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	<title>Servicio de noticias en salud Al Día &#187; IMC</title>
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	<description>Editora principal - Especialista en Información  &#124;  Dpto. Fuentes y Servicios de Información, Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas, Ministerio de Salud Pública &#124; Calle 27 No. 110 e M y N. Plaza de la Revolución, Ciudad de La Habana, CP 10 400 Cuba &#124; Telefs: (537) 8383316 al 20, Horario de atención: lunes a viernes, de 8:00 a.m. a 4:30 p.m.</description>
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		<title>Los noctámbulos tienen más probabilidades de desarrollar diabetes tipo 2</title>
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		<pubDate>Wed, 11 Sep 2024 11:45:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Carlos Alberto Santamaría González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Diabetes mellitus]]></category>
		<category><![CDATA[Endocrinología]]></category>
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		<category><![CDATA[trabajar de noche]]></category>

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		<description><![CDATA[Los noctámbulos tienen un IMC más alto, cinturas más grandes, más grasa corporal oculta y tienen casi un 50 % más de probabilidades de desarrollar diabetes tipo 2 (DT2) que los que se acuestan más temprano, según ha descubierto una nueva investigación que se presentará en la Reunión Anual de la Asociación Europea para el [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2024/07/trabajar-de-noche-1-pl-200-35.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-116206" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2024/07/trabajar-de-noche-1-pl-200-35-150x129.jpg" alt="Imagen: Prensa Latina." width="150" height="129" /></a>Los noctámbulos tienen un IMC más alto, cinturas más grandes, más grasa corporal oculta y tienen casi un 50 % más de probabilidades de desarrollar diabetes tipo 2 (DT2) que los que se acuestan más temprano, según ha descubierto una nueva investigación que se presentará en la <a href="https://www.easd.org/index.html" target="_blank">Reunión Anual de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes (EASD)</a> en Madrid, España (del 9 al 13 de septiembre).</p>
<p>El investigador principal, el doctor Jeroen van der Velde, del <a href="https://www.universiteitleiden.nl/en/medicine-lumc" target="_blank">Centro Médico de la Universidad de Leiden</a>, en los Países Bajos, afirma: «Estudios anteriores han indicado que un cronotipo tardío (que prefiere acostarse tarde y despertarse más tarde) está asociado con un estilo de vida poco saludable. Los cronotipos tardíos son más propensos a fumar o a tener una dieta poco saludable, por ejemplo, y se ha sugerido que esta es la razón por la que tienen un mayor riesgo de sufrir obesidad y trastornos metabólicos, incluida la diabetes tipo 2.</p>
<p>«Sin embargo, creemos que el estilo de vida no puede explicar por completo la relación entre un cronotipo tardío y trastornos metabólicos. Además, si bien se sabe que un cronotipo tardío está asociado con un IMC alto, no está claro en qué medida el cronotipo afecta la distribución de la grasa corporal».</p>
<p>Para obtener más información, el Dr. van der Velde y sus colegas estudiaron la asociación entre el horario de sueño, la diabetes tipo 2 y la distribución de la grasa corporal en más de 5 000 personas, como parte del estudio de Epidemiología de la Obesidad de los Países Bajos, un estudio en curso sobre la influencia de la grasa corporal en la enfermedad.</p>
<p>El análisis incluyó a participantes (54 % mujeres) con una edad media de 56 años y un IMC medio de 30 kg/m2 . Los participantes rellenaron un cuestionario sobre sus horarios habituales de acostarse y de despertarse y a partir de ahí se calculó el punto medio del sueño (MPS). Los participantes se dividieron en tres grupos: cronotipo temprano (el 20 % de los participantes con la MPS más temprana), cronotipo tardío (el 20 % de los participantes con la MPS más tardía) y cronotipo intermedio (el 60 % restante de los participantes). Se midieron el IMC y la circunferencia de la cintura de todos los participantes. Se midió la grasa visceral y la grasa hepática de 1 526 participantes mediante resonancia magnética y espectroscopia de resonancia magnética, respectivamente. Los participantes fueron seguidos durante una mediana de 6,6 años, durante los cuales a 225 se les diagnosticó diabetes tipo 2.</p>
<p>Los resultados, que se ajustaron por edad, sexo, educación, grasa corporal total y una variedad de factores de estilo de vida (actividad física, calidad de la dieta, consumo de alcohol, tabaquismo y calidad y duración del sueño), mostraron que, en comparación con un cronotipo intermedio, los participantes con un cronotipo tardío tenían un riesgo 46 % mayor de diabetes tipo 2. Esto sugiere que el mayor riesgo de diabetes tipo 2 en los cronotipos tardíos no puede explicarse únicamente por el estilo de vida.</p>
<p>«Creemos que también intervienen otros mecanismos», afirma el Dr. van der Velde. «Una explicación probable es que el ritmo circadiano o reloj biológico en los cronotipos tardíos no está sincronizado con los horarios laborales y sociales que sigue la sociedad. Esto puede provocar un desajuste circadiano, que sabemos que puede provocar trastornos metabólicos y, en última instancia, diabetes tipo 2&#8243;.</p>
<p>El equipo también analizó el riesgo de diabetes tipo 2 en cronotipos tempranos. «A partir de la literatura, esperábamos que los cronotipos tempranos tuvieran un riesgo similar de desarrollar diabetes tipo 2 que los cronotipos intermedios», afirma el Dr. van der Velde. «Nuestros resultados mostraron un riesgo ligeramente mayor, pero esto no fue estadísticamente significativo». Los resultados también mostraron que los cronotipos tardíos tenían un IMC 0,7 kg/m2 más alto, una circunferencia de cintura 1,9 cm más grande, 7 cm2 más de grasa visceral y un contenido de grasa hepática 14 % más alto, en comparación con aquellos con un cronotipo intermedio.</p>
<p>El Dr. van der Velde concluye: «Las personas con un cronotipo tardío parecen tener un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en comparación con aquellas con un cronotipo intermedio, posiblemente debido a una mayor grasa corporal, incluida más grasa visceral y grasa hepática. «El siguiente paso es estudiar si aquellos con un cronotipo tardío mejoran su salud metabólica cuando realizan cambios en el ritmo de sus hábitos de estilo de vida.</p>
<p><strong>09 septiembre 2024|Fuente: <a href="https://www.europapress.es/" target="_blank">Europa Press</a> |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|<a href="https://www.redaccionmedica.com/ultimas-noticias-sanidad/los-noctambulos-tienen-mas-probabilidades-de-desarrollar-diabetes-tipo-2" target="_blank">Noticia</a></strong></p>
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		<title>El abordaje cognitivo-conductual genera resultados significativos en el tratamiento de la obesidad</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Jun 2021 04:06:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Endocrinología]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedades nutricionales]]></category>
		<category><![CDATA[Nutrición]]></category>
		<category><![CDATA[Obesidad]]></category>
		<category><![CDATA[Psicología]]></category>
		<category><![CDATA[Psiquiatría]]></category>
		<category><![CDATA[IMC]]></category>

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		<description><![CDATA[Un estudio muestra que, aparte de posibilitar la disminución de peso, la acción interdisciplinaria mejora la calidad de vida y el comportamiento alimentario, y contiene los síntomas depresivos. La calidad de vida relacionada con la salud física y psicológica puede constituir un elemento fundamental en el tratamiento de los adultos con obesidad. Por eso, las [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Un estudio muestra que, aparte de posibilitar la disminución de peso, la acción interdisciplinaria mejora la calidad de vida y el comportamiento alimentario, y contiene los síntomas depresivos.<span id="more-94198"></span></p>
<p><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-75617" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2019/05/obesidad-150x150.jpg" alt="obesidad" width="150" height="150" />La calidad de vida relacionada con la salud física y psicológica puede constituir un elemento fundamental en el tratamiento de los adultos con obesidad. Por eso, las acciones clínicas que incluyan en forma interdisciplinaria terapias cognitivas y conductuales pueden arrojar resultados más significativos con esas personas, no solamente para bajar de peso, sino también para contener los síntomas depresivos.</p>
<p>Esta es la principal conclusión de una investigación realizada en Brasil por el Grupo de Estudios de la Obesidad (GEO) de la Universidad Federal de São Paulo (Unifesp), en su campus de Baixada Santista, y publicada en la revista científica <a title=" https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fnut.2021.611217/full" href="//www.frontiersin.org/articles/10.3389/fnut.2021.611217/full" target="_blank"><em><strong>Frontiers in Nutrition</strong></em></a>.</p>
<p>Se considera que la obesidad constituye uno de los principales problemas de salud pública en el mundo, que se duplicó con creces en Brasil en el transcurso de 17 años, llegando también y cada vez más a niños y jóvenes. Entre 2002 y 2019, el porcentaje de adultos obesos aumentó del 12,2 % al 26,8 %. Entre las mujeres, este índice llegó al 29,5 % (frente al 21,8 % en el sexo masculino). Al contabilizarse a los adultos con exceso de peso, la tasa creció del 43,3 % al 62,1 %, lo que representa prácticamente a los dos tercios de los brasileños, de acuerdo con la <a href="https://biblioteca.ibge.gov.br/visualizacao/livros/liv101748.pdf" target="_blank"><em>Investigación Nacional de Salud de 2019</em></a>.</p>
<p>El programa de terapia interdisciplinaria y cognitivo-conductual fue más eficaz que los de ejercicios físicos y de educación y salud. Este programa promovió mayores cambios conductuales que los otros dos en factores relevantes para el control de peso: el nivel de actividad física y la ingestión alimentaria.</p>
<p>También se observaron alteraciones en casi todas las variables, incluyendo el índice de masa corporal (IMC), la masa grasa absoluta y la reducción de las circunferencias de la cintura, de la cadera y del cuello. Se mostró eficaz en la elevación de la calidad de vida en todos los dominios (físico, psicológico, social y ambiental) y en la disminución de los síntomas depresivos”, culminan diciendo los investigadores en el artículo.</p>
<p>Participaron en este estudio profesionales de las áreas de nutrición, psicología, educación física y fisioterapia. El mismo contó con el apoyo de la FAPESP en el marco de dos proyectos, de la Coordinación de Perfeccionamiento del Personal de Nivel Superior (Capes) y del Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq), estos dos organismos ligados a los ministerios de Educación y de Ciencia, Tecnología e Innovación de Brasil respectivamente.</p>
<p>Para Amanda dos Santos Moraes, primera autora de la investigación, los aspectos psicológicos se muestran como esenciales en el tratamiento de la obesidad. <em>“Esto constituye un factor innovador: la unión de la terapia interdisciplinaria con el abordaje cognitivo-conductual en el tratamiento de la obesidad. Los aspectos cognitivos se están teniendo en cuenta cada vez más en el tratamiento de adultos con obesidad”</em>, dice la investigadora.</p>
<p>Y añade: <em>“La terapia cognitivo-conductual es la intervención más aceptada para la pérdida de peso en la práctica clínica de la psicología. Este abordaje trabaja fundamentalmente con los pensamientos y con los sistemas de creencias centrales de individuos que pueden mantener sentimientos y comportamientos inadecuados, desencadenados por pensamientos disfuncionales con relación al peso corporal y a la obesidad. En nuestro estudio, observamos que el grupo con el cual se aplica la terapia cognitivo-conductual mostró una mayor aceptación de las intervenciones terapéuticas, como así también una mayor disminución de los síntomas depresivos que los otros dos grupos”.</em></p>
