATA[Obesidad]]></category>
		<category><![CDATA[Temas la Salud y Medicina]]></category>
		<category><![CDATA[gen KCTD13]]></category>
		<category><![CDATA[neurociencia]]></category>
		<category><![CDATA[perímetro cefálico]]></category>

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		<description><![CDATA[Investigadores del Centro Médico de la Universidad de Duke, en Estados Unidos, han trasplantado un conjunto de genes humanos, a un pez cebra, utilizándolos posteriormente para identificar los genes responsables del tamaño de la cabeza, al nacer. El tamaño de la cabeza en los bebés humanos es una característica que se relaciona con el autismo, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<h3></h3>
<div>
<p>Investigadores del Centro Médico de la Universidad de Duke, en  Estados Unidos, han trasplantado un conjunto de genes humanos, a un pez  cebra, utilizándolos posteriormente para identificar los genes  responsables del tamaño de la cabeza, al nacer.<span id="more-22845"></span></p>
<p>El tamaño de la cabeza en los bebés humanos es una característica que  se relaciona con el autismo, una condición que las cifras recientes han  demostrado que es más común de lo que se pensaba, produciéndose en 1 de  cada 88 niños. Por otro lado, el tamaño de la cabeza es también una  característica de otros trastornos neurológicos importantes, como la  esquizofrenia. El estudio ha sido publicado en la revista <a href="http://www.nature.com/nature/journal/v485/n7398/full/nature11091.html" target="_blank"><em><strong>Nature</strong></em></a> ( doi:10.1038/nature11091).</p>
<p>“En la investigación médica, necesitamos diseccionar los  acontecimientos biológicos para entender con precisión los mecanismos  que dan lugar a los rasgos del desarrollo neurológico”, afirma el autor  principal, el doctor Nicolás Katsanis, quien añade que, “necesitamos  científicos expertos que trabajen codo con codo con los médicos que  observan este tipo de problemas anatómicos en los pacientes, con el fin  de resolver con eficacia muchos problemas de salud”.</p>
<p>Katsanis sabía que una región en el cromosoma 16 es uno de los  mayores contribuyentes genéticos del autismo y la esquizofrenia y,  durante una reunión médica, observó que los cambios dentro de esta misma  región del genoma también se relacionan con cambios en el tamaño de la  cabeza del recién nacido. Sin embargo, esta observación era difícil de  abordar, debido a que la región contiene muchas deleciones y  duplicaciones del ADN, comunes en los seres humanos.</p>
<p>Según Katsanis, “el área del genoma que exploramos muestra defectos  en términos de crecimiento de las células cerebrales, por lo que nos  dimos cuenta de que la sobreexpresión de un gen en particular podría  producir un fenotipo – una cabeza más pequeña – mientras que el cierre  del mismo gen podría producir otro -una cabeza más grande”.</p>
<p>Los investigadores trasplantaron una zona común de duplicación del  cromosoma humano 16, que contiene 29 genes, en embriones de pez cebra, y  luego, sistemáticamente, activaron cada gen humano trasplantado para  descubrir qué podría provocar una cabeza pequeña (microcefalia) en los  peces. A continuación, suprimieron el conjunto de genes para observar si  alguno de ellos causaba cabezas más grandes (macrocefalia).</p>
<p>“Ahora podemos partir de este hallazgo genético y empezar a hacer  preguntas razonables en lo que respecta a las características  neurocognitivas”, afirma Katsanis. Muchas de las condiciones humanas  tienen características anatómicas que también están relacionadas con la  genética; según el experto, “hay grandes limitaciones en el estudio de  la conducta autista o esquizofrénica en el pez cebra, pero podemos medir  el tamaño de la cabeza, el tamaño de la mandíbula, o las anomalías  faciales”.</p>
<p>El gen KCTD13 es el responsable de controlar el tamaño de la cabeza  del pez cebra, mediante la regulación de la creación y destrucción de  nuevas neuronas (células cerebrales). Este descubrimiento permitió que  el equipo se centrara en el gen análogo en los seres humanos. “Este gen  contribuye a los casos de autismo y, probablemente, está asociado con la  esquizofrenia y la obesidad infantil”, añade Katsanis.</p>
<p>Una vez que el gen fue descubierto, los investigadores pudieron  examinar la proteína que produce. “Con la proteína identificada, podemos  empezar a hacernos valiosas preguntas funcionales sobre cómo actúa el  gen en el animal, o en el ser humano”, afirma el investigador.</p>
<p>Variantes del número de copia, como los encontrados en el cromosoma  16, pueden ser la fuente más común de las mutaciones genéticas. Cientos,  si no miles, de deleciones y duplicaciones cromosómicas, se han  encontrado en pacientes con una amplia gama de problemas clínicos, en  particular, trastornos del neurodesarrollo.</p>
