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	<title>Servicio de noticias en salud Al Día &#187; Homo sapiens</title>
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	<description>Editora principal - Especialista en Información  &#124;  Dpto. Fuentes y Servicios de Información, Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas, Ministerio de Salud Pública &#124; Calle 27 No. 110 e M y N. Plaza de la Revolución, Ciudad de La Habana, CP 10 400 Cuba &#124; Telefs: (537) 8383316 al 20, Horario de atención: lunes a viernes, de 8:00 a.m. a 4:30 p.m.</description>
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		<title>Humanos modernos se mezclaron con neandertales hace 45 000 años</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Dec 2024 10:50:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Carlos Alberto Santamaría González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Genética clínica]]></category>
		<category><![CDATA[Homo sapiens]]></category>
		<category><![CDATA[Neandertal]]></category>

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		<description><![CDATA[El ADN de los humanos modernos más antiguos se mezcló con neandertales de hace unos 45 000 años, demuestra un estudio publicado hoy en Nature. Luego de secuenciar los genomas de restos de siete individuos europeos, un equipo internacional demostró que pertenecían a un grupo pequeño y aislado que se mezcló con neandertales y después [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2024/12/humanos-neandertales-1-pl.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-117376" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2024/12/humanos-neandertales-1-pl-150x150.jpg" alt="Imagen: Prensa Latina. " width="150" height="150" /></a>El ADN de los humanos modernos más antiguos se mezcló con neandertales de hace unos 45 000 años, demuestra un estudio <a href="https://www.nature.com/articles/s41586-023-06923-7" target="_blank">publicado</a> hoy en <a href="https://www.nature.com/" target="_blank"><em>Nature</em></a>.</p>
<p>Luego de secuenciar los genomas de restos de siete individuos europeos, un equipo internacional demostró que pertenecían a un grupo pequeño y aislado que se mezcló con neandertales y después se extinguieron, señala la investigación, liderada por el <a href="https://www.eva.mpg.de/index/" target="_blank">Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva</a>.</p>
<p>Después de que los humanos modernos abandonaran África, se encontraron y cruzaron con neandertales, lo que dio lugar a un porcentaje de entre el dos por ciento y el tres por ciento de ADN neandertal en los genomas de todas las personas de este continente en la actualidad, señala el artículo.</p>
<p>Sin embargo, poco se sabe de la genética de estos primeros individuos en Europa y del momento de la mezcla neandertal con los no africanos, detalla la investigación.</p>
<p>Explica el artículo que el ADN se degrada con el tiempo, se fragmenta en trozos más pequeños y acaba desapareciendo de los restos óseos. Con especímenes tan antiguos como los que estamos trabajando en este proyecto, no es habitual obtener ADN antiguo.</p>
<p>Además, a menudo encontramos contaminación humana actual cuando lo extraemos de los especímenes, como resultado de la manipulación extensiva de los huesos tras la excavación, explica Arev Pelin Sümer, investigadora en el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Alemania.</p>
<p>Investigaciones recientes identificaban a esta población en el centro y sur de Europa, tras la datación por radiocarbono de fragmentos óseos de Homo sapiens en Ilsenhöhle, en Ranis Germany. Sin embargo, no estaba clara la relación de estos individuos con otros grupos presentes en Europa en aquella época.</p>
<p>Para llegar a estas conclusiones, el equipo internacional secuenció los genomas de siete individuos que vivieron entre hace 42 000 y 49 000 años en Ranis (Alemania) y Zlatý kůň (Chequia).</p>
<p>Estos restos son de un pequeño grupo humano estrechamente emparentado, que se separó por primera vez de la población que abandonó África hace unos 50 000 años y se asentó posteriormente por toda la Tierra.</p>
<p>Sabemos que la población Ranis y Zlatý kůň no dejó ninguna ascendencia a poblaciones posteriores, en otras palabras, no son nuestros antepasados porque se extinguieron. Sin embargo, el ADN neandertal que portan procede del mismo evento de mezcla que dio lugar al ADN neandertal en los no africanos que viven en la actualidad”, indica Pelin Sümer.</p>
<p>Esto significa que, hace alrededor de 45 000 a 49 000 años, nuestros antepasados (es decir, los antepasados de todos los no africanos) y este grupo extinto (Ranis y Zlatý kůň, así como los antepasados de la cueva de Bacho Kiro en Bulgaria y los de Oase en Rumanía) deberían pertenecer a una población conectada, que más tarde se ramificó.</p>
<p><strong>17 diciembre 2024|Fuente: <a href="https://www.prensa-latina.cu/" target="_blank">Prensa Latina</a> |Tomado de |<a href="https://www.prensa-latina.cu/2024/12/17/humanos-modernos-se-mezclaron-con-neandertales-hace-45-mil-anos/" target="_blank">Noticia</a></strong></p>
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		<title>Revelan vínculo desconocido en el genoma de homo sapiens</title>
		<link>https://boletinaldia.sld.cu/aldia/2023/10/25/revelan-vinculo-desconocido-en-el-genoma-de-homo-sapiens/</link>
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		<pubDate>Wed, 25 Oct 2023 09:00:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[gleidishurtado]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Genética clínica]]></category>
		<category><![CDATA[genoma]]></category>
		<category><![CDATA[Homo sapiens]]></category>
		<category><![CDATA[prueba]]></category>
		<category><![CDATA[técnicas genómicas]]></category>

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		<description><![CDATA[Hasta ahora, se suponía que los primeros homos sapiens no habían dejado herencia genética. La genómica avanzada desmiente esta tesis. Científicos revelaron un vínculo entre el genoma de los primeros homo sapiens que llegaron a Europa hace 45 000 años, de los que se pensaba no había herencia genética, y el de las poblaciones mucho [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left"><a href="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/2023/10/05/encuentran-efectos-genotoxicos-tras-la-utilizacion-de-editores-de-bases-y-editores-de-calidad-en-celulas-madre-hematopoyeticas/genoma-3/" rel="attachment wp-att-112217"><img class=" size-thumbnail wp-image-112217 alignleft" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2023/10/genoma1-150x150.png" alt="genoma" width="150" height="150" /></a>Hasta ahora, se suponía que los primeros homos sapiens no habían dejado herencia genética. La genómica avanzada desmiente esta tesis.</p>