<p>La profesora Danielle Arisa Caranti, una de las supervisoras del estudio junto con Ricardo José Gomes, afirma que el tratamiento interdisciplinario aún se aplica escasamente en la red nacional de salud pública de Brasil (conocida por sus siglas SUS: Sistema Único de Salud), pero sería importante que el enfoque recayera sobre la inter profesionalidad y sobre la cuestión de la salud mental con miras a la implementación de futuras políticas públicas de combate contra la epidemia de obesidad.</p>
<p><em>“La realidad actual en el SUS es muy diferente. Contamos con pocos profesionales de la educación física, por ejemplo. Aparte de tener un costo mayor, la terapia interdisciplinaria requiere que se tenga conocimiento de la inter profesionalidad, a los efectos de trabajar de manera integrada, con articulación de objetivos y prácticas colaborativas. Al pensar en la aplicabilidad del estudio, esa es una vertiente que debe trabajarse con miras a la implementación de modelos de atención en salud y tratamiento de enfermedades crónicas”</em>, sostiene Caranti.</p>
<p>En el artículo, los investigadores destacan que los tratamientos para la obesidad constituyen un gran gasto en los sistemas de salud de varios países. Estimaciones de la <a href="https://www.worldobesity.org/" target="_blank"><em>Federación Mundial de Obesidad</em></a> apuntan que las consecuencias médicas de la enfermedad costarán más de un billón de dólares en 2025. Según la entidad, hay alrededor de 800 millones de obesos en el mundo.</p>
<p>En el caso de Brasil, los costos de los procedimientos asociados al sobrepeso y a la obesidad están estimados en 2 100 millones de dólares por año. Solamente en 2019, por ejemplo, el Sistema de Información para la Atención Básica en Salud del Ministerio de Salud apuntó que, de las más de 105 millones de consultas, el 20,6 % de las condiciones o problemas evaluados correspondía a hipertensión arterial, el 8,3 % a diabetes y el 2,5 % a obesidad.</p>
<p><strong>Características</strong></p>
<p>La obesidad es una enfermedad crónica caracterizada por la acumulación excesiva de grasa en el cuerpo. Para su diagnóstico en adultos, el parámetro más común es el del IMC, que se obtiene al dividir el peso del paciente por su altura elevada al cuadrado. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), las personas con exceso de peso tienen un IMC entre 25-29,9, y las obesas uno igual o superior a 30.</p>
<p>El IMC elevado constituye un importante factor de riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, trastornos musculoesqueléticos (especialmente osteoartritis), problemas psicológicos, cáncer y, más recientemente, el agravamiento del COVID-19 en pacientes obesos.</p>
<p>Varios factores son señalados como causas de la obesidad, incluidos los genéticos, individuales/ conductuales y ambientales. Otros elementos que han contribuido para con el alza de la prevalencia de la enfermedad son la reducción o la ausencia de hábitos alimentarios sanos y de la práctica regular de actividades físicas.</p>
<p><em> “El paradigma más común con relación a la pérdida de peso es el desequilibrio entre la ingestión de alimentos y la actividad física, y el balance energético positivo constituye la principal causa del sobrepeso y de la obesidad. Así y todo, esta visión sencilla no tiene en cuenta muchos otros factores, tales como la influencia del estilo de vida moderno, que estimula la alimentación basada en alimentos ultra procesados, o el papel del tejido adiposo en la homeostasis corporal y en el equilibrio energético</em>”, escribe el grupo en el artículo.</p>
<p>De acuerdo con los investigadores, “<em>es fundamental desarrollar estrategias más potentes para enfrentar esta epidemia de obesidad y ayudar a las personas a adelgazar, como así también ayudarlas a adoptar y mantener un estilo de vida sano en un ambiente obeso génico, que promueve el consumo excesivo de alimentos”.</em></p>
<p>Un reciente meta análisis en el cual se examinó la prevalencia mundial de tentativas de control de peso mostró que el 42 % de la población general de adultos estaba intentando perder peso y un 23 % mantenerlo. Otros estudios también demostraron que una disminución del 5 % del peso mejora los resultados en la salud.</p>
<p><strong>La metodología</strong></p>
<p>El estudio del grupo brasileño incluyó una investigación cuantitativa y cualitativa, y tuvo un formato de ensayo clínico aleatorizado. Analizó y comparó los efectos de tres diferentes tratamientos a largo plazo sobre los perfiles antropométricos, los comportamientos alimentarios y los niveles de ansiedad y depresión, aparte de la calidad de vida.</p>
<p>El Grupo de Estudios de Obesidad, del Laboratorio Interdisciplinario de Enfermedades Metabólicas de la Unifesp, reclutó a los voluntarios. De los 150 postulantes iniciales, se seleccionaron 98 tras la aplicación de los criterios fijados en la investigación.</p>
<p>La franja etaria fue de los 30 a los 50 años, y el IMC varió entre los 30 y los 39,9. La muestra era predominantemente de mujeres, generalmente más inclinadas a buscar tratamiento contra la obesidad que los varones.</p>
<p>Los voluntarios quedaron divididos aleatoriamente en tres grupos: el de educación y salud (que asistió a charlas sobre temas de salud), el de ejercicios físicos (que realizó entrenamiento físico) y el de terapia interdisciplinaria y cognitivo-conductual (que realizó entrenamiento físico, recibió orientación nutricional e hizo terapia física y psicológica).</p>
<p>Fueron 43 voluntarios los que permanecieron hasta el final al cabo de 30 semanas. En el grupo de educación y salud, la calidad de vida aumentó de manera relevante. En tanto, el de ejercicios físicos registró una merma significativa de peso además de la mejoría de la calidad de vida.</p>
<p>El grupo de terapia interdisciplinaria y cognitivo-conductual fue el que obtuvo los cambios más significativos: hubo una mejoría del perfil antropométrico y de la calidad de vida en todos los dominios (físico, psicológico, social y ambiental), aparte de un cambio positivo en los comportamientos alimentarios y una disminución de la depresión. También registró la menor tasa de abandono (alrededor del 42 %).</p>
<p><a title="https://www.dicyt.com/noticias/el-abordaje-cognitivo-conductual-genera-resultados-significativos-en-el-tratamiento-de-la-obesidad" href="https://www.dicyt.com/noticias/el-abordaje-cognitivo-conductual-genera-resultados-significativos-en-el-tratamiento-de-la-obesidad" target="_blank"><strong> junio 05/2021 (Dicyt)</strong></a></p>
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		<title>Comer más veces al día se relaciona con un menor índice de masa corporal</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Feb 2021 04:02:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Bioquímica]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedades nutricionales]]></category>
		<category><![CDATA[Nutrición]]></category>
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		<description><![CDATA[Un estudio de la Universidad de Barcelona muestra cómo un mayor número de comidas diarias se asocia con un menor índice de masa corporal y un mejor funcionamiento del reloj circadiano. Realizar de cinco a seis comidas diarias de forma regular se relaciona con un menor índice de masa corporal (IMC). Así afirma un estudio [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Un estudio de la Universidad de Barcelona muestra cómo un mayor número de comidas diarias se asocia con un menor índice de masa corporal y un mejor funcionamiento del reloj circadiano.<span id="more-91212"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-64033 size-thumbnail" title="Comer más veces al día se relaciona con un menor índice de masa corporal" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2018/01/el-cerebro-y-las-comidas-150x150.jpg" alt="Comer más veces al día se relaciona con un menor índice de masa corporal" width="150" height="150" />Realizar de cinco a seis comidas diarias de forma regular se relaciona con un menor índice de masa corporal (IMC). Así afirma un estudio publicado en el <a title="https://www.researchgate.net/publication/281551942_Frequency_and_Circadian_Timing_of_Eating_May_Influence_Biomarkers_of_Inflammation_and_Insulin_Resistance_Associated_with_Breast_Cancer_Risk" href="https://www.researchgate.net/publication/281551942_Frequency_and_Circadian_Timing_of_Eating_May_Influence_Biomarkers_of_Inflammation_and_Insulin_Resistance_Associated_with_Breast_Cancer_Risk" target="_blank"><em><strong>American Journal of Clinical Nutrition</strong></em></a>, que demuestra también que una mayor frecuencia de las comidas se relaciona con un mejor funcionamiento del reloj circadiano.</p>
<p>Según las directoras del trabajo, Trinitat Cambras, catedrática de Fisiología, y María Izquierdo, catedrática de Nutrición y Bromatología, ambas de la <a title="https://www.ub.edu/web/portal/ca/" href="https://www.ub.edu/web/portal/ca/" target="_blank"><em>Universidad de Barcelona (UB)</em></a>, este podría tenerse en cuenta en las recomendaciones nutricionales, tanto para la prevención de la obesidad como de las alteraciones del sistema circadiano.</p>
<p>No solo el horario de las comidas, sino también su frecuencia y regularidad, influyen en el funcionamiento de nuestro reloj interno.</p>
<p>En los últimos años se ha demostrado que la hora de la comida es un sincronizador importante para nuestro reloj interno. Un sincronizador es una variable externa que es rítmica y que tiene la capacidad de indicar la hora a dicho reloj. Así, los tiempos de las comidas modifican el horario molecular de distintos tejidos, indicando si es de día o de noche.</p>
<p><em>“De esta forma, el hígado, el páncreas e incluso el tejido adiposo se preparan para gestionar los nutrientes de la dieta durante el día, lo cual ayudará a mantener el equilibrio de energía y nutrientes en el cuerpo”,</em> explica María Fernanda Zerón, primera autora de la investigación.</p>
<p>El nuevo trabajo amplía resultados previos. Así, no solo el horario de las comidas, sino también su frecuencia y regularidad influyen en el funcionamiento de nuestro reloj interno y, por tanto, en la salud de las personas. Para llegar a este resultado, los investigadores analizaron la dieta, los horarios de sueño y comidas, la temperatura corporal y el IMC de 260 personas de entre veinte y treinta años.</p>
<p>Los resultados muestran que cuanto mayor es la frecuencia de las comidas, menor es el índice de masa corporal. Sin embargo, eso no significa que se deba comer a cada rato. <em>“Los resultados señalan que esas cinco o seis comidas al día deberían hacerse cada tres o cuatro horas y dentro de un intervalo de tiempo diurno menor de catorce horas”</em>, apunta Trinitat Cambras.</p>
<p><strong>Frecuencia de las comidas y salud del reloj circadiano</strong></p>
<p>Los investigadores también han observado que a medida que aumenta la frecuencia de comidas por día, el consumo de calorías durante la noche es menor. “<em>Tanto cenar tarde o demasiado como saltarse el desayuno se han relacionado con el aumento de la prevalencia de enfermedades metabólicas como obesidad y diabetes tipo 2. A medida que se acerca la noche, nuestro cuerpo se prepara para dormir y no comer, o sea, para ayunar”</em>, destaca María Izquierdo.</p>
<p>A medida que aumenta la frecuencia de comidas por día, el consumo de calorías durante la noche es menor.</p>
<p>Además, el estudio analiza la relación entre la frecuencia de las comidas y la salud del reloj interno. Para ello, se tomó como referencia el patrón diario de temperatura periférica, un marcador del ritmo del reloj circadiano. De esta forma, el patrón diario de temperatura periférica era más robusto en aquellos individuos que hacían de cinco a seis comidas al día. Ello significa un mayor contraste de temperatura entre el día y la noche, lo que indica un ritmo circadiano más pronunciado, es decir, más saludable.</p>
