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	<title>Servicio de noticias en salud Al Día &#187; intolerancia a la lactosa</title>
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	<description>Editora principal - Especialista en Información  &#124;  Dpto. Fuentes y Servicios de Información, Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas, Ministerio de Salud Pública &#124; Calle 27 No. 110 e M y N. Plaza de la Revolución, Ciudad de La Habana, CP 10 400 Cuba &#124; Telefs: (537) 8383316 al 20, Horario de atención: lunes a viernes, de 8:00 a.m. a 4:30 p.m.</description>
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		<title>Enzimas y probióticos contra la intolerancia a la lactosa</title>
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		<pubDate>Fri, 17 May 2019 04:02:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Enfermedades gastrointestinales]]></category>
		<category><![CDATA[Gastroenterología]]></category>
		<category><![CDATA[Microbiología]]></category>
		<category><![CDATA[Pediatría]]></category>
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		<category><![CDATA[mala absorción de lactosa]]></category>
		<category><![CDATA[probióticos]]></category>

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		<description><![CDATA[Investigadores del Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación han analizado in vitro la capacidad potencial para degradar la lactosa de un preparado comercial a base de probióticos y enzimas digestivas. Los resultados indican que puede ayudar a hidrolizar la lactosa de yogures y otros alimentos lácteos. Es conocido que la mala absorción de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Investigadores del Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación han analizado in vitro la capacidad potencial para degradar la lactosa de un preparado comercial a base de probióticos y enzimas digestivas. Los resultados indican que puede ayudar a hidrolizar la lactosa de yogures y otros alimentos lácteos.<span id="more-75808"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-75809 size-thumbnail" title="Los probióticos contienen organismos vivos, en general, cepas de bacterias específicas que se incorporan directamente a la población de microbios saludables de los intestinos. Probablemente, el alimento más común que contiene probióticos es el yogur. El yogur se produce al fermentar leche con distintas bacterias, que permanecen en el producto final. Otros alimentos que se realizan mediante la fermentación de bacterias, como el chucrut, la kombucha y el kimchi, también son buenas fuentes de probióticos. Los suplementos probióticos también contienen organismos vivos. Una sola dosis puede comprender una cepa de microbios en particular o una combinación de ellos. Como sucede con los suplementos prebióticos, las empresas de suplementos probióticos los comercializan para afecciones específicas, como el síndrome del intestino irritable." src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2019/05/enzimas-150x121.jpg" alt="enzimas y probióticoa" width="150" height="121" />Es conocido que la mala absorción de lactosa genera diversos efectos adversos en el organismo. Ahora, científicos del Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación (CIAL, un centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y de la Universidad Autónoma de Madrid) han determinado en condiciones in vitro la capacidad de un preparado comercial para degradar la lactosa.</p>
<p>En concreto, el trabajo evaluó la potencial aplicación del preparado comercial –consistente en una mezcla de enzimas digestivas (proteasa, lactasa, lipasa y amilasa) y probióticos termoestables y resistentes a las condiciones del estómago (los microorganismos Lactobacillus gasseri, Bifidobacterium bifidum y Bifidobacterium longum)– en la hidrólisis de la lactosa presente tanto en alimentos (leche y yogures) como en disoluciones de este carbohidrato.</p>
<p>El preparado comercial estudiado podría resultar adecuado para hidrolizar la lactosa presente en yogures y otros productos lácteos</p>
<p>Según los resultados, publicados en la revista <a title="https://orcid.org/0000-0002-7637-9542" href="https://orcid.org/0000-0002-7637-9542" target="_blank"><em>Food and Function</em></a>, la caracterización enzimática de la formulación comercial mostró una actividad lactasa (procedente de Aspergillus oryzae) aproximadamente 20 y 170 veces mayor que las actividades maltasa y sacarasa, respectivamente. La susceptibilidad de la lactosa para ser hidrolizada empleando la formulación indicada según las recomendaciones del fabricante, se evaluó mediante la digestión in vitro de disoluciones de lactosa de diferente concentración. Tras dos horas de digestión, los valores más altos de hidrólisis de la lactosa se asociaron a las mayores dosis del preparado comercial, alcanzándose, en algunos casos, resultados superiores al 90%.</p>
