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	<title>Servicio de noticias en salud Al Día &#187; comida chatarra</title>
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	<description>Editora principal - Especialista en Información  &#124;  Dpto. Fuentes y Servicios de Información, Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas, Ministerio de Salud Pública &#124; Calle 27 No. 110 e M y N. Plaza de la Revolución, Ciudad de La Habana, CP 10 400 Cuba &#124; Telefs: (537) 8383316 al 20, Horario de atención: lunes a viernes, de 8:00 a.m. a 4:30 p.m.</description>
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		<title>Vinculan consumo de alimentos ultraprocesados con deterioro cognitivo</title>
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		<pubDate>Thu, 30 May 2024 10:55:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Carlos Alberto Santamaría González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Demencia]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedades del sistema nervioso]]></category>
		<category><![CDATA[Medicina familiar y comunitaria]]></category>
		<category><![CDATA[Nutrición]]></category>
		<category><![CDATA[Psiquiatría]]></category>
		<category><![CDATA[comida chatarra]]></category>
		<category><![CDATA[deterioro cognitivo]]></category>
		<category><![CDATA[prevención]]></category>

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		<description><![CDATA[Las personas que consumen más alimentos ultraprocesados, como refrescos, papas fritas y galletas, pueden tener mayor riesgo de padecer problemas cognitivos y de sufrir un derrame cerebral, publicó la revista Neurology. Investigadores del Hospital General de Massachusetts, Estados Unidos, observaron a 30 239 personas de 45 años o más que se identificaron como blancas o [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2024/05/alimentos-ultraprocesados-1-pl-200-45.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-115657" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2024/05/alimentos-ultraprocesados-1-pl-200-45.jpg" alt="Imagen: Prensa Latina." width="200" height="133" /></a>Las personas que consumen más alimentos ultraprocesados, como refrescos, papas fritas y galletas, pueden tener mayor riesgo de padecer problemas cognitivos y de sufrir un derrame cerebral, <a href="https://www.neurology.org/doi/10.1212/WNL.0000000000209432" target="_blank">publicó</a> la revista <a href="https://www.neurology.org/" target="_blank"><em>Neurology</em></a>.</p>
<p>Investigadores del Hospital General de Massachusetts, Estados Unidos, observaron a 30 239 personas de 45 años o más que se identificaron como blancas o negras, a quienes se dio seguimiento por 11 años.</p>
<p>Del total de participantes, los especialistas examinaron a 14 175 personas por deterioro cognitivo y a 20 243 por accidente cerebrovascular, todos sin antecedentes de estas enfermedades.</p>
<p>Al finalizar el estudio, a 768 personas se les diagnosticó deterioro cognitivo y 1 108 sufrieron ictus.</p>
<p>En el grupo cognitivo, las personas que desarrollaron problemas consumieron el 25,8 por ciento de su dieta en alimentos ultraprocesados.</p>
<p>Después de ajustar por edad, sexo, presión arterial alta y otros factores que podrían afectar el riesgo de demencia, los investigadores encontraron que un aumento del 10 % en la cantidad de alimentos ultraprocesados consumidos se asociaba con un riesgo 16 % mayor de deterioro cognitivo.</p>
<p>También descubrieron que comer más alimentos sin procesar o mínimamente procesados estaba relacionado con un 12 % menos de riesgo de deterioro cognitivo.</p>
<p>En el grupo de accidente cerebrovascular, las personas que sufrieron uno durante el estudio consumieron el 25,4 % de su dieta en alimentos ultraprocesados.</p>
<p>Así los expertos encontraron que una mayor ingesta de alimentos ultraprocesados se relacionó con un aumento del 8 % en el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular, mientras que una mayor ingesta de alimentos no procesados, o mínimamente procesados, se relacionó con una disminución del 9 % del riesgo de sufrir ictus.</p>
