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	<title>Servicio de noticias en salud Al Día &#187; defensas</title>
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	<description>Editora principal - Especialista en Información  &#124;  Dpto. Fuentes y Servicios de Información, Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas, Ministerio de Salud Pública &#124; Calle 27 No. 110 e M y N. Plaza de la Revolución, Ciudad de La Habana, CP 10 400 Cuba &#124; Telefs: (537) 8383316 al 20, Horario de atención: lunes a viernes, de 8:00 a.m. a 4:30 p.m.</description>
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		<title>La infección por coronavirus genera linfocitos B de memoria que mejoran con el tiempo</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Feb 2021 04:04:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
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		<description><![CDATA[Una de las preguntas clave de la pandemia es saber el tipo de inmunidad que genera el virus y el tiempo que se mantiene. Hay noticias positivas. La infección produce linfocitos B de memoria que no disminuyen seis meses después. Además, evolucionan. Los anticuerpos que producen tienden a ser más potentes y versátiles, y podrían [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Una de las preguntas clave de la pandemia es saber el tipo de inmunidad que genera el virus y el tiempo que se mantiene. Hay noticias positivas. La infección produce linfocitos B de memoria que no disminuyen seis meses después. Además, evolucionan. Los anticuerpos que producen tienden a ser más potentes y versátiles, y podrían ser más eficaces contra nuevas variantes.<span id="more-91389"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-83394 size-thumbnail" title="La infección por coronavirus genera linfocitos B de memoria que mejoran con el tiempo" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2020/04/coronavirus-150x129.jpg" alt="coronavirus" width="150" height="129" />El paisaje de las defensas contra la COVID va completándose prácticamente en directo. Ahora ha aparecido una nueva pieza del puzle, y son buenas noticias. Un trabajo publicado en la revista <a title="https://www.nature.com/articles/s41586-021-03207-w#Sec31" href="https://www.nature.com/articles/s41586-021-03207-w#Sec31" target="_blank"><em><strong>Nature</strong></em></a> muestra que la infección no solo genera anticuerpos que duran al menos unos meses, sino también linfocitos B de memoria, células capaces de volver a producirlos ante un nuevo encuentro con el virus.</p>
<p>Las noticias son buenas y, al mismo tiempo, también sorprendentes. A los seis meses de la infección estos linfocitos no disminuyen, incluso pueden aumentar. Además, los anticuerpos que generan tienden a ser de mejor calidad. Algunos tienen más potencia, presentan más variedad en general y parecen ser más eficaces contra algunas variantes del coronavirus.</p>
<p>Es decir, no solo esperan, sino que evolucionan. Trabajan en la sombra.</p>
<p><strong>Un paso más allá</strong></p>
<p><em>“Hemos visto muchos estudios sobre recuentos de anticuerpos y similares en estos últimos tiempos, pero este va a un nivel más profundo y observa a las células B de memoria reales”</em>, escribe el químico Derek Lowe en su blog de la revista <a title="https://blogs.sciencemag.org/pipeline/archives/2021/01/19/memory-b-cells-infection-and-vaccination" href="https://blogs.sciencemag.org/pipeline/archives/2021/01/19/memory-b-cells-infection-and-vaccination" target="_blank"><em><strong>Science</strong></em></a><em><strong>.</strong></em></p>
<p><em> “Se trata de un trabajo muy completo y muy bien hecho que va un paso más allá y añade aún más información a algo que ya íbamos teniendo claro”,</em> resume Marcos López Hoyos, jefe del Servicio de Inmunología del Hospital Marqués de Valdecilla y presidente de la Sociedad Española de Inmunología, “<em>y es que una vez pasada la infección permanecemos al menos un buen tiempo protegidos frente a ella”.</em></p>
<p>Los investigadores analizaron la sangre de 87 pacientes que habían superado la COVID-19. Las muestras habían sido tomadas unos 40 días después del inicio de los síntomas, pero también seis meses después, aprovechando una visita de seguimiento.</p>
