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	<title>Servicio de noticias en salud Al Día &#187; género y salud</title>
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	<description>Editora principal - Especialista en Información  &#124;  Dpto. Fuentes y Servicios de Información, Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas, Ministerio de Salud Pública &#124; Calle 27 No. 110 e M y N. Plaza de la Revolución, Ciudad de La Habana, CP 10 400 Cuba &#124; Telefs: (537) 8383316 al 20, Horario de atención: lunes a viernes, de 8:00 a.m. a 4:30 p.m.</description>
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		<title>Alerta por el aumento de la demencia: expertos señalan un hábito que puede reducir el riesgo</title>
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		<pubDate>Fri, 23 Jan 2026 17:35:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Carlos Alberto Santamaría González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Demencia]]></category>
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		<description><![CDATA[La demencia avanza de manera silenciosa y transforma la vida de millones de familias en todo el mundo. Más allá de las cifras, el pronóstico inquieta: especialistas proyectan que los casos anuales podrían duplicarse para 2060, poniendo a prueba no solo al sistema de salud, sino también a la capacidad de adaptación de la sociedad. [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-55778" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2017/02/demencia1-150x150.jpg" alt="Imagen: Archivo." width="150" height="150" /><em>La demencia avanza de manera silenciosa y transforma la vida de millones de familias en todo el mundo. Más allá de las cifras, el pronóstico inquieta: especialistas proyectan que los casos anuales podrían duplicarse para 2060, poniendo a prueba no solo al sistema de salud, sino también a la capacidad de adaptación de la sociedad</em>.</p>
<p>En este escenario, emergen estrategias simples y cotidianas como la escritura a mano, que según nuevas investigaciones, podrían convertirse en una herramienta poderosa para proteger la memoria y la autonomía personal frente al avance de la enfermedad.</p>
<p><strong>Proyecciones y diferencias de género</strong></p>
<p>En Estados Unidos el número de nuevos diagnósticos podría pasar de 514 000 en 2020 a un millón en 2060, impulsado principalmente por el envejecimiento progresivo de la población. Goodhouse Keeping destaca que la incidencia resulta mayor en mujeres, con un 48 % de probabilidad a lo largo de la vida, frente al 35 % en hombres.</p>
<p>Si bien factores como la longevidad y la genética —en particular la presencia del gen APOE4— influyen en el riesgo de padecer demencia, los especialistas señalan que el estilo de vida y la adopción de hábitos preventivos pueden marcar una diferencia significativa.</p>
<p>La experta Heather Sandison, ND, indica que incorporar medidas positivas para la salud cerebral es posible en cualquier etapa de la vida, sobre todo después de convivir con la enfermedad en el entorno familiar.</p>
<p><strong>Escritura manual y salud cerebral</strong></p>
<p>Estudios recientes publicados en Frontiers in Psychology y The Journals of Gerontology, citados por Goodhouse Keeping, subrayan que la escritura manual activa áreas clave del cerebro, como la corteza visual y la corteza motora, y fortalece la motricidad fina y la coordinación ojo-mano.</p>
<p>La profesora Audrey van der Meer, de la <a href="https://www.ntnu.edu/" target="_blank">Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología</a>, explica: “Estas ondas cerebrales, precisamente en esas partes del cerebro, son beneficiosas para el aprendizaje y la memoria”, señaló al citado medio.</p>
<p>Mantener el hábito de escribir un diario puede reducir en más del 50% la probabilidad de desarrollar demencia por cualquier causa, mientras que emplear un lenguaje complejo al redactar puede disminuir en 25% el riesgo de Alzheimer.</p>
<p>Estas prácticas estimulan el cerebro, promueven la precisión y la atención y refuerzan la llamada “reserva cognitiva”, una protección natural frente al deterioro neurodegenerativo.</p>
<p>Las recomendaciones de prevención no se limitan a la escritura. Entre las medidas sugeridas por <em><a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Good_Housekeeping" target="_blank">Goodhouse Keeping</a></em> aparecen el ejercicio regular, el control del peso, un entorno social activo y una dieta rica en omega-3 y arándanos.</p>
<p>La doctora Jessica ZK Caldwell, de la Clínica Cleveland, advierte que, aunque existen medicamentos de inmunoterapia aprobados para fases iniciales del Alzheimer, estos tratamientos son costosos, requieren infusiones periódicas y no garantizan la recuperación de la memoria. “Estos nuevos tratamientos son innovadores, ya que pueden eliminar del cerebro algunas de las proteínas relacionadas con la enfermedad, pero no constituyen una cura”, afirmó la especialista al citado medio.</p>
<p><strong>La clave de la prevención y la autonomía</strong></p>
<p>De acuerdo con las expertas consultadas, casi la mitad de los casos de demencia podrían retrasarse o prevenirse mediante cambios en la conducta. Acciones diarias que favorecen la autonomía cognitiva y reducen la dependencia de la tecnología se consideran una apuesta efectiva para evitar la progresión de la enfermedad.</p>
<p>Anticiparse a la aparición de síntomas resulta fundamental. Para muchas familias, la planificación anticipada y el diálogo abierto sobre el posible curso de la enfermedad ofrecen herramientas para afrontar tanto los desafíos prácticos como emocionales que implica la demencia.</p>
<p>En quienes conviven con el riesgo o la experiencia directa de la enfermedad, la escritura a mano trasciende la prevención y se convierte en una forma de reconectar con la identidad y los recuerdos, dejando huellas tangibles para el futuro.<strong> </strong></p>
<p><strong>20 enero 2026 | Fuente: <em><a href="https://www.infobae.com/" target="_blank">Infobae</a> </em>| Tomado de | <a href="https://www.infobae.com/salud/2026/01/20/alerta-por-el-aumento-de-la-demencia-expertos-senalan-un-habito-que-puede-reducir-el-riesgo/" target="_blank">Noticia</a></strong></p>
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		<title>Doctoras afirman que la medicina se debería «reescribir de cero» para ser igualitaria</title>
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		<pubDate>Wed, 19 Mar 2025 10:15:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[wferrerentenza]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Temas la Salud y Medicina]]></category>
		<category><![CDATA[Trastornos del sueño]]></category>
		<category><![CDATA[género y salud]]></category>

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		<description><![CDATA[Doctoras especialistas en salud y mujer han afirmado este viernes que la medicina se debería «reescribir de cero» para reducir las diferencias de género en este campo y mejorar la calidad de vida de las mujeres a través de la salud. «La medicina tiene unas bases muy androcéntricas. En su origen, la mujer era considerada [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2025/03/mujeres.jpg"><img class="alignleft wp-image-118245 size-thumbnail" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2025/03/mujeres-150x150.jpg" alt="mujeres" width="150" height="150" /></a>Doctoras especialistas en salud y mujer han afirmado este viernes que la medicina se debería «reescribir de cero» para reducir las diferencias de género en este campo y mejorar la calidad de vida de las mujeres a través de la salud.</p>
<p>«La medicina tiene unas bases muy androcéntricas. En su origen, la mujer era considerada un ser defectuoso y su papel se limitaba a la reproducción, por lo que debería reescribirse de cero para ser igualitaria», ha explicado en declaraciones a <em>EFE</em> la psiquiatra de <a href="https://www.vallhebron.com/es" target="_blank">Vall d&#8217;Hebron</a> Gemma Parramon.</p>
<p>Lo ha dicho tras finalizar su ponencia sobre mujer e insomnio en la &#8216;III Jornada de la mujer: Dame salud 2025&#8242;, organizada por la <a href="https://www.semg.es/index.php/sociedades-autonomicas/semg-cataluna" target="_blank"><em>Sociedad Catalana de Médicos Generales y de Familia (SEMG Cataluña)</em></a>, en la víspera del <em>Día Internacional de la Mujer</em>. Octopus Energy España anticipa un «bache» en abril y mayo si no se aprueba el plan Moves</p>
<p>La psiquiatra ha advertido de que la falta de perspectiva de género en la medicina también ha perjudicado a los hombres, especialmente en el desarrollo de fármacos.</p>
<p>«Algunos medicamentos se han probado en mujeres y no han sido eficaces o han causado efectos adversos graves, por lo que han sido retirados, lo que también ha afectado a los hombres», ha recordado.</p>
<p>Además, ha alertado sobre el déficit de investigación en enfermedades que afectan mayoritariamente a mujeres.</p>
<p>Como ejemplo, ha señalado el abordaje «deficiente» de enfermedades catalogadas como fibromialgia o fatiga crónica: «Llegar a una fatiga crónica tras un cáncer de mama no es lo mismo que hacerlo por un proceso inflamatorio, pero el diagnóstico suele ser el mismo».</p>
<p>Las distintas etapas del insomnio</p>
<p>El insomnio es otro ámbito con un sesgo de género. Según Parramon, afecta 1,5 veces más a las mujeres que a los hombres debido a factores hormonales (ciclo menstrual, embarazo, posparto y menopausia).</p>
<p>La doctora también apunta a otros aspectos, como una mayor prevalencia de trastornos de ansiedad y de depresión, o a factores psicosociales, como la mayor carga de responsabilidades laborales, domésticas y de cuidados, lo que genera «estrés crónico y dificulta el descanso nocturno», ha detallado.</p>
<p>Aunque en el caso de las mujeres que llegan a la menopausia probablemente necesiten menos horas de sueño, la psiquiatra puntualiza que se pueden hallar soluciones efectivas.</p>
<p>«Existen terapias cognitivo-conductuales y, en aquellos casos en los que sean necesarios, tratamientos farmacológicos sin un alto grado de dependencia», ha recomendado.</p>
<p>La mujer y las adicciones</p>
<p>Por su parte, la directora del <em>Proceso Asistencial de Adicciones del Instituto de Salud Mental del Hospital del Mar de Barcelona</em>, la doctora Francina Fonseca, se ha centrado en las diferencias en los trastornos por consumo entre hombres y mujeres.</p>
<p>«Aunque los hombres presentan mayor prevalencia en consumo de drogas, las mujeres con adicciones tienen un perfil más vulnerable y menos acceso a tratamiento», ha señalado Fonseca, quien ha denunciado la falta de investigación en trastornos adictivos desde una perspectiva de género.</p>
<p>Además, las mujeres «tienden a aumentar la cantidad de consumo más rápidamente que los hombres, mostrando un inicio acelerado del trastorno por consumo de sustancias», lo que se conoce como &#8216;efecto telescópico&#8217;, según la psiquiatra especializada en adicciones del Hospital del Mar.</p>
<p>Con respecto a las características clínicas, las diferencias más importantes están relacionadas con el riesgo de experimentar comorbilidad psiquiátrica, la exposición a la violencia de pareja y los altos riesgos asociados en la salud sexual y reproductiva.</p>
<p>Un momento clave para el cambio</p>
<p>A pesar del peso histórico del sesgo androcéntrico en la medicina, las expertas han subrayado que ahora es un momento clave para impulsar una reforma con perspectiva de género.</p>
<p>«Estamos en un buen punto gracias a los movimientos sociales. A los políticos les interesa que haya cambios y hay que aprovecharlo porque cuando pinten bastos, volveremos a perder», ha concluido Parramon.</p>
<p><strong>07 marzo 2025|<a href="https://efe.com/" target="_blank"><em>Fuente: EFE</em></a> |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|<a href="https://www.infobae.com/espana/agencias/2025/03/07/doctoras-afirman-que-la-medicina-se-deberia-reescribir-de-cero-para-ser-igualitaria/" target="_blank"><em>Noticia</em></a></strong></p>
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		<title>El género influye en calidad de la salud y muerte prematura</title>
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		<pubDate>Fri, 03 May 2024 08:30:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Carlos Alberto Santamaría González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Bioestadística]]></category>
		<category><![CDATA[Gerontología y geriatría]]></category>
		<category><![CDATA[género y salud]]></category>
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		<description><![CDATA[Padecer más enfermedades crónicas o tener un peligro de muerte prematura está condicionado, entre muchos factores, por el género: mujer u hombre, indicó hoy un estudio publicado en la revista The Lancet Public Health. Según la indagación, a cargo del Instituto de Evaluación y Métricas de Salud de la Universidad de Washington en Estados Unidos, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2024/05/El-genero-influye-en-calidad-de-la-salud-y-muerte-prematura-1-pl-200-25.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-115299" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2024/05/El-genero-influye-en-calidad-de-la-salud-y-muerte-prematura-1-pl-200-25.jpg" alt="Imagen: Prensa Latina." width="200" height="150" /></a>Padecer más enfermedades crónicas o tener un peligro de muerte prematura está condicionado, entre muchos factores, por el género: mujer u hombre, indicó hoy un <a href="https://www.thelancet.com/journals/lanpub/article/PIIS2468-2667(24)00053-7/fulltext" target="_blank">estudio</a> publicado en la revista <em><a href="https://www.thelancet.com/journals/lanpub/home" target="_blank">The Lancet Public Health</a></em>.</p>
<p>Según la indagación, a cargo del Instituto de Evaluación y Métricas de Salud de la Universidad de Washington en Estados Unidos, en general, los hombres experimentan un mayor grado de pérdida de salud y tienen una carga más elevada de enfermedades que abocan a una muerte prematura, como las lesiones por accidentes en carretera o los problemas cardíacos.</p>
<p>Mientras, las mujeres, sufren más de patologías que conducen a una mala salud y merman la calidad de vida: el dolor lumbar, depresión y la ansiedad.</p>
<p>“Las brechas han aumentado progresivamente con padecimientos como la diabetes, que afecta más a los hombres con el tiempo, y en los trastornos depresivos, la ansiedad y otros trastornos musculoesqueléticos, que han desfavorecido cada vez más a las mujeres”, puntualiza el texto.</p>
<p>A ello se suman los roles de género; es decir, los factores culturales desempeñan un papel importante en las mujeres, encargadas en su mayoría de la carga desproporcionada de las tareas domésticas, las responsabilidades de cuidado y de cumplir elevadas expectativas sociales.</p>
<p>“Los estudios han demostrado que las mujeres tienen más probabilidades de ser diagnosticadas con trastornos de salud mental, en parte debido a los estereotipos que ven a las mujeres como más expresivas emocionalmente o vulnerables”, afirma el texto.</p>
<p>Para llegar a esas conclusiones, los investigadores analizaron datos del Estudio Global de Carga de Enfermedad de 2021 (GBD, por sus siglas en inglés), que cuantifica la pérdida de salud por más de 300 enfermedades en unos 200 países de forma periódica.</p>
<p>Los expertos enfocaron la atención en una veintena de patologías que generan más pérdida de salud en individuos mayores de 10 años de edad: infartos, ictus, cáncer de pulmón, cirrosis, dolor de espalda, depresión y ansiedad, tuberculosis, lesiones por accidentes en carretera, alzhéimer, diabetes o VIH, entre otras.</p>
<p><strong>02 mayo 2024|Fuente: <a href="https://www.prensa-latina.cu/" target="_blank">Prensa Latina</a> |Tomado de |<a href="https://www.prensa-latina.cu/2024/05/02/el-genero-influye-en-calidad-de-la-salud-y-muerte-prematura/" target="_blank">Noticia</a></strong></p>
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		<title>Médicos de Atención Primaria inciden en que los problemas de salud &#8216;no son iguales&#8217; en hombres y mujeres y deben &#8216;tratarse diferente</title>
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		<pubDate>Fri, 08 Mar 2024 21:38:51 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Las diferencias biológicas de sexo y de género hacen que las mujeres enfermen de forma diferente a los hombres, con distinta intensidad, síntomas y pronóstico ante una misma patología, por lo que su abordaje debe de ser diferente, sobre todo en problemas comla drogodependencia, las patologías cardiovasculares o el cáncer, teniendo en cuenta sus diferentes [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Las diferencias biológicas de sexo y de género hacen que las mujeres enfermen de forma diferente a los hombres, con distinta intensidad, síntomas y pronóstico ante una misma patología, por lo que su abordaje debe de ser diferente, sobre todo en problemas comla drogodependencia, las patologías cardiovasculares o el cáncer, teniendo en cuenta sus diferentes factores de riesgo desde las consultas de Atención Primaria.</p>
<p>Se habla mucho de la igualdad de género, pero desde el punto de vista de la salud hay diferencias importantes entre hombres y mujeres. Y, desde el punto de vista clínico la mujer está infravalorada porque no se incluyen en los ensayos clínicos ya que ser mujer de 18 a 35 años es un criterio de exclusión en los ensayos clínicos, por lo que fijarnos en las patologías de la mujer es importante&#8217;, ha señalado el presidente de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), el doctor José Polo.</p>
<p>SEMERGEN y Organon han presentado el segundo curso del Proyecto &#8216;HERA: una mujer, muchas mujeres&#8217;, que incluye un programa de formación &#8216;on line&#8217; y acreditado para que el médico de familia puede hacer un buen tratamiento de los problemas de salud a los que se enfrentan las mujeres durante su vida como los problemas asociados a la menopausia, los problemas cardiovasculares, la drogodependencia, el cáncer, etcétera.</p>
<p>Una de las grandes diferencias que se observan entre los hombres y las mujeres es en referencia a las enfermedades cardiovasculares ya que los factores de riesgo y síntomas son diferentes y, por lo tanto, es frecuente que en las mujeres se diagnostiquen más tarde.</p>
<p>&#8216;El control de los factores de riesgo siempre es peor que en los hombres, diabetes, el diagnóstico de un síndrome coronario siempre es más tardío en la mujer que en el hombre, ya que hay una carencia de información muy importante de las mujeres&#8217;, ha explicado el presidente de SEMERGEN.</p>
<p>&#8216;La enfermedad es completamente distinta. Desde el punto de vista civil somos iguales, pero desde el punto de vista de la enfermedad no lo somos. Este programa incide en que la mujer también puede tener un infarto aunque los síntomas no sean tan notables como en el hombre y es importante descartarlo y tenerlo en cuenta&#8217;, ha añadido. Esta nueva edición del programa HERA se centra en el abordaje de cuatro etapas fundamentales en la vida de la mujer: la juventud, la adolescencia, la madurez y la senectud.</p>
<p>&#8216;Muchas veces el médico de AP precisa una formación específica puesto que no es consciente de que el abordaje de una misma patología en un hombre y una mujer son diferentes, y no solo el abordaje sino también la prevención&#8217;, ha añadido por su parte la coordinadora del proyecto, la doctora Milagros González Bejar.</p>
<p>Así, en el programa también se hace &#8216;especial hincapié&#8217; en la prevención de drogodependencias ya que &#8216;el médico tiene que ser consciente del consumo de estas drogas tanto legales como ilegales'; y en la formación sobre el calendario vacunal en los adolescentes teniendo en cuenta un calendario vacunal &#8216;más específico para todos&#8217;.</p>