<p>Además, el hecho de hacer de cinco a seis comidas diarias se asoció con una ligera subida de temperatura al mediodía, lo cual es también una característica del ritmo circadiano en estado de salud<em>. “Todo esto sugiere que la frecuencia de las comidas también podría tener un papel importante como sincronizador de nuestro reloj interno. Sin embargo, aún hacen falta más estudios para confirmar estos hallazgos</em>”, concluye Izquierdo.</p>
<p><a title="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Comer-mas-veces-al-dia-se-relaciona-con-un-menor-indice-de-masa-corporal" href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Comer-mas-veces-al-dia-se-relaciona-con-un-menor-indice-de-masa-corporal" target="_blank"><strong>febrero 01/2021 (SINC)</strong> </a></p>
<p><strong>Referencia:</strong></p>
<p>Zerón-Rugerio, M. F.; Díez-Noguera, A.; Izquierdo-Pulido, M., y Cambras, T. <a title="https://www.researchgate.net/publication/281551942_Frequency_and_Circadian_Timing_of_Eating_May_Influence_Biomarkers_of_Inflammation_and_Insulin_Resistance_Associated_with_Breast_Cancer_Risk" href="https://www.researchgate.net/publication/281551942_Frequency_and_Circadian_Timing_of_Eating_May_Influence_Biomarkers_of_Inflammation_and_Insulin_Resistance_Associated_with_Breast_Cancer_Risk" target="_blank"><em>‘Higher eating frequency is associated with lower adiposity and robust circadian rhythms: a cross-sectional study</em></a>’. American Journal of Clinical Nutrition, octubre de 2020, 23:nqaa282. Doi: 10.1093/ajcn/nqaa282</p>
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		<title>Estudio: Población alemana aumenta de peso durante crisis de la COVID-19</title>
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		<pubDate>Fri, 11 Dec 2020 04:06:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedades nutricionales]]></category>
		<category><![CDATA[Neumología]]></category>
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		<description><![CDATA[Un estudio del Instituto alemán Robert Koch (RKI), el ente gubernamental encargado del control de enfermedades infecciosas, reveló que durante el cierre estricto a causa de la pandemia del coronavirus en la primavera boreal, los ciudadanos en Alemania han aumentado de peso. «El peso corporal y el índice de masa corporal (IMC) han aumentado desde [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Un estudio del Instituto alemán Robert Koch (RKI), el ente gubernamental encargado del control de enfermedades infecciosas, reveló que durante el cierre estricto a causa de la pandemia del coronavirus en la primavera boreal, los ciudadanos en Alemania han aumentado de peso.<span id="more-89933"></span></p>
<p><em><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-89405" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2020/11/MENOR-Y-MAYOR-MASA-MUSCULAR-150x98.jpg" alt="MENOR Y MAYOR MASA MUSCULAR" width="150" height="98" />«El peso corporal y el índice de masa corporal (IMC) han aumentado desde la introducción de las medidas de restricción»,</em> señalan los autores del análisis.</p>
<p>Según el informe, es posible que las medidas de contención impuestas al principio de la crisis del coronavirus hayan tenido un efecto en el comportamiento alimenticio y de ejercicio físico.</p>
<p>Entre abril y agosto de 2019 el peso corporal promedio fue de 77,1 kilos, en comparación con los 78,2 kilos en el mismo período de este año.</p>
<p>Según el estudio, el IMC promedio aumentó de 25,9 entre abril y agosto de 2019 a 26,4 en el mismo período en 2020. El IMC se calcula a partir de la altura y el peso corporal, y se considera un indicador de sobrepeso y obesidad.</p>
<p>Los resultados proceden de una encuesta telefónica realizada en todo el país a mayores de 15 años entre abril de 2019 y septiembre de 2020, en la que los aproximadamente 23 000 participantes declararon su altura y peso.</p>
<p>Los especialistas también investigaron otros aspectos de la salud. <em>«No se encontraron diferencias en la población en cuanto a posibles síntomas de depresión y al apoyo recibido y proporcionado en el hogar».</em></p>
<p>Sin embargo, el estudio del RKI no evidencia un cuadro de situación uniforme y por lo tanto se remarca la necesidad de seguir investigando.</p>
<p><strong>diciembre 10/2020 (dpa) – Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.</strong></p>
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		<title>Las personas obesas que pierden peso reducen hasta en un 45 % el riesgo de desarrollar ciertas enfermedades</title>
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		<pubDate>Mon, 07 Sep 2020 04:01:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Congresos, eventos científicos y conferencias]]></category>
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		<description><![CDATA[Las personas con obesidad que adelgazan (no debido a una enfermedad) y eliminaron un promedio del 13 % de su peso corporal inicial redujeron su riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en un 42 %-44 %, apnea del sueño en un 22 %-27 %, hipertensión en un 18 % -25 %, y la dislipidemia (niveles [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Las personas con obesidad que adelgazan (no debido a una enfermedad) y eliminaron un promedio del 13 % de su peso corporal inicial redujeron su riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en un 42 %-44 %, apnea del sueño en un 22 %-27 %, hipertensión en un 18 % -25 %, y la dislipidemia (niveles inusualmente altos de colesterol y otras grasas en la sangre) en un 20-22 %, según un estudio de más de 550 000 adultos en atención primaria en el Reino Unido.<span id="more-87114"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-78221 size-thumbnail" title="Las personas obesas que pierden peso reducen hasta en un 45 % el riesgo de desarrollar ciertas enfermedades." src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2019/09/obesidad-y-vejez-150x105.jpg" alt="obesidad y  adelgazamiento" width="150" height="105" />El estudio, presentado en el <em><a title="http://ecoico2020.com/" href="http://ecoico2020.com/" target="_blank">Congreso Europeo e Internacional sobre Obesidad</a> <a title="http://ecoico2020.com/" href="http://ecoico2020.com/" target="_blank">(ECOICO 2020</a>),</em> es el primero de su tipo en cuantificar los beneficios de la pérdida de peso intencional sobre el riesgo de enfermedades relacionadas con la obesidad en la práctica clínica del mundo real.</p>
<p>En el estudio, los investigadores analizaron datos anonimizados de la base de datos de enlace de datos de investigación de práctica clínica (CPRD) del Reino Unido, que contiene información sobre más de 11 millones de pacientes de 674 cirugías de práctica general en el Reino Unido, desde 1987 hasta el presente, y Estadísticas de episodios hospitalarios.</p>
<p>Extrajeron datos sobre más de 550 000 adultos (edad promedio de 51 años) con sobrepeso (IMC de 25 a 30 kg / m*) u obesidad (IMC de 30 o más) entre enero de 2001 y diciembre de 2010.</p>
<p>Los participantes se dividieron en dos grupos según su patrón de peso durante un período de 4 años después de que se tomó la primera medición del IMC: 492 380 individuos cuyo peso permaneció estable y 60 573 que perdieron peso, con un cambio en el grupo de adelgazamiento fue de 13 %. También extrajeron información sobre intervenciones de pérdida de peso y consejos dietéticos para confirmar la intención de perder peso.</p>
<p>Los investigadores compararon el riesgo de desarrollar seis afecciones relacionadas con la obesidad (diabetes tipo 2, apnea del sueño, artrosis, hipertensión, dislipidemia y angina inestable / ataque cardíaco) entre quienes perdieron peso y quienes no, durante un promedio de 8 años de seguimiento.</p>
<p>Luego calcularon los beneficios de perder el 13 % del peso corporal para tres perfiles de riesgo: reducción del IMC de 34,5 a 30 kg / m* (nivel de obesidad clase I); 40,3 a 35 kg / m* (nivel de obesidad II) y de 46 a 40 kg / m* (nivel de obesidad III; ver tabla 1). Los resultados se ajustaron por factores que podrían afectar los hallazgos.</p>
<p>En general, se observaron las mayores reducciones de riesgo para la diabetes tipo 2. Las estimaciones sugieren que la pérdida de peso del 13 % en adultos con obesidad de IMC 34,5 a 30,0 kg / m* se asoció con una reducción del 42 % en el riesgo relativo de desarrollar diabetes tipo 2, una reducción del 25 % en el riesgo relativo de desarrollar presión arterial alta y apnea del sueño, y una reducción del 20-22 % en el riesgo de artrosis y dislipidemia, en comparación con los riesgos antes de la pérdida de peso.</p>
<p>Las tendencias para las personas que redujeron su IMC de 40,3 a 35 kg / m* y de 46 a 40 kg / m* fueron similares. Sin embargo, la reducción del riesgo de angina inestable / ataque cardíaco no fue significativa.</p>
<p>Otros análisis que estudiaron si las personas con una pérdida de peso promedio del 13 % tenían el mismo riesgo de sufrir afecciones relacionadas con la obesidad que si tuvieran este 13 % menos de peso desde el inicio del estudio, encontraron que aquellos que perdieron peso tenían un peso significativamente menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, presión arterial alta y grasas en sangre anormales.</p>
<p>Sin embargo, en cada uno de los tres perfiles de riesgo, el riesgo de desarrollar apnea del sueño y osteoartritis después de la pérdida de peso fue aún mayor en comparación con tener un peso estable un 13 % más bajo desde el inicio del estudio (el llamado «riesgo residual»).</p>
<p>«Nuestros resultados demuestran los beneficios de la pérdida de peso intencional para reducir la carga de salud de la obesidad en la práctica clínica del mundo real, asegura Christiane L Haase, de Novo Nordisk, quien dirigió la investigación. Es importante enfatizar que este es un estudio observacional y solo puede mostrar que existe una asociación entre la pérdida de peso y la reducción de los factores de riesgo cardiovascular, no que la pérdida de peso provoque esa reducción del riesgo».</p>
<p><em>«Sin embargo, la diferencia en el riesgo de estas condiciones es sorprendente e indica que las personas con obesidad podrían reducir notablemente su riesgo de enfermedad mediante la pérdida de peso intencional, añade. En lo que debemos centrarnos ahora es en cómo podemos apoyar enfoques saludables y basados en la evidencia para perder peso y la mejor manera de mantener la pérdida de peso lograda».</em></p>
<p><strong>septiembre 06/2020 (Europa Press). Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.</strong></p>
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		<title>Seguir una alimentación saludable reduce hasta un 21 % el riesgo de enfermedad cardiovascular</title>
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		<pubDate>Sat, 27 Jun 2020 04:07:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Bioquímica]]></category>
		<category><![CDATA[Cardiología]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedades cardiovasculares]]></category>
		<category><![CDATA[Fisiología]]></category>
		<category><![CDATA[Higiene y epidemiología]]></category>
		<category><![CDATA[Medicina familiar y comunitaria]]></category>
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		<category><![CDATA[prevención]]></category>

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		<description><![CDATA[Seguir un patrón de alimentación saludable se asocia con hasta un 21 % de menor riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV), según una nueva investigación dirigida por la Escuela de Salud Pública de Harvard TH Chan, en Estados Unidos, según una nueva investigación que publica JAMA Internal Medicine. Estos hallazgos agregan apoyo a las Directrices Dietéticas [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Seguir un patrón de alimentación saludable se asocia con hasta un 21 % de menor riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV), según una nueva investigación dirigida por la Escuela de Salud Pública de Harvard TH Chan, en Estados Unidos, según una nueva investigación que publica <a title="https://jamanetwork.com/journals/jamainternalmedicine/article-abstract/2759134?resultClick=1" href="https://jamanetwork.com/journals/jamainternalmedicine/article-abstract/2759134?resultClick=1" target="_blank"><em><strong>JAMA Internal Medicine</strong></em></a>.</p>
