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	<title>Servicio de noticias en salud Al Día &#187; interleuquina-10 (IL-10)</title>
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	<description>Editora principal - Especialista en Información  &#124;  Dpto. Fuentes y Servicios de Información, Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas, Ministerio de Salud Pública &#124; Calle 27 No. 110 e M y N. Plaza de la Revolución, Ciudad de La Habana, CP 10 400 Cuba &#124; Telefs: (537) 8383316 al 20, Horario de atención: lunes a viernes, de 8:00 a.m. a 4:30 p.m.</description>
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		<title>El SARS-CoV-2 utiliza una estrategia similar a la del virus de inmunodeficiencia humana para infectar a los linfocitos</title>
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		<pubDate>Tue, 03 Nov 2020 04:06:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
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		<description><![CDATA[El nuevo coronavirus puede provocar un cuadro de inmunodeficiencia aguda no solamente porque destruye a una parte de los linfocitos T CD4, sino también porque perjudica la función de esas células. Un estudio coordinado por científicos de la Unicamp, la Universidad de Campinas (en el estado de São Paulo, Brasil) y dado a conocer en [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El nuevo coronavirus puede provocar un cuadro de inmunodeficiencia aguda no solamente porque destruye a una parte de los linfocitos T CD4, sino también porque perjudica la función de esas células.<span id="more-88942"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-81180 size-thumbnail" title="El SARS-CoV-2 utiliza una estrategia similar a la del virus de inmunodeficiencia humana para infectar a los linfocitos" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2020/01/coronavirus-2019-nCoV-150x111.jpg" alt="coronavirus  2019-nCoV" width="150" height="111" />Un estudio coordinado por científicos de la Unicamp, la Universidad de Campinas (en el estado de São Paulo, Brasil) y dado a conocer en la plataforma <a title="http://www.medrxiv.org/content/10.1101/2020.09.25.20200329v1.full.pdf" href="http://www.medrxiv.org/content/10.1101/2020.09.25.20200329v1.full.pdf" target="_blank"><em><strong>medRxiv</strong></em></a><em><strong>, </strong></em>aporta nuevas evidencias que indican que el virus SARS-CoV-2 tiene la capacidad de infectar y de replicarse en el interior de linfocitos: puede provocar la muerte de las células de defensa y comprometer al menos temporalmente la acción del sistema inmunológico.</p>
<p>Según los autores, el nuevo coronavirus opera mediante un mecanismo análogo al del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), causante del sida. Ambos afectan a un tipo de linfocitos conocidos como T CD4, que se encargan de coordinar la llamada respuesta inmune adaptativa, ayudando tanto a los linfocitos B a producir anticuerpos como a los linfocitos T CD8 (encargados de reconocer y matar a las células infectadas) a proliferar. Esta coordinación transcurre mediante la liberación de moléculas de señalización conocidas como citoquinas.</p>
<p><em> “Nuestros resultados sugieren que, en algunos pacientes, el nuevo coronavirus puede provocar un cuadro de inmunodeficiencia aguda no solamente porque mata a una parte de los linfocitos T CD4, sino también porque perjudica la función de esas células. Esto lleva a que los linfocitos T CD8 proliferen menos y los linfocitos B produzcan anticuerpos con menor afinidad y duración. Sería un efecto similar al del VIH, pero agudo”</em>, explica el jefe del Departamento de Genética, Evolución, Microbiología e Inmunología del Instituto de Biología (IB) de la Unicamp, quien coordinó la investigación junto al profesor Marcelo Mori.</p>
<p>Las conclusiones de este artículo, aún en proceso de revisión por pares, se basan fundamentalmente en experimentos con cultivos primarios de linfocitos (aislados en la sangre de voluntarios no infectados y de pacientes con la COVID-19) realizados en el Laboratorio de Estudios de Virus Emergentes (Leve) del IB-Unicamp, con el apoyo de la Fundación de Apoyo a la Investigación Científica del Estado de São Paulo &#8211; FAPESP.</p>
<p>Durante la primera etapa del estudio, los investigadores incubaron células de donantes sanos con el SARS-CoV-2 y realizaron un seguimiento de lo que sucedía en las 24 horas siguientes mediante diferentes técnicas, tales como la de hibridación<em> in situ,</em> la microscopía electrónica de transmisión y el RT-PCR( (Test is a real-time reverse transcription polymerase chain reaction (rRT -PCR) test). El mismo aplicado para diagnosticar la infección en la fase aguda).</p>
<p><em>“Realizamos este ensayo únicamente con linfocitos T CD4 y T CD8 porque son los tipos que aparecen más en merma en los pacientes con la COVID-19 grave. Los análisis confirmaron la presencia del nuevo coronavirus en el interior de aproximadamente el 40 % de los T CD4, y el 10 % de esas células quedaron destruidas al final del período de observación. Los linfocitos T CD8 no fueron afectados”</em>, comenta Farias.</p>
<p>Los investigadores observaron también que la carga viral se duplicó con creces entre las mediciones realizadas dos y 24 horas después del comienzo de la prueba, una señal de que el virus estaba replicándose en las células del cultivo.</p>