<p>Por otro lado, también se incide en la influencia de la menopausia en la mujer y en abordar su relación con la salud sexual porque &#8216;cese de actividad hormonal no tiene por qué ir unido a que tengan una pérdida de relaciones sexuales&#8217;, ha añadido la doctora Bejar.</p>
<p>&#8216;El Proyecto HERA es esencial porque el médico de AP es el primer punto de contacto de la paciente al sistema sanitario, HERA nace con el objetivo de concienciar y sensibilizar a este profesional sanitario que es crítico de la importancia del abordaje diferencial en la mujer en todas las etapas de la vida&#8217;, ha concluido la directora médico de Organon, Lole Canela.</p>
<p><strong> 06 marzo 2024 | Fuente: Europa Press| Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A</strong></p>
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		<title>Salud mental, inmunizaciones, cambio climático y género serán temas del foro APEC en 2024</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Feb 2024 16:22:01 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[El Ministerio de Salud de Perú (Minsa) establece que los temas de salud mental comunitaria, inmunizaciones, cambio climático y género serán los cuatro puntos prioritarios para el Grupo de Trabajo en Salud de Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) 2024. El Minsa informó este martes de que, en el marco de la presidencia peruana del [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/2024/02/22/salud-mental-inmunizaciones-cambio-climatico-y-genero-seran-temas-del-foro-apec-en-2024/apec1/" rel="attachment wp-att-114205"><img class=" size-thumbnail wp-image-114205 alignleft" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2024/02/Apec1-150x112.jpg" alt="Apec1" width="150" height="112" /></a>El Ministerio de Salud de Perú (Minsa) establece que los temas de salud mental comunitaria, inmunizaciones, cambio climático y género serán los cuatro puntos prioritarios para el Grupo de Trabajo en Salud de Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) 2024.</p>
<p>El Minsa informó este martes de que, en el marco de la presidencia peruana del APEC de este año, conducirá el Grupo de Trabajo de Salud &#8216;con el fin de impulsar una mayor cooperación para la mejora de la salud y del bienestar de las poblaciones de las 21 economías miembro&#8217; del foro. Indicó que, en relación a la salud mental comunitaria, se espera continuar el trabajo realizado en elmarco de la &#8216;Hoja de Ruta de APEC 2021-2023 para promover el bienestar mental y una región Asia-Pacífico saludable&#8217;.</p>
<p>La intención será &#8216;garantizar que todo el mundo tenga las mismas oportunidades para cuidar de su salud mental&#8217; y contribuir a que la región Asia-Pacífico promueva la digitalización de los datos sanitarios y refuerce el proceso de implantación de módulos especializados en salud mental.</p>
<p>Sobre las inmunizaciones, precisó que los puntos prioritarios se basan en reforzar el trabajo emprendido desde 2021 mediante el Plan de Acción de APEC sobre vacunación a través del Curso de Vida, en coordinación con el Grupo de Trabajo sobre vacunas. Además, potenciar el trabajo conjunto para frenar el resurgimiento de enfermedades y promover la prevención cerrando las brechas en el acceso a los esquemas de vacunación y reforzando la cadena de suministro, con especial énfasis en la vacunación contra el Virus del Papiloma Humano (VPH).</p>
<p>El ministerio agregó que en el tema de cambio climático y salud &#8216;la proyección se basa en articular esfuerzos para reducir los riesgos del cambio climático sobre la salud de las personas&#8217;. En ese sentido, se buscará poner en marcha acciones para hacer frente a nuevas amenazas pandémicas y promover una respuesta integrada a los brotes de enfermedades emergentes y reemergentes debido al cambio climático, con un enfoque en la vigilancia epidemiológica. Con respecto al género en la salud, los objetivos se centrarán en dar prioridad al cierre de las brechas de acceso a la atención médica para las mujeres, mediante un trabajo que dará mayor énfasis a las brechas de género y su impacto en las economías, así como un mayor protagonismo del enfoque intercultural. El Minsa destaca que Perú volverá a ser este año sede del APEC, tras haber sido anfitrión del foro en 2008 y 2016, y que esto &#8216;representa una valiosa oportunidad&#8217; para que el país &#8216;lidere temas de interés común&#8217; y se pueda abordar la cooperación económica y técnica y el fortalecimiento de capacidades institucionales para impulsar un crecimiento económico inclusivo y sostenible.</p>
<p><strong>20 febrero 2024 | Fuente: EFE| Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.</strong></p>
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		<title>Estudio: Los Individuos Sienten Síntomas Específicos Antes De Un Paro Cardíaco Inminente De Acuerdo al Género</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Aug 2023 09:00:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[gleidishurtado]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cardiología]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedades cardiovasculares]]></category>
		<category><![CDATA[género y salud]]></category>
		<category><![CDATA[hombres]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres]]></category>
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		<description><![CDATA[Investigadores del Smidt Heart Institute en Cedars-Sinai están un paso más cerca de ayudar a las personas a detectar un paro cardíaco repentino antes de que ocurra, gracias a un estudio publicado en la revista revisada por pares The Lancet Digital Health. El estudio, dirigido por el experto en paro cardíaco repentino el Dr. Sumeet Chugh, encontró que el [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2019/12/sobrevive-paro-cardíaco.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-80166" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2019/12/sobrevive-paro-cardíaco.jpg" alt="sobrevive paro cardíaco" width="150" height="167" /></a>Investigadores del <a href="https://www.cedars-sinai.org/programs/heart.html">Smidt Heart Institute</a> en Cedars-Sinai están un paso más cerca de ayudar a las personas a detectar un paro cardíaco repentino antes de que ocurra, gracias a un estudio publicado en la revista revisada por pares <a href="https://www.thelancet.com/journals/landig/article/PIIS2589-7500(23)00147-4/fulltext">The Lancet Digital Health</a>. El estudio, dirigido por el experto en paro cardíaco repentino el <a href="https://www.cedars-sinai.org/provider/sumeet-chugh-1385885.html">Dr. Sumeet Chugh</a>, encontró que el 50% de las personas que experimentaron un paro cardíaco repentino también experimentaron un síntoma revelador 24 horas antes de la pérdida de la función cardíaca.<span id="more-111299"></span></p>
<p>Los investigadores del Smidt Heart Institute también descubrieron que este síntoma de advertencia era diferente para las mujeres que para los hombres. Para las mujeres, el síntoma más destacado de un paro cardíaco repentino inminente fue la dificultad para respirar, mientras que los hombres experimentaron dolor en el pecho.</p>
<p>Subgrupos más pequeños de ambos sexos experimentaron sudoración anormal y actividad similar a convulsiones.</p>
<p>El paro cardíaco repentino extrahospitalario cobra la vida del 90% de las personas que lo experimentan, lo que marca la necesidad urgente de predecir y prevenir mejor la afección.</p>
<p>«Aprovechar los síntomas de advertencia para realizar una clasificación eficaz de aquellos que necesitan hacer una llamada al 911 podría conducir a una intervención temprana y a la prevención de una muerte inminente», afirmó Chugh, director del <a href="https://www.cedars-sinai.edu/research/areas/cardiac-arrest-prevention.html?ppn=Y3Mtb3JnOm5ld3Nyb29tOnByZWRpY3Rpbmctc3VkZGVuLWNhcmRpYWMtYXJyZXN0Og==&amp;ppn=Y3Mtb3JnOm5ld3Nyb29tOnN0dWR5LWluZGl2aWR1YWxzLWZlZWwtc2V4LXNwZWNpZmljLXN5bXB0b21zLWJlZm9yZS1pbXBlbmRpbmctY2FyZGlhYy1hcnJlc3Q6cHJldmlldzo0NzUxY2ZjZWNmYzcwYWY0YzRlNjdmNjBmNWE3Mzk4ODcwMGRmNTUx">Centro para la Prevención de Paros Cardíacos del Smidt Heart Institute</a> y autor principal del estudio. «Nuestros hallazgos podrían conducir a un nuevo paradigma para la prevención de la muerte cardíaca súbita».</p>
<p>Para este estudio, los investigadores utilizaron dos estudios comunitarios establecidos y en curso, cada uno desarrollado por Chugh: el estudio en curso de predicción de muerte súbita en comunidades multiétnicas (PRESTO) en el condado de Ventura, California, y el estudio de muerte súbita inesperada de Oregón (SUDS), con sede en Portland, Oregon.</p>
<p>Ambos estudios brindan a los investigadores de Cedars-Sinai datos únicos basados en la comunidad para establecer cómo predecir mejor el paro cardíaco repentino.</p>
<p>«Se necesita una población completa para hacer este trabajo», afirmó Chugh, director médico de la cátedra Pauline y Harold Price de Investigación en Electrofisiología Cardíaca, director del Centro de Ritmo Cardíaco del Departamento de Cardiología y director de la <a href="https://www.cedars-sinai.edu/research/areas/artificial-intelligence-medicine.html?ppn=Y3Mtb3JnOmNlZGFycy1zaW5haTpkaXNjb3ZlcmllczpiZXR0ZXItbW9kZWwtaGVhcnQtZGlzZWFzZS1wcmVkaWN0aW9u&amp;ppn=Y3Mtb3JnOm5ld3Nyb29tOnN0dWR5LWluZGl2aWR1YWxzLWZlZWwtc2V4LXNwZWNpZmljLXN5bXB0b21zLWJlZm9yZS1pbXBlbmRpbmctY2FyZGlhYy1hcnJlc3Q6cHJldmlldzo0NzUxY2ZjZWNmYzcwYWY0YzRlNjdmNjBmNWE3Mzk4ODcwMGRmNTUx">División de Inteligencia Artificial en Medicina del Departamento de Medicina</a>. “Iniciamos el estudio SUDS hace 22 años y el estudio PRESTO hace ocho años. Estas cohortes han brindado invaluables aprendizajes a lo largo del camino. Es importante destacar que nada de este trabajo habría sido posible sin la asociación y el apoyo de los socorristas, los examinadores médicos y los sistemas hospitalarios que brindan atención dentro de estas comunidades”.</p>
<p>En los estudios de Ventura y Oregon, los investigadores del Smidt Heart Institute evaluaron la prevalencia de síntomas individuales y conjuntos de síntomas antes de un paro cardíaco repentino y luego compararon estos hallazgos con grupos de control que también buscaron atención médica de emergencia.</p>
<p>El estudio realizado en Ventura demostró que el 50% de las 823 personas que sufrieron un paro cardíaco repentino presenciado por un transeúnte o un profesional de medicina de emergencia, como un socorrista del servicio de medicina de emergencia (EMS por sus siglas en inglés), experimentaron al menos un síntoma revelador antes de su evento mortal. El estudio realizado en Oregon mostró resultados similares.</p>
<p>«Este es el primer estudio comunitario que evalúa la asociación de síntomas de advertencia (o conjuntos de síntomas) con un paro cardíaco repentino inminente utilizando un grupo de comparación con síntomas documentados por el EMS registrados como parte de la atención de emergencia de rutina», afirmó el Dr. Eduardo Marbán, PhD, director ejecutivo del Smidt Heart Institute y profesor distinguido de la Mark Siegel Family Foundation.</p>
<p>Tal estudio, dice Marbán, allana el camino para estudios prospectivos adicionales que combinarán todos los síntomas con otras características para mejorar la predicción de un paro cardíaco repentino inminente.</p>
<p>«A continuación, complementaremos estos síntomas de advertencia clave específicos de cada sexo con características adicionales, como perfiles clínicos y medidas biométricas, para mejorar la predicción del paro cardíaco repentino», dijo Chugh.</p>
<p>Fuente: <a href="https://www.eurekalert.org/news-releases/999556?language=spanish%20">EurekAlert</a></p>
<p><strong>Referencia</strong></p>
<p>Kyndaron Reinier, Bernadine Dizon, Harpriya Chugh, Ziana Bhanji, Madison Seifer, Arayik Sargsyan, et al.Warning symptoms associated with imminent sudden cardiac arrest: a population-based case-control study with external validation, Lancet; 2023<strong>. </strong>   DOI: <a href="https://doi.org/10.1016/S2589-7500(23)00147-4">https://doi.org/10.1016/S2589-7500(23)00147-4</a></p>
<p><strong> </strong><a href="https://www.thelancet.com/journals/landig/article/PIIS2589-7500(23)00147-4/fulltext">https://www.thelancet.com/journals/landig/article/PIIS2589-7500(23)00147-4/fulltext</a></p>
<p><strong><br />
</strong></p>
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		<title>¿Dónde están las variables de sexo y género en los estudios clínicos sobre la COVID-19?</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Jul 2021 04:06:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Bioestadística]]></category>
		<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedades respiratorias]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedades transmisibles]]></category>
		<category><![CDATA[Higiene y epidemiología]]></category>
		<category><![CDATA[Medicina intensiva y emergencia]]></category>
		<category><![CDATA[Neumología]]></category>
		<category><![CDATA[Zoonosis]]></category>
		<category><![CDATA[ensayos clínicos]]></category>
		<category><![CDATA[género y salud]]></category>
		<category><![CDATA[pandemia]]></category>
		<category><![CDATA[sexo]]></category>

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		<description><![CDATA[Solo el 4 % de los trabajos que investigan enfoques terapéuticos para el tratamiento del coronavirus añaden explícitamente el sexo o el género como variable analítica, según un artículo publicado en Journal of Sports Sciences. Su inclusión podría contribuir a la identificación de intervenciones eficaces, aportar más datos sobre la enfermedad e influir en el [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Solo el 4 % de los trabajos que investigan enfoques terapéuticos para el tratamiento del coronavirus añaden explícitamente el sexo o el género como variable analítica, según un artículo publicado en <em><strong><a href="https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/02640414.2021.1877440">Journal of Sports Sciences</a></strong></em>. Su inclusión podría contribuir a la identificación de intervenciones eficaces, aportar más datos sobre la enfermedad e influir en el comportamiento preventivo y de riesgo.<span id="more-95118"></span></p>
<p>Las diferencias de sexo y género influyen en la incidencia de la infección por SARS-CoV-2 y en la mortalidad por COVID-19. De hecho, la información disponible hasta ahora muestra un <a title="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7309755/" href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7309755/" target="_blank"><em>mayor riesgo de mortalidad</em></a><em>, </em>para los pacientes masculinos en todo el mundo. Esto podría estar relacionado con diferencias intrínsecas del sexo en la <a title="https://www.nature.com/articles/nri.2016.90" href="https://www.nature.com/articles/nri.2016.90" target="_blank"><em>reacción inmunitaria</em></a><em> </em> o con características específicas del proceso infeccioso.</p>
<p>Una investigación publicada en <em><strong><a href="https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/02640414.2021.1877440">Journal of Sports Sciences</a></strong></em>, revela que solamente el 4 % de los artículos que investigan enfoques terapéuticos para el tratamiento del coronavirus –registrados en <a href="https://clinicaltrials.gov/" target="_blank"><em>ClinicalTrials.gov</em></a> (una base de datos de estudios clínicos realizados en todo el mundo) entre el 1 de enero de 2020 y el 26 de enero de 2021– informaron explícitamente de un plan para incluir el sexo o el género como variable analítica.</p>
<p>Los autores indican que la inclusión del sexo como variable podría contribuir a la identificación de intervenciones eficaces y proporcionar más datos sobre la patología. Por su parte, el género –que describe la identidad, las normas y las relaciones entre los individuos– puede afectar al acceso a pruebas, diagnóstico, atención médica y tratamientos, y también influye en la disponibilidad de apoyo social, económico y logístico, y en el comportamiento preventivo y de riesgo.</p>
<p>Incluso con la información y el consenso general sobre el impacto del sexo y el género en la COVID-19, solo 1 de cada 4 estudios considera explícitamente ambas variables en sus criterios de reclutamiento y solo 1 de cada 20 las examina explícitamente en su plan de análisis.</p>
<p>“En esta pandemia hemos visto desde el principio que el impacto de la enfermedad puede ser diferente en las mujeres que en los hombres”, explica a SINC <a title="https://www.radboudumc.nl/en/people/sabine-oertelt-prigione" href="https://www.radboudumc.nl/en/people/sabine-oertelt-prigione" target="_blank"><em>Sabine Oertelt-Prigione</em></a>, investigadora del Centro Médico de la <a title="https://www.radboudumc.nl/en/research" href="https://www.radboudumc.nl/en/research" target="_blank"><em>Universidad de Radboud</em></a><em> </em> (Países Bajos). <em>“Por primera vez en los 15 años que llevo haciendo este trabajo, no he tenido que convencer a la gente de que sexo y género influyen en la enfermedad”.</em></p>
<p>Oertelt-Prigione y el resto del equipo se propusieron comprobar si lo que parecía ocurrir en los hospitales de todo el mundo se traduciría en una mayor atención en la investigación al sexo y al género. <em>“Queríamos ver si esto llevaría a un cambio en las prácticas, ya que sabíamos que históricamente los ensayos clínicos no han tenido la potencia suficiente para investigar los efectos específicos en las mujeres”</em>, añade.</p>
<p>Los resultados demuestran que, incluso con la información y el consenso general sobre el impacto del sexo y el género en una enfermedad, esto no cambia automáticamente la práctica de investigación.</p>
<p><em>“Encontramos que solo 1 de cada 4 estudios planea considerar explícitamente el sexo o el género en sus criterios de reclutamiento y solo 1 de cada 20 piensa examinar explícitamente el sexo o el género en su plan de análisis. Cuando analizamos los estudios publicados, la situación mejora ligeramente, ya que aproximadamente 1 de cada 5 ensayos ofrece alguna información desglosada por sexo. Por supuesto, esto está lejos de ser suficiente”,</em> continúa la experta.</p>
<p><strong>El problema de excluir las diferencias de sexo y género</strong></p>
<p>Suprimir las diferencias de sexo para informar sobre los resultados de los ensayos clínicos podría suponer un aumento del riesgo de efectos secundarios para el sexo excluido, mientras que al no abordar el género como variable se pierde una oportunidad de tratar la desigualdad en la atención sanitaria.</p>
<p><em>“Necesitamos más normas vinculantes para evitar que el 50 % de la población esté inadecuadamente representada e informada sobre los efectos de una intervención que van a recibir”,</em> subraya Oertelt-Prigione. <em>“No es aceptable que vivamos en la era de la medicina personalizada y no se sepa si un medicamento es más efectivo en las participantes femeninas que en los masculinos”.</em></p>
<p><em>“Solicitamos que las agencias reguladoras den un paso adelante y exijan más transparencia y que las revistas científicas apliquen normas más críticas en la presentación de informes. No se trata de una cruzada política, sino de producir la ciencia más fiable, sólida y socialmente relevante”</em>, insiste.</p>
<p>Necesitamos más normas vinculantes para evitar que el 50 % de la población esté inadecuadamente representada e informada sobre los efectos de una intervención que van a recibir. No es aceptable que no se sepa si un medicamento es más efectivo en las participantes femeninas que en los masculinos, expresa Sabine Oertelt-Prigione, autora.</p>
<p>A lo largo de la investigación, los autores identificaron 237 estudios que planificaron muestras emparejadas por sexo o representativas o que enfatizaron la información sobre el sexo o el género, y 178 estudios que informaron de un plan para incluir el sexo o el género como una variable analítica.</p>
