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	<title>Servicio de noticias en salud Al Día &#187; lenguaje</title>
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	<description>Editora principal - Especialista en Información  &#124;  Dpto. Fuentes y Servicios de Información, Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas, Ministerio de Salud Pública &#124; Calle 27 No. 110 e M y N. Plaza de la Revolución, Ciudad de La Habana, CP 10 400 Cuba &#124; Telefs: (537) 8383316 al 20, Horario de atención: lunes a viernes, de 8:00 a.m. a 4:30 p.m.</description>
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		<title>Una mayor exposición frente a las pantallas en la primera infancia afecta negativamente a su desarrollo posterior</title>
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		<pubDate>Wed, 20 Sep 2023 12:38:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[gleidishurtado]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Pediatría]]></category>
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		<description><![CDATA[Madrid, 18 Sep. 2023 (Europa Press) &#8211; Un estudio realizado por investigadores japoneses, en una gran muestra de niños de entre 1 y 3 años, ha demostrado que una mayor exposición frente a las pantallas en la primera infancia afecta negativamente a su desarrollo posterior, lo que sugiere la necesidad de apoyar a los padres [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/2023/09/20/una-mayor-exposicion-frente-a-las-pantallas-en-la-primera-infancia-afecta-negativamente-a-su-desarrollo-posterior/exposicion-pantalla/" rel="attachment wp-att-111824"><img class="alignnone size-thumbnail wp-image-111824" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2023/09/exposición-pantalla-150x110.jpg" alt="exposición pantalla" width="150" height="110" /></a>Madrid, 18 Sep. 2023 (<a href="https://www.europapress.es/">Europa Press</a>) &#8211; Un estudio realizado por investigadores japoneses, en una gran muestra de niños de entre 1 y 3 años, ha demostrado que una mayor exposición frente a las pantallas en la primera infancia afecta negativamente a su desarrollo posterior, lo que sugiere la necesidad de apoyar a los padres en la creación de planes de medios familiares.</p>
<p>La investigación, que ha sido publicada este lunes en &#8216;<a href="https://jamanetwork.com/">JAMA</a>&#8216;, se ha realizado sobre una cohorte de 57.980 niños.  La conclusión principal es que el mayor tiempo frente a la televisión/DVD en niños de 1 y 2 años se asoció con puntuaciones de desarrollo más bajas que a los 2 y 3 años, respectivamente; mientras que las puntuaciones de desarrollo más bajas se asociaron con un mayor tiempo frente a la pantalla en niños con angustia psicológica materna.</p>
<p>Así, la asociación negativa entre el tiempo frente a la pantalla y las puntuaciones de desarrollo se mantuvo constante durante la infancia. En particular, encontraron una asociación bidireccional entre el tiempo frente a la televisión/DVD y las puntuaciones de desarrollo en el dominio de la comunicación entre el año y los dos años de edad.  Además, observaron asociaciones negativas entre el tiempo frente a la televisión/DVD a los 2 años de edad y las puntuaciones de desarrollo en los dominios de motricidad gruesa, motricidad fina y personal-social a los 3 años de edad. Y se observó una asociación negativa entre la puntuación de desarrollo a los 2 años y el tiempo frente a la pantalla a los 3 años en el dominio de la comunicación. Los datos se recopilaron en colaboración con 15 centros regionales de todo Japón.</p>
<p>Las madres fueron reclutadas entre enero de 2011 y marzo de 2014. Se realizaron análisis utilizando modelos de panel de retardo cruzado y de intercepción aleatoria para niños de 1, 2 y 3 años. Asimismo, el estudio solo evaluó televisión y DVD, pero no incluyó el uso de tabletas y teléfonos. Y, por otro lado, señala que no incluye a niños diagnosticados con autismo, trastorno del desarrollo generalizado y síndrome de Asperger.</p>
<p>De 100.303 nacidos vivos, se excluyeron los niños a los que les faltaban puntuaciones de pruebas de detección del desarrollo y datos de tiempo frente a la pantalla, aquellos con enfermedades congénitas o parálisis cerebral y aquellos diagnosticados con un trastorno del espectro autista.</p>
<p>Los análisis estadísticos se realizaron desde octubre de 2022 hasta julio de 2023. Aunque las pautas pediátricas recomiendan que se evite la visualización de pantallas en bebés menores de 2 años y se limite a 1 hora por día entre las edades de 2 y 5 años, muchos padres no siguen con sus hijos estas recomendaciones.</p>
<p>El tiempo excesivo frente a una pantalla en niños menores de 3 años se asocia con efectos adversos en el desarrollo cognitivo, del lenguaje, de las habilidades motoras y del comportamiento social. Sin embargo, existe evidencia limitada de una relación causal en la primera infancia con respecto a si la exposición a los medios conduce a retrasos en el desarrollo o si los niños con retrasos en el desarrollo están más expuestos a los medios.</p>
<p>De los 57.980 niños incluidos, 29.418 (50,7%) eran varones y la edad materna media (DE) al momento del parto fue de 31,5 (4,9) años. A las edades de 1, 2 y 3 años, 15.051 niños (26,0%), 16.430 niños (28,3%) y 17.403 niños (30,0%) veían televisión/DVD durante al menos 2 horas al día, respectivamente.</p>
<p><strong>Referencia</strong></p>
<p>Midori Yamamoto, Hidetoshi Mezawa, Kenichi Sakurai, Chisato Mori, Japan Environment and Children’s Study Group. <a href="https://jamanetwork.com/journals/jamapediatrics/fullarticle/2809313?resultClick=1">Screen Time and Developmental Performance Among Children at 1-3 Years of Age in the Japan Environment and Children’s Study</a>. <em>JAMA Pediatr. 2023; 10.1001/jamapediatrics.2023.3643 </em></p>
<p><a href="https://jamanetwork.com/journals/jamapediatrics/fullarticle/2809313">https://jamanetwork.com/journals/jamapediatrics/fullarticle/2809313</a></p>
<p><strong>18/09/2023</strong></p>
<p><strong>Fuente: (<a href="https://www.infosalus.com/">infosalud</a>) <a href="https://www.infosalus.com/actualidad/noticia-mayor-exposicion-frente-pantallas-primera-infancia-afecta-negativamente-desarrollo-posterior-20230918185553.html?_gl=1*hthyyc*_ga*MTg3ODMwNjU1My4xNjk1MjExNDgx*_ga_2HWC8HS3FS*MTY5NTIxMTQ5OC4xLjEuMTY5NTIxMTYwMi41OC4wLjA.%20">Actualidad Salud  </a></strong><a href="https://www.infosalus.com/actualidad/noticia-mayor-exposicion-frente-pantallas-primera-infancia-afecta-negativamente-desarrollo-posterior-20230918185553.html?_gl=1*hthyyc*_ga*MTg3ODMwNjU1My4xNjk1MjExNDgx*_ga_2HWC8HS3FS*MTY5NTIxMTQ5OC4xLjEuMTY5NTIxMTYwMi41OC4wLjA.%20">  </a></p>
<p><strong>Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. © 2016-2021 Agencia Informativa Latinoamericana S.A.</strong></p>
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		<title>Una investigación analiza la organización «atípica» del lenguaje en el 25 por ciento de los zurdos</title>
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		<pubDate>Wed, 21 Sep 2022 05:03:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Higiene y epidemiología]]></category>
		<category><![CDATA[Neurología]]></category>
		<category><![CDATA[hemisferio izquierdo]]></category>
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		<category><![CDATA[organizaciones internacionales]]></category>

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		<description><![CDATA[El estudio parte de la hipótesis de que, en los músicos zurdos, el lenguaje está organizado por el hemisferio derecho del cerebro. Un proyecto de investigación del Departamento de Psicología Básica, Clínica y Psicobiología de la Universidad Jaume I (UJI) estudia la organización «atípica» del lenguaje que se produce en entre el 22 y el [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El estudio parte de la hipótesis de que, en los músicos zurdos, el lenguaje está organizado por el hemisferio derecho del cerebro.<span id="more-107503"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-107506 size-thumbnail" title="Una investigación analiza la organización &quot;atípica&quot; del lenguaje en el 25 por ciento de los zurdos" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2022/09/cerebro-humano-de-zurdo-150x104.jpg" alt="cerebro humano de zurdo" width="150" height="104" />Un proyecto de investigación del Departamento de Psicología Básica, Clínica y Psicobiología de la Universidad Jaume I (UJI) estudia la organización «atípica» del lenguaje que se produce en entre el 22 y el 25 por ciento de los zurdos.</p>
<p>El 9,3 por ciento de la población prefiere utilizar su mano izquierda para realizar la mayor parte de las acciones cotidianas, y una cuarta parte de estas personas presentan o bien un control del hemisferio derecho del cerebro o bien un control bilateral por ambos hemisferios, a diferencia del resto de la población, cuyo lenguaje está organizado por el hemisferio izquierdo.</p>
<p>El estudio dirigido por César Ávila, catedrático de Psicología Básica, pretende <em>«determinar las variables neurales, de desarrollo y conductuales que llevan a esas dos vías independientes de organización atípica del lenguaje»</em>, así como <em>«explorar los cambios en la organización cerebral y las ventajas y desventajas neurocognitivas»</em> para el colectivo objeto del estudio.</p>
<p>Como se sabe que la música potencia áreas del lenguaje en el hemisferio derecho, el equipo investigador parte de la hipótesis de que los músicos zurdos serían quienes tienen el lenguaje en ese hemisferio.<em> «Hemos comprobado que, si nos centramos en buscar entre los músicos zurdos, ese 20 por ciento inicial asciende al 40 por ciento, y la Comunidad Valenciana ofrece un marco magnífico para estudiar esto, dada la dimensión de nuestras bandas».</em></p>
<p>Para la realización del trabajo de campo, se ha adquirido un equipo de resonancia magnética que permite observar las respuestas cerebrales en tiempo real para localizar en pocos minutos el área del cerebro donde se genera el lenguaje. La incorporación de este equipamiento ha sido posible gracias a un proyecto IDIFEDER, adjudicado por la Conserjería de Innovación, Universidades, Ciencia y Sociedad Digital de la Generalidad Valenciana.</p>
<p>De acuerdo con Ávila, <em>«los zurdos son personas mal entendidas, se les ve como diferentes y pensamos que hay también distintos entre sí. Conocer los diferentes subtipos permitirá atender y comprender mejor sus necesidades. Por otro lado, existe un objetivo adicional de cara al futuro: comprender cómo se llega a formar este lenguaje en uno u otro hemisferio cuando son niños, y qué variables lo favorecen»</em>, concluye.</p>
<p><a title=" https://www.dicyt.com/noticias/una-investigacion-analiza-la-organizacion-atipica-del-lenguaje-en-el-25-de-los-zurdos" href="//www.dicyt.com/noticias/una-investigacion-analiza-la-organizacion-atipica-del-lenguaje-en-el-25-de-los-zurdos" target="_blank"><strong>septiembre 20/2022 (Dicyt)</strong></a></p>
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		<title>Hallan las vías anatómicas que prepararon a nuestro cerebro para el lenguaje</title>
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		<pubDate>Thu, 14 Jul 2022 05:02:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Anatomía]]></category>
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		<category><![CDATA[Logopedia y foniatría]]></category>
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		<category><![CDATA[neuroimagen]]></category>

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		<description><![CDATA[Al comparar neuroimagenes del lóbulo temporal de humanos y de chimpancés, investigadores de Países Bajos y Reino Unido han encontrado que el patrón de conexiones de las áreas del lenguaje en nuestro cerebro se ha ampliado más de lo que se pensaba. Un equipo de neurocientíficos de las universidades de Radboud (Países Bajos) y Oxford (Reino [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Al comparar neuroimagenes del lóbulo temporal de humanos y de chimpancés, investigadores de Países Bajos y Reino Unido han encontrado que el patrón de conexiones de las áreas del lenguaje en nuestro cerebro se ha ampliado más de lo que se pensaba.<span id="more-105641"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-105645" title="Hallan las vías anatómicas que prepararon a nuestro cerebro para el lenguaje" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2022/07/rasgos-que-distinguen-cerebro-humano-moderno-150x98.jpg" alt="rasgos que distinguen cerebro humano moderno" width="191" height="125" />Un equipo de neurocientíficos de las universidades de Radboud (Países Bajos) y Oxford (Reino Unido) han obtenido nuevas pistas sobre cómo evolucionó nuestro cerebro hasta estar preparado para el lenguaje. En comparación con el de los chimpancés, el patrón de conexiones de las áreas del lenguaje del cerebro humano se ha ampliado más de lo que se pensaba, según el estudio que publican en <a title="https://www.pnas.org/doi/10.1073/pnas.2118295119" href="https://www.pnas.org/doi/10.1073/pnas.2118295119" target="_blank"><em><strong>PNAS</strong></em></a>.</p>
<p>A primera vista, los cerebros de los humanos y los chimpancés se parecen mucho. La diferencia entre ellos y nosotros es que los humanos nos comunicamos mediante el lenguaje, mientras que los primates no humanos no lo hacen</p>
<p><em>“A primera vista, los cerebros de los humanos y los chimpancés se parecen mucho. La desconcertante diferencia entre ellos y nosotros es que los humanos nos comunicamos mediante el lenguaje, mientras que los primates no humanos no lo hacen”,</em> afirma la coautora del trabajo Joanna Sierpowska, de la Universidad Radboud.</p>
<p>Entender qué parte del cerebro podría haber permitido esta capacidad única ha intrigado a los investigadores durante años. Sin embargo, hasta ahora, su atención se había centrado principalmente en un tracto nervioso concreto que conecta los lóbulos frontal y temporal, llamado fascículo arqueado, que además de mostrar diferencias significativas entre especies, es bien conocido por estar implicado en la función del lenguaje.</p>
<p>En este estudio “h<em>emos desplazado nuestra atención hacia la conectividad de dos áreas corticales situadas en el lóbulo temporal, que son igualmente importantes para nuestra capacidad de utilizar el lenguaje”</em>, apunta la investigadora.</p>
<p><strong>Diferencias entre los cerebros de humanos y chimpancés</strong></p>
<p>Para estudiar las diferencias entre el cerebro humano y el de los chimpancés, el equipo utilizó neuroimágenes de 50 cerebros humanos y 29 de chimpancés escaneados de forma similar a los humanos, pero bajo anestesia controlada y como parte de sus revisiones veterinarias rutinarias. En concreto, utilizaron una técnica denominada imagen ponderada por difusión que obtiene imágenes de la materia blanca, las vías nerviosas que conectan las zonas del cerebro.</p>
<p>Utilizando estas imágenes, exploraron la conectividad de dos centros cerebrales relacionados con el lenguaje (las áreas media anterior y posterior del lóbulo temporal), comparándolas entre ambas especies. <em>“En humanos, estas dos zonas se consideran cruciales para el aprendizaje, el uso y la comprensión del lenguaje y albergan numerosas vías de materia blanca</em>”, afirma Sierpowska.</p>
<p><em>“También se sabe que los daños en estas áreas cerebrales tienen consecuencias perjudiciales para la función del lenguaje. Sin embargo, hasta ahora no se había respondido a la pregunta de si su patrón de conexiones es exclusivo de los humanos”</em>, añade.</p>
<p>Mientras que la conectividad de las áreas temporales medias posteriores en los chimpancés se limita principalmente al lóbulo temporal, en los humanos surgió una nueva conexión hacia los lóbulos frontal y parietal, utilizando el fascículo arqueado como vía anatómica</p>
<p>Según comenta la investigadora a SINC, <em>“hemos encontrado que mientras que la conectividad de las áreas temporales medias posteriores en los chimpancés se limita principalmente al lóbulo temporal, en los humanos surgió una nueva conexión hacia los lóbulos frontal y parietal utilizando el fascículo arqueado como vía anatómica. De hecho, los cambios en ambas áreas del lenguaje humano incluyen un conjunto de expansiones en la conectividad dentro de los lóbulos temporales”.</em></p>
<p>Los resultados del trabajo <em>“implican que el fascículo arqueado seguramente no es el único impulsor de los cambios evolutivos que preparan al cerebro para una capacidad lingüística plena”</em>, subraya.</p>
<p>Por su parte, la coautora Vitoria Piai, también de Radboud, indica que los hallazgos del trabajo “<em>son anatómicos, por lo que es difícil decir algo sobre la función cerebral en este contexto. Pero el hecho de que este patrón de conexiones sea tan único para los humanos, sugiere que puede ser un aspecto crucial de la organización del cerebro que permite nuestras capacidades lingüísticas distintivas»</em>, concluye.</p>
<p><a title="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Hallan-las-vias-anatomicas-que-prepararon-a-nuestro-cerebro-para-el-lenguaje" href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Hallan-las-vias-anatomicas-que-prepararon-a-nuestro-cerebro-para-el-lenguaje" target="_blank"><strong>julio 13/2022 (SINC)</strong></a></p>
<p><strong>Referencia:</strong></p>
<p>Sierpowska J., el al. <a title="https://www.pnas.org/doi/10.1073/pnas.2118295119" href="https://www.pnas.org/doi/10.1073/pnas.2118295119" target="_blank"><em>“Comparing human and chimpanzee temporal lobe neuroanatomy reveals modifications to human language hubs beyond the frontotemporal arcuate fasciculus”</em></a>. PNAS, julio de 2022</p>
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		<title>Los sonidos y las palabras se procesan por separado y simultáneamente en el cerebro</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Aug 2021 04:04:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Fisiología]]></category>
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		<description><![CDATA[Un equipo internacional de científicos desvela que el procesamiento auditivo y el del habla se producen en paralelo. Este hallazgo contradice una teoría sostenida hasta ahora, que defendía que el cerebro primero interpretaba la información acústica para después transformarla en lingüística. La cóclea —una estructura en forma de tubo enrollado en espiral situada en el [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Un equipo internacional de científicos desvela que el procesamiento auditivo y el del habla se producen en paralelo. Este hallazgo contradice una teoría sostenida hasta ahora, que defendía que el cerebro primero interpretaba la información acústica para después transformarla en lingüística.<span id="more-96214"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-58967 size-thumbnail" title="Los sonidos y las palabras se procesan por separado y simultáneamente en el cerebro" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2017/06/oido-humano-150x150.jpg" alt="oido-humano" width="150" height="150" />La cóclea —una estructura en forma de tubo enrollado en espiral situada en el oído interno—convierte las vibraciones del sonido en señales eléctricas (impulsos nerviosos), que son enviadas a una región del cerebro llamada corteza auditiva primaria, situada en el lóbulo temporal.</p>
<p>Durante décadas, los científicos creían que el análisis del habla en el córtex auditivo era similar a una cadena de montaje en una fábrica. En primer lugar, esta zona del cerebro procesaba la información acústica simple, como las frecuencias de los sonidos. A continuación, una región adyacente, denominada giro temporal superior (STG, por sus siglas en inglés), se encargaba de transformar los sonidos en palabras con significado.</p>
<p><strong>El córtex auditivo primario está situado en lo más profundo de la hendidura que separa los lóbulos frontal y temporal del cerebro humano</strong></p>
<p>Sin embargo, esta teoría no había sido demostrada, ya que requería observaciones neurofisiológicas muy detalladas de toda la corteza auditiva con una resolución espacio-temporal extremadamente alta. Esto supone un reto, ya que el córtex auditivo primario está situado en lo más profundo de la hendidura que separa los lóbulos frontal y temporal del cerebro humano.</p>
<p>Una investigación, liderada por la <a title="https://www.ucsf.edu/" href="https://www.ucsf.edu/" target="_blank"><em>Universidad de California San Francisco</em></a> (Estados Unidos), ha logrado estudiar estas regiones del cerebro y ha desvelado que el procesamiento de los sonidos y del lenguaje se produce al mismo tiempo. Los resultados, publicados en la revista <a title="https://www.cell.com/cell/fulltext/S0092-8674(21)00878-3" href="https://www.cell.com/cell/fulltext/S0092-8674(21)00878-3" target="_blank"><em><strong>Cell</strong></em></a>, contradicen el modelo tradicional, que sostenía que se trataba de una reacción en cadena.</p>
<p><em>“Nos adentramos en este estudio con la esperanza de encontrar pruebas de cómo ocurría la transformación de los sonidos en palabras”,</em> indica Edward Chang, neurocientífico de la Universidad de California San Francisco (Estados Unidos).</p>
<p><strong>Siete años de seguimiento a nueve personas</strong></p>
<p>A lo largo de siete años, Chang y su equipo han estudiado a nueve participantes que tuvieron que someterse a cirugías cerebrales por diferentes motivos médicos, como la extirpación de un tumor o la localización de un foco de convulsiones.</p>
<p>Durante las operaciones, colocaron matrices de pequeños electrodos, que cubrían toda la corteza auditiva primaria de los pacientes, con el fin de recoger señales neuronales para el mapeo del lenguaje y las convulsiones.</p>
<p>“Este estudio es la primera vez que pudimos cubrir todas estas áreas simultáneamente desde la superficie del cerebro y estudiar la transformación de los sonidos en palabras”, afirma Chang. Los intentos anteriores de estudiar la actividad de estas zonas cerebrales implicaban la inserción de un cable, que solo podía revelar las señales en un número limitado de puntos.</p>
<p>Cuando reprodujeron frases cortas y oraciones para los pacientes, los investigadores esperaban encontrar un flujo de información desde el córtex auditivo primario hasta el STG adyacente, de manera que las dos regiones se activarían una tras otra.</p>
<p>Sin embargo, no fue eso lo que observaron: descubrieron que el STG respondía igual de rápido que la corteza auditoria primaria al ser estimulados por el sonido, lo que da a entender que ambas zonas interpretan la información al mismo tiempo.</p>
<p><em>“Sorprendentemente, el tiempo de las respuestas neuronales era igual de rápido en las dos áreas. Esto cambia la forma de pensar que teníamos hasta ahora sobre cómo se producía el procesamiento del lenguaje en el cerebro humano”,</em> destaca el autor.</p>
<p><strong>Percepción del lenguaje</strong></p>
<p>Además, como parte del mapeo clínico del lenguaje, los científicos estimularon el córtex auditivo de los participantes con pequeñas corrientes eléctricas. Si el análisis del habla sigue una reacción en cadena, como sugiere el modelo tradicional, los estímulos distorsionarían probablemente la percepción del lenguaje de los pacientes.</p>
<p><strong>La estimulación eléctrica en la corteza auditiva no altera la percepción del habla</strong></p>
<p>No obstante, los resultados demuestran que, aunque los participantes experimentaron alucinaciones auditivas inducidas por los estímulos, siguen siendo capaces de oír y repetir claramente las palabras.</p>
<p><em>“Descubrimos que la estimulación eléctrica en la corteza auditiva no altera la percepción del habla. Además, un paciente, al que se le había extirpado completamente el córtex auditivo primario, tampoco tenía dificultad para percibir el lenguaje”,</em> explica a SINC el neurocientífico.</p>
<p>En cambio, cuando se estimulaba el STG, los participantes informaban de que podían oír a la gente hablar, pero no podían distinguir las palabras. <em>“De hecho, uno de los pacientes dijo que parecía que se intercambiaban las sílabas en las palabras”</em>, afirma el experto.</p>
<p>Este estudio sugiere que el modelo tradicional, que se creía válido hasta ahora, está demasiado simplificado y probablemente sea incorrecto. Los autores especulan con la posibilidad de que el STG y la corteza auditiva primaria funcionen de forma independiente.</p>
<p><strong>Futuras aplicaciones</strong></p>
<p>Gracias a este estudio, se abren nuevas vías de investigación y tratamiento de la dislexia —<em>un trastorno del aprendizaje que sufren los niños con dificultades para leer o escribir, debido a que no identifican correctamente los sonidos del lenguaje</em>—, ya que permite comprender “qué áreas son esenciales para el procesamiento del habla”, indica Chang.</p>
<p><em>“Aunque se trata de un importante paso adelante, todavía no comprendemos bien este sistema auditivo paralelo. Los hallazgos sugieren que el enrutamiento de la información sonora podría ser muy diferente de lo que habíamos imaginado. Sin duda, plantea más preguntas que respuestas”,</em> concluye el autor.</p>
<p><a title="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Los-sonidos-y-las-palabras-se-procesan-por-separado-y-simultaneamente-en-el-cerebro" href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Los-sonidos-y-las-palabras-se-procesan-por-separado-y-simultaneamente-en-el-cerebro" target="_blank"><strong>agosto 28/2021 (SINC)</strong></a></p>
<p><strong>Referencia:</strong></p>
<p>Hamilton et al. “<a title="https://www.cell.com/cell/fulltext/S0092-8674(21)00878-3" href="https://www.cell.com/cell/fulltext/S0092-8674(21)00878-3" target="_blank"><em>Parallel and distributed encoding of speech across human auditory cortex</em></a>”. Cell 2021</p>
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		<title>Los recién nacidos no distinguen completamente distintos sonidos vocálicos</title>
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		<pubDate>Thu, 06 May 2021 04:02:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Logopedia y foniatría]]></category>
		<category><![CDATA[Pediatría]]></category>
		<category><![CDATA[Puericultura]]></category>
		<category><![CDATA[distintos sonidos vocálicos]]></category>
		<category><![CDATA[estímulos del habla]]></category>
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		<category><![CDATA[percepción del habla]]></category>
		<category><![CDATA[recién nacidos]]></category>