<p>El paso siguiente consistió en analizar con las mismas herramientas los linfocitos T CD4 aislados en pacientes diagnosticados con la COVID-19, en busca de señales del SARS-CoV-2. En las personas que padecían cuadros moderados de la enfermedad se hallaron pocos linfocitos infectados, y estaban produciendo, tal como era de esperarse, la citoquina interferón gamma (IFN-γ), importante para la respuesta antiviral. En tanto, en los pacientes graves, aparte de que existía una cantidad mucho mayor de linfocitos con el virus, esas células estaban produciendo interleuquina-10 (IL-10), una citoquina con acción antiinflamatoria, en lugar de la IFN-γ. Es decir que, en esos enfermos con la COVID-19 severa, <em>los linfocitos T CD4 estaban señalizándole al sistema inmunológico la necesidad de detener el combate contra el virus.</em></p>
<p>Según Farias, esto explicaría por qué en muchas personas que están en esas condiciones se registran alteraciones en la respuesta inmune adaptativa (que es específica para cada patógeno), tales como linfopenia (la merma de la concentración general de linfocitos en la sangre), agotamiento de linfocitos T y producción comprometida de anticuerpos.</p>
<p><em>“La producción de IL-10 desconecta el sistema inmunológico y le permite al virus permanecer durante más tiempo en el organismo. Por ahora sigue siendo imposible saber cuál es la causa de ello y cuáles son las consecuencias, es decir, si esos pacientes evolucionaron hacia la forma grave porque tenían más linfocitos T CD4 infectados o lo contrario. Pero existe una clara asociación entre esos dos factores”, afirma Farias.</em></p>
<p><strong>Para abrir paso</strong></p>
<p><em>Diversos estudios ya publicados apuntan que la molécula ACE-2 (enzima convertidora de angiotensina 2),  constituye la principal puerta de entrada del SARS-CoV-2 en la superficie de las células humanas. Sin embargo, se sabe que los linfocitos T CD4 expresan una cantidad muy pequeña de esta enzima sobre la superficie de su membrana plasmática, que está recubierta por la proteína que les da su nombre a estas células: CD4.</em></p>
<p>Para develar la estrategia que utiliza el nuevo coronavirus a los efectos de entrar en esos linfocitos –que normalmente son refractarios a la infección por virus y bacterias– el grupo de la Unicamp realizó dos nuevos test con las muestras de donantes sanos. En el primero, antes de insertar el virus, se dispusieron en el cultivo celular anticuerpos capaces de neutralizar a la proteína CD4. Y en el segundo experimento, se colocaron anticuerpos contra la ACE-2.</p>
<p><em> “Nuestra hipótesis indicaba que el SARS-CoV-2 lograría ingresar a la célula valiéndose únicamente de CD4, pero cuando neutralizamos también a la proteína ACE-2, se bloqueó totalmente la infección. Esto demuestra que, aun en pequeñas cantidades, la proteína ACE-2 es necesaria para que se concrete la invasión de los linfocitos”</em>, dice Farias.</p>
<p>Ensayos de interacción entre moléculas<em> in vitro </em>revelaron que la proteína de la espícula del SARS-CoV-2, aquella que forma la corona presente en la superficie viral, es capaz de unirse a las proteínas CD4 de los linfocitos.</p>
<p><em>“Creemos que el virus se vale de una artimaña para ingresar en esas células. Utiliza la proteína CD4 únicamente para ubicarse cerca de la membrana celular y así localizar a la proteína ACE-2, que entonces le permite el paso hacia el medio intracelular”</em>, explica el investigador.</p>
<p>Durante la tercera y última etapa de la investigación, realizada en colaboración con el profesor de la Universidad de São Paulo (USP) Helder Nakaya, los científicos aplicaron técnicas de bioinformática para reanalizar datos de un estudio publicado por investigadores chinos en mayo en la revista <a title="https://nextstrain.org/" href="https://nextstrain.org/" target="_blank"><em><strong>Nature Medicine</strong></em></a>, en el cual se concretó la secuenciación de leucocitos aislados en las secreciones pulmonares de pacientes con COVID-19 grave mediante una técnica conocida como <em>single-cell sequencing</em>.</p>
<p><em>“El algoritmo desarrollado por el grupo de Nakaya permitió identificar el genoma viral también en los linfocitos que estaban en los pulmones de los pacientes, lo cual aporta un nuevo nivel de evidencia y una mayor confiabilidad a los hallazgos”,</em> afirma Farias.</p>
<p>La investigación contó también con la colaboración de investigadores de la Universidad de Estadual Paulista (Unesp), del Centro Nacional de Investigaciones en Energía y Materiales (CNPEM), de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz) y del Instituto D’Or de Pesquisa e Ensino (Idor).</p>
<p>En este momento, el grupo procura detallar más minuciosamente los efectos causados por la entrada del SARS-CoV-2 en los linfocitos T CD4. El objetivo es hallar formas de intervenir en este proceso, lo cual teóricamente podría ayudar a combatir la infección.</p>
<p><em> “Ya tenemos linfocitos aislados en más de 350 pacientes que pretendemos utilizar en los experimentos de laboratorio, y también realizaremos pruebas con ratones genéticamente modificados para expresar la ACE-2 humana. Una de las ideas consiste en evaluar el efecto de moléculas capaces de inhibir la interacción entre la proteína de la espícula del virus y la proteína CD4”,</em> adelanta el investigador.</p>