<p>La digestión in vitro de productos lácteos comerciales con el preparado enzimático mostró una hidrólisis muy elevada en el caso del yogurt (hasta 91 %), donde las condiciones son más favorables para la actuación de la lactasa; además, la presencia de bacterias propias del yogurt pueden contribuir a la degradación de la lactosa. Por otro lado, la lactosa presente en la leche se degradó de una forma más moderada (55-60 %), siendo superior en el caso de la leche desnatada debido al efecto matriz del sustrato.</p>
<p>En suma, los resultados obtenidos demostraron que el preparado comercial estudiado podría resultar adecuado para hidrolizar la lactosa presente en los productos comerciales analizados, asegurando una ingesta de lactosa inferior al límite a partir del cual se pueden producir efectos adversos (aproximadamente 12 g/día según la EFSA, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) en individuos con una cierta intolerancia.</p>
<p>Intolerancia a la lactosa</p>
<p>La intolerancia a la lactosa es un problema común que resulta de la deficiencia de la enzima necesaria para su degradación (β-galactosidasa o lactasa). La actividad de esta enzima, que se encuentra casi siempre presente en recién nacidos, disminuye a medida que crecemos y cesa el consumo de productos lácteos.</p>
<p>La lactosa que no puede ser hidrolizada ni absorbida llega al intestino grueso donde es fermentada por la microbiota, causando espasmos abdominales, hinchazón, flatulencia y diarrea. Actualmente, el 70% de la población mundial presenta intolerancia a la lactosa, llegando a alcanzar el 100% en determinadas zonas geográficas. En el caso de España, recientemente se ha mostrado que la intolerancia a la lactosa puede afectar a más del 30% de la población, dato que puede ir creciendo dada la tendencia actual de abandonar el consumo de leche y productos lácteos.</p>
<p>Para paliar la intolerancia a la lactosa existen diferentes estrategias que se centran principalmente en la restricción de alimentos con un elevado contenido en lactosa o la sustitución por alimentos libres en lactosa. La implementación en la dieta de formulaciones digestivas con lactasas procedentes de microorganismos o con bacterias que presenten actividad lactasa, se ha sugerido también como un método eficaz para sobrellevar esta complicación. En este sentido, la EFSA indicó que existe una clara relación entre la ingesta de lactasas externas y la degradación de lactosa en pacientes con malabsorción sintomática.</p>
<p><a title="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Enzimas-y-probioticos-contra-la-intolerancia-a-la-lactosa" href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Enzimas-y-probioticos-contra-la-intolerancia-a-la-lactosa" target="_blank"><strong>mayo 16/ 2019 (SINC)</strong></a></p>
<p><strong>Referencia bibliográfica:</strong></p>
<p>Ferreira-Lazarte, A., Moreno, F. J., &amp; Villamiel, M. (2018). <a title="DOI: 10.1039/C8FO01091A" href="%2010.1039/C8FO01091A" target="_blank"><em>Application of a commercial digestive supplement formulated with enzymes and probiotics in lactase non-persistence management.</em></a> Food &amp; Function.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Un estudio descarta que el consumo de leche se asocie a mayor riesgo cardiovascular</title>
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		<pubDate>Mon, 13 Nov 2017 05:21:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Lic. Heidy Ramírez Vázquez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Bioquímica]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedades nutricionales]]></category>
		<category><![CDATA[Genética clínica]]></category>
		<category><![CDATA[Nutrición]]></category>
		<category><![CDATA[consumo de leche]]></category>
		<category><![CDATA[intolerancia a la lactosa]]></category>

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		<description><![CDATA[Un estudio del Ciberobn descarta la asociación entre consumo de leche y el riesgo cardiovascular gracias a un nuevo marcador ómico específico para población mediterránea descrito por el mismo grupo de investigadores. El trabajo, liderado por Dolores Corella, ha recibido el premio Hipócrates de Investigación en Nutrición Humana. &#160; La relación entre el consumo de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Un estudio del Ciberobn descarta la asociación entre consumo de leche y el riesgo cardiovascular gracias a un nuevo marcador ómico específico para población mediterránea descrito por el mismo grupo de investigadores. El trabajo, liderado por Dolores Corella, ha recibido el premio Hipócrates de Investigación en Nutrición Humana.<span id="more-62409"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<div class="Texto">