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		<description><![CDATA[La capacidad de las personas para percibir los sonidos del habla se ha estudiado en profundidad, especialmente durante el primer año de vida, pero ¿qué ocurre durante las primeras horas después del nacimiento? Investigadores del Instituto de Neurociencias de la Universidad de Barcelona (UBNeuro) y del Instituto de Investigación Sant Joan de Déu (IRSJD) se [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La capacidad de las personas para percibir los sonidos del habla se ha estudiado en profundidad, especialmente durante el primer año de vida, pero <em>¿qué ocurre durante las primeras horas después del nacimiento?</em> Investigadores del Instituto de Neurociencias de la Universidad de Barcelona (UBNeuro) y del Instituto de Investigación Sant Joan de Déu (IRSJD) se han preguntado si los bebés nacen ya con capacidades innatas para percibir los sonidos del lenguaje o si, por el contrario, los procesos de codificación neuronal necesitan madurar todavía durante algún tiempo.<span id="more-93431"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-93432 size-thumbnail" title="Los recién nacidos no distinguen completamente distintos sonidos vocálicos " src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2021/05/audiometria-RN-150x148.jpg" alt="audiometria RN" width="150" height="148" />Para tratar de contestar a esta pregunta básica sobre el desarrollo humano, han creado una nueva metodología que se ha descrito en la revista de acceso abierto <a title="https://www.nature.com/articles/s41598-021-85799-x" href="https://www.nature.com/articles/s41598-021-85799-x" target="_blank"><em><strong>Scientific Reports</strong></em></a>, del grupo Nature.</p>
<p>Los resultados de la investigación ratifican que las habilidades de los recién nacidos para codificar neuronalmente el tono de la voz son comparables a las habilidades que ya exhiben los adultos tras varios años de exposición al lenguaje. Sin embargo, se han encontrado diferencias en cuanto a la percepción de la estructura espectro-temporal fina de los sonidos, que consiste en la capacidad de diferenciar entre distintos sonidos vocálicos, como por ejemplo entre la /o/ y la /a/. <em>Por tanto, según los autores, la codificación neuronal de este aspecto del sonido, registrada por primera vez en este estudio, no se halla todavía totalmente madura al nacer, sino que requeriría de cierta exposición al lenguaje, así como de estimulación y tiempo para seguir desarrollándose.</em></p>
<p>Según los investigadores, conocer el nivel de desarrollo típico de estos procesos de codificación neuronal desde el nacimiento permitirá detectar «<em>de forma precoz cualquier deficiencia, lo que facilitará una intervención o estimulación tempranas que reduzcan al mínimo sus consecuencias negativas en el futuro».</em></p>
<p>El estudio está liderado por Carles Escera, catedrático de Neurociencia Cognitiva del Departamento de Psicología Clínica y Psicobiología de la UB, y se ha realizado en el IRSJD, en colaboración con Maria Dolores Gómez Roig, jefa del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Sant Joan de Déu. También firman el trabajo Sonia Arenillas Alcón, primera autora del artículo, Jordi Costa Faidella y Teresa Ribas Prats, todos ellos miembros del Grupo de Investigación de Neurociencia Cognitiva (Brainlab) de la UB.</p>
<p><strong>Descifrando la estructura espectro-temporal fina del sonido</strong></p>
<p>Para poder discernir la respuesta neuronal a los estímulos del habla en los recién nacidos, uno de los retos más importantes ha sido registrar, a partir del electroencefalograma del bebé, una respuesta cerebral específica: la respuesta de seguimiento de frecuencia (RSF, o frequency-following response, FFR, en inglés). La RSF aporta información sobre la codificación neuronal de dos características específicas del sonido: la frecuencia fundamental, responsable de la percepción del tono de la voz (por ejemplo, agudo o grave), y la estructura espectro-temporal fina. La codificación precisa de ambas características es, en palabras de los autores del estudio, <em>«fundamental para la correcta percepción del habla, requisito indispensable en la adquisición futura del lenguaje».</em></p>
<p>Hasta la fecha, los instrumentos disponibles para estudiar esta codificación neuronal solo permitían determinar si el cerebro del recién nacido era capaz de codificar inflexiones en el contorno del tono de la voz, pero no en cuanto a la estructura espectro-temporal fina del sonido. «<em>Las inflexiones del contorno de voz son muy importantes, especialmente en lenguas tonales como el mandarín, y también para percibir la prosodia del habla que transmite el contenido emocional de lo que se dice. En cambio, la estructura espectro-temporal fina del sonido es el aspecto más relevante para la adquisición del lenguaje en lenguas no tonales como la nuestra, y los pocos estudios que existen al respecto no nos informan sobre la precisión con la que el cerebro de un recién nacido la codifica»,</em> destacan los autores.</p>
<p>La causa principal de esta carencia de estudios es la limitación técnica provocada por el tipo de sonidos utilizados para realizar las pruebas, por lo que los autores han desarrollado un nuevo estímulo (/oa/) cuya estructura interna (cambio ascendente en el tono de la voz, dos vocales diferentes) permite evaluar la precisión de la codificación neuronal de las dos características del sonido de forma simultánea a través del análisis de la RSF.</p>
<p>Uno de los aspectos más destacados de la investigación es que el estímulo y la metodología desarrollada es compatible con las limitaciones típicas del entorno hospitalario en el que se realizan las pruebas. <em>«El tiempo es fundamental en la investigación de la RSF con recién nacidos. Por un lado, porque las limitaciones de tiempo de registro determinan qué estímulos se pueden registrar, y por otro lado, por las propias condiciones que impone la situación de los recién nacidos en el hospital, donde hay un acceso frecuente y continuo al bebé y a la madre para atenderlos y realizar evaluaciones y pruebas de rutina que descarten problemas de salud»,</em> destacan. Teniendo en cuenta estas restricciones, las respuestas de los 34 recién nacidos que han formado parte del estudio fueron registradas en sesiones de entre veinte y treinta minutos, casi la mitad del tiempo empleado en las sesiones habituales de los estudios de discriminación de los sonidos del habla.</p>
<p><strong>Un potencial biomarcador de déficits de aprendizaje</strong></p>
<p>Tras este estudio, el objetivo de los investigadores es caracterizar el desarrollo de la codificación neuronal de la estructura espectro-temporal fina de los sonidos del habla a lo largo del tiempo. Para ello, en la actualidad están registrando la respuesta del seguimiento de frecuencia en los bebés que participaron en el presente estudio y que ahora ya tienen 21 meses de edad. «<em>Dado que los dos primeros años de vida suponen un período crítico de estimulación para la adquisición del lenguaje, esta evaluación longitudinal del desarrollo nos permitirá disponer de una visión global sobre cómo estas habilidades de codificación maduran durante los primeros meses de vida»,</em> explican.</p>
<p>El objetivo es ratificar si las alteraciones observadas justo tras el nacimiento en la codificación neuronal de los sonidos se confirman con la aparición de déficits observables en el desarrollo del lenguaje de los niños. De ocurrir así, «<em>esa respuesta neuronal podría considerarse ciertamente como un biomarcador útil en la detección precoz de dificultades de alfabetización futuras, de tal forma que alteraciones detectadas en el recién nacido podrían predecir en cierta medida la aparición de retrasos en el desarrollo del lenguaje. Este es el objetivo del proyecto ONA, financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación»</em>, concluyen.</p>
<p><a title="https://www.dicyt.com/noticias/los-recien-nacidos-no-distinguen-completamente-distintos-sonidos-vocalicos" href="https://www.dicyt.com/noticias/los-recien-nacidos-no-distinguen-completamente-distintos-sonidos-vocalicos" target="_blank"><strong>mayo 05/2021 (Dicyt)</strong></a></p>
<p><strong>Referencia:</strong></p>
<p>Arenillas-Alcón, S., Costa-Faidella, J., Ribas-Prats, T. et al. <a title="https://www.nature.com/articles/s41598-021-85799-x" href="https://www.nature.com/articles/s41598-021-85799-x" target="_blank"><em>Neural encoding of voice pitch and formant structure at birth as revealed by frequency-following responses.</em></a> Sci Rep 11, 6660 (2021). https://doi.org/10.1038/s41598-021-85799-x</p>
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		<title>Los rasgos que distinguen al cerebro humano moderno surgieron después de su dispersión desde África</title>
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		<pubDate>Sun, 18 Apr 2021 04:01:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[cerebro]]></category>
		<category><![CDATA[evolución humana]]></category>
		<category><![CDATA[fósil]]></category>
		<category><![CDATA[homínidos]]></category>
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		<category><![CDATA[lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[uso de herramientas]]></category>

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		<description><![CDATA[La reorganización del lóbulo frontal, similar a la de los humanos actuales, evolucionó mucho más tarde de que la especie saliera del continente africano, según un estudio publicado en Science. Los cerebros de los humanos modernos y de los grandes simios difieren en tamaño, forma y organización cortical. Esto es evidente, sobre todo, en las [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La reorganización del lóbulo frontal, similar a la de los humanos actuales, evolucionó mucho más tarde de que la especie saliera del continente africano, según un estudio publicado en <a title="https://science.sciencemag.org/content/372/6538/165   " href="https://science.sciencemag.org/content/372/6538/165%20" target="_blank"><em><strong>Science</strong></em></a>.<span id="more-93034"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-92905 size-thumbnail" title="Los rasgos que distinguen al cerebro humano moderno surgieron después de su dispersión desde África" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2021/04/Los-rasgos-que-distinguen-al-cerebro-humano-moderno-150x100.jpg" alt="Los-rasgos-que-distinguen-al-cerebro-humano-moderno" width="150" height="100" />Los cerebros de los humanos modernos y de los grandes simios difieren en tamaño, forma y organización cortical. Esto es evidente, sobre todo, en las áreas del lóbulo frontal que participan en tareas cognitivas complejas características de los comportamientos humanos, como la cognición social, el uso de herramientas y el lenguaje.</p>
<p>El momento en que surgieron dichas diferencias durante la evolución humana sigue siendo objeto de debate, debido a que para conocer la evolución del cerebro en las primeras especies de homínidos se necesitan vestigios fósiles, y los tejidos cerebrales rara vez se fosilizan.</p>
<p>Un estudio liderado por la Universidad de Zúrich (Suiza) apunta ahora que los primeros humanos desarrollaron una organización cerebral moderna, similar a la de los humanos actuales, después de la primera dispersión africana.</p>
<p><em>“Muchos científicos han asumido tradicionalmente que un cerebro similar al humano surgió más o menos al mismo tiempo que el género Homo. El hecho de que el cráneo de los primeros Homo no fuera tan desarrollado como se pensaba nos hace comprender que la evolución de nuestro cerebro fue bastante más compleja y pasó por varias etapas”</em>, dice a SINC Marcia Ponce de León, investigadora de la Universidad de Zúrich que lidera el estudio.</p>
<p>Según el análisis de los cráneos de los primeros Homo de África y Asia occidental hallados en el yacimento de Dmanisi (Georgia), su cerebro conserva una organización primitiva del lóbulo frontal, similar a la de los grandes simios. En cambio, los Homo africanos de hace menos de 1,5 millones de años, así como todos los Homo erectus del sudeste asiático, presentan una mayor organización cerebral.</p>
<p><em>“Los primeros Homo tenían cerebros ancestrales similares a los de los australopitecinos y simios antropomorfos, pero este cerebro era capaz de realizar hazañas sorprendentes: la migración de África a Eurasia, la producción y uso de diversas herramientas, la explotación de fuentes de alimentación animal (consumían carne) y el cuidado de los miembros del grupo que lo necesitaban”</em>, continúa la científica.</p>
<p><strong>Una evolución de hace entre 1,7 y 1,5 millones de años</strong></p>
<p>Los cráneos analizados para este estudio pertenecen al grupo de Homo erectus. <em>“Creemos que lo más adecuado es utilizar únicamente este término, simplemente porque otras clasificaciones (H. habilis, H. ergaster, H. rudolfensis) han sido difíciles de aplicar de forma coherente al registro fósil. Hay tantas atribuciones de fósiles individuales a estas categorías como investigadores que se ocupan de este tema</em>”, añade.</p>
<p>Los científicos pudieron constatar que un cerebro similar al de los humanos modernos evolucionó en el periodo entre 1,7 y 1,5 millones de años.<em> «Las pruebas fósiles actuales sugieren que esto ocurrió en África”,</em> asegura la experta.</p>
<p>Los homínidos con cerebros similares al humano moderno también aparecen en el sudeste asiático poco después de 1,5 millones de años, lo que apunta a una segunda dispersión desde África alrededor de esta fecha.</p>
<p>“Hemos demostrado que las áreas cerebrales de los lóbulos frontales relacionadas con estas funciones incrementaron su tamaño en este periodo”, subraya.</p>
<p>Por tanto, este estudio indica que la reorganización cerebral moderna similar a la humana actual no era un rasgo necesario para el género Homo, ni un requisito previo para sus primeras dispersiones en Europa y Asia.</p>
<p><a href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Los-rasgos-que-distinguen-al-cerebro-humano-moderno-surgieron-despues-de-su-dispersion-desde-Africa" target="_blank"><strong>abril 17/2021 (SINC)</strong></a></p>
<p><strong>Referencia:</strong></p>
<p>M.S. Ponce de León et al. <a title="https://science.sciencemag.org/content/372/6538/165" href="https://science.sciencemag.org/content/372/6538/165" target="_blank"><em>«The primitive brain of early Homo»</em></a>. Science.</p>
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		<title>Lenguaje, cerebro y pensamiento: qué sabe la neurociencia sobre la capacidad más humana</title>
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		<pubDate>Sat, 27 Mar 2021 04:04:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Logopedia y foniatría]]></category>
		<category><![CDATA[Neurología]]></category>
		<category><![CDATA[Psicología]]></category>
		<category><![CDATA[Psiquiatría]]></category>
		<category><![CDATA[Sociología]]></category>
		<category><![CDATA[lengua]]></category>
		<category><![CDATA[lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[neurociencia]]></category>

