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	<title>Servicio de noticias en salud Al Día &#187; especies</title>
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	<description>Editora principal - Especialista en Información  &#124;  Dpto. Fuentes y Servicios de Información, Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas, Ministerio de Salud Pública &#124; Calle 27 No. 110 e M y N. Plaza de la Revolución, Ciudad de La Habana, CP 10 400 Cuba &#124; Telefs: (537) 8383316 al 20, Horario de atención: lunes a viernes, de 8:00 a.m. a 4:30 p.m.</description>
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		<title>La supervivencia de toda una especie puede depender del nombre</title>
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		<pubDate>Thu, 09 Feb 2023 05:01:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Bioética]]></category>
		<category><![CDATA[Medio ambiente]]></category>
		<category><![CDATA[Sociología]]></category>
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		<category><![CDATA[taxonomía]]></category>

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		<description><![CDATA[Hasta el momento, se han descubierto alrededor de 1,2 millones de especies pertenecientes a los cinco reinos: animal, vegetal, fungi, chromista y protozoo. Cada año se describen cerca de 18 mil nuevas, aunque la mayoría aún resulta desconocida: se calcula que el 86 % del total de las especies todavía no ha sido hallado (ni nombrado), [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Hasta el momento, se han descubierto alrededor de 1,2 millones de especies pertenecientes a los cinco reinos: <em>animal, vegetal, fungi, chromista y protozoo.</em> Cada año se describen cerca de 18 mil nuevas, aunque la mayoría aún resulta desconocida: se calcula que el 86 % del total de las especies todavía no ha sido hallado (ni nombrado), mientras la tasa de extinción se acelera.<span id="more-109601"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-66204 " title="La supervivencia de toda una especie puede depender del nombre" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2018/04/amazonas-150x150.jpg" alt="amazonas" width="165" height="165" />Ecuador es un país megadiverso, con uno de los mayores índices de biodiversidad del planeta: una pequeña fracción de su territorio puede contener más especies que todo un país. Esa exuberancia natural hace que no pasen más de cinco o seis meses sin que se descubra una especie desconocida. Son hallazgos estimulantes que, sin embargo, deben tener un claro correlato taxonómico; es decir, una clasificación y una ordenación sistemática, que empieza por dar un nombre al nuevo espécimen. Poseer o carecer de nombre puede ser la condición de su conservación.</p>
<p>En el periodo 2014-2022, por ejemplo, se publicaron 15 artículos científicos en revistas de alto impacto, en los cuales estuvieron involucrados docentes de la <a title="https://www.utpl.edu.ec/" href="https://www.utpl.edu.ec/" target="_blank"><em>Universidad Técnica Particular de Loja</em></a> (UTPL). En ellos se dieron a conocer los descubrimientos de 20 especies nuevas para la ciencia, es decir, una especie nueva cada 146 días.</p>
<p>Estos hallazgos se han producido en terrenos de la herpetología (13), de la botánica (cuatro), de la mastozoología (uno), de la entomología (uno) y de la paleontología (uno). En este último campo, gracias a la revelación, en el año 2020, de que una especie de<em> titanosaurio, denominado Yamanasaurus lojaensis,</em> había habitado hace 85 millones de años en la provincia de Loja. Cabe destacar que este ha sido único dinosaurio descubierto en Ecuador hasta el momento.</p>
<p>En este punto, los investigadores reflexionan sobre sus aportaciones al saber y sobre el modo más diligente de continuar estas exploraciones.</p>
<p>Según Paúl Székely, docente investigador de la UTPL, que ha participado en la descripción de 11 especies de anfibios nuevos para la ciencia, estas condiciones (de riqueza biológica) han propiciado, paradójicamente, un contexto de déficit de conocimiento.</p>
<p>En su criterio, avanzar en el hallazgo de nuevas especies “<em>es importante para saber qué hay”</em>. Esto es, sin duda, fruto de la curiosidad científica, pero, a su vez, tal revelación debe tener una función práctica y conducir a la mejor conservación de las nuevas especies descubiertas.</p>
<p>La riqueza biológica puede propiciar, paradójicamente, un déficit de conocimiento, si las nuevas especies no son nombradas y clasificadas para su conservación.</p>
<p><em>“Si hay especies que no tienen nombre, no pueden ser catalogadas ni determinados su estado de conservación ni su grado de amenaza”, afirma el investigador. Esto significa que no podrán implementarse acciones para su protección. “La supervivencia de toda una especie puede depender del nombre”</em>, enfatiza.</p>
<p><strong>El valor de la palabra</strong></p>
<p>Todo conocimiento tiene un punto de partida y comienza con un nombre, un nombre que otorgamos a un fenómeno, un concepto, una planta, una característica, una propiedad, un animal o una acción. Lo que no tiene nombre no existe en nuestra realidad percibida y, mucho menos, podrá ser parte de nuestro sistema de conocimiento.</p>
