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	<title>Servicio de noticias en salud Al Día &#187; medioambiente</title>
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	<description>Editora principal - Especialista en Información  &#124;  Dpto. Fuentes y Servicios de Información, Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas, Ministerio de Salud Pública &#124; Calle 27 No. 110 e M y N. Plaza de la Revolución, Ciudad de La Habana, CP 10 400 Cuba &#124; Telefs: (537) 8383316 al 20, Horario de atención: lunes a viernes, de 8:00 a.m. a 4:30 p.m.</description>
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		<title>El cambio climático agravará el problema mundial de la resistencia a los antimicrobianos</title>
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		<pubDate>Mon, 05 May 2025 19:07:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Carlos Alberto Santamaría González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cambio climático]]></category>
		<category><![CDATA[Farmacología]]></category>
		<category><![CDATA[Infecciones bacterianas]]></category>
		<category><![CDATA[Medicamentos y terapéutica]]></category>
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		<category><![CDATA[RAM]]></category>
		<category><![CDATA[resistencia a los antimicrobianos (RAM)]]></category>

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		<description><![CDATA[La resistencia a los antimicrobianos es una de las mayores amenazas de salud pública mundial; en 2021 causó 1,4 millones de muertes -especialmente en los países de ingresos medios y bajos- y se espera que en 2050 sean dos millones. Un nuevo estudio liderado por científicos de la Universidad Sun Yat-sen de Guangzhou (China) y [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2018/11/Vancomicina_antibiótico_capaz_de_acabar_con_infecciones_resistentes.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-71600" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2018/11/Vancomicina_antibiótico_capaz_de_acabar_con_infecciones_resistentes-150x150.jpg" alt="Imagen: Archivo." width="150" height="150" /></a>La resistencia a los antimicrobianos es una de las mayores amenazas de salud pública mundial; en 2021 causó 1,4 millones de muertes -especialmente en los países de ingresos medios y bajos- y se espera que en 2050 sean dos millones.</p>
<p>Un <a href="https://www.nature.com/articles/s41591-025-03629-3" target="_blank">nuevo estudio</a> liderado por científicos de la <a href="https://www.sysu.edu.cn/sysuen/" target="_blank">Universidad Sun Yat-sen de Guangzhou (China)</a> y publicado en <a href="https://www.nature.com/" target="_blank"><em>Nature Medicine</em></a> vaticina que, si las cosas no cambian, la carga mundial de estas resistencias crecerá un 2,4 % antes de mitad de siglo.</p>
<p>La resistencia a los antimicrobianos surge cuando las bacterias, virus, hongos y parásitos mutan y se hacen inmunes a los medicamentos, eso dificulta el tratamiento de las infecciones, aumenta el riesgo de propagación de enfermedades y favorece la aparición de formas de enfermedad más graves.</p>
<p>Por todo ello, sin antimicrobianos eficaces, la salud global queda comprometida en situaciones tan esenciales como las cirugías o los tratamientos de quimioterapia contra el cáncer, por ejemplo.</p>
<p>Según la <a href="https://www.who.int/es" target="_blank">Organización Mundial de la Salud (OMS)</a>, abordar este problema global requiere medidas multisectoriales urgentes, como reducir el uso indebido de los antibióticos, o medidas de control contra las infecciones como fomentar el acceso a agua limpia y saneamiento.</p>
<p>Pero el cambio climático y el incumplimiento de las estrategias de desarrollo sostenible están acelerando este problema de salud global.</p>
<p><strong>AUMENTAR LAS ESTRATEGIAS</strong></p>
<p>Los líderes mundiales de la 79ª Asamblea General de las Naciones Unidas emitieron una declaración comprometiéndose a reducir los 4,95 millones de muertes humanas relacionadas con la resistencia bacteriana en el mundo en un 10 % para 2030.</p>
<p>Sin embargo, gran parte de la estrategia se ha centrado en corregir el uso excesivo de antibióticos, dejando de lado otras cuestiones relacionadas con el cambio climático y las condiciones socioeconómicas.</p>
<p>El equipo, liderado por Lianping Yang, de la Universidad Sun Yat-sen, quiso evaluar el impacto de los factores socioeconómicos y ambientales de la resistencia bacteriana y, para ello, analizaron 4 502 registros que abarcaban 32 millones de aislados de seis patógenos bacterianos claves resistentes a los antimicrobianos, obtenidos de 101 países entre 1999 y 2022.</p>
<p>Utilizando modelos de previsión, los autores investigaron cómo influirían los factores socioeconómicos y medioambientales y las políticas en las tendencias mundiales de la resistencia a los antimicrobianos.</p>
<p>Sus conclusiones apuntan a que, en el peor de los escenarios de adaptación al cambio climático, en el que las temperaturas mundiales aumentarían entre 4 y 5 °C a finales de siglo, la resistencia a los antimicrobianos podría aumentar un 2,4 % de aquí a 2050, en comparación con el escenario de bajas emisiones.</p>
<p>La cifra oscila entre el 0,9 % en los países de renta alta y el 4,1 % y el 3,3 % en los de renta media-baja y baja, respectivamente.</p>
<p>Los científicos también descubrieron que los esfuerzos de desarrollo sostenible, como la reducción de los gastos sanitarios directos, la ampliación de la cobertura de inmunización, el aumento de las inversiones sanitarias y la garantía del acceso universal a los servicios de agua, saneamiento e higiene, podrían reducir la prevalencia futura de la resistencia a los antimicrobianos en un 5,1 %.</p>
<p>Esto superaría el efecto de la reducción del consumo de antimicrobianos, que, según las proyecciones, disminuiría la prevalencia de las resistencias en un 2,1 %.</p>
<p>A la vista de estos datos, los autores hacen un llamamiento a la acción urgente para abordar factores socioeconómicos y ambientales más amplios más allá de la simple reducción del uso de antibióticos para mitigar este grave problema.</p>
<p><strong>29 abril 2025 | Fuente: <a href="https://efe.com/" target="_blank"><em>EFE</em></a> | Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2025. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A. | <a href="https://efeverde.com/el-cambio-climatico-agravara-el-problema-mundial-de-la-resistencia-a-los-antimicrobianos/" target="_blank">Noticia</a></strong></p>
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		<title>La sustitución parcial del consumo de carne por proteínas microbianas reduciría la deforestación</title>