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		<description><![CDATA[La facultad de comunicarnos mediante una lengua es única de los seres humanos, pero no solo de los Homo sapiens; seguramente también la tuvieron los neandertales. Desde hace medio siglo, la neurobiología trata de desentrañar cómo son las operaciones mentales que configuran el mosaico lingüístico. Para uno de los iconos de la generación del 98, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La facultad de comunicarnos mediante una lengua es única de los seres humanos, pero no solo de los <a title="https://es.wikipedia.org/wiki/Homo_sapiens" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Homo_sapiens" target="_blank"><em>Homo sapiens</em></a>; seguramente también la tuvieron los<a title="https://es.wikipedia.org/wiki/Homo_neanderthalensis" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Homo_neanderthalensis" target="_blank"><em> neandertales</em></a>. Desde hace medio siglo, la neurobiología trata de desentrañar cómo son las operaciones mentales que configuran el mosaico lingüístico.<span id="more-92485"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-92492 size-thumbnail" title="Lenguaje, cerebro y pensamiento: qué sabe la neurociencia sobre la capacidad más humana" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2021/03/lenguaje-150x100.jpg" alt="lenguaje" width="150" height="100" />Para uno de los iconos de la generación del 98, el escritor Miguel de Unamuno (1864-1936),<em> “la lengua no es la envoltura del pensamiento, sino el pensamiento mismo”</em>. Una <a href="https://books.google.es/books?id=Jqa1DwAAQBAJ&amp;pg=PT36&amp;lpg=PT36&amp;dq=%E2%80%9CLa+lengua+no+es+la+envoltura+del+pensamiento+sino+el+pensamiento+mismo.%E2%80%9D&amp;source=bl&amp;ots=HjDDkHgZZT&amp;sig=ACfU3U2h0Aen9pq-NiIhpp2B3Df61OWFZg&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=2ahUKEwjEhbjxgrjoAhWmyoUKHUBuDA44FBDoATACegQIChAB#v=onepage&amp;q=%E2%80%9CLa%20lengua%20no%20es%20la%20envoltura%20del%20pensamiento%20sino%20el%20pensamiento%20mismo.%E2%80%9D&amp;f=false" target="_blank"><em>idea</em></a> que compartía otro escritor coetáneo, el austríaco Karl Kraus (1864-1936):<em> “El lenguaje no es aya, sino madre del pensamiento”.</em></p>
<p>Esta capacidad es típicamente humana, pero posiblemente no haya sido única de nuestra especie. Recientemente, un equipo de investigadores españoles presentaron evidencias de que <a href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Los-neandertales-pudieron-oir-y-hablar-como-nosotros%20" target="_blank"><em>nuestros ‘primos’ los neandertales</em> </a>también podían hablar.</p>
<p><em>“Los neandertales tenían las mismas capacidades auditivas relacionadas con el lenguaje que nuestra propia especie, lo que supone la primera prueba paleontológica sólida de que también tenían lenguaje”</em>, asegura Mercedes Conde Valverde, autora principal del artículo.</p>
<p>Desde hace siglos, el lenguaje ha sido objeto de reflexión y estudio por parte de filósofos y escritores. Aristóteles en el siglo IV a. C. ya se refería al lenguaje en su tratado Sobre la <a href="https://cvc.cervantes.es/lengua/thesaurus/pdf/38/TH_38_003_013_0.pdf" target="_blank"><em>interpretación</em></a>.</p>
<p>En las últimas décadas y en paralelo al trabajo de los lingüistas y los paleoantropólogos, los neurocientíficos y biolingüistas se han unido al reto de desentrañar sus misterios.</p>
<p>“<em>Los lingüistas llevan más de 50 años de trabajo firme, dando detalles sobre cómo podrían ser las operaciones mentales necesarias para el lenguaje, pero la forma en que se implementan en las neuronas sigue siendo un gran enigma”,</em> afirma a SINC Cedric Boeckx, director del grupo <a href="http://cbl.ub.edu/" target="_blank"><em>Biología Cognitiva del Lenguaje</em></a> de la Universidad de Barcelona e investigador ICREA.</p>
<p>Un editorial publicado en la revista <a href="https://science.sciencemag.org/content/366/6461/13" target="_blank"><em><strong>Science</strong></em></a> coincidiendo con un<a href="https://science.sciencemag.org/content/366/6461" target="_blank"><em> especial sobre lenguaje y cerebro</em></a> destacaba que las lenguas son distintivamente humanas y que el lenguaje es una cuestión <em>“importante y difícil en neurociencia”.</em> Aunque en el pasado se tratara como una parte separada del cerebro, <em>“mucho trabajo empírico moderno ha demostrado que el lenguaje está integrado y en constante interacción con una increíble variedad de procesos neuronales”</em>, señala el texto que firmó Lera Boroditsky, profesora en el departamento de Ciencia Cognitiva de la Universidad de California (Estados Unidos).</p>
<p>A diferencia de otras áreas de la neurociencia, como la visión o las acciones motoras, con las que los científicos han podido utilizar técnicas invasivas en modelos animales, el estudio del lenguaje carece de estos modelos, lo que dificulta su estudio.</p>
<p><strong>En el epicentro del cerebro</strong></p>
<p><em>“El lenguaje juega un papel central en el cerebro humano, desde cómo procesamos el color hasta cómo hacemos juicios morales”</em>, recogía el editorial de Science. Así, esta capacidad influye en multitud de tareas sin que nos demos cuenta, <em>desde recuerdos, codificación de olores y notas musicales, orientación, razonamiento, toma de decisiones o incluso expresión de emociones.</em></p>
<p>Diferentes investigaciones han demostrado que las personas que no pudieron expresarse con ningún lenguaje cuando eran niños (como las personas sordas que no podían comunicarse con otros usando lenguas de signos) presentan patrones de conexiones neuronales muy diferentes de aquellos que sí tuvieron una exposición temprana al lenguaje.</p>
<p>Los hablantes de diferentes idiomas desarrollan distintas habilidades cognitivas según la estructura y los patrones de sus lenguas, algo que también incluye a las lenguas de signos</p>
<p>Además, los hablantes de diferentes idiomas desarrollan distintas habilidades cognitivas según la estructura y los patrones de sus lenguas, algo que también incluye a las lenguas de signos. Sus hablantes desarrollan diferentes habilidades de atención visoespacial comparados con quienes usan el lenguaje hablado.</p>
<p>En cuanto al lenguaje escrito, también reestructura el cerebro. “Incluso las propiedades aparentemente superficiales como la dirección de la escritura tienen profundas consecuencias sobre cómo las personas atienden, imaginan y organizan la información”, apunta el editorial.</p>
<p><strong>Chomsky y la mutación repentina</strong></p>
<p>Aunque son muchos los investigadores que están contribuyendo a aclarar los interrogantes de esta capacidad humana, si hay un nombre conocido por buena parte de la población es el de Noam Chomsky (1928). El filósofo, politólogo y también lingüista sostiene que el lenguaje surgió de forma súbita por una <a href="http://www.scielo.org.co/pdf/leng/v42n2/v42n2a08.pdf" target="_blank"><em>mutación genética</em></a>, algo que ponen en duda diferentes investigaciones.</p>
<p>En un artículo publicado en la revista <a href="https://journals.plos.org/plosbiology/article?id=10.1371/journal.pbio.3000389" target="_blank"><em><strong>PLOS Biology</strong></em></a><em><strong>, </strong></em>el neurobiólogo Boeckx y Pedro Tiago Martins, investigador de su mismo equipo, cuestionan esta hipótesis y mantienen que la capacidad para el lenguaje fue fruto de una evolución gradual.</p>
<p>Durante décadas, Chomsky y otros académicos han propuesto que los humanos modernos estamos genéticamente equipados con el mecanismo de ensamble, una capacidad cognitiva sobre la que se basa nuestra habilidad para representar gramáticas complejas de una manera que solo los humanos sabemos utilizar, a diferencia de otras especies.</p>
<p>Quienes defienden la hipótesis del gen único aseguran que el ensamble, al ser una operación simple, tuvo que ser el resultado de una mutación genética que dotó a un humano del equipamiento biológico necesario para el lenguaje. <em>¿Por qué?</em> Porque esta capacidad cognitiva no tendría niveles intermedios, es decir, se tiene o no se tiene, y antes de la mutación, a su juicio, no existía, pero después sí.</p>
<p>El filósofo, politólogo y lingüista Noam Chomsky sostiene que el lenguaje surgió por una mutación genética, algo que ponen en duda diferentes investigaciones.</p>
<p>Sin embargo, el estudio de Boeckx y Martins afirma que, aunque el ensamble no se manifieste en fases intermedias, su evolución sí puede haber sido gradual. <em>“Reconocemos la importancia de la contribución de Chomsky. De hecho, sin él el estudio del lenguaje como capacidad biológica probablemente no existiría, pero reconocemos también que es necesario no asumir que todo lo que diga Chomsky sobre cualquier aspecto del lenguaje es cierto o tiene sentido biológicamente”, </em>indica Martins a SINC.</p>
<p><strong>Un mosaico de áreas cerebrales  </strong></p>
<p>Como hemos visto, el lenguaje está relacionado con un gran número de funciones cognitivas como la atención, la orientación o la memoria. Por eso mismo, las habilidades lingüísticas no se localizan en un área cerebral concreta sino en muchas de ellas. Tradicionalmente se había atribuido al área de Broca (situada en el lóbulo frontal izquierdo) y al área de Wernicke (en el lóbulo parietal izquierdo) la producción y procesamiento del lenguaje, pero hoy los científicos saben que están involucradas muchas más regiones.</p>
<p>Como explica a SINC Manuel Carreiras,  director científico del Basque Center on Cognition Brain and Language (BCBL), el lenguaje es un sistema muy complejo que tiene varios niveles: fonología, sintaxis, léxico y semántica. Para comprender un mensaje, por ejemplo, hacemos multitud de acciones: desciframos significados por medio de operaciones complejas que realizamos a partir de la recepción de una cadena de sonidos, lo segmentamos en fonemas y palabras reconocibles y lo vamos ensamblando en frases hasta lograr descifrar el significado de ese mensaje.</p>
<p>Además, a partir de una idea llegamos a producir una cadena de sonidos, pero antes seleccionamos las palabras que vamos a utilizar y las ordenamos siguiendo unas reglas gramaticales. Después seleccionamos los fonemas y enviamos las órdenes precisas a los músculos del aparato fonador (del que forman parte las cuerdas vocales, la lengua o el paladar) para generar la cadena de sonidos.</p>
<p><em>“Todas estas funciones cognitivas están sustentadas por circuitos cerebrales que se activan durante la comprensión y la producción del lenguaje. Estos circuitos cerebrales reclutan distintas áreas de materia gris de la corteza cerebral y subcorticales, así como tractos de materia blanca que conectan distintas áreas de materia gris”</em>, describe Carreiras.</p>
<p>Una revisión de estudios publicada en <a title="https://science.sciencemag.org/content/366/6461/62" href="https://science.sciencemag.org/content/366/6461/62" target="_blank"><em><strong>Science</strong></em></a> ha descrito cómo nuestros cerebros decodifican el lenguaje para extraer un significado casi ilimitado de un conjunto relativamente limitado de palabras. Analizando frases cortas, la investigación concluyó que el lóbulo temporal anterior izquierdo y la corteza media prefrontal estaban relacionadas con la compresión, la producción, el lenguaje hablado y las señas.</p>
<p><em>“Hay áreas del cerebro que, indudablemente, están relacionadas con el lenguaje, pero lo importante es abandonar la idea de que hay un área cerebral que es la responsable”,</em> mantiene Martins.</p>
<p>Gracias a los avances de la neurociencia y de la tecnología, hoy es posible analizar las áreas cerebrales que se activan en determinas tareas lingüísticas por medio de imágenes por resonancia magnética funcionales, pero falta mucho por saber.</p>
<p><em>“A medida que ampliamos el modelo clásico para incluir más regiones cerebrales implicadas en el lenguaje nos estamos acercando a responder la pregunta “dónde” pero aún estamos lejos de saber “cómo” realiza el cerebro las operaciones mentales necesarias para el lenguaje”</em>, concluye Boeckx.</p>
<p><strong>Los sonidos de los primates</strong></p>
<p>Aunque el lenguaje sea una capacidad únicamente humana, los científicos estudian las formas de comunicación de otros animales. Los primates no humanos tienen una boca más larga y una faringe más corta que nosotros, puesto que su laringe no ha descendido como la nuestra. Es lo que se conoce como “descenso laríngeo” y que durante décadas se ha considerado como el primer paso para la aparición del habla.</p>
<p>Una revisión de estudios publicada en la revista <a title="https://advances.sciencemag.org/content/5/12/eaaw3916" href="https://advances.sciencemag.org/content/5/12/eaaw3916" target="_blank"><em><strong>ScienceAdvances</strong></em></a> concluye que, contrariamente a lo que se pensaba hasta ahora, este descenso laríngeo no es exclusivamente humano ni necesario para producir frecuencias durante la vocalización.</p>
<p><em>“La revisión muestra claramente que, según el contexto social, varios tipos de monos (babuinos, macacos, dianas o lémures) son capaces de modificar la forma de su tracto vocal para producir diferentes cualidades vocales similares a las nuestras”</em>, declara a SINC Louis-Jean Boë, investigador de la Universidad de Grenoble (Francia) y autor principal del estudio.</p>
<p>Este hallazgo implicaría que el descenso laríngeo no es imprescindible para desarrollar el lenguaje, tampoco en los humanos, por lo que, según los autores, sus orígenes se podrían remontar a unos 20 millones de años, en lugar de los 200 000 considerados hasta ahora.</p>
<p><a title="https://www.agenciasinc.es/Reportajes/Lenguaje-cerebro-y-pensamiento-que-sabe-la-neurociencia-sobre-la-capacidad-mas-humana" href="https://www.agenciasinc.es/Reportajes/Lenguaje-cerebro-y-pensamiento-que-sabe-la-neurociencia-sobre-la-capacidad-mas-humana" target="_blank"><strong>marzo 26/2021 (SINC)</strong></a></p>
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		<title>Algoritmos para estudiar el lenguaje ayudan a predecir mutaciones del coronavirus</title>
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		<pubDate>Fri, 22 Jan 2021 04:04:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Bioquímica]]></category>
		<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
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		<description><![CDATA[La lucha constante entre los virus y nuestro sistema inmunitario guarda paralelismos con la forma en que interpretamos las palabras. Investigadores del MIT han aplicado herramientas de aprendizaje automático para identificar zonas proteicas que pueden ayudar al coronavirus y otros patógenos a escapar de los anticuerpos y de las vacunas. En 1950 Alan Turing, uno [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La lucha constante entre los virus y nuestro sistema inmunitario guarda paralelismos con la forma en que interpretamos las palabras. Investigadores del MIT han aplicado herramientas de aprendizaje automático para identificar zonas proteicas que pueden ayudar al coronavirus y otros patógenos a escapar de los anticuerpos y de las vacunas.<span id="more-90965"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-90969 size-thumbnail" title="Algoritmos para estudiar el lenguaje ayudan a predecir mutaciones del coronavirus" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2021/01/Imágenes-de-proteínas-de-virus-de-la-gripe-VIH-y-SARS-CoV-2-con-zonas-coloreadas-según-su-potencial-para-mutar-y-‘escapar’-de-la-respuesta-inmunitaria.-150x87.jpg" alt="Imágenes de proteínas de virus de la gripe, VIH y SARS-CoV-2 con zonas coloreadas según su potencial para mutar y ‘escapar’ de la respuesta inmunitaria." width="150" height="87" />En 1950 Alan Turing, uno de los padres de la computación, predijo que las máquinas llegarían a competir con los hombres en “campos intelectuales» y planteó que incluso podrían aprender a entender y hablar inglés. Es un objetivo muy ambicioso, porque, aunque las reglas gramaticales facilitan la construcción de oraciones, es muy difícil que logren inferir los significados.</p>
<p>En el lenguaje natural humano hay muchas formas de expresar la misma idea y a menudo las palabras usadas en un mismo contexto tienen significados parecidos. Sin embargo, pequeñas variaciones de letras pueden cambiar totalmente el sentido de una frase.</p>
<p>Investigadores del MIT han aplicado herramientas de procesamiento automático del lenguaje humano para identificar y predecir mutaciones que permiten al coronavirus, al virus de la gripe y al VIH escapar del sistema inmune</p>
<p>Para enfrentarse a estos retos y entrenar a las computadoras, los científicos han desarrollado herramientas de procesamiento del lenguaje natural basadas en el aprendizaje automático, y ahora, ingenieros del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, en Estados Unidos) se han inspirado en ellas para aplicarlas en un campo totalmente diferente: <em>aprender cómo escapan los virus a las defensas de nuestro organismo</em>.</p>
<p>Basándose en cómo utilizamos las palabras, los investigadores presentan en la revista <a href="https://science.sciencemag.org/cgi/doi/10.1126/science.abd7331" target="_blank"><em><strong>Science</strong></em></a><em><strong>, </strong></em>un nuevo método para identificar y predecir mutaciones (<em>variaciones en la secuencia de aminoácidos de las proteínas</em>) que permiten a los virus escapar de la inmunidad humana y las vacunas. De esta forma se podrían evitar o reducir las costosas técnicas experimentales que se usan actualmente con el mismo objetivo.</p>
<p><strong>Consecuencias de cambiar una letra</strong></p>
<p>Uno de los autores, Bryan Bryson, pone a SINC un ejemplo lingüístico: <em>“Consideremos la frase en inglés The boy pats the dog (el chico da palmaditas al perro). Con un único cambio en una letra podemos seguir preservando la gramática y la semántica: The boy pets the dog (el chico acaricia al perro), pero también perder la corrección gramatical: The boy patx the dog (patx no existe)”.</em></p>
<p><em>“Pero si, cambiando también solo un carácter, queremos que siga el conjunto de reglas del idioma inglés alterando sustancialmente el significado, podemos decir: The boy eats the dog (el chico se come al perro)»</em>. Nada que ver con las frases anteriores.</p>
<p>Como ocurre con el lenguaje, los virus pueden evadir la respuesta inmune mediante mutaciones conservando la ‘<em>gramática o sintaxis</em>’ biológica que gobierna su poder infeccioso viral, pero alterando la ‘<em>semántica</em>’ de una secuencia proteica para no ser reconocida por los anticuerpos</p>
<p>De la misma manera, los autores han descubierto que los virus pueden escapar a la respuesta inmune mediante mutaciones que conservan la ‘gramática o sintaxis’ biológica que gobierna su poder infeccioso viral, pero alterando la ‘semántica’ o significado de una secuencia proteica para que no sea reconocida por los anticuerpos y poder infectar a las células.</p>
<p>Esta capacidad de los virus representa un desafío importante en el desarrollo de vacunas y antivirales, particularmente en la creación de una universal contra la gripe, así como terapias efectivas para el VIH. En la pandemia de la COVID-19, este &#8216;escape viral&#8217; también se ha convertido en una preocupación urgente a la hora de buscar soluciones frente al coronavirus.</p>
<p><em>“Usando datos públicos (secuencias víricas en bruto sin procesar), demostramos que cuando en el modelo optimizamos un cambio semántico alto manteniendo alta la gramática, especialmente para el virus de la gripe, podemos identificar mutaciones &#8216;enriquecidas&#8217; para ese escape viral”,</em> comenta Bryson.</p>
<p><em>“Lo que mostramos en el artículo –continúa–, es que podemos localizar regiones o dominios que son más o menos propensas a escapar. Por ejemplo, mostramos que la ‘cabeza’ de la proteína hemaglutinina (HA) del virus de la gripe es más propensa a hacerlo que el ‘tallo’, y esto coincide con lo que los investigadores de la vacuna contra esa enfermedad han visto después de muchos ensayos”.</em></p>
<p><strong>Predicciones para el coronavirus</strong></p>
<p>Además de en proteínas del virus de la gripe, los resultados del modelo permitieron predecir con precisión mutaciones y regiones asociadas al escape inmune del virus VIH que causa el sida y el coronavirus responsable de la pandemia de la COVID-19.</p>
<p><em>“Para la proteína Spike del SARS-CoV-2, nuestro modelo predice que dos dominios de la proteína (el de la unión al receptor y el llamado N-terminal) son más propensos a escapar que otra región de la proteína llamada S2”, explica Bryson, “y podemos utilizar esta información para diseñar experimentos adicionales en el laboratorio y explorar a qué regiones proteicas se unen los anticuerpos terapéuticos o los generados por la vacuna”.</em></p>
<p><em>“La importancia de todo esto es que cuando estás diseñando un nuevo antiviral o desarrollando una vacuna, es posible que desees apuntar a zonas que son menos propensas a escapar, ya que esas regiones serán más estables a medida que pase el tiempo”</em>, concluye el investigador del MIT.</p>
<p><a title="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Algoritmos-para-estudiar-el-lenguaje-ayudan-a-predecir-mutaciones-del-coronavirus" href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Algoritmos-para-estudiar-el-lenguaje-ayudan-a-predecir-mutaciones-del-coronavirus" target="_blank"><strong>enero 21/2021 (SINC)</strong></a></p>
<p><strong>Referencia:</strong></p>
<p>Brian Hie, Ellen D. Zhong, Bonnie Berger y Bryan Bryson.»<a title="https://science.sciencemag.org/cgi/doi/10.1126/science.abd7331" href="https://science.sciencemag.org/cgi/doi/10.1126/science.abd7331" target="_blank"><em>Learning the language of viral evolution and escape». (Perspective: Y.-A. Kim y T.M. Przytycka. «The language of a virus»)</em></a>. Science, 2021</p>
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		<title>Leer acompañados aumenta la creatividad</title>
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		<pubDate>Tue, 15 Sep 2020 04:05:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Fisiología]]></category>
		<category><![CDATA[Neurología]]></category>
		<category><![CDATA[Psicología]]></category>
		<category><![CDATA[Psiquiatría]]></category>
		<category><![CDATA[Sociología]]></category>
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		<category><![CDATA[lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[proesamiento]]></category>