<p>Hasta el momento, se han descubierto alrededor de 1,2 millones de especies pertenecientes a los cinco reinos: <em>animal, vegetal, fungi, chromista y protozoo.</em> Cada año se describen cerca de 18 mil especies nuevas, aunque la mayoría aún resulta desconocida: se calcula que el 86 % del total de las especies todavía no ha sido hallado (ni nombrado), mientras la tasa de extinción se acelera.</p>
<p>Carl von Linneo, el padre de la taxonomía moderna (la clasificación jerárquica de seres vivos, desde niveles más amplios hasta los más exclusivos, según sus características evolutivas), decía que “<em>si ignoras el nombre de las cosas, desaparece también lo que sabes de ellas”.</em></p>
<p>Así, la descripción de una nueva especie aporta una ficha más en un puzzle del que tenemos que seguir descubriendo otras incógnitas.</p>
<p><strong>Si ignoras el nombre de las cosas, desaparece también lo que sabes de ellas</strong>, Carl von Linneo.</p>
<p>Santiago Ramón y Cajal, Premio Nobel de Medicina y Fisiología, reflexionaba sobre las aptitudes del investigador frente al descubrimiento, afirmando que <em>“el descubrimiento no es fruto de ningún talento originariamente especial, sino del sentido común, mejorado y robustecido por la educación técnica y por el hábito del meditar sobre los problemas científicos”.</em></p>
<p>En efecto, muchos descubrimientos científicos han sido fruto de un trabajo sistemático; en otros, la fortuna o casualidad han sido importantes para hallar la clave, pero, siempre, como diría Louis Pasteur, <em>“la suerte solo favorece a la mente preparada”.</em></p>
<p><strong>Multiplicidad de vidas</strong></p>
<p>Una vez dado un nombre a la especie, esta será catalogada. A partir de su pertenencia a un grupo, dentro de un catálogo sistematizado, la siguiente fase debe centrarse en conocer más detalles como el tamaño poblacional, sus necesidades, relaciones simbióticas y distribución, entre otras.</p>
<p>En Ecuador hay especies de anfibios a las que se considera microendémicas, es decir, que únicamente se encuentran en una quebrada o en una zona de una montaña, debido a las barreras entre poblaciones que surgieron con la elevación de los Andes. Estos fenómenos llevaron a procesos evolutivos diferenciados. A su vez, también se describen casos de especies ampliamente distribuidas, como sucede en las regiones Costa o Amazonía.</p>
<p>Son las dos caras de una moneda: por un lado, una biodiversidad increíble y, al mismo tiempo, figurar entre los países sudamericanos con mayor tasa de deforestación, Paúl Székely.</p>
<p>Debido a la falta de recursos económicos y humanos para la conservación, “debemos centrar esfuerzos en casos superurgentes”, advierte Székely. Esto implicaría, justamente, algunos casos de fauna microendémica que habita en un único lugar muy específico que, de modificarse, podría conllevar la extinción de toda una especie. “Aunque tenemos que ser conscientes de que esto no significa que las especies de mayor distribución no tengan también sus problemas”, matiza.</p>
<p>Se trata de dos caras de una misma moneda, en palabras del científico. Por un lado, “una biodiversidad increíble” y, al mismo tiempo, figurar “entre los países sudamericanos con mayor tasa de deforestación”. Cada día, prosigue, “con cada bosque que se destruye, desconocemos incluso lo que estamos perdiendo”. De ahí su cuestionamiento y su reivindicación: “No veo que los datos científicos se estén usando para tomar decisiones”.</p>
<p>Hay que centrar esfuerzos en casos superurgentes, como los de fauna microendémica que habita en un único lugar, sin perder de vista a las especies de mayor distribución.</p>
<p>Székely recuerda que tanto él como otros niños de su generación crecieron en un momento en el que todavía podían <em>“disfrutar de una rica biodiversidad, con abundantes mariposas y colibríes”,</em> y se lamenta de que, posiblemente, “en dos generaciones”, los niños ni siquiera los Székely conozcan. El investigador juzga esta situación como inaceptable, lo que le lleva a una pregunta que es un clamor: “¿por qué no conservar?”</p>
<p><a title="https://www.agenciasinc.es/Reportajes/La-supervivencia-de-toda-una-especie-puede-depender-del-nombre" href="https://www.agenciasinc.es/Reportajes/La-supervivencia-de-toda-una-especie-puede-depender-del-nombre" target="_blank"><strong>febrero 08/2023 (SINC)</strong></a></p>
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		<title>La línea germinal masculina es el motor de la evolución estructural del genoma</title>
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		<pubDate>Mon, 16 May 2022 05:02:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Farmacología]]></category>
		<category><![CDATA[Genética clínica]]></category>
		<category><![CDATA[células germinales]]></category>
		<category><![CDATA[especies]]></category>
		<category><![CDATA[genoma]]></category>
		<category><![CDATA[meiosis]]></category>