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		<pubDate>Mon, 16 May 2022 05:05:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Accidente cerebrovascular (ACV)]]></category>
		<category><![CDATA[Cambio climático]]></category>
		<category><![CDATA[Higiene y epidemiología]]></category>
		<category><![CDATA[Medio ambiente]]></category>
		<category><![CDATA[Nutrición]]></category>
		<category><![CDATA[Salud Pública]]></category>
		<category><![CDATA[consumo]]></category>
		<category><![CDATA[medioambiente]]></category>
		<category><![CDATA[prevención]]></category>

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		<description><![CDATA[Las proteínas de origen vegetal, como la soja y las lentejas, o incluso el tofu, son ya algunas alternativas a la carne animal. Un equipo sugiere ahora que la sustitución del 20 % del consumo de carne de vacuno por proteínas microbianas derivadas de la fermentación con el azúcar reduciría a la mitad la deforestación [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Las proteínas de origen vegetal, como la soja y las lentejas, o incluso el tofu, son ya algunas alternativas a la carne animal. Un equipo sugiere ahora que la sustitución del 20 % del consumo de carne de vacuno por proteínas microbianas derivadas de la fermentación con el azúcar reduciría a la mitad la deforestación y las emisiones de dióxido de carbono asociadas para 2050.<span id="more-104147"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-79542 size-thumbnail" title="La sustitución parcial del consumo de carne por proteínas microbianas reduciría la deforestació" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2019/11/carne-roja-150x100.jpg" alt="carne roja" width="150" height="100" />El consumo de carne roja no solo puede <a title="https://www.agenciasinc.es/Reportajes/No-la-ciencia-no-dice-que-puedas-comer-toda-la-carne-roja-que-quieras" href="https://www.agenciasinc.es/Reportajes/No-la-ciencia-no-dice-que-puedas-comer-toda-la-carne-roja-que-quieras" target="_blank"><em>perjudicar a la salud</em></a>, también afecta al medioambiente. Los impactos negativos se traducen en un aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero o cambios en el uso del suelo. Por eso, las alternativas alimentarias a la carne podrían mejorar la salud y la sostenibilidad.</p>
<p>En la actualidad, entre las opciones se encuentran las fuentes de proteínas de origen vegetal, como la soja y las lentejas, o la carne de imitación o vegetal, como el tofu y las hamburguesas de soja. También están las proteínas microbianas, una biomasa nutritiva rica en proteínas con textura similar a la de la carne producida mediante la fermentación de hongos en biorreactores.</p>
<p>“La carne cultivada [también conocida como carne in vitro o de laboratorio, que no proviene directamente del cuerpo de un animal, sino que está formada por el cultivo de células musculares extraídas previamente de animales​], que recientemente ha recibido mucha atención del público, se encuentra todavía en una fase temprana de desarrollo con muchas incógnitas, sobre todo en lo que respecta a la composición y los costes del medio de crecimiento”, declara a SINC Florian Humpenöder, del Potsdam <a title="https://www.pik-potsdam.de/en" href="https://www.pik-potsdam.de/en" target="_blank"><em>Institute for Climate Impact Research</em></a> en Alemania y primer autor de un estudio que publica la revista <a title="https://www.nature.com/articles/s41586-022-04629-w" href="https://www.nature.com/articles/s41586-022-04629-w" target="_blank"><em><strong>Nature</strong></em></a>.</p>
<p>En trabajos anteriores, la comunidad científica había estimado los posibles beneficios medioambientales de la sustitución de la carne por proteínas microbianas derivadas de la fermentación fúngica en biorreactores, como la mico proteína (una alternativa cárnica disponible en el mercado) con métodos de evaluación estáticos, es decir con una escalabilidad limitada.</p>
<p>Ahora, el equipo de científicos alemanes y suecos ha elaborado un trabajo de modelización para estimar las ventajas del reemplazo de las proteínas animales por las microbianas utilizando azúcar como materia prima. Los resultados revelan que al reemplazar el 20 % del consumo per cápita de carne de vaca por proteínas microbianas en todo el mundo, se reducirían en 56 % la deforestación anual y las emisiones de CO2 relacionadas para el año 2050.</p>
<p>La razón es que “se compensarían los futuros aumentos previstos de la superficie de cultivos en todo el mundo en comparación con un escenario sin cambios”, añade Humpenöder, para quien sería una importante contribución para alcanzar los objetivos climáticos del Acuerdo de París.</p>
<p>Para llegar a estas conclusiones, los autores también tuvieron en cuenta factores socioeconómicos como el aumento de la demanda de ganado, la expansión de la población y el incremento de los ingresos.</p>
<p><strong>Limitaciones al reemplazo </strong></p>
<p>Las ventajas de este proceso de fermentación es que desvincula en gran medida la producción de proteína microbiana comestible de las condiciones biofísicas locales, lo que podría ser especialmente relevante con el cambio climático, dice el experto. “Sin embargo, se siguen necesitando tierras de cultivo para cultivar azúcar y alimentar a los microbios”, advierte el científico.</p>
<p>La sustitución de otros productos ganaderos, como la carne de cerdo y de pollo, por proteína microbiana no supondría beneficios medioambientales sustanciales, Florian Humpenöder.</p>
<p>Además, aunque la sustitución del 20 % consumo de carne produce beneficios ambientales, los científicos señalan que los aumentos de los niveles de reemplazo más allá de este punto no darían lugar a un incremento lineal de los efectos de ahorro del uso de la tierra. Los autores predicen que esto puede ser el resultado de la exigencia de los cambios en la estructura de la producción agrícola.</p>
<p>Por otra parte, los estudios anteriores de evaluación del ciclo de vida (ACV) estimaron que “la sustitución de otros productos ganaderos, como la carne de cerdo y de pollo, por proteína microbiana no supondría beneficios medioambientales sustanciales”, señala Humpenöder.</p>
<p>Los autores concluyen que, más allá de completar los hallazgos de estudios anteriores, sus resultados proporcionan proyecciones más dinámicas de los posibles impactos ambientales basados en el uso de la tierra de la sustitución de la carne de vacuno por proteína microbiana.</p>