<p><span id="more-85146"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-82786 size-full" title="Seguir una alimentación saludable reduce hasta un 21 % el riesgo de enfermedad cardiovascular" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2020/04/dieta-mediterranea.jpg" alt="Seguir una alimentación saludable reduce hasta un 21 % el riesgo de enfermedad cardiovascular" width="150" height="116" />Estos hallazgos agregan apoyo a las Directrices Dietéticas para estadounidenses 2015-2020, que se centran en patrones de alimentación saludable en lugar de ingredientes y nutrientes individuales para tener en cuenta mejor las diversas tradiciones y preferencias alimentarias culturales y personales.</p>
<p>Aunque cada patrón de alimentación saludable representa una combinación diferente de componentes dietéticos, nuestro estudio indica que una mayor adherencia a cualquiera de los cuatro patrones de alimentación saludable que observamos está asociada con un menor riesgo de enfermedad cardiovascular y los beneficios para la salud persisten en los grupos raciales y étnicos, explica Zhilei Shan, primer autor del artículo, investigador asociado en el Departamento de Nutrición.</p>
<p>Pocos estudios han examinado cómo la adhesión a los patrones de alimentación saludable recomendados influyen en el riesgo a largo plazo de ECV.</p>
<p>Para este estudio, los investigadores se centraron en las puntuaciones dietéticas de cuatro patrones de alimentación saludable: Índice <em>de alimentación saludable-2015 (HEI-2015); Puntaje Alterno de la Dieta Mediterránea (AMED); Índice de dieta saludable basada en plantas (HPDI); y el índice alternativo de alimentación saludable (AHEI)</em>.</p>
<p>A pesar de los diferentes métodos de puntuación, cada uno de estos patrones destaca una mayor ingesta de granos enteros, vegetales, frutas, legumbres y nueces, y una menor ingesta de carnes rojas y procesadas y bebidas azucaradas.</p>
<p>Para evaluar las asociaciones de cada patrón con el riesgo de ECV, los investigadores observaron datos de 74 930 mujeres inscritas en el Estudio de Salud de Enfermeras, 90 864 mujeres en el Estudio de Salud de Enfermeras II y 43 339 hombres en el Estudio de Seguimiento de Profesionales de la Salud.</p>
<p>A los participantes de cada estudio se les preguntó cada dos o cuatro años acerca de sus hábitos alimenticios, incluida la frecuencia, en promedio, que consumían un tamaño de porción estándar de varios alimentos.</p>
<p>Utilizando los datos dietéticos, que se recopilaron durante varias décadas a través de cuestionarios dietéticos validados, los investigadores crearon cuatro puntuaciones dietéticas para cada participante.</p>
<p>Las puntuaciones dietéticas más altas representaron una mayor adherencia a los patrones de alimentación saludable. Después de ajustar por numerosos factores, como la edad, el IMC y el tabaquismo, el análisis encontró que una mayor adherencia a cualquiera de los patrones de alimentación saludable se asoció consistentemente con un menor riesgo de ECV.</p>
<p>El estudio encontró que los participantes que más se adhirieron a los patrones de alimentación saludable (aquellos en el cuartil superior de los puntajes) tenían un riesgo de ECV entre un 14 % y un 21 % menor en comparación con los que menos se adhirieron (en el cuartil inferior de los puntajes).</p>
<p>Los resultados también mostraron que estos diferentes patrones de alimentación saludable fueron igualmente efectivos para reducir el riesgo de ECV en los grupos raciales y étnicos y otros subgrupos estudiados, y que se asociaron estadísticamente de manera significativa con un menor riesgo de enfermedad coronaria y accidente cerebrovascular.</p>
<p>Estos datos proporcionan evidencia adicional para respaldar las pautas dietéticas actuales de que seguir patrones de alimentación saludable confiere beneficios para la salud a largo plazo en la prevención de enfermedades cardiovasculares, asegura el autor correspondiente Frank Hu, profesor de Nutrición y Epidemiología y presidente del Departamento de Nutrición.</p>
<p>No existe una dieta única para todos que sea la mejor para todos, puntualiza. Se pueden combinar los alimentos en una variedad de formas flexibles para lograr patrones de alimentación saludables de acuerdo con las necesidades de salud, las preferencias alimentarias y las tradiciones culturales de las personas.</p>
<p><strong>junio 26/2020 (Europa Press). Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.</strong></p>
<p><strong>Referencia:</strong></p>
<p>Shan Z.,Guo Y., Hu F.B., Liu L., Qi Q.:<a href="https://jamanetwork.com/journals/jamainternalmedicine/article-abstract/2759134?resultClick=1" target="_blank"><em>Association of Low-Carbohydrate and Low-Fat Diets With Mortality Among US Adults</em> </a>. JAMA Intern Med. 2020; 180(4):513-523. doi: 10.1001</p>
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		<title>Los distintos horarios de las comidas del fin de semana se relacionan con la obesidad</title>
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		<pubDate>Wed, 22 Jan 2020 04:01:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Bienestar, salud y calidad de vida]]></category>
		<category><![CDATA[Endocrinología]]></category>
		<category><![CDATA[Endocrinopatías]]></category>
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		<category><![CDATA[IMC]]></category>
		<category><![CDATA[índice de masa corporal (IMC)]]></category>
		<category><![CDATA[reloj biológico]]></category>

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		<description><![CDATA[El eating jet lag o irregularidad en los horarios de las comidas durante los fines de semana está asociado a un mayor índice de masa corporal, indicador de un peso saludable. Los resultados muestran que el mayor efecto sobre este marcador se produce a partir de 3,5 horas de diferencia horaria con respecto al resto de días de la semana. [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El <a href="https://as.com/deporteyvida/2020/01/18/portada/1579335541_697966.html" target="_blank"><em>eating jet lag</em></a> o irregularidad en los horarios de las comidas durante los fines de semana está asociado a un mayor índice de masa corporal, indicador de un peso saludable. Los resultados muestran que el mayor efecto sobre este marcador se produce a partir de 3,5 horas de diferencia horaria con respecto al resto de días de la semana.<span id="more-81156"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-58254 size-thumbnail" title="Los distintos horarios de las comidas del fin de semana se relacionan con la obesidad." src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2017/05/ritmos-circadianos-150x150.jpg" alt="ritmos circadianos" width="150" height="150" />Un nuevo estudio de la Universidad de Barcelona (UB) ha concluido que la irregularidad en los horarios de las comidas durante los fines de semana, denominada por los autores como <a href="https://as.com/deporteyvida/2020/01/18/portada/1579335541_697966.html" target="_blank"><em>eating jet lag</em></a>, podría estar relacionada con un aumento en el índice de masa corporal (IMC), una fórmula que relaciona el peso con la altura para determinar si se tiene un peso saludable.</p>
<p>Estos resultados, publicados en la revista <a title="https://doi.org/10.3390/nu11122980" href="https://doi.org/10.3390/nu11122980" target="_blank"><em><strong>Nutrients</strong></em></a>, se obtuvieron independientemente de factores como la calidad de la dieta, el nivel de actividad física, el jet lag social (la diferencia en los horarios de sueño durante el fin de semana) o el cronotipo (la predisposición natural a un determinado horario de sueño y vigilia).</p>
<p><strong>El mayor impacto sobre el IMC se produce cuando existe una diferencia de horarios de 3,5 horas o más entre las comidas de fines de semana y resto de días</strong></p>
<p>Según los investigadores, se trata del primer trabajo que demuestra la importancia de la regularidad en los horarios de las comidas —incluyendo fines de semana— para el control del peso, y podría ser un elemento a tener en cuenta como parte de las pautas nutricionales para prevenir la obesidad. El estudio, conjuntamente liderado por María Izquierdo Pulido y Trinitat Cambras, es parte de la tesis doctoral de María Fernanda Zerón Rugerio, primera autora del artículo.</p>
<p>En los últimos años se ha demostrado que el cuerpo asimila de manera diferente las calorías en función de la hora del día. Por ejemplo, comer o cenar tarde se ha relacionado con un mayor riesgo de obesidad. Según explica Izquierdo Pulido, “<em>esta diferencia está relacionada con nuestro reloj biológico, el cual organiza temporalmente nuestro organismo para asimilar y metabolizar las calorías que consumimos durante el día</em>”. Por la noche, sin embargo, “<em>prepara al cuerpo para el ayuno que se produce mientras dormimos</em>”.</p>
<p>“<em>En consecuencia, continúa la investigadora, cuando la ingesta tiene lugar de una manera regular, el reloj circadiano asegura que en el organismo se pongan en marcha las vías metabólicas para asimilar los nutrientes. Sin embargo, cuando se ingieren alimentos en una hora inusual, los nutrientes pueden actuar sobre la maquinaria molecular de los relojes periféricos (fuera del cerebro), alterando su horario y, por lo tanto, modificando las funciones metabólicas del organismo</em>”.</p>
<p>En el nuevo estudio, realizado en una población de 1 106 personas jóvenes (de 18 a 25 años de edad) en España y México, los investigadores han analizado la relación entre el índice de masa corporal y la variabilidad en los horarios de las comidas en el fin de semana respecto al resto de días. Para ello, han utilizado un nuevo marcador que engloba los cambios en los horarios de las comidas (desayuno, comida y cena) durante los fines de semana: el llamado eating jet lag, que se ha propuesto por primera vez en este trabajo.</p>
<p>“<em>Nuestros resultados indican que cambiar los horarios de las tres comidas durante los fines de semana está asociado a obesidad. El mayor impacto sobre el IMC se produciría cuando tenemos una diferencia de horarios de 3,5 horas o más. A partir de este punto, es cuando el riesgo de obesidad podría verse incrementado, ya que hemos observado que los individuos que presentaban más de 3,5 horas de eating jet lag incrementaban su IMC en 1,3 kg/m2</em>”, apunta Zerón Rugerio.</p>
<p><strong>Falta de sincronía entre el tiempo del organismo y el social</strong></p>
<p>Para explicar la relación entre el eating jet lag y la obesidad, los autores sugieren que cada fin de semana los individuos se someten a una ligera cronodisrupción, es decir, a la falta de sincronía entre el tiempo interno del organismo y el social.</p>
<p>“<em>Nuestro reloj biológico es como una máquina, y como tal está preparado para desencadenar la misma respuesta fisiológica o metabólica a la misma hora del día, cada día de la semana. Unos horarios definidos de alimentación y sueño ayudan a mantener la organización temporal del organismo y a promover la homeostasis energética. Por tanto, las personas que tienen una mayor alteración de horarios serían más propensas al sobrepeso y a la obesidad</em>”, subraya Cambras.</p>
<p><strong>Unos horarios definidos de alimentación y sueño ayudan a promover la homeostasis energética</strong></p>
<p>Todavía serán necesarias más investigaciones para revelar los mecanismos fisiológicos y las alteraciones metabólicas que hay detrás del eating jet lag y su relación con la obesidad. No obstante, los autores destacan la importancia de mantener la regularidad en los horarios de comida y sueño para preservar la salud y el bienestar.</p>
<p>“<em>Además de la dieta y el ejercicio, que son dos pilares en el tratamiento de la obesidad, también se deberían tener en cuenta factores como la regularidad en el horario de las comidas, ya que hemos comprobado que tiene un impacto en nuestro peso corporal</em>”, indica Izquierdo Pulido.</p>