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		<description><![CDATA[Machos y hembras no son iguales en cuanto a su impacto en la evolución del genoma. Este hallazgo abre nuevas vías de investigación sobre el origen genético de la estructura de la secuencia total de ADN en todos los organismos, como revela un estudio publicado en Nature Communications y realizado en ratones. El análisis de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Machos y hembras no son iguales en cuanto a su impacto en la evolución del genoma. Este hallazgo abre nuevas vías de investigación sobre el origen genético de la estructura de la secuencia total de ADN en todos los organismos, como revela un estudio publicado en <a title="https://www.nature.com/articles/s41467-022-30296-6" href="https://www.nature.com/articles/s41467-022-30296-6" target="_blank"><em><strong>Nature Communications</strong></em></a> y realizado en ratones.<span id="more-104135"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-99548" title="La línea germinal masculina es el motor de la evolución estructural del genoma" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2022/01/Meiosis-esquema-150x100.jpg" alt="Meiosis (esquema)" width="191" height="127" />El análisis de los genomas de diferentes mamíferos ha mostrado que, aunque todos tienen un catálogo similar de genes, pueden estar ordenados de forma diferente y activarse y desactivarse de manera distinta. Dichos reordenamientos cromosómicos influyen en la función y regulación génica, y también contribuyen a definir la identidad de las especies, aunque hasta ahora se desconocía su origen.</p>
<p>Un estudio dirigido desde la <a title="https://www.uab.cat/" href="https://www.uab.cat/" target="_blank"><em>Universidad Autónoma de Barcelona</em></a> (<a title="https://www.uab.cat/" href="https://www.uab.cat/" target="_blank"><em>UAB</em></a>)  y la <a title="https://www.kent.ac.uk/" href="https://www.kent.ac.uk/" target="_blank"><em>Universidad de Kent</em></a> (Reino Unido) muestra que la formación de las células germinales masculinas es clave para determinar qué regiones del genoma se reorganizan dentro y entre los cromosomas durante la evolución.</p>
<p>“El objetivo principal de este estudio es entender, en último término, el origen de la biodiversidad que nos rodea. Todas las especies que habitamos el planeta compartimos genes, que pueden ordenarse de forma diferente en cada especie, en forma de cromosomas”, explica a SINC Aurora Ruiz-Herrera, investigadora del <a href="https://ibb.uab.cat/" target="_blank"><em>Instituto de Biotecnología y Biomedicina</em></a> (<a title="https://ibb.uab.cat/" href="https://ibb.uab.cat/" target="_blank"><em>IBB</em></a>) de la UAB y autora principal.</p>
<p>El objetivo principal de este estudio es entender el origen de la biodiversidad que nos rodea. Todas las especies que habitamos el planeta compartimos genes, que pueden ordenarse de forma diferente en cada una de ellas, en forma de cromosomas, Aurora Ruiz-Herrera (UAB)</p>
<p><em>“En la naturaleza, la diversidad de especies que encontramos también se ve reflejada en un número diferente de cromosomas. Los humanos, por ejemplo, poseen 46 cromosomas, pero el ratón tiene 40 o el rinoceronte se caracteriza por 86 cromosomas. Por lo tanto, existe una gran variedad de formas en las que el genoma puede empaquetarse dentro de las células”</em>, añade.</p>
<p><em>“Como todos los mamíferos compartimos un ancestro común, durante la evolución de las especies han tenido lugar reordenamientos de genes específicos en cada grupo taxonómico que pueden exponer la diversidad en número y estructura de los cromosomas que detectamos hoy en día en las especies actuales”</em>, resalta Ruiz-Herrera.</p>
<p>Y estos reordenamientos tienen lugar en la línea germinal –<em>durante la formación de los óvulos y los espermatozoides</em>– para que puedan transmitirse a las siguientes generaciones, a la descendencia. En concreto, están asociados a procesos físicos y bioquímicos específicos de las etapas finales de la producción de los gametos masculinos, una vez completadas las divisiones celulares meióticas.</p>
<p><strong>Entender la diversidad de las especies</strong></p>
<p>La secuencia total de ADN de un individuo está empaquetada en una estructura tridimensional (3D) dinámica específicamente adaptada, la cromatina, dentro del núcleo de las células. Esta disposición determina qué genes se ‘activan’ y cuáles se ‘desactivan’ en cada tipo celular y también tiene lugar en los gametos.</p>
<p>Los ovocitos y espermatozoides se generan en cualquier organismo con reproducción sexual mediante la meiosis. Este proceso implica una ronda de replicación del genoma seguida de dos divisiones celulares consecutivas con la finalidad de generar células haploides (los gametos), que llevan una sola copia de cada cromosoma.</p>
<p>Estos resultados indican que el proceso de formación de los espermatozoides es un factor importante en la evolución del genoma de las especies</p>
<p>Durante la meiosis, los genes se ‘barajan’ entre las copias cromosómicas heredadas de la madre y del padre, un proceso conocido como recombinación meiótica. Estos complejos eventos tienen lugar mientras el genoma se empaqueta de una manera altamente precisa y regulada.</p>