<p>El estudio actual no solo sugiere que KCTD13 es un importante  contribuyente en algunos casos de autismo, sino que también apunta a la  acción sinérgica de este gen con otros dos genes de la región: MVP y  MAPK3.<br />
<a href="http://www.diariosalud.net/index.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=24606&amp;Itemid=565" target="_blank"><strong>mayo 18/2012 (Diario Salud)</strong></a></p>
<p>Christelle Golzio, Jason Willer, Michael E. Talkowski, Edwin C. Oh, Yu Taniguchi, Nicholas Katsanis. <em><strong>KCTD13 is a major driver of mirrored neuroanatomical phenotypes of the 16p11.2 copy number variant.</strong> Nature</em> 485, 363-367, may16 2012.</p>
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		<title>Aíslan gen relacionado con el autismo, la esquizofrenia y la obesidad</title>
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		<pubDate>Fri, 25 May 2012 06:01:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María T. Oliva Roselló]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Autismo]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedades del sistema nervioso]]></category>
		<category><![CDATA[Obesidad]]></category>
		<category><![CDATA[gen KCTD13]]></category>
		<category><![CDATA[neurociencia]]></category>
		<category><![CDATA[perímetro cefálico]]></category>

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		<description><![CDATA[Investigadores del Centro Médico de la Universidad de Duke, en Estados Unidos, han trasplantado un conjunto de genes humanos, a un pez cebra, utilizándolos posteriormente para identificar los genes responsables del tamaño de la cabeza, al nacer.  El tamaño de la cabeza en los bebés humanos es una característica que se relaciona con el autismo, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Investigadores del Centro Médico de la Universidad de Duke, en Estados Unidos, han trasplantado un conjunto de genes humanos, a un pez cebra, utilizándolos posteriormente para identificar los genes responsables del tamaño de la cabeza, al nacer.  <span id="more-22785"></span></p>
<p>El tamaño de la cabeza en los bebés humanos es una característica que se relaciona con el autismo, una condición que las cifras recientes han demostrado que es más común de lo que se pensaba, produciéndose en 1 de cada 88 niños. Por otro lado, el tamaño de la cabeza es también una característica de otros trastornos neurológicos importantes, como la esquizofrenia. El estudio ha sido publicado en la revista <a href="http://www.nature.com/nature/journal/v485/n7398/full/nature11091.html" target="_blank"><em><strong>Nature</strong></em></a> ( doi:10.1038/nature11091).</p>
<p>«En la investigación médica, necesitamos diseccionar los acontecimientos biológicos para entender con precisión los mecanismos que dan lugar a los rasgos del desarrollo neurológico», afirma el autor principal, el doctor Nicolás Katsanis, quien añade que, «necesitamos científicos expertos que trabajen codo con codo con los médicos que observan este tipo de problemas anatómicos en los pacientes, con el fin de resolver con eficacia muchos problemas de salud».</p>
<p>Katsanis sabía que una región en el cromosoma 16 es uno de los mayores contribuyentes genéticos del autismo y la esquizofrenia y, durante una reunión médica, observó que los cambios dentro de esta misma región del genoma también se relacionan con cambios en el tamaño de la cabeza del recién nacido. Sin embargo, esta observación era difícil de abordar, debido a que la región contiene muchas deleciones y duplicaciones del ADN, comunes en los seres humanos.</p>
<p>Según Katsanis, «el área del genoma que exploramos muestra defectos en términos de crecimiento de las células cerebrales, por lo que nos dimos cuenta de que la sobreexpresión de un gen en particular podría producir un fenotipo &#8211; una cabeza más pequeña &#8211; mientras que el cierre del mismo gen podría producir otro -una cabeza más grande».</p>
<p>Los investigadores trasplantaron una zona común de duplicación del cromosoma humano 16, que contiene 29 genes, en embriones de pez cebra, y luego, sistemáticamente, activaron cada gen humano trasplantado para descubrir qué podría provocar una cabeza pequeña (microcefalia) en los peces. A continuación, suprimieron el conjunto de genes para observar si alguno de ellos causaba cabezas más grandes (macrocefalia).</p>
<p>«Ahora podemos partir de este hallazgo genético y empezar a hacer preguntas razonables en lo que respecta a las características neurocognitivas», afirma Katsanis. Muchas de las condiciones humanas tienen características anatómicas que también están relacionadas con la genética; según el experto, «hay grandes limitaciones en el estudio de la conducta autista o esquizofrénica en el pez cebra, pero podemos medir el tamaño de la cabeza, el tamaño de la mandíbula, o las anomalías faciales».</p>