<p>Los autores concluyeron que los resultados confirman que un mayor consumo de alimentos ultraprocesados se asociaba con un riesgo más elevado de accidente cerebrovascular y deterioro cognitivo, y que la asociación entre estos alimentos y el accidente cerebrovascular fue mayor entre los participantes de raza negra.</p>
<p><strong>28 mayo 2024|Fuente: <a href="https://www.prensa-latina.cu/" target="_blank">Prensa Latina</a> |Tomado de |<a href="https://www.prensa-latina.cu/2024/05/28/vinculan-consumo-de-alimentos-ultraprocesados-con-deterioro-cognitivo/" target="_blank">Noticia</a></strong></p>
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		<title>La mala alimentación es un factor de riesgo de alzhéimer o párkinson en ratas diabéticas</title>
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		<pubDate>Tue, 05 May 2015 06:05:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Enfermedades neurodegenerativas]]></category>
		<category><![CDATA[ESPECIALIDADES]]></category>
		<category><![CDATA[Fisiología]]></category>
		<category><![CDATA[Nutrición]]></category>
		<category><![CDATA[comida chatarra]]></category>
		<category><![CDATA[desorden metabólico corporal]]></category>
		<category><![CDATA[diabetes tipo II]]></category>
		<category><![CDATA[prevención]]></category>
		<category><![CDATA[triglicéridos]]></category>

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		<description><![CDATA[Durante varios años un investigador se dedicó en su laboratorio a alimentar a roedores con un alto contenido calórico y concentraciones de glucosa, lo que les provocó diabetes, y al evaluar científicamente qué ocurría en los animales observó que “la diabetes y una mala ingesta constituye un factor de riesgo a desarrollar alzheimer o párkinson”, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Durante varios años un investigador se dedicó en su laboratorio a alimentar a roedores con un alto contenido calórico y concentraciones de glucosa, lo que les provocó diabetes, y al evaluar científicamente qué ocurría en los animales observó que “la diabetes y una mala ingesta constituye un factor de riesgo a desarrollar alzheimer o párkinson”, advierte Samuel Treviño Mora de la Benemérita Universidad de Puebla (BUAP), en México.</p>
<p style="text-align: justify"><span id="more-41605"></span></p>
<p style="text-align: justify">El científico de la Facultad de Ciencias Químicas (FCQ) reproduce el consumo humano en modelos biológicos con diferentes condiciones genéticas. Alimenta a los animales con un alto contenido calórico, después analiza el desorden metabólico corporal, triglicéridos, resistencia a insulina, desarrollo de obesidad y sobrepeso, lo que se desencadena en diabetes tipo II.</p>
<p style="text-align: justify">Al medir los efectos a nivel cerebral el análisis determinó la existencia de una inflamación y neurodegeneración en el hipocampo y la corteza cerebral, zonas importantes para el funcionamiento adecuado de la memoria de corto y largo plazo. “Con una dieta basada en alto contenido de carbohidratos se producen condiciones neurodegenerativas asociadas a patologías como alzheimer y párkinson”, menciona Treviño Mora.</p>
<p style="text-align: justify">“La alimentación de los mexicanos está basada en altos contenidos calóricos, comida chatarra y la mala implementación de alimentos que creemos que son sanos como el consumo de grandes cantidades de cereales, bebidas con altas porciones de sacarosa o alimentos light que contienen fructosa como parte del edulcorante”.</p>
<p style="text-align: justify">El modelo animal permite hacer condiciones de predicción. Un mes del roedor equivale en promedio a siete años de un humano. En una persona tan sólo en un periodo de siete a 14 años se crea degeneración neuronal y una inflamación crónica que afecta el desarrollo de los procesos cognitivos.</p>
<p style="text-align: justify">Un niño que crece con sobrepeso u obesidad cuando llega a la adolescencia puede comenzar a desarrollar diabetes y si no se regula esta condición, es probable generar daños cerebrales; lo misma pasa con un adulto, si mantiene una mala alimentación a los 30 años podría tener estas mismas características y reducir sus condiciones laborales de productividad en muy corto tiempo.</p>
<p style="text-align: justify">“Estamos hablando de una agresión desde la infancia que provoca un envejecimiento prematuro del cerebro, observando características patológicas similares a lo observado en pacientes de 70 a 80 años, y que actualmente se presentan entre 50 y 60”, precisa Treviño Mora.</p>
