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	<title>Servicio de noticias en salud Al Día &#187; Homo erectus</title>
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	<description>Editora principal - Especialista en Información  &#124;  Dpto. Fuentes y Servicios de Información, Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas, Ministerio de Salud Pública &#124; Calle 27 No. 110 e M y N. Plaza de la Revolución, Ciudad de La Habana, CP 10 400 Cuba &#124; Telefs: (537) 8383316 al 20, Horario de atención: lunes a viernes, de 8:00 a.m. a 4:30 p.m.</description>
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		<title>¿El consumo de carne realmente nos hizo humanos?</title>
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		<pubDate>Sat, 16 Apr 2022 05:03:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Nutrición]]></category>
		<category><![CDATA[alimentación saludable]]></category>
		<category><![CDATA[antepasados]]></category>
		<category><![CDATA[carne]]></category>
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		<description><![CDATA[Las evidencias paleo antropológicas halladas hasta ahora sobre el Homo erectus, que apareció hace unos dos millones de años, sugerían que la dieta carnívora había moldeado nuestra evolución e impulsado cambios en el comportamiento y los rasgos anatómicos humanos, como un mayor cerebro. Un equipo de científicos rebate ahora esta hipótesis, a la que asocian a [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Las evidencias paleo antropológicas halladas hasta ahora sobre el <em>Homo erectus</em>, que apareció hace unos dos millones de años, sugerían que la dieta carnívora había moldeado nuestra evolución e impulsado cambios en el comportamiento y los rasgos anatómicos humanos, como un mayor cerebro.<span id="more-103399"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-103402 size-full" title="¿El consumo de carne realmente nos hizo humanos?" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2022/04/Homo-erectus1.jpg" alt="Homo erectus" width="150" height="274" />Un equipo de científicos rebate ahora esta hipótesis, a la que asocian a un muestreo intensivo de fósiles en un periodo y yacimiento determinados.</p>
<p>La dieta desempeña un papel importante en la vida cotidiana de cada animal, no solo para su supervivencia y reproducción, sino que también puede condicionar las preferencias de hábitat, los patrones de movimiento, la energía destinada a la actividad, la competencia, el riesgo de depredación, las interacciones sociales y la comunicación, entre otros.</p>
<p>En el caso de los seres humanos, si nos remontamos a nuestros antepasados, la alimentación constituyó una función esencial en cuanto al hábitat, las migraciones y las interacciones con el medio ambiente y sus organismos.</p>
<p>El estudio refuta ahora la hipótesis de que la <em>“carne nos hizo humanos”</em> y pone en duda la primacía de la ingesta de carne en la evolución humana temprana</p>
<p><em>“Una vez que los primeros humanos empezaron a comer carne, es probable que se aventuraran en entornos donde los animales habrían muerto de forma natural para recogerlos y se habrían encontrado con otros depredadores más a menudo, lo que provocaría una mayor competencia y riesgo de depredación”</em>, ejemplifica a SINC Briana L. Pobiner, investigadora en el departamento de Antropología de la Smithsonian Institution en Estados Unidos.</p>
<p>Así, la dieta carnívora también pudo tener un gran impacto en la evolución del comportamiento humano y los rasgos anatómicos. Al no poseer dientes afilados como los depredadores para desgarrar la carne y acceder al tuétano de las presas, los humanos empezaron a servirse de la industria lítica a través de herramientas de piedra.</p>
<p>De hecho, la aparición del <em>Homo erectus,</em> hace unos dos millones de años, parecía haber sido el punto de inflexión en la evolución de la dieta humana: el aumento del consumo de animales pudo haber impulsado un mayor tamaño de cerebro y cuerpo y una reorganización del intestino. Estos rasgos se mantuvieron en el <em>Homo sapiens</em>.</p>