<p><a title="https://www.agenciasinc.es/Noticias/La-sustitucion-parcial-del-consumo-de-carne-por-proteinas-microbianas-reduciria-la-deforestacion" href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/La-sustitucion-parcial-del-consumo-de-carne-por-proteinas-microbianas-reduciria-la-deforestacion" target="_blank"><strong>mayo 15/2022 (SINC)</strong></a></p>
<p><strong>Referencia:</strong></p>
<p>Humpenöder F, et al. “<a title="https://www.nature.com/articles/s41586-022-04629-w" href="https://www.nature.com/articles/s41586-022-04629-w" target="_blank"><em>Projected environmental benefits of replacing beef with microbial protein</em></a>” Nature.</p>
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		<title>Por fin se reconoce que solo hay una salud: tarde mejor que nunca</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Jan 2022 04:01:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cambio climático]]></category>
		<category><![CDATA[Higiene y epidemiología]]></category>
		<category><![CDATA[Medio ambiente]]></category>
		<category><![CDATA[Sociología]]></category>
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		<category><![CDATA[One Health]]></category>

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		<description><![CDATA[Los que trabajan en zoonosis ya lo sabían desde hace décadas: todo está interconectado en materia de salud. En España, la reciente aprobación del Plan Estratégico de Salud y Medio Ambiente reconoce esta realidad, pero considerando la pandemia, es conveniente que la epidemiología ambiental y la vigilancia sanitaria sobre los animales sea tarea prioritaria. El [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Los que trabajan en zoonosis ya lo sabían desde hace décadas: todo está interconectado en materia de salud. En España, la reciente aprobación del Plan Estratégico de Salud y Medio Ambiente reconoce esta realidad, pero considerando la pandemia, es conveniente que la epidemiología ambiental y la vigilancia sanitaria sobre los animales sea tarea prioritaria.<span id="more-99795"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-90590 size-thumbnail" title="Por fin se reconoce que solo hay una salud: tarde mejor que nunca" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2021/01/aves-de-corral-150x107.jpg" alt="aves de corral" width="150" height="107" />El pasado 24 de noviembre de 2021 se aprobó el <a title="https://www.mscbs.gob.es/ciudadanos/pesma/home.htm" href="https://www.mscbs.gob.es/ciudadanos/pesma/home.htm" target="_blank"><em>Plan Estratégico de Salud y Medio Ambiente</em></a> <a title="https://www.mscbs.gob.es/ciudadanos/pesma/home.htm" href="https://www.mscbs.gob.es/ciudadanos/pesma/home.htm" target="_blank"><em>(PESMA)</em></a><em>, </em>por parte del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud y de la Conferencia Sectorial de Medio Ambiente.</p>
<p><strong>Solo hay Una Salud</strong>, pero hasta el surgimiento de la covid-19, esta idea era materia más aceptada académicamente que en lo normativo o lo social.</p>
<p>Es una novedad muy importante por el enfoque integral y la asunción que supone, a escala oficial, de la inexistencia de las “saludes” humana, animal y medioambiental. <a href="https://www.agenciasinc.es/Reportajes/La-trinidad-para-afrontar-futuras-pandemias-una-sola-salud-humana-animal-y-ambiental" target="_blank"><em>Solo hay Una Salud (One Health)</em></a>,  pero hasta el surgimiento de la covid-19, esta idea era materia más aceptada académicamente que en lo normativo o lo social.</p>
<p>Para quienes llevamos décadas proclamando este enfoque, el reconocimiento de esta realidad llega tarde, pero es mejor que nunca. La gripe aviar de 2005 ya nos advirtió y puso en marcha ciertos mecanismos coordinados de respuesta y alerta temprana. Las numerosas reflexiones y estudios con motivo del centenario de la gripe de 1918 no hicieron sino señalar en el mismo sentido, tantas veces repetido:<em> todo está interconectado en materia de salud.</em></p>
<p>Los que trabajan en zoonosis ya lo sabían. Ahora, también en España y en sus administraciones, pasa a ser no solo aceptado, sino motivo de planificación, actuaciones, investigación, futuros desarrollos y resultados o hitos esperables. El salto cualitativo y cuantitativo podría ser enorme y situarnos en disposición de prevenir multitud de problemas sanitarios en todos los ámbitos.</p>
<p>Entre los objetivos esenciales del PESMA están los de reducir los riesgos asociados a factores ambientales –<em>incluidos los derivados del cambio climático</em>– que afecten a la salud pública, generando entornos saludables o, al menos, de menor riesgo. Todo ello dentro de la estrategia prevista en una Ley de Salud Pública (33/2011), pero que quizá requiera ya de una profunda actualización basada en principios más integradores, como lo está este Plan estratégico.</p>
<p><strong>Lucha de enfermedades desde factores ambientales</strong></p>
<p>El PESMA parte de definiciones y condicionantes sobre Salud Pública y Salud Ambiental que a su vez derivan de acuerdos, normativas y organizaciones cuyos planteamientos son más recientes o actualizados que la citada Ley. Lo esencial está en la incorporación como doctrina que la lucha contra las enfermedades (o los riesgos sanitarios) debe partir desde el estudio y la intervención sobre los determinantes ambientales (y yo añadiría los sociales) de la salud, y no sobre el antiguo modelo centrado en enfermedades concretas.</p>
<p>Lo esencial está en la incorporación como doctrina que la lucha contra las enfermedades debe partir desde el estudio y la intervención sobre los determinantes ambientales (y yo añadiría los sociales) de la salud.</p>
<p>La aportación del enfoque de <em>Una Salud</em> permea muchos de los apartados de este plan integrador, que apunta la necesidad de políticas transversales en sectores clave. Algunos asuntos merecen sin duda algo más de atención como las actuaciones (normativas, investigación, coordinación, planes de alerta o vigilancia…) en relación con el uso prudente de medicamentos y plaguicidas, la resistencia a los antimicrobianos o a los insecticidas, la vigilancia sanitaria de la fauna y de los ecosistemas, o la lucha contra las enfermedades vectoriales.</p>
<p>También lo requieren la mejora y estudio de algunas prácticas agrícolas, la gestión medioambiental (incluida la de poblaciones), la producción industrial (especialmente la de alimentos), la actividad empresarial asociada a animales y transformación de sus productos (ganadería, núcleos zoológicos, mataderos, industria alimentaria) y la ordenación del territorio (trashumancias, pastos comunales…), la sostenibilidad de la producción agraria, etc.</p>