<p style="text-align: justify">Añade que una obesidad desde la infancia podría tener una asociación directa con el mal aprendizaje y consolidación de la información, así como problemas en retención, generación de conocimientos, y a largo plazo tienen eventualidades de alzheimer.</p>
<p style="text-align: justify">Las dietas basadas en carbohidratos alteran las condiciones de regulación cerebral de las personas; consumo (orexigenis) y falta de apetito (anorexigenis), cuando no se tiene un balance energético se comienza a perder esta regulación y generan patologías como el alzheimer.</p>
<p style="text-align: justify"> </p>
<p style="text-align: justify">Samuel Treviño Mora también trabaja en la creación de un dispositivo para celular que mide los niveles de glucosa sin necesidad de una muestra de sangre. Para ello desarrolla sensores que registran el voltaje creado por el flujo de glucosa sobre la piel, los cuales se incorporarán a un dispositivo en forma de anillo.</p>
<p style="text-align: justify">“La idea es crear una aplicación telefónica para que el paciente tenga una medición constante de sus niveles sanguíneos de glucosa sin necesidad de pincharse el dedo”, finaliza el especialista.</p>
<p style="text-align: justify">Mayo 4/b 2015 ID/DICYT)</p>
<p style="text-align: justify">http://noticiasdelaciencia.com/not/13797/la-mala-alimentacion-es-un-factor-de-riesgo-de-alzheimer-o-parkinson-en-ratas-diabeticas/</p>
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		<title>Muchos siguen consumiendo comida rápida tras un infarto</title>
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		<pubDate>Wed, 23 Feb 2011 06:06:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cardiología]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedades cardiovasculares]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedades nutricionales]]></category>
		<category><![CDATA[comida chatarra]]></category>
		<category><![CDATA[hábitos saludables]]></category>
		<category><![CDATA[infarto]]></category>

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		<description><![CDATA[Parecería lógico pensar que los pacientes que sufren un ataque cardíaco reducen su consumo de comida chatarra. Si bien algunos devotos de la comida rápida lo hacen, seis meses después de un infarto aún puede verse a más de la mitad de esos pacientes sentados en sus locales favoritos al menos una vez por semana, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style=\"text-align: justify\">Parecería lógico pensar que los pacientes que sufren un ataque cardíaco reducen su consumo de comida chatarra.<br />
Si bien algunos devotos de la comida rápida lo hacen, seis meses después de un infarto aún puede verse a más de la mitad de esos pacientes sentados en sus locales favoritos al menos una vez por semana, reveló un estudio publicado en la <em>American Journal of Cardiology</em> (doi:10.1016/j.amjcard.2010.12.005).<span id="more-13503"></span>De los casi 2500 pacientes con ataque al corazón estudiados por John Spertus, de la Universidad de Misuri en Kansas, 884 -o el 36%- informaron en un sondeo cuando todavía estaban hospitalizados que habían consumido comida rápida frecuentemente durante el mes anterior a su infarto. \»Frecuentemente\» fue definido como una vez por semana o más.<br />
Cuando Spertus y sus colegas volvieron a consultar seis meses después del infarto, 503 pacientes aún consumían comida rápida una vez a la semana.<br />
\»El consumo de comida rápida en pacientes con IAM (infarto agudo de miocardio) disminuyó los seis meses posteriores a la hospitalización, pero ciertas poblaciones -incluidos los pacientes más jóvenes, los hombres, los trabajadores y los menos educados- eran más propensas a consumir comida rápida, al menos una vez por semana, durante el seguimiento\», escribió el equipo.<br />
\»Se necesitarían intervenciones novedosas que vayan más allá del asesoramiento alimentario tradicional para controlar el consumo de comida rápida luego de un IAM en esos pacientes\», añadieron los autores.<br />