<p>Según explica Ruiz-Herrera, <em>“la dinámica de la remodelación de la cromatina durante la formación de los gametos masculinos es fundamental para entender qué regiones del genoma se sitúan cerca unas de otras dentro del núcleo y, por tanto, es más probable que estén implicadas en los reordenamientos cromosómicos en diferentes momentos a lo largo de la espermatogénesis”, </em></p>
<p><em>“Estos resultados indican que el proceso de formación de los espermatozoides es un factor importante en la evolución del genoma de las especies. Determinar qué regiones genómicas se ven afectadas y en qué momento durante la formación de los espermatozoides es importante para entender la diversidad de especies”</em>, afirma la investigadora.</p>
<p><strong>Estudiar en detalle la evolución del genoma</strong></p>
<p>El equipo comparó los genomas de 13 especies diferentes de roedores y descifró los reordenamientos que los distinguen. Aunque el estudio se ha realizado en roedores, la espermatogénesis es un proceso muy conservado y, por tanto, es probable que este principio se aplique a otras especies, señalan los investigadores.</p>
<p><em>“Esto ha permitido elaborar la configuración del genoma del ancestro común de estos roedores y determinar la ubicación de las regiones genómicas que participan en los reordenamientos”,</em> apunta Marta Farré, profesora de Genómica en la Facultad de Biociencias de la Universidad de Kent y codirectora del estudio.</p>
<p>Por su parte, Peter Ellis, investigador también en Kent y codirector del estudio, señala que <em>“las regiones genómicas que participan en los reordenamientos se suelen activar en las últimas etapas de la espermatogénesis, cuando las células germinales masculinas en desarrollo se denominan espermátidas. Descubrimos que los reordenamientos evolutivos que se producen en regiones genómicas se hallan físicamente cerca unas de otras en el núcleo de estas células</em>”, sostiene</p>
<p>El equipo comparó los genomas de 13 especies diferentes de roedores. Sin embargo, como la espermatogénesis es un proceso muy conservado, es probable que este principio se aplique a otras especies.</p>
<p>Además, las regiones genómicas que participan en los reordenamientos evolutivos no se encuentran asociadas con puntos calientes de recombinación meiótica, lo que indica que lo más probable es que no ocurran durante la meiosis. En cambio, se correlacionaron con la localización de daños en el ADN en etapas más avanzadas del proceso.</p>
<p><em>“Mostramos que las espermátidas conservan una ‘memoria’ de configuraciones genómicas anteriores. Hay regiones del ADN que solían formar parte de un solo cromosoma en el ancestro de los roedores, pero que ahora se encuentran en cromosomas diferentes en el genoma del ratón y, sin embargo, siguen en contacto físico dentro del núcleo de los espermatozoides en desarrollo (las espermátidas)”</em>, dice Farré.</p>
<p><strong>Diferencias entre machos y hembras</strong></p>
<p>Las espermátidas son células que se encuentran en la fase final del desarrollo de los espermatozoides, una vez finalizada la división celular, y los eventos que se producen durante este proceso son específicos de los machos. Esto implica que machos y hembras no son iguales en cuanto a su impacto en la evolución del genoma.</p>
<p><em>“De todos los reordenamientos que distinguen a un ratón de una rata, una ardilla o un conejo, la mayoría parecen haber surgido en una célula espermatozoide y no en un óvulo. Esto demuestra que la línea germinal masculina es el motor general de la evolución estructural del genoma”,</em> puntualiza Ellis.</p>
<p>Los autores proponen que los eventos diferenciales que tienen lugar durante la formación de óvulos y espermatozoides podrían explicar los resultados. Los espermatozoides sufren un proceso de compactación del ADN para adaptarse a un volumen celular muy pequeño, situado en la cabeza, algo que no ocurre en los óvulos (una célula más grande en comparación).</p>
<p>La investigación de la línea germinal puede ayudarnos a resolver este misterio: determinar qué regiones genómicas se ven afectadas, y en qué momento, durante la formación de los espermatozoides, Aurora Ruiz-Herrera (UAB)</p>
<p>Esta compactación puede provocar roturas en el ADN, que suelen repararse mediante un mecanismo capaz de generar errores. Algunos de estos errores pueden resultar en reordenamientos genómicos, lo que explicaría que el proceso de formación de los espermatozoides sea un factor crítico en la evolución del genoma de las especies.</p>
<p>Un aspecto todavía poco conocido es por qué algunas especies poseen genomas muy estables con pocos reordenamientos, mientras que otras han sufrido múltiples cambios cromosómicos. “<em>La investigación de la línea germinal puede ayudarnos a resolver este misterio: determinar qué regiones genómicas se ven afectadas, y en qué momento, durante la formación de los espermatozoides”</em>, concluye Ruiz-Herrera.</p>
<p><a title="https://www.agenciasinc.es/Noticias/La-linea-germinal-masculina-es-el-motor-de-la-evolucion-estructural-del-genoma" href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/La-linea-germinal-masculina-es-el-motor-de-la-evolucion-estructural-del-genoma" target="_blank"><strong>mayo 15/2022 (SINC)</strong></a></p>