<p><a href="https://www.dicyt.com/noticias/el-sars-cov-2-utiliza-una-estrategia-similar-a-la-del-vih-para-infectar-a-los-linfocitos" target="_blank"><strong>noviembre 02/2020 (Dicyt)</strong></a></p>
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		<title>Identifican vía que forma vasos sanguíneos atípicos causantes de ceguera en degeneración macular asociada a la edad</title>
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		<pubDate>Fri, 21 Aug 2015 06:02:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Oftalmología]]></category>
		<category><![CDATA[Oftalmopatías]]></category>
		<category><![CDATA[degeneración macular asociada a la edad]]></category>
		<category><![CDATA[interleuquina-10 (IL-10)]]></category>
		<category><![CDATA[macrófagos M2]]></category>

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		<description><![CDATA[ Un estudio muestra cómo las células inmunes pueden contribuir a la pérdida de visión en individuos con esta patología y descubre una vía molecular que puede ayudar a identificar los mejores tratamientos. Científicos de la Escuela Universitaria de Medicina de Washington, en St. Louis, Estados Unidos, han identificado una vía que provoca la formación de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"> Un estudio muestra cómo las células inmunes pueden contribuir a la pérdida de visión en individuos con esta patología y descubre una vía molecular que puede ayudar a identificar los mejores tratamientos.</p>
<p style="text-align: justify"><span id="more-44284"></span></p>
<p style="text-align: justify">Científicos de la Escuela Universitaria de Medicina de Washington, en St. Louis, Estados Unidos, han identificado una vía que provoca la formación de vasos sanguíneo atípicos que pueden causar ceguera en pacientes con degeneración macular asociada a la edad (DMAE).</p>
<p style="text-align: justify">El trabajo, publicado en la revista <a title="http://www.nature.com/ncomms/2015/150811/ncomms8847/full/ncomms8847.html" href="http://www.nature.com/ncomms/2015/150811/ncomms8847/full/ncomms8847.html" target="_blank"><em>Nature Communications</em></a>,  muestra cómo las células inmunes contribuyen a la pérdida de visión en la degeneración macular asociada a la edad  y devela una vía molecular que puede ayudar a identificar los mejores tratamientos.</p>
<p style="text-align: justify"> «Cuando nos inhiben esta vía podemos, en ratones, alterar las células inmunes e interferir en el crecimiento de vasos sanguíneos. Si esto se consigue, se podrían abrir nuevas vías terapéuticas para detener la pérdida de visión o, incluso, devolver la vista a personas con degeneración macular asociada a la edad», han explicado los expertos.</p>
<p style="text-align: justify">En trabajos anteriores, se encontró que una molécula de señalización celular, llamada interleuquina-10 (IL-10), desempeña un papel en la formación de vasos sanguíneos implicados en la forma «húmeda» de degeneración macular, la cual está más a menudo ligada a la ceguera que en  la forma «seca» de la enfermedad.</p>
<p style="text-align: justify">Antes de que ocurra la pérdida de visión, los niveles de IL10 aumentan en el ojo, al igual que el número de células inmunes específicas, llamadas macrófagos M2. Estos macrófagos contribuyen al desarrollo de crecimiento de vasos sanguíneos perjudiciales debajo de la retina.</p>
<p style="text-align: justify">Vías de señalización</p>
<p style="text-align: justify">No obstante, hasta ahora no se conocía cómo IL10 contribuye a la proliferación de los macrófagos y los vasos sanguíneos perjudiciales. En este sentido, los científicos han deshabilitado en ratones distintas vías de señalización celular, descubriendo que una vía de señalización específica que implica una proteína llamada STAT3 estaba activando y alterando las células inmunes en el ojo, y esas células después estimulaban la formación de vasos sanguíneos dañinos.</p>
<p style="text-align: justify">Además, examinaron el tejido ocular de los pacientes tratados en los años 1980 y 1990, y comprobaron que la misma proteína STAT3 también estaba presente de forma abundante y activa en los macrófagos M2. Por tanto, los hallazgos sugieren que las causas del crecimiento de vasos sanguíneos dañinos en las personas son lo mismo que lo que los investigadores habían observado en modelos de ratón.</p>
<p style="text-align: justify">«Que una de las causas de la pérdida significativa de la visión parece que es la misma en ratones y las personas es una buena noticia. Algunos compuestos pueden interrumpir las acciones de STAT3 en ratones y mantener la vía de estimular el crecimiento de los vasos sanguíneos, por lo que esos mismos compuestos pueden alterar el curso de la DMAE», han zanjado los autores.</p>
<p style="text-align: justify"><a title="http://www.jano.es/noticia-identifican-una-via-que-forma-24717" href="http://www.jano.es/noticia-identifican-una-via-que-forma-24717" target="_blank"><strong>agosto 14/ 2015 (JANO)</strong></a></p>
<p style="text-align: justify">
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