<p><a href="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2017/11/5-Beneficios-de-tomar-leche-en-ninos-1.jpg"><img class="alignleft  wp-image-62451" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2017/11/5-Beneficios-de-tomar-leche-en-ninos-1-300x200.jpg" alt="5-Beneficios-de-tomar-leche-en-ninos-1" width="236" height="157" /></a>La relación entre el consumo de leche y un mayor riesgo cardiovascular relacionado con una mayor ingesta de lípidos es un asunto que suscita cierta controversia. Un estudio ha venido a descartar dicha asociación en población general e incluso a sugerir un efecto protector frente a hiperglucemia en la mujer.</p>
<p>Esta es una de las conclusiones de un trabajo dirigido por Dolores Corella, catedrática de Medicina Preventiva de la Universidad de Valencia e investigadora del Ciber Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (Ciberobn), que ha sido distinguido con el premio Hipócrates de Investigación en Nutrición Humana, convocado por la Fundación Real Academia de Medicina del Principado de Asturias y patrocinado por Central Lechera Asturiana.</p>
<p>Según el trabajo, un consumo de leche y derivados lácteos por encima de la media no aparece asociado en la población general estudiada con un aumento en los lípidos ni con un mayor riesgo cardiovascular general. «Incluso en el subgrupo de las mujeres hemos encontrado un cierto efecto protector frente a hiperglucemia», según ha explicado Dolores Corella, quien ha ofrecido una charla en Oviedo, a donde acudió para recoger el Premio Hipócrates.</p>
<p><strong>Intolerancia a la lactosa</strong></p>
<p>Para el desarrollo del estudio ha sido clave la identificación de un marcador ómico descrito por el grupo de investigación.</p>
<p>La importancia de disponer de este biomarcador radica en que los métodos hasta ahora disponibles para conocer la ingesta de leche y derivados por la población general, al igual que sucede con otros productos alimenticios, consisten básicamente en la realización de cuestionarios, «que aunque estén bien planteados y validados llevan siempre un componente de subjetividad importante, de modo que a veces la persona puede no recordar con precisión qué es que lo que comió o su dieta puede haber variado sin que sea del todo consciente. Esto supone una limitación importante a la hora de hacer estudios».</p>
<p>Para solventar este problema se intenta trabajar en la medida de lo posible con las nuevas tecnologías ómicas para generar nuevos biomarcadores de ingesta de alimentos. Así, la genómica, epigenómica, metabolómica o la transcritómica pueden dar lugar a nuevos biomarcadores más objetivos y reproducibles.</p>
<p>En el caso de la leche, el hecho de que algunas personas no la consumen porque presentan intolerancia a la lactosa «es una ventaja que nos facilita de algún modo la realización de estudios». Esta intolerancia se desarrolla por la pérdida de actividad de la lactasa, la enzima encargada de digerir la lactosa, separando el disacárido y transformándolo de glucosa y galactosa.</p>
<p>«Cuando nacemos todos tenemos una actividad adecuada en la lactasa pero algunas personas la pierden a medida que pasa el tiempo y, por ello, quedan sin esa capacidad para digerir la lactosa».</p>
<p>Esta pérdida de la capacidad de digerir la lactosa se relaciona con una mutación en el ADN que no presenta una distribución geográfica uniforme. «Entre el 80 y el 90 % de la población en los países del Norte de Europa es tolerante a la lactosa, dato que disminuye sustancialmente en los países mediterráneos y más aún lo hace en los países asiáticos».</p>
<p>La observación y seguimiento de esta mutación se ha visto que constituye un medidor objetivo del consumo de leche, «dado que aquellos que presentan intolerancia a la lactosa dejan de consumir lácteos». La cuestión es que hasta ahora se había trabajado con una mutación que es válida para población nórdica pero no tanto para población mediterránea.</p>
<p>El trabajo del grupo de Corella ha permitido identificar una segunda mutación que influye en la funcionalidad del gen de la lactasa. Esta mutación está localizada en el gen MCM6<strong>, </strong>en el que la proteína 6 de mantenimiento de minicromosomas actúa regulando la transcripción del gen de la lactasa. «Mutaciones en este gen hacen que se exprese más o menos el gen de la lactasa y que se pueda digerir o no la lactosa».</p>