<p>A modo de ejemplo, en la exposición inicial del Plan se hace referencia a las principales causas ambientales de mortalidad humana a escala global –<em>mencionando por separado malaria y paludismo en dos tablas por error</em>–, y llama la atención el hecho bien conocido de la enorme carga que las diarreas tienen tanto en la mortalidad general como en la infantil en particular. Debe recalcarse que estas se asocian en su inmensa mayoría al consumo de agua y alimentos contaminados con patógenos de origen fecal humano o animal.</p>
<p><strong>Por fin la epidemiología ambiental</strong></p>
<p>El PESMA incluye también una necesaria introducción a algo que casi siempre se había pasado por alto, como si no fuera algo propio de la salud: <em>la epidemiología ambiental.</em> En su día algunos sostuvimos una larga lucha para que este campo del saber fuera financiado y considerado en las convocatorias de ayudas a la investigación, en las normativas sobre enfermedades transmisibles y en la actuación sobre poblaciones salvajes. Pues ya está aquí. Claro que tiene muchas otras vertientes, la toxicológica, la climática, las aguas…</p>
<p>La epidemiología ambiental se ha convertido en una disciplina fundamental para el estudio de cómo los factores ambientales, tanto físicos, químicos o biológicos, afectan a la salud de las poblaciones.</p>
<p>Pero, aunque es obvio que la epidemiología ambiental incluye numerosos aspectos, es vital conocer los que unen salud animal y humana, debido al estrecho vínculo humano-animal, incluso en nuestras muy urbanizadas sociedades. El enfoque multidisciplinar en este ámbito habilita, por vía de la vigilancia sanitaria de la fauna, los animales sinantrópicos y aun de los animales de utilidad y compañía (ganado, mascotas, recreo…), el diseño y puesta en marcha de sistemas de alerta tempranas y modelos predictivos.</p>
<p>Ambos permiten realizar intervenciones más efectivas para detectar la enfermedad en origen, antes de que afecte al ser humano. Hay varias enfermedades “clásicas” que sirven de ejemplo de cómo la vigilancia sanitaria basada en la epidemiología ambiental previene o reduce enfermedades humanas: brucelosis de los pequeños rumiantes, hidatidosis, tuberculosis (zoonótica), gripe aviar, Virus de Nilo Occidental… Son innumerables. Pero también se proyecta hacia el futuro y las enfermedades emergentes o aún desconocidas.</p>
<p><strong>La lección de la covid-19</strong></p>
<p>La covid-19 es un excelente ejemplo: sin que aún se haya demostrado el origen animal de la infección, todo apunta a ello. Sus antecesores, SARS y MERS, son zoonosis. Pues bien, es obvio que la vigilancia sanitaria sobre los animales que se criaban o cazaban con destino al consumo humano –<em>sean de especies estrictamente domésticas o no</em>–, sus condiciones de vida, su transporte, su sacrificio y consumo, la gestión de sus residuos y un largo etcétera, hubiesen evitado o reducido las enormes repercusiones que todos conocemos. Y a un precio imbatible.</p>
<p>La vigilancia sanitaria sobre los animales para consumo humano hubiesen evitado o reducido las enormes repercusiones que todos conocemos. Y a un precio imbatible: es mucho más barata la inspección de alimentos que un solo ingreso en unidades de cuidados intensivos (UCI).</p>
<p>Por una parte, es mucho más barata la inspección de alimentos que solamente un ingreso en UCI. Y por otra, la vigilancia epidemiológica sobre poblaciones salvajes objeto de caza o cría tras captura garantiza la seguridad de quienes los manipulan o de potenciales consumidores, impidiendo que lleguen a la cadena alimentaria si es preciso.</p>
<p>El abordaje multisectorial y multidisciplinario del PESMA sobre los factores que influyen en la salud es absolutamente correcto, pero es crítico que uno de los ejes centrales sea el de Una Salud. Así, la Salud Pública se hace depender de que se atiendan correctamente campos c<em>omo la seguridad alimentaria, las enfermedades transmisibles de los animales (especialmente de las zoonosis), las poblaciones microbianas y sus ecosistemas, la resistencia a antimicrobianos y antiparasitarios,  la ecología y dinámica de poblaciones salvajes, la vigilancia sanitaria sobre estas, etc.</em></p>
<p>El Plan pretende analizar estos y otros muchos factores –enfermedades vegetales, elementos toxicológicos, calidad de aguas y aire, cambio climático…– y plantear medidas interrelacionadas que busquen respuestas en común. Hasta ahí todo es correcto. Sin embargo, se asume, cosa evidente, que no todo podrá ponerse en marcha desde el inicio. Pero, en este sentido, y considerando la pandemia, sería muy conveniente que la epidemiología ambiental y la vigilancia sanitaria sobre los animales sea tarea prioritaria. Los costes humanos y económicos de la pandemia son concluyentes.</p>
<p>Mary Lasker, impulsora de la creación del National Institute of Health en Estados Unidos, sentenció brillantemente que <em>“si piensan que la investigación es cara, prueben con la enfermedad</em>”. Me atrevo a parafrasearla: <em>si piensan que Una Salud es cara, prueben con las zoonosis.</em></p>
<p>Víctor Briones Dieste es investigador en el <a title="https://www.visavet.es/" href="https://www.visavet.es/" target="_blank"><em>Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria (VISAVET)</em></a> y Departamento de Sanidad Animal de la Universidad Complutense de Madrid.</p>
<p><a title="https://www.agenciasinc.es/Opinion/Por-fin-se-reconoce-que-solo-hay-una-salud-tarde-mejor-que-nunca" href="https://www.agenciasinc.es/Opinion/Por-fin-se-reconoce-que-solo-hay-una-salud-tarde-mejor-que-nunca" target="_blank"><strong>enero 12/2021 (SINC)</strong></a></p>
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		<title>Así contaminamos con internet sin salir de casa</title>
		<link>https://boletinaldia.sld.cu/aldia/2021/04/05/asi-contaminamos-con-internet-sin-salir-de-casa/</link>
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		<pubDate>Mon, 05 Apr 2021 04:06:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Bioética]]></category>
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		<description><![CDATA[Enviar un email, ver una película por streaming, comprar on line o hacer una videollamada se han convertido en acciones cotidianas en la pandemia. Pero cada una supone un impacto ambiental no solo en forma de emisiones de CO2, sino también en gasto de agua y tierra. La mayor huella recae en la transmisión de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Enviar un email, ver una película por streaming, comprar <em>on line</em> o hacer una videollamada se han convertido en acciones cotidianas en la pandemia. Pero cada una supone un<em> impacto ambiental</em> no solo en forma de emisiones de CO2, sino también en gasto de agua y tierra. La mayor huella recae en la transmisión de datos.<span id="more-92724"></span></p>