<p><strong>Referencia:</strong></p>
<p>Álvarez-González, L., Burden, F., Doddamani, D. et al. <a title="https://www.nature.com/articles/s41467-022-30296-6" href="https://www.nature.com/articles/s41467-022-30296-6" target="_blank"><em>3D chromatin remodelling in the germ line modulates genome evolutionary plasticity</em></a>. Nat Commun 13, 2608 (2022). https://doi.org/10.1038/s41467-022-30296-</p>
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		<title>¿En qué animales podrían surgir los próximos coronavirus?</title>
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		<pubDate>Sat, 20 Feb 2021 04:03:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Murciélagos, civetas y dromedarios han estado implicados en diferentes epidemias de coronavirus. Conejos, pangolines y erizos podrían convertirse en huéspedes de nuevos virus a largo plazo, según un modelo de machine-learning que valora en qué mamíferos sería más probable que el SARS-CoV-2 se recombine con otros. Los autores señalan que no quieren crear alerta sobre [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Murciélagos, civetas y dromedarios han estado implicados en diferentes epidemias de coronavirus. Conejos, pangolines y erizos podrían convertirse en huéspedes de nuevos virus a largo plazo, según un modelo de <em>machine-learning</em> que valora en qué mamíferos sería más probable que el SARS-CoV-2 se recombine con otros. Los autores señalan que no quieren crear alerta sobre esos animales, “<em>ya que la recombinación podría no ocurrir en ellos</em>”.<span id="more-91648"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-81180 size-thumbnail" title="¿En qué animales podrían surgir los próximos coronavirus?" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2020/01/coronavirus-2019-nCoV-150x111.jpg" alt="coronavirus  2019-nCoV" width="150" height="111" />Tanto la crisis del SARS-CoV-1 en 2003 en el sudeste asiático como la del MERS-CoV en 2012 en Oriente Medio tuvieron a los virus procedentes de civetas y dromedarios de protagonistas, respectivamente. En la actual pandemia de SARS-CoV-2 se sigue sin identificar el origen animal del virus, pero la comunidad científica tiene claro que este coronavirus se asemeja al de los murciélagos.</p>
<p>Pueden aparecer nuevos coronavirus cuando dos cepas diferentes coinfectan a un animal, lo que hace que el material genético viral se reconvine, explica Maya Wardeh.</p>
<p>Aun sin conocer el origen animal de la crisis de la COVID-19 que ya ha causado 2,4 millones de muertes en todo el mundo, y que también ha afectado a mascotas y animales salvajes, un equipo de científicos sugiere que la posibilidad de que nuevos coronavirus se generen en animales silvestres y domésticos en el futuro puede haber sido subestimada.</p>
<p>Gracias a un estudio de aprendizaje automático (<em>machine-learning</em>), los investigadores, liderados por la Universidad de Liverpool en Reino Unido, buscaron las relaciones entre 411 cepas de coronavirus y 876 especies de mamíferos que podrían ser huéspedes potenciales. Los resultados, publicados en la revista <a title="https://www.nature.com/articles/s41467-020-16153-4" href="https://www.nature.com/articles/s41467-020-16153-4" target="_blank"><em><strong>Nature Communications</strong></em></a>, indican cómo podrían surgir a largo plazo cepas o especies de coronavirus completamente nuevas en las diferentes especies.</p>
<p><em>“Pueden aparecer nuevos coronavirus cuando dos cepas diferentes coinfectan a un animal, lo que hace que el material genético viral se recombine. Nuestra comprensión de cuán susceptibles son los diferentes mamíferos a los diferentes coronavirus ha sido limitada, pero el estudio podría ofrecer información sobre dónde podría ocurrir esta recombinación viral”</em>, explica a SINC Maya Wardeh, investigadora en el <a title="https://www.liverpool.ac.uk/infection-veterinary-and-ecological-sciences/" href="https://www.liverpool.ac.uk/infection-veterinary-and-ecological-sciences/" target="_blank"><em>Instituto de Infecciones, Ciencias Veterinarias y Ecológicas</em></a> de la universidad británica y autora principal del trabajo.</p>
<p>Los hallazgos sugieren que hay al menos 11 veces más asociaciones entre especies de mamíferos y cepas de coronavirus de las que se han observado hasta la fecha. Además, los científicos estimaron que existen 40 veces más especies de mamíferos que pueden infectarse con un conjunto diverso de cepas de coronavirus de lo que se conocía anteriormente.</p>
<p><em>“Dado que los coronavirus con frecuencia experimentan recombinación cuando coinfectan un huésped, y que el SARS-CoV-2 es altamente infeccioso para los humanos, la amenaza más inmediata para la salud pública es la recombinación de otros coronavirus con el SARS-CoV-2”,</em> señala Marcus Blagrove, codirector del estudio.</p>
<p><strong>Más allá de murciélagos y civetas</strong></p>