<p>Sin embargo, de los 4 420 estudios registrados, la mayoría (2 496 estudios) no hicieron referencia al sexo o al género en el registro del ensayo, y 935 estudios mencionaron el sexo o el género únicamente en el contexto del reclutamiento.</p>
<p>Además, de las 45 publicaciones de ensayos controlados aleatorios de intervenciones farmacológicas para la COVID-19, solo 8 informaron de resultados desglosados por sexo o análisis de subgrupos.</p>
<p><strong>Limitaciones del estudio</strong></p>
<p>Los autores advierten que sus resultados solo han analizado la base de datos ClinicalTrials.gov, lo que podría afectar a la aplicabilidad global de sus resultados. Por otro lado, el tamaño de las muestras y las culturas disciplinarias pueden impactar en la inclusión del sexo o el género en los estudios y que los investigadores quizás no hayan proporcionado la información completa sobre los análisis de ambas variables cuando registraron sus estudios.</p>
<p>Suprimir las diferencias de sexo en los ensayos clínicos podría suponer un aumento del riesgo de efectos secundarios para el sexo excluido, mientras que al no abordar el género como variable se pierde la oportunidad de tratar la desigualdad en la atención sanitaria</p>
<p>Sin embargo, sostienen que todos los investigadores que trabajan en COVID-19 deberían aplicar una metodología específica por sexo y que un análisis más exhaustivo debería abordar las repercusiones relacionadas con el género e identificar las experiencias de subgrupos específicos y las barreras de acceso.</p>
<p><em>“Aunque hayamos sabido desde el principio que el sexo y el género son importantes en la COVID, esto no se ha traducido en un cambio de nuestras prácticas habituales. Podemos tener toda la información que queramos, pero esta no se aplica automáticamente si no se solicita formalmente”</em>, concluye Oertelt-Prigione.</p>
<p><a title="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Donde-estan-las-variables-de-sexo-y-genero-en-los-estudios-clinicos-sobre-la-covid-19" href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Donde-estan-las-variables-de-sexo-y-genero-en-los-estudios-clinicos-sobre-la-covid-19" target="_blank"><strong>julio  15/2021 (Sinc)</strong></a></p>
<p><strong>Referencia:</strong></p>
<p>Zandonai T.,Holgado D., Ciria L.F., Zabala M., Hopker J., Tristán Bekinschtein T., Sanabria D.: Novel evidence on the effect of tramadol on self-paced high-intensity cycling. Journal of Sports Sciences. 2021</p>
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		<title>La pandemia, una oportunidad para cerrar la brecha de género en ciencia</title>
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		<pubDate>Sat, 27 Mar 2021 04:02:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Bienestar, salud y calidad de vida]]></category>
		<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedades respiratorias]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedades transmisibles]]></category>
		<category><![CDATA[Higiene y epidemiología]]></category>
		<category><![CDATA[Medicina intensiva y emergencia]]></category>
		<category><![CDATA[Neumología]]></category>
		<category><![CDATA[Sociología]]></category>
		<category><![CDATA[Zoonosis]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[género y salud]]></category>
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		<category><![CDATA[mujeres]]></category>
		<category><![CDATA[pandemia]]></category>
		<category><![CDATA[SARS-CoV-2]]></category>
		<category><![CDATA[teletrabajo]]></category>

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		<description><![CDATA[Numerosos estudios han constatado que la emergencia global provocada por la COVID ha agudizado la desigualdad entre hombres y mujeres investigadores. Científicos e instituciones de todo el planeta evalúan posibles soluciones para mitigar el impacto de esta crisis sanitaria en la carrera de las científicas y proponen transformarla en una oportunidad de alcanzar una equidad [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Numerosos estudios han constatado que la emergencia global provocada por la COVID ha agudizado la desigualdad entre hombres y mujeres investigadores. Científicos e instituciones de todo el planeta evalúan posibles soluciones para mitigar el impacto de esta crisis sanitaria en la carrera de las científicas y proponen transformarla en una oportunidad de alcanzar una equidad real.<span id="more-92483"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-92488 size-thumbnail" title="La pandemia, una oportunidad para cerrar la brecha de género en ciencia" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2021/03/cientifica-en-confinamiento-150x113.jpg" alt="cientifica en confinamiento" width="150" height="113" />Los efectos del confinamiento al inicio de la pandemia no tardaron en notarse en el Centro de Regulación Genómica (CRG) de Barcelona, uno de los institutos más avanzados y combativos en España en políticas de <a href="https://www.crg.eu/es/content/about/igualdad-diversidad-e-inclusion-idi" target="_blank"><em>igualdad de género</em></a> en el ámbito de la ciencia. Entre otros, cuenta con un programa para contratar investigadoras jóvenes de alto nivel, que conforman casi el 50 % de la plantilla y que suelen tener hijos pequeños. Quizás por eso, de forma más aguda que en otros casos, cuando comenzó el encierro empezaron a constatar que muchas de sus científicas tenían verdaderas dificultades para continuar con su trabajo.</p>
<p><a href="https://www.crg.eu/es/programmes-groups/vernos-lab" target="_blank"><em>“Se puede teletrabajar en situaciones como la mía, que no tengo que ocuparme de nadie y estoy en casa, tranquila, sin ruidos, y me puedo concentrar”</em></a>, considera Isabelle Vernos, investigadora Icrea al frente de la comisión de igualdad de género en el CRG. <em>“Pero en casos en los que hay niños, y sobre todo cuando son pequeños, es muy, muy complicado, porque no tienes ni un segundo y el rato que te queda cuando se van a dormir estás agotada, con el cerebro vacío. ¿Cómo vas a escribir un artículo así? Por más que te turnes con la pareja, tienes poco tiempo de calidad”</em>, señala esta bióloga a SINC.</p>
<p>Teletrabajar con hijos o personas dependientes afecta tanto a hombres como a mujeres que se encargan de los cuidados, pero las cifras constatan que siguen siendo ellas quienes se llevan la peor parte, un hecho que se ha agudizado durante la pandemia</p>
<p><a title="https://www.crg.eu/es/node/23200" href="https://www.crg.eu/es/node/23200" target="_blank"><em>Roni Wright</em></a>, investigadora postdoctoral de este centro, asiente con vehemencia. Con tres hijos pequeños, antes de la pandemia ya hacía verdaderos malabares entre hacer experimentos, solicitar becas, coordinar al equipo, preparar manuscritos, investigar, dar clases en la universidad y la crianza.</p>
<p><em>“Una locura, pero lo hacía como tantos otros investigadores, y funcionaba</em>”, explica Wright, quien confiesa que cuando se decretó el confinamiento total en marzo de 2020 <em>“era optimista y pensaba que, al no tener que ir al laboratorio, tendría más tiempo para escribir y también para disfrutar en familia. ¡Qué naif fui!”.</em></p>
<p>En una conferencia<a href="https://www.embl.org/news/events/indirect-impacts-of-a-pandemic-on-women-in-science/" target="_blank"><em> online</em></a><em>, </em>celebrada en septiembre e impulsada por el Laboratorio Europeo de Biología Molecular (EMBL) en Barcelona, esta investigadora escocesa <a title="https://www.youtube.com/watch?v=CLvz8zjDio4&amp;list=PLQobdbJ_qsvhuXOn-erM2RM2ccyokkdxy&amp;index=4" href="https://www.youtube.com/watch?v=CLvz8zjDio4&amp;list=PLQobdbJ_qsvhuXOn-erM2RM2ccyokkdxy&amp;index=4" target="_blank"><em>relató</em></a> cómo durante meses tuvo que trabajar en la cocina, con su portátil, <em>“con tres niños que me interrumpían continuamente porque tenían hambre, estaban aburridos, se peleaban o tenían que hacer deberes del colegio que no entendían. Era imposible concentrarse así. Por la noche, cuando se iban a dormir, estaba totalmente exhausta”.</em></p>
<p>Y no era la única. Al poco se vio intercambiándose correos y mensajes con otras investigadoras en su misma situación, que sufrían altos niveles de estrés y ansiedad.</p>
<p><strong>Las mujeres científicas, al estar dedicando más tiempo a cuidar y a la educación de los hijos en casa, están publicando menos</strong></p>
<p>Aunque el hecho de tener que teletrabajar con hijos o personas dependientes en casa afecta tanto a hombres como a mujeres que se encargan de los cuidados, las cifras constatan que siguen siendo ellas quienes se suelen llevar la peor parte, un hecho que se ha agudizado durante la pandemia y que está reforzando la brecha de género en ciencia e investigación.</p>
<p>Que las científicas publiquen menos es grave, porque esto hará que accedan a menos ayudas o becas, y que también sean promocionadas menos</p>
<p><em>“Es la misma tormenta, pero con barcas distintas”</em>, considera Wright en referencia a la experiencia de hombres y mujeres y parafraseando un poema del escritor británico Damian Barr. Y <em>“la forma en que experimentamos esta pandemia, en que capeamos con ella y cómo saldremos de ella será muy distinta en función de la barca en la que estemos”</em>, remacha.</p>
<p>Los estudios realizados a lo largo de 2020 sobre el impacto de la COVID en la carrera investigadora de las mujeres han alertado de que ellas han escrito de forma significativa menos artículos científicos que ellos y que el motivo principal son los cuidados, de los que siguen haciéndose cargo de forma mayoritaria. Que publiquen menos es grave, porque implica que están pudiendo investigar menos.</p>
<p>Y como la manera de evaluar a los científicos sigue siendo a través de qué publican y dónde lo publican, que ellas se queden rezagadas en publicaciones hará que accedan a menos ayudas financieras o becas, y que también sean promocionadas menos.</p>
<p>Por si fuera poco, sus voces no se oirán, lo que repercutirá sobremanera en la calidad de la ciencia. “<em>Necesitamos representación de la diversidad en los equipos científicos y en la investigación que se lleva a cabo, porque nuestras sociedades son diversas. Si no, el riesgo es dejar de lado dimensiones”</em>, advierte Sabine Oertelt-Prigione, catedrática de Género en Medicina de la Universidad holandesa de Radboud.</p>
<p><strong>Estrategias para minimizar el impacto</strong></p>
<p>Ante esa situación, centros de investigación y universidades de todo el planeta se han puesto manos a la obra para intentar corregir y mitigar el impacto de la COVID.</p>
<p><em> “En el CRG habíamos sido muy activos en trabajar para proporcionar igualdad o ayudar en casos de dificultad antes de la crisis, por tanto no íbamos a quedarnos de brazos cruzados con la pandemia”</em>, afirma Vernos, que explica que desde la Comisión de Igualdad de Género de ese centro se creó un equipo de trabajo especial, una task force, que revisaba cada caso y trataba de buscar las mejores soluciones posibles.</p>
<p>En líneas generales, decidieron flexibilizar por completo los horarios y revisar los objetivos de cada grupo para hacerlos más realistas y acordes con la situación personal de cada investigadora o investigador.</p>
<p>Crearon una red de apoyo mutuo para las familias, a través de las que podían comunicarse, intercambiar información y recursos, como qué campamentos de verano había o propuestas para compartir canguro por horas, una especie de tribu-CRG.</p>
<p>Vivir del salario de una posdoc no es nada fácil. Mi compañero no habla castellano ni catalán, lo que dificulta conseguir un empleo. No tenemos familia aquí que nos eche un cable expresa Malgorzata Siudek, cosmóloga becada por el programa ‘Mothers of Science’</p>
<p>También valoraron la opción de dar becas de ayuda económica a familias monoparentales (mayoritariamente madres solteras), a investigadores cuyas parejas hubieran perdido el trabajo durante la pandemia o a aquellos con sueldos más bajos.</p>
<p>El programa Mothers of Science del BIST catalán ofrece becas y coaching a las investigadoras madres para apoyarlas en su carrera.</p>
<p><em>“Llegué España con mi pareja y dos hijos. Vivir del salario de una posdoc no es nada fácil. Mi compañero no habla castellano ni catalán, lo que dificulta que pueda conseguir un empleo. No tenemos familia aquí que nos eche un cable cuando los niños están enfermos o en situaciones como esta”</em>, se lamenta Malgorzata Siudek, investigadora posdoc Marie Curie-PROBIST en el Instituto de Física de Altas Energías (IFAE), que ha sido una de las diez receptoras de una beca mensual de 400 euros de ayuda dentro del programa competitivo ‘Mothers of Science’, del Instituto de Ciencia y Tecnología de Barcelona (BIST), una fundación científica integrada por siete centros de investigación en Cataluña.</p>
<p>Además de ayudas económicas, muchos centros pusieron en marcha recursos de ayuda emocional y psicológica para lidiar con el estrés y la ansiedad provocada por la situación, consumidos principalmente por mujeres. Por ejemplo, en el Instituto de Ciencias Fotónicas (ICFO) de Castelldefels reorientaron los programas de bienestar emocional y psicológico que tenían para apoyar a su personal investigador durante la pandemia.</p>
<p><strong>Qué se está haciendo en otros países</strong></p>
<p>A escala internacional, la alianza integrada por 14 centros europeos de investigación biomédica de excelencia EU-LIFE ha optado por extender el contrato a las líderes de grupo júnior durante al menos un año, así como a posdocs y estudiantes de doctorado cuyos proyectos se han retrasado por culpa de la pandemia, cuenta su coordinadora Marta Agostinho. Y han optado mayoritariamente por establecer turnos flexibles.</p>
<p><em>“Esa flexibilidad, que suena muy bien, necesitamos que sea real. ¿Dejarán que padres y madres trabajen por la noche? Porque quizás para poder conciliar les va bien ir al laboratorio a partir de las ocho de la tarde o en fin de semana”</em>, cuestiona la investigadora Icrea Núria Montserrat, del Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC), que, como Wright, también tiene tres hijos pequeños.</p>
<p>El Instituto Babraham, en Cambridge (Reino Unido), ha ido un paso más allá y ha extendido una iniciativa en marcha desde 2018 para apoyar a las investigadoras durante su baja de maternidad a todas aquellas científicas que la necesitaran. Se trata de la figura del investigador de soporte temporal, que se convierte en los ojos y las manos de la investigadora principal en el laboratorio para que esta pueda continuar con su trabajo a distancia, desde casa, sin perder competitividad.</p>
<p>La investigadora Núria Montserrat, del Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC), con su equipo. En pleno confinamiento, sus minirriñones sirvieron para probar un fármaco que impide la infección del SARS-CoV-2.</p>
<p><strong>Se necesita un cambio global</strong></p>
<p>A pesar de que esas medidas han supuesto una ayuda, cada vez son más las voces que se alzan para reclamar que no son suficientes y que se requieren políticas a escala macro que evalúen y corrijan el impacto de la COVID en la carrera de las científicas. Una de las medidas más demandadas es la de fomentar más participación femenina como primeras o últimas autoras en estudios y artículos científicos.</p>
<p><em>“Las revistas científicas pueden ser una palanca de cambio importante para incrementar de manera efectiva la igualdad de género”,</em> considera Ana-Catarina Pinho-Gomes, líder de un trabajo publicado en BMJ Global Health. Por ello, hay que “empujarlas” a apostar porque publiquen artículos con más mujeres como primera y última autora, lo que hará que más científicas sean invitadas a participar en investigaciones.</p>
<p>“Las mujeres necesitan ser autoras principales, liderar la investigación. Eso irá generando cambios en la mentalidad de la ciencia, que es lo que necesitamos: dejar de discutir ya de algo que tiene que ser natural”, añade esta investigadora.</p>
<p>En ese sentido, un artículo reciente publicado en <a title="https://www.pnas.org/content/117/27/15378?fbclid=IwAR35UV0UQBb8Ex" href="https://www.pnas.org/content/117/27/15378?fbclid=IwAR35UV0UQBb8Ex" target="_blank"><em><strong>PNAS</strong> </em></a>y liderado por Jessica Malisch, profesora de fisiología del St Mary’s College de Maryland, en Estados Unidos, constataba que en tiempos de crisis los procesos de tomas de decisiones eran más sesgados, ya fuera para contratar a un investigador o para valorar si publicar o no un estudio; y que eso repercutía de forma negativa en las mujeres. Por ello, proponía la creación de un comité especial que se encargara de evaluar los méritos de las investigadoras utilizando nuevas métricas, en las que se pudieran hacer constar los cuidados.</p>
<p>Asimismo, el trabajo analiza la prórroga de contrato que muchos centros y universidades han ofrecido a sus investigadoras para mitigar la pérdida anticipada de productividad atribuible a la COVID, y reclama que esas extensiones vayan acompañadas de mecanismos de financiación adicionales. Alerta de que las mujeres, en general, suelen ser penalizadas por la pérdida de productividad cuando se las compara con hombres.</p>
<p><strong>Datos para respaldar medidas</strong></p>
<p><em>“La solución pasa por, en primer lugar, investigar hasta qué punto, la situación COVID, afecta a las mujeres y otras minorías y, luego, responder con un plan estratégico de acciones, que incluya en las métricas las responsabilidades individuales, para lidiar con los cambios de productividad”</em>, afirman en el artículo.</p>
<p>En respuesta a ese trabajo, investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chicago proponían en esa misma publicación repensar el curriculum vitae, que es el instrumento que se usa para evaluar a los científicos, para reflejar las contribuciones y dificultades durante la pandemia de las investigadoras e incluso proponían una plantilla para elaborar ese nuevo CV y contabilizar los cuidados.</p>
<p>Para Zulema Altamirano, directora de la Unidad de Mujeres y Ciencia del Ministerio de Ciencia e Innovación, la situación excepcional propiciada por la covid puede ser el revulsivo para provocar un cambio social. Y eso pasa primero por un análisis en profundidad y luego por la implementación de estrategias en función de los datos obtenidos.</p>
<p>“<em>Estamos estudiando en profundidad el impacto a corto, medio y largo plazo en la carrera de las jóvenes científicas para ver cuáles son las medidas más efectivas. Pero antes necesitamos datos con los que respaldar iniciativas. Queremos que los resultados sirvan para avanzar en el programa de estabilidad de la carrera investigadora con perspectiva de género”</em>, afirma Altamirano.</p>
<p><em>“Todo lo que ha pasado es una oportunidad para aprender”</em>, opina Elena Marbán, investigadora de ISGlobal y coautora del informe sobre impacto de la covid y género. <em>“Tenemos la oportunidad de lograr una sociedad más equitativa y no la podemos desaprovechar”.</em></p>
<p><a title="https://www.agenciasinc.es/Reportajes/La-pandemia-una-oportunidad-para-cerrar-la-brecha-de-genero-en-ciencia   " href="https://www.agenciasinc.es/Reportajes/La-pandemia-una-oportunidad-para-cerrar-la-brecha-de-genero-en-ciencia%20" target="_blank"><strong> marzo 26/2021 (SINC)</strong></a></p>
<p><strong>Referencias:</strong></p>
<p>Malisch J.L., Harris B.N., Sherrer Sh. M., Lewis K.A.,  Shepherd S.L., McCarthy P.C.,  Spott J.L., Karam E.P., Moustaid-Moussa N., McCrory Calarco J., Ramalingam L., Talley A.E., Cañas-Carrell J.E., Ardon-Dryer K., Weiser D.A., Bernal X.E., and Deitloff J.: <a title="https://www.pnas.org/content/117/27/15378?fbclid=IwAR35UV0UQBb8Ex" href="https://www.pnas.org/content/117/27/15378?fbclid=IwAR35UV0UQBb8Ex" target="_blank"><em>Opinion: In the wake of COVID-19, academia needs new solutions to ensure gender equity</em></a>. <em>Proceedings of the National Academy of Sciences 117.27 (2020): 15378-15381. Web. 25 Mar. 2021. </em></p>