<p>Hazt<img class="alignleft wp-image-92728 size-thumbnail" title="Así contaminamos con internet sin salir de casa" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2021/04/Internet-150x100.jpg" alt="Internet" width="150" height="100" />e unas sencillas preguntas: <em>¿cuántos emails enviaste el año pasado? ¿Cuántas películas o series viste en Netflix, Filmin o HBO? Mejor aún, ¿cuántas videollamadas hiciste mientras teletrabajabas o en tu tiempo libre?</em> Quizá no lo recuerdes, pero tu respuesta refleja cuánto contaminaste. Sí, sin salir de casa.</p>
<p><em>“El año pasado envié unos 1 700 correos a un valor medio de 10 gramos de carbono emitidos por cada uno. Esto quiere decir que he contaminado 17 kilos de dióxido de carbono a base de enviar emails”,</em> cuenta a SINC Juan Antonio Añel, codirector de la Cátedra de Energía y Sostenibilidad de la Universidad de Vigo. Esto representa casi el 5 % de lo que se contamina en un vuelo Madrid-Viena, dice Añel.</p>
<p>Sabiendo que el presupuesto de carbono que cada persona tiene al año es de unas dos toneladas de CO2, “<em>un 1 % se te puede ir con el simple hecho de enviar emails”</em>, advierte el investigador español.</p>
<p><strong>¿Qué pasa entonces si añadimos a nuestra huella ecológica el uso de otras aplicaciones de internet?</strong></p>
<p>Su consumo supone un impacto medioambiental a miles de kilómetros de nuestros hogares, donde se encuentran los centros de datos, estructuras que almacenan toda la información en línea que se transmite a través de las redes.</p>
<p>El mantenimiento energético de estos sistemas implica un consumo de agua, tierra y dióxido de carbono que hasta ahora ha sido subestimado. <em>“Estas infraestructuras requieren electricidad para funcionar, lo que contribuye al cambio climático. Un país que depende en gran medida de los combustibles fósiles tendrá una mayor huella de carbono”</em>, dice a SINC Renée Obringer, investigadora posdoctoral en National Socio-Environmental Synthesis Center (SESYNC) en Estados Unidos.</p>
<p><strong>Una industria contaminante más</strong></p>
<p>Hace ocho años la industria de internet producía unos 830 millones de toneladas de dióxido de carbono cada año, el equivalente al 2 % de las emisiones globales de CO2, la misma proporción que toda la industria de la aviación, según <em>un estudio </em>publicado en <a title="https://www.sciencedaily.com/releases/2013/01/130102140452.htm" href="https://www.sciencedaily.com/releases/2013/01/130102140452.htm" target="_blank"><em><strong>Science Daily</strong></em></a> en 2013. Las proyecciones estimaban que esta cifra se duplicaría para 2020, y así ha sido. Las emisiones globales de dióxido de carbono producidas por internet ya habían alcanzado el 3,7 % del total, antes del inicio de la crisis de la COVID-19 en marzo del 2020.</p>
<p>Aunque el confinamiento supuso una caída récord en las emisiones globales de carbono ese año, el teletrabajo y el aumento del entretenimiento en el hogar han seguido representando un impacto ambiental significativo.</p>
<p><em>“Internet es como cualquier otra industria. Ya hemos visto qué ha pasado con otras cuando empiezan a crecer a niveles desorbitados y gastan más recursos, es imposible hacerlas sostenibles”</em>, comenta a SINC Joana Moll, artista, investigadora y creadora de <a href="http://www.janavirgin.com/CO2/CO2GLE_about.html" target="_blank"><em>CO2GLE</em></a>, un proyecto en tiempo real basado en la red que muestra la cantidad de CO2 emitida cada segundo gracias a las visitas globales a Google.com.</p>
<p>Pero además de las emisiones de CO2, la forma en la que se almacenan y transfieren los datos de internet también genera un gasto de agua y tierra por la energía eléctrica que necesita. Así lo constata por primera vez un trabajo publicado en la revista <a title="https://www.sciencedirect.com/sdfe/pdf/download/eid/1-s2.0-S0921344920307072/first-page-pdf" href="https://www.sciencedirect.com/sdfe/pdf/download/eid/1-s2.0-S0921344920307072/first-page-pdf" target="_blank"><em><strong>Resources, Conservation and Recycling</strong></em></a>.</p>
<p>“<em>Las plantas de energía termoeléctrica (por ejemplo, de carbón o nucleares) requieren agua para enfriarse, lo que afecta la huella hídrica. Las presas hidroeléctricas también tienen una huella hídrica alta”</em>, subraya Obringer, autora principal del trabajo.</p>
<p>Este estudio reveló que la huella de tierra global media para el uso de internet era de 3 400 km2 al año. “<em>Esto está relacionado con la cantidad de terreno necesario para construir y mantener centros de datos y redes de transmisión”</em>, añade a SINC la investigadora.</p>
<p><strong>Videollamadas y streaming en el punto de mira</strong></p>
<p><em>Teletrabajo, streaming, videollamadas, compras on line, juegos, búsquedas en internet y envío de emails</em> generan un impacto ambiental creciente a través del tráfico de datos. Hasta el año 2003, se habían generado 5 000 millones de gigabytes de contenido digital, una cantidad que en 2015 se consumía cada dos días, decía un informe de <a title="http://www.clickclean.org/spain/es/about/" href="http://www.clickclean.org/spain/es/about/" target="_blank"><em>Greenpeace</em></a>.</p>
<p>Solo una hora de videoconferencia emite entre 150 y 1 000 gramos de CO2, consume entre 2 y 12 litros de agua y requiere un área del tamaño de un iPad Mini.</p>
<p>Según las previsiones, el uso de internet seguirá aumentando hasta alcanzar para 2023 el 66 % de la <a title="https://www.cisco.com/c/en/us/solutions/executive-perspectives/annual-internet-report/infographic-c82-741491.html" href="https://www.cisco.com/c/en/us/solutions/executive-perspectives/annual-internet-report/infographic-c82-741491.html" target="_blank"><em>población global</em></a>, de la que más del 70 % poseerá conectividad móvil. Se tendrán, además, 3,6 dispositivos por persona ese año conectados a internet. Pero ¿cuál de nuestros usos tiene mayor huella?</p>
<p><em>“Depende de los hábitos personales”</em>, dice a SINC Juan Antonio Añel. El consumo de internet al teletrabajar puede generar el mismo impacto que en la oficina. En este caso, “<em>la huella de carbono va a ser tan limpia como la fuente de energía que suministre la electricidad consumida”</em>, continúa el investigador.</p>