<p><strong>Efectos a largo plazo del eating jet lag</strong></p>
<p>El estudio también señala la importancia de investigar la relación entre la irregularidad horaria y la evolución del peso a lo largo del tiempo, así como de hacerlo en poblaciones con distintas franjas de edad o con características metabólicas y socioeconómicas diferentes.</p>
<p>“<em>La variabilidad en el horario de las comidas durante los fines de semana respecto a los días laborables podría producirse crónicamente durante la vida de un individuo. Los estudios futuros deberían evaluar el efecto de esta variabilidad crónica, a través del eating jet lag, sobre la evolución del peso</em>”, concluyen los investigadores.</p>
<p><a href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Los-distintos-horarios-de-las-comidas-del-fin-de-semana-se-relacionan-con-la-obesidad" target="_blank"><strong>enero 21/2020 (SINC)</strong></a></p>
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		<title>Resultados del estudio Pasos, representativo de la población infantojuvenil española</title>
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		<pubDate>Thu, 21 Nov 2019 04:01:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Bienestar, salud y calidad de vida]]></category>
		<category><![CDATA[Temas la Salud y Medicina]]></category>
		<category><![CDATA[atención primaria de salud (APS)]]></category>
		<category><![CDATA[IMC]]></category>

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		<description><![CDATA[Los resultados del estudio Pasos muestran una falta de cumplimiento en las horas de sueños de niños y adolescentes, así como un aumento de la obesidad y el sobrepeso, del tiempo frente a las pantallas y una reducción de la actividad física. Un 40,9 % de los niños y adolescentes no cumplen las recomendaciones de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Los resultados del <em><a title="https://www.gasolfoundation.org/es/estudio-pasos/" href="https://www.gasolfoundation.org/es/estudio-pasos/" target="_blank">estudio Pasos</a> </em>muestran una falta de cumplimiento en las horas de sueños de niños y adolescentes, así como un aumento de la obesidad y el sobrepeso, del tiempo frente a las pantallas y una reducción de la actividad física.<span id="more-79789"></span></p>
<p><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-75848" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2019/05/obeso-adolescente-150x150.jpg" alt="obeso adolescente" width="150" height="150" />Un <a title="https://www.diariomedico.com/salud/el-35-de-los-ninos-y-adolescentes-espanoles-tienen-obesidad-o-sobrepeso.html" href="https://www.diariomedico.com/salud/el-35-de-los-ninos-y-adolescentes-espanoles-tienen-obesidad-o-sobrepeso.html" target="_blank">4<em>0,9 % de los niños y adolescentes no cumplen las recomendaciones de sueño entre semana, según los resultados finales del Estudio Pasos </em></a>(Physical Activity, Sedentarism and Obesity in Spanish Yourth), de la Fundación Gasol, que se han presentado recientemente.  La <a title="https://www.sleepfoundation.org/" href="https://www.sleepfoundation.org/" target="_blank"><em>National Sleep Foundation</em></a> aconseja de 9 a 11 horas de sueño para niños entre 6 y 13 años de y de 8 a 10 horas entre 14 y 17 años.</p>
<p>La falta de cumplimiento de horas de sueño aumenta hasta el 48,1 % los fines de semana entre los niños y adolescentes españoles y aunque no hay grandes diferencias por sexo, son los adolescentes los que menos horas duermen.  La lectura de estas cifras es, según Santi F. Gómez, investigador principal del estudio y responsable de Programas de la Fundación Gasol, no que no duerman las horas suficientes, sino que no duermen las recomendadas, y lo hagan bien por exceso o bien por defecto.</p>
<p>Prevalencia de incumplimiento/cumplimiento de las recomendaciones de la <a title="https://www.sleepfoundation.org/" href="https://www.sleepfoundation.org/" target="_blank"><em>National Sleep Foundation</em></a> en cuanto a las horas diarias de sueño entre semana y el fin de semana según sexo y etapa vital.</p>
<p>La evidencia científica ya ha mostrado <a title="https://www.diariomedico.com/salud/variar-la-hora-de-acostarse-cada-noche-anade-riesgo-de-enfermedad-metabolica.html" href="https://www.diariomedico.com/salud/variar-la-hora-de-acostarse-cada-noche-anade-riesgo-de-enfermedad-metabolica.html" target="_blank"><em>la relación entre el sueño y el exceso de peso</em></a> y apunta a que los niños que incumplen de forma crónica las recomendaciones de sueño tienen el doble de riesgo de obesidad en la infancia. Por lo tanto, es un aspecto clave para prevenir la obesidad infantil. Debemos de huir del mensaje simplista que solamente relacionaba la alimentación y la actividad física con la obesidad infantil e incluir las horas de sueño y el bienestar emocional de los niños en las estrategias y políticas preventivas.</p>
<p><strong>El estudio Pasos actualiza la realidad sobre la epidemia de obesidad infantil y sus factores determinantes en una muestra representativa entre 8 y 16 años</strong></p>
<p><em><strong>Pasos</strong></em>  retrata la realidad de la población infantojuvenil española entre 8 y 16 años a través de las cifras de obesidad y sobrepeso, la relación de la obesidad con la pobreza, la actividad física, el uso de pantallas, las horas de sueño, los hábitos de alimentación y la calidad de vida. En él han participado 3.887 niños y adolescentes de 247 centros educativos, con la colaboración de 13 grupos de investigación y 68 investigadores.</p>
<p><strong>Adolescentes tristes y preocupados</strong></p>
<p>Otro de los aspectos relevantes del estudio para Gómez es el hecho de que el 25 % de los adolescentes se sienten preocupados, tristes o infelices frente al 15,1 % de la población infantil. ¿Qué pasará cuando sean adultos? ¿Cuál será la incidencia de depresión?, se pregunta Gómez. Sabemos que la salud mental está muy asociada con la obesidad en la edad adulta y en la infancia.</p>
<p>Ahondar en las razones de esta infelicidad, así como conocer mejor los hábitos de vida en la muestra estudiada son algunas de las motivaciones que llevan a los investigadores de <strong><em>Pasos</em> </strong>a convertir este trabajo observacional y transversal en uno longitudinal que permita, a largo plazo, obtener respuestas y guiar las intervenciones para atajar los problemas de salud infantojuvenil en España.</p>
<p><strong>Auto percepción de la condición física general según sexo y curso académico</strong></p>
<p>El estudio refleja que España suspende en salud infantojuvenil  y que se observan diferencias por sexos. Estos, según Gómez, se producen en la salud auto percibida de la condición física a lo largo de la última etapa de la infancia y de la adolescencia, siendo mucho mayor en el sexo femenino. La calidad de la salud auto percibida respecto a la condición física general, la cardiorrespiratoria, la fuerza muscular, la velocidad/agilidad y la flexibilidad,  disminuye con la edad, y se produce una reducción del 26,4 % entre participantes de 3º de primaria y de 4º de ESO en aquéllos que lo consideran muy buena, siendo mucho mayor la reducción en las adolescentes (35,8 %) que en los adolescentes (16,2).</p>
<p>Al igual que las horas de sueño se reducen con la edad, también lo hace la actividad física. Según los resultados, solo el 36,7 % de los participantes cumplen las recomendaciones de la <a title="https://www.who.int/es" href="https://www.who.int/es" target="_blank"><em>Organización Mundial de la Salud</em></a> <a title="https://www.who.int/es" href="https://www.who.int/es" target="_blank"><em>(OMS)</em></a><em>, </em>de realizar 60 minutos diarios de ejercicio. El incumplimiento es mayor en adolescentes y especialmente para la población femenina. A lo largo de los cursos la diferencia entre 3º de primaria y 4º de ESO es de más de 98 minutos por día. Se trata de un hábito que se deteriora mucho.</p>
<p>Este incumplimiento es más pronunciado en el género femenino, puesto que el 70,1 % de las niñas no llega al nivel recomendado frente al 56,1 % de los niños, y entre los adolescentes, donde el 69,9  % no cumple la recomendación frente al 55,5  % de los niños.</p>
<p>El 10 % de la muestra ha registrado su actividad física con un acelerómetro. Esto nos permite aportar a la comunidad científica y a los médicos de atención primaria una nueva herramienta breve, que les va a permitir diagnosticar de forma muy fidedigna cuál es el promedio de minutos por día de actividad física que realizan los niños que acuden a la consulta. Así la prescripción de actividad física podrá estar basada en la realidad y no en una estimación más subjetiva.</p>
<p>En la misma línea, a mayor edad, mayor uso de pantallas y menor tiempo de práctica de actividad física: Los adolescentes de 4º de ESO dedican 45,6 minutos al día a la práctica de actividad física y pasan casi 6 horas diarias delante de las pantallas en fin de semana. Este es el único de los apartados estudiados en el que la diferencia de género afecta negativamente a los varones. De hecho, según los investigadores el punto de inflexión se produce en 5º de primaria, un momento en el que bajan las curvas de actividad física, aumenta espectacularmente el uso de pantallas, se reduce la adherencia a la dieta mediterránea y se agudizan los factores emocionales, ha añadido Marta Segú, directora de la <a title="https://www.fundacionprobitas.org/es/home" href="https://www.fundacionprobitas.org/es/home" target="_blank"><em>Fundación Probitas</em></a>.</p>
<p><strong>La obesidad abdominal, una herramienta más de diagnóstico</strong></p>
<p>Según Gómez no parece que la obesidad y el sobrepeso se hayan estabilizado. De hecho, el estudio muestra que la obesidad y el sobrepeso se han convertido en una epidemia no solo en la infancia sino también en la adolescencia.</p>
<p>Nos preocupa especialmente la cifra de obesidad abdominal, que alcanza casi al 25 % de la población estudiada, y que es un 10 % superior a la cifra identificada con la medición del índice de masa corporal (IMC). El hecho de que haya esa diferencia entre ambas nos preocupa porque en las consultas de AP y en los protocolos de práctica clínica se toma como medida sistemática el IMC y convendría homogeneizar el cálculo de la obesidad abdominal y la estimación del perímetro de cintura como un indicador adicional, ha añadido Gómez.</p>
<p>El estudio también muestra el deterioro sufrido en 19 años, respecto a los datos del <a title="http://www.avpap.org/documentos/donostia2004/aranceta.htm" href="http://www.avpap.org/documentos/donostia2004/aranceta.htm" target="_blank"><em>estudio EnKid</em></a>, dirigido por Luis Serra-Majem, de la Universidad de Las Palmas, de la adherencia a la dieta mediterránea, un 4,7 % menos de adherencia entre los niños, mientras que un 6,5  % más de niños presentan un nivel bajo.</p>
<p>Según datos del<a href="http://www.avpap.org/documentos/donostia2004/aranceta.htm" target="_blank"><em> estudio EnKid</em></a>, con el que se han comparado los datos de alimentación y actividad física de <em><strong>Pasos</strong></em>, el crecimiento del IMC es de 1,6 %, pero las cifras de obesidad abdominal han crecido un 8,3 %, lo que refuerza la necesidad de medir el perímetro abdominal y nos indica que quizá la obesidad en la infancia cada vez se está expresando más en una acumulación excesiva de grasa en el perímetro de la cintura. Además esa concentración de grasa se asocia con malos hábitos alimentarios, como el consumo de bebidas azucaradas, de alimentos procesados o sedentarismo, aparte de con factores de riesgo cardiovascular.</p>
<p>Asimismo se ha constatado de nuevo la asociación entre factores socioeconómicos y obesidad. A mayor pobreza relativa, mayores cifras de obesidad en la infancia.</p>
<p><a title="https://www.diariomedico.com/especialidades/pediatria/casi-el-50-de-los-ninos-y-adolescentes-no-duermen-lo-necesario-los-fines-de-semana.html" href="https://www.diariomedico.com/especialidades/pediatria/casi-el-50-de-los-ninos-y-adolescentes-no-duermen-lo-necesario-los-fines-de-semana.html" target="_blank"><strong>noviembre 20/2019 (Diario Médico)</strong></a></p>