<p>En concreto, de manera clásica se ha investigado una mutación en el intrón 13 del gen MCM6, correspondiente al polimorfismo rs4988235 consistente en un cambio de base C&gt;T. Quienes poseen el alelo C desarrollan intolerancia a la lactosa, mientras que quienes poseen el alelo T, es decir, la mutación, sí digieren bien la lactosa en edad adulta.</p>
<p>«Esta mutación es un buen biomarcador para población del Norte y centro de Europa, pero hemos visto que no es tan buen biomarcador del consumo de leche cuando se trata de población mediterránea», ha explicado Corella.</p>
<p><strong>Biomarcadores mediterráneos</strong></p>
<p>«Nosotros hemos encontrado una mutación en el mismo gen MCM6, pero esta vez en el intrón 15 . Se trata del polimorfismo rs3754686C&gt;T que funciona mucho mejor para población no procedente del norte de Europa, concretamente la hemos validado en población mediterránea, en Hispanos de Estados Unidos, en Afro-americanos, en Caribeños y en Caucásicos de Estados Unidos.»  Para ello se llevó a cabo un estudio en el que se incluyeron más de 20 000 individuos de estas poblaciones, se analizó este biomarcador en el ADN y se estudió su asociación con el consumo de lácteos. Este estudio se ha llevado a cabo en colaboración con el grupo de investigación de José María Ordovás, de la Universidad de Tufts, lo que ha desembocado en la identificación de un nuevo biomarcador ómico «mucho más sensible y específico que el clásico anteriormente mencionado».</p>
<p>El alelo C en esta mutación es el considerado ancestral, relacionado con la pérdida de la capacidad de digerir la a la lactosa «que parece que fue inicialmente favorable en la evolución del ser humano como un mecanismo de supervivencia para tratar de asegurar la disposición de esa forma de alimentación para los recién nacidos pero que no parecía tan necesaria en población de más edad». El alelo alelo T sería el que aparece como consecuencia de una mutación, más específica de estas regiones geográficas y se relaciona con la persistencia de la capacidad de digerir la lactosa en edad adulta.</p>
<p>Así, quienes disponen del genotipo TT serían la población totalmente tolerante a la lactosa, mientras que los que reciben el CT presentan algún nivel de intolerancia y quienes reciben los dos alelos CC serían los más intolerantes. Cuantitativamente en nuestro estudio, hemos visto que en el global de las poblaciones analizadas, cada alelo T se relaciona con un consumo superior a la media de 26,9 gramos de leche al día y de 30,3 gramos de lácteos al día. Es una asociación muy importante.</p>
<p>«En resumen vemos que este marcador ómico es un medidor objetivo del consumo de leche en la edad adulta y que resulta válido para población mediterránea, hispana y africana. A partir de su determinación hemos sido capaces de estudiar con datos objetivos la relación entre consumo de leche y riesgo cardiovascular, sin que encontrásemos ningún indicio de que una mayor ingesta de leche se relacione con una peor salud cardiovascular», ha concluido Dolores Corella.<br />
<a href="http://endocrinologia.diariomedico.com/2017/11/09/area-cientifica/especialidades/endocrinologia/un-estudio-descarta-que-el-consumo-de-leche-se-asocie-a-mayor-riesgo-cardiovascular" target="_blank">noviembre 12/2017 (diariomedico.com)</a></p>
</div>
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		<title>La leche no debe ser demonizada pese al aumento de alergias en niños</title>
		<link>https://boletinaldia.sld.cu/aldia/2016/10/07/la-leche-no-debe-ser-demonizada-pese-al-aumento-de-alergias-en-ninos/</link>
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		<pubDate>Fri, 07 Oct 2016 06:05:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Congresos, eventos científicos y conferencias]]></category>
		<category><![CDATA[Pediatría]]></category>
		<category><![CDATA[atención primaria de salud (APS)]]></category>
		<category><![CDATA[intolerancia a la lactosa]]></category>
		<category><![CDATA[sustitutos de la leche]]></category>

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		<description><![CDATA[Consultar sobre la leche en pediatría es habitual, aunque sólo el 2,5 % de los niños presenta alguna alergia. Los pediatras de AP pueden abordar el problema y recomendar a los padres qué tipos de leche o sustitutos incluir en la dieta en función de si hay o no problemas de intolerancia o alérgicos, según [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Consultar sobre la leche en pediatría es habitual, aunque sólo el 2,5 % de los niños presenta alguna alergia. Los pediatras de AP pueden abordar el problema y recomendar a los padres qué tipos de leche o sustitutos incluir en la dieta en función de si hay o no problemas de intolerancia o alérgicos, según se ha puesto de manifiesto en las Jornadas de Pediatría Extra hospitalaria, celebradas en Santander.<span id="more-53685"></span></p>