<p>Sin embargo, en la actualidad, “<em>una de las mayores huellas de carbono corresponde a la transferencia de datos, como ver películas en streaming. Esto necesita descargar muchos datos que ocupan una cantidad ingente de gigas transferidos</em>”, explica el experto español.</p>
<p>En 2020 el tráfico debido al streaming ocupó más del 80 % del total, según un informe de <a title="https://www.cisco.com/c/en/us/solutions/collateral/executive-perspectives/annual-internet-report/white-paper-c11-741490.html" href="https://www.cisco.com/c/en/us/solutions/collateral/executive-perspectives/annual-internet-report/white-paper-c11-741490.html" target="_blank"><em>Cisco</em></a>.</p>
<p>Cada segundo, casi un millón de minutos de contenido de vídeo había viajado por la red ese año. Así, un televisor HD con acceso a internet que emite de dos a tres horas de contenido al día generaría de media tanto tráfico como un día en un hogar entero.</p>
<p>Además, las redes sociales como <em>Facebook, Twitter e Instagram</em>, que cuentan con millones de usuarios en todo el mundo, ya permiten transmitir vídeos en tiempo real. A esto se añaden las plataformas como YouTube, Netflix y HBO, cuyo consumo no ha dejado de aumentar. De hecho, estas aplicaciones son algunas de las mayores <a title="https://www.sandvine.com/hubfs/downloads/phenomena/2018-phenomena-report.pdf" href="https://www.sandvine.com/hubfs/downloads/phenomena/2018-phenomena-report.pdf" target="_blank"><em>fuentes históricas de tráfico</em></a> en la red.</p>
<p>Todo esto es bastante novedoso. <em>“En 2010 la cantidad de vídeos en la web era ultramínima y ha empezado a crecer en los últimos cinco años. Ahora todo es vídeo”</em>, recalca Moll.</p>
<p>Si se dejara la cámara apagada durante una llamada on line se podría reducir estas huellas en un 96 %</p>
<p>Al streaming se unen las videollamadas. Según un informe de <a title="https://ec.europa.eu/eurostat/databrowser/view/isoc_ci_ac_i/default/table?lang=en" href="https://ec.europa.eu/eurostat/databrowser/view/isoc_ci_ac_i/default/table?lang=en" target="_blank"><em>Eurostat</em></a>, el 78 % de los españoles realizó el año pasado a través de aplicaciones como <a title="https://investors.zoom.us/news-releases/news-release-details/zoom-video-communications-reports-fourth-quarter-and-fiscal-0" href="https://investors.zoom.us/news-releases/news-release-details/zoom-video-communications-reports-fourth-quarter-and-fiscal-0" target="_blank"><em>Zoom</em></a> y <strong>Google Meet</strong>. Solo una hora de videoconferencia emite entre 150 y 1 000 gramos de dióxido de carbono. Por comparar, cuatro litros de gasolina quemados por un automóvil emiten cerca de nueve gramos.</p>
<p>Pero, además de la emisión de dióxido de carbono, esa hora de videollamada requiere entre dos y doce litros de agua, así como un área de tierra que equivale al tamaño de un iPad Mini. <em>“El uso global de internet podría implicar 2,6 billones de litros de agua al año (considerando el valor medio). Esto se debe al agua utilizada para producir la electricidad que hace funcionar los centros de datos y las redes de transmisión”</em>, informa Obringer.</p>
<p><strong>¿Es posible minimizar nuestro impacto?</strong> Según la científica, si se dejara la cámara apagada durante una llamada<em> on line</em> se podría reducir estas huellas en un 96 %. La transmisión de contenido en definición estándar en lugar de alta definición también podría reducir el impacto en un 86 %, estima el equipo.</p>
<p><em>“Los sistemas bancarios hablan del impacto ambiental positivo de dejar de usar papel, pero nadie dice el beneficio de apagar la cámara o reducir la calidad de la transmisión. Por lo tanto, sin su consentimiento, estas plataformas están aumentando su huella ambiental”</em>, asevera Kaveh Madani, investigador visitante en el Yale MacMillan Center en EE UU y coautor del estudio de Obringer.</p>
<p><strong>Una huella enorme que no vemos, pero existe</strong></p>
<p>Este consumo parece invisible e intangible, y eso es un problema. <em>“Internet es en realidad la infraestructura más grande que hemos construido en la historia de la humanidad. Pero solo lo relacionamos con nuestros dispositivos, no vemos nada más. La metáfora de la nube ha hecho mucho daño”,</em> señala Moll. <em>“Hace falta un cambio de paradigma para que la industria se vuelva más sostenible”</em>, continúa.</p>
<p>Desde el comienzo de la pandemia, varios países han informado de un aumento del 20 % en el tráfico de internet. En España, seis de cada diez personas consideran que internet y el móvil ha sido esenciales en sus vidas el año pasado y el 90 % afirma que utiliza internet a diario, según un informe publicado recientemente por la <a title="https://www.fbbva.es/noticias/el-proceso-de-digitalizacion-de-la-sociedad-espanola-se-consolida-y-se-amplia-en-el-marco-de-la-pandemia-con-nuevos-usos-como-el-teletrabajo/" href="https://www.fbbva.es/noticias/el-proceso-de-digitalizacion-de-la-sociedad-espanola-se-consolida-y-se-amplia-en-el-marco-de-la-pandemia-con-nuevos-usos-como-el-teletrabajo/" target="_blank"><em>Fundación BBVA</em></a>.</p>
<p>Si la tendencia continúa hasta finales de 2021, este aumento del uso de internet por sí solo supondría un bosque de más de 115 000 km2, el doble de la superficie de Castilla y León, para secuestrar el carbono emitido. El agua adicional necesaria en el procesamiento y transmisión de datos sería suficiente para llenar más de 300 000 piscinas olímpicas, mientras que la huella de tierra resultante sería igual al tamaño de la ciudad de Los Ángeles.</p>
<p>Para llegar a estas conclusiones, el equipo de Obringer estimó, en función de los datos disponibles, las huellas de carbono, agua y tierra asociadas con cada gigabyte de datos utilizados utilizados en <strong>YouTube, Zoom, Facebook, Instagram, Twitter, TikTok</strong> y otras doce plataformas, así como en juegos en línea y navegación web. Cuanto más vídeo se utiliza en una aplicación, mayores son las huellas.</p>
<p><strong>A finales de 2021 la huella de tierra resultante del aumento del uso de internet sería aproximadamente igual al tamaño de la ciudad de Los Ángeles</strong></p>
<p>Este impacto varía por países. En Estados Unidos,  el procesamiento y la transmisión de datos de internet tiene una huella de carbono un 9 % más alta que la media mundial, pero sus huellas de agua y tierra son un 45 % y un 58 % más bajas, respectivamente.</p>
<p>En el caso de Alemania, uno de los líderes mundiales en energías renovables, su huella de carbono está muy por debajo de la media mundial, pero su huella hídrica y terrestre es mucho mayor. La huella de tierra para la producción de energía de este país está un 204 % por encima de la media, según el cálculo de los investigadores.</p>