<p>Sin embargo, un estudio internacional, publicado en la revista <a title="https://www.pnas.org/content/119/5/e2115540119.short" href="https://www.pnas.org/content/119/5/e2115540119.short" target="_blank"><em><strong>PNAS</strong></em></a><em><strong>, </strong></em>refuta ahora esta hipótesis de que la <em>“carne nos hizo humanos”</em> y pone en duda la primacía de la ingesta de carne en la evolución humana temprana.</p>
<p>Hasta ahora, los estudios que sostenían la importancia del consumo animal se basaban en el incremento de las evidencias paleo antropológicas con la aparición del<em> H. erectus.</em></p>
<p><strong>Análisis sesgado de los fósiles</strong></p>
<p>Pero para que un cambio dietético generalizado conduzca a la adquisición de características claves en esta especie de homínido, debería ser persistente en el registro zoo arqueológico a lo largo del tiempo. Y esto solo puede demostrarse de forma convincente mediante un análisis a gran escala, más allá de un único yacimiento o localidad.</p>
<p>“<em>La mayoría de los estudios sobre huesos fósiles con marcas de carnicería se limitan a examinar las pruebas de un solo yacimiento, o incluso de una sola capa de un yacimiento”</em>, dice a SINC Pobiner, coautora del trabajo.</p>
<p>Para tener una mirada más amplia sobre las primeras evidencias de nuestro consumo de carne, el equipo sintetizó todas las pruebas publicadas hasta el momento sobre este tipo de restos en nueve áreas principales de investigación en África oriental, incluyendo 59 niveles de yacimientos, desde hace 2,6 millones de años hasta 1,2 millones de años.</p>
<p>“<em>Comparamos los patrones de los huesos fósiles con marcas de carnicería con la cantidad de evidencia fósil en general, para ver si esto era realmente una señal de del aumento de la ingesta de carne, o si era solo que la excavación de más fósiles hace que sea más probable encontrarlos con marcas de carnicería. Resulta que fue esto último”</em>, confirma la experta.</p>
<p>Los investigadores descubrieron que, cuando se tiene en cuenta la variación en el esfuerzo de muestreo a lo largo del tiempo, no hay un aumento sostenido en la cantidad relativa de pruebas de consumo de carne después de la aparición de <em>H. erectus.</em></p>
<p>Los resultados sugieren, por tanto, que los hallazgos sobre la dieta carnívora serían el reflejo de un muestreo intensivo, más que de los cambios como tal en el comportamiento humano. El estudio socava así la idea de que “<em>comer grandes cantidades de carne impulsó los cambios evolutivos de nuestros primeros ancestros”</em>, recalca W. Andrew Barr, profesor adjunto de Antropología en la Universidad George Washington, Estados Unidos, y autor principal del estudio.</p>
<p><strong>El consumo de carne antes y ahora</strong></p>
<p>A pesar de ello, el consumo de carne ha desempeñado un papel importante en nuestra historia evolutiva. <em>“Tenemos pruebas de que algunas especies humanas primitivas, como los neandertales, comían cantidades significativas de carne”,</em> comenta Pobiner.</p>
<p>En la actualidad, la cultura (y la economía) son el gran motor de la variedad en la cantidad de carne que consumen las personas en las distintas sociedades, expresa Briana Pobiner, Smithsonian Institution.</p>
<p>En la actualidad, la investigadora –que lleva 20 años excavando y estudiando fósiles marcados por cortes– subraya que “la cultura (y la economía) son el gran motor de la variedad en la cantidad de carne que consumen las personas en las distintas sociedades”.</p>
<p><em>“Creo que este estudio y sus conclusiones son de interés no solo para la comunidad paleo antropológica, sino para todas las personas que actualmente basan sus decisiones dietéticas en alguna versión de esta narrativa de consumo de carne”,</em> apunta Barr.</p>
<p>Según los investigadores, son necesarios grandes conjuntos de datos para comprender los grandes patrones de nuestra historia evolutiva. <em>“Necesitamos más muestras fósiles de periodos de tiempo no muestreados, como antes de hace 2 millones de años, para poder comprobar la importancia de comer carne durante esos periodos de tiempo anteriores”</em>, concluye Pobiner.</p>
<p><a title="https://www.agenciasinc.es/Noticias/El-consumo-de-carne-realmente-nos-hizo-humanos" href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/El-consumo-de-carne-realmente-nos-hizo-humanos" target="_blank"><strong>abril 15/2022 (SINC)</strong></a></p>