<p><span style="text-decoration: underline">Breuning M., Fatore CH, Ramos J. and Scalera J.: </span><a title="https://www.cambridge.org/core/journals/ps-political-science-and-politics/article/great-equalizer-gender-parenting-and-scholarly-productivity-during-the-global-pandemic/E187C6B23B0519A57E9399AF349E6E37#authors-details" href="https://www.cambridge.org/core/journals/ps-political-science-and-politics/article/great-equalizer-gender-parenting-and-scholarly-productivity-during-the-global-pandemic/E187C6B23B0519A57E9399AF349E6E37#authors-details" target="_blank"><em>The Great Equalizer? Gender, Parenting, and Scholarly Productivity During the Global Pandemic</em></a><em>. </em>Published online by Cambridge University Press:  22 February 2021 DOI: <a href="https://doi.org/10.1017/S1049096520002036">https://doi.org/10.1017/S1049096520002036</a></p>
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		<title>Los hombres predominan en los órganos asesores y de toma de decisiones sobre COVID-19 a nivel mundial</title>
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		<pubDate>Sun, 11 Oct 2020 04:02:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Los hombres predominan en más del 85 % de los órganos asesores clave y de toma de decisiones sobre COVID-19 en todo el mundo, con la paridad de género en solo el 3,5 %, revela un análisis de los datos disponibles, publicado en la revista en línea BMJ Global Health. Esto se ha convertido en [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Los hombres predominan en más del 85 % de los órganos asesores clave y de toma de decisiones sobre COVID-19 en todo el mundo, con la paridad de género en solo el 3,5 %, revela un análisis de los datos disponibles, publicado en la revista en línea <a title="https://gh.bmj.com/cgi/doi/10.1136/bmjgh-2020-003675" href="https://gh.bmj.com/cgi/doi/10.1136/bmjgh-2020-003675" target="_blank"><strong><em>BMJ Global Health</em></strong></a>. <span id="more-88262"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-83971 size-thumbnail" title="Los hombres predominan en los órganos asesores y de toma de decisiones sobre COVID-19 a nivel mundial   " src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2020/05/COVID-19-150x125.jpg" alt="COVID-19" width="150" height="125" />Esto se ha convertido en un «patrón inquietantemente aceptado de gobernanza de la salud mundial» que socava la eficacia de la respuesta a la pandemia y, en última instancia, cuesta vidas, advierten los autores.</p>
<p>Ha habido numerosos compromisos mundiales y nacionales para avanzar hacia una gobernanza de la salud global con inclusión de género. Pero el COVID-19 tomó al mundo por sorpresa, lo que provocó que muchos grupos asesores y paneles de expertos se establecieran muy rápidamente.</p>
<p>Para averiguar lo inclusivo y representativo de género que son estos órganos, los autores recopilaron información hasta junio de 2020 sobre la membresía de los órganos de expertos y de toma de decisiones nacionales y mundiales de COVID-19 para 193 Estados miembros de la ONU.</p>
<p>Lo hicieron a través del crowdsourcing, búsquedas específicas de «literatura gris», como investigaciones no publicadas y declaraciones de políticas, y la divulgación a los gobiernos nacionales o las oficinas de país de la Organización Mundial de la Salud (OMS).</p>
<p>La mayor parte de la información sobre membresía, liderazgo y áreas de especialización no era de fácil acceso ni estaba disponible públicamente, lo que obstaculizaba los esfuerzos para obtenerla y, «en última instancia, la capacidad de hacer que los países rindan cuentas de los compromisos asumidos anteriormente», señalan los autores.</p>
<p>Su análisis incluyó 115 grupos de trabajo de COVID-19 de expertos y de toma de decisiones de 87 países. Reveló que los hombres predominan en más del 85 % de los grupos de expertos y equipos de trabajo; las mujeres predominan en algo más de 1 de cada 10 (11,5 %), con la paridad de género en apenas un 3,5 %. Asimismo, el 81 % (65) estaban encabezados por hombres en el momento de la búsqueda.</p>
<p>Las mujeres representan el 24 %, 24 % y 37,5 %, respectivamente, del primer, segundo y tercer Comité de Emergencias del Reglamento Sanitario Internacional de la Organización Mundial de la Salud (OMS), por ejemplo. Y aunque los grupos de expertos tenían con mayor frecuencia proporciones más altas de mujeres o paridad de género que los comités de toma de decisiones, esto probablemente refleja posibles sesgos sociales y estereotipos de género en torno al liderazgo, sugieren los autores.</p>
<p>En Estados Unidos, por ejemplo, las mujeres representan solo el 9 % del Grupo de trabajo sobre el coronavirus de la Casa Blanca, pero el 82,5 % del Equipo de respuesta al COVID-19 de la agencia principal de salud pública.</p>
<p>Los autores reconocen que el COVID-19 tiende a ser más severo y letal entre los hombres. Pero las mujeres se han visto más afectadas social y económicamente, como resultado de responsabilidades de cuidado prolongadas y no remuneradas, mayor riesgo de violencia doméstica y sexual; y pérdida de acceso a los servicios de salud materna y reproductiva durante el cierre, señalan.</p>
<p>Las pandemias de Ébola y Zika también se asociaron con un aumento de las tasas de mala salud materna y muerte, así como con embarazos no deseados y abortos inseguros, señalan.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>«Se necesita urgentemente un &#8216;nuevo modo predeterminado&#8217; de gobernanza diversa e inter seccional para enfrentar las crisis futuras de frente y guiar una recuperación de COVID-19 saludable y equitativa», afirman.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En primer lugar, esto debería incluir una membresía verdaderamente representativa de los grupos de trabajo nacionales e internacionales, que abarquen género, etnia, raza, cultura, geografía y discapacidad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En segundo lugar, la acción rápida en situaciones de emergencia se utiliza repetidamente como justificación para eludir la transparencia y restringir la comunicación en nombre de la seguridad sanitaria, cuando nada podría estar más lejos de la verdad. La <em>«gobernanza a puertas cerradas»</em> debería ser reemplazada por una comunicación abierta y transparente y una toma de decisiones como norma, dicen.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Y en tercer lugar, las políticas de recopilación de datos y gobernanza deben ir más allá de la representación binaria para producir resultados que incluyan todo el espectro de género.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>«Llegar a una masa crítica de mujeres en puestos de liderazgo, incluso como resultado de una selección intencional o cuotas, beneficia los procesos de gobernanza mediante la alteración del pensamiento grupal, la introducción de puntos de vista novedosos, una mayor calidad de supervisión y gestión, una gestión de riesgos más eficaz y una deliberación sólida», escriben.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Los países con mujeres al mando se han asociado con respuestas COVID-19 particularmente efectivas, menos casos y menores tasas de muerte por la enfermedad, señalan.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>«Los hombres que dominan las posiciones de liderazgo en la salud global ha sido durante mucho tiempo el modo predeterminado de gobierno,» excluyendo a aquellos «que ofrecen perspectivas, experiencia y realidades únicas.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>«Esto no solo refuerza las estructuras de poder inequitativas, sino que socava una respuesta COVID-19 eficaz, lo que en última instancia cuesta vidas», concluyen.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>octubre 10/2020 (Europa Press) –Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Perspectiva de género en la lucha contra el coronavirus</title>
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		<pubDate>Sun, 10 May 2020 04:06:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedades respiratorias]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedades transmisibles]]></category>
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		<description><![CDATA[Los efectos de la COVID-19 y el confinamiento son distintos para cada persona. En la carga de trabajo, la exposición a la violencia y la vulnerabilidad laboral hay diferencias de género; incluso en la proporción de voces autorizadas que opinan sobre esta crisis en los medios. Portavoces de la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Los efectos de la COVID-19 y el confinamiento son distintos para cada persona. En la carga de trabajo, la exposición a la violencia y la vulnerabilidad laboral hay diferencias de género; incluso en la proporción de voces autorizadas que opinan sobre esta crisis en los medios. Portavoces de la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas alertan de que conocer estas diferencias es clave para saber dónde intervenir, ahora y en el futuro.<span id="more-83686"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-82804 size-thumbnail" title=" Perspectiva de género en la lucha contra el coronavirus." src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2020/04/el-covid-19--150x84.jpg" alt="el-covid-19-" width="150" height="84" />La pandemia provocada por el SARS-CoV-2, causante de la COVID-19, nos está poniendo a prueba como sociedad. Tras esta crisis deberemos estar mejor preparados para que la vida sea más segura ante amenazas como la que estamos sufriendo, pero deberemos también, porque tenemos la oportunidad de hacerlo, trabajar para que la sociedad del día después sea más justa que la que dejamos atrás. Y solo lo será si somos capaces de analizar lo que está ocurriendo ahora en todas sus vertientes; una de ellas es, indiscutiblemente, la del género.</p>
<p>Conocer cómo está afectando a las mujeres la enfermedad y la sacudida social que la acompaña es una de las claves para saber dónde hay que intervenir no solo ahora, sino también en el futuro.</p>
<p>Por los datos que tenemos hasta el momento (aunque no todos los países lo hacen, en España se publican los datos desagregados por edad y sexo para casos confirmados, hospitalizados, ingresados en UCI y fallecidos) sabemos que el virus parece infectar de forma similar a mujeres y a hombres en cualquier rango de edad. Sin embargo, su letalidad es, al menos según los <a title="https://www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/nCov-China/documentos/Actualizacion_88_COVID-19.pdf" href="https://www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/nCov-China/documentos/Actualizacion_88_COVID-19.pdf" target="_blank"><em>datos preliminares de varios países</em></a>, más alta en los varones.</p>
<p><strong>Investigar mejor</strong></p>
<p>Se han propuesto algunas hipótesis para explicar esta diferencia, pero distamos de comprender sus causas reales. Tampoco sabemos si la aparentemente similar susceptibilidad al contagio de mujeres y hombres está sesgada, pues algunos de los colectivos más expuestos (como todo tipo de trabajadores hospitalarios y cuidadores en residencias) tienen una altísima proporción de mujeres. Por ejemplo, en la región china de Hubei donde comenzó la enfermedad, las <a title="https://clb.org.hk/content/women-workers-frontline-battle-against-coronavirus" href="https://clb.org.hk/content/women-workers-frontline-battle-against-coronavirus" target="_blank"><em>mujeres eran el 90 % del personal</em></a><em>  </em>expuesto en primera línea.</p>
<p>Para contar con datos científicos válidos estos deben salir de diseños experimentales robustos que incluyan la dimensión de género.</p>
<p>Dadas estas diferencias, se hace obvia la necesidad de que todas las investigaciones sobre tratamientos o vacunas para combatir la COVID-19 incorporen la perspectiva de género. Y eso solo se podrá hacer si todas las administraciones asumen que para contar con datos científicos válidos estos deben salir de diseños experimentales robustos que incluyan la dimensión de género, y que no debería financiarse ningún estudio que no la contemple. Solo así podrán diseñarse políticas efectivas para enfrentarse a la próxima emergencia sanitaria.</p>
<p>La COVID-19 nos está afectando de muchas maneras. Una fundamental es que esta pandemia nos ha confinado, y los efectos del confinamiento, que son distintos para cada persona, tienen también diferencias en función del género. Según la <a href="https://www.ilo.org/asia/media-centre/news/WCMS_633284/lang--en/index.htm" target="_blank"><em>Organización Internacional del Trabajo</em></a>, las mujeres realizan el 76,2 % del total de horas de trabajo de cuidados no remunerado en todo el mundo en situación normal.</p>
<p>Con las escuelas cerradas y los niños y niñas en las casas siguiendo sus clases y con tareas que precisan apoyo, las horas necesarias para atenderlo todo han aumentado brutalmente.</p>
<p><strong>Reparto de tareas</strong></p>
<p>Si no cambian los estereotipos tradicionales, la carga de trabajo asumida por las mujeres aumentará peligrosamente, y con ella crecerán los efectos perniciosos que esa sobrecarga tiene sobre las mujeres: mayor estrés, más problemas mentales y menos tiempo para dedicarlo a la vida profesional. Pero deberíamos reflexionar sobre el hecho de que el confinamiento es también <a href="https://www.agenciasinc.es/Entrevistas/Es-una-buena-ocasion-para-redistribuir-los-cuidados-y-que-los-hombres-se-impliquen-mas" target="_blank"><em>una oportunidad</em></a> para que los varones se responsabilicen de su parte de este trabajo en el hogar, y convertir esta amenaza en una ocasión para el cambio.</p>
<p>Según la Organización Internacional del Trabajo, las mujeres realizan el 76,2 % del total de horas de trabajo de cuidados no remunerado en todo el mundo en situación normal.</p>
<p>El confinamiento tiene además un riesgo añadido en el caso de las mujeres que padecen <em>violencia machista</em>, atrapadas en casa con su maltratador. Los datos de algunos países que han hecho públicas cifras estos días señalan que el problema se ha agravado considerablemente: en <a href="https://www.france24.com/es/20200406-repunte-violencia-machista-cuarentena-coronavirus-mujeres-victimas" target="_blank"><em>Francia los casos de violencia contra las mujeres</em> </a>aumentaron en un tercio en la primera semana de confinamiento y en<a href="https://www.pm.gov.au/media/11-billion-support-more-mental-health-medicare-and-domestic-violence-services-0" target="_blank"><em> Australia</em></a> las búsquedas en Google de ayuda por violencia de género subieron un 75% en ese mismo periodo.</p>
<p>Según un estudio de la organización internacional de planificación familiar <a href="https://www.mariestopes.org/covid-19" target="_blank"><em>Marie Stopes</em></a>, más de 9,5 millones de mujeres y niñas se arriesgan a perder el acceso a anticoncepción e interrupción voluntaria del embarazo este año por causa de la pandemia.</p>
<p>El esfuerzo económico que está suponiendo la lucha contra la pandemia de COVID-19 y la posterior recuperación económica puede repercutir en las partidas de gasto social, como ya ocurrió con los recientes <em>brotes de ébola y zika</em>.</p>
<p>El desempleo producto de la COVID-19 golpeará duramente a mujeres y hombres, pero la vulnerabilidad del empleo femenino es mayor y, como advierte <a href="https://www.un.org/womenwatch/feature/financialcrisis/" target="_blank"><em>ONU Mujeres</em></a>, todas las crisis económicas las mujeres sufren en mucha mayor medida.</p>
<p><strong>Menor visibilidad</strong></p>
<p>También en la comunicación sobre la COVID-19 se observa un retroceso. Según un análisis preliminar hecho por las autoras los días 17 y 18 de abril en cuatro diarios españoles (<em>El País, La Vanguardia, eldiario.es y ABC</em>), solo el 27 % de las fuentes consultadas en artículos relacionados con la pandemia eran mujeres, frente al 73 % de varones. Esta cifra es ligeramente más baja que la recogida en el <a href="http://https://www.agenciasinc.es/Noticias/La-prensa-espanola-solo-cita-a-cientificas-en-una-de-cada-cuatro-ocasiones" target="_blank"><em>estudio.</em></a></p>
<p><em>“La visibilidad de las científicas españolas” de Pablo Francescutti publicado en 2018 y que señalaba que las mujeres citadas en artículos relacionados con ciencias de la vida en España eran el 29,5 %.</em></p>
<p>Las mujeres tienen que incorporarse en condiciones de igualdad en todos los organismos asesores y de toma de decisiones sobre la pandemia y sobre la salida de la crisis</p>
<p>Pero además, si tenemos en cuenta que, según datos de la <a href="https://theconversation.com/el-coronavirus-dana-el-triple-a-las-mujeres-por-la-salud-los-cuidados-y-la-violencia-de-genero-136219https://theconversation.com/el-coronavirus-dana-el-triple-a-las-mujeres-por-la-salud-los-cuidados-y-la-violencia-de-genero-136219" target="_blank"><em>ONU</em></a>, las mujeres que trabajan en la atención al público en los sistemas sanitarios y sociales, los más relacionados con la lucha contra la COVID-19, son el 70 %, la cifra de su reflejo en los medios de comunicación es aún más injusta.</p>
<p>Para afrontar la salida de esta crisis sanitaria, económica y social es necesario analizar y corregir la desigualdad de todos estos ámbitos. Las mujeres tienen que incorporarse en condiciones de igualdad en todos los organismos asesores y de toma de decisiones sobre la pandemia y sobre la salida de la crisis.</p>
<p>Las necesidades de mujeres y hombres son diferentes, y la forma en la que la pandemia afecta a unas y otros es distinta. Esas diferencias deben ser tenidas en cuenta a la hora de diseñar tanto la lucha contra la enfermedad como una salida de esta crisis que no ahonde más aún las desigualdades.</p>
<p><a href="https://www.agenciasinc.es/Opinion/Perspectiva-de-genero-en-la-lucha-contra-el-coronavirus" target="_blank"><strong>mayo 09/2020 (SINC)</strong></a></p>
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		<title>Hay que acabar con el azul para niños y el rosa para niñas, son códigos cargados de información</title>
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		<pubDate>Wed, 06 May 2020 04:03:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Neurología]]></category>
		<category><![CDATA[Psicología]]></category>
		<category><![CDATA[Sociología]]></category>
		<category><![CDATA[feminismo]]></category>
		<category><![CDATA[género y salud]]></category>
		<category><![CDATA[neurociencia]]></category>
		<category><![CDATA[neuroimagen]]></category>

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		<description><![CDATA[Gina Rippon, es experta en las técnicas de imagen que permiten asomarse al interior de nuestro cerebro y está harta de oír que los hombres son de Marte y las mujeres de Venus. Ella creó el término neurobasura, con el que denuncia la mala ciencia que trata de justificar ideas obsoletas sobre la naturaleza de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Gina Rippon, es experta en las técnicas de imagen que permiten asomarse al interior de nuestro cerebro y está harta de oír que los hombres son de Marte y las mujeres de Venus. Ella creó el término <em>neurobasura</em>, con el que denuncia la mala ciencia que trata de justificar ideas obsoletas sobre la naturaleza de unos y otras.<span id="more-83575"></span></p>
<p><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-83577" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2020/05/El-genero-y-nuestro-cerebro-150x150.jpg" alt="El genero y nuestro cerebro" width="150" height="150" />Gina Rippon (Essex, Reino Unido, 1950) es catedrática de Neuroimagen Cognitiva en el Aston Brain Centre de la Universidad de Aston, en Birmingham. Ha estado en Madrid, invitada por la Fundación Areces, para presentar su libro <a title="https://www.amazon.com/-/es/Gina-Rippon-ebook/dp/B084T8YLXY" href="https://www.amazon.com/-/es/Gina-Rippon-ebook/dp/B084T8YLXY" target="_blank"><em>El género y nuestros cerebros: La nueva neurociencia que rompe el mito del cerebro femenino</em></a>, publicado el 26 de febrero de 2020.</p>