<p><em>Se trata de un trabajo muy completo y muy bien hecho que va un paso más allá y añade aún más información a algo que ya íbamos teniendo claro</em>, expresa Marcos López Hoyos</p>
<p>Aunque hemos visto muchos estudios sobre recuentos de anticuerpos, este comienza también analizándolos. Seguían presentes, pero su cantidad se redujo con el tiempo,como <a title="https://immunology.sciencemag.org/content/5/52/eabe0367" href="https://immunology.sciencemag.org/content/5/52/eabe0367" target="_blank"><em>otros trabajos</em></a><em> , </em>ya habían visto, y el poder de neutralización del virus se redujo hasta una quinta parte de la inicial. Sin embargo, <em>“lo que nos interesa especialmente a los inmunólogos”,</em> afirma López Hoyos, <em>“no son tanto los anticuerpos como saber si se desarrollan células de memoria”.</em></p>
<p>Los anticuerpos presentes en la sangre son proteínas que se producen durante la infección o en el tiempo inmediatamente posterior a ella y luego suelen ir disminuyendo, mientras que las células de memoria son linfocitos T o B capaces de reconocer al virus si este vuelve a presentarse. Aunque no actúen de forma tan inmediata como los anticuerpos circulantes, sí pueden montar una respuesta rápida y potente contra él.</p>
<p>Los linfocitos T actúan contra el virus cuando este ha entrado en las células, protagonizan la llamada inmunidad celular. Se sabía ya que el <a title="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32979941/" href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32979941/" target="_blank"><em>nuevo coronavirus los genera</em></a>, y que pueden durar al menos unos meses. Lo que no se sabía bien, <a href="https://immunology.sciencemag.org/content/5/54/eabf8891" target="_blank"><em>aunque ya había algunas evidencias</em></a> era si se producían linfocitos B de memoria capaces de producir nuevos anticuerpos, <em>“anticuerpos de los buenos, además”,</em> precisa López Hoyos.</p>
<p>Ahora se sabe mejor. No solo se producían, sino que su cantidad no disminuía a los seis meses. <em>“En promedio, el número de estos linfocitos que producen anticuerpos contra el talón de Aquiles del virus (la parte por la que se une a nuestras células),  se mantuvo igual. Eso son buenas noticias porque son los que necesitas si te encuentras al virus de nuevo”</em>, dice Christian Gabler, investigador de la Universidad Rockefeller, en Nueva York, y primer firmante del artículo.</p>
<p>Además, otro trabajo publicado en <em><strong><a href="https://science.sciencemag.org/content/early/2021/01/06/science.abf4063/tab-pdf" target="_blank">Science</a>, </strong></em>casi en paralelo lo confirmaba: mientras que los linfocitos T disminuían de tres a cinco meses después, los B no solo no se reducían, sino que incluso aumentaban con el tiempo.</p>
<p>El siguiente paso fue estudiar estas células más de cerca, y entonces llegaron sorpresas.</p>
<p><strong>Linfocitos que evolucionan… y mejoran</strong></p>
<p>Hay un término en la jerga inmunitaria llamado “<em>hipermutación somática</em>”. Significa, básicamente, que los linfocitos tienen permiso para mutar, para cambiar. Si todos tuvieran el mismo ADN fabricarían siempre el mismo anticuerpo, y eso los haría inservibles ante tanta y tan variadas amenazas. Para evitarlo, los linfocitos activados se relajan y permiten muchos más cambios de los habituales en la zona que fabrica los anticuerpos. Luego, de entre todo el abanico, se seleccionan los mejores.</p>
<p>Esto suele suceder solo durante la infección aguda, pero los investigadores vieron que el número de mutaciones acumuladas era mayor a los seis meses que un mes después de la infección. Las defensas habían evolucionado con el tiempo y el abanico protector se había hecho mayor.</p>
<p><em>“Nos sorprendió”,</em> reconoce Michel Nussenzweig, responsable principal de la investigación. <em>“Es algo que suele suceder en infecciones crónicas como con el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) o virus herpes, en las que el virus persiste en el cuerpo. Pero no esperábamos verlo en este coronavirus, que se piensa que desaparece del organismo una vez la infección se ha resuelto”.</em></p>