<p style="text-align: justify">Cada vez se complica más para el pediatra lo que hasta hace no mucho tiempo parecía un diagnóstico fácil de alergia por consumo de leche de vaca en los niños. «La leche es buena y permite hacer muchas y sabrosas comidas y postres. Supuso un gran avance para la humanidad fuera del periodo de lactancia, y no hay que demonizarla, pese a que es el alimento que más frecuentemente cae mal en nuestro organismo. De hecho en los niños que no tienen problemas con ella hay que incluirla en su dieta». Así lo ha asegurado Iñaki Irastorza, gastroenterólogo pediátrico del Hospital Universitario de Cruces, en Baracaldo.</p>
<p style="text-align: justify">Irastorza ha participado, en Santander, en las Jornadas de Pediatría Extrahospitalaria que organiza la Sociedad que agrupa a los pediatras de Primaria, con una conferencia titulada <em>Reacciones adversas a la lecha de vaca</em>, con la colaboración de Sanutri.</p>
<p style="text-align: justify">«Es una consulta habitual en los centros Primaria, bien por alergia, por intolerancia a la lactosa o porque al niño le da asco. Es un diagnóstico que apenas llega al 2,5 % de la población pediátrica sumando los casos de alergias, pero es un 7 % el porcentaje de casos que refieren algún problema ligado con la ingesta de leche de vaca», ha asegurado.</p>
<p style="text-align: justify">Pero, entonces, ¿qué hay que hacer cuando a alguien le sienta mal la leche?</p>
<p style="text-align: justify">El experto es contundente en su respuesta. «No hay que preocuparse porque un niño no pueda tomar leche, pues hay unos sustitutos cada vez mejores. Todas las bebidas de soja están enriquecidas con calcio, y en los últimos años han surgido bebidas vegetales de arroz, de almendras o de avena enriquecidas con calcio. Y en una sociedad en la que se consume menos pan y vegetales que hace 40 años, el niño ha de tomar calcio de alguna forma, a fin de evitar una osteopenia o una osteoporosis en la edad adulta·», ha añadido.</p>
<p style="text-align: justify">Irastorza coincide con Alberto Bercedo, presidente de la Sociedad de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria de Cantábrica, organizadora de esta jornada de formación, en que el pediatra de primaria está bien preparado para atender a estos pacientes. «Puede diagnosticar y llevar bien al paciente, y todo dependerá de que haya que hacer pruebas específicas de alergia y provocaciones que obligarían a realizarlas en un hospital por si surgiera alguna complicación».</p>
<p style="text-align: justify">Según Bercedo, el diagnóstico se basa en una cuidadosa historia clínica y pruebas o determinaciones de IgE específica y, en algunos casos, pruebas de provocación. También es clave la historia clínica en los cuadros no IgE mediados, y a veces es necesario llevar a cabo exploraciones gastrointestinales. La alergia no mediada por IgE tiende a resolverse más precozmente en la infancia, mientras que la alergia IgE mediada puede persistir hasta la adolescencia e incluso más», ha advertido.</p>
<p style="text-align: justify">Las formas de presentarse la leche de forma negativa en el organismo son muy variadas, y la pregunta más habitual es si el cuadro alérgico será o no de por vida. «En general, la alergia a la leche de vaca no dura siempre. Lo normal es que con el paso del tiempo el pequeño deje de ser alérgico. Los forma típica de presentación en el niño que había tomado el pecho de su madre y pasaba ingerir la leche en el biberón, era una urticaria o unas manchitas rojas. Se sabe que el cuadro de intolerancia a la lactosa afecta a un 10 % de las personas, y las manifestaciones en los niños de cólicos, estreñimiento, dolor abdominal, regurgitaciones, heces blandas, han aumentado», ha indicado el experto vizcaíno.</p>
<p style="text-align: justify">¿Qué leche introducir?</p>
<p style="text-align: justify">El niño crece y deja el pecho y hasta el biberón. Llega el momento de introducir la leche que toman sus padres o hermanos, ¿cuál es la ideal?. «Si nos atenemos a los numerosos artículos y trabajos publicados no cabe duda de que la leche entera. Toda la sociedad sabe que la grasa engorda más que la verdura, y cada vez hay más datos que relacionan la obesidad de los niños con un exceso de proteínas. Y aunque la entera es una leche magnífica para la población general, creo que lo ideal es consumir la semidesnatada si hay obesidad. La entera sabe mejor, pero todo es acostumbrarse, y si reduciendo el consumo de grasas y haciendo ejercicio físico bajamos la obesidad, pues mucho mejor», ha precisado el pediatra de Cruces.</p>