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		<description><![CDATA[El lenguaje ha evolucionado como consecuencia de la interacción social, sin embargo, la mayor parte de las investigaciones se hacen con participantes aislados. ¿Qué pasa en nuestro cerebro cuando leemos en presencia de otros? Investigadores de la Universidad Complutense de Madrid y del Instituto de Salud Carlos III han demostrado que la compañía favorecería una [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El lenguaje ha evolucionado como consecuencia de la interacción social, sin embargo, la mayor parte de las investigaciones se hacen con participantes aislados. ¿Qué pasa en nuestro cerebro cuando leemos en presencia de otros? Investigadores de la Universidad Complutense de Madrid y del Instituto de Salud Carlos III han demostrado que la compañía favorecería una comprensión del lenguaje más creativa e integradora y el aislamiento un procesamiento más sistemático y automático.<span id="more-87404"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-87449 size-thumbnail" title="Leer acompañados aumenta la creatividad." src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2020/09/leer-4-150x111.jpg" alt="leer (4)" width="150" height="111" />El procesamiento del lenguaje es distinto cuando se lee solo que acompañado por otra persona, según un estudio realizado por profesores e investigadores de la Universidad Complutense de Madrid e investigadores del Instituto de Salud Carlos III publicado en la revista<em><strong> </strong></em><a title="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0010945220301489?dgcid=author" href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0010945220301489?dgcid=author" target="_blank"><em><strong>Cortex.</strong></em></a></p>
<p>Según este trabajo, cuando leemos en compañía, la actividad eléctrica cerebral registrada indica que el procesamiento del lenguaje sería más heurístico, es decir más global, controlado, integrador y posiblemente más creativo.</p>
<p><em>“Sin embargo, cuando leemos en solitario, el procesamiento del lenguaje sería más algorítmico, es decir más automático, restringido y sujeto a reglas”</em>, explica Laura Jiménez Ortega, investigadora del departamento de Psicobiología de la UCM y del Centro UCM-ISCIII de Evolución y Comportamiento Humanos.</p>
<p>Para comprobar el efecto de la compañía y de la soledad en la comprensión del lenguaje, se midió la actividad eléctrica cerebral mediante electroencefalograma (EEG).</p>
<p><strong>Cuando leemos en solitario, el procesamiento del lenguaje sería más algorítmico, es decir más automático</strong></p>
<p>Los participantes leían oraciones que contenían errores sintácticos o semánticos, la mitad del tiempo solos y la otra mitad acompañados. Cuando estaban acompañados, se observó actividad en el <em>pre cúneo</em>, área del cerebro implicada en el procesamiento social y atencional. A<em>demás, la comprensión del lenguaje se hizo más global e integradora en comparación con la situación en la que leían las oraciones de forma aislada.</em></p>
<p>En la situación social, ante errores sintácticos apareció un patrón de actividad eléctrica característico del procesamiento semántico (N400) que se concibe como más heurístico e integrado. Sin embargo, en la situación de aislamiento apareció una LAN, patrón de actividad eléctrica cerebral más automático y temprano.</p>
<p>Las circunstancias de aislamiento vividas por la pandemia de coronavirus se han convertido en una gran oportunidad, que nos está ayudando a cambiar la perspectiva e investigar más los aspectos sociales del comportamiento y la comprensión del lenguaje.</p>
<p><em>“Es necesario empezar a considerar, más si cabe, las claves sociales tanto en la investigación, como en ambientes educativos y profesionales donde la comprensión del lenguaje juega un papel fundamental. Dado que la compañía favorecería una comprensión más creativa e integradora y el aislamiento un procesamiento más detallado y sistemático”</em>, concluye Jiménez Ortega.</p>
<p><a title="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Leer-acompanados-aumenta-la-creatividad" href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Leer-acompanados-aumenta-la-creatividad" target="_blank"><strong>septiembre 14/2020 (SINC)</strong></a></p>
<p><strong>Referencia Bibliográfica:</strong></p>
<p>Hinchcliffe, C., Jimenez-Ortega, L., Munoz, F., Hernandez-Gutierrez, D., Casado, P., Sanchez-Garcia, J., et al. (2020). <a title="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0010945220301489?dgcid=author" href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0010945220301489?dgcid=author" target="_blank">Language comprehension in the social brain: Electrophysiological brain signals of social presence effects during syntactic and semantic sentence processing.</a> Cortex.</p>
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		<title>Los niños mejoran sus habilidades narrativas orales si se ayudan de gestos rítmicos</title>
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		<pubDate>Tue, 21 Jul 2020 04:06:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Logopedia y foniatría]]></category>
		<category><![CDATA[Pediatría]]></category>
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		<category><![CDATA[Puericultura]]></category>
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		<description><![CDATA[Estudios recientes han puesto de manifiesto que, cuando el hablante acompaña la comunicación oral con gestos rítmicos, los niños y niñas en edad preescolar que lo observan comprenden mejor el mensaje y mejoran sus habilidades orales. Un nuevo trabajo publicado en  Developmental Science, ha dado un paso más allá y ha estudiado por primera vez [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Estudios recientes han puesto de manifiesto que, cuando el hablante acompaña la comunicación oral con gestos rítmicos, los niños y niñas en edad preescolar que lo observan comprenden mejor el mensaje y mejoran sus habilidades orales.<span id="more-85814"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-85818 size-thumbnail" title="Los niños mejoran sus habilidades narrativas orales si se ayudan de gestos rítmicos" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2020/07/niños-escuchando-cuentos-150x129.jpg" alt="niños escuchando narración" width="150" height="129" />Un nuevo trabajo publicado en  <a title="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/desc.12967" href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/desc.12967" target="_blank"><em><strong>Developmental Science</strong></em></a>, ha dado un paso más allá y ha estudiado por primera vez el valor potencial de que los niños produzcan gestos rítmicos mientras se expresan oralmente.</p>
<p>Los investigadores analizaron el comportamiento de 47 niños y niñas de 5 a 6 años, que se dividieron en dos grupos y recibieron una sesión formativa en la que se presentaron seis historias de dibujos animados en una de las dos condiciones experimentales.</p>
<p>Un grupo de niños se limitó a observar las grabaciones en vídeo de unas narradoras que acompañaban las historias utilizando gestos rítmicos y, a continuación, los niños tenían que reproducir la historia que se les había contado. Al otro grupo se le pidió la misma tarea, pero explicando las historias con la ayuda del movimiento de manos, como habían visto hacer a las narradoras.</p>
<p>Luego se analizaron las narraciones de los niños y se compararon las puntuaciones obtenidas entre ambos grupos. Los resultados demostraron que los niños y niñas del grupo que había utilizado gestos rítmicos en su explicación obtuvieron mejoras en sus habilidades narrativas orales, tanto en lo que se refiere a la estructura narrativa como a la fluidez, en comparación con el grupo de niños a los que simplemente se les pidió que volvieran a contar la historia sin la producción de gestos.</p>
<p>El estudio sugiere que los movimientos corporales son relevantes lingüísticamente, ya que tienen un papel importante en el desarrollo del lenguaje.</p>
<p><a title="https://www.neurologia.com/noticia/7763/los-ninos-mejoran-sus-habilidades-narrativas-orales-si-se-ayudan-de-gestos-ritmicos" href="https://www.neurologia.com/noticia/7763/los-ninos-mejoran-sus-habilidades-narrativas-orales-si-se-ayudan-de-gestos-ritmicos" target="_blank"><strong>julio 20/2020 (Neurologia)</strong></a></p>
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		<title>Los nombres del miedo: así se han bautizado las enfermedades que azotan al mundo</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Apr 2020 04:01:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Enfermedades respiratorias]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedades transmisibles]]></category>
		<category><![CDATA[Higiene y epidemiología]]></category>
		<category><![CDATA[Historia de la medicina]]></category>
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		<category><![CDATA[OMS]]></category>
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		<description><![CDATA[Gripe, cólera, cáncer, dengue, paludismo, tuberculosis, alzhéimer, párkinson, ébola, zika, chikungunya, sida&#8230; cada dolencia ha sido nombrada con criterios distintos en cada época y cultura. Con la infección por coronavirus, la Organización Mundial de la Salud quiere terminar con décadas de estigmatización y confusión. “COVID-19. Lo deletrearé: COVID guion uno nueve. COVID-19” Fue el 11 [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Gripe, cólera, cáncer, dengue, paludismo, tuberculosis, alzhéimer, párkinson, ébola, zika, chikungunya, sida&#8230; cada dolencia ha sido nombrada con criterios distintos en cada época y cultura. Con la infección por coronavirus, la Organización Mundial de la Salud quiere terminar con décadas de estigmatización y confusión.<span id="more-82738"></span></p>
<p><strong><img class="alignleft  wp-image-79715" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2019/11/OMS1-150x99.jpg" alt="OMS1" width="174" height="115" />“COVID-19. Lo deletrearé: COVID guion uno nueve. COVID-19”</strong></p>
<p>Fue el 11 de febrero pasado. A poco más de un mes del comienzo de la epidemia desatada por el coronavirus 2019-nCoV, el director general de la Organización Mundial de la Salud comenzó una conferencia de prensa con un bautismo.</p>
<p>“<em>Según las pautas acordadas entre la OMS, la Organización Mundial de Sanidad Animal y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación</em>, anunció el etíope Tedros Adhanom Ghebreyesus, <em>tuvimos que encontrar un nombre que no se refiriera a una ubicación geográfica, un animal, un individuo o un grupo de personas, que sea fácilmente pronunciable</em>”.</p>
<p>Hasta entonces se habían reportado 42 708 casos en China, así como la muerte de mil personas a manos de una enfermedad respiratoria que oficialmente no tenía nombre pero que de a poco era conocida entre tanta confusión como “<em>gripe de Wuhan</em>”.</p>
<p>Poner un nombre adecuado es importante para evitar el estigma de poblaciones y colectivos; por ejemplo, el sida se conoció como “<em>peste gay</em>”</p>
<p>“<em>Una vez que los nombres de las enfermedades se establecen en el uso común a través de internet y las redes sociales son difíciles de cambiar, incluso si se usa un nombre inapropiado</em>”, agregó Adhanom. “<em>Tener un nombre es importante para evitar el uso de otras denominaciones que pueden ser inexactas o estigmatizantes</em>”.</p>
<p>En los últimos años, han surgido varias enfermedades infecciosas humanas nuevas. El uso de nombres como “<em>gripe porcina</em>” ─<em>gripe A (H1N1)</em>─ o “<em>Síndrome respiratorio del Medio Oriente</em>” ─<em>MERS</em>─ ha tenido impactos negativos no deseados en sectores económicos. <em>En 2009, el gobierno egipcio ordenó la matanza de la población porcina, unos 300 000 animales, pese a que era propagada por humanos</em>.</p>
<p><strong>Nombres que incitan al odio</strong></p>
<p>A comienzos de los 80s, al sida los medios lo denominaron “<em>cáncer gay”, “peste rosa” o GRID</em> (o “<em>enfermedad inmune relacionada con la homosexualidad</em>”) estigmatizando a toda una comunidad.</p>
<p>Estos dos no son los únicos casos de etiquetados confusos e inapropiados de amenazas para la vida. El <em>virus del Ébola</em> lleva el nombre de un río en la República Democrática del Congo.</p>
<p>Al <em>virus del Zika</em> se lo conoce por un bosque de Uganda, donde se lo descubrió por primera vez en 1974. El síndrome pulmonar por hantavirus está vinculado al área del río Hantan en Corea del Sur.</p>
<p>Y la enfermedad de Lyme recibió su nombre por la ciudad de Connecticut, donde se identificó por primera vez en 1976.</p>
<p>“<em>Esto puede parecer un problema trivial para algunos ─indica el médico japonés Keiji Fukuda, Subdirector General de Seguridad de la Salud de la OMS─, pero los nombres de las enfermedades realmente importan a las personas directamente afectadas. Hemos visto que algunos provocan una reacción violenta contra miembros de comunidades religiosas o étnicas particulares, crean barreras injustificadas para viajar y para el comercio y desencadenan el sacrificio innecesario de animales. Esto puede tener graves consecuencias para la vida de las personas</em>”.</p>
<p>No hay que olvidar que el primer nombre del sida a comienzos de 1980 fue GRID, o “enfermedad inmune relacionada con la homosexualidad” . Así apareció en un artículo publicado en 1982 en The New York Times titulado “<a href="https://www.nytimes.com/1982/05/11/science/new-homosexual-disorder-worries-health-officials.html?pagewanted=all" target="_blank"><em>Nuevo trastorno homosexual preocupa a los oficiales de salud</em></a>”.</p>
<p>Por entonces, los medios solo alimentaron la psicosis y la estigmatización con los términos peyorativos que usaron: <em>“cáncer rosa”, “peste gay” o “síndrome homosexual”.</em></p>
<p><strong>Fantasía negra</strong></p>
<p>Los nombres viajan más lejos y más rápidamente que las enfermedades. Desde mucho antes del nacimiento de internet y las redes sociales, impulsados por el miedo y el misterio, contaminan el imaginario colectivo. Como recuerda Susan Sontag en su libro <a href="https://www.agenciasinc.es/Opinion/El-cuerpo-como-un-campo-de-batalla" target="_blank"><em>La enfermedad y sus metáforas</em></a>, pueden inspirar fantasías, infundir terror, como si fueran “<em>un animal de rapiña, perverso e invencible</em>”.</p>
<p>La peste negra fue la pandemia más devastadora en la historia de la humanidad, que golpeó a Europa y Asia en el siglo XIV. Abundan explicaciones populares que atribuyen su nombre a la aparición previa de un cometa negro, a la gran cantidad de personas que lucían luto, a imágenes de la enfermedad como un hombre montado en un caballo negro o al ennegrecimiento de la carne putrefacta en las horas finales antes de la muerte.</p>
<p>La peste negra se conoció como la gran muerte y la gran destrucción. Los nombres pueden infundir terror como “<em>un animal de rapiña, perverso e invencible</em>”, decía Sontag en <em>La enfermedad y sus metáforas.</em></p>
<p>La generación que la sufrió la conoció como la <em>moria grandissima, la mortalega grande, très grande mortalité</em>, <em>grosze Pestilentz y huge mortalyte</em>: algo así como la <em>“Gran Mortandad” o la “Gran Muerte”.</em></p>
<p>La denominación de <em>muerte negra</em> aplicada a la peste bubónica recién surgió en Suecia en 1555 (swarta döden), en Dinamarca en 1605 (den sorte Død) y en Inglaterra en el siglo XVIII (black death). Los musulmanes, en cambio, la conocieron como la gran destrucción y el “<em>año de la aniquilación</em>”.</p>
<p>El triunfo de la muerte (1562) de Pieter Brueghel el Viejo. La Peste Negra, la peor pandemia que sufrió la humanidad, fue conocida como la moria grandissima, la mortalega grande, très grande mortalité, grosze Pestilentz y huge mortalyte: algo así como la “Gran Mortandad” o la “Gran Muerte”.</p>
<p><strong>Apellidos patológicos</strong></p>
<p>En otros casos, las enfermedades recibieron su nombre en honor al primero médico que describió sus síntomas. Se trata de un homenaje polémico ser recordado por un mal que solo acarrea dolor y, en muchos casos, muerte.</p>
<p>Algunas recibieron su nombre en honor al primero médico que las describió: <em>Alzheimer, Parkinson, Chagas</em></p>
<p>En 1817, el cirujano inglés <em>James Parkinson</em> identificó una enfermedad crónica y lentamente progresiva del sistema nervioso caracterizada por una combinación de temblor, rigidez y postura encorvada. La denominó “parálisis agitante”.</p>
<p>60 años después, el neurólogo francés Jean-Martin Charcot propuso denominarla tal cual la conocemos hoy: <em>enfermedad de Parkinson</em> (sin el “mal” que le antecedía, descartado por las connotaciones negativas que arrastraba).</p>
<p>En 1906, el psiquiatra alemán<em> Alois Alzheimer</em> observó cambios peculiares en el cerebro de una mujer que había muerto después de sufrir pérdida de memoria, desorientación, paranoia y un comportamiento impredecible. La <em>enfermedad de Chagas</em> fue identificada en 1909 por el médico brasileño Carlos Chagas.</p>
<p><strong>De raíces y lenguas</strong></p>
<p>Otras enfermedades, en cambio, tienen antiguas raíces griegas o latinas. La palabra cólera deriva del griego “<em>cholē</em>”, que significa bilis: en la antigüedad se pensaba que la sobreabundancia de esta secreción producida por el hígado era la responsable de la enfermedad intestinal infecciosa que provoca fuertes <em>diarreas, vómitos y deshidratación</em>.</p>
<p>Los ingleses llamaban al <em>dengue “fiebre del dandy”,</em> mientras que en Estados Unidos le decían “<em>fiebre quebrantahuesos</em>” por la marcha especial con que el enfermo camina debido a los dolores</p>
<p>Otro caso es el de la malaria o paludismo, cuyo nombre deriva de <em>mal aria (‘mal aire’ en italiano medieval</em>), pues se pensaba que era transmitida por el aire contaminado.</p>
<p>Con las décadas, los significados originales de muchas aflicciones terminan olvidados, sepultados por la historia y el sufrimiento. El nombre del virus que provoca la <em>fiebre chikungunya</em> viene de la lengua africana makonde, que quiere decir “<em>doblarse por el dolor</em>”. Fue detectado por primera vez en Tanzania en 1952.</p>
<p>En el caso del <em>dengue</em> no hay una sino varias hipótesis del origen del nombre de esta enfermedad transmitida por mosquitos que, mientras el mundo sigue atentamente al coronavirus, golpea a América Latina con la peor epidemia de su historia. La <em>Organización Panamericana de la Salud</em> ya reporta tres millones de casos.</p>
<p>‘<em>Le livre du chemin de long estude’</em> (1402) de Christine de Pizan. En el siglo XVI, los italianos adoptaron la palabra influenza para referirse a enfermedades provocadas por la “<em>influencia de las estrellas</em>”.</p>
<p>Unos piensan que viene de “<em>ki denga pepo</em>” que en swahili quiere decir “<em>ataque repentino causado por un espíritu malo</em>”, como la conocían los esclavos africanos llevados a América en 1830.</p>
<p>El médico español Agustín Pedro Pons, en cambio, sostenía que aludía “<em>a la marcha especial, presuntuosa, dandy, melindrosa, denguera, con que el sujeto se ve obligado a caminar debido a las mialgias lumbares que lo envaran</em>”.</p>
<p>Los ingleses la llamaban “<em>dandy fever” (fiebre del dandy)</em>, mientras que en Estados Unidos le decían fiebre quebrantahuesos (breakbone fever).El médico Cristóbal Nieto de Pina la llamó “<em>calentura benigna de Sevilla</em>” a fines del siglo XVIII, lo cual no evitó las denominaciones más creativas.</p>
<p><em>Por su benignidad algunos le decían “la piadosa”; por la erupción de la piel, “calentura roja”; porque la adquirían al llegar a Filipinas o América, “fiebre de aclimatación”; por coincidir en la época de los dátiles, “fiebre datilera”.</em></p>
<p>En otros casos, la responsabilidad estaba en las estrellas: la palabra <em>“influenza” (o gripe)</em> oculta el desconcierto de su origen. En el siglo XVI, los italianos adoptaron esta palabra para referirse a enfermedades provocadas por la “<em>influencia de las estrellas</em>”. Viene de “<em>fluere</em>”, que se pensaba que era una emanación emitida por estrellas que gobernaban los asuntos humanos.</p>
<p><strong>La culpa es del otro</strong></p>
<p>En muchas ocasiones, la denominación de las enfermedades ha estado guiada por intenciones políticas. En la Europa del siglo XIV, en un momento de guerra constante, cada nación tendía a culpar a sus enemigos por enfermedades contagiosas.</p>
<p>La <em>sífilis</em> hizo su debut europeo en 1495. Si bien su origen aún está en disputa ─<em>¿regalo del “Nuevo Mundo” o enfermedad preexistente?</em>─, se cree que fue llevada a Nápoles por las tropas españolas enviadas para apoyar al rey Alfonso II contra Carlos VIII de Francia. La dispersión del ejército de mercenarios del rey francés habría sido responsable de la rápida propagación de la sífilis en todo el continente.</p>
<p>Los franceses conocieron esta enfermedad de transmisión sexual causada por una bacteria como “<em>la enfermedad napolitana</em>” (aunque también como <em>“Peste de Burdeos” y “Mal de Nyort”</em>); mientras que para los italianos era <em>“la enfermedad francesa” (morbus gallicus).</em></p>
<p><em>Los franceses conocieron la sífilis como “la enfermedad napolitana” y para los italianos era “la enfermedad francesa”. Para los portugueses fue la “sarna de Castilla”, mientras que en Castilla se la conocía como el “mal de los portugueses”</em></p>
<p>Para los portugueses fue la <em>“sarna de Castilla”</em>, mientras que en Castilla se la conocía como el<em> “mal de los portugueses”</em>. Los rusos lo llamaron <em>“la enfermedad polaca”</em>, los polacos <em>“la enfermedad alemana”</em> (<em>morbus germanicus</em>) y en Medio Oriente, “<em>el mal extranjero</em>”.</p>
<p>A comienzos del siglo XVI, el médico francés Jean Fernel la denominó <em>lúes venera</em> ─epidemia de Venus, el <em>“estigma vergonzante que dejaban en el cuerpo los placeres carnales”</em>.</p>
<p>Adoptó su nombre actual en 1530 cuando el médico y poeta italiano Girolamo Fracastoro publicó un poema pastoral sobre la enfermedad, <a title="https://archive.org/details/hieronymifracast00frac/page/n4/mode/2up" href="https://archive.org/details/hieronymifracast00frac/page/n4/mode/2up" target="_blank"><em>Syphilis sive de morbo gallico</em></a>, protagonizada por un pastor llamado <em>Syphilus</em> quien recibió el mal como castigo después de desafiar a los dioses. El nombre más neutral terminó quedando con el tiempo.</p>
<p><strong>Enfermedades sin pasaportes</strong></p>
<p>En 1918, una extraña enfermedad empezó a viajar por el mundo. Y con ella, el miedo. Miles de personas empezaron a enfermarse: <em>padecían debilidad, neumonía, problemas estomacales, dificultades para respirar, confusión y fiebre</em>.</p>
<p>Las funerarias no podían hacer los ataúdes lo suficientemente rápido y los sepultureros trabajaban desde el amanecer hasta el atardecer. Los médicos no sabían cómo tratar a las personas ni entendían bien qué la causaba.</p>
<p>La enfermedad tuvo muchos nombres al principio. En Argentina, los diarios y revistas se referían a ella como “<a href="https://www.upo.es/revistas/index.php/americania/article/view/2364/2330" target="_blank"><em>influenza de los campamentos</em></a>”  y “<em>germen de los hunos</em>”.</p>
<p>El nombre de la gripe española se debe a que los primeros casos se informaron en España, donde no se practicaba la censura de los países implicados en la Gran Guerra.</p>
<p>Se la empezó a llamar en todo el mundo <em>“gripe o influenza española”</em>, si bien la mutación más mortal del virus probablemente no se había dado en España sino en Estados Unidos. Fueron los soldados norteamericanos quienes la propagaron en Europa al combatir en la Primera Guerra Mundial.</p>
<p>El nombre con el que quedó inmortalizada se debe a que los primeros casos se informaron justamente en España pues, como país neutral en la por entonces llamada Gran Guerra, no se practicaba la censura en la prensa tan sistemáticamente como sí ocurría en Alemania, Gran Bretaña y Francia, donde se controlaba todo los que se publicaba para no dañar la moral de sus poblaciones.</p>
<p><em>La pandemia de 1918 se conoció mundialmente como “gripe española” pese a que la mutación del virus H1N1 se habría dado en Estados Unidos y no en España</em>.</p>
<p>En España, en cambio, se la conoció al principio como <em>“la gripe europea”</em>, hasta que, impulsada por la popularidad de la <em>zarzuela La canción del olvido</em>, a la enfermedad de moda muchos medios la rebautizaron “<em>soldado de Nápoles”</em> por ser tan pegadiza como el coro que todos tarareaban.</p>
<p>No sabían que la segunda ola sería mucho más letal. En total, la gripe mató al 6 % de la población mundial, entre 50 y 100 millones de personas.</p>
<p><strong>El toque del rey</strong></p>
<p>En 1528, el escritor Thomas Paynell describió al cáncer como “<em>un tumor melancólico que come partes del cuerpo</em>”. Su nombre, según detalló Galeno en el siglo II, se inspiraba en el parecido entre las venas hinchadas de un tumor externo y las patas de un cangrejo.</p>
<p>La palabra <em>tuberculosis</em> ─del latín tuberculum, diminutivo de tuber, bulto, hinchazón─, por su parte, significa protuberancia o excrecencia y fue empleada por primera vez en el siglo XVII por el anatomista Franciscus Sylvius de Leiden, a quien también se le atribuye la invención de la ginebra. <em>“Al cáncer se lo describía, al igual que a la tuberculosis ─recuerda Sontag en su libro─, como un proceso en el que el cuerpo se consumía”.</em></p>
<p>Una de las primeras referencias de esta enfermedad pulmonar se encuentra en los antiguos textos de la literatura india, los Vedas, en el 1500 a.C., donde se la denomina “<em>yaksma</em>”.</p>
<p>En el siglo V a.C., Hipócrates y sus seguidores la describieron como “<em>phthysis</em>”, la causa más frecuente de enfermedad de su tiempo. Para los chinos era “<em>xulao bing</em>”, para los romanos “<em>consumptione</em>” y para los incas “<em>chaky oncay</em>”.</p>
<p>Desde la Edad Media, a la inflamación de los ganglios linfáticos del cuello ─hoy conocida como escrófula, un proceso infeccioso causado por <em>Mycobacterium tuberculosi</em>s─ se la llamó tanto en Inglaterra y en Francia “el mal del rey” pues se pensaba que solo se curaba con el toque de la realeza.</p>
<p>Entre las mujeres del siglo XIX, la tuberculosis se asoció al atractivo sexual. La obsesión con la <em>estética consuntiva</em> llevó a muchas mujeres a dejar de comer y a blanquearse químicamente la piel.</p>
<p>La práctica comenzó con el rey Eduardo el Confesor en Inglaterra (siglo XI) y Felipe I en Francia (siglo XII): en grandes ceremonias, los monarcas demostraban ante el pueblo su derecho a gobernar otorgado por Dios al tocar a personas afectadas por la enfermedad debajo de la barbilla mientras un capellán recitaba la Biblia. Los tocados además recibían monedas de oro especiales llamadas “<em>piezas táctiles</em>” como amuletos.</p>
<p>La tuberculosis moldeó la vida social en el siglo XIX. Por entonces, los románticos consideraron a la “<em>peste blanca</em>” o “<em>mal du siècle</em>” como una variante de la enfermedad del amor, un exceso de pasión, la “<em>enfermedad del artista</em>” como la retrató Thomas Mann en La montaña mágica.</p>
<p>La delgadez y palidez fantasmal que resaltaba las venas, las mejillas sonrosadas, los ojos brillantes y los labios rojos  impulsó a que fuera considerada una enfermedad elegante pese <em>a la tos permanente, la diarrea implacable, la fiebre y la expectoración de flema y sangre.</em></p>
<p>Se la asoció a la hipersensibilidad, a la creatividad, a la vida bohemia. Como describe Carolyn A. Day en Consumptive Chic: A History of Beauty, Fashion, and Disease, muchas mujeres dejaban de comer y se blanqueaban químicamente la piel para imitar este aspecto. Mientras la tuberculosis provocaba el 25 % de las muertes en Europa, se la glamourizaba.</p>
<p>“<em>La consunción, soy consciente, es una enfermedad halagadora</em>”, escribió Charlotte Brontë en 1849 con respecto a su hermana.</p>
<p>Los románticos consideraron a la tuberculosis como un exceso de pasión, la “<em>enfermedad del artista</em>”</p>
<p>Artistas y pensadores como Alexander Pope, Friedrich Schiller, Anton Chekhov, John Keats, Paul Gauguin, Søren Kierkegaard, Guy de Maupassant, Molière, Henry David Thoreau, Walt Whitman y George Orwell, entre muchos otros, la sufrieron.</p>
<p>Por fin, se separó definitivamente cáncer de tuberculosis en 1882, cuando el microbiólogo alemán Robert Koch descubrió con la ayuda del microscopio que la tuberculosis era una infección bacteriana. Al día de hoy sigue siendo una de las enfermedades más letales del mundo.</p>
<p><strong>Enfermedades de mil nombres</strong><br />
Hasta fines del siglo XIX, reinó la confusión en la medicina: una misma enfermedad podía ser conocida con nombres totalmente distintos en diferentes países o incluso ciudades.</p>
<p>Algunos de los primeros intentos de clasificar sistemáticamente las enfermedades se habían realizado previamente en los siglos XVII y XVIII. Por ejemplo, después de clasificar plantas, el sueco Carl von Linneo centró su atención en la clasificación de enfermedades. El resultado de su estudio fue<a href="http://linnean-online.org/120052/" target="_blank"><em> Genera Morborum</em></a>, publicado en 1759. En este texto dividió las enfermedades en clases, órdenes y especies. Así habló de fiebres con erupciones cutáneas, fiebres críticas y fiebres derivadas de la inflamación.</p>
<p><strong>Hasta fines del siglo XIX, una misma enfermedad podía ser conocida con nombres totalmente distintos. En 1893 se creó un sistema uniforme</strong></p>
<p>En 1769, William Cullen publicó un breve folleto, <a href="https://archive.org/details/SynopsisNosologiaeMethodicae" target="_blank"><em>Synopsis Nosologiae Methodicae</em></a>, que organizó las enfermedades de manera similar según sus síntomas. Allí diferenció 34 variedades de reumatismo crónico e incluyó la gota entre las neurosis.</p>
<p>Estos esfuerzos, sin embargo, se consideran hoy de poca utilidad, en gran parte por las inconsistencias en la nomenclatura. En 1893 se creó un sistema uniforme y fue entonces cuando el <em>Instituto Internacional de Estadística</em> adoptó la primera clasificación global de enfermedades.</p>
<p>El responsable de esta tarea titánica de detallar los nombres y rasgos de cada uno de los enemigos de la salud humana fue el demógrafo francés Jacques Bertillon. La obsesión por el orden corría en su familia. Su hermano Alphonse, además de criminólogo y antropólogo, fue el creador del polémico sistema de identificación de delincuentes mediante medidas antropométricas (longitud, anchura, forma y colores de distintas partes del cuerpo), adoptado en España en 1896.</p>
<p>&#8216;<em>Genera Morborum&#8217; (1759) de Carl von Linneo</em>. Uno de los primeros intentos de clasificar las enfermedades.</p>
<p>Presentado en Chicago, el trabajo del francés era una síntesis de los sistemas que venían usándose en Inglaterra, Alemania y Suiza. La Clasificación de Bertillon de Causas de Muerte, como se llamó al principio, fue rápidamente adoptada por varios países. Desde entonces, ha habido once versiones de este catálogo de<a href="https://icd.who.int/browse11/l-m/en" target="_blank"><em> clasificación de diagnóstico.</em></a></p>
<p>Sin embargo, fue en 2015 cuando la <a href="https://www.who.int/topics/infectious_diseases/naming-new-diseases/en/" target="_blank"><em>Organización Mundial de la Salud</em></a> estableció los parámetros para una correcta denominación, según los cuales el nombre de una enfermedad debe consistir en términos descriptivos genéricos, basados en los síntomas que causa la enfermedad. Si se conoce el patógeno, debe formar parte del nombre.</p>
<p>“<em>La historia demuestra que identificar una nueva enfermedad por su lugar de origen puede conducir a la estigmatización, así como influir en las percepciones de riesgo</em>”, indica Mari Webel, historiadora de la salud pública de la Universidad de Pittsburgh.</p>
<p>Habrá que ver en unos años si los estragos provocados globalmente por la enfermedad COVID-19 permitirán olvidar a la ciudad de Wuhan y a sus desafortunados habitantes.</p>
<p><a title="https://www.agenciasinc.es/Reportajes/Los-nombres-del-miedo-asi-se-han-bautizado-las-enfermedades-que-azotan-al-mundo" href="https://www.agenciasinc.es/Reportajes/Los-nombres-del-miedo-asi-se-han-bautizado-las-enfermedades-que-azotan-al-mundo" target="_blank"><strong>marzo 31/2020 (SINC)</strong></a></p>
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		<title>La sincronización del cerebro con los sonidos del habla facilita el aprendizaje del lenguaje</title>
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		<pubDate>Wed, 06 Mar 2019 05:08:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Logopedia y foniatría]]></category>
		<category><![CDATA[Neurología]]></category>
		<category><![CDATA[Pediatría]]></category>
		<category><![CDATA[cerebro]]></category>
		<category><![CDATA[lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[ritmos de voz externos]]></category>
		<category><![CDATA[ritmos motores del habla]]></category>