<p>El gen KCTD13 es el responsable de controlar el tamaño de la cabeza del pez cebra, mediante la regulación de la creación y destrucción de nuevas neuronas (células cerebrales). Este descubrimiento permitió que el equipo se centrara en el gen análogo en los seres humanos. «Este gen contribuye a los casos de autismo y, probablemente, está asociado con la esquizofrenia y la obesidad infantil», añade Katsanis.</p>
<p>Una vez que el gen fue descubierto, los investigadores pudieron examinar la proteína que produce. «Con la proteína identificada, podemos empezar a hacernos valiosas preguntas funcionales sobre cómo actúa el gen en el animal, o en el ser humano», afirma el investigador.</p>
<p>Variantes del número de copia, como los encontrados en el cromosoma 16, pueden ser la fuente más común de las mutaciones genéticas. Cientos, si no miles, de deleciones y duplicaciones cromosómicas, se han encontrado en pacientes con una amplia gama de problemas clínicos, en particular, trastornos del neurodesarrollo.</p>
<p>El estudio actual no solo sugiere que KCTD13 es un importante contribuyente en algunos casos de autismo, sino que también apunta a la acción sinérgica de este gen con otros dos genes de la región: MVP y MAPK3.<br />
<a href="http://www.diariosalud.net/index.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=24606&amp;Itemid=565" target="_blank"><strong>mayo 18/2012 (Diario Salud)</strong></a></p>
<p>Christelle Golzio, Jason Willer, Michael E. Talkowski, Edwin C. Oh, Yu Taniguchi, Nicholas Katsanis. <em><strong>KCTD13 is a major driver of mirrored neuroanatomical phenotypes of the 16p11.2 copy number variant.</strong> Nature</em> 485, 363-367, may16 2012</p>
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		<title>Demuestran que dormir refuerza nuestra memoria</title>
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		<pubDate>Tue, 25 Jan 2011 06:07:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Lic. Sandra Rodríguez García]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Neurocirugía]]></category>
		<category><![CDATA[Psicología]]></category>
		<category><![CDATA[neurociencia]]></category>
		<category><![CDATA[sueño]]></category>

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		<description><![CDATA[Recordar mientras dormimos es mucho más efectivo que hacerlo mientras estamos despiertos, según demuestra un estudio de la Universidad de Basilea, Suiza, publicado en la revista Nature, en su versión electrónica.Según los especialistas dirigidos por el investigador Björn Rasch, reactivar un recuerdo mientras dormimos podría fijarlo mejor, mientras que hacerlo durante la vigilia lo desestabilizaría. [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Recordar mientras dormimos es mucho más efectivo que hacerlo mientras estamos despiertos, según demuestra un estudio de la Universidad de Basilea, Suiza, publicado en la revista <a href=\"http://www.nature.com/nature/\"><em>Nature</em></a>, en su versión electrónica.<span id="more-12713"></span>Según los especialistas dirigidos por el investigador Björn Rasch, reactivar un recuerdo mientras dormimos podría fijarlo mejor, mientras que hacerlo durante la vigilia lo desestabilizaría.<br />
En el estudio, los especialistas entrenaron a los participantes en la \»memoria espacial\». Estos aprendieron a relacionar un olor con la localización de un objeto en una cuadrícula, de forma que al sentir el olor recordarían inmediatamente dónde se encontraba el objeto.<br />
Una vez fijado el nexo olor-objeto, esta reactivación del recuerdo se practicó en algunos participantes mientras dormían, liberando en ese momento el olor en cuestión, y en otros, haciéndolo mientras se encontraban despiertos. Tras este experimento descubrieron que los sujetos a los que se les había reactivado la memoria durante el sueño recordaban luego con más precisión la localización del objeto.<br />
El recuerdo perdía intensidad si la prueba se hacía cuando los participantes estaban despiertos. Por otro lado, el recuerdo de los que habían sido sometidos a la prueba mientras estaban despiertos había perdido intensidad y resultó ser más débil que en el caso del otro grupo.<br />
Para documentar mejor su descubrimiento, los expertos realizaron una resonancia magnética funcional a los pacientes. Así demostraron que las partes del cerebro que se activaban durante el recuerdo eran distintas dependiendo de si el sujeto dormía o no.<br />
El hallazgo podría tener implicaciones clínicas en el campo de la Neurociencia para el tratamiento de diversos trastornos como el estrés post-traumático.<br />
Londres, enero 23/2011 (EFE)</p>
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