<p>En su libro, Rippon explica por qué no existe un cerebro de hombre y otro de mujer, sino cerebros que van cambiando “<em>según las experiencias que el mundo te ha ofrecido hasta ese momento</em>”, empezando por el primer momento en el que vestimos a las niñas de rosa y a los niños de azul.</p>
<p>Llama al empeño en diferenciar el cerebro masculino del femenino &#8216;<em>el juego del topo</em>&#8216;, esa máquina recreativa en la que aplastas un topo con una maza, pero este vuelve a aparecer una y otra vez en otro sitio. Explíqueme la metáfora.</p>
<p>Es bastante gráfica: alguien asegura haber hecho un descubrimiento sobre cómo o por qué hombres y mujeres son distintos. Entonces llegan unos científicos y dicen: <em>“Bueno, eso no es exactamente así, no está nada claro o no hemos sido capaces de replicar esos resultados”</em>. Así que el supuesto descubrimiento queda descartado. Pero al día siguiente abres un periódico y, oh, ahí está de nuevo.</p>
<p><strong>¿Por qué esta idea vuelve una y otra vez?</strong></p>
<p>Porque encaja con cómo mucha gente vive su vida y ve el mundo, y por eso no les gusta demasiado cuando la ciencia dice <em>“oye, eso no es exactamente así&#8230;”</em>. El problema es que los primeros supuestos descubrimientos científicos que apoyaban esta idea encajaban con la sociedad del momento: mujeres y hombres tenían su lugar en el mundo y esos lugares eran muy diferentes entre sí. Los descubrimientos de esa época dieron respaldo científico a tales diferencias. Desde entonces muchos científicos han alertado de que aquellos estudios primitivos no se han podido replicar y de que <a href="https://www.agenciasinc.es/Reportajes/La-ciencia-busca-diferencias-entre-sexos-y-se-topa-con-los-prejuicios" target="_blank"><em>muchos trabajos posteriores no apoyan esa idea</em></a>.</p>
<p>Y aun así todavía reaparece de vez en cuando.</p>
<p>Estamos en el siglo XXI y aún nos encontramos con esas ideas e imágenes en libros de texto y en páginas web. Es algo que encaja con las creencias de mucha gente, así que se aferran a ello con mucha más fuerza y durante mucho más tiempo de lo que se aferrarían a una idea que les pareciese inapropiada. Es lo que se llama un sesgo de confirmación.</p>
<p>Muchos científicos han alertado de que aquellos estudios primitivos sobre cerebros femeninos y masculinos no se han podido replicar.</p>
<p>En la primera parte del libro habla de cómo se han intentado medir esas diferencias en los dos últimos siglos: primero el cráneo y su forma; luego el cerebro, su tamaño y su estructura; después las hormonas y sus variaciones; también la psicología y sus intentos por medir el comportamiento humano; para terminar, concluyendo que, o bien esos factores no se pueden medir, o bien las hipótesis de partida eran incompletas.</p>
<p>Sí, o las dos cosas.</p>
<p>En definitiva, que no está claro qué medir ni cómo medirlo a la hora de evaluar las diferencias cerebrales entre géneros.</p>
<p>Hubo un gran interés en estas mediciones cuando se empezó a estudiar el cerebro porque realmente no había otra forma de analizarlo. Lo único que se podía hacer era eso: pesarlo, medirlo, mirar algunas de sus partes&#8230;</p>
<p>Pero lo llamativo es que hoy seguimos igual. Utilizamos técnicas más sofisticadas, pero seguimos midiendo el tamaño del cerebro y sus estructuras. Miramos a determinadas áreas y decimos: “<em>Oh, vaya, tienes no sé qué parte más grande, eso quiere decir X”</em> y entonces viene otro y dice: <em>“No, pero tiene esta otra parte aun mayor, eso quiere decir Y”</em>. Y la verdad es que los científicos aún no saben lo que todo esto significa en términos de comportamiento o habilidades.</p>
<p>Después surgieron nuevas técnicas de imagen cerebral, más modernas y sofisticadas, pero la situación no mejoró demasiado. Apareció lo que usted llama la<em> neurobasura</em>.</p>
<p>Efectivamente. Nos emocionamos mucho con estas técnicas, los escáneres cerebrales, los TAC, porque prometían ser una ventana abierta para ver el cerebro en pleno funcionamiento. Así nacieron esos mapas de colorines del cerebro en libros y revistas en los que se suponía que veíamos activarse las distintas áreas con una tarea u otra&#8230; pero en realidad la filosofía no era muy distinta de la anterior, cuanto mayor o más activa tengas un área del cerebro, mejor serás en algo.</p>
<p>Y entonces surgieron los libros tipo L<em>os hombres son de Marte y las mujeres de Venus</em> y similares, que tuvieron muchísimo éxito porque supuestamente demostraban científicamente esas <em>diferencias cerebrales</em> por sexo en las que mucha gente cree y que han dado pie, por ejemplo, a iniciativas de educación segregadas por sexos: <em>los niños son más competitivos y las niñas más colaborativas</em>, de forma que lo mejor es educarlos por separado.</p>
<p>Creo que aquí la ciencia ha caído en la madriguera del conejo, con tanto mirar los tamaños, cuando hay formas mucho mejores de estudiar el cerebro y cómo funciona.</p>
<p><em>“La ciencia ha caído en la madriguera del conejo con tanto mirar los tamaños, cuando hay formas mucho mejores de estudiar el cerebro y cómo funciona”.</em></p>
<p>¿Como cuáles?</p>
<p>Formas más sutiles. El cerebro funciona a una escala de milisegundos. Sería mejor analizar el cerebro en el tiempo y cómo se conectan y desconectan sus partes, cómo pasa la información de unas a otras, etc. Creo que ahí es donde podemos encontrar las diferencias sexuales.</p>
<p>No niega entonces que haya diferencias sexuales en el cerebro. De hecho, en el libro lo dice:<em> sí, las hay, pero no son las que todo el mundo ha escuchado una y otra vez.</em></p>
<p>Sí creo que las hay, no soy una negacionista de las diferencias sexuales. Pero no son las que popularmente se cree y no vamos a encontrarlas si nos limitamos a medir el tamaño del cerebro y sus estructuras porque no creo que sean solo cuestión de anatomía ni que sean algo innato e inmutable marcado por los genes, sino que están determinadas por las influencias externas.</p>
<p>En el libro se refiere a esas diferencias como una profecía autocumplida. Explíqueme eso.</p>
<p>Hay un <a href="https://link.springer.com/article/10.1007/s11199-005-6765-0" target="_blank"><em>estudio</em></a> del que hablo a menudo que creo que es un gran ejemplo de esto. Se supone que la habilidad espacial, lo de leer los mapas y demás, es una característica típicamente masculina, algo en lo que los hombres se supone que son mucho mejor que las mujeres. Es una idea muy popular.</p>
<p>Se hizo una encuesta en Estados Unidos donde efectivamente se encontró esa diferencia por sexos en lo que se refiere a las habilidades espaciales. Pero los autores del estudio decidieron no quedarse ahí y separaron a los participantes, no por sexo, sino por su experiencia previa en el manejo de estas habilidades espaciales.</p>
<p><em>¿Con qué juguetes jugaron cuando eran niños y niñas? ¿Tuvieron juguetes de construcción? ¿Qué hobbies han tenido después? ¿En qué deportes les gusta participar? ¿Tienen ocupaciones relacionadas con el manejo del espacio?</em> Y encontraron que, si tenían en cuenta el entrenamiento, experiencia y cognición espacial, las diferencias sexuales desaparecían.</p>
<p>Así que no tiene nada que ver con el supuesto cerebro femenino que no sabe leer los mapas&#8230;</p>
<p>Claro que no. Tiene que ver con lo que sabes, con lo que has aprendido, con las experiencias que el mundo te ha ido ofreciendo hasta ese momento. Y creo que es un buen ejemplo de lo que son realmente las diferencias sexuales: características que surgen como resultado de que a los niños se les ofrecen más juguetes de construcción que a las niñas y por tanto se sienten más cómodos trabajando esas habilidades, lo cual termina siendo una buena explicación de por qué eligen con más frecuencia dedicarse a la ingeniería.</p>
<p><em>“Sí creo que hay diferencias sexuales, pero no son las que popularmente se cree y están determinadas por las influencias externas”</em></p>
<p>Entonces es algo sobre lo que podríamos influir.</p>
<p><em>Sí, creo que es una visión más optimista, porque si vemos que una influencia externa es dañina podemos intentar cambiarla. La clave está en que ahora sabemos que el cerebro es plástico, que cambia y se adapta, algo que no sabíamos hace treinta años.</em></p>
<p>Ahora tenemos nuevas formas de entender el cerebro y podemos aplicarlas para ver si realmente los cerebros son distintos o es que sufren cambios y adaptaciones distintas, lo que lleva a hombres y mujeres a terminar teniendo distintas expectativas, ambiciones y ocupaciones.</p>
<p>El proceso empieza cuando somos bebés. El cerebro de un recién nacido ya recopila información de su entorno y de las personas que hay en él, de si son hombres o mujeres y de cómo se comportan según esa clasificación.</p>
<p>Los cerebros de los bebés son auténticas esponjas.</p>
<p>Algunas de esas diferencias sexuales no son fáciles de evitar, como que (habitualmente) su primera cuidadora será su madre, es decir, una mujer. Pero a partir de ahí, ¿cómo podemos evitar que esa profecía se termine autocumpliendo?</p>
<p><em>“En la infancia el efecto de los estereotipos de género es fuerte y estos terminan formando parte de nuestras identidades, creencias y normas”.</em></p>
<p>Una cosa muy simple sería terminar con la costumbre del azul y el rosa. No más azul para los niños y rosa para las niñas. Parece una tontería y mucha gente no le da mayor importancia, pero esos colores tienen un significado, son un código poderosísimo cargado de información.</p>
<p>Sin darnos cuenta desde pequeños les hacemos constantemente este tipo de distinciones que los niños y niñas captan e interpretan porque están buscando información que les ayude a ubicarse y a sentirse parte de un grupo. Esta es la edad en la que el efecto de los estereotipos de género es más fuerte y al final terminan formando parte de nuestras identidades, creencias y normas sociales.</p>
<p>Los estereotipos, aunque tengan mala fama, también tienen su utilidad, según cuenta en el libro.</p>
<p>Sí, claro. Nuestro cerebro es una máquina de hacer predicciones que nos ayuden a navegar por la vida y siempre está buscando atajos. Los estereotipos son un tipo de atajo.</p>
<p>El libro de Rippon, traducido al castellano, invita a superar una visión binaria de nuestros cerebros.</p>
<p>Entonces podríamos argumentar que los estereotipos en realidad son algo bueno y que no hay por qué cambiarlos o eliminarlos.</p>
<p>Es un argumento que tiene su lógica, y que de alguna forma te encuentras cuando hablas con madres y padres que quieren que su hija o su hijo esté preparado para la sociedad en la que va a vivir, que encaje. Podríamos estar de acuerdo si el mundo fuese un lugar perfecto y feliz, si todo fuese bien.</p>
<p>Pero luego miras estadísticas sobre salud mental, el número de mujeres que padecen depresión, trastornos alimentarios o autolesiones, o el número de hombres que se suicidan&#8230; y está claro que esos estereotipos que nuestro cerebro utiliza como atajo no son buenos para todo el mundo.</p>
<p>Por otro lado, hay cuestiones relacionadas con la igualdad que también hay que tener en cuenta aquí, por ejemplo, por qué las mujeres están infrarrepresentadas en la ciencia. La ciencia necesita desesperadamente científicos de cualquier tipo, así que el hecho de que el 52 % de la población piense que la ciencia no es para ellas es malo para la ciencia y para todos.</p>
<p>“Criamos a los niños para ser valientes y a las niñas para ser perfectas. Así las chicas no quieren empezar algo en lo que se pueden equivocar, ¡pero ese es el modo en que avanza la ciencia!”</p>
<p>Sobre el tema de las mujeres y la ciencia hay un intenso debate. Unos defienden que existe un sesgo que aparta a las mujeres de las carreras científicas y contra el que hay que pelear, y otros opinan que todos somos libres de elegir y que si las mujeres prefieren otras carreras hay que dejarlas en paz. ¿Usted qué opina?</p>
<p>Pues que si eso fuese verdad, si de verdad fuesen libres para elegir, por supuesto que diría “ok, es su elección”. Pero cuando analizas qué es lo que aleja a la gente de determinadas elecciones, por qué toman las decisiones que toman, te das cuenta, entre otras cosas, de que la ciencia tiene una cultura muy misógina, y que si te fijas en cómo se mide el éxito en la ciencia, efectivamente existe un sesgo que perjudica a las mujeres.</p>
<p>Reshma Saujani, impulsora de la iniciativa <a href="https://girlswhocode.com/" target="_blank"><em>Girls Who Code</em></a><em>  </em>(<em>chicas que programan</em>) dijo una vez que criamos a los niños para ser valientes y a las niñas para ser perfectas. Así las chicas no quieren hacer algo en lo que se pueden equivocar, ¡pero precisamente ese es el modo en que avanza la ciencia! Por no hablar de que todas hemos oído a científicos e ingenieros protestar cuando empresas como Google tratan de reclutar a más mujeres. “¡Pero si no tienen las habilidades adecuadas!”, etc.</p>
<p>Así que volvemos al inicio:<em> ¿realmente es una elección libre si en una de mis opciones me están dejando claro que no me quieren allí, que me van a penalizar si me equivoco y que no me van a recompensar si acierto?</em> Porque esto último también ocurre: el año pasado un matrimonio ganó el Premio Nobel de Economía y hubo una nota de prensa anunciándolo en la que el marido aparecía con su nombre completo y su título, y ella era descrita como “su mujer”. ¡En 2019!</p>
<p><a title="https://www.agenciasinc.es/Entrevistas/Hay-que-acabar-con-el-azul-para-ninos-y-el-rosa-para-ninas-son-codigos-cargados-de-informacion" href="https://www.agenciasinc.es/Entrevistas/Hay-que-acabar-con-el-azul-para-ninos-y-el-rosa-para-ninas-son-codigos-cargados-de-informacion" target="_blank"><strong>mayo 05/2020 (SINC)</strong></a></p>
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		<title>¿Afecta por igual el COVID-19 a hombres y mujeres?</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Apr 2020 04:05:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedades respiratorias]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedades transmisibles]]></category>
		<category><![CDATA[Higiene y epidemiología]]></category>
		<category><![CDATA[Sociología]]></category>
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		<category><![CDATA[coronavirus]]></category>
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		<description><![CDATA[La perspectiva de género en determinadas enfermedades es una realidad en todo el mundo. En el caso del Covid-19 también. Así lo aseguran expertos en The Lancet. La realidad es que la salud pública y las políticas sanitarias no han abordado el impacto de género de los brotes en enfermedades. Con el coronavirus ha pasado [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La perspectiva de género en determinadas enfermedades es una realidad en todo el mundo. En el caso del Covid-19 también. Así lo aseguran expertos en <a href="https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(20)30526-2/fulltext" target="_blank"><em><strong>The Lancet</strong></em></a>.</p>
<p><span id="more-82776"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-73847 size-thumbnail" title="¿Afecta por igual el COVID-19 a hombres y mujeres?" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2019/02/genero-150x150.jpg" alt="genero" width="150" height="150" />La realidad es que la salud pública y las políticas sanitarias no han abordado el impacto de género de los brotes en enfermedades. Con el coronavirus ha pasado lo mismo.<strong> ¿Afecta por igual a hombres y mujeres?</strong> Aseguran estos expertos que reconocer la medida en que los brotes afectan a mujeres y hombres de manera diferente es un paso fundamental para comprender los efectos de esta emergencia sanitaria. No solo eso, también lo es “<em>para crear políticas e intervenciones efectivas y equitativas</em>”.</p>
<p>Aunque los datos desglosados por sexo para COVID-19 muestran un número igual de casos entre hombres y mujeres hasta ahora, parece haber diferencias de sexo en la mortalidad y vulnerabilidad a la enfermedad. “<em>La evidencia emergente sugiere que mueren más hombres que mujeres, posiblemente debido a inmunología basada en el sexo</em>”. Por ejemplo, la prevalencia del tabaco. Sin embargo, los datos actuales desagregados por sexo son incompletos. Simultáneamente, explican los investigadores, los datos de la Oficina de Información del Consejo de Estado en China sugieren que más del 90 por ciento de los trabajadores de la salud en la provincia de Hubei son mujeres, lo que enfatiza la naturaleza de género de la fuerza laboral de salud y el riesgo en el que incurren predominantemente las trabajadoras de salud.</p>
<p><strong>La mujer ante la pandemia</strong></p>
<p>El estudio muestra que el cierre de escuelas en China, Hong Kong, Italia, Corea del Sur y otras zonas podría tener un efecto diferencial en las mujeres, que proporcionan la mayor parte de la atención dentro de las familias, con la consecuencia de limitar su trabajo y su economía. Además, las restricciones de viaje causan desafíos económicos e incertidumbre para la mayoría de las trabajadoras domésticas extranjeras, muchas de las cuales viajan al sudeste asiático entre Filipinas, Indonesia, Hong Kong y Singapur.</p>
<p>“<em>La experiencia de brotes pasados ​​muestra la importancia de incorporar un análisis de género en los esfuerzos de preparación y respuesta para mejorar la efectividad de las intervenciones de salud y promover objetivos de equidad de género y salud</em>”. Durante el brote de la enfermedad por el virus del Ébola en África occidental de 2014–16, las normas de género significaron que las mujeres tenían más probabilidades de ser infectadas por el virus, dado su papel predominante como cuidadoras dentro de las familias y como trabajadoras de atención médica de primera línea.</p>
<p><strong>La mirada femenina en la toma de decisiones</strong></p>
<p>Además, destacan que las mujeres tenían menos probabilidades que los hombres de tener poder en la toma de decisiones en torno al brote, y sus necesidades estaban en gran medida insatisfechas. Por ejemplo, los recursos para la salud reproductiva y sexual se desviaron a la respuesta de emergencia, lo que contribuyó al aumento de la mortalidad materna en una región con una de las tasas más altas del mundo.</p>
<p>Durante el brote del virus Zika, las diferencias de poder entre hombres y mujeres significaron que las mujeres no tenían autonomía sobre sus vidas sexuales y reproductivas, lo que se vio agravado por su acceso inadecuado a la atención médica y los recursos económicos.</p>
<p>“<em>Dada su interacción de primera línea con las comunidades, es preocupante que las mujeres no se hayan incorporado plenamente a los mecanismos de vigilancia, detección y prevención de la seguridad sanitaria mundial</em>”. Las mujeres, aseguran, están en una posición privilegiada para identificar tendencias a nivel local que podrían indicar el comienzo de un brote y, por lo tanto, mejorar la seguridad sanitaria mundial.</p>
<p>Los expertos inciden en la importancia de incluir a las mujeres y su conocimiento en la toma de decisiones. Esto podría “<em>potenciar y mejorar la preparación y la respuesta a un brote</em>”. A pesar de que el Consejo Ejecutivo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), reconoce la necesidad de incluir a las mujeres en la toma de decisiones para la preparación y respuesta ante brotes, hay una representación inadecuada de las mujeres en los espacios políticos nacionales y globales de COVID-19.</p>