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		<description><![CDATA[Investigadores del Instituto de Neurociencias de la Universidad de Barcelona (NeuroUB) y el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL) han estudiado la sincronización de los ritmos motores del habla, es decir, los movimientos coordinados de la lengua, los labios y la mandíbula que posibilitan el discurso, con los ritmos de la señal de audio [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Investigadores del Instituto de Neurociencias de la Universidad de Barcelona (NeuroUB) y el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL) han estudiado la sincronización de los ritmos motores del habla, es decir, los movimientos coordinados de la lengua, los labios y la mandíbula que posibilitan el discurso, con los ritmos de la señal de audio del habla.<span id="more-74190"></span></p>
<p style="text-align: justify"><img class="alignleft wp-image-57842 size-thumbnail" title="La sincronización del cerebro con los sonidos del habla facilita el aprendizaje del lenguaje" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2017/05/comunicacion-y-lenguaje-md-150x150.png" alt="La sincronización del cerebro con los sonidos del habla facilita el aprendizaje del lenguaje" width="150" height="150" />Los resultados, publicados en la revista <a title="https://www.nature.com/articles/s41593-019-0353-z" href="https://www.nature.com/articles/s41593-019-0353-z" target="_blank"><em><strong>Nature Neuroscience</strong></em></a>, muestran que el cerebro de algunas personas se adapta espontáneamente al ritmo de la voz que escuchan, mientras que otros no lo hacen.</p>
<p style="text-align: justify">El cerebro de algunas personas se adapta espontáneamente al ritmo de la voz que escuchan, mientras que otros no lo hacen</p>
<p style="text-align: justify">El trabajo revela que estos patrones reflejan diferencias en aspectos funcionales y estructurales de la red cerebral del lenguaje, así como en la capacidad de aprender palabras nuevas. Este descubrimiento podría ayudar a evaluar el desarrollo cognitivo-lingüístico de los niños.</p>
<p style="text-align: justify">Los humanos son muy buenos sincronizando los movimientos corporales con los sonidos (por ejemplo, cuando movemos los pies o la cabeza al ritmo de una canción). Ocurre sin esfuerzo, sin formación previa, e incluso se ha demostrado esta capacidad en los bebés.</p>
<p style="text-align: justify">La mayor parte de la investigación actual en este ámbito se ha centrado en cómo los movimientos corporales son impulsados por el ritmo musical, pero se sabe muy poco de cómo funciona esta sincronización en el caso del habla.</p>
<p style="text-align: justify">Con el objetivo de profundizar en la vinculación entre los ritmos motores y las señales de audio del habla, los investigadores diseñaron una tarea aparentemente simple: durante un minuto los participantes tenían que escuchar una secuencia rítmica de sílabas (la, de, fum&#8230;) y, al mismo tiempo, debían susurrar continuamente la sílaba ta.</p>
<p style="text-align: justify">El análisis de los resultados encontró un patrón inesperado: la población está dividida en dos grupos. Mientras que algunas personas sincronizan espontáneamente los susurros con la secuencia de sílabas (buenos sincronizadores), otros permanecen impermeables al ritmo externo (malos sincronizadores).</p>
<p style="text-align: justify">“<em>Este efecto es sorprendentemente robusto y muy estable en el tiempo. De hecho, hemos visto replicarse estos patrones en más de 300 personas en diversas condiciones. Por ejemplo, comprobamos que los buenos y malos sincronizadores lo eran también si volvían a realizar la misma tarea el mismo día, al cabo de una semana o al cabo de un mes</em>”, explica Ruth de Diego Balaguer, investigadora de la Unidad de Cognición y Plasticidad Cerebral del IDIBELL y la UB.</p>
<p style="text-align: justify">Diferencias en las conexiones neuronales y el comportamiento</p>
<p style="text-align: justify">Ante unos patrones tan diferenciados, los autores estudiaron si estas variaciones tenían implicaciones en la organización cerebral y en el comportamiento.</p>
<p style="text-align: justify">Para analizar las diferencias fisiológicas, se obtuvieron datos de resonancia magnética de los participantes en el experimento mediante la técnica de tensor de difusión, que permite reconstruir las fibras de sustancia blanca que conectan las diversas regiones cerebrales.</p>
<p style="text-align: justify">Los resultados muestran que los buenos sincronizadores tienen más materia blanca en las vías que conectan áreas de percepción del habla (oído) con áreas de producción de voz (habla).</p>
<p style="text-align: justify">También se realizó un estudio de magnetoencefalografía (MEG) en el que se registró la actividad neuronal mientras los participantes escuchaban pasivamente secuencias rítmicas silábicas.</p>
<p style="text-align: justify">Las áreas relacionadas con la producción del habla también están implicadas en su percepción, lo que ayuda a seguir los ritmos de voz externos</p>
<p style="text-align: justify">Dicho estudio mostró que los buenos sincronizadores se acompasaban más a los estímulos que el otro grupo de personas, y que lo hacía la parte del cerebro implicada en la planificación motora del lenguaje.</p>
<p style="text-align: justify">“<em>Eso implica que las áreas relacionadas con la producción del habla también están implicadas en la percepción del habla, lo que probablemente nos ayuda a hacer un seguimiento de los ritmos de voz externos</em>”, detalla de Diego Balaguer.</p>
<p style="text-align: justify">Finalmente, los investigadores comprobaron las divergencias en el comportamiento entre los dos grupos. “Testamos si había diferencias entre sincronizadores buenos y malos en el aprendizaje de nuevas palabras escuchadas en habla continua, y observamos que los buenos sincronizadores aprenden mejor que el otro grupo”, destaca la experta.</p>
<p style="text-align: justify">Nuevas vías de investigación<br />
El experimento podría servir para caracterizar las diferencias individuales y potenciar la investigación lingüística.</p>
<p style="text-align: justify">Esta metodología puede encontrar efectos que antes estaban enmascarados agrupando poblaciones con atributos neuronales y de comportamiento sustancialmente distintos.</p>
<p style="text-align: justify">“A<em>demás, pensamos que el uso de esta prueba podría reforzar el diagnóstico precoz de diferentes patologías (por ejemplo, alzhéimer, párkinson o esclerosis múltiple) y ayudar a evaluar el desarrollo cognitivo-lingüístico de los niños</em>”, concluye de Diego Balaguer.</p>
<p style="text-align: justify"><a title="https://www.agenciasinc.es/Noticias/La-sincronizacion-del-cerebro-con-los-sonidos-del-habla-facilita-el-aprendizaje-del-lenguaje" href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/La-sincronizacion-del-cerebro-con-los-sonidos-del-habla-facilita-el-aprendizaje-del-lenguaje" target="_blank"><strong>marzo 05/ 2019 (SINC)</strong></a></p>
<p style="text-align: justify"><strong>Referencia bibliográfica:</strong></p>
<p style="text-align: justify">M. Florencia Assaneo, Pablo Ripollés, Joan Orpella, Wy Ming Lin, Ruth de Diego-Balaguer y David Poeppel. ‘<a title="https://www.nature.com/articles/s41593-019-0353-z" href="https://www.nature.com/articles/s41593-019-0353-z" target="_blank">Spontaneous synchronization to speech reveals neural mechanisms facilitating language learning</a>’. Nature Neurosciences. Doi: 10.1038/s41593-019-0353-z</p>
<p style="text-align: justify"> Este trabajo ha recibido el apoyo de la ayuda NIH 2R01DC05660 de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos  y del programa FP7Ideas con la ayuda ERC-StG-313841 del Consejo Europeo de Investigación (ERC).</p>
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		<title>Hablar mientras dormimos</title>
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		<pubDate>Mon, 04 Mar 2019 05:05:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Temas la Salud y Medicina]]></category>
		<category><![CDATA[lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[sentido en las frases]]></category>
		<category><![CDATA[somniloquia]]></category>
		<category><![CDATA[vocalización]]></category>