<p>Científicos revelaron un vínculo entre el genoma de los primeros homo sapiens que llegaron a Europa hace 45 000 años, de los que se pensaba no había herencia genética, y el de las poblaciones mucho más tardías de un período del Paleolítico, conocido por sus estatuillas de Venus.</p>
<p>El descubrimiento se hizo a partir de fragmentos de cráneos del sitio arqueológico de Buran Kaya III, en la península de Crimea,  al norte del mar Negro, excavado hace más de diez años.</p>
<p><strong>Nuevas técnicas genómicas</strong></p>
<p>Se trata de huesos de dos individuos de hace entre 36 000 y 37 000 años, cuyo genoma fue recientemente extraído gracias a nuevas técnicas, según un estudio publicado esta semana en <a href="https://www.nature.com/natecolevol/">Nature Ecology &amp; Evolution</a>.</p>
<p>Un equipo internacional de investigadores comparó sus genomas con bases de datos de ADN, y con el genoma del humano moderno más antiguo de Europa, secuenciado en el cráneo de una mujer de hace unos 45 000 años, encontrado en el territorio de República Checa.</p>
<p>Un período en el que los primeros homo sapiens, procedentes de África, desembarcaron en el continente euroasiático, cuya población se formó en oleadas sucesivas.</p>
<p>La revelación genómica podría alterar el esquema evolutivo asumido hasta</p>
<p>Una parte de esta población pionera se estableció en Asia, dejando un legado genético incluso entre las poblaciones actuales.</p>
<p>La historia fue más caótica para la rama europea, de la que hasta ahora no se había encontrado una huella genética.</p>
<p>Esto hacía suponer que había desaparecido, hasta ser «totalmente reemplazada» -varios miles de años más tarde- por una nueva ola de migración, de la que forman parte los humanos de Buran Kaya III, genéticamente cercanos al actual homo sapiens, explicó a AFP Eva María Geigl, directora de investigación del organismo científico francés CNRS y coautora del estudio.</p>
<p><strong>¿Sobrevivientes de una crisis ecológica?</strong></p>
<p>El declive se produjo debido a un enfriamiento del clima y una aridificación ocurridos hace entre 40 000 y 45 000 años, agravados por una gigantesca erupción del volcán de los Campos Fedenos (Italia) que cubrió una parte de Europa con una nube de cenizas.</p>
<p>Esta crisis ecológica fue «lo suficientemente grave como para provocar la desaparición de estos primeros sapiens y quizás también de los neandertales», otra especie humana que se extinguió en el mismo período, continúa la genetista.</p>
<p>Pero el descubrimiento de su rastro en el genoma de los humanos del sitio de Crimea sugiere que una parte de este asentamiento pionero sobrevivió a la catástrofe.</p>
<p>«Algunos individuos sobrevivieron ya que dejaron parte de sus genes», detalla Thierry Grange, director de investigación del CNRS y coautor.</p>
<p>Sus descendientes «se mezclaron con los recién llegados después de que el clima se calentara y se volviese más húmedo», añade Geigl.</p>
<p>Los dos humanos del sitio de Crimea, que también fueron comparados con genomas más recientes, están genéticamente vinculados con poblaciones de Europa del oeste asociadas a la cultura , situada entre hace 31.000 y 23.000 años.</p>
<p>Una cultura conocida por la producción de estatuillas femeninas llamadas Venus, o la Dama de Brassempuy (figura de marfil que representa una cabeza humana).</p>
<p><strong>Prueba genética crucial</strong></p>
<p>Las excavaciones de Buran Kaya III permitieron descubrir objetos bastante similares (herramientas de piedra y marfil de mamut), pero el vínculo con dicha cultura en el oeste era discutido entre los arqueólogos.</p>
<p>Ambas «estaban demasiado alejadas geográficamente, y había más de 5 000 años de diferencia», subraya Grange.</p>
<p>Sus trabajos aportan la prueba genética que permite afirmar que la cultura gravetiana tenía muchos orígenes en el este.</p>
<p>También que los antepasados de Europa del este emigraron hacia el oeste, «contribuyendo a los genomas de los europeos actuales», concluye Geigl.</p>
<p><strong>Referencia</strong></p>
<p>Bennett EA, Parasayan O, Prat S, Péan S, Crépin L, Yanevich A, et al. Genome sequences of 36,000- to 37,000-year-old modern humans at Buran-Kaya III in Crimea. <a href="https://www.nature.com/articles/s41559-023-02211-9">Nat Ecol Evol</a>[Internet]. 2023[citado 24 oct 2023].. <a href="https://doi.org/10.1038/s41559-023-02211-9">https://doi.org/10.1038/s41559-023-02211-9</a></p>
<p><strong>25 octubre 2023 | Fuente: <a href="https://www.dw.com/es/revelan-v%C3%ADnculo-desconocido-en-el-genoma-de-los-primeros-homo-sapiens/a-67202548">DW.com</a></strong></p>
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		<title>Nobel de Medicina para Svante Pääbo por sus hallazgos en evolución humana</title>
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		<pubDate>Wed, 05 Oct 2022 05:04:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Genética clínica]]></category>
		<category><![CDATA[Inmunología]]></category>
		<category><![CDATA[Paleontología]]></category>
		<category><![CDATA[denisovano]]></category>
		<category><![CDATA[evolución humana]]></category>
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		<category><![CDATA[Neandertal]]></category>

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		<description><![CDATA[El investigador sueco Svante Pääbo ha sido galardonado con el Premio Nobel de Medicina 2022 por sus descubrimientos de los genomas de nuestros parientes extintos más cercanos, los neandertales y los denisovanos, y sobre la propia evolución de los humanos. La Asamblea Nobel del Instituto Karolinska ha concedido el Premio Nobel de Medicina o Fisiología 2022 [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El investigador sueco Svante Pääbo ha sido galardonado con el Premio Nobel de Medicina 2022 por sus descubrimientos de los genomas de nuestros parientes extintos más cercanos, los neandertales y los denisovanos, y sobre la propia evolución de los humanos.<span id="more-107859"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-107861 " title="Nobel de Medicina para Svante Pääbo por sus hallazgos en evolución humana" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2022/10/evolución-humana-150x82.jpg" alt="evolución humana" width="174" height="95" />La Asamblea Nobel del Instituto Karolinska ha concedido el Premio Nobel de Medicina o Fisiología 2022 al investigador sueco Svante Pääbo (Estocolmo, 1955), vinculado actualmente al Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig (Alemania) y al Instituto de Ciencia y Tecnología de Okinawa (Japón).</p>