<p style="text-align: justify">A juicio de Bercedo, el tratamiento pasa por evitar las proteínas de leche de vaca y utilizar fórmulas hidrolizadas o bien de soja. No obstante, las alternativas de soja no deben emplearse en caso de síntomas predominantemente digestivos, y en los cuadros que no toleran estas fórmulas hay que usar otras a base de aminoácidos.</p>
<p style="text-align: justify">«La alergia a las proteínas la leche de vaca es la de tipo alimentario más frecuente en los lactantes y niños pequeños. Y, en su mayor parte, adquieren tolerancia a la leche de forma espontánea», ha manifestado Bercedo.</p>
<p style="text-align: justify"><a title="http://pediatria.diariomedico.com/2016/10/06/area-cientifica/especialidades/pediatria/la-leche-no-debe-ser-demonizada-pese-al-aumento-de-alergias-en-ninos" href="http://pediatria.diariomedico.com/2016/10/06/area-cientifica/especialidades/pediatria/la-leche-no-debe-ser-demonizada-pese-al-aumento-de-alergias-en-ninos" target="_blank"><strong>octubre 06/ 2016 (Diario Médico)</strong></a></p>
<p style="text-align: justify">
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		<title>Los probióticos de los lácteos previenen la diarrea y la intolerancia a la lactosa</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Apr 2012 06:00:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Lic. Heidy Ramírez Vázquez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Gastroenterología]]></category>
		<category><![CDATA[diarrea]]></category>
		<category><![CDATA[intolerancia a la lactosa]]></category>
		<category><![CDATA[lácteos]]></category>
		<category><![CDATA[leche materna]]></category>
		<category><![CDATA[miel]]></category>
		<category><![CDATA[prebióticos]]></category>
		<category><![CDATA[probióticos]]></category>

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		<description><![CDATA[Los microorganismo probióticos presentes en lácteos fermentados, leche materna o la miel, previenen y tratan enfermedades como la diarrea o la intolerancia a la lactosa, señala el Catedrático del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular II de la Universidad de Granada, Angel Gil, quien precisa que, no obstante, «todavía hay que seguir investigando. Es importante [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Los microorganismo probióticos presentes en lácteos fermentados, leche materna o la miel, previenen y tratan enfermedades como la diarrea o la intolerancia a la lactosa, señala el Catedrático del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular II de la Universidad de Granada, Angel Gil, quien precisa que, no obstante, «todavía hay que seguir investigando. Es importante señalar que los probióticos son microorganismos que, ingeridos por el ser humano en cantidades y durante periodos apropiados, alcanzan, al menos en parte, el colon, produciendo efectos que reportan beneficios para la salud», ha explicado Gil durante la reunión «Nuevas estrategias para beneficiarse de la microbiota intestinal: probióticos y prebióticos», organizado por Fundación Iberoamericana de Nutrición (FINUT).<span id="more-22118"></span></p>
<p>Asimismo, ha señalado que los prebióticos son sustancias no digeribles presentes en muchos alimentos que «cuando se ingieren en cantidades apropiadas provocan cambios beneficiosos en la ecología microbiana intestinal».</p>
<p>Así, al ingerir probióticos o consumir prebióticos, dentro del contexto de alimentos funcionales, estos microorganismos estimulan el sistema inmunitario equilibrando las respuestas de tres tipos de células T claves en la regulación de la respuestas inmunes.</p>
<p>No obstante, el catedrático ha recomendado la racionalización de los probióticos y prebióticos para que solo se utilicen «aquellos en los que realmente se han probado, mediante estudios de tipo clínico, sus efectos en la prevención y tratamiento de las enfermedades».</p>
<p>Por otra parte, este experto ha reconocido que, en el campo pediátrico, existen más evidencias sobre los beneficios de los probióticos y prebióticos para tratar determinadas enfermedades.</p>
<p>«Algunos probióticos previenen la diarrea por rotavirus y otros patógenos, son útiles en el reestablecimiento de la microbiota intestinal tras un tratamiento con antibióticos y permiten una mejor tolerancia a la lactosa», ha argumentado.<br />
<a href="http://www.diariosalud.net/index.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=24537&amp;Itemid=36" target="_blank">abril 23/2012 (diariosalud.net) </a></p>
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