<p><strong>¿Se puede reducir nuestra huella digital?</strong></p>
<p>El trabajo de Obringer pretende ser<em> “una llamada a la acción tanto para consumidores como para responsables políticos y empresas. Nuestros resultados demuestran que la huella ambiental de internet puede ser bastante grande, pero se puede mitigar</em>”, comenta a SINC. Ahora bien, <strong>¿hasta qué punto la responsabilidad es individual?</strong> <em>“Por mucho que hagamos nosotros, no va a servir para nada a menos que se haga en masa. Esto es a nivel de políticas públicas. Es un problema sistémico”,</em> opina Joana Moll.</p>
<p>Nuestros resultados demuestran que la huella ambiental de internet puede ser bastante grande, pero que se puede mitigar, aseera Renée Obringer.</p>
<p>Añel aconseja recurrir a equipos de potencias inferiores con una buena conexión a internet.<em> “Yo tengo un ordenador portátil muy básico pero muy eficiente. En mi opinión hay un abuso de equipos muy potentes que consumen mucho”</em>, comenta a SINC.</p>
<p>Para el investigador español existe, además, un desequilibrio entre lo que consumimos, lo que pagamos y lo que contaminamos. Los recibos de electricidad suelen ser regulares en la mayoría de los hogares, mientras que ese consumo representado en emisiones es <em>“mucho más impresionante”.</em></p>
<p><em>“Para mí lo importante no es tanto lo que podemos estar haciendo en casa, sino lo que dejamos de hacer. Al final la mayor huella del carbono personal más evitable es la del transporte”,</em> concluye Añel.</p>
<p><strong>10 pequeños grandes gestos a favor del medioambiente</strong></p>
<p>1.    Reduce la calidad de las películas que ves en las plataformas de streaming</p>
<p>2.    Apaga la cámara en las videollamadas siempre que puedas</p>
<p>3.    Minimiza el tiempo de lectura en internet</p>
<p>4.    Cierra todas las pestañas que no estés utilizando en tu navegador</p>
<p>5.    Comprime los archivos que envíes por email</p>
<p>6.    En tus búsquedas asegúrate de elegir la palabra clave adecuada</p>
<p>7.    Elimina las aplicaciones que ya no uses</p>
<p>8.    Si visitas una web que ya has consultado, escribe directamente en la barra de direcciones del navegador y no en el motor de búsqueda. Así evitas que tu búsqueda vaya y vuelva a los centros de datos</p>
<p>9.    Desactiva las notificaciones del móvil</p>
<p>10. ¿Te interesa una newsletter? Si no es así, cancela la suscripción</p>
<p><a title="https://www.agenciasinc.es/Reportajes/Asi-contaminamos-con-internet-sin-salir-de-casa" href="https://www.agenciasinc.es/Reportajes/Asi-contaminamos-con-internet-sin-salir-de-casa" target="_blank"><strong>abril 04/2021 (SINC)</strong></a></p>
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		<title>Colapsarían sistemas alimentarios y de salud al perderse biodiversidad</title>
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		<pubDate>Sun, 24 May 2020 04:04:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cambio climático]]></category>
		<category><![CDATA[Medio ambiente]]></category>
		<category><![CDATA[biodiversidad]]></category>
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		<description><![CDATA[Las actividades humanas han cambiado significativamente tres cuartos de la superficie terrestre y dos tercios del área oceánica, al grado que solo entre 2010 y 2015 desaparecieron 32 millones de hectáreas de bosque; y en los últimos 150 años, la cobertura de arrecifes de coral vivos se ha reducido a la mitad. El Programa de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Las actividades humanas han cambiado significativamente tres cuartos de la superficie terrestre y dos tercios del área oceánica, al grado que solo entre 2010 y 2015 desaparecieron 32 millones de hectáreas de bosque; y en los últimos 150 años, la cobertura de arrecifes de coral vivos se ha reducido a la mitad.<span id="more-84078"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-62212 size-thumbnail" title="El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, PNUMA, es un organismo de la Organización de las Naciones Unidas ONU que coordina sus actividades ambientales, ayudando a los países en desarrollo a aplicar políticas y prácticas ecológicamente racionales." src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2017/11/medio-ambiente-y-salud-150x150.jpg" alt="medio ambiente y salud" width="150" height="150" />El <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Programa_de_las_Naciones_Unidas_para_el_Medio_Ambiente" target="_blank"><em>Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente</em> </a>(<a title="https://es.wikipedia.org/wiki/Programa_de_las_Naciones_Unidas_para_el_Medio_Ambiente" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Programa_de_las_Naciones_Unidas_para_el_Medio_Ambiente" target="_blank"><em>Pnuma</em></a>), considera que <em>estamos al borde de una extinción masiva, y si continuamos en este camino, la pérdida de biodiversidad tendrá graves consecuencias para la humanidad, incluido el colapso de los sistemas alimentarios y de salud.</em></p>
<p>Esta es la semana de la biodiversidad, que describe la variedad de vida en la Tierra, incluidos los ocho millones de especies de plantas y animales en el planeta, los ecosistemas que los albergan y la diversidad genética entre ellos.</p>
<p>De acuerdo con los expertos, la biodiversidad es una red compleja e interdependiente, en la que cada miembro juega un papel importante. <em>Los alimentos, el aire, el agua y el clima</em> que hacen que nuestro planeta sea habitable provienen de la naturaleza.</p>
<p><em>La biodiversidad es la base que sustenta toda la vida en la tierra y debajo del agua. Afecta a todos los aspectos de la salud humana, proporcionando aire y agua limpios, alimentos nutritivos, conocimiento científico y fuentes de medicamentos, resistencia a enfermedades naturales y mitigación del cambio climático.</em></p>
<p>Por ello, cambiar o eliminar un elemento de esta red afecta todo el sistema de vida y puede producir consecuencias negativas. <em>Sin la naturaleza, la vida en la tierra no sería posible</em>.</p>
<p>Sin embargo, el hielo glacial se derrite a velocidades asombrosas, mientras aumenta la acidificación del océano, amenazando su productividad; las especies de vida silvestre desaparecen cientos de veces más rápido ahora que en los últimos 10 millones de años, y en la próxima década, una de cada cuatro especies conocidas puede haber sido eliminada del planeta.</p>