<p>Según el jurado, el galardón se le concede <em>«por sus descubrimientos sobre los genomas de los homininos extintos y la evolución humana».</em> Sus hallazgos también le valieron en 2018 el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica.</p>
<p>Svante Pääbo logró secuenciar el genoma del neandertal, un pariente extinto de los humanos actuales, y descubrió a los denisovanos; y lo más importante: que se había producido una transferencia de genes entre los tres, se habían cruzado.</p>
<p>Sus estudios están vinculados a preguntas que han intrigado a la humanidad desde sus orígenes: ¿de dónde venimos y qué relación tenemos con los que nos precedieron?, ¿qué nos diferencia a nosotros, los Homo sapiens, ¿de los demás homininos (homínidos próximos al ser humano)?</p>
<p>Gracias a su investigación pionera, Svante Pääbo logró algo aparentemente imposible: secuenciar el genoma del neandertal, un pariente extinto de los humanos actuales. También hizo el sensacional descubrimiento de un hominino hasta entonces desconocido: <em>el hombre de Denisova o denisovano.</em></p>
<p>Y lo que es más importante, descubrió que se había producido una transferencia de genes de estos homininos ya extinguidos al Homo sapiens tras la migración fuera de África hace unos 70 000 años. Este antiguo flujo de genes hacia los humanos actuales tiene relevancia fisiológica hoy en día, por ejemplo, afectando a la forma en que nuestro sistema inmunológico reacciona a las infecciones.</p>
<p><strong>¿De dónde venimos?</strong></p>
<p>La cuestión de nuestro origen y de lo que nos hace únicos ha ocupado a la humanidad desde la antigüedad. La paleontología y la arqueología son importantes para el estudio de la evolución humana. Sus investigaciones aportan pruebas de que el humano anatómicamente moderno, Homo sapiens, apareció por primera vez en África hace aproximadamente 300 000 años, mientras que nuestros parientes más cercanos conocidos, los neandertales, se desarrollaron fuera de África y poblaron Europa y Asia occidental desde hace unos 400 000 años hasta hace 30 000, momento en el que se extinguieron.</p>
<p>Hace unos 70 000 años, grupos de Homo sapiens emigraron de África a Oriente Medio y, desde allí, se extendieron al resto del mundo. Así, humanos modernos como nosotros y neandertales coexistieron en amplias zonas de Eurasia durante decenas de miles de años. Pero, ¿qué sabemos de nuestra relación con ellos? Las pistas se derivan de la información genómica.</p>
<p>A finales de la década de 1990, se había secuenciado casi todo el genoma humano. Este fue un logro considerable, que permitió realizar estudios posteriores sobre la relación genética entre diferentes poblaciones humanas. Sin embargo, los estudios sobre la relación entre los humanos actuales y los neandertales extintos requerirían la secuenciación del ADN genómico recuperado de especímenes antiguos.</p>
<p><strong>Una tarea aparentemente imposible</strong></p>
<p>Al principio de su carrera, Svante Pääbo quedó fascinado por la posibilidad de utilizar métodos genéticos modernos para estudiar el ADN de los neandertales. Sin embargo, pronto se dio cuenta de los enormes desafíos técnicos, ya que con el tiempo el ADN se modifica químicamente y se degrada en fragmentos cortos.</p>
<p>Después de miles de años, solo quedan trazas de ADN, y lo que queda está masivamente contaminado con ADN de bacterias y humanos contemporáneos. Como estudiante de postdoctorado con Allan Wilson, un pionero en el campo de la biología evolutiva, Pääbo comenzó a desarrollar métodos para estudiar el ADN de los neandertales, un esfuerzo que duró varias décadas.</p>
<p>En 1990, Pääbo fue contratado por la Universidad de Múnich (Alemania), donde, como profesor recién nombrado, continuó su trabajo sobre el ADN antiguo. Decidió analizar el de las mitocondrias neandertales, orgánulos de las células que contienen su propio ADN. El genoma mitocondrial es pequeño y contiene solo una fracción de la información genética de la célula, pero está presente en miles de copias, lo que aumenta las posibilidades de éxito.</p>
<p>Con sus refinados métodos, Pääbo consiguió secuenciar una región de ADN mitocondrial de un trozo de hueso de hace 40 000 años. Así, por primera vez, tuvimos acceso a una secuencia de un pariente extinto. Las comparaciones con humanos y chimpancés contemporáneos demostraron que los neandertales eran genéticamente distintos.</p>
<p>Como los análisis del pequeño genoma mitocondrial solo aportaron información limitada, Pääbo asumió entonces el enorme reto de secuenciar el genoma nuclear neandertal. En ese momento, se le ofreció la posibilidad de crear el Instituto Max Planck en Leipzig al que sigue vinculado. En el nuevo centro, Pääbo y su grupo mejoraron constantemente los métodos para aislar y analizar el ADN de los restos óseos antiguos.</p>
<p><strong>Secuenciación del genoma neandertal</strong></p>
<p>El equipo aprovechó los nuevos avances técnicos, que hicieron que la secuenciación del ADN fuera muy eficiente. Pääbo también contrató a varios colaboradores con experiencia en genética de poblaciones y análisis de secuencias avanzados. Y sus esfuerzos tuvieron éxito, logrando publicar en <a title="https://www.science.org/doi/abs/10.1126/science.1188021" href="https://www.science.org/doi/abs/10.1126/science.1188021" target="_blank"><em><strong>Science</strong></em></a>, la primera secuencia del genoma neandertal en 2010. Los análisis comparativos demostraron que el ancestro común más reciente de los neandertales y el Homo sapiens vivió hace unos 800 000 años.</p>
<p>Los estudios de Pääbo revelaron que los humanos modernos y los neandertales se cruzaron durante sus milenios de coexistencia, y que los humanos actuales con ascendencia europea o asiática tienen el 1-4 % de su genoma de origen neandertal.</p>
<p>El investigador sueco y sus colaboradores pudieron ahora investigar la relación entre los neandertales y los humanos actuales de diferentes partes del mundo. Los análisis comparativos mostraron que las secuencias de ADN de los neandertales eran más similares a las de los humanos contemporáneos procedentes de Europa o Asia que a las de los humanos contemporáneos procedentes de África.</p>
<p>Esto significa que los neandertales y los Homo sapiens se cruzaron durante sus milenios de coexistencia. En los humanos actuales con ascendencia europea o asiática, aproximadamente el 1-4 % del genoma procede de los neandertales.</p>
<p><strong>Un descubrimiento sensacional: los denisovanos</strong></p>