<p><strong>Referencia:</strong></p>
<p>W. Andrew Barr et al. “<a title="https://www.pnas.org/content/119/5/e2115540119.short" href="https://www.pnas.org/content/119/5/e2115540119.short" target="_blank"><em>No sustained increase in zooarchaeological evidence for carnivory after the appearance of Homo erectus</em></a>” PNAS.</p>
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		<title>El Homo erectus no era esbelto y ligero, sino compacto, achaparrado y robusto</title>
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		<pubDate>Mon, 13 Jul 2020 04:03:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Cambio climático]]></category>
		<category><![CDATA[Fisiología]]></category>
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		<description><![CDATA[Un trabajo del CSIC y el Centro Nacional de Investigación de La Evolución Humana ha reconstruido en 3D el tórax del niño de Turkana, el esqueleto de Homo erectus más completo, datado en 1,5 millones de años. Este estudio revela que la forma estilizada del humano moderno, con tórax y pelvis estrecho, apareció más recientemente [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Un trabajo del CSIC y el Centro Nacional de Investigación de La Evolución Humana ha reconstruido en 3D el tórax del niño de Turkana, el esqueleto de <em>Homo erectus</em> más completo, datado en 1,5 millones de años. Este estudio revela que la forma estilizada del humano moderno, con tórax y pelvis estrecho, apareció más recientemente de lo que se pensaba.<span id="more-85573"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-69138 size-thumbnail" title="El Homo erectus no era esbelto y ligero, sino compacto, achaparrado y robusto." src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2018/08/evolucion-del-hombre-1-150x150.jpg" alt="evolucion-del-hombre-1" width="150" height="150" />Un estudio dirigido por investigadores españoles ha revelado que el <em>Homo erectus</em>, el primer ancestro humano que se extendió por el Viejo Mundo, desde África hasta el sureste asiático, y al que hasta ahora se consideraba esbelto y estilizado, en realidad era <em>compacto, achaparrado y robusto</em>.</p>
<p>Así lo revela un trabajo de paleoantropólogos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana (CENIEH), que han reconstruido en 3D la forma de la caja torácica del ejemplar de <em>Homo erectus</em> conocido como el niño de Turkana, un esqueleto juvenil de 1,5 millones de años hallado en Kenia en 1984.</p>
<p>El estudio, coliderado por Markus Bastir, del Museo Nacional de Ciencias Naturales MNCN-CSIC, y Daniel García Martínez, de CENIEH, se publica en la revista <a title="https://www.nature.com/articles/s41559-020-1240-4" href="https://www.nature.com/articles/s41559-020-1240-4" target="_blank"><strong><em>Nature Ecology and Evolution</em></strong></a>.</p>
<p>Sorprendentemente, el <em>niño de Turkana</em> tenía un tórax más profundo, más ancho y más corto que el de los humanos modernos, indica el investigador Markus Bastir.</p>
<p>Esto sugiere que el <em>H. erectus</em> tenía una construcción corporal más robusta de lo que se suponía, ya que hasta ahora se contemplaba la forma corporal de esta especie como esbelta o estilizada, lo que se asociaba con su habilidad para recorrer largas distancias, añade.</p>
<p>Reconstrucción del esqueleto del H.erectus juvenil de 1,5 millones de años hallado en Kenia. La caja torácica era más profunda, ancha y corta que en los humanos modernos, lo que sugiere una forma corporal más robusta y un volumen pulmonar mayor.</p>
<p>“Por lo tanto, parece que la forma esbelta del cuerpo humano moderno, con un tórax y una pelvis estrecha, evolucionó más recientemente de lo que se pensaba. En lugar de aparecer tan tempranamente como la aparición del <em>H. erectus</em>, hace unos dos millones de años, habría aparecido con nuestra especie, <em>Homo sapiens</em>”, explica García Martínez.</p>
<p><strong>Una gran capacidad pulmonar</strong></p>
<p>Los estudios sobre cómo este individuo <em>H. erectus caminaba y corría</em> se han limitado en gran medida a las piernas y la pelvis. Sin embargo, para la carrera de resistencia, sus capacidades respiratorias también habrían sido relevantes.</p>