<p>Ante este escenario, los investigadores son claros. “<em>Hacemos un llamamiento a los gobiernos y a las instituciones de salud mundiales para que consideren los efectos sexuales y de género del brote de Covid-19, tanto directos como indirectos</em>”. Es importante, a su juicio, realizar un análisis del impacto de género de los brotes múltiples, incorporando las voces de las mujeres en la línea del frente</p>
<p><a title="https://gacetamedica.com/investigacion/afecta-por-igual-el-covid-19-a-hombres-y-mujeres/" href="https://gacetamedica.com/investigacion/afecta-por-igual-el-covid-19-a-hombres-y-mujeres/" target="_blank"><strong>abril 01/2020 (Gaceta médica)</strong></a></p>
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		<title>La carrera de obstáculos de las mujeres científicas para conseguir financiación</title>
		<link>https://boletinaldia.sld.cu/aldia/2019/03/08/la-carrera-de-obstaculos-de-las-mujeres-cientificas-para-conseguir-financiacion/</link>
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		<pubDate>Fri, 08 Mar 2019 05:04:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociología]]></category>
		<category><![CDATA[género y salud]]></category>

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		<description><![CDATA[Un estudio publicado en ‘The Lancet’ asegura que existe un sesgo de género entre quienes valoran las candidaturas Existe un techo de cristal en la ciencia que impide a las mujeres llegar a los puestos más altos. A la falta de modelos a seguir en los medios de comunicación y en los libros de texto [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Un estudio publicado en ‘The Lancet’ asegura que existe un sesgo de género entre quienes valoran las candidaturas<br />
<span id="more-74224"></span></p>
<p style="text-align: justify"><img class="alignleft wp-image-74226 " title=" Grandes científicas  mujeres" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2019/03/grandes-mujeres-científicas.jpg" alt=" Grandes científicas  mujeres" width="187" height="111" />Existe un techo de cristal en la ciencia que impide a las mujeres llegar a los puestos más altos. A la falta de modelos a seguir en los medios de comunicación y en los libros de texto desde que son pequeñas se suman los problemas de conciliación familiar y laboral, los obstáculos para que su trabajo sea reconocido y la dificultad a la hora de conseguir financiación para sus proyectos.</p>
<p style="text-align: justify">Las mujeres salen perjudicadas frente a los hombres cuando la revisión por pares evalúa al solicitante en lugar de la calidad de sus proyectos científicos. Así lo aseguran los investigadores de un estudio publicado en la revista médica <a title="https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(18)32611-4/fulltext" href="https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(18)32611-4/fulltext" target="_blank"><em><strong>The Lancet </strong></em></a><em><strong>     </strong></em>tras analizar casi 24 000 solicitudes de becas en los Institutos Canadienses de Investigación de la Salud (CIHR, por sus siglas en inglés).</p>
<p style="text-align: justify">“<em>En todos los países y disciplinas, los estudios muestran que los investigadores hombres reciben más fondos de investigación que las mujeres. La brecha de género en la financiación de la investigación se deriva de las evaluaciones del científico, no de la ciencia</em>”, explica Holly O. Witteman, coautora del estudio. Es investigadora de la Universidad Laval en la Ciudad de Quebec (Canadá) y considera que “el sesgo en la revisión de la subvención, ya sea individual o sistémica, impide que se financie la mejor investigación”.</p>
<p style="text-align: justify">Los investigadores han sacado estas conclusiones tras hacer un experimento. En 2014, separaron en dos grupos las solicitudes recibidas para los programas de becas de los proyectos que comenzaron entre 2011 y 2016: en uno de ellos la revisión se centraría en el solicitante y en el otro, en la investigación propuesta. En el primero se evaluaba el liderazgo del científico, la importancia de sus contribuciones y su productividad, mientras que en el segundo se tenían en cuenta la calidad y la importancia de la idea propuesta y el enfoque.</p>
<p style="text-align: justify">Un total de 7 093 investigadores, de los que el 63% eran hombres y el 37% eran mujeres, solicitaron 23.918 ayudas de financiación. Finalmente, el 16% de los investigadores recibieron la subvención. Tras analizar todas las solicitudes, los autores del estudio descubrieron que cuando el 75% de la puntuación correspondía a la calidad de los proyectos propuestos, la probabilidad de que las mujeres obtuvieran un subsidio era 0,9 puntos porcentuales menor que la de los hombres. Sin embargo, cuando se revisaba principalmente el liderazgo y la experiencia del investigador principal, la diferencia era de cuatro puntos porcentuales. Es decir, las mujeres tienen menos éxito cuando a los revisores se les pide explícitamente que revisen al investigador principal.</p>
<p style="text-align: justify">Pese a que el estudio ha sido realizado en Canadá, este problema es común en otros países del mundo. “En los países mediterráneos tenemos una cultura todavía muy patriarcal y en ocasiones incluso está mal visto que una mujer que ha trabajado bajo la dirección de un investigador saque buenos resultados”, explica Lola Pereira, vicepresidenta de la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT) y catedrática de Petrología y Geoquímica de la <a title="https://www.amit-es.org/" href="https://www.amit-es.org/" target="_blank"><strong><em>Universidad de Salamanca</em></strong></a>.</p>
<p style="text-align: justify">Esta científica ajena al estudio señala que las mujeres no solo encuentran más dificultades que los hombres a la hora de encontrar financiación. “<em>Ocurre lo mismo en la evaluación de proyectos, de trabajos de investigación y de resúmenes que se envían a los congresos</em>”, afirma. Ella ha sufrido en primera persona esta discriminación: “<em>A lo largo de mi carrera profesional he tenido unas trabas tremendas. Me ha costado mucho llegar hasta aquí</em>”.</p>
<p style="text-align: justify">Por ejemplo, recuerda cómo siempre le rechazaban los proyectos que presentaba a las convocatorias nacionales y, tras presentar alegaciones, se los concedían. “En la Junta de Castilla y León la primera vez que presenté un proyecto de investigación me dijeron: ‘<em>El contenido está muy bien pero no que lo lideres tú, creo que deberías de pasar al equipo y dejar que otra persona lidere el proyecto</em>’. <em>Te dicen esas cosas y te machacan. Tienes que sacar fuerzas de todos los sitios para seguir luchando y progresando</em>”. Aún así, subraya que en España la situación está cambiando “poco a poco” desde la aprobación de la Ley de Igualdad en 2007.</p>
<p style="text-align: justify">Sesgos sexistas<br />
No es la primera vez que un estudio demuestra con datos que existe un sesgo sutil sobre las capacidades de las mujeres dentro de la ciencia. Un estudio publicado en <a title="http://www.pnas.org/content/109/41/16474.full.pdf" href="http://www.pnas.org/content/109/41/16474.full.pdf" target="_blank"><em><strong>PNAS</strong></em></a><em><strong>    </strong></em>en 2012 por un grupo liderado por Corinne A. Moss-Racusin, psicóloga de Skidmore College, Estados Unidos, ya sugería que los profesores universitarios, independientemente de su género, evalúan de manera más favorable una candidatura para director de laboratorio si va firmada por un hombre.</p>
<p style="text-align: justify">Ese mismo año, un <a title="http://www.pnas.org/content/early/2012/09/14/1211286109.full.pdf+html" href="http://www.pnas.org/content/early/2012/09/14/1211286109.full.pdf+html" target="_blank"><em><strong>estudio</strong></em></a><em><strong>    </strong></em>de la Universidad de Yale publicado en la misma <a title="https://elpais.com/elpais/2012/10/02/mujeres/1349154000_134915.html" href="https://elpais.com/elpais/2012/10/02/mujeres/1349154000_134915.html" target="_blank"><em><strong>revista</strong></em></a><em><strong>  </strong></em>también mostraba esta discriminación.</p>
<p style="text-align: justify">Los investigadores enviaron a 127 profesores de seis universidades públicas y privadas de EE UU varias candidaturas para el puesto de jefe de laboratorio de un recién graduado. Expedientes idénticos fueron encabezados con dos nombres diferentes: Jennifer y John. Pese a que solo cambiaba el nombre, los resultados fueron distintos. Las candidaturas con nombres femeninos eran evaluadas significativamente peor que las de masculinos. Además, a ellas se les ofrecían sueldos más bajos que a ellos.</p>
<p style="text-align: justify">En comparación con los hombres, las mujeres tienen menos probabilidades de ser vistas como líderes científicas y contribuyen con más trabajo por menos crédito en las publicaciones. Así lo afirma Pereira, que explica que “las promociones se hacen en función de los trabajos publicados y el índice H, que mide las citas que tiene una persona en sus publicaciones”: “<em>Por el carácter que tenemos las mujeres no solemos citarnos a nosotras mismas al escribir un trabajo mientras que los hombres sí lo hacen. Eso se refleja a la hora de pedir proyectos y en las promociones internas y externas</em>”.</p>
<p style="text-align: justify">La investigación publicada recientemente tiene en cuenta la edad de los investigadores principales y la situación en el ámbito de la salud. Sin embargo, no valora otros datos como la raza, el origen étnico, la discapacidad u otras características que, según los investigadores, se asocian con disparidades en la financiación y la progresión profesional. Por ello, consideran que los estudios futuros deberían analizar todos los tipos de sesgos.</p>
<p style="text-align: justify">Una posible solución para reducir este tipo de barreras a las que se enfrentan las mujeres, según señala Holly O. Witteman, sería que los programas financien proyectos en lugar de personas. Ya hay algunas entidades que han mostrado interés por este tipo de métodos, según cuenta Pereira: “<em>Cuando haces una solicitud, no se envía a evaluar la página en la que pones los datos personales</em>”. Gran parte de la comunidad científica también apuesta por que las comisiones que evalúan las candidaturas y los proyectos sean paritarias. Por ejemplo en España, en el 2005, se obligó por ley a que en los tribunales y comisiones de decisión del CSIC hubiera un 40% de mujeres. “<em>Las mujeres al haber tenido tantísimos problemas para llegar arriba estamos más concienciadas de que las evaluaciones tienen que ser objetivas</em>. <em>Una mujer no es mejor por ser mujer. Puede ser mejor, igual o peor. Da igual el género, lo que cuenta es la ciencia</em>”, concluye Pereira.</p>
<p style="text-align: justify"><a title="https://elpais.com/elpais/2019/02/06/ciencia/1549473826_879984.html" href="https://elpais.com/elpais/2019/02/06/ciencia/1549473826_879984.html" target="_blank"><strong>marzo 07/ 2019 (el país)</strong></a></p>
<p style="text-align: justify">
]]></content:encoded>
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		<title>La ciencia hecha por mujeres presta más atención al sexo en los estudios médicos</title>
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		<pubDate>Fri, 08 Mar 2019 05:02:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociología]]></category>
		<category><![CDATA[feminismo]]></category>
		<category><![CDATA[género y salud]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres]]></category>

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		<description><![CDATA[El mero hecho de que en una investigación biomédica participen mujeres hace más probable que el trabajo contemple un análisis de sexo y de género como factores que afectan a la salud, lo cual mejora la calidad de la ciencia. Lo han probado investigadores de las universidades de Stanford, Estados Unidos y Aarhus, Dinamarca después [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">El mero hecho de que en una investigación biomédica participen mujeres hace más probable que el trabajo contemple un análisis de sexo y de género como factores que afectan a la salud, lo cual mejora la calidad de la ciencia. Lo han probado investigadores de las universidades de Stanford, Estados Unidos y Aarhus, Dinamarca después de analizar más de un millón y medio de artículos científicos. “<em>Investigar de manera errónea cuesta vidas y dinero</em>”, advierte una de las autoras.<span id="more-74221"></span></p>
<p style="text-align: justify"><img class="alignleft wp-image-74222 size-thumbnail" title=" La ciencia hecha por mujeres presta más atención al sexo en los estudios médicos" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2019/03/igualdad-de-derechos-150x132.jpg" alt=" La ciencia hecha por mujeres presta más atención al sexo en los estudios médicos" width="150" height="132" />Hombres y mujeres no son iguales en lo que respecta a la incidencia de enfermedades, la eficacia de los tratamientos y los efectos secundarios. Sin embargo, sexo y género son factores olvidados por los ensayos biomédicos, donde los sujetos de estudio suelen ser masculinos, tanto si se trata de animales de laboratorio como con pacientes humanos. Un trabajo publicado en la revista <a title="http://nature.com/articles/doi:10.1038/s41562-017-0235" href="http://nature.com/articles/doi:10.1038/s41562-017-0235" target="_blank"><em><strong>Nature human</strong></em></a> behaviour concluye que es más probable que una investigación tenga en cuenta estos importantes detalles si hay alguna mujer entre sus autores.</p>
<p style="text-align: justify">El análisis bucea en un millón y medio de estudios médicos para comparar la presencia de autoras en investigaciones con y sin análisis de género y sexo (GSA, por sus siglas en inglés). El objetivo: responder a la pregunta de si hombres y mujeres incorporan por igual estos análisis a sus investigaciones.</p>
<p style="text-align: justify">Cuando no se presta atención a las diferencias de sexo y género en medicina, se pone en riesgo la salud de las mujeres</p>
<p style="text-align: justify">“Para asegurar que los resultados son precisos para hombres y mujeres, es crucial mirar las posibles variaciones de género y sexo”, explica a Sinc Mathias Nielsen, investigador de la Universidad de Aarhus (Dinamarca) y coautor del estudio. “En algunas áreas estas diferencias pueden ser pequeñas. En otras, su comprensión puede mejorar el diagnóstico y prevención de enfermedades”.</p>
<p style="text-align: justify">Cuando no se presta atención a estas diferencias, comienzan los problemas. “Investigar de manera errónea cuesta vidas y dinero”, asegura la investigadora de la Universidad Stanford  y coautora del artículo, Londa Schiebinger. Cita un <a title="http://www.gao.gov/products/GAO-01-286R" href="http://www.gao.gov/products/GAO-01-286R" target="_blank"><em>informe publicado</em></a> por el Gobierno de Estados Unidos en 2001 que señalaba que, de los últimos diez fármacos retirados, ocho suponían un riesgo mayor para la salud de las mujeres.</p>
<p style="text-align: justify">Ignorar el sexo cuesta dinero y vidas</p>
<p style="text-align: justify">Este mayor riesgo se podría haber evitado con la incorporación de GSA a los ensayos clínicos. “<em>El desarrollo de un fármaco cuesta miles de millones de dólares y, cuando fallan, causan muerte y sufrimiento. No podemos permitirnos estos fallos</em>”, añade Schiebinger.</p>
<p style="text-align: justify">Uno de los ejemplos más conocidos de estas diferencias es el de las enfermedades cardiovasculares. Cada año mueren más mujeres que hombres por problemas de corazón, pero los <em>ensayos clínicos</em> siguen siendo predominantemente masculinos.</p>
<p style="text-align: justify">Un patrón que se extiende a los ensayos de otras enfermedades como el <a title="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/23674318" href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/23674318" target="_blank"><em>cáncer</em></a>, a la investigación con <a title="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3008499/" href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3008499/" target="_blank"><em>animales</em></a><em>  </em> e incluso con <a title="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24196532" href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24196532" target="_blank"><em>células</em></a>.  La lista de ejemplos es larga: un estudio con ratones publicado en la revista ‘<strong><a title="http://genome.cshlp.org/content/16/8/995.abstract" href="http://genome.cshlp.org/content/16/8/995.abstract" target="_blank"><em>Genome Research</em></a></strong>’    en 2006 mostró que el hígado es uno de los órganos con más diferencias entre machos y hembras. La variación es importante, al ser el lugar donde se metabolizan los fármacos. En 2014, la<a title="https://www.fda.gov/drugs/drugsafety/ucm334041.htm" href="https://www.fda.gov/drugs/drugsafety/ucm334041.htm" target="_blank"><em> FDA</em></a> tuvo que advertir de los efectos del tranquilizante zolpidem sobre la conducción, sobre todo en mujeres: “Parecen más susceptibles a este riesgo porque eliminan el fármaco con más lentitud que los hombres”. Por ello, recomendaba que las pacientes redujeran la dosis a la mitad.</p>
<p style="text-align: justify">Cada año mueren más mujeres que hombres por problemas de corazón, pero los ensayos clínicos siguen siendo masculinos</p>
<p style="text-align: justify">Un culpable poco evidente de la mala representación de las mujeres en los ensayos clínicos es la talidomida. Este sedante provocó el nacimiento de miles de bebés con focomelia (extremidades cortas o inexistentes) y llevó a la FDA a excluir a todas las mujeres en edad fértil de los estudios.</p>
<p style="text-align: justify">No solo ellas sufren las consecuencias. Nielsen considera importante enfatizar que los análisis de género y sexo “<em>pueden mejorar la salud tanto de las mujeres como de los hombres</em>”. El investigador pone como ejemplo el caso de la <a title="https://www.nature.com/articles/boneres20141" href="https://www.nature.com/articles/boneres20141" target="_blank"><em>osteoporosis</em></a>, una enfermedad en la que son ellos los mal representados.</p>
<p style="text-align: justify">“<em>La mayor parte de la investigación en este campo se centra en las mujeres, pero un tercio de los pacientes diagnosticados con fracturas de cadera relacionadas con esta enfermedad son hombres ancianos</em>”.</p>
<p style="text-align: justify">Los autores destacan la “<em>relación simbiótica</em>” debida a la relación entre la diversidad de género en el campo académico y los frutos que esto da a la investigación. Aseguran que el trabajo “<em>aporta pruebas empíricas</em>” de cómo la presencia de mujeres en ciencia aumenta su calidad.</p>
<p style="text-align: justify">Ellas también se olvidan</p>
<p style="text-align: justify">Según los autores, aunque las investigadoras tienden a incorporar el análisis de género y sexo en mayor medida que sus homólogos masculinos, ninguno de ellos lo aplica en demasía. “T<em>anto hombres como mujeres tienden todavía a pasar por alto la importancia de esta perspectiva</em>”, dice Nielsen. Aun así, “<em>la probabilidad de incorporar GSA aumenta con la participación de mujeres</em>”, hasta un 30% en comparación con sus compañeros.</p>
<p style="text-align: justify">El problema toma otra dimensión si tenemos en cuenta que el <a title="http://www.agenciasinc.es/Noticias/Por-cada-articulo-cientifico-firmado-por-una-mujer-como-autora-principal-hay-dos-liderados-por-hombres" href="http://www.agenciasinc.es/Noticias/Por-cada-articulo-cientifico-firmado-por-una-mujer-como-autora-principal-hay-dos-liderados-por-hombres" target="_blank"><em>estudio</em></a> también corrobora la brecha de género: las investigadoras representan el 40% de las primeras autoras, el 27% de las últimas y, en general, suponen un 35% de los firmantes en el campo de la medicina. Nielsen explica estas diferencias por la noción de que este campo es cosa de mujeres: “<em>Las expectativas culturales son difíciles de cambiar, aunque cualquier persona pueda ser entrenada para integrar estos análisis en su trabajo</em>”.</p>