<p>En 2008, se descubrió un fragmento de hueso de dedo de 40 000 años de antigüedad en la cueva de Denisova, en el sur de Siberia. El hueso contenía un ADN excepcionalmente bien conservado, que el equipo de Pääbo secuenció. Los resultados causaron sensación: <em>la secuencia de ADN era única en comparación con todas las conocidas de neandertales y humanos modernos.</em></p>
<p>El nuevo premio nobel descubrió la existencia de los denisovanos, y poblaciones de Melanesia y otras partes del sudeste asiático llevan hasta un 6 % de ADN de este hominino</p>
<p>El investigador sueco había descubierto un hominino desconocido hasta entonces: el denisovano. Las comparaciones con secuencias de humanos contemporáneos de diferentes partes del mundo mostraron que también se había producido un flujo de genes entre el <em>hombre de Denisova y el Homo sapiens</em>. Esta relación se observó por primera vez en poblaciones de Melanesia y otras partes del sudeste asiático, donde los individuos llevan hasta un 6 % de ADN de denisovano.</p>
<p>Los descubrimientos de Pääbo han permitido una nueva visión de nuestra historia evolutiva. En la época en que el Homo sapiens emigró de África, al menos dos poblaciones de homininos extinguidas habitaban en Eurasia. Los neandertales vivían en el oeste, mientras que los denisovanos poblaban el este del continente. Durante la expansión de los sapiens fuera de África y su migración hacia el este, no solo se encontraron y cruzaron con neandertales, sino también con denisovanos.</p>
<p><strong>Padre de la paleogenómica</strong></p>
<p>La investigación de Pääbo también ha dado lugar a una disciplina científica totalmente nueva: la paleogenómica. Tras los descubrimientos iniciales, su grupo ha completado el análisis de varias secuencias genómicas adicionales de homininos extintos.</p>
<p>Sus descubrimientos ofrecen un recurso único, que es utilizado ampliamente por la comunidad científica para comprender mejor la evolución y la migración humanas. Los nuevos y potentes métodos de análisis de secuencias indican que los homininos arcaicos también pueden haberse mezclado con los humanos modernos en África. Sin embargo, todavía no se ha secuenciado ningún genoma de los primeros en ese continente debido a la degradación acelerada del ADN antiguo en los climas tropicales.</p>
<p>Las secuencias genéticas de nuestros parientes extintos influyen en la fisiología de los humanos actuales, como la versión denisovana de un gen que confiere una ventaja para vivir en las alturas y es común entre los tibetanos, o genes neandertales que afectan a nuestra respuesta inmunitaria.</p>
<p>Gracias a los hallazgos del nuevo premio nobel de Medicina, sabemos, además, que las secuencias genéticas antiguas de nuestros parientes extintos influyen en la fisiología de los humanos actuales. Un ejemplo es la versión denisovana del gen EPAS1, que confiere una ventaja para la supervivencia a gran altura y es común entre los tibetanos actuales. Otros ejemplos son los genes neandertales que afectan a nuestra respuesta inmunitaria a distintos tipos de infecciones.</p>
<p><strong>¿Qué nos hace humanos únicos?</strong></p>
<p>Al revelar las diferencias genéticas que distinguen a todos los seres humanos vivos de los homininos desaparecidos, sus descubrimientos sientan las bases para explorar lo que nos hace realmente singulares a los humanos actuales.</p>
<p>El Homo sapiens se caracteriza por su capacidad de crear culturas complejas, innovaciones avanzadas y arte figurativo, así como por cruzar aguas abiertas y extenderse por todo el planeta. Los neandertales también vivían en grupo y tenían un gran cerebro y utilizaban herramientas, pero estas se desarrollaron muy poco durante cientos de miles de años.</p>
<p>Las diferencias genéticas entre nosotros los sapiens y nuestros parientes extintos más cercanos eran desconocidas hasta que se identificaron gracias a los trabajos de Pääbo. Las investigaciones actuales se centran ahora en analizar las implicaciones funcionales que tienen esas características diferentes para aclarar qué es lo que tenemos realmente de humanos únicos.</p>
<p><strong>La opinión de Pääbo sobre si los sapiens, neandertales y denisovanos somos o no la misma especie</strong></p>
<p>Los estudios genómicos de Pääbo y diversos restos paleoantropológicos confirman que los sapiens, los neandertales y los denisovanos se reprodujeron sexualmente, una evidencia que suele conducir a una pregunta recurrente: <em>¿son entonces la misma especie, entendida como organismos que se pueden entrecruzar y tener descendencia fértil?</em></p>
<p>“Bajo esa definición, los tres grupos serían la misma especie”, explicaba Pääbo a Sinc en 2018, cuando se descubrieron <a title="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Descubiertos-los-restos-de-una-hija-de-neandertal-y-denisovano" href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Descubiertos-los-restos-de-una-hija-de-neandertal-y-denisovano" target="_blank"><em>los restos de una hija de neandertal y denisovano</em></a>,  “pero nosotros nos mantenemos alejados del debate de si se trata de especies diferentes o no, porque no existe una definición universal de especie”.</p>
<p>El experto pone un ejemplo: <em>“Los osos polares y los grizzlies tienen descendencia fértil en la naturaleza. Sin embargo, se ven diferentes y se comportan de manera distinta, por lo que la mayoría de las personas los considerarían especies diferentes”.</em></p>
<p>“Por lo tanto, es una discusión académica estéril hablar de si los neandertales y los humanos modernos o los denisovanos son especies separadas o no”, concluye Pääbo, quien en un artículo publicado en <a title="https://www.nature.com/articles/d41586-018-06004-0" href="https://www.nature.com/articles/d41586-018-06004-0" target="_blank"><em><strong>Nature</strong></em></a>, reconocía que tampoco le gusta mucho el término ‘híbrido’ para referirse a casos como el de Denny –como cariñosamente se llamó a la joven neandertal-denisovana–, porque eso implicaría que procede de dos especies distintas, cuando la realidad es que los límites taxonómicos entre estos grupos humanos (que podrían ser subespecies de Homo sapiens) todavía son bastante difusos y objeto de debate.</p>
<p><a title="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Nobel-de-Medicina-para-Svante-Paeaebo-por-sus-hallazgos-en-evolucion-humana" href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Nobel-de-Medicina-para-Svante-Paeaebo-por-sus-hallazgos-en-evolucion-humana" target="_blank"><strong>octubre 04/2022 (SINC)</strong></a></p>
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		<title>El sexo entre los primeros sapiens europeos y los neandertales fue más común de lo que se creía</title>