<p>El modelo muestra que el nuevo coronavirus podría <em>recombinarse</em> con otros en especies donde ya se habían observado estos virus como la civeta de las palmeras común (<em>Paradoxurus hermaphroditus)</em>, que podría ser un anfitrión potencial de 32 coronavirus diferentes, además del SARS-CoV-2. El trabajo también predice que el murciélago grande de herradura (<em>Rhinolophus ferrumequinum)</em> y el murciélago de herradura (<em>Rhinolophus affinis)</em> podrían albergar 68 y 45 nuevos coronavirus, respectivamente, incluyendo el SARS-CoV-2. A ellos se une el pangolín (Manis javanica) con 14.</p>
<p>No deseamos llamar una atención excesivamente negativa sobre esos animales, ya que la <em>recombinación</em> podría no ocurrir necesariamente en ellos, Maya Wardeh</p>
<p>Sin embargo, al identificar los huéspedes en los que la recombinación del SARS-CoV-2 podría ocurrir, los científicos indicaron que podría haber 30 veces más especies de huéspedes de las que se sabe que podrían albergar nuevos coronavirus basados en este nuevo virus.</p>
<p>Entre ellas, el trabajo destaca que el SARS-CoV-2 podría recombinarse con otros coronavirus en el murciélago amarillo asiático menor (<em>Scotophilus kuhlii)</em> –poco estudiado– del que se predice un gran número de interacciones (48). Los resultados también implican al erizo (<em>Erinaceus europaeus</em>), al conejo europeo (<em>Oryctolagus cuniculus</em>) y al gato doméstico (Felis catus) como posibles huéspedes. El erizo y el conejo ya lo fueron de otros betacoronavirus.</p>
<p>A ellos se une el chimpancé (<em>Pan troglodytes)</em> y el mono verde africano (<em>Chlorocebus aethiops</em>), así como el dromedario (<em>Camelus dromedaries</em>) y el cerdo doméstico (<em>Sus scrofa)</em>, que cuenta con el mayor número de asociaciones con otros coronavirus, según la predicción del modelo.</p>
<p><em>“Es importante señalar que la recombinación se produce durante períodos de tiempo más largos, en comparación con las mutaciones, que son fenómenos distintos. Esto significa que presenta un riesgo a medio o largo plazo”</em>, indica a SINC Wardeh. Pero a pesar de identificar probables recombinaciones <em>“no deseamos llamar una atención excesivamente negativa sobre esos animales, ya que la recombinación podría no ocurrir necesariamente en ellos”,</em> comenta.</p>
<p><strong>Mejorar la vigilancia</strong></p>
<p>El equipo de investigación abordó el problema como si fuera un rompecabezas. “Identificamos factores clave desde el lado de los mamíferos como la distancia filogenética o evolutiva para conocer huéspedes de cada coronavirus, la dieta, o el tipo de hábitat en el que vive, incluso las relaciones con huéspedes conocidos”, subraya la investigadora.</p>
<p>Desde el punto de vista del virus, los científicos usaron secuencias de genoma, su “<em>estructura secundaria”</em>, y la frecuencia (o sesgos) de las combinaciones de las bases (o letras) en el genoma del virus. El último lado del puzle fueron las complejas conexiones que ya existían entre coronavirus y mamíferos.</p>
<p>En la actualidad, estamos trabajando para incluir a las aves, para poder estimar mejor el potencial de recombinación con estos virus, Maya Wardeh.</p>
<p><em>“Una vez que identificamos esos factores, los cuantificamos produciendo una probabilidad para cada posible combinación entre virus y huésped, y luego finalmente combinamos esas puntuaciones usando un “algoritmo de conjunto”, para producir predicciones finales”</em>, indica Wardeh.</p>
<p>Sin embargo, existen ciertas limitaciones en el estudio porque solo se incluyeron los coronavirus de los que tenía acceso al genoma completo. <em>“Nuestros resultados se basan en datos limitados sobre genomas de coronavirus, las especies de huéspedes conocidas y las asociaciones entre virus y huéspedes. Existen sesgos de estudio para ciertas especies animales, que presentan incertidumbre en las predicciones”</em>, sugiere la investigadora.</p>
<p>En este sentido, la científica explica que aún no se ha podido incluir a las aves en sus análisis. “<em>Muchas de ellas albergan gammacoronavirus y los comparten con algunos mamíferos. En la actualidad, estamos trabajando para incluir a las aves, para poder estimar mejor el potencial de recombinación con estos virus”</em>, asevera Wardeh.</p>
<p>Con los resultados ya obtenidos, el equipo indica que el trabajo podría ayudar a dirigir los programas de vigilancia para descubrir cepas futuras de coronavirus antes de que se propaguen a los humanos, <em>“lo que nos da una ventaja para combatirlas”</em>, dice a SINC la científica. El estudio permite así priorizar sobre las especies con mayores probabilidades de convertirse en huéspedes.</p>
<p>El paso siguiente a la investigación será añadir una estimación geográfica. “<em>Esto permitirá considerar dónde –dentro del área de distribución geográfica– una especie huésped está en mayor riesgo y, por lo tanto, centrará la vigilancia en ambos aspectos, el qué y el dónde”</em>, concluye.</p>
<p><a title="https://www.agenciasinc.es/Noticias/En-que-animales-podrian-surgir-los-proximos-coronavirus" href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/En-que-animales-podrian-surgir-los-proximos-coronavirus" target="_blank"><strong>febrero 19/2021 (SINC)</strong></a></p>
<p><strong>Referencia:</strong></p>