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		<title>Los hijos únicos tienen más probabilidades de ser obesos que los que tienen hermanos</title>
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		<pubDate>Wed, 20 Nov 2019 04:04:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Enfermedades nutricionales]]></category>
		<category><![CDATA[Nutrición]]></category>
		<category><![CDATA[Pediatría]]></category>
		<category><![CDATA[Puericultura]]></category>
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		<description><![CDATA[Una nueva investigación ha comprobado que los hijos únicos tiene más probabilidades de ser obesos que los que tienen hermanos, ya que las familias con varios hijos tienden a tomar decisiones de alimentación más saludables que las familias con un solo hijo, según publican en el Journal of Nutrition Education and Behavior. El trabajo ha [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Una nueva investigación ha comprobado que los hijos únicos tiene más probabilidades de ser obesos que los que tienen hermanos, ya que las familias con varios hijos tienden a tomar decisiones de alimentación más saludables que las familias con un solo hijo, según publican en el <a title="https://www.jneb.org/article/S1499-4046(19)30973-X/fulltext" href="https://www.jneb.org/article/S1499-4046(19)30973-X/fulltext" target="_blank"><strong><em>Journal of Nutrition Education and Behavior</em></strong></a>.<span id="more-79782"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-79783 size-thumbnail" title=" Los hijos únicos tienen más probabilidades de ser obesos que los que tienen hermanos." src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2019/11/niño-obeso-150x124.jpg" alt="niño obeso" width="150" height="124" />El trabajo ha comprobado que las familias con un solo tienen prácticas de alimentación familiar menos saludables, opciones de bebidas y puntaje total del <a title="http://scielo.sld.cu/scielo.php?pid=S0864-03002010000300006&amp;script=sci_abstract" href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?pid=S0864-03002010000300006&amp;script=sci_abstract" target="_blank"><em>Índice de Alimentación Saludable 2010</em></a> menor en tres de las 12 áreas medidas. También tuvieron puntuaciones totales significativamente más bajos entre semana, fines de semana y, de media, lo que indica que hay diferencias individuales y colectivas en los patrones de alimentación entre los grupos.</p>
<p>Los profesionales de la nutrición deben considerar la influencia de la familia y los hermanos para proporcionar una educación nutricional adecuada y personalizada para las familias de niños pequeños, alerta la autora principal Chelsea L. Kracht, del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Oklahoma. Deben alentarse los esfuerzos para ayudar a todos los niños y familias a establecer hábitos y prácticas alimentarias saludables.</p>
<p>Los datos se obtuvieron de los registros diarios de alimentos que las madres mantenían durante tres días: dos días laborables y un día de fin de semana. Los maestros también mantenían registros de cualquier alimento que los niños comieran mientras estaban en la escuela. Las madres también completaron el cuestionario de Nutrición Familiar y Actividad Física para evaluar los comportamientos típicos de alimentación familiar como la elección de alimentos y bebidas.</p>
<p>Los investigadores encontraron que también las madres de los hijos únicos tenían más probabilidades de ser obesas. Además, el IMC materno tenía una conexión mucho más fuerte con el percentil del IMC del niño y el percentil de la circunferencia de la cintura que el estado singleton. El IMC materno no contribuyó significativamente a los patrones generales de alimentación, pero contribuyó a las calorías vacías.</p>
<p>El estudio solo examinó a madres y niños, por lo que no pudo hablar sobre el impacto de los patrones de alimentación de los padres, pero los resultados fueron independientes del estado civil.</p>
<p>La investigación también encontró que el tiempo dedicado a la atención fuera del hogar, como la escuela y la guardería, no estaba relacionado con los patrones de alimentación de los niños. Esto apunta a la diferencia proveniente del interior del hogar, incluida una diferencia en la frecuencia con la que la familia come frente al televisor (puntuación de prácticas de alimentación familiar) y el consumo de bebidas azucaradas (puntuación de opciones de bebidas), que difieren entre los grupos en el estudio.</p>
<p>Los comportamientos y patrones de alimentación más saludables pueden ser el resultado de cambios a nivel del hogar en lugar de la exposición de los pares, ya que la exposición de los pares también está presente en la atención fuera del hogar, añade la doctora Kracht.</p>
<p>La investigadora y sus colegas continúan su investigación, analizando específicamente la dinámica del hogar y la familia y cómo influyen en el comportamiento alimenticio, la actividad física, el sueño y otros factores que contribuyen a la obesidad de los niños.</p>
<p><strong>noviembre 19/2019 (Europa Press).- Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.</strong></p>
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		<title>Las condiciones ambientales influyen en el índice de masa corporal al afectar a las variantes genéticas heredadas, según un estudio</title>
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		<pubDate>Sun, 15 Sep 2019 04:03:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Genética clínica]]></category>
		<category><![CDATA[Medio ambiente]]></category>
		<category><![CDATA[Puericultura]]></category>
		<category><![CDATA[IMC]]></category>

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		<description><![CDATA[Las condiciones ambientales influyen en el índice de masa corporal (IMC) al aumentar o disminuir el efecto de las variaciones genéticas heredadas, según han descubierto investigadores de la Universidad de Queensland en Australia. La mayoría de los rasgos humanos, como la altura o el IMC, son complejos porque están influenciados por muchos factores genéticos, así [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Las condiciones ambientales influyen en el índice de masa corporal (IMC) al aumentar o disminuir el efecto de las variaciones genéticas heredadas, según han descubierto investigadores de la Universidad de Queensland en Australia.<span id="more-78531"></span></p>
<p>La mayoría de los rasgos humanos, como la altura o el IMC, son complejos porque están influenciados por muchos factores genéticos, así como por factores ambientales. Pero si el control genético de estos rasgos depende de las condiciones ambientales ha sido difícil de establecer. Por ejemplo, hay una variación genética que se sabe que influye en la función pulmonar, y la función de esta variación genética se ve alterada significativamente por el tabaquismo, explica el autor principal del trabajo, Jian Yang.</p>
<p>En las poblaciones humanas, es muy difícil medir todos los posibles factores ambientales a los que una persona ha estado expuesta, así que los investigadores decidieron tomar un enfoque diferente. Usando datos de más de 300 000 personas con una altura y un IMC conocidos entre muchos otros rasgos complejos, los investigadores buscaron variaciones genéticas asociadas con la variabilidad de cada uno de esos rasgos.</p>
<p>Encontraron que el IMC podría diferir significativamente incluso para los individuos con la misma variación genética, pero este no fue el caso para las variaciones genéticas asociadas con la altura.  Encontramos un gran número de factores genéticos para la estatura, pero sus efectos no parecen ser sensibles a las condiciones ambientales, mientras que los efectos genéticos sobre el IMC y algunos otros rasgos relacionados con la obesidad parecen ser mucho más sensibles, apunta Yang.</p>
<p>La altura puede ser afectada por el medio ambiente, y la altura también puede ser afectada por los genes, pero estas cosas parecen ser independientes. Es importante saber esto porque puede permitirnos buscar factores ambientales evasivos que puedan interferir con la función de un gen, comenta el investigador sobre la importancia de este estudio.</p>
<p><strong>setiembre 15/2019 (Europa Press) &#8211; Tomado del Boletín temático en Medicina. Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.</strong></p>
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		<title>Obesidad, mal epidémico</title>
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		<pubDate>Mon, 11 Apr 2016 06:04:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Endocrinología]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedades nutricionales]]></category>
		<category><![CDATA[Nutrición]]></category>
		<category><![CDATA[Obesidad]]></category>
		<category><![CDATA[IMC]]></category>

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		<description><![CDATA[La epidemia de obesidad afecta ya a un total de 640 millones de personas. El mayor estudio sobre este trastorno realizado hasta la fecha, y que incluye datos de casi 20 millones de adultos de 186 países, arroja la prevalencia más alta jamás registrada. Investigadores del CREAL, centro aliado de ISGlobal, han participado en el [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">La epidemia de obesidad afecta ya a un total de 640 millones de personas. El mayor estudio sobre este trastorno realizado hasta la fecha, y que incluye datos de casi 20 millones de adultos de 186 países, arroja la prevalencia más alta jamás registrada. <span id="more-49944"></span></p>
<p style="text-align: justify">Investigadores del CREAL, centro aliado de ISGlobal, han participado en el mayor estudio sobre la obesidad en el mundo realizado hasta la fecha, que ha estimado en más de 640 millones de personas el total de la población mundial que padece obesidad, la cifra más alta registrada en la historia. Para obtener estos datos, los más de 700 investigadores que han estado involucrados en la investigación han recogido las medidas de peso y altura de casi 20 millones de adultos de 186 países.</p>
<p style="text-align: justify">El estudio, liderado por científicos del Imperial College de Londres, ha sido publicado en la revista <a title="http://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736%2816%2930054-X/abstract" href="http://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736%2816%2930054-X/abstract" target="_blank"><em>The Lancet</em></a>.</p>
<p style="text-align: justify">Tras calcular y comparar el índice de masa corporal (IMC) de hombres y mujeres adultos, entre 1975 y 2014, los expertos hallaron que, en cuatro décadas, la obesidad global entre los hombres se ha triplicado, pasando de un 3,2 % en 1975 a 10,8 % en 2014.</p>
<p style="text-align: justify">Por otro lado, la obesidad en las mujeres se ha más que duplicado, pasando del 6,4 % en 1975 a 14,9 % en 2014. Esto se traduce en 266 millones de hombres obesos y 375 millones de mujeres obesas en el mundo en 2014. También significa que la población mundial se ha vuelto más pesada: aumentando unos 1,5 kg por cada década subsiguiente desde 1975.</p>
<p style="text-align: justify">Además, se ha estimado que el 2,3 % de los hombres y el 5 % de las mujeres de todo el mundo padecen obesidad severa, ya que su IMC supera los 35 kg/m2. Esto implica que este segmento de la población tiene un riesgo significativamente mayor de desarrollar enfermedades como la diabetes, enfermedades cardiovasculares y cáncer.</p>
<p style="text-align: justify">El equipo predijo que si continúan estas tendencias globales, el 18 % de los hombres de todo el mundo y el 21 % de las mujeres serán obesos en 2025. Por otra parte, no se prevé alcanzar el objetivo global de la obesidad de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que apunta a no aumentar la obesidad por encima de los niveles de 2010 para el año 2025.</p>