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		<description><![CDATA[Hablar en sueños resulta un fenómeno interesante para los expertos ya que se produce una conducta motora (muy reducida) que, además, implica toda una serie de mecanismos mentales: lenguaje, sentido en las frases, vocalización. La investigación de este trastorno puede aportar mucha información en algunos aspectos muy relevantes como, por ejemplo, cómo funciona la memoria [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Hablar en sueños resulta un fenómeno interesante para los expertos ya que se produce una conducta motora (muy reducida) que, además, implica toda una serie de mecanismos mentales: lenguaje, sentido en las frases, vocalización.<span id="more-74153"></span></p>
<p style="text-align: justify"><img class="alignleft wp-image-74154 size-thumbnail" title="Hablar mientras dormimos" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2019/03/Sueñoww-150x121.jpg" alt="Hablar mientras dormimos" width="150" height="121" />La investigación de este trastorno puede aportar mucha información en algunos aspectos muy relevantes como, por ejemplo, cómo funciona la memoria durante el sueño al estudiar cómo las personas hablan y manejan información recogida durante el día en estas conversaciones mientras duermen.</p>
<p style="text-align: justify">El fenómeno en sí mismo implica que una persona, mientras está dormida y sin despertar, pronuncia sonidos, palabras, llegando incluso a producir enunciados completos que pueden tener sentido. De hecho, en algunas ocasiones, cuando se le contesta a una persona durante un episodio de somniloquia, ésta puede contestar manteniendo una conversación relativamente coherente y con sentido, manifiesta el Dr. Alejandro Guillén Riquelme de Cátedra de Investigación de Sueño de la Universidad de Granada-Grupo Lo Monaco (España).</p>
<p style="text-align: justify">“<em>Por supuesto, la persona que está hablando en sueños no es consciente de este hecho y, habitualmente cuando despierta, no recordará la conversación producida. Otra de las características curiosas es que las personas pueden entonar adecuadamente; es decir, realizando inflexiones adecuadas en el tono, no siendo únicamente un lenguaje robótico y plano</em>”.</p>
<p style="text-align: justify">Pese a que este fenómeno puede darse en cualquier fase del sueño, se da con mayor frecuencia en la fase de sueño paradójico (REM) y, habitualmente, se produce asociado a sueños, donde la persona verbaliza palabras o frases adecuadas al contenido del sueño. Si bien es cierto que, aspectos como la influencia de las fases del sueño sobre la aparición de estos episodios sin que la persona sueñe no están del todo claros.</p>
<p style="text-align: justify">Otro de los aspectos interesantes es que la persona que está hablando en sueños no tiene por qué dar información veraz. En estos estados se puede mentir o decir cosas sin ningún sentido que, para el oyente, puedan parecer coherentes.</p>
<p style="text-align: justify">En cuanto a la somniloquia, este fenómeno y las incógnitas que aun lo rodean deberán ser abordados en futuros estudios ya que, pese a que ha sido analizado, no es uno de los principales focos de investigación del sueño por varios motivos.</p>
<p style="text-align: justify">El primero de ellos, es que se trata de una situación infrecuente, que no se vincula directamente con ningún trastorno físico o psicológico y que no supone ningún problema para la persona cuando se da de forma aislada. Además de ello, es un fenómeno difícil de producir en condiciones de laboratorio pese a que diversas investigaciones así lo han realizado.</p>
<p style="text-align: justify">Pese a ello, es un fenómeno interesante para los expertos ya que puede aportar información del funcionamiento de la memoria durante el sueño. Nuestros cerebros no son menos activos cuando dormimos, como se pensaba, son activos solo que de manera diferente. El cerebro en vigilia recolecta información, mientras que el cerebro dormido consolida lo recolectado, sería una especie de paso de “grabar” a “editar”.  El sueño refuerza nuestra memoria, por ello toda actividad relacionada en este proceso es interesante estudiarla.</p>
<p style="text-align: justify"><a title="https://noticiasdelaciencia.com/art/31690/hablar-mientras-dormimos" href="https://noticiasdelaciencia.com/art/31690/hablar-mientras-dormimos" target="_blank"><strong>marzo 03/2019 (NCYT)</strong></a></p>
<p style="text-align: justify"><strong> Fuente: Universidad de Granada / Fundación Descubre</strong></p>
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		<title>Los oyentes se hacen una idea de la personalidad del hablante a través de su voz, con independencia del idioma</title>
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		<pubDate>Fri, 01 Mar 2019 05:45:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Lic. Heidy Ramírez Vázquez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Logopedia y foniatría]]></category>
		<category><![CDATA[habla]]></category>
		<category><![CDATA[idioma]]></category>
		<category><![CDATA[lenguaje]]></category>

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		<description><![CDATA[Un artículo ha demostrado que la voz hace que los oyentes se hagan una idea muy rápida de la personalidad del hablante, independientemente del idioma del oyente, ya sea nativo o extranjero. Los investigadores realizaron un estudio a gran escala en el que se pidió a oyentes españoles que juzgaran los rasgos de personalidad (fiabilidad, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Un artículo ha demostrado que la voz hace que los oyentes se hagan una idea muy rápida de la personalidad del hablante, independientemente del idioma del oyente, ya sea nativo o extranjero.<span id="more-74087"></span></p>
<p style="text-align: justify"><img class="alignleft wp-image-58155 size-thumbnail" title="Los oyentes se hacen una idea de la personalidad del hablante a través de su voz, con independencia del idioma" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2017/05/hablar-150x150.jpg" alt="Los oyentes se hacen una idea de la personalidad del hablante a través de su voz, con independencia del idioma" width="150" height="150" />Los investigadores realizaron un estudio a gran escala en el que se pidió a oyentes españoles que juzgaran los rasgos de personalidad (fiabilidad, dominio, competencia) al escuchar la voz de personas hispanohablantes al producir la palabra «hola» (idioma nativo) o de personas anglosajonas al producir la palabra «hello» ( idioma extranjero). Las calificaciones de la personalidad percibida fueron altamente consistentes entre los oyentes, independientemente del idioma en que se evaluaron las voces. Esto sugiere que debe haber ciertas propiedades invariables de la voz que indiquen la fiabilidad o competencia de una persona.</p>
<p style="text-align: justify">Además, tras escuchar sólo una palabra, los oyentes crean rápidamente un espacio de «voz social» donde las voces se agrupan de acuerdo con dos dimensiones principales, una que enfatiza los rasgos de valencia (confianza, calidez) y otra que enfatiza la fuerza (dominancia, agresividad), pero esta agrupación es independiente del idioma del hablante, nativo o extranjero.</p>
<p style="text-align: justify">En resumen, el estudio revela que la percepción de la voz social contiene ciertos elementos invariantes entre las lenguas/culturas, mientras que otros están modulados por el fondo cultural y lingüístico de los oyentes. Publicado en <a title="https://www.nature.com/articles/s41598-018-36518-6" href="https://www.nature.com/articles/s41598-018-36518-6" target="_blank"><em><strong>Sci Rep 2019</strong></em></a></p>
<p style="text-align: justify"><a title="https://www.neurologia.com/noticia/7113/los-oyentes-se-hacen-una-idea-de-la-personalidad-del-hablante-a-traves-de-su-voz-con-independencia-del-idioma" href="https://www.neurologia.com/noticia/7113/los-oyentes-se-hacen-una-idea-de-la-personalidad-del-hablante-a-traves-de-su-voz-con-independencia-del-idioma" target="_blank"><strong>febrero 28 /2019 (neurologia.com)</strong></a></p>
<p style="text-align: justify">
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		<title>El cerebro atiende más al lenguaje cuando se ven los movimientos faciales</title>
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		<pubDate>Tue, 10 Jul 2018 05:05:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Lic. Heidy Ramírez Vázquez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Temas la Salud y Medicina]]></category>
		<category><![CDATA[cerebro]]></category>
		<category><![CDATA[lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[neurofisiología]]></category>