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		<pubDate>Mon, 12 Apr 2021 04:02:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[genoma]]></category>
		<category><![CDATA[Homo sapiens]]></category>
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		<category><![CDATA[sexo]]></category>

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		<description><![CDATA[La secuenciación de los genomas de los humanos más antiguos de Europa hallados en una cueva búlgara, así como los de una mujer en República Checa, confirman en dos estudios las estrechas interacciones de sus poblaciones. Los resultados reflejan lo tumultuosa que fue la historia temprana de los humanos modernos en Europa. Los restos fósiles [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La secuenciación de los genomas de los humanos más antiguos de Europa hallados en una cueva búlgara, así como los de una mujer en República Checa, confirman en dos estudios las estrechas interacciones de sus poblaciones. Los resultados reflejan lo tumultuosa que fue la historia temprana de los humanos modernos en Europa.<span id="more-92898"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-92907 size-thumbnail" title="El sexo entre los primeros sapiens europeos y los neandertales fue más común de lo que se creía" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2021/04/El-sexo-entre-los-primeros-sapiens-europeos-y-los-neandertales-fue-mas-comun-de-lo-que-se-creia-150x100.jpg" alt="El-sexo-entre-los-primeros-sapiens-europeos-y-los-neandertales-fue-mas-comun-de-lo-que-se-creia" width="150" height="100" />Los restos fósiles hallados en la cueva de Bacho Kiro en Bulgaria confirmaban hace unos meses la presencia del Homo sapiens en Europa hace unos 45 000 años. Hasta el momento, los huesos representaban la evidencia más antigua y directa de la llegada de los humanos modernos al continente.</p>
<p>Desde entonces, la comunidad científica ha tratado de averiguar quiénes eran estos primeros colonos europeos y sus relaciones con otros grupos humanos como los neandertales (Homo neanderthalensis), que hasta el momento no quedaban del todo claras. Una nueva investigación, publicada en la revista<a title="https://dx.doi.org/10.1038/s41559-021-01443-x" href="https://dx.doi.org/10.1038/s41559-021-01443-x" target="_blank"><em><strong> Nature Ecology &amp; Evolution</strong></em></a>, arroja ahora más información sobre estos primeros europeos.</p>
<p><em>“A diferencia de lo que podría esperarse de antiguos individuos en Europa, los individuos de Bacho Kiro están más estrechamente relacionados con grupos humanos que contribuyeron con su ascendencia a los asiáticos orientales que a los euroasiáticos occidentales”</em>, revela Mateja Hajdinjak, investigadora en el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig en Alemania y autora principal del estudio, con participación española.</p>
<p>Los paleoantropólogos consideran que hace unos 50.000 años estos Homo sapiens se dispersaron desde Oriente Medio, y posteriormente por toda Eurasia, desde Europa del Este hasta Mongolia. Estos grupos humanos pudieron ser reemplazados más tarde en Eurasia occidental, pero continuaron viviendo y contribuyendo a la ascendencia de personas en Eurasia oriental.</p>
<p>Ejemplo de ello es que, según los análisis de genomas realizados, uno de los fósiles encontrados en la cueva búlgara era de un individuo de unos 35 000 años de antigüedad que pertenecía a un grupo que era genéticamente distinto de los primeros habitantes de la cueva. “<em>Esto significa que el componente genético anterior fue reemplazado en gran medida en Eurasia occidental</em>”, añade la investigadora.</p>
<p><strong>Una íntima relación con neandertales</strong></p>
<p>Los primeros habitantes de Bacho Kiro vivieron en una época en la que los neandertales aún estaban presentes. Por eso, los investigadores escanearon sus genomas en busca de ADN neandertal. Descubrieron así que tenían los  mayores niveles de origen neandertal que casi cualquier otro humano primitivo, a excepción de un individuo de hace unos 40 000 años hallado en la cueva Pestera cu Oase, en Rumanía.</p>
<p>Zlatý kůň tenía tramos más largos de ADN neandertal que Ust&#8217;-Ishim de 45 000 años de antigüedad encontrado en Siberia, y considerado hasta ahora el genoma humano moderno más antiguo.</p>
<p>Los análisis de ADN muestran de este modo que todos los individuos de la cueva búlgara portaban entre el 3 % y el 3,8 % de ADN neandertal, es decir que tenían antepasados neandertales seis o siete generaciones atrás. <em>“Esto sugiere que la mezcla entre estos primeros humanos en Europa y los neandertales era más común de lo que se pensaba”,</em> aclara Hajdinjak.</p>
<p>Las estrecha y continuada relación con los neandertales se demuestra también en el genoma de otra europea primitiva de unos 45 000 años de antigüedad, denominada Zlatý kůň y hallada en República Checa. Según la reconstrucción de este genoma, probablemente el europeo más antiguo hasta la fecha, su ascendencia neandertal eran de entre un 2 y un 3 %, similar a todos los demás no africanos.</p>
<p>El estudio, publicado también la revista <a href="https://dx.doi.org/10.1038/s41559-021-01443-x" target="_blank"><em><strong>Nature Ecology &amp; Evolution</strong></em></a>, muestra que Zlatý kůň tenía tramos más largos de ADN neandertal que el individuo llamado Ust&#8217;-Ishim de 45 000 años de antigüedad encontrado en Siberia, y considerado hasta ahora el genoma humano moderno más antiguo. Esto la convertiría en la europea más antigua, unos cientos de años más antigua que Ust&#8217;-Ishim.</p>
<p><em>“No encontramos evidencia de una mezcla adicional [con neandertales] poco antes de que esta humana viviera. Esto podría significar que los antepasados de Zlatý kůň se mudaron a Europa central sin más interacciones con ellos”,</em> precisa Kay Prüfer, investigador en el Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana en Jena, Alemania, y primer autor del segundo trabajo que ha analizado las muestras de su cráneo.</p>
<p><strong>Sin rastro en los europeos actuales</strong></p>
<p>Respecto a su relación con los humanos modernos actuales, <em>“todo lo que podemos decir del genoma es que Zlatý kůň no dejó rastro de su ascendencia entre la gente actual. Su gente murió”</em>, señala Prüfer. Los análisis sugieren así que esta europea formaba parte de una población que se formó antes de que las poblaciones que dieron lugar a los europeos y asiáticos actuales se separaran.</p>