<p>“Hasta ahora, este aspecto no se había investigado en detalle, ya que evaluar el movimiento del tórax y la capacidad respiratoria basándonos en fósiles de costillas y vértebras fragmentados es difícil con los métodos convencionales”, explica Bastir. “Ahora, gracias a la introducción de técnicas de imagen virtual y de reconstrucción cada vez más sofisticadas, este estudio finalmente ha sido posible”, añade.</p>
<p>“En esta investigación, se ha podido reconstruir la caja torácica virtual en 3D del <em>joven de Turkana</em>, y se ha podido predecir su forma torácica adulta”, detalla García Martínez.  “Además, la forma de su caja torácica se comparó con la de los humanos modernos y la de un <em>individuo neandertal</em>, para investigar el movimiento de su respiración mediante la animación virtual”, indica el investigador del CENIEH.</p>
<p><strong>La forma de su caja torácica se comparó con la de los humanos modernos y la de un individuo neandertal</strong></p>
<p>En este estudio también se aborda el hecho de que la forma de nuestro cuerpo moderno puede estar vinculada con una cinemática respiratoria optimizada para correr largas distancia, así como para otras actividades de resistencia.</p>
<p>“El <em>H. erectus</em> tal vez no era el corredor delgado y atlético de larga distancia que imaginamos”, apunta Bastir. “De hecho, esto es coherente con algunas estimaciones de peso corporal del <em>H. erectus,</em> que proponen que esta especie era más pesada de lo que se creía. Este ancestro icónico probablemente se parecía un poco menos a nosotros de lo que lo retratamos a lo largo de los años”.</p>
<p><strong>Una forma corporal adaptada al medio</strong></p>
<p>La evolución de la forma corporal humana refleja el modo en el que los ancestros del ser humano se adaptaron al medio ambiente en el que vivían. Los humanos modernos,<em> H. sapiens,</em> tienen un cuerpo relativamente alto y esbelto que contrasta con la forma corporal de los neandertales, más bajos y achaparrados.</p>
<p>Este ancestro icónico probablemente se parecía un poco menos a nosotros de lo que lo retratamos a lo largo de los años, dice Markus Bastir.</p>
<p>Los científicos han supuesto tradicionalmente que la forma corporal moderna se originó con los primeros representantes de<em> H. erectus</em> en el contexto de unos cambios climáticos relacionados con la recesión del bosque tropical africano, cerca de hace dos millones de años.</p>
<p>Los cuerpos modernos, altos y esbeltos, podrían ser evolutivamente ventajosos en el clima seco de sabana en el que África oriental comenzaba a convertirse. Esto es debido a que este cuerpo esbelto habría ayudado a evitar el sobrecalentamiento corporal, a la vez que habría servido para correr largas distancias sobre terreno abierto.</p>
<p>Según esta concepción, los fósiles atribuidos a <em>H. erectus</em> apuntaban hasta ahora a que esta especie ya tenía unas piernas más largas y unos brazos más cortos que sus antepasados <em>Australopithecus,</em> los cuales tenían una marcha bípeda bastante eficiente, pero que también poseían la habilidad de trepar a los árboles.</p>
<p>Algunas características de la modernidad que se observa actualmente en la especie humana, se podían ver en el <em>H. erectus juvenil</em> de 1.5 millones de años d<em>e Turkana</em> (Kenia), que es el fósil de <em>H. erectus</em> más completo hallado hasta la fecha. Ahora, este nuevo estudio matiza esta concepción, al mostrar que los Homo erectus tenían un cuerpo más compacto y robusto de lo que se había pensado.</p>
<p><a title=" https://www.agenciasinc.es/Noticias/El-Homo-erectus-no-era-esbelto-y-ligero-sino-compacto-achaparrado-y-robusto" href="//www.agenciasinc.es/Noticias/El-Homo-erectus-no-era-esbelto-y-ligero-sino-compacto-achaparrado-y-robusto" target="_blank"><strong> julio 12/2020(SINC)</strong></a></p>
<p><strong>Referencia:</strong></p>
<p>Bastir et al. “<a title="https://www.nature.com/articles/s41559-020-1240-4" href="https://www.nature.com/articles/s41559-020-1240-4" target="_blank"><em>Rib cage anatomy in Homo erectus suggests a recent evolutionary origin of modern human body shape</em></a>”. Nature Ecology and Evolution. DOI: 10.1038/s41559-020-1240-4</p>
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