<p style="text-align: justify">El análisis de los resultados mostró que los países con mayor número de personas obesas son China y Estados Unidos.  En lo que se refiere a la obesidad severa, Estados Unidos sigue ocupando el primer lugar mundial.</p>
<p style="text-align: justify">“Los resultados muestran que el IMC promedio fue mayor en los países de habla inglesa respecto a los países de habla no inglesa, siendo los hombres y las mujeres estadounidenses los que tenían el IMC más elevado y los hombres y las mujeres japonesas los que tenían el IMC más bajo entre los países de ingresos altos”, explica Martine Vrijheid, investigadora del CREAL, centro aliado de ISGlobal, que participó en el estudio.</p>
<p style="text-align: justify"><strong>Obesidad mórbida y bajo peso </strong></p>
<p style="text-align: justify">En lo que se refiere a la obesidad mórbida, considerada como tal cuando el sobrepeso de una persona interfiere con las funciones físicas básicas como respirar y caminar, los investigadores estiman que actualmente afecta a alrededor del 1 % de los hombres en el mundo y al 2 % de las mujeres.</p>
<p style="text-align: justify">En total, 55 millones de personas adultas padecen este tipo de obesidad. El equipo también examinó el número de personas con bajo peso en los diferentes países. Los resultados revelaron que los niveles han disminuido del 14 al 9 % en los hombres, y del 15 al 10 % en las mujeres. El porcentaje de individuos con bajo peso, sin embargo, es todavía muy alto en países como la India y Bangladesh, donde casi un cuarto de los adultos tienen bajo peso.</p>
<p style="text-align: justify">“Los resultados del estudio muestran que, aunque en general estamos ganando la batalla en contra del peso inferior al normal, estamos perdiendo la batalla contra la obesidad”, explica Dania Valvi, investigadora del CREAL y de la Harvard T.H. Chan School of Public Health, que también participó en el estudio. “Dado que la obesidad es difícil de tratar, los esfuerzos actuales para prevenirla, empezando en fases tempranas de la vida, deben ser ampliados e intensificados en los próximos años”, concluyó.</p>
<p style="text-align: justify">Según los datos arrojados por el estudio, una de cada cuatro personas adultas en España es obesa, lo que se traduce en cerca de 10 millones de personas obesas. En el ranking países con mayor IMC, el país se situó en el puesto 35 para hombres y en el puesto 106 para mujeres.</p>
<p style="text-align: justify"><a title="http://www.jano.es/noticia-la-epidemia-obesidad-afecta-ya-25865" href="http://www.jano.es/noticia-la-epidemia-obesidad-afecta-ya-25865" target="_blank"><strong>abril 08/ 2016 (Jano)</strong></a></p>
<p style="text-align: justify">
<p style="text-align: justify">
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		<title>Las primogénitas tendrían mayor probabilidad de padecer obesidad que sus hermanas</title>
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		<pubDate>Tue, 01 Sep 2015 06:05:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Enfermedades nutricionales]]></category>
		<category><![CDATA[ESPECIALIDADES]]></category>
		<category><![CDATA[Nutrición]]></category>
		<category><![CDATA[IMC]]></category>

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		<description><![CDATA[ Una investigación realizada en Suecia ha descubierto que las mujeres primogénitas tienen mayor probabilidad de padecer sobrepeso y obesidad en edad adulta que sus hermanas. Un estudio que se publica en Journal of Epidemiology and Community Health, ha revelado que el orden de nacimiento de las mujeres tiene impacto sobre su peso y estatura en [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"> Una investigación realizada en Suecia ha descubierto que las mujeres primogénitas tienen mayor probabilidad de padecer sobrepeso y obesidad en edad adulta que sus hermanas.</p>
<p style="text-align: justify"><span id="more-44461"></span></p>
<p style="text-align: justify">Un estudio que se publica en <a title="http://jech.bmj.com/content/early/recent" href="http://jech.bmj.com/content/early/recent" target="_blank"><em>Journal of Epidemiology and Community Health</em></a>, ha revelado que el orden de nacimiento de las mujeres tiene impacto sobre su peso y estatura en edad adulta. Este hallazgo respalda investigaciones previas realizadas en hombres y sugiere que la reducción del tamaño de las familias está contribuyendo al aumento generalizado del índice de masa corporal (IMC) en adultos.</p>
<p style="text-align: justify">Los investigadores extrajeron datos del registro de nacimientos sueco, que se inició en 1973 y contiene información sobre prácticamente todos los nacimientos en Suecia desde la primera visita prenatal. Se centraron en el periodo comprendido entre 1991 y 2009 para analizar a mujeres que tenían mínimo de edad 18 años en el momento de su primer embarazo y a las madres que les dieron a luz en condiciones similares.</p>
<p style="text-align: justify">En total, nacieron 303 301 niñas entre 1973 y 1988, de las cuales 206 510 nacieron en primer o segundo lugar. El equipo de investigación midió el peso y la estatura, y recabó información del estado de salud actual, del estilo de vida y de la historia familiar.</p>
<p style="text-align: justify">De esta muestra, se obtuvieron datos completos de 13 406 parejas de hermanas. El interés en las hermanas surgió de la necesidad de tener en cuenta las influencias genéticas y ambientales compartidas en edad temprana.</p>
<p style="text-align: justify">Relaciones del IMC</p>
<p style="text-align: justify">En el momento de nacer, las primogénitas fueron algo más delgadas que sus hermanas segundogénitas, aunque en edad adulta, durante sus tres primeros meses de embarazo, su índice de masa corporal fue ligeramente superior. Además, las primogénitas fueron un poco más altas y presentaron un 29 % más de probabilidades de tener sobrepeso y un 40 % más de tener obesidad respecto a sus hermanas segundogénitas.</p>
<p style="text-align: justify">El número de niños en una familia no estaba vinculado con el IMC o las probabilidades de tener obesidad, aunque tener más hermanos sí estaba asociado a un menor peso y una mayor probabilidad de ser alto, posiblemente debido a la hipótesis de la dilución de los recursos.</p>
<p style="text-align: justify">Los autores del estudio sostienen que éste «corrobora otros grandes estudios hechos en hombres, tal y como demuestra, la mujer primogénita tiene un IMC más elevado y tiene más posibilidades de tener sobrepeso u obesidad que sus hermanas segundogénitas. La reducción constante del tamaño familiar puede ser un factor que contribuye al incremento del IMC observado en adultos de todo el mundo, tanto en hombres como en mujeres».</p>
<p style="text-align: justify"><a title="http://www.correofarmaceutico.com/2015/08/27/al-dia/medicina/primogenitas-mayor-probabilidad-padecer-obesidad-hermanas" href="http://www.correofarmaceutico.com/2015/08/27/al-dia/medicina/primogenitas-mayor-probabilidad-padecer-obesidad-hermanas" target="_blank"><strong>agosto 27/ 2015 (correofarmaceutico)</strong></a></p>
<p style="text-align: justify">
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		<title>El riesgo por hipertensión no difiere en personas delgadas y obesas</title>
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		<pubDate>Tue, 21 Jul 2015 06:03:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cardiología]]></category>
		<category><![CDATA[ENFERMEDADES]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedades cardiovasculares]]></category>
		<category><![CDATA[ESPECIALIDADES]]></category>
		<category><![CDATA[Medicina interna]]></category>
		<category><![CDATA[circunferencia de la cintura]]></category>
		<category><![CDATA[delgados]]></category>
		<category><![CDATA[IMC]]></category>
		<category><![CDATA[obeso]]></category>
		<category><![CDATA[presión arterial alta]]></category>

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		<description><![CDATA[Un estudio muestra que, en enfermos con presión arterial alta, el exceso de peso no incrementa la probabilidad de evento cardiovascular. Los riesgos de la presión arterial alta son iguales en personas delgadas, con sobrepeso u obesas, según ha mostrado un estudio liderado por la doctora de la Escuela de Medicina Feinberg de la Universidad [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Un estudio muestra que, en enfermos con presión arterial alta, el exceso de peso no incrementa la probabilidad de evento cardiovascular.</p>
<p style="text-align: justify"><span id="more-43492"></span></p>
<p style="text-align: justify">Los riesgos de la presión arterial alta son iguales en personas delgadas, con sobrepeso u obesas, según ha mostrado un estudio liderado por la doctora de la Escuela de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern en Chicago, Estados Unidos, Laura A . Colangelo.</p>
<p style="text-align: justify">Para ello, los expertos han analizado a 3 657  hombres y mujeres no fumadoras, sin enfermedad cardiaca, diabetes o cáncer. A todos ellos, le midieron el índice de masa corporal (IMC), la altura y la circunferencia de la cintura, dado que esta última indica la cantidad de grasa localizada alrededor del torso, lo que se relaciona con un mayor riesgo de enfermedades del corazón.</p>
<p style="text-align: justify">Los investigadores dividieron a estas personas en siete grupos según su IMC y circunferencia de la cintura, usando parámetros de etnia específica en ambos casos. Por ejemplo, una persona blanca, negra o hispana que sea sana y con una circunferencia «óptima» de cintura es cuando mide menos de 102 centímetros en el caso de los hombres y 88 centímetros en el caso de las mujeres. Sin embargo, en los de etnia china, la medida se sitúa en menos de 90 centímetros en los hombres y menos de 80 centímetros en las mujeres.</p>
<p style="text-align: justify">Una vez establecidos los grupos, los investigadores analizaron todos estos parámetros y solicitaron que cada 9 meses, y durante un periodo de 10 años, apuntaran si habían sido hospitalizados, diagnosticados de algún evento cardiovascular y, en el peor de los casos, que otra persona reflejara que el participante había fallecido.</p>
<p style="text-align: justify">Menos riesgo cardiovascular en delgados sin hipertensión</p>
<p style="text-align: justify">Al inicio del estudio, 1 054 personas tenían un IMC saludable, 1 568 sobrepeso y 1 172 eran obesos o muy obesos. La mayoría de los que tenían un peso saludable también poseían un rango óptimo de circunferencia de la cintura, al contrario que los obesos cuya circunferencia no era óptima.</p>
<p style="text-align: justify">Respecto a la presión arterial, unas 350 personas con peso saludable la tenían alta, en comparación con los más de 550 de los que eran obesos.</p>
<p style="text-align: justify">En total, durante el estudio, hubo 273 casos de enfermedad cardiovascular, siendo más propensos a padecerla aquellos con presión arterial alta.</p>
<p style="text-align: justify">De esta forma, los investigadores comprobaron que los participantes con un peso normal y sin presión arterial alta tenían menos riesgo de padecer un evento cardiovascular que las personas con exceso de peso. No obstante, aquellos que eran hipertensos tenían los mismos riesgos de padecer un episodio cardiovascular, independientemente del IMC o circunferencia de la cintura.</p>
<p style="text-align: justify"><a title="http://www.jano.es/noticia-el-riesgo-por-hipertension-no-24611" href="http://www.jano.es/noticia-el-riesgo-por-hipertension-no-24611" target="_blank"><strong>julio 20 / 2015 (JANO)</strong></a></p>
<p style="text-align: justify"> </p>
<p style="text-align: justify"> </p>
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		<title>La deficiencia de vitamina D está más vinculada a la diabetes que a la obesidad</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Feb 2015 06:02:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Enfermedades crónicas no transmisibles]]></category>
		<category><![CDATA[Nutrición]]></category>
		<category><![CDATA[IMC]]></category>
		<category><![CDATA[tejido adiposo]]></category>