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		<description><![CDATA[Los movimientos oculares o labiales que se producen en la conversación cara a cara no solo adquieren gran valor social, también cerebral. Por primera vez, una investigación internacional en la que participa la Universidad Complutense de Madrid revela que durante la comprensión del lenguaje el cerebro muestra una actividad diferente si recibe información visual de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Los movimientos oculares o labiales que se producen en la conversación cara a cara no solo adquieren gran valor social, también cerebral. <span id="more-68345"></span></p>
<p style="text-align: justify">Por primera vez, una investigación internacional en la que participa la Universidad Complutense de Madrid revela que durante la comprensión del lenguaje el cerebro muestra una actividad diferente si recibe información visual de los movimientos faciales del interlocutor, según una investigación de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y de la Universidad de Humboldt (Alemania).</p>
<p style="text-align: justify"><img class="alignleft wp-image-68428" title="El cerebro atiende más al lenguaje cuando se ven los movimientos faciales" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2018/07/lenguaje-cerebro.jpg" alt="El cerebro atiende más al lenguaje cuando se ven los movimientos faciales" width="150" height="106" />El estudio, publicado en la revista <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/29715582" target="_blank"><strong><em>Cortex</em></strong></a>, se realizó con el objetivo de indagar en las particularidades cerebrales de la comunicación frente a frente para conocer cómo los movimientos faciales de los hablantes, pueden influir en la comprensión semántica de oraciones.</p>
<p style="text-align: justify">“Aunque nos pueda parecer que es indiferente, al cerebro le importa mucho que la persona que nos habla esté delante y podamos verla además de oírla. En estas circunstancias en las que el contexto social es más rico y permite recibir información tanto de la mirada como especialmente de los labios, se presta mucha más atención a cada una de las palabras que escuchamos”, explica David Hernández Gutiérrez, miembro de la Sección de Neurociencia Cognitiva del Centro Mixto UCM-ISCIII de Evolución y Comportamiento Humanos.</p>
<p style="text-align: justify">Sin embargo, lo curioso es que ese efecto no ocurre siempre. Según los resultados de la investigación, únicamente cuando el lenguaje es sencillo y no requiere gran esfuerzo comprenderlo, ver la cara en movimiento del interlocutor aumenta la atención de la persona que escucha, de manera similar a como lo hacen, por ejemplo, las emociones.</p>
<p style="text-align: justify">“Cuando el contenido del lenguaje es difícil de entender, el cerebro se centra en los procesos lingüísticos, dejando de lado la información social que recibe de manera visual”, aclara el investigador de la UCM.</p>
<p style="text-align: justify"><strong>Actividad eléctrica cerebral peculiar</strong></p>
<p style="text-align: justify">Esta investigación comprendió tres experimentos con electroencefalografía, en los que los participantes escuchaban oraciones acompañadas por el correspondiente vídeo de la persona hablando, o por una imagen estática de la misma persona, mientras se registraba su actividad eléctrica cerebral.</p>
<p style="text-align: justify">Algunas de estas frases eran predecibles, siendo la compresión semántica sencilla, pero otras eran impredecibles, lo que dificultaba su comprensión. Los resultados obtenidos mostraron que la comprensión semántica de las oraciones impredecibles no se vio afectada en absoluto por el dinamismo facial.</p>
<p style="text-align: justify">Sin embargo, hubo un resultado interesante e inesperado: la actividad eléctrica cerebral correspondiente a la comprensión de frases predecibles mostró una actividad peculiar cuando iban acompañadas del vídeo y que no ocurría ante una imagen estática del hablante.</p>
<p style="text-align: justify">“Esta respuesta cerebral, caracterizada como una Positividad Posterior Tardía, era particularmente grande cuando se mostraba la cara completa, y más pequeña cuando se tapaban los ojos y especialmente la boca. Esto reflejaría un aumento de la atención en contextos comunicativos realistas, parecidos a una situación natural de una conversación cara a cara”, señala Hernández Gutiérrez.</p>
<p style="text-align: justify">Hasta ahora, la psicología y la neurociencia cognitiva se habían centrado en la percepción de fonemas o palabras aisladas en la comunicación cara a cara pero “el lenguaje es mucho más, contiene oraciones que llevan un mensaje que hay que comprender”, concluye el experto. Y el cerebro prefiere entenderlos en persona.<br />
<a title="https://www.agenciasinc.es/Noticias/El-cerebro-atiende-mas-al-lenguaje-cuando-se-ven-los-movimientos-faciales" href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/El-cerebro-atiende-mas-al-lenguaje-cuando-se-ven-los-movimientos-faciales" target="_blank"><strong>julio 10/2018 (SINC)</strong></a></p>
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		<title>Genetistas detrás de los fundamentos del lenguaje</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Nov 2017 05:49:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Lic. Heidy Ramírez Vázquez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Genética clínica]]></category>
		<category><![CDATA[Neurología]]></category>
		<category><![CDATA[gen FoxP2]]></category>
		<category><![CDATA[lenguaje]]></category>

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		<description><![CDATA[Anthony Monaco, codescubridor del gen &#8216;FOXP2&#8242;, revisa la investigación actual del complejo nexo entre lenguaje y genética. La comprensión de los fundamentos genéticos de las funciones cognitivas sigue siendo uno de los grandes retos por resolver. Tras el descubrimiento del gen FOXP2, la relación entre lenguaje y genética parecía más que evidente. Sin embargo, tras [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Anthony Monaco, codescubridor del gen &#8216;FOXP2&#8242;, revisa la investigación actual del complejo nexo entre lenguaje y genética.<span id="more-62100"></span></p>
<p><a href="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2017/11/lenguaje.jpg"><img class="alignleft  wp-image-62184" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2017/11/lenguaje-300x105.jpg" alt="lenguaje" width="237" height="83" /></a>La comprensión de los fundamentos genéticos de las funciones cognitivas sigue siendo uno de los grandes retos por resolver. Tras el descubrimiento del gen <em>FOXP2</em>, la relación entre lenguaje y genética parecía más que evidente. Sin embargo, tras la euforia inicial han seguido años en los que desentrañar los misterios tras algo tan humano como el habla no está más cerca de ser develado. Para explorar más a fondo esta relación, la Fundación «la Caixa» ha organizado un ciclo de conferencias sobre lenguaje y cerebro, en el marco de la exposición <em>Talking Brains</em> de Cosmocaixa.</p>
<div class="Texto">
<p>Anthony Monaco, presidente de la Universidad Tufts y codescubridor del gen <em>FOXP2</em>, ha sido uno de los invitados a participar para aportar su visión sobre el momento en el que se encuentra la investigación científica en este campo. Monaco, que inició sus trabajos estudiando la distrofia muscular en la década de 1980, participó en el estudio que permitió identificar el gen que provocaba un trastorno hereditario en el habla dentro de una familia.</p>
<p>Este problema concreto y definido fue visto como una oportunidad de oro para establecer una relación entre genética y lenguaje. «Ahí fue cuando nos dimos cuenta de que podíamos identificar el gen y nos abrió una ventana de oportunidades para comprender cómo la simple mutación de este gen podía llegar a causar problemas en el habla», explica Monaco a Diario Médico.</p>
<p>El descubrimiento de este gen parecía abrir un camino para encontrar la relación con otros, pero tras 15 años trabajando todavía no se ha llegado a relacionar tan directamente ningún otro. «Desde entonces hemos intentado identificar otros genes que estuvieran relacionados con formas comunes de trastornos en el lenguaje. Pero es algo muy complicado por el gran número de genes implicados en algo tan complejo como es el habla. Hemos de ser muy cautos cuando creemos que hemos identificado algún gen que pueda estar relacionado con este tipo de problemas».</p>
<p><strong>Entendiendo a &#8216;FOXP2&#8242;</strong></p>
<p>Como el lenguaje es una construcción cultural, es evidente que aquellos niños que no lo desarrollan de forma normal han de tener algún problema genético. «Puede ser cierto que existan también causas ambientales, pero en la mayoría de los casos se trata de algo genético. Esto no quiere decir que sea fácil localizarlo, ya que estos factores ambientales pueden condicionar que la presencia del gen sea más débil».</p>
<p>El descubrimiento de <em>FOXP2</em> ha permitido sin embargo dar pasos trascendentales a la hora de interpretar la relación entre el lenguaje y la red neuronal. Se trata de un gen regulador de la función de otros, presente también en animales, lo que facilita en cierta medida su estudio. «Sabemos que, en los ratones, si el gen no funciona, emiten sonidos diferentes a los normales. Y en los pájaros si es defectuoso son incapaces de aprender melodías. También hemos visto que en la mosca de la fruta puede estar relacionado con el proceso de asociación como colonia y puede condicionar su comportamiento».</p>
<p>La investigación realizada sobre este gen ha permitido también entender mejor la forma en que se regula y las familias en que puede llegar a mutar y su relación con diferentes tipos de deficiencias del lenguaje. Y evidentemente, esto tiene su traslación al ser humano. Sin embargo, no todo son buenas noticias en el campo de la genética relacionada con el habla. «En lo que no hemos tenido éxito es en identificar otros genes que puedan estar involucrados en problemas del habla. Es evidente que no puede haber solo uno, en eso estamos todos de acuerdo, ya que tienen que existir cientos de genes envueltos en un proceso tan complejo como el lenguaje. Pero es difícil llegar a ellos», añade Anthony Monaco.</p>
<p>Aunque esto no será porque no se estén buscando. Según Monaco, desde que en 2001 fue identificado <em>FOXP2</em> se ha estado trabajando para localizar nuevas causas de enfermedades del lenguaje, sin que se haya llegado a obtener ningún resultado significativo. «Sabemos que hay muchas causas por identificar en la genética que aumentan los riesgos de padecer alguna de estas enfermedades. Pero están tan distribuidos que no nos dice mucho sobre la biología y su complejidad. Hay mucha gente trabajando con la esperanza de encontrar alrededor de cincuenta genes en enfermedades comunes, pero existen muchas variantes y muchos factores que lo hacen complejo».</p>
<p>La falta de comunicación o la incapacidad de mantener la mirada son dos indicadores que pueden englobarse en alguna de las formas del espectro autista. «He trabajado también con estos trastornos y se han podido identificar algunos genes relacionados, pero es difícil descubrir cuáles son exactamente los genes que contribuyen a la aparición de este trastorno. Pero lo cierto es que FOXP2 no tiene relación con estos, sino con niños con dificultades del lenguaje más relacionadas con la vocalización».<br />
<a href="http://genetica.diariomedico.com/2017/10/26/area-cientifica/especialidades/genetica/genetistas-detras-de-los-fundamentos-del-lenguaje" target="_blank">noviembre 1/2017 (diariomedico.com)</a></p>
</div>
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		<title>Los fósiles pueden aportar indicaciones sobre la evolución del lenguaje</title>
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		<pubDate>Sat, 15 Jul 2017 05:49:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Lic. Heidy Ramírez Vázquez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Neurología]]></category>
		<category><![CDATA[Paleontología]]></category>
		<category><![CDATA[evidencias fósiles]]></category>
		<category><![CDATA[lenguaje]]></category>

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		<description><![CDATA[Un artículo de un paleoneurólogo del Centro Nacional de Investigación Sobre la Evolución Humana de Burgos evalúa las evidencias fósiles sobre los cambios cerebrales asociados a las áreas del lenguaje. El autor explica que muchas de estas áreas están sujetas a vínculos arquitectónicos del cráneo, por lo que no es posible establecer si se trata [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Un artículo de un paleoneurólogo del Centro Nacional de Investigación Sobre la Evolución Humana de Burgos evalúa las evidencias fósiles sobre los cambios cerebrales asociados a las áreas del lenguaje. El autor explica que muchas de estas áreas están sujetas a vínculos arquitectónicos del cráneo, por lo que no es posible establecer si se trata de cambios evolutivos asociados a variaciones de la organización del cerebro.<span id="more-59462"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<div class="clearFix wysiwyg">
<div id="galeriaContenido">
<div class="galleria-item from-wysiwyg"><img class="alignleft" title="Un artículo evalúa las evidencias fósiles sobre los cambios cerebrales asociados a las áreas del lenguaje. / Bruner (Front Hum Neurosci 2017)" src="http://www.agenciasinc.es/var/ezwebin_site/storage/images/noticias/los-fosiles-pueden-aportar-indicaciones-sobre-la-evolucion-del-lenguaje/6013151-1-esl-MX/Los-fosiles-pueden-aportar-indicaciones-sobre-la-evolucion-del-lenguaje_image_380.jpg" alt="Un artículo evalúa las evidencias fósiles sobre los cambios cerebrales asociados a las áreas del lenguaje. / Bruner (Front Hum Neurosci 2017)" width="221" height="218" /></div>
</div>
<p class=" text-justify">Emiliano Bruner, paleoneurólogo del Centro Nacional de Investigación Sobre la Evolución Humana (CENIEH), acaba de publicar un artículo de opinión en la revista<em> <strong><a href="http://journal.frontiersin.org/article/10.3389/fnhum.2017.00349/full" target="_blank">Frontiers in Human Neurosciences</a></strong></em>, en el que se evalúan las evidencias fósiles sobre los cambios cerebrales asociados a las áreas del lenguaje, y se explica que muchas de estas áreas están sujetas a vínculos arquitectónicos del cráneo, por lo que no es posible establecer si se trata de cambios evolutivos asociados a variaciones de la organización del cerebro.</p>
<p class=" text-justify">“Es el caso de la corteza frontal, vinculada a la anatomía de la cara, y que además incluye rasgos anatómicos que todavía no se conocen a fondo ni siquiera en nuestra propia especie”, señala Bruner, para quien los fósiles pueden aportar indicaciones adicionales sobre la evolución del lenguaje, pero no concluyentes.</p>
<div class="lado frt">
<p>&nbsp;</p>
</div>
<p class=" text-justify"><strong>Cambios cognitivos</strong></p>
<p class=" text-justify">El &#8216;distrito&#8217; del cerebro que más ha cambiado a nivel de anatomía general, sobre todo en nuestra especie, son las áreas parietales. Es interesante observar que estas áreas son cruciales para la gestión de la manualidad, un factor desde siempre relacionado con el habla, así como para las sensaciones y simulaciones asociadas al cuerpo, procesos también relacionados con la descodificación del lenguaje.</p>
<p class=" text-justify">“Habría que evaluar entonces si las variaciones de las capacidades dedicadas a la percepción del cuerpo puedan haber participado en los cambios cognitivos asociados a la evolución del lenguaje.” señala Bruner.</p>
<p class=" text-justify">El artículo titulado «Language, Paleoneurology, and the Fronto-Parietal System” forma parte del volumen “Language at the Interface Between the Skull and the Brain”, coordinado por Antonio Benítez-Burraco, de la Universidad de Huelva, y por Wanda Lattanzi, de la Università Cattolica del Sacro Cuore de Roma.<br />
<a href="http://www.agenciasinc.es/Noticias/Los-fosiles-pueden-aportar-indicaciones-sobre-la-evolucion-del-lenguaje" target="_blank">julio 14/2017 (agenciasinc.es)</a></p>
</div>
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		</item>
		<item>
		<title>Desarrollan proyecto para retrasar pérdida de memoria en vejez</title>
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		<pubDate>Thu, 10 Dec 2015 06:30:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Lic. Heidy Ramírez Vázquez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Neurología]]></category>
		<category><![CDATA[Psicología]]></category>
		<category><![CDATA[adultos mayores]]></category>
		<category><![CDATA[capacidad resolver problemas]]></category>
		<category><![CDATA[lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[pérdida de memoria]]></category>
		<category><![CDATA[proceso de atención]]></category>
		<category><![CDATA[toma de decisiones]]></category>

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		<description><![CDATA[Investigadoras de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) desarrollaron un proyecto enfocado en retrasar los efectos negativos de la vejez y retomar las habilidades que se deterioran con el tiempo en las personas mayores de 50 años. La coordinadora del posgrado en neuropsicología de la Facultad de Psicología, Xóchitl Angélica Ortiz Jiménez y la [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div id="yass_top_edge_dummy" style="width: 1px;height: 1px;padding: 0px;margin: -11px 0px 0px;border-width: 0px;text-align: justify"></div>
<div id="yass_top_edge"></div>
<p style="margin-top: 10px;text-align: justify">Investigadoras de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) desarrollaron un proyecto enfocado en retrasar los efectos negativos de la vejez y retomar las habilidades que se deterioran con el tiempo en las personas mayores de 50 años.<span id="more-47039"></span><br />
La coordinadora del posgrado en neuropsicología de la Facultad de Psicología, Xóchitl Angélica Ortiz Jiménez y la investigadora Diana Angélica Romo Galindo, son las autoras del proyecto mediante el cual tratan de desmentir que el llegar a la tercera edad significa la pérdida de la memoria y las habilidades cognitivas.</p>
<p style="text-align: justify">«Esta investigación está abocada en tratar de conocer, entender y tener información acerca de cuáles son los procesos que cambian con la edad de las personas, es decir, cómo se modifica su proceso de atención, memoria, lenguaje, capacidad para resolver problemas y toma de decisiones», comentó Ortiz Jiménez.</p>
<p style="text-align: justify">Indicó que «normalmente se cree que todo en la adultez empieza a ser deterioro, que todo cambia o que tiene que ir en decremento, pero la realidad es que no hay datos exactos sobre el tema».</p>
<p style="text-align: justify">La investigadora universitaria había ya trabajado en el tema durante sus estudios del doctorado en neuropsicología, cuando evaluó las distintas demencias en el adulto mayor, esfuerzo que la hizo acreedora del Premio de Investigación UANL 2015 en el área de humanidades.</p>
<p style="text-align: justify">Este estudio lleva más de cinco años de desarrollo, y desde hace dos, en que concluyó el análisis de 150 adultos mayores, los resultados han llenado las expectativas y permitido dar un seguimiento claro de la finalidad del proyecto, dijo.</p>
<p style="text-align: justify">«Hemos podido realizar estudios concretos sobre cómo cambia el proceso de atención en las personas mayores y descubrir que el componente de la atención selectiva tiende a disminuir con la edad a partir de los 65 años de edad», expresó.</p>
<p style="text-align: justify">Asimismo, «el proceso de inhibición, es decir, la obtención de respuestas que no son socialmente apropiadas, cambia a partir de los 67 años de edad».</p>
<p style="text-align: justify">Explicó que en 150 adultos mayores que acudían a la consulta sin quejas de memoria «detectamos que alrededor del 13 por ciento de ellos presenta lo que se conoce como deterioro cognitivo leve, es decir, una demencia, pero los datos nos dicen que pueden evolucionar hacia una demencia como el alzhéimer».</p>
<p style="text-align: justify">La finalidad del estudio, comentó Ortiz Jiménez, es aportar conocimiento acerca de qué procesos cambian y en qué momento de la vida empiezan a manifestarse, para implementar tratamientos no farmacológicos y así mantener las funciones que no se han deteriorado y proporcionar nuevas estrategias para detener aquellas que han empezado a afectarse.</p>
<p style="text-align: justify">«El hecho de que a una persona se le olviden las cosas no significa necesariamente que sea por la edad, aunque por naturaleza se tiende a decir que es normal que se le olviden las cosas a una persona porque ya está viejita, pues en realidad puede ser un deterioro o el inicio de una enfermedad», explicó.</p>
<p style="text-align: justify">Precisó que «con el conocimiento obtenido podemos tratar de desmitificar esta creencia de que ser adulto mayor significa pérdida, ya que no todo es de esta forma en este segmento de la población».</p>
<p style="text-align: justify">Aunado a su investigación, en próximas fechas el Centro de Investigación y Desarrollo en Ciencias de la Salud (CIDICS) acondicionará sus instalaciones para darle seguimiento y un apoyo mayor a este proyecto, enfatizó.</p>
<p style="text-align: justify">diciembre 10/2015 (Notimex) <strong>Tomado del Boletín de Prensa Latina Copyright 2015. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.</strong></p>
<p style="text-align: justify">
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		<title>Los bebés practican el habla mucho antes de pronunciar palabras</title>
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		<pubDate>Fri, 18 Jul 2014 06:08:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Lic. Heidy Ramírez Vázquez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Neurología]]></category>
		<category><![CDATA[aprendizaje]]></category>
		<category><![CDATA[bebés]]></category>
		<category><![CDATA[lenguaje]]></category>