No obstante, el estudio mostró que los pacientes mayores y aquellos sometidos a cirugía de bypass eran más proclives a evitar la comida chatarra seis meses después del infarto.<br />
El sondeo no consultó qué menú solicitaban las personas y algunos empresarios del sector gastronómico indicaron que la comida rápida no siempre se limita a hamburguesas y papas fritas.<br />
Pero Spertus y sus colegas señalaron que las personas incluidas en su estudio que siguieron consumiendo comida rápida solían tener perfiles de salud \»consistentes con la selección de las opciones menos saludables\».<br />
Nueve de cada 10 pacientes en el estudio recibieron asesoramiento alimentario antes del alta hospitalaria, aunque eso no pareció afectar las posibilidades de que los consumidores frecuentes de comida rápida mejoraran sus dietas, lo que para Spertus muestra la necesidad de más educación tras el alta.<br />
\»El problema es que los pacientes absorben tanta información en el momento del ataque al corazón que no creo que puedan captar y retener toda la información que están recibiendo\», dijo Spertus a Reuters Health.<br />
Los restaurantes de comida rápida de Estados Unidos colocarán en breve la información sobre calorías, grasas, sodio y otros datos nutricionales en sus menús, tal como lo requiere la ley de atención médica aprobada el año pasado.<br />
Ciudades como Nueva York y Filadelfia ya obligan a colocar las calorías en sus menús.<br />
Nueva York, febrero 21/2011 (Reuters)</p>
<p><em>NOTA</em>:  El artículo completo está disponible para los lectores del dominio *sld.cu a través de <a title=\"centro de ayuda\" href=\"http://bvsayuda.sld.cu/ayudas/faq/bfcomo-acceder-a-hinari/\" target=\"_blank\">Hinari</a>.<br />
<em>Patterns and Predictors of Fast Food Consumption After Acute Myocardial Infarction</em><br />
(doi:10.1016/j.amjcard.2010.12.005)</p>
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		<title>Ingestión de grasas saturadas y trans aumenta el riesgo de depresión</title>
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		<pubDate>Mon, 31 Jan 2011 06:18:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Lic. Sandra Rodríguez García]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Nutrición]]></category>
		<category><![CDATA[alimentación saludable]]></category>
		<category><![CDATA[comida chatarra]]></category>
		<category><![CDATA[depresión]]></category>
		<category><![CDATA[grasas saturadas]]></category>

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		<description><![CDATA[Investigadores de las universidades españolas de Navarra y Las Palmas de Gran Canaria han demostrado que existe una relación entre la ingesta de grasas trans y saturadas, y el riesgo de sufrir depresión.Este es el resultado de un estudio de 12 059 voluntarios (integrantes del proyecto SUN, Seguimiento Universidad de Navarra) durante seis años, cuya [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Investigadores de las universidades españolas de Navarra y Las Palmas de Gran Canaria han demostrado que existe una relación entre la ingesta de grasas trans y saturadas, y el riesgo de sufrir depresión.<span id="more-12924"></span>Este es el resultado de un estudio de 12 059 voluntarios (integrantes del proyecto SUN, Seguimiento Universidad de Navarra) durante seis años, cuya dieta, estilo de vida y enfermedades se analizaron. Según informó el centro académico de Navarra (norte de España), ningún voluntario sufría depresión al iniciar el estudio, pero al finalizarlo ya se habían detectado 657 casos.<br />
Los participantes con un elevado consumo de grasas tipo trans -presentes de forma artificial en la bollería industrial y la comida rápida, y de forma natural en algunos productos lácteos enteros- presentaron un riesgo de depresión de hasta un 48% mayor que los participantes que no las consumían.<br />
Así lo explicó Almudena Sánchez-Villegas, profesora titular de Medicina Preventiva de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, primera autora del trabajo.<br />
Asimismo, el estudio reveló una relación dosis-respuesta \»de modo que cuantas más grasas trans se consumían, mayor efecto dañino causaban éstas en los voluntarios\», afirmó la experta.<br />
El equipo dirigido por Miguel Ángel Martínez-González, catedrático de Medicina Preventiva de la Universidad de Navarra, analizó también la influencia de las grasas poliinsaturadas -abundantes en pescados y aceites vegetales- y del aceite de oliva.<br />