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		<description><![CDATA[Un estudio halla correlación directa entre los niveles bajos de vitamina D y el metabolismo de la glucosa. Las personas que tienen niveles bajos de vitamina D son más propensos a tener diabetes, independientemente de cuánto pesan, según un estudio que se ha publicado en «Journal of Clinical Endocrinology &#38; Metabolism» Los resultados ayudan a [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Un estudio halla correlación directa entre los niveles bajos de vitamina D y el metabolismo de la glucosa.</p>
<p style="text-align: justify">Las personas que tienen niveles bajos de vitamina D son más propensos a tener diabetes, independientemente de cuánto pesan, según un estudio que se ha publicado en «<a title="sciencedaily" href="http://www.sciencedaily.com/news/health_medicine/%5C%22" target="_blank"><em>Journal of Clinical Endocrinology &amp; Metabolism»</em></a></p>
<p style="text-align: justify">Los resultados ayudan a aclarar la relación entre la vitamina D, la obesidad y la diabetes.</p>
<p style="text-align: justify">La vitamina D ayuda al organismo a absorber el calcio y mantener la salud ósea y muscular. La piel produce esta vitamina después de la exposición a la luz solar. Las personas también absorben cantidades más pequeñas de la vitamina a través de los alimentos, como la leche fortificada con vitamina D. Más de mil millones de personas en todo el mundo se estima que tienen los niveles bajos de vitamina D debido a la limitada exposición al sol.</p>
<p style="text-align: justify">Se ha llevado a cabo un estudio comparativo de biomarcadores de vitamina D en 118 participantes del Hospital Universitario Virgen de la Victoria de Málaga, así como 30 participantes del Hospital Universitario Josep Trueta de Girona.</p>
<p style="text-align: justify">Todos los participantes fueron clasificados por su índice de masa corporal (IMC), así como la presencia de diabetes, prediabetes o sin trastornos glucémicos. Los investigadores midieron los niveles de vitaminas D sanguínea de los participantes y el gen receptor de la vitamina D en el tejido adiposo.</p>
<p style="text-align: justify">El análisis encontró que los sujetos obesos que no tenían trastornos del metabolismo de glucosa tenían niveles más altos de vitamina D que los sujetos diabéticos.</p>
<p style="text-align: justify"><a title="vitamina D y diabetes" href="http://endocrinologia.diariomedico.com/2015/02/23/area-cientifica/especialidades/endocrinologia/deficiencia-vitamina-d-esta-mas-vinculada-diabetes-obesidad" target="_blank"><strong>Febrero 23/ 2015 (Diario Médico)</strong></a></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>La Organización de Naciones Unidas informa que la obesidad se duplicó en el mundo desde 1980</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Feb 2015 06:04:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Enfermedades nutricionales]]></category>
		<category><![CDATA[Medicina interna]]></category>
		<category><![CDATA[Obesidad]]></category>
		<category><![CDATA[Pediatría]]></category>
		<category><![CDATA[adultos]]></category>
		<category><![CDATA[IMC]]></category>
		<category><![CDATA[índice de masa corporal (IMC)]]></category>
		<category><![CDATA[niños]]></category>
		<category><![CDATA[OMS]]></category>
		<category><![CDATA[resistencia a la insulina]]></category>

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		<description><![CDATA[La obesidad aumentó más del doble en el mundo de 1980 a 2014, señaló la Organización Mundial de la Salud (OMS). Según ese organismo especializado de Naciones Unidas, en 2014 más de mil 900 millones de adultos de 18 o más años tenían sobrepeso, de ellos más de 600 millones eran obesos. El pasado año, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">La obesidad aumentó más del doble en el mundo de 1980 a 2014, señaló la Organización Mundial de la Salud (OMS).<span id="more-39895"></span></p>
<p style="text-align: justify">Según ese organismo especializado de Naciones Unidas, en 2014 más de mil 900 millones de adultos de 18 o más años tenían sobrepeso, de ellos más de 600 millones eran obesos.</p>
<p style="text-align: justify">El pasado año, agregó la entidad de salud, el 39 %  de las personas de 18 o más años de edad tenían sobrepeso (38 % de los hombres y 40  % de las mujeres). En ese propio año, alrededor del 13  % eran obesas (11  % de los hombres y 15  %  de las mujeres)</p>
<p style="text-align: justify">La OMS define el sobrepeso y la obesidad como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud.</p>
<p style="text-align: justify">El índice de masa corporal (IMC) es un indicador simple de la relación entre el peso y la talla que se utiliza frecuentemente para identificar el sobrepeso y la obesidad en los adultos. Se calcula dividiendo el peso de una persona en kilogramos por el cuadrado de su talla en metros (kg/m2).</p>
<p style="text-align: justify">Si bien el sobrepeso y la obesidad eran considerados antes un problema propio de los países de ingresos altos, actualmente ambos trastornos están en aumento en los de ingresos bajos y medianos, en particular en los entornos urbanos</p>
<p style="text-align: justify">La causa fundamental del sobrepeso y la obesidad, dice la OMS, está en el desequilibrio energético entre las calorías consumidas y gastadas.</p>
<p style="text-align: justify">Según los expertos, en el mundo se produjo un aumento en la ingesta de alimentos hipercalóricos ricos en grasa, sal y azúcares, pero pobres en vitaminas, minerales y otros micronutrientes.</p>
<p style="text-align: justify">Hay igualmente un descenso en la actividad física como resultado de la naturaleza cada vez más sedentaria de muchas formas de trabajo, de los nuevos modos de desplazamiento y la creciente urbanización.</p>
<p style="text-align: justify">A menudo, los cambios en los hábitos de alimentación y actividad física son consecuencia de cambios ambientales y sociales asociados al desarrollo y la falta de políticas de apoyo a sectores como salud, agricultura, transporte, planeamiento urbano, medio ambiente, procesamiento, distribución y comercialización de alimentos, y educación.</p>
<p style="text-align: justify">El sobrepeso y la obesidad -señala la OMS- son un importante factor de riesgo de enfermedades no transmisibles como las cardiovasculares, diabetes; los trastornos del aparato locomotor (en especial la osteoartritis, una enfermedad degenerativa de las articulaciones muy discapacitante), y cánceres del endometrio, mama y colon.</p>
<p style="text-align: justify">La obesidad infantil se asocia con una mayor probabilidad de muerte prematura y discapacidad en la edad adulta.</p>
<p style="text-align: justify">Los niños obesos sufren dificultad respiratoria, mayor riesgo de fracturas e hipertensión y presentan marcadores tempranos de enfermedad cardiovascular, resistencia a la insulina y efectos psicológicos.</p>
<p style="text-align: justify"><a title="obesidad . OMS" href="http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=3526651&amp;Itemid=5" target="_blank"><strong>Febrero 11 / 2015 (PL)</strong></a></p>
<p style="text-align: justify">
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		<title>Calculan índice de adiposidad corporal sin necesidad de balanza</title>
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		<pubDate>Sun, 06 Mar 2011 13:00:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Lic. Ada Beatriz Ruiz Jhones]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Enfermedades nutricionales]]></category>
		<category><![CDATA[Nutrición]]></category>
		<category><![CDATA[Temas la Salud y Medicina]]></category>
		<category><![CDATA[grasa corporal]]></category>
		<category><![CDATA[IMC]]></category>

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		<description><![CDATA[La fórmula más común para calcular la obesidad de un individuo es el índice de masa corporal (IMC). Esta medida, que se obtiene al dividir el peso (en kilogramos) por la altura al cuadrado (en metros), permite evaluar la cantidad de grasa corporal que tiene almacenado un organismo teniendo en cuenta sus dimensiones. Fue ideada [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La fórmula más común para calcular la obesidad de un individuo es el índice de masa corporal (IMC). Esta medida, que se obtiene al dividir el peso (en kilogramos) por la altura al cuadrado (en metros), permite evaluar la cantidad de grasa corporal que tiene almacenado un organismo teniendo en cuenta sus dimensiones. <span id="more-13784"></span>Fue ideada en el siglo XIX por el belga Jacques Quetelet y ha sobrevivido hasta nuestros días como la mejor forma de evaluar los kilos de más, pese a que tiene algunas limitaciones, como el hecho de que no es útil en personas muy fibrosas -como los atletas- y tampoco puede utilizarse en todos los grupos étnicos. Con la intención de suplir estas carencias, un equipo multidisciplinario ha diseñado una fórmula alternativa -el índice de adiposidad corporal (IAC)- que, aseguran, refleja de una forma mucho más precisa el porcentaje de grasa acumulada y es útil tanto en hombres como en mujeres de distintas razas. Lo más llamativo de esta nueva medida es que hace innecesaria la báscula. Según la propuesta, tan sólo es necesario saber el diámetro de cadera y la altura de un individuo para calcular su grado de obesidad. En concreto, el IAC se calcula dividiendo la primera medida por la segunda elevada a la 1,5 potencia, una cifra a la que debe restársele 18. \»Uno de las resultados más sorprendentes de nuestro estudio es que el porcentaje de adiposidad se puede estimar de forma adecuada sin usar una medición electrónica o mecánica del peso corporal\», explican los autores en la revista <em>Obesity</em>. El resultado indica el porcentaje de grasa que se acumula en el cuerpo. La ventaja de que solo haga falta una cinta métrica, indican, es que \»se podrá realizar un cálculo fiable del nivel de grasa incluso en los entornos más remotos dónde solo los métodos más simples y baratos están disponibles\». Para diseñar la nueva herramienta, estos científicos examinaron a 1700 estadounidenses de origen mexicano cuya grasa corporal se evaluó a través de densitometría. Este tipo de técnica permite realizar un cálculo preciso de la cantidad y la localización del tejido adiposo; sin embargo, sus características hacen complicada hoy en día su generalización en la práctica clínica. Con estos datos, los investigadores intentaron obtener la misma información a través de la combinación de distintas variables como el peso, la altura, el sexo la edad, o el perímetro abdominal y de cadera. La citada relación entre la medida de la cadera y la altura parecía ser la fórmula más precisa para evaluar la grasa corporal pero, para estar seguros, los investigadores probaron la herramienta en una segunda muestra de población, esta vez estadounidenses de origen africano. La concordancia de las cifras también fue elevada, por lo que estos autores concluyen que su herramienta puede proponerse como \»una nueva medida muy útil\». Pese a su optimismo, estos científicos reconocen que aun debe demostrarse la eficacia de la herramienta en otras poblaciones y como arma predictiva del riesgo cardiovascular. Para Diego Bellido, endocrinólogo miembro del Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERObn), la propuesta de un nuevo índice de medida es muy interesante, pero, antes de lanzar las campanas al vuelo \»debe demostrarse su utilidad en otros trabajos\», subraya. Según este especialista, la aplicación de la herramienta en la práctica clínica no es sencilla ya que \»las medidas de la cadera pueden ser muy variables\». \»Parece que el perímetro es fácil de calcular, pero lo cierto es que colocar el metro un poco más arriba o más abajo arroja resultados diferentes\», indica. \»Hoy en día, aunque tenga algunas limitaciones, el IMC sigue siendo un índice objetivo para la gran mayoría de la población\», concluye.<br />
Marzo 5, 2011 <a title=\"IntraMed\" href=\"http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=69881\" target=\"_blank\">IntraMed<br />
</a></p>
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