<p>Los investigadores analizaron el comportamiento de varios de estos anticuerpos. Algunos se mostraban más potentes que los iniciales contra ciertas regiones del virus, habían mejorado. Además, como había mayor variedad, probaron si las defensas a los seis meses eran realmente más amplias, si podían ser eficaces contra variantes del virus que han aparecido con el tiempo y que parecen escapar más fácilmente, aunque de forma parcial, a la inmunidad. Esas que amenazan con cambiar la pregunta cuando parecía que ya teníamos las respuestas.</p>
<p>También hubo buenas noticias: mientras que regiones concretas de muchas variantes no eran reconocidas por los anticuerpos iniciales, sí lo hacían por algunos de los nuevos.</p>
<p>Los resultados también tienen matices. El diseño de los experimentos no permite saber cuántas de estas personas habían desarrollado defensas contra las variantes. Además, se realizaron antes de que surgieran las que más preocupan ahora, como la inglesa y la sudafricana, por lo que no fueron analizadas. Y, <em>“aunque las técnicas empleadas son las que hay que hacer en el laboratorio, no podemos conocer su comportamiento exacto en la vida real”</em>, apunta López Hoyos, quien reconoce en cualquier caso que los resultados<em> “son alentadores”.</em></p>
<p><strong>Los experimentos se realizaron antes de que surgieran las variantes que más preocupan ahora, como la inglesa y la sudafricana, por lo que no fueron analizadas</strong></p>
<p>A falta de conocer el alcance, parece demostrado que las defensas generan un repertorio con memoria y mayor flexibilidad, que parecen entrenarse con el tiempo. La pregunta que surge a continuación es evidente: si esto sucede tras la infección, <em>¿ocurre también con las vacunas?</em> “No lo sabemos. Es algo que habrá que estudiar”, reconoce el inmunólogo. “Por el tipo de respuesta que producen, sería lógico pensar que sí”.</p>
<p><strong>En los intestinos</strong></p>
<p>Había una última incógnita en el trabajo. Si el comportamiento de la inmunidad contra el coronavirus es propio de una infección crónica, de un encuentro continuado con el agresor, <em>¿podría ser que quedaran restos del virus en algunos lugares del cuerpo una vez resuelta la infección?</em></p>
<p>Saurabh Mehandru es un médico del aparato digestivo, excompañero de los autores del artículo en la Universidad Rockefeller y actualmente en el hospital Mount Sinai de Nueva York. Ahora volvieron a contactar con él. Mehandru había estado examinando biopsias del intestino de pacientes que se habían recuperado de la infección unos tres meses antes. Como el virus puede invadir también las células intestinales, era un buen recurso para ver si podría seguir presente allí.</p>
<p>De las catorce muestras que había recogido, hasta en siete de ellas encontraron fragmentos de ADN o proteínas del virus.</p>
<p><em>“Lo más probable es que esa presencia no tenga relevancia clínica”, afirma López Hoyos. Aunque falta la confirmación exacta se piensa que son restos sin capacidad infectiva. “Incluso los casos de COVID persistente parecen más asociados con la inflamación generada que con la posible presencia del virus. Pero desde luego sí que podría estar influyendo y promoviendo la evolución de las defensas”.</em></p>
<p>En general, para López Hoyos <em>“este es un estudio de los que nos gusta a los inmunólogos. Es una prueba más de que este coronavirus provoca respuestas robustas que se mantienen al menos durante meses. Y que, incluso, pueden mejorar con el tiempo. En mi opinión, es un argumento más para priorizar la vacunación en aquellas personas que no han pasado la infección”.</em></p>
<p>El final del artículo es también contundente, y dice así:<em> “El hecho de que los linfocitos B de memoria no solo no disminuyan después de 6 meses, sino que continúen evolucionando, sugiere fuertemente que los individuos que han superado la infección con el SARS-CoV-2 pueden montar una respuesta rápida y efectiva frente a una nueva exposición”.</em></p>
<p>Para Michel Nussenzweig, “<em>es una noticia realmente emocionante”</em>.</p>