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		<description><![CDATA[A partir del año de vida, los bebés comienzan a entender el lenguaje de manera similar a los adultos. Su cerebro reacciona de manera distinta ante su lengua materna que ante idiomas extranjeros, según una investigación publicada en la revista «Proceedings» de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos («PNAS«). Las interacciones sociales y [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>A partir del año de vida, los bebés comienzan a entender el lenguaje de manera similar a los adultos. Su cerebro reacciona de manera distinta ante su lengua materna que ante idiomas extranjeros, según una investigación publicada en la revista «Proceedings» de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos («<a href="http://www.pnas.org/content/early/2014/07/10/1410963111.abstract?sid=aeab64f2-de41-4062-8544-44430aeff78e" target="_blank"><strong>PNAS</strong></a>«).<span id="more-35097"></span></p>
<p>Las interacciones sociales y el habla lenta y clara de sus padres o cuidadores ayudan a los niños a aprender a hablar, y mucho antes de hecho de que pronuncien sus primeras palabras.</p>
<p>Los investigadores en torno a Patricia Kuhl, de la Universidad de Washington, en Seattle, registraron con un escáner de la cabeza la actividad de distintas zonas del cerebro en niños de siete a doce meses y en adultos cuando escuchaban palabras conocidas y extrañas.</p>
<p>Con siete meses, en los niños reaccionaban tanto las áreas auditivas del cerebro, encargadas de elaborar el lenguaje, como las áreas motoras. La actividad en estas últimas apunta a que los bebés están practicando en la imaginación la forma en que se conforman ciertas palabras. No se reconocían diferencias entre la lengua materna y otra desconocida.</p>
<p>Entre los 11 y 12 meses, esto cambia. Las áreas auditivas reaccionan mucho más ante los sonidos familiares, mientras que las motoras se activan más ante los sonidos desconocidos. Eso hace suponer a los investigadores que para los niños es más difícil imaginarse cómo son los movimientos que forman los sonidos. Los cerebros de adultos reaccionan de una forma similar ante lenguas extranjeras.</p>
<p>«Que hayamos encontrado una actividad en las áreas motoras del cerebro cuando los niños solamente están escuchando es significativo, porque implica que el cerebro de los bebés empieza a practicar las respuestas muy pronto», señala Kuhl en un comunicado sobre el estudio.</p>
<p>Es muy probable que el cerebro de bebés de siete meses ya esté tratando de descubrir con qué movimientos de la boca y la lengua surjen ciertos sonidos.</p>
<p>El estudio también muestra que la pronunciación exagerada ayuda a los niños a imitar lo que oyen. «El lenguaje de los padres es muy exagerado, y cuando los niños pequeños lo escuchan a sus cerebros les resulta probablemente más fácil modelar los movimientos necesarios para hablar», señala Kuhl.<br />
julio 17/2014 (DPA)</p>
<p><strong>Tomado del Boletín de Prensa Latina: Copyright 2012 «Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.»</strong></p>
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		<title>Reubican área del cerebro que procesa el habla</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Feb 2012 06:06:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María T. Oliva Roselló]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Temas la Salud y Medicina]]></category>
		<category><![CDATA[corteza auditiva]]></category>
		<category><![CDATA[lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[neurofisiología]]></category>
		<category><![CDATA[reconocimiento de objetos]]></category>

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		<description><![CDATA[La parte del cerebro humano que procesa el  habla se encuentra localizada en una sección diferente a la que se creía, de  acuerdo con un estudio estadounidense , por lo que los científicos señalaron la necesidad de actualizar los textos médicos. Durante mucho tiempo, se creyó que el área de Wernicke, que lleva el nombre  [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La parte del cerebro humano que procesa el  habla se encuentra localizada en una sección diferente a la que se creía, de  acuerdo con un estudio estadounidense , por lo que los científicos señalaron la necesidad de actualizar los textos médicos.<span id="more-20387"></span></p>
<p>Durante mucho tiempo, se creyó que el área de Wernicke, que lleva el nombre  del neurólogo alemán que la definió a finales de los años 1800, se localizaba  en la parte posterior de la corteza cerebral, detrás de la corteza auditiva,  que procesa los sonidos.</p>
<p>Pero un estudio científico del Centro Médico de la Universidad de  Georgetown, en Washington, que tomó en cuenta más de 100 resonancias  magnéticas, mostró que el área de Wernicke está tres centímetros más cerca de  la parte frontal del cerebro y que se encuentra delante de la corteza auditiva,  y no detrás como se creía.</p>
<p>«Los libros de texto deben ser actualizados», dijo el profesor de  neurociencias Josef Rauschecker, principal autor del estudio, que fue publicado  en la revista<a href="http://www.pnas.org/content/early/2012/01/31/1113427109.abstract?sid=8a67b0c7-170c-4218-a533-2fa8e6511998" target="_blank"><em><strong> Proceedings of the National Academy of Sciences</strong></em></a> ( doi: 10.1073/pnas.1113427109).</p>
<p>Rauschecker y sus colegas basaron su investigación en 115 estudios previos  que investigaron la percepción del habla y usaron ya sea imágenes de resonancia  magnética (IMR) o tomografías por emisión de positrones (PET por su sigla en  inglés).</p>
<p>Un análisis de las imágenes cerebrales del estudio arrojó la nueva  localización del el área de Wernicke, dando una nueva perspectiva para tratar a  los pacientes que sufren de daño cerebral o embolia.</p>
<p>«Si un paciente no puede hablar o entender el lenguaje, ahora tenemos una  buena pista sobre el lugar en el que el daño se produjo», dijo Rauschecker.</p>
<p>El descubrimiento aporta además inquietantes interrogantes sobre los  origenes del lenguaje de los humanos y los primates, cuya zona cerebral de  procesamiento del lenguaje se sitúa en la misma zona que la nueva área de  Wernicke de los humanos.</p>
<p>«Estos hallazgos sugieren que la arquitectura y el procesamiento entre las  dos especies es más similar de lo que la gente creía», dijo Rauschecker.</p>
<p>Otro de los principales autores del estudio, Iain DeWitt, un candidato a  doctorado del Programa Interdisciplinario de Neurociencias de la Universidad de  Georgetown, dijo que el estudio confirma lo que otros han hallado desde que fue  posible realizar imágenes cerebrales a principios de los años 90.</p>
<p>«La mayoría de los expertos en imágenes cerebrales se rehusaban a  contradecir un siglo de conocimientos con base en lo que entonces era una  metodología relativamente nueva», dijo.</p>
<p>«El objetivo de nuestro estudio es impulsar la reconciliación entre la  información (disponible) y la teoría», concluyó.<br />
Enero 30/2012 WASHINGTON,   (AFP) &#8211;</p>
<p>Nota: Los lectores del dominio *sld.cu acceden al texto completo a través de <strong>Hinari.</strong></p>
<p>Tomado del boletín de selección temática de Prensa Latina: Copyright 2011<strong> «Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.»</strong></p>
<p>Iain DeWitt, Josef P. Rauschecker.<em><strong>Phoneme and word recognition in the auditory ventral stream.</strong></em> Publicado en  <em>PNAS</em> Febrero 1, 2012</p>
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		<title>Bebés prematuros producen más sonidos si los padres están cerca</title>
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		<pubDate>Thu, 03 Nov 2011 06:01:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María T. Oliva Roselló]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Neonatología]]></category>
		<category><![CDATA[lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[neonatología]]></category>
		<category><![CDATA[vocalización]]></category>

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		<description><![CDATA[Los prematuros muy pequeños que están hospitalizados producen tantos sonidos como el resto de los bebés si los padres les hablan con frecuencia. Se desconoce si los sonidos que los prematuros oyen inmediatamente después de nacer y su capacidad de vocalizar están asociados con el desarrollo posterior del lenguaje. Pero los que pasan sus primeros [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Los prematuros muy pequeños que están hospitalizados producen tantos sonidos como el resto de los bebés si los padres les hablan con frecuencia.<span id="more-18824"></span></p>
<p>Se desconoce si los sonidos que los prematuros oyen inmediatamente después de nacer y su capacidad de vocalizar están asociados con el desarrollo posterior del lenguaje.</p>
<p>Pero los que pasan sus primeros días de vida en la unidad de terapia intensiva neonatal (UTIN) están en un ambiente sonoro muy distinto a que si todavía estuvieran en el útero materno, indico la doctora Melinda Caskey, pediatra del Hospital de Mujeres y Bebés de Providence, en Rhode Island.</p>
<p>Hasta ahora no se habían realizado estudios sobre cuánto lenguaje oyen los prematuros durante el día en una UTIN. El equipo de Caskey halló que en la UTIN del hospital donde trabaja era sorprendentemente poco; prevalecían los sonidos de los monitores, el ruido general y el silencio.</p>
<p>Es más: el estudio reveló que cuando los prematuros oían hablar a los adultos, en especial a sus padres, tendían a producir más sonidos. Eso incluía los sonidos breves de las vocales.</p>
<p>Los resultados, publicados en la revista<a href="http://pediatrics.aappublications.org/content/128/5/910.full?sid=565c99cf-2896-4a59-982e-150bfd02278e" target="_blank"><em><strong> Pediatrics</strong></em></a> (doi: 10.1542/peds.2011-0609), surgen de 36 bebés muy prematuros (con 27 semanas de gestación en promedio, mientras que un embarazo normal dura 40 semanas).</p>
<p>El equipo le colocó a cada bebé un chaleco con un grabador digital que capturó el ruido ambiente y las vocalizaciones de los bebés durante períodos de 16 horas en lo que habrían sido la semana 32 y la 36 de gestación.</p>
<p>Los autores observaron que los bebés podían vocalizar a la semana 32 u ocho semanas antes de llegar a término. Además, eran más propensos a hacer esas vocalizaciones cuando sus padres los visitaban: los sonidos aumentaban un 129 % en esos momentos.</p>
<p>Los bebés también se volvían más «conversadores»: sus vocalizaciones aparecían a los pocos segundos de empezar a oír a sus padres.</p>
<p>En la semana 32, los bebés vocalizaban más cuando sus padres los alimentaban que cuando lo hacían las enfermeras, pero esa diferencia desapareció en la semana 36. Los autores opinan que esto podría atribuirse a una mayor relación entre los bebés y las enfermeras.</p>
<p>Aún así, en general, los bebés internados en una UTIN oyen poco lenguaje hablado. En el estudio, el habla representó apenas el 2 al 5 %  de todos los sonidos grabados.<br />
<a href="http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=73269" target="_blank"><strong>Octubre 24/2011 (Intramed)</strong></a></p>
<p>Melinda Caskey,Bonnie Stephens,Richard Tucker,Betty Vohr.<em><strong>Importance of Parent Talk on the Development of Preterm Infant Vocalizations</strong></em>. Publicado en <em>Pediatrics </em>Vol. 128  No. 5; pp. 910 -916. Noviembre 1, 2011</p>
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		<title>Los bebés están «casi listos» para hablar  a los dos días de nacidos</title>
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		<pubDate>Sat, 10 Sep 2011 06:06:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María T. Oliva Roselló]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Pediatría]]></category>
		<category><![CDATA[lenguaje]]></category>

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		<description><![CDATA[Los bebés están «casi listos» para hablar  a los dos días de nacidos, cuando ya responden al sonido de una  fábula narrada para ellos por una voz femenina, que activa las  futuras áreas del lenguaje, existentes desde el nacimiento pero todavía inmaduras. Lo demostró un estudio realizado por investigadores del  Instituto San Rafael de Milán, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Los bebés están «casi listos» para hablar  a los dos días de nacidos, cuando ya responden al sonido de una  fábula narrada para ellos por una voz femenina, que activa las  futuras áreas del lenguaje, existentes desde el nacimiento pero todavía inmaduras.<span id="more-17855"></span></p>
<p>Lo demostró un estudio realizado por investigadores del  Instituto San Rafael de Milán, coordinado por la profesora  Daniela Perani y publicado en la revista <a href="http://www.pnas.org/content/early/2011/08/31/1102991108.abstract?sid=dceb1b92-9ee5-42be-bcd7-4bb5c742c691" target="_blank"><em><strong>PNAS </strong></em></a>(doi:10.1073/pnas.1102991108) de la  Academia Nacional de Ciencias estadounidense.</p>
<p>El informe demuestra, según explicó Perani , que las  áreas vinculadas con el lenguaje están desde el nacimiento, pero  son inmaduras: la necesaria maduración se produce entonces con el ejercicio y los estímulos externos.</p>
<p>Los investigadores hicieron escuchar a los recién nacidos  fábulas leídas por una voz femenina con entonaciones para los  niños, y luego examinaron las reacciones de su cerebro.</p>
<p>La resonancia magnética por imágenes realizada demostró  activaciones de estructuras cerebrales específicas para el  lenguaje en el hemisferio cerebral derecho y también en el izquierdo, explicó Perani.</p>
<p>La profesora agregó que «al nacer ese sistema no está maduro,  tanto por la falta de fibras de conexión entre las áreas del  lenguaje que necesitan desarrollarse como por una conectividad  inmadura funcional, que medimos con un método sofisticado en  los recién nacidos que escuchaban las historias».</p>
<p>La hipótesis de los investigadores es que ese sistema necesita ejercicios para desarrollarse plenamente, y también  estímulos exteriores, como las voces.</p>
<p>«Esta inmadurez necesita la exposición al ambiente para  modificarse y alcanzar la estabilidad y la especialización  linguística de la edad adulta», sostuvo Perani.</p>
<p>Los resultados obtenidos a través del estudio de niños sanos  pueden explicar los problemas del desarrollo del lenguaje, que  en algunos casos se deben a alteraciones patológicas de la  conectividad estructural y funcional o a una reducción de  los estímulos ambientales que impiden desarrollarse  completamente.</p>
<p>Generalmente los niños aprenden a hablar de corrido a los dos  años, y este estudio revela la importancia del estímulo de la  familia, principalmente de los padres, para que desarrollen  la capacidad de comunicarse sin problemas.<br />
Septiembre 6/2011 ROMA, (ANSA) &#8211;</p>
<p>Tomado del boletín de selección temática de Prensa Latina: Copyright 2011<strong> «Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.»</strong></p>
<p>Nota: Los lectores del dominio *sld.cu tienen acceso al artículo a texto completo a través de Hinari.</p>
<p>Daniela Perani, Maria C. Saccuman, Paola Scifo, Alfred Awander, Danilo Spada.<em><strong>Neural language networks at birth</strong></em>.Publicado en <em>PNAS</em>.Septiembre 6/2011</p>
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		<title>La música puede mejorar el lenguaje y el aprendizaje</title>
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		<pubDate>Fri, 23 Jul 2010 06:00:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Lic. Aleida Figueroa Silverio]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Bienestar, salud y calidad de vida]]></category>
		<category><![CDATA[Temas la Salud y Medicina]]></category>
		<category><![CDATA[aprendizaje]]></category>
		<category><![CDATA[audición]]></category>
		<category><![CDATA[lectura]]></category>
		<category><![CDATA[lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[música]]></category>

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		<description><![CDATA[Aprender a tocar un instrumento puede cambiar su cerebro, de acuerdo a una revisión de la literatura en Estados Unidos, que demostró que las clases de música pueden ayudar a mejorar el habla y la capacidad de hablar un idioma extranjero. Pese a que en el pasado se sugirió que escuchar a Mozart u otros [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Aprender a tocar un instrumento puede cambiar su cerebro, de acuerdo a una revisión de la literatura en Estados Unidos, que demostró que las clases de música pueden ayudar a mejorar el habla y la capacidad de hablar un idioma extranjero.<span id="more-7740"></span><br />
Pese a que en el pasado se sugirió que escuchar a Mozart u otros músicos clásicos podía aumentar la inteligencia, existen pocas evidencias que demuestren que la música refuerza el poder cerebral.<br />
Pero una revisión de datos de la Northwestern University combinó investigaciones que asocian el entrenamiento musical con el aprendizaje, incluyendo habilidades como el lenguaje, el habla, la memoria, la atención y hasta la emoción vocal.<br />
La investigadora Nina Kraus dijo que los datos sugerían que las conexiones neurales creadas durante las clases de música también preparaban al cerebro para otros aspectos de la comunicación humana.<br />
\»El efecto del entrenamiento musical sugiere que, de forma similar al ejercicio y su impacto en el bienestar del cuerpo, la música es un recurso que tonifica el cerebro para la aptitud física y por lo tanto requiere que la sociedad reexamine el rol de la música en el desarrollo individual\», dijeron los investigadores en su estudio.<br />
Kraus señaló que aprender sonidos musicales podría fortalecer la habilidad del cerebro de adaptarse y cambiar, además de permitir al sistema nervioso proveer una plataforma de patrones que son importantes para el aprendizaje.<br />
El estudio, publicado en la revista <a href="//www.nature.com/neuro//\&quot;"><em>Nature Neuroscience</em></a>, halló que aprender a tocar un instrumento acondiciona al cerebro para elegir qué es relevante en un complejo proceso que puede involucrar la lectura, el recordar una partitura, calcular tiempos y coordinar con otros músicos.<br />
\»La selectividad cerebral de un músico realza los elementos portadores de información del sonido\», dijo Kraus en un comunicado.<br />
\»En una hermosa interrelación entre los procesos sensoriales y cognitivos, el sistema nervioso hace asociaciones entre sonidos complejos y lo que significan\», explicó.<br />
El estudio revisó la literatura que mostraba, por ejemplo, que los músicos son más exitosos que los no músicos a la hora de incorporar patrones del sonido para aprender un nuevo idioma.<br />
Los niños que reciben entrenamiento musical son mejores para detectar los cambios de tono en el habla y tienen un vocabulario más amplio y una mejor capacidad de lectura que los niños que no aprenden música.<br />
Los investigadores concluyeron que hay que invertir seriamente en recursos para incorporar clases de música en las escuelas, junto a rigurosos exámenes de sus efectos en la audición, el aprendizaje, la memoria, la atención, la lectura y la escritura.<br />
Nueva York, julio 22 (Reuters)</p>
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