<p>Wardeh M., et al. “<a title="https://www.nature.com/articles/s41467-020-16153-4" href="https://www.nature.com/articles/s41467-020-16153-4" target="_blank"><em>Predicting mammalian hosts in which novel coronaviruses can be generated</em></a>” Nature Communications. https://doi.org/10.1038/s41467-021-21034-5</p>
<p><strong>Nota:</strong></p>
<p><a title="https://dle.rae.es/recombinaci%C3%B3n" href="https://dle.rae.es/recombinaci%C3%B3n" target="_blank"><em>Recombinación</em></a>;  De re- y combinación.</p>
<p>Biología. Es el proceso de redistribución de los genes en la descendencia, que presenta en consecuencia caracteres distintos a los de sus progenitores.</p>
<p><a title="https://dle.rae.es/recombinaci%C3%B3n" href="https://dle.rae.es/recombinaci%C3%B3n" target="_blank"><strong>Fuente: RAE</strong></a></p>
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		<title>La velocidad de acortamiento de los telómeros predice la longevidad de las especies</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Jul 2019 04:03:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Genética clínica]]></category>
		<category><![CDATA[animales]]></category>
		<category><![CDATA[especies]]></category>
		<category><![CDATA[longevidad]]></category>
		<category><![CDATA[telómeros]]></category>
		<category><![CDATA[vida]]></category>

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		<description><![CDATA[La comparación de telómeros de cabras, delfines, gaviotas, renos, buitres, flamencos, elefantes, ratones y humanos revela que las especies cuyos telómeros se acortan más rápido viven menos tiempo. Los autores consideran que han encontrado un patrón universal que explica la duración de la vida. La comparación de telómeros de cabras, delfines, gaviotas, renos, buitres, flamencos, elefantes, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La comparación de telómeros de cabras, delfines, gaviotas, renos, buitres, flamencos, elefantes, ratones y humanos revela que las especies cuyos telómeros se acortan más rápido viven menos tiempo. Los autores consideran que han encontrado un patrón universal que explica la duración de la vida.<span id="more-76991"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-65606 size-thumbnail" title="La velocidad de acortamiento de los telómeros predice la longevidad de las especies" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2018/03/longitud-de-telómeros-150x150.png" alt="longitud de telómeros" width="150" height="150" />La comparación de telómeros de cabras, delfines, gaviotas, renos, buitres, flamencos, elefantes, ratones y humanos revela que las especies cuyos telómeros se acortan más rápido viven menos tiempo. Los autores consideran que han encontrado un patrón universal que explica la duración de la vida.</p>
<p>Un flamenco vive 40 años; una persona, 90. Un ratón, dos años; un elefante, 60. Pero, ¿qué determina la longevidad? Tras analizar nueve especies de mamíferos y aves, científicos del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) han descubierto una relación muy clara entre lo que vive cada una y la velocidad a la que se acortan sus telómeros, las estructuras que protegen los genes en los cromosomas.</p>
<p>La relación se expresa con una ecuación matemática, una fórmula capaz de predecir con exactitud la longevidad de especie. El trabajo ha sido realizado en colaboración con el Zoo Aquarium de Madrid y la Universidad de Barcelona.</p>
<p>El ritmo de acortamiento de los telómeros es un potente predictor de la duración de la vida de las especies</p>
<p>“<em>El ritmo de acortamiento de los telómeros es un potente predictor de la duración de la vida de las especies</em>”, escriben los autores en la revista <a title="https://www.pnas.org/cgi/doi/10.1073/pnas.1902452116" href="https://www.pnas.org/cgi/doi/10.1073/pnas.1902452116" target="_blank"><em>Proceedings of the National Academy of Sciences</em></a> (<a title="https://www.pnas.org/cgi/doi/10.1073/pnas.1902452116" href="https://www.pnas.org/cgi/doi/10.1073/pnas.1902452116" target="_blank"><em>PNAS</em></a>).</p>
<p>El estudio compara los telómeros de ratones, cabras, delfines, gaviotas, renos, buitres, flamencos, elefantes y humanos, y revela que las especies cuyos telómeros se acortan más rápido viven menos.</p>
<p>La relación se ajusta a un tipo determinado de curva matemática –una power law o curva potencial– que también se da en otros procesos: el crecimiento poblacional, el tamaño de las ciudades, la extinción de especies, la masa corporal y los ingresos individuales, entre otros.</p>
<p>Para Maria Blasco, jefa del Grupo de Telómeros y Telomerasa del CNIO y directora del trabajo, el que haya una relación tan clara entre velocidad de acortamiento de los telómeros y longevidad apunta a que “<em>hemos hallado un patrón universal, un fenómeno de la biología que explica la duración de la vida de las especies, y que merece más investigación</em>”.</p>
<p>La clave: la rapidez del acortamiento<br />