\»Descubrimos que este tipo de grasas más sanas, junto con el aceite de oliva, se asocian a una reducción del riesgo de sufrir depresión\», subrayó este investigador y director del Proyecto SUN.<br />
Los expertos advierten que en los últimos años la incidencia de la depresión ha aumentado, llegando a 150 millones el número de personas afectadas en el mundo, donde ya es la principal causa de pérdida de años de vida en los países de renta per cápita media-alta.<br />
Esto se debe, según Almudena Sánchez Villegas, a un cambio radical en las fuentes de grasas consumidas en las dietas occidentales donde se han sustituido algunos tipos de grasas beneficiosas -poliinsaturadas y monoinsaturadas de frutos secos, aceites vegetales y de oliva y pescados- por las saturadas y trans -de carnes, mantequillas, bollería industrial o comida rápida-.<br />
La investigación, publicada en la revista<a title=\"PLoSONE\" href=\"http://www.plosone.org/article/info%3Adoi%2F10.1371%2Fjournal.pone.0016268\" target=\"_blank\"> </a><em><a title=\"PLoSONE\" href=\"http://www.plosone.org/article/info%3Adoi%2F10.1371%2Fjournal.pone.0016268\" target=\"_blank\">PLoS ONE</a> </em>(doi:10.1371/journal.pone.0016268), se hizo entre una población con una ingesta baja de grasas tipo trans, ya que sólo suponían un 0,4% de la energía total ingerida por los voluntarios.<br />
\»Pese a eso, observamos un incremento del riesgo de sufrir depresión cercano al 50%. De ahí la importancia de tenerlo en cuenta especialmente en países como Estados Unidos, donde el porcentaje de energía procedente de estos alimentos ronda el 2,5%\», concluyó Martínez-González.<br />
Pamplona, España, enero 26/2011 (EFE)</p>
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		<title>Recomienda la OMS controlar la publicidad de alimentos dirigida a los niños</title>
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		<pubDate>Mon, 24 Jan 2011 06:26:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Lic. Heidy Ramírez Vázquez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Enfermedades nutricionales]]></category>
		<category><![CDATA[Nutrición]]></category>
		<category><![CDATA[Obesidad]]></category>
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		<category><![CDATA[niños]]></category>
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		<description><![CDATA[Más de 42 millones de menores de cinco años son obesos o sufren de sobrepeso y la tendencia mundial va en aumento, debido, en gran parte, al bombardeo de publicidad de productos malsanos dirigida a niños, algo que ha llevado a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a tomar cartas en el asunto. \»La [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Más de 42 millones de menores de cinco años son obesos o sufren de sobrepeso y la tendencia mundial va en aumento, debido, en gran parte, al bombardeo de publicidad de productos malsanos dirigida a niños, algo que ha llevado a la <a title="OMS" href="//www.who.int/es/index.html" target="_blank">Organización Mundial de la Salud (OMS)</a> a tomar cartas en el asunto. <span id="more-12688"></span>\»La dieta malsana es un factor de riesgo clave en las enfermedades no transmisibles que puede modificarse, pero actualmente, a nivel mundial, la mayoría de los mercados ofrecen una amplia variedad de alimentos y bebidas ricos en grasas, azúcar o sal\», advierte la OMS en un conjunto de recomendaciones destinado a orientar a los estados miembros en sus políticas sobre los mensajes publicitarios de alimentos dirigidos a los niños.<br />
\»La obesidad infantil se está incrementando, y lo peor es que 35 millones de los 42 millones de niños obesos viven en países en desarrollo\», señaló el doctor Tim Amstrong, coordinador de la OMS en materia de prevención.<br />
Amstrong destacó que en el creciente contexto de globalización, los niños de todo el mundo están sometidos a publicidad y otras formas de mercadotecnia de alimentos y bebidas ricos en grasas, azúcar o sal, incluso con técnicas que consiguen llegar a los menores en escuelas y guarderías. El experto recordó que un niño obeso será un adulto enfermo con males no transmisibles como los cardiovasculares, el cáncer, diabetes o enfermedades respiratorias crónicas, que causan el 60% de las muertes a nivel mundial.<br />