<p style="text-align: justify">“<em>Es necesario incluir el sexo como una variable biológica si queremos hacer ciencia de calidad</em>”, afirma la investigadora</p>
<p style="text-align: justify">Sin embargo, la mayor presencia de investigadoras es solo una parte de la solución. Tanto Nielsen como Schiebinger destacan la importancia de que los organismos responsables de la financiación animen a incorporar GSA en la investigación médica. “Es necesario incluir el sexo como una variable biológica si queremos hacer ciencia de calidad”, afirma la investigadora.</p>
<p style="text-align: justify">Por este motivo, el National Institutes of Health de Estados Unidos NIH) solicita desde 2016 que toda la investigación pública incorpore GSA, algo similar a lo que pide su homólogo canadiense desde 2010 y la Comisión Europea desde 2013. “<em>Una evaluación reciente de Canadá indica que estas medidas son efectivas, y las revistas médicas ya empiezan a pedir estos análisis. Será interesante estudiar los efectos a largo plazo de estas medidas</em>”, añade Nielsen.</p>
<p style="text-align: justify">Unas medidas que deben comenzar en clase. “<em>Podemos solucionar este problema si educamos sobre los análisis de sexo y género en las universidades de medicina</em>”, asegura Schiebinger. El problema, en su opinión, es que el hospital universitario Charité de Berlín, Alemania es, de momento, el único centro que los incorpora a su currículo.</p>
<p style="text-align: justify"><a title="https://www.agenciasinc.es/Reportajes/La-ciencia-hecha-por-mujeres-presta-mas-atencion-al-sexo-en-los-estudios-medicos" href="https://www.agenciasinc.es/Reportajes/La-ciencia-hecha-por-mujeres-presta-mas-atencion-al-sexo-en-los-estudios-medicos" target="_blank"><strong>marzo 07 /2019 (SINC)</strong></a></p>
<p style="text-align: justify"><strong>Referencia bibliográfica:</strong></p>
<p style="text-align: justify"><a title="https://www.nature.com/articles/s41562-017-0235-x" href="https://www.nature.com/articles/s41562-017-0235-x" target="_blank"><strong><em>One and a half million medical papers reveal a link between author gender and attention to gender and sex analysis</em></strong></a></p>
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		</item>
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		<title>Más allá del 8 de marzo</title>
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		<pubDate>Fri, 08 Mar 2019 05:01:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociología]]></category>
		<category><![CDATA[desigualdad]]></category>
		<category><![CDATA[género y salud]]></category>
		<category><![CDATA[procedencia]]></category>
		<category><![CDATA[raza]]></category>

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		<description><![CDATA[Un año más celebramos el Día Internacional de la Mujer. Aún con la resaca del 11 de febrero, el día específico de la mujer y la niña en la ciencia, es indudable que estas conmemoraciones están adquiriendo cada vez más importancia junto a las reivindicaciones feministas y los debates que las acompañan. En 2019, por [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Un año más celebramos el Día Internacional de la Mujer. Aún con la resaca del 11 de febrero, el día específico de la mujer y la niña en la ciencia, es indudable que estas conmemoraciones están adquiriendo cada vez más importancia junto a las reivindicaciones feministas y los debates que las acompañan.<span id="more-74216"></span></p>
<p style="text-align: justify"><img class="alignleft wp-image-74218 " title="8 de marzo . Día Internacional de la Mujer " src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2019/03/8-de-marzo.jpg" alt="8 de marzo . Día Internacional de la Mujer " width="184" height="124" />En 2019, por el 11 de febrero, Día de la Mujer y la niña en la ciencia, se organizaron más de 2 200 actividades en toda España, con grandes instituciones científicas, como el CSIC, volcadas en su celebración, e investigadoras de todos los campos visitando centros escolares; para el 8 de marzo habrá otros tantos eventos, a lo que se suman grandes manifestaciones y diversas formas de huelga.</p>
<p style="text-align: justify">Se han escrito numerosos artículos y se han abierto debates, algunos, específicos sobre la cuestión de la igualdad y la inclusión de las mujeres en la ciencia. También han aparecido críticas. Yo lo considero enriquecedor, siempre que la discusión sea argumentada y constructiva.</p>
<p style="text-align: justify">Si las mujeres no entran en el mundo tecnológico, se verán abocadas a asumir una brecha digital, a lo que se suma una brecha salarial</p>
<p style="text-align: justify">Uno de los aspectos cuestionados es si realmente resulta necesario &#8216;convencer&#8217; a las niñas de que escojan carreras científicas en áreas consideradas tradicionalmente &#8216;duras': ingeniería, física, matemáticas. Una respuesta rápida (y en abstracto) es “no”. En primer lugar, insistir en determinadas áreas, en detrimento de otras, no tendría sentido: queremos una sociedad en la que se desarrollen todas las ramas del conocimiento, no solo en las mencionadas.</p>
<p style="text-align: justify">Sin embargo, como <a title="http://www.igualdadenlaempresa.es/novedades/boletin/docs/BIE_44_Brecha_salarial_y_cientifica_de_genero.pdf" href="http://www.igualdadenlaempresa.es/novedades/boletin/docs/BIE_44_Brecha_salarial_y_cientifica_de_genero.pdf" target="_blank"><em>explicaba</em></a><em>  </em>la profesora de la Universidad del País Vasco Marta Macho-Stadler, estas áreas son una parte importantísima del futuro cercano, y si las mujeres no entran en el mundo tecnológico, se verán abocadas a asumir una brecha digital, a lo que se suma una brecha salarial (ya que estás son profesiones muy demandadas).</p>
<p style="text-align: justify">En segundo lugar, evidentemente no es cuestión de convencer a nadie de que haga algo que no quiere, cada cual debería escoger la carrera que se le antoje. Pero este no es, en ningún caso, un objetivo ni del 11 Febrero  ni del 8 de Marzo , ni, en general, de ninguna iniciativa que fomente la presencia de las mujeres en la ciencia. Por el contrario, no se trata de convencer, sino de informar y educar para corregir una situación desigual: precisamente, el que aún no todas las personas puedan escoger con libertad la carrera que deseen.</p>
<p style="text-align: justify">Hay más barreras que las legales</p>
<p style="text-align: justify">Aunque en la mayoría de los países ya no existen barreras legales que impidan a las mujeres acceder a estas áreas del conocimiento, los siglos de prohibición y opresión han modelado un sistema que sigue reproduciendo <a title="https://www.pnas.org/content/101/46/16385" href="https://www.pnas.org/content/101/46/16385" target="_blank"><em>desigualdades de diverso tipo</em></a>. Factores como el género, raza, clase social, procedencia, etc. siguen acotando nuestras posibilidades, y además, limitando la potencia de la ciencia. Al final, si solo desarrolla la investigación un grupo homogéneo de individuos, se pierden amplitud y perspectivas.</p>
<p style="text-align: justify">Los mecanismos que operan son a veces muy sutiles, pero, prestando un poco de atención, pueden observarse en diversas situaciones. Por ejemplo, en que en las carreras con mayor fama de difíciles haya, por lo general, menor número de chicas.</p>
<p style="text-align: justify">Cuando la salida principal de las matemáticas era la docencia, las chicas tendían a escogerla mucho más que ahora, que se han convertido en la carrera de moda</p>
<p style="text-align: justify">Alguien podría decir que simplemente, son temas que no atraen a las chicas. Sin embargo, la informática, por ejemplo, sí era una tarea de mujeres en sus inicios, cuando se consideraba una labor mecánica; pero cuando fue incrementando su valor social (después de que los ordenadores entraran en las casas y se construyera el imaginario social del freak) se convirtió en una carrera de hombres.</p>
<p style="text-align: justify">Y en matemáticas, mientras que la ocupación más popular de los licenciados era la docencia (de nuevo, una profesión con menor prestigio social que, por ejemplo, la de un ingeniero de datos para Google), las chicas tendían a escogerla mucho más que ahora, que las matemáticas se han convertido en la carrera de moda y sin desempleo. En concreto, el porcentaje de mujeres se ha reducido del 46 % al 38 % en 10 años.</p>
<p style="text-align: justify">Parece evidente que existe una relación entre <a title="http://science.sciencemag.org/content/347/6219/262" href="http://science.sciencemag.org/content/347/6219/262" target="_blank"><em>prestigio intelectual y la distribución por género de las tarea</em></a>s, aunque, de media, las estudiantes <a title="http://noticias.universia.es/educacion/noticia/2017/07/27/1154632/mujeres-mejores-selectividad.html" href="http://noticias.universia.es/educacion/noticia/2017/07/27/1154632/mujeres-mejores-selectividad.html" target="_blank"><em>saquen mejores notas</em></a> que sus compañeros.</p>
<p style="text-align: justify">¿Más inseguras?</p>
<p style="text-align: justify">Entonces, ¿es cosa de las niñas, que, aunque tengan iguales capacidades y curiosidad, son más inseguras? Si esto es así, deberíamos considerar esta situación como una cuestión social de la que todos somos partícipes. Tiene que ver con lo que creemos deseable, lo que premiamos, lo que castigamos, lo que reproducimos. Prejuicios, estereotipos.</p>
<p style="text-align: justify">¿Alguien opina que no? Hay muchos estudios de género que exploran esta cuestión, por ejemplo este. La asociación de mujeres matemáticas WOMAT, con base en Madrid, organiza hoy una interesante charla sobre este tema con la filósofa Havi Carel (Universidad de Bristol) como protagonista.</p>
<p style="text-align: justify">Si las niñas se sienten más inseguras ante ciertas tareas, deberíamos considerarlo como una cuestión social de la que todos somos partícipes</p>
<p style="text-align: justify">También hay numerosas <a title="https://edtechnology.co.uk/Article/girls-with-a-role-model-more-likely-to-consider-stem-careers/" href="https://edtechnology.co.uk/Article/girls-with-a-role-model-more-likely-to-consider-stem-careers/" target="_blank"><em><strong>investigaciones</strong></em></a><em><strong>   </strong></em>que muestran que actividades como las del 11F, que ponen en contacto a mujeres científicas con niñas, ofreciendo modelos en los que se puedan ver reflejadas y cuestionando prejuicios preexistentes, incrementan las vocaciones.</p>
<p style="text-align: justify">Aquí no termina el debate, hay muchas otras preguntas interesantes. Por ejemplo, una vez hemos convencido a las niñas de que pueden optar por estas disciplinas, porque son capaces y la ciencia es atractiva, emocionante, y se decidan por cursar carreras STEM, ¿se quedarán? ¿Llegarán a romper el techo de cristal?</p>
<p style="text-align: justify">Podríamos ir más allá, y reflexionar sobre si la carrera científica es o no incluyente y atractiva para todos y todas. ¿Es sana la competitividad que exige? ¿Las dinámicas que imperan son buenas para la ciencia? ¿Podemos imaginar otro sistema científico?</p>
<p style="text-align: justify">También sería interesante evaluar si las actividades que organizamos apelan a todas las niñas por igual, o solo a las que son más parecidas al resto de la comunidad científica. ¿Cuántas niñas o investigadoras gitanas han participado en el 11 de Febrero ? En general, ¿qué está pasando con otros colectivos infrarrepresentados en la ciencia? ¿Cuántos catedráticos afrodescendientes hay en las universidades españolas? ¿Cuántas personas de familias pobres llegan a las facultades de telecomunicaciones?</p>
<p style="text-align: justify">¿Deberían también las instituciones animar a los varones a dedicarse a tareas relacionadas con los cuidados o contribuir a aumentar su valor social?</p>
<p style="text-align: justify">Por otro lado, dado que en otros campos de la ciencia (enfermería, farmacia, biología) vinculados a los cuidados y considerados ‘casualmente’ como femeninos, hay muchos menos hombres, ¿habría que hacer algo al respecto? Estas ocupaciones son importantes, valiosas, y también tienen que ser asumidas por el conjunto de la sociedad, ¿estamos haciendo algo para que así sea? ¿Deberían también las instituciones animar a los varones a dedicarse a estas tareas o contribuir a aumentar su valor social?</p>
<p style="text-align: justify">En este tema, como en muchos otros que fomentan una visión crítica de la realidad y abogan por un cambio, hay más preguntas que respuestas. Pero también tenemos certezas: sabemos que partimos de una situación injusta y que queremos cambiarla.</p>
<p style="text-align: justify">Como dice Marta Macho-Stadler, “la ciencia es el motor de nuestra sociedad, las mujeres tenemos derecho a participar en igualdad de condiciones, haciendo o decidiendo tendencias en investigación. Y la sociedad no puede seguir dejando de lado a personas con capacidades y creatividad sobradas para contribuir a su mejora”.</p>
<p style="text-align: justify">Por tanto, más allá de las conmemoraciones puntuales, es el momento de buscar soluciones, implementar estrategias y cuestionarlas, también, con visión constructiva.</p>
<p style="text-align: justify"><a title="https://www.agenciasinc.es/Opinion/Mas-alla-del-8-de-marzo" href="https://www.agenciasinc.es/Opinion/Mas-alla-del-8-de-marzo" target="_blank"><strong>marzo 07 /2019 (SINC)</strong></a></p>
<p style="text-align: justify">
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		<item>
		<title>¿Hay diferencia entre el cerebro de una mujer y el de un hombre?</title>
		<link>https://boletinaldia.sld.cu/aldia/2014/12/09/hay-diferencia-entre-el-cerebro-de-una-mujer-y-el-de-un-hombre/</link>
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		<pubDate>Tue, 09 Dec 2014 06:04:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María T. Oliva Roselló]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Temas la Salud y Medicina]]></category>
		<category><![CDATA[cerebro]]></category>
		<category><![CDATA[difusión]]></category>
		<category><![CDATA[género y salud]]></category>
		<category><![CDATA[neurofisiología]]></category>

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		<description><![CDATA[Investigadores de la Universidad de Pensilvania han realizado un estudio basado en el escaneo de cerebros de 1000 hombres, mujeres, niños y niñas, averiguando llamativas diferencias. En el primer dibujo podemos ver que la conexión del cableado son de delante a atrás y en color azul, es un cerebro de un hombre y el segundo [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Investigadores de la Universidad de Pensilvania han realizado un estudio basado en el escaneo de cerebros de 1000 hombres, mujeres, niños y niñas, averiguando llamativas diferencias.<span id="more-38568"></span></p>
<p><a href="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2014/12/cerebro.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-38569" style="border: 0px none;margin: 5px" alt="cerebro" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2014/12/cerebro-150x150.jpg" width="150" height="150" /></a>En el primer dibujo podemos ver que la conexión del cableado son de delante a atrás y en color azul, es un cerebro de un hombre y el segundo cableado de color naranja, donde podemos apreciar que la conexión va de un hemisferio a otro, es el de una mujer. Estas diferencias podrían explicar porque los hombres normalmente son mejores en el aprendizaje y la realización de una sola tarea, mientras que las mujeres están más equipadas para realizar varias tareas al mismo tiempo. Esta conclusión destacada por los investigadores, ha sido publicada en la revista <a href="http://www.pnas.org/content/111/2/823" target="_blank"><strong>Proceedigs de la A. Nacional de la Ciencia</strong></a>.(doi: 10.1073/pnas.1316909110)</p>
<p>Después de varias pruebas a ambos sexos, los resultados fueron que las mujeres tienen un alto nivel de atención, memoria y cognitación social, mientras que los hombres desempeñan mejor el procesamiento espacial y la velocidad sensora-motora.</p>
<p>Los mapas detallados del cerebro nos ayudan a tener una visión más clara de las raíces de los trastornos neurológicos que a menudo se relacionan con el sexo.</p>
<p>Según el profesor Heidi Johansen-Berg, experto neurólogo de la Universidad de Oxford, el cerebro es un órgano tan complejo que aunque no haya tal cosa como el cableado cuando se trata de las conexiones cerebrales, no se puede generalizar.<br />
<a href="http://www.diariosalud.net/index.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=26611&amp;Itemid=413" target="_blank"><strong>diciembre 5/2014 (Diario Salud)</strong></a></p>
<p>Madhura Ingalhalikara,Alex Smitha,Drew Parkera,Theodore D. Satterthwaiteb,Mark A. Elliottc,Ragini Vermaa.<em><strong>Sex differences in the structural connectome of the human brain</strong></em>.PNAS,  vol.111 no.2. Sept 2013</p>
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		<title>Altos niveles de testosterona influye en el sistema inmune de los hombres</title>
		<link>https://boletinaldia.sld.cu/aldia/2013/12/30/altos-niveles-de-testosterona-influye-en-el-sistema-inmune-de-los-hombres/</link>
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		<pubDate>Mon, 30 Dec 2013 06:04:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María T. Oliva Roselló]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Endocrinología]]></category>
		<category><![CDATA[envejecimiento]]></category>
		<category><![CDATA[género y salud]]></category>

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		<description><![CDATA[Científicos de la Universidad de Medicina de Stanford (EEUU) han descubierto que los hombres con altos niveles de testosterona tienen menos capacidad para generar anticuerpos después de inyectarse vacunas contra la gripe. En el estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) ( doi: 10.1073/pnas.13210601119) , se utilizaron muestras de 53 mujeres [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Científicos de la Universidad de Medicina de Stanford (EEUU) han descubierto que los hombres con altos niveles de testosterona tienen menos capacidad para generar anticuerpos después de inyectarse vacunas contra la gripe.<span id="more-31639"></span></p>
<p>En el estudio, publicado en <a href="http://www.pnas.org/content/early/2013/12/20/1321060111.abstract?sid=64645edc-9a04-4e8f-81ac-2f0d72ac56cc" target="_blank"><em><strong>Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS)</strong></em></a> ( doi: 10.1073/pnas.13210601119) , se utilizaron muestras de 53 mujeres y 34 hombres, los cuales se separaron en dos grupos, los que superan el nivel medio de testosterona y los que tienen un nivel medio de testosterona.</p>
<p>El estudio demostró que las mujeres generan anticuerpos más fuertes con la vacuna de la gripe y tienen un sistema inmunológico mucho más eficaz que los hombres.</p>
<p>Sin embargo los hombres analizados con bajos niveles de testosterona, demostraron tener unos anticuerpos más fuertes, casi igual que las mujeres.</p>
<p>Los hombres son más susceptibles a las bacterias, virus e infecciones parasitarias que las mujeres, y el sistema inmunológico de los hombres no responde de la misma manera que el de las mujeres, cuando se les aplican vacunas contra la gripe, fiebre amarilla o hepatitis.</p>