<p><strong>La aparición de la COVID-19 puso en claro que, al destruir la biodiversidad, destruimos el sistema que sustenta la vida humana</strong></p>
<p><em>Al alterar el delicado equilibrio de la naturaleza, invadiendo la vida silvestre, reduciendo la diversidad genética dentro de las poblaciones animales, causando el cambio climático y los fenómenos meteorológicos extremos, hemos creado las condiciones ideales para la propagación de virus entre las poblaciones animales y humanas. La naturaleza nos está enviando un mensaje</em>, advierte el Pnuma.</p>
<p>Menciona que revertir la pérdida de biodiversidad es la única forma de restaurar y mantener un planeta saludable, pero solo será posible cuando se comprenda la red de la vida en la que vivimos y apreciemos que funciona como un sistema completo, por lo que es hora de reinventar la relación con la naturaleza y poner la naturaleza en el centro de la toma de decisiones.</p>
<p>El Convenio sobre la Diversidad Biológica reconoce que la biodiversidad es fundamental para un planeta sano, por lo cual el Pnuma ayuda a los países a desarrollar sus planes de acción estratégicos nacionales sobre diversidad biológica.</p>
<p>Además, el Pnuma apoya importantes plataformas de conocimiento sobre ecosistemas y biodiversidad, como Global Forest Watch, Global Peatlands Initiative y Rainforest Initiative,</p>
<p><strong>mayo 23/2020 (Notimex) .Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.</strong></p>
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		<title>Contaminantes presentes en el ambiente pueden ser el origen de varios problemas de salud</title>
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		<pubDate>Wed, 24 Nov 2010 06:10:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Lic. Aleida Figueroa Silverio]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Contaminación]]></category>
		<category><![CDATA[ENFERMEDADES]]></category>
		<category><![CDATA[Medio ambiente]]></category>
		<category><![CDATA[Salud Pública]]></category>
		<category><![CDATA[Salud Reproductiva]]></category>
		<category><![CDATA[Temas la Salud y Medicina]]></category>
		<category><![CDATA[Toxicología]]></category>
		<category><![CDATA[exposición a productos químicos]]></category>
		<category><![CDATA[medioambiente]]></category>
		<category><![CDATA[pubertad precoz]]></category>

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		<description><![CDATA[Médicos estadounidenses sospechan que los productos químicos omnipresentes en nuestro ambiente, son el origen de varios problemas de salud, de gran importancia los que tienen relación con los trastornos reproductivos y hablan sobre todo de la pubertad precoz y la esterilidad. Los galenos quieren cambiar la legislación. \»He tratado a miles de pacientes (&#8230;) entre [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Médicos estadounidenses sospechan que los productos químicos omnipresentes en nuestro ambiente, son el origen de varios problemas de salud, de gran importancia los que tienen relación con los trastornos reproductivos y hablan sobre todo de la pubertad precoz y la esterilidad. Los galenos quieren cambiar la legislación.<span id="more-10981"></span><br />
\»He tratado a miles de pacientes (&#8230;) entre ellos hombres jóvenes con una tasa de espermatozoides muy por debajo de la normal o con cáncer de testículos, mujeres jóvenes de 17 años ya con menopausia o pequeñas niñas que muestran señales de pubertad a los seis u ocho años\», afirmó la doctora Linda Giudice durante una conferencia de prensa.<br />
\»Cada vez hay más pruebas que muestran que contaminantes presentes en el entorno influyen en estos problemas\», afirma Giudice, quien dirige el departamento de Obstetricia, Pediatría y técnicas reproductivas en la Universidad de California, en San Francisco (UCSF, oeste de Estados Unidos).<br />
Junto a Tracey Woodruff, directora del programa de salud reproductiva y medio ambiente de la UCSF y Andy Igrejas, director de campaña de la asociación <em>Safer Chemicals Healthy Families</em>, Giudice hace un llamado a revisar la legislación estadounidense sobre los productos químicos, que data de 1976.<br />
Según la asociación, la ley <em>Toxic Substances Control Act (TSCA)</em> no es suficiente para impedir a los productos químicos que invadan los bienes de consumo, aun cuando existe una relación comprobada con la aparición de cáncer, asma, retrasos de aprendizaje o problemas reproductivos.<br />
La legislación no evolucionó al mismo ritmo que la presencia de los productos químicos en el entorno, que se multiplicó por 20 desde 1945, destaca Giudice. \»Hoy la exposición a los contaminantes está presente en todas partes: en el aire, el agua, la comida, la bebida, los cosméticos o artículos de farmacia, los pesticidas, los herbicidas y los productos del hogar de todos los días\», enumera.<br />
Incluso los productos ignífugos, utilizados para proteger los muebles del fuego, son fabricados con compuestos peligrosos, destaca Woodruff, que cita un estudio publicado en agosto donde se muestra que las jóvenes estadounidenses entran antes a la pubertad que hace 10 años.<br />
Entre las mujeres que participaron del estudio, una gran mayoría de ellas -cuyas mamas- comenzaron a desarrollarse y que ya tuvieron sus primeras menstruaciones siendo muy jóvenes, a veces a los siete años presentaban un nivel elevado de sustancias químicas en su organismo.<br />
Algunos productos fueron prohibidos hace décadas, pero \»permanecen en la cadena alimentaria\», explica Woodruff. Otros están presentes en los productos de limpieza del hogar o en otros productos con los que los consumidores están en contacto todos los días.<br />
Otros estudios establecieron vínculos entre los productos químicos y una serie de enfermedades, desde asma hasta cáncer pasando por problemas cardiovasculares.<br />
Un estudio publicado en septiembre en la revista <em><a href="archpedi.ama-assn.org/">Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine</a></em>, publicado por la Asociación médica estadounidense, estableció un vínculo entre una tasa elevada de colesterol en los niños y un producto utilizado en los productos antiadherentes que utilizan los fabricantes de sartenes y cacerolas para que no se pegue la comida.<br />
Sin embargo, tan solo cinco productos químicos fueron objeto de una reglamentación en 34 años de existencia de la ley TSCA y las propuestas de ley presentadas este año en el Congreso para actualizarla no tuvieron continuidad, destaca Igrejas.<br />
Washington, noviembre 23/2010 (AFP)</p>
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