<p><em>“¡Es bastante intrigante que los primeros humanos modernos en Europa finalmente no tuvieran éxito! Al igual que con Ust&#8217;-Ishim y el cráneo europeo más antiguo hasta ahora de Oase 1, Zlatý kůň no muestra continuidad genética con los humanos modernos que vivieron en Europa después de hace 40 000 años”,</em> dice Johannes Krause, autor principal del estudio y director del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva.</p>
<p>Zlatý kůň formó así su propio linaje no africano, pero no contribuyó a ningún grupo humano actual en particular, pero se extinguió en algún momento del pasado. <em>¿Qué pudo pasar para que no perdurara hasta nuestros días?</em></p>
<p><em>“Especulamos que una gran erupción volcánica ocurrida en Italia hace unos 39 000 años puede explicar en parte por qué desaparecieron tanto el linaje de Zlatý kůň como el de los neandertales. La erupción tuvo un gran impacto en el clima”</em>, subraya a SINC Prüfer.</p>
<p>La erupción en la región italiana de Campania que afectó negativamente al clima del hemisferio norte pudo reducir las posibilidades de supervivencia de los primeros humanos modernos y los neandertales en gran parte de la Europa de la Edad de Hielo. A pesar de conocer cada vez más la historia y declive de estos primeros humanos modernos que se expandieron fuera de África, aún queda mucho por descubrir sobre ellos, dicen los científicos.</p>
<p><em>“Aún no sabemos bien quiénes fueron los primeros europeos humanos modernos que se aventuraron en una tierra desconocida. Pero gracias al análisis de sus genomas, descubrimos una parte de nuestra propia historia que se ha perdido en el tiempo”</em>, concluye Prüfer.</p>
<p><a title="https://www.agenciasinc.es/Noticias/El-sexo-entre-los-primeros-sapiens-europeos-y-los-neandertales-fue-mas-comun-de-lo-que-se-creia" href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/El-sexo-entre-los-primeros-sapiens-europeos-y-los-neandertales-fue-mas-comun-de-lo-que-se-creia" target="_blank"><strong>abril 10/2021 (SINC)</strong></a></p>
<p><strong>Referencias:</strong></p>
<p>Mateja Hajdinjak et al. : <a title="https://www.nature.com/articles/s41586-021-03335-3" href="https://www.nature.com/articles/s41586-021-03335-3" target="_blank"><em>Initial Upper Palaeolithic humans in Europe had recent Neanderthal ancestry</em></a>. Nature. <span class="u-visually-hidden">volume</span> 592, <span class="u-visually-hidden">pages</span>253–257(2021)</p>
<p>Kay Prüfer et al. <a href="https://dx.doi.org/10.1038/s41559-021-01443-x" target="_blank"><em>A genome sequence from a modern human skull over 45 000 years old from Zlatý kůň in Czechia</em></a>.  Nature Ecology &amp; Evolution.(2021). https://doi.org/10.1038/s41559-021-01443-x</p>
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		<title>El Homo erectus no era esbelto y ligero, sino compacto, achaparrado y robusto</title>
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		<pubDate>Mon, 13 Jul 2020 04:03:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Cambio climático]]></category>
		<category><![CDATA[Fisiología]]></category>
		<category><![CDATA[Paleontología]]></category>
		<category><![CDATA[fósiles]]></category>
		<category><![CDATA[Homo erectus]]></category>
		<category><![CDATA[Homo sapiens]]></category>
		<category><![CDATA[Neandertal]]></category>

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		<description><![CDATA[Un trabajo del CSIC y el Centro Nacional de Investigación de La Evolución Humana ha reconstruido en 3D el tórax del niño de Turkana, el esqueleto de Homo erectus más completo, datado en 1,5 millones de años. Este estudio revela que la forma estilizada del humano moderno, con tórax y pelvis estrecho, apareció más recientemente [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Un trabajo del CSIC y el Centro Nacional de Investigación de La Evolución Humana ha reconstruido en 3D el tórax del niño de Turkana, el esqueleto de <em>Homo erectus</em> más completo, datado en 1,5 millones de años. Este estudio revela que la forma estilizada del humano moderno, con tórax y pelvis estrecho, apareció más recientemente de lo que se pensaba.<span id="more-85573"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-69138 size-thumbnail" title="El Homo erectus no era esbelto y ligero, sino compacto, achaparrado y robusto." src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2018/08/evolucion-del-hombre-1-150x150.jpg" alt="evolucion-del-hombre-1" width="150" height="150" />Un estudio dirigido por investigadores españoles ha revelado que el <em>Homo erectus</em>, el primer ancestro humano que se extendió por el Viejo Mundo, desde África hasta el sureste asiático, y al que hasta ahora se consideraba esbelto y estilizado, en realidad era <em>compacto, achaparrado y robusto</em>.</p>
<p>Así lo revela un trabajo de paleoantropólogos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana (CENIEH), que han reconstruido en 3D la forma de la caja torácica del ejemplar de <em>Homo erectus</em> conocido como el niño de Turkana, un esqueleto juvenil de 1,5 millones de años hallado en Kenia en 1984.</p>
<p>El estudio, coliderado por Markus Bastir, del Museo Nacional de Ciencias Naturales MNCN-CSIC, y Daniel García Martínez, de CENIEH, se publica en la revista <a title="https://www.nature.com/articles/s41559-020-1240-4" href="https://www.nature.com/articles/s41559-020-1240-4" target="_blank"><strong><em>Nature Ecology and Evolution</em></strong></a>.</p>
<p>Sorprendentemente, el <em>niño de Turkana</em> tenía un tórax más profundo, más ancho y más corto que el de los humanos modernos, indica el investigador Markus Bastir.</p>
<p>Esto sugiere que el <em>H. erectus</em> tenía una construcción corporal más robusta de lo que se suponía, ya que hasta ahora se contemplaba la forma corporal de esta especie como esbelta o estilizada, lo que se asociaba con su habilidad para recorrer largas distancias, añade.</p>
<p>Reconstrucción del esqueleto del H.erectus juvenil de 1,5 millones de años hallado en Kenia. La caja torácica era más profunda, ancha y corta que en los humanos modernos, lo que sugiere una forma corporal más robusta y un volumen pulmonar mayor.</p>
<p>“Por lo tanto, parece que la forma esbelta del cuerpo humano moderno, con un tórax y una pelvis estrecha, evolucionó más recientemente de lo que se pensaba. En lugar de aparecer tan tempranamente como la aparición del <em>H. erectus</em>, hace unos dos millones de años, habría aparecido con nuestra especie, <em>Homo sapiens</em>”, explica García Martínez.</p>
<p><strong>Una gran capacidad pulmonar</strong></p>
<p>Los estudios sobre cómo este individuo <em>H. erectus caminaba y corría</em> se han limitado en gran medida a las piernas y la pelvis. Sin embargo, para la carrera de resistencia, sus capacidades respiratorias también habrían sido relevantes.</p>