<p>Según Mark Davis, profesor de Microbiología e Inmunología y Director del Instituto de Inmunología de Standford, declaró que «este es el primer estudio que muestra una explícita relación entre los niveles de testosterona , expresión genética y una respuesta inmunológica en humanos»<br />
<a href="http://inmunologia.diariomedico.com/2013/12/25/area-cientifica/especialidades/inmunologia/altos-niveles-testosterona-influye-sistema-inmune-hombres#" target="_blank"><strong>diciembre 25/2013 (Diario Médico)</strong></a></p>
<p>Furman D, Hejblum BP, Simon N, Jojic V, Dekker CL, Davis MM.<em><strong>Systems analysis of sex differences reveals an immunosuppressive role for testosterone in the response to influenza vaccination.Proc Natl Acad Sci U S A</strong></em>. 2013 Dic 23.</p>
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		<title>Mujeres que han sufrido maltrato físico en la infancia son más propensas a ser obesas</title>
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		<pubDate>Sat, 24 Aug 2013 06:01:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María T. Oliva Roselló]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Endocrinología]]></category>
		<category><![CDATA[Nutrición]]></category>
		<category><![CDATA[Psicología]]></category>
		<category><![CDATA[género y salud]]></category>
		<category><![CDATA[salud mental]]></category>

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		<description><![CDATA[Ello se debe a la ansiedad y depresión que suelen sufrir estas mujeres, así como a factores socioeconómicos y al abuso del alcohol y otras drogas. Las mujeres que han sufrido maltrato físico en la infancia son más propensas a padecer obesidad en la edad adulta, según ha mostrado un estudio realizado por investigadores de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Ello se debe a la ansiedad y depresión que suelen sufrir estas mujeres, así como a factores socioeconómicos y al abuso del alcohol y otras drogas.<span id="more-29921"></span></p>
<p>Las mujeres que han sufrido maltrato físico en la infancia son más propensas a padecer obesidad en la edad adulta, según ha mostrado un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Toronto (Canadá) y publicado en la revista<a href="http://www.karger.com/Article/FullText/354609" target="_blank"><em><strong> Obesity Facts</strong></em></a> ( DOI:10.1159/000354609).</p>
<p>«Después de ajustar por la edad y la raza, el abuso físico en la infancia se asoció con probabilidades 47 %  más altos de obesidad de las mujeres. No obstante, este trastorno no se ha asociado con la obesidad de los hombres que sufrieron abusos físicos cuando eran pequeños», ha asegurado el autor principal, Esme Fuller-Thomson.</p>
<p>En este sentido, el experto ha asegurado que esta relación se debe a la depresión y ansiedad que sufren las mujeres que han sido sometidas a abusos físicos durante su infancia, así como a factores como la posición socioeconómica del adulto y al abuso del alcohol y otras drogas durante la infancia.</p>
<p>«No está claro por qué el abuso físico en la infancia se asocia con la obesidad en los adultos entre las mujeres, pero no los hombres, sino que puede reflejar las diferencias de género en los mecanismos de adaptación», ha comentado la coautora del estudio, Sarah Brennenstuhl.<br />
<a href="http://www.jano.es/jano/actualidad/ultimas/noticias/janoes/mujeres/sufrido/maltrato/fisico/infancia/mas/propensas/obesas/_f-11+iditem-20322+idtabla-1" target="_blank"><strong>agosto 14/2013 (JANO)</strong></a></p>
<p>Fuller-Thomson E. · Sinclair D.A. · Brennenstuhl S.<em><strong>Carrying the Pain of Abuse: Gender-Specific Findings on the Relationship between Childhood Physical Abuse and Obesity in Adulthood.Obes Facts</strong> </em>2013;6:325-336</p>
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		<title>Dormir mal puede empeorar los problemas cardiacos en las mujeres</title>
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		<pubDate>Tue, 11 Jun 2013 06:03:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María T. Oliva Roselló]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cardiología]]></category>
		<category><![CDATA[Psiquiatría]]></category>
		<category><![CDATA[género y salud]]></category>
		<category><![CDATA[inflamación]]></category>
		<category><![CDATA[sueño]]></category>

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		<description><![CDATA[Dormir mal parece contribuir al avance de la enfermedad cardiaca en las mujeres al aumentar los niveles de inflamación, pero este efecto no se observó en los hombres, afirman los investigadores. «La inflamación es un predictor bien conocido de la salud cardiovascular», aseguró en un comunicado de prensa de la Universidad de California, en San [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Dormir mal parece contribuir al avance de la enfermedad cardiaca en las mujeres al aumentar los niveles de inflamación, pero este efecto no se observó en los hombres, afirman los investigadores.<span id="more-28843"></span></p>
<p>«La inflamación es un predictor bien conocido de la salud cardiovascular», aseguró en un comunicado de prensa de la Universidad de California, en San Francisco, el autor principal, Aric Prather, psicólogo clínico de la salud y profesor asistente de psiquiatría de la universidad.</p>
<p>«Ahora contamos con evidencia de que dormir mal parece tener más que ver de lo que pensábamos en el fomento de aumentos a largo plazo de los niveles de inflamación, y podría contribuir a las consecuencias negativas que con frecuencia se asocian con la falta de sueño», añadió Prather.</p>
<p>Las investigaciones anteriores han mostrado que dormir menos de seis horas por noche podría aumentar el riesgo de problemas crónicos de salud, entre ellos las enfermedades del corazón, y se asocia con unos niveles más altos de inflamación.</p>
<p>Este nuevo estudio incluyó a casi 700 hombres (con una edad promedio de 66 años) y mujeres (con una edad promedio de 64 años) que sufrían de enfermedad cardiaca coronaria. Entre las mujeres, un sueño de mala calidad se asoció significativamente con aumentos en los marcadores de inflamación en el transcurso de cinco años. Pero no se vio lo mismo entre los hombres.</p>
<p>La mayoría de las mujeres del estudio eran postmenopáusicas, y sus niveles más bajos de estrógeno podrían ayudar a explicar el vínculo entre dormir mal y unos niveles más altos de inflamación, sugirieron los autores del estudio.</p>
<p>«Es posible que la testosterona, que se halla en niveles más altos en los hombres, sirviera como protección ante los efectos de una calidad subjetiva mala del sueño», escribió el equipo de Prather en el estudio, que aparece en la revista<em><strong><a href="http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0022395613001441" target="_blank">Journal of Psychiatric Research</a>.</strong></em>( doi.org/10.1016/j.jpsychires).</p>
<p>Los investigadores señalaron que sus hallazgos revelan diferencias sexuales potencialmente importantes, y proveen evidencia de que una mayor inflamación podría ser una importante vía mediante la cual dormir mal contribuye al avance de las enfermedades del corazón en las mujeres.</p>
<p>Aunque el estudio halló una asociación entre la calidad mala del sueño reportada por los propios participantes y unas mayores señales de inflamación entre las mujeres mayores con enfermedad cardiaca, no probó causalidad.<br />
<a href="http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_137632.html" target="_blank"><strong>junio 7/2013 (Medlineplus)</strong> </a></p>
<p>Aric A. Prather, Elissa S. Epel, Beth E. Cohen, Thomas C. Neylan, Mary A. Whooley.<em><strong> Gender differences in the prospective associations of self-reported sleep quality with biomarkers of systemic inflammation and coagulation: Findings from the Heart and Soul</strong></em>. <em>Journal of Psychiatric Research</em>. 5 Jun 2013</p>
<div id="Taringamp3_ok" align="center"></div>
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		<title>Es más probable que los hijos beban y conduzcan si sus padres beben, según un estudio</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Sep 2011 06:04:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María T. Oliva Roselló]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Psicología]]></category>
		<category><![CDATA[Temas la Salud y Medicina]]></category>
		<category><![CDATA[adolescentes]]></category>
		<category><![CDATA[género y salud]]></category>

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		<description><![CDATA[Los padres que beben alcohol, incluso moderadamente, podrían aumentar el riesgo de que sus hijos conduzcan bajo la influencia en la adultez, halló un estudio reciente. Investigadores de la Universidad de Florida hallaron que alrededor del seis por ciento de los adolescentes cuyos padres bebían incluso ocasionalmente dijeron haber conducido bajo la influencia cuando llegaron [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Los padres que beben alcohol, incluso moderadamente, podrían aumentar el riesgo de que sus hijos conduzcan bajo la influencia en la adultez, halló un estudio reciente.<span id="more-18092"></span></p>
<p>Investigadores de la Universidad de Florida hallaron que alrededor del seis por ciento de los adolescentes cuyos padres bebían incluso ocasionalmente dijeron haber conducido bajo la influencia cuando llegaron a los 21 años de edad. Pero apenas 2 % de aquellos cuyos padres no bebían conducían bajo la influencia a los 21, según el informe que aparece en la revista <a href="http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0001457511001783" target="_blank"><em><strong>Accident Analysis &amp; Prevention </strong></em></a>(doi:10.1016/j.aap.2011.06.012).</p>
<p>«La idea central es que el uso de alcohol de los padres tiene un efecto sobre la conducta de sus hijos», apuntó en un comunicado de prensa de la Universidad de Florida la autora líder del estudio Mildred Maldonado-Molina, profesora asociada de resultados y políticas de salud del Colegio de Medicina de la Universidad. «Es importante que los padres sepan que su conducta tiene un efecto no solo en la edad del desarrollo cuando sus hijos son adolescentes, sino también en su conducta futura como adultos jóvenes».</p>
<p>Para llevar a cabo el estudio, los investigadores recolectaron información sobre casi diez mil adolescentes y sus padres, y los siguieron con una segunda encuesta siete años después.</p>
<p>Aunque los padres tienen más influencia sobre sus hijos que los amigos de éstos, el estudio halló que la presión paritaria también podía influir sobre la conducta de los adolescentes. Los adolescentes con amigos que beben alcohol son más propensos a conducir bajo la influencia, aunque sus padres no beban en casa, revelaron los investigadores.</p>
<p>Cuando tanto los padres como los amigos bebían alcohol, los adolescentes parecían tener un riesgo particularmente alto. El estudio reveló que se halló que alrededor del 11 % de esos adolescentes conducían bajo la influencia más adelante, en la veintena.</p>
<p>Tara Kelley-Baker, investigadora principal del Instituto de Investigación y Evaluación del Pacífico, que no participó en el estudio, comentó sobre los hallazgos en un comunicado de prensa de la universidad. «Creo que es realmente importante comprender la influencia de los padres y de los pares», dijo. «Los padres deben comprender la influencia que tienen sobre sus hijos. Algunos padres simplemente dan por sentado que han perdido su influencia, o que nunca la tuvieron. La investigación muestra cada vez más que esto no es así».</p>
<p>Los investigadores anotaron que les sorprendió hallar que el sexo no tuvo nada que ver con los hallazgos del estudio. La influencia de padres y amigos parece afectar a hombres y mujeres de la misma forma. «Sus factores de riesgo son similares, y eso llama a prestar atención cuando se desarrollan esfuerzos de intervención y prevención», apuntó Maldonado-Molina.</p>
<p>El estudio concluyó que los esfuerzos por evitar la conducción bajo la influencia entre los adultos jóvenes deben comenzar cuando los niños son menores de quince años, y también se debe educar a los padres sobre las consecuencias de su conducta.</p>
<p>«El hogar realmente es una importante fuente para estos niños», aseguró Maldonado-Molina. «Quizás (los padres) no perciban su consumo de alcohol como negativo, pero influye sobre qué constituye una conducta aceptable».<br />
<a href="http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_116321.html" target="_blank"><strong>Septiembre 9/2011 (Medlineplus)</strong></a></p>
<p>Nota: Los lectores del dominio *sld.cu tienen acceso al artículo a texto completo a través de Hinari.</p>
<p>Mildred M. Maldonado-Molina, Jennifer M. Reingle, Christopher Delcher, Jennifer Branchini.<em><strong>The role of parental alcohol consumption on driving under the influence of alcohol: Results from a longitudinal, nationally representative sample</strong></em>. Publicado en <em>Accident Analysis &amp; Prevention</em>. Septiembre 6/2011</p>
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		<item>
		<title>Enfoque de Género aún ausente en la agenda del cambio climático</title>
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		<pubDate>Mon, 13 Sep 2010 06:01:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Lic. Aleida Figueroa Silverio]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cambio climático]]></category>
		<category><![CDATA[Congresos, eventos científicos y conferencias]]></category>
		<category><![CDATA[desigualdad de género]]></category>
		<category><![CDATA[género y salud]]></category>

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		<description><![CDATA[Dos semanas antes de la cumbre para revisar la marcha hacia los Objetivos de Desarrollo de la ONU para el Milenio, crece la preocupación de que la igualdad de Género está divorciada de los esfuerzos contra el cambio climático. Las mujeres son por lo general las más afectadas por el fenómeno, y desempeñan un papel [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Dos semanas antes de la cumbre para revisar la marcha hacia los Objetivos de Desarrollo de la ONU para el Milenio, crece la preocupación de que la igualdad de Género está divorciada de los esfuerzos contra el cambio climático.<span id="more-9101"></span><br />
Las mujeres son por lo general las más afectadas por el fenómeno, y desempeñan un papel clave para enfrentarlo.<br />
Rebecca Pearl, consejera sobre cambio climático para Oxfam America, dijo a IPS que los Objetivos del Milenio \»habitualmente son vistos en forma aislada y hay poca coincidencia en las vías de implementación para asegurar que las iniciativas ambientales incluyan un enfoque de Género\».<br />
Muchas organizaciones y organismos científicos que trabajan contra el recalentamiento planetario todavía carecen de un enfoque de Género en sus investigaciones e ignoran las diferentes formas en que hombres y mujeres pueden ser afectados por desastres naturales, añadió.<br />
\»Es importante seguir creando conciencia de que las respuestas deben atender las diversas responsabilidades y necesidades de hombres y mujeres\», sostuvo Pearl. \»Un enfoque sensible al Género es un requisito para el éxito de cualquier intervención en el clima, y muchos esfuerzos fracasan porque las mujeres quedan a un lado\».<br />
Aunque las mujeres son las más afectadas por los desastres naturales, debido a su dependencia del ambiente y a que están en una posición de desventaja en muchas sociedades, han mostrado más disposición a movilizar a las comunidades para responder a los desastres o adaptarse al recalentamiento planetario.<br />
Sin embargo, varias organizaciones no gubernamentales (ONG) sí trabajan con este enfoque, y muchas colaboran con la Alianza Global sobre Género y Clima (GGCA), lanzada durante la <em>XIII Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático</em> en la isla Indonesia de Bali en diciembre de 2007.<br />
La GGCA ahora incluye a 25 instituciones, tanto ONG como agencias de la ONU (Organización de las Naciones Unidas).<br />
Pearl dijo a IPS que la alianza se fijó varias metas cuando fue creada.<br />
Una era establecer una política mundial sobre Género y recalentamiento planetario a través de la Convención Marco de las Naciones sobre Cambio Climático (CMNUCC).<br />
\»La CMNUCC es uno de los tres grandes acuerdos ambientales multilaterales que carecen de un fuerte enfoque de Género\», indicó Pearl.<br />
Los otros pactos multilaterales con poca o ninguna referencia a las cuestiones de Género son la Convención sobre Diversidad Biológica y la Convención de las Naciones Unidas para Combatir la Desertificación.<br />
La Convención sobre la <em>Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer</em>, legalmente vinculante, junto a varias resoluciones del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (Ecosoc) podría influenciar a la CMNUCC para tomar acciones, dijo Pearl a IPS.<br />
Sin embargo, la CMNUCC ha ignorado hasta ahora esos mandatos, y prefiere utilizar el lenguaje mundialmente aceptado del Marco Hyogo para la Acción, referido a la reducción de riesgos de desastres.<br />
Un grupo de apoyo liderado por la Organización de Mujeres por el Ambiente, el Desarrollo y la Energía, red internacional sobre Género y energía sostenible, ha trabajado para influir en la agenda del cambio climático.<br />
Las dos organizaciones lograron hacer que los gobiernos incluyeran más de 30 referencias sobre Género en el texto de la CMNUCC en 2009.<br />
La red \»espera lograr una toma de conciencia sobre las dimensiones de Género que tiene el cambio climático\». La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), en colaboración con otras ONG y agencias de la ONU, por ejemplo, creó el primer manual de capacitación sobre el tema.<br />
El compendio contiene una gran cantidad de información para la sociedad civil, la CMNUCC y las agencias de la ONU sobre cómo realizar tareas de capacitación a nivel regional y mundial.<br />
Lorena Aguilar, consejera de la IUCN, dijo a IPS que esa institución se ha manejado sobre la base \»de las principales convenciones ambientales durante años, pero decidió adoptar una estrategia más estructurada\».<br />
El manual describe varios casos de estudio sobre proyectos a pequeña escala que buscan promover la sostenibilidad ambiental y a la vez potenciar a las mujeres.<br />
Uno de los ejemplos es el del Grupo Mama Watoto, que lleva adelante desde 1994 un programa de reforestación en la occidental región keniana de Kakamenga.<br />
El proyecto, del que participan 28 mujeres y sus familias, comenzó cuando, frente a la erosión y la infertilidad de los suelos, las mujeres de la zona se vieron obligadas a recolectar leña ilegalmente del Bosque Nacional. De esa manera, se expusieron a multas y dañaron el área, contribuyendo a la degradación de la tierra.<br />
Inicialmente, la meta del proyecto era reducir la sobreexplotación de los recursos forestales y encontrar una fuente de ingresos alternativa para las comunidades.<br />
Pero también se logró potenciar el papel de las mujeres, poniéndolas a cargo del programa y permitiéndole plantar árboles en sus propias tierras.<br />
Si tienen alternativas de sustento, las mujeres también corren menos riesgos de ser las más afectadas por futuras amenazas del cambio climático, como inundaciones, sequías y aludes.<br />
Este es un ejemplo de cómo, educando a mujeres en asuntos ambientales, se puede alcanzar considerables beneficios para mejorar su vida y estatus social, así como mitigar las consecuencias del recalentamiento planetario.<br />
\»Los programas son muy bien recibidos y aplaudidos a nivel comunitario, tanto por mujeres como por hombres\», dijo Aguilar a IPS. \»La mayor oposición procede de instituciones y de los que toman las decisiones, expertos en ambiente que sin embargo no entienden la dimensión social del cambio climático\».<br />
Naciones Unidas, septiembre 12 (IPS)</p>
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