<p><a href="https://www.agenciasinc.es/Reportajes/La-infeccion-por-coronavirus-genera-linfocitos-B-de-memoria-que-mejoran-con-el-tiempo" target="_blank"><strong>febrero 09/2021 (SINC)</strong></a></p>
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		<title>A mayor carga de trabajo, mayor es la mortalidad por coronavirus</title>
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		<pubDate>Sun, 08 Mar 2020 04:01:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[La expansión del coronavirus al resto de Asia, Europa y América ha modificado las tasas de letalidad del virus. De ahí que entre las investigaciones que están en marcha sobre el Covid-19 se trate no solo de hallar una vacuna, sino de encontrar la razón a las diferentes tasas de letalidad. Así, un equipo de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La expansión del coronavirus al resto de Asia, Europa y América ha modificado las tasas de letalidad del virus. De ahí que entre las investigaciones que están en marcha sobre el Covid-19 se trate no solo de hallar una vacuna, sino de encontrar la razón a las diferentes tasas de letalidad.<span id="more-82198"></span> <img class="alignleft wp-image-82138 size-thumbnail" title="A mayor carga de trabajo, mayor es la mortalidad por coronavirus." src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2020/03/coronavirus-2-150x84.jpg" alt="coronavirus 2" width="150" height="84" />Así, un equipo de investigadores chinos con participación de los Países Bajos ha puesto de manifiesto que el aumento en la mortalidad está relacionado con una peor atención sanitaria.</p>
<p>Postulamos que es probable que esto esté relacionado con la rápida escalada en el número de infecciones alrededor del epicentro del brote, señala el artículo, publicado en <a title="https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(20)30468-2/fulltext" href="https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(20)30468-2/fulltext" target="_blank"><em><strong>The Lancet</strong></em></a>. Así, a mayor volumen de casos, menores recursos sanitarios, lo que haría aumentar la mortalidad.</p>
<p>Los investigadores han planteado esta hipótesis para explicar las «<em>claras disparidades</em>» entre las tasas de mortalidad, que oscilan entre más del 3 por ciento en Wuhan y las diferentes regiones de Hubei (la ciudad y la provincia en las que se originó el virus) que es «<em>aproximadamente 2,9 por ciento en promedio</em>» y otras provincias de China, «<em>aproximadamente 0,7 por ciento de media</em>«.</p>
<p><strong>La mortalidad está correlacionada con la carga de atención de la salud</strong></p>
<p>Si suponemos que los niveles promedio de atención médica son similares en toda China, un mayor número de infecciones en una población dada puede considerarse un indicador indirecto de una mayor carga de atención médica, explican los autores del artículo.</p>
<p><strong>Disparidades</strong></p>
<p>Así, el estudio «<em>sugiere que la mortalidad está correlacionada con la carga de atención de la salud</em>«, puesto que <em>«en realidad, existen importantes disparidades regionales en la disponibilidad y accesibilidad de los recursos de atención médica en China</em>«.</p>
<p>Dichas disparidades podrían explicar en parte las bajas tasas de mortalidad, a pesar del alto número de casos, en las provincias costeras del sudeste más desarrolladas, como Zhejiang (0 muertes entre 1 171 casos confirmados) y Guangdong (cuatro muertes entre 1 322 casos, apuntan.</p>
<p>Por ello, en opinión de los investigadores el gobierno chino se ha dado cuenta de los obstáculos logísticos asociados con los suministros médicos en el epicentro del brote, y se ha esforzado por acelerar las entregas, movilizar las fuerzas médicas grandes y fuertes del país y construir rápidamente nuevas instalaciones médicas locales. Así, el gobierno considera que estas medidas son esenciales para controlar la epidemia, proteger a los trabajadores de la salud en primera línea y mitigar la gravedad de los resultados de los pacientes.</p>
<p><a href="https://www.redaccionmedica.com/secciones/medicina-interna/a-mayor-carga-de-trabajo-mayor-es-la-mortalidad-por-coronavirus-9444" target="_blank"><strong>marzo 06/2020 (Redacción Médica)</strong></a></p>
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