<p>“Hasta ahora, este aspecto no se había investigado en detalle, ya que evaluar el movimiento del tórax y la capacidad respiratoria basándonos en fósiles de costillas y vértebras fragmentados es difícil con los métodos convencionales”, explica Bastir. “Ahora, gracias a la introducción de técnicas de imagen virtual y de reconstrucción cada vez más sofisticadas, este estudio finalmente ha sido posible”, añade.</p>
<p>“En esta investigación, se ha podido reconstruir la caja torácica virtual en 3D del <em>joven de Turkana</em>, y se ha podido predecir su forma torácica adulta”, detalla García Martínez.  “Además, la forma de su caja torácica se comparó con la de los humanos modernos y la de un <em>individuo neandertal</em>, para investigar el movimiento de su respiración mediante la animación virtual”, indica el investigador del CENIEH.</p>
<p><strong>La forma de su caja torácica se comparó con la de los humanos modernos y la de un individuo neandertal</strong></p>
<p>En este estudio también se aborda el hecho de que la forma de nuestro cuerpo moderno puede estar vinculada con una cinemática respiratoria optimizada para correr largas distancia, así como para otras actividades de resistencia.</p>
<p>“El <em>H. erectus</em> tal vez no era el corredor delgado y atlético de larga distancia que imaginamos”, apunta Bastir. “De hecho, esto es coherente con algunas estimaciones de peso corporal del <em>H. erectus,</em> que proponen que esta especie era más pesada de lo que se creía. Este ancestro icónico probablemente se parecía un poco menos a nosotros de lo que lo retratamos a lo largo de los años”.</p>
<p><strong>Una forma corporal adaptada al medio</strong></p>
<p>La evolución de la forma corporal humana refleja el modo en el que los ancestros del ser humano se adaptaron al medio ambiente en el que vivían. Los humanos modernos,<em> H. sapiens,</em> tienen un cuerpo relativamente alto y esbelto que contrasta con la forma corporal de los neandertales, más bajos y achaparrados.</p>
<p>Este ancestro icónico probablemente se parecía un poco menos a nosotros de lo que lo retratamos a lo largo de los años, dice Markus Bastir.</p>
<p>Los científicos han supuesto tradicionalmente que la forma corporal moderna se originó con los primeros representantes de<em> H. erectus</em> en el contexto de unos cambios climáticos relacionados con la recesión del bosque tropical africano, cerca de hace dos millones de años.</p>
<p>Los cuerpos modernos, altos y esbeltos, podrían ser evolutivamente ventajosos en el clima seco de sabana en el que África oriental comenzaba a convertirse. Esto es debido a que este cuerpo esbelto habría ayudado a evitar el sobrecalentamiento corporal, a la vez que habría servido para correr largas distancias sobre terreno abierto.</p>
<p>Según esta concepción, los fósiles atribuidos a <em>H. erectus</em> apuntaban hasta ahora a que esta especie ya tenía unas piernas más largas y unos brazos más cortos que sus antepasados <em>Australopithecus,</em> los cuales tenían una marcha bípeda bastante eficiente, pero que también poseían la habilidad de trepar a los árboles.</p>
<p>Algunas características de la modernidad que se observa actualmente en la especie humana, se podían ver en el <em>H. erectus juvenil</em> de 1.5 millones de años d<em>e Turkana</em> (Kenia), que es el fósil de <em>H. erectus</em> más completo hallado hasta la fecha. Ahora, este nuevo estudio matiza esta concepción, al mostrar que los Homo erectus tenían un cuerpo más compacto y robusto de lo que se había pensado.</p>
<p><a title=" https://www.agenciasinc.es/Noticias/El-Homo-erectus-no-era-esbelto-y-ligero-sino-compacto-achaparrado-y-robusto" href="//www.agenciasinc.es/Noticias/El-Homo-erectus-no-era-esbelto-y-ligero-sino-compacto-achaparrado-y-robusto" target="_blank"><strong> julio 12/2020(SINC)</strong></a></p>
<p><strong>Referencia:</strong></p>
<p>Bastir et al. “<a title="https://www.nature.com/articles/s41559-020-1240-4" href="https://www.nature.com/articles/s41559-020-1240-4" target="_blank"><em>Rib cage anatomy in Homo erectus suggests a recent evolutionary origin of modern human body shape</em></a>”. Nature Ecology and Evolution. DOI: 10.1038/s41559-020-1240-4</p>
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		<title>Relacionan la autodomesticación humana y su evolución cerebral</title>
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		<pubDate>Thu, 09 Jul 2020 04:01:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Neurología]]></category>
		<category><![CDATA[Paleontología]]></category>
		<category><![CDATA[Psicología]]></category>
		<category><![CDATA[Sociología]]></category>
		<category><![CDATA[cerebro]]></category>
		<category><![CDATA[Homo sapiens]]></category>

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		<description><![CDATA[La autodomesticación propone que el ser humano ha sufrido, a lo largo de su evolución, un proceso de juvenilización para limitar la agresividad. Asimismo, la cognición viso espacial está relacionada con la evolución anatómica de las regiones parietales del cerebro.  Un nuevo estudio plantea si ambas características podrían haber tenido influencias recíprocas o mecanismos compartidos. Emiliano Bruner, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La autodomesticación propone que el ser humano ha sufrido, a lo largo de su evolución, un proceso de juvenilización para limitar la agresividad. Asimismo, la cognición viso espacial está relacionada con la evolución anatómica de las regiones parietales del cerebro. <span id="more-76064"></span></p>
<p>Un nuevo estudio plantea si ambas características podrían haber tenido influencias recíprocas o mecanismos compartidos.</p>
<p>Emiliano Bruner, paleoneurólogo del Centro Nacional de Investigación s<img class="alignleft wp-image-80226 size-thumbnail" title="Relacionan la autodomesticación humana y su evolución cerebral." src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2019/12/evolución-150x107.jpg" alt="evolución" width="150" height="107" />obre la Evolución Humana (CENIEH) acaba de publicar un artículo de opinión sobre la autodomesticación y la cognición visoespacial en el género humano, en el que se plantea si ambas características pueden haber tenido influencias recíprocas o mecanismos compartidos.</p>
<p>Por un lado, la hipótesis de autodomesticación propone que el ser humano ha sufrido, a lo largo de su evolución, un proceso de juvenilización para limitar la agresividad entre individuos y promover la cooperación en grandes grupos sociales.</p>
<p>Por otro lado, nuestra especie presenta una evolución anatómica de las regiones parietales del cerebro, involucradas en integración viso espacial, imaginación visual e integración entre cuerpo y ambiente.</p>