En el caso de la relación entre acortamiento telomérico y longevidad de especies, la curva hallada por los investigadores del CNIO encaja muy bien con los datos. De hecho, “<em>la ecuación puede usarse para predecir la longevidad de las especies partiendo únicamente del ritmo de acortamiento de los telómeros</em>”, escriben los autores. El ajuste es mejor cuando se usa la longevidad media de la especie –79 años, en el caso de los humanos–, en vez de la máxima -–los 122 años documentados que vivió la francesa Jeanne Calment.</p>
<p>Las medidas se hicieron en muestras de sangre de varios individuos de nueve especies</p>
<p>Hace tiempo que se sabe, gracias en gran parte al trabajo del grupo de Blasco, que los telómeros están en el origen del envejecimiento del organismo. Los telómeros integran los extremos de los cromosomas, dentro del núcleo de la célula; su función es proteger los genes. Sin embargo, cada vez que las células se multiplican para reparar daños sus telómeros se hacen un poco más cortos.</p>
<p>A lo largo de la vida puede ocurrir que los telómeros se acorten demasiado, y no se puedan regenerar más. Cuando eso sucede la célula deja de funcionar normalmente. No obstante, hasta ahora no se había encontrado relación entre los telómeros de cada especie y su longevidad. Hay especies con telómeros muy largos que viven poco, y viceversa.</p>
<p>Los investigadores decidieron comparar no la longitud absoluta de los telómeros, sino su velocidad de acortamiento. Es el primer estudio a gran escala que compara este parámetro, muy variable entre especies: los telómeros humanos pierden de media unos 70 pares de bases –los ladrillos del material genético– al año, mientras que los de los ratones, unos 7 000 pares de bases.</p>
<p>Para Kurt Whittemore, primer firmante, este trabajo confirma que los telómeros tienen un papel importante en el envejecimiento: “<em>Hay gente que lo duda, pero nosotros demostramos que lo importante no es el tamaño inicial sino el ritmo de acortamiento, un parámetro que predice la longevidad de especie con un alto grado de precisión</em>”.</p>
<p>Mejor predictor que tamaño corporal o ritmo cardíaco<br />
Las medidas se hicieron en muestras de sangre de varios individuos de nueve especies, la mayoría del Zoo Aquarium de Madrid. Las muestras de las gaviotas de Audouin proceden de una colonia salvaje en el Delta del Ebro y se han analizado en colaboración con la Universidad de Barcelona. Los investigadores midieron los telómeros en los glóbulos blancos de individuos de distintas edades, en cada especie.</p>
<p>Se estudiaron, en concreto: nueve delfines de entre 8,6 y 50,1 años de edad; 15 cabras de entre 0,8 y 10,1 años; ocho renos de 1,4 a 10,5 años; 15 flamencos de entre 0,8 y 50,1 años; 6 buitres de entre 8,1 y 21,4 años; cuatro elefantes de Sumatra de entre 6,1 a 24,7 años; gaviotas -anilladas- de entre 0 y 24 años; y 7 ratones de entre 1,4 y 2,6 años.</p>
<p>Un flamenco vive 40 años; una persona, 90. Un ratón, dos años; un elefante, 60</p>
<p>La edad de las gaviotas se determinó a partir de las anillas que se colocan cuando son pollos, y que permiten la identificación de los individuos a lo largo de su vida. En colaboración con el equipo veterinario del Zoo de Madrid y en algunas especies, como elefantes y delfines, a través de los entrenamientos médicos que permiten la colaboración de los animales de forma voluntaria en sus chequeos veterinarios, se tomaron muestras de sangre haciéndolo coincidir con sus analíticas rutinarias de seguimiento de su estado de salud.</p>
<p>Los resultados indican que la velocidad de acortamiento de los telómeros predice la longevidad de especies mucho mejor que otros parámetros considerados hasta ahora, como el peso corporal –en general las especies más pequeñas tienden a vivir menos tiempo– o el ritmo cardíaco. Uno de los pasos obligados ahora será estudiar especies muy longevas para su tamaño, como la rata topo desnuda o el murciélago.</p>
<p>En cualquier caso, “<em>estos resultados apoyan la idea de que el acortamiento crítico de los telómeros y la consiguiente aparición de daño en el ADN telomérico y de la senescencia celular es un factor determinante de la duración de la vida de las especies</em>”, escriben los autores en PNAS.</p>
<p><a title="https://www.agenciasinc.es/Noticias/La-velocidad-de-acortamiento-de-los-telomeros-predice-la-longevidad-de-las-especies" href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/La-velocidad-de-acortamiento-de-los-telomeros-predice-la-longevidad-de-las-especies" target="_blank"><strong>julio 18/ 2019 (SINC)</strong></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Referencia bibliográfica:</strong></p>
<p>Kurt Whittemore, Elsa Vera, Eva Martínez-Nevado, Carola Sanpera, Maria A. Blasco. <a title="https://www.pnas.org/cgi/doi/10.1073/pnas.1902452116" href="https://www.pnas.org/cgi/doi/10.1073/pnas.1902452116" target="_blank"><em>Telomere shortening rate predicts species lifespan</em></a>. PNAS, 2019. DOI: https://www.pnas.org/cgi/doi/10.1073/pnas.1902452116</p>
<p>El trabajo ha recibido financiación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, el Instituto de Salud Carlos III y la Fundación Botín y Banco Santander a través de Santander Universidades.</p>
<p>&nbsp;</p>
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