<p>Es de esperar entonces que estos dos aspectos hayan interactuado a lo largo de la evolución del género humano, y sobre todo en nuestra especie, Homo sapiens.</p>
<p>Ambos aspectos están involucrados en la capacidad tecnológica y en la complejidad social, dependen de los patrones de nuestras etapas vitales (adolescencia o longevidad), y se relacionan con cambios en los niveles de plasticidad cerebral.</p>
<p><strong>Cuerpos domesticados</strong></p>
<p>Una menor agresividad en una especie a menudo se obtiene reteniendo caracteres infantiles, y estos “cuerpos domesticados” presentan entonces una apariencia juvenil, son más sociales y más plásticos a nivel del comportamiento (exploración, curiosidad, creatividad).</p>
<p>“<em>El desarrollo de la corteza parietal influye en la capacidad de conectar el cuerpo con la tecnología, y aumenta en número de individuos con el que somos capaces de relacionarnos en el grupo social. Es de esperar entonces que estos dos aspectos hayan interactuado a lo largo de la evolución del género humano, y sobre todo en nuestra especie, Homo sapiens</em>”, explica Emiliano Bruner.</p>
<p>Este artículo titulado , <a title="| https://doi.org/10.3389/fpsyg.2019.01111" href="//doi.org/10.3389/fpsyg.2019.01111" target="_blank"><em>Body Cognition and Self-Domestication in Human Evolution</em></a><em>,</em> del que también es autor Ben Gleeson, de la Australian National University de Canberra (Australia), ha sido publicado en la revista <a title="https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fpsyg.2019.01111/fullhttps://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fpsyg.2019.01111/full" href="https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fpsyg.2019.01111/fullhttps://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fpsyg.2019.01111/full" target="_blank"><em>Frontiers in Psychology</em></a>,  en un volumen dedicado a autodomesticación y evolución humana.</p>
<p><a title="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Relacionan-la-autodomesticacion-humana-y-su-evolucion-cerebral" href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Relacionan-la-autodomesticacion-humana-y-su-evolucion-cerebral" target="_blank"><strong>julio 08/2020 (SINC)</strong></a></p>
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		<title>El humano moderno emigró de África antes de lo que se estimaba</title>
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		<pubDate>Mon, 31 Jan 2011 06:00:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[evolución humana]]></category>
		<category><![CDATA[Homo sapiens]]></category>

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		<description><![CDATA[La especie humana moderna partió de África miles de años antes de lo que se pensaba y cruzó el Mar Rojo hacia Arabia en lugar de seguir el Nilo hasta una salida por el norte, según el trabajo de un equipo internacional de investigadores.Herramientas de piedra halladas en los Emiratos Árabes Unidos indican la presencia [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La especie humana moderna partió de África miles de años antes de lo que se pensaba y cruzó el Mar Rojo hacia Arabia en lugar de seguir el Nilo hasta una salida por el norte, según el trabajo de un equipo internacional de investigadores.<span id="more-12896"></span>Herramientas de piedra halladas en los Emiratos Árabes Unidos indican la presencia de humanos modernos entre 100 000 y 125 000 años atrás, dice el trabajo publicado en la edición del viernes de la revista <a title=\"Science\" href=\"http://www.sciencemag.org/content/331/6016/453.full\" target=\"_blank\"><em>Science</em></a>.<br />
Los científicos coinciden en general que la especie humana se originó en África, en tanto los antropólogos tratan de averiguar cuáles fueron las rutas de expansión hacia el Medio Oriente, Europa y Asia. Las pruebas conocidas hasta ahora indicaban que los seres humanos se extendieron a lo largo del valle del Nilo y hacia el Medio Oriente hace 60 000 años.<br />
\»No hay muchas salidas desde África. Uno puede salir a través del Sinaí al norte del Mar Rojo o cruzar los estrechos en el extremo sur del Mar Rojo\», dijo Hans-Peter Uerpmann, de la Universidad Eberhard-Karls de Tübinga, Alemania. \»Nuestros descubrimientos indican una segunda vía que, en mi opinión, parece más probable para un desplazamiento masivo que la ruta por el norte\», dijo en entrevista telefónica.<br />
En el clima de la época, Arabia era más húmeda, probablemente una sabana fértil con abundantes presas para cazar, añadió.<br />
Siendo más bajos los niveles del mar, la separación entre África y Arabia en el extremo austral del Mar Rojo sería entre 0,8 y cuatro kilómetros (0,5 a 2,5 millas), dijo Adrian G. Parker de la Universidad Oxford Brookes de Inglaterra. No hubiera sido un cruce difícil para pueblos acostumbrados a atravesar lagos y ríos del este de África en balsas o botes, según Uerpmann.<br />
Las técnicas empleadas para fabricar hachas y otras herramientas halladas en Jebel Faya, en el emirato de Sharjá, hacen pensar que eran obra de pueblos que venían de otra parte, dijo Anthony E. Marks, de la Universidad Southern Methodist en Dallas. Añadió que en esa época se fabricaban herramientas similares en África oriental.<br />
\»Si no las fabricó el hombre moderno, ¿quién pudo haberlo hecho?\», se preguntó Marks. \»¿Tal vez los neandertales?\», agregó. El hombre de Neandertal se hallaba principalmente en Europa y migró hacia Rusia, pero no hay pruebas de neandertales al sur de esa zona en la época\», aseguró.<br />
Para fechar las herramientas se empleó la técnica de luminiscencia óptica estimulada, que determina cuándo fue la última vez que los granos de arena en los utensilios estuvieron expuestos a la luz, dijo Simon J. Armitage, de la Universidad de Londres.<br />
El descubrimiento \»apunta de manera convincente a una dispersión temprana de seres humanos anatómicamente modernos por una ruta hacia el sur, del África oriental al Arabia austral\», dijo G. Philip Rightmire, de la Universidad de Harvard, que no formó parte del equipo investigador. \»Se puede postular la hipótesis de que Arabia representa un centro aparte de la expansión de la población, además del corredor levantino hacia el norte. Falta poner a prueba la hipótesis a medida que se recogen nuevas pruebas\», añadió.<br />
La investigación fue financiada por el gobierno de Sharjá, la Academia de Ciencias de Heidelberg, la Fundación Humboldt, la Universidad Oxford Brookes y la Fundación Alemana de Ciencias.<br />
Washington, enero 27/2011 (AP)</p>
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