Las recomendaciones publicadas hoy fueron elaboradas con las aportaciones de los estados miembros y de otras partes interesadas -entre ellas importantes industrias alimentarias- durante la última Asamblea Mundial de la Salud celebrada en mayo del 2010.<br />
Entre las empresas que participaron en los debates, Amstrong citó a grandes transnacionales como Coca Cola, Kellogs, McDonalds, Nestlé, Pepsico o Kraft, aunque no especificó sus posiciones.<br />
Los países constataron que la publicidad de productos con grasas saturadas, ácidos grasos tipo trans, azúcares libres o sal dirigida a niños es común en todo el mundo. Y diferentes estudios han demostrado que la publicidad televisiva influye en las preferencias alimentarias, las solicitudes de compra y las pautas de consumo de los niños.<br />
Ningún país es ajeno a esta tendencia, y así, como destacó hoy el director general de Salud de Noruega, Bjorn-Inge Larsen, la obesidad infantil en su país se ha doblado en los últimos diez años. \»Está comprobado que el marketing aumenta el consumo de tabaco y de alcohol, por lo que tenemos razones para pensar que lo mismo ocurre con este tipo de alimentos malsanos, por ello la política de Noruega quiere ir en la dirección de reducir esa publicidad\», señaló.<br />
La globalización y el impacto de las nuevas técnicas y métodos publicitarios -como valerse de famosos, mascotas o actividades filantrópicas- no deja a salvo ni a países pequeños y perdidos en mitad del Pacífico, como Samoa.<br />
\»La población autóctona de Samoa era alta y fuerte, y ahora es gorda y obesa. Tenemos un creciente problema de obesidad infantil y las enfermedades no transmisibles son la principal causa de mortalidad\», constató la secretaria de Salud de Samoa, Toelupe Palantina.<br />
\»Aunque en el 2008 pudimos aprobar leyes para el control del tabaco, en el caso de estos alimentos y bebidas malsanas sufrimos una fuerte presión de las multinacionales, así como de la industria local\», agregó.<br />
Las recomendaciones de la OMS son de carácter general, con el objetivo de que las políticas nacionales reduzcan el impacto de la promoción de estos alimentos. Ello puede hacerse a través de la reducción a la exposición de los niños, bien sea de forma integral restringiendo toda promoción de productos ricos en grasas, azúcares o sal, o legislando, por ejemplo, sobre canales u horarios televisivos en este sentido.<br />
También recomienda la OMS que los entornos donde se reúnan niños, como colegios, lugares de juego, u otros, estén libres de toda forma de promoción de estos productos nocivos.<br />
Ginebra, enero 21/2011 (EFE)</p>
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		<title>Dieta y genes de la madre elevan anomalías congénitas en los bebés</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Jul 2010 16:59:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Lic. Heidy Ramírez Vázquez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Enfermedades nutricionales]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedades y anomalías neonatales]]></category>
		<category><![CDATA[Genética clínica]]></category>
		<category><![CDATA[Neonatología]]></category>
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		<description><![CDATA[Las madres que comen una dieta rica en grasas antes y durante el embarazo podrían estar poniendo en riesgo a su bebé, dijeron científicos. Investigadores británicos que estudian a ratones hallaron que la dieta de la madre podría interactuar con los genes que hereda el bebé e influir en el tipo o la severidad de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Las madres que comen una dieta rica en grasas antes y durante el embarazo podrían estar poniendo en riesgo a su bebé, dijeron científicos.<span id="more-7831"></span><br />
Investigadores británicos que estudian a ratones hallaron que la dieta de la madre podría interactuar con los genes que hereda el bebé e influir en el tipo o la severidad de los defectos de nacimiento, como enfermedad cardíaca congénita y paladar hendido.<br />
\»Estos son resultados muy importantes porque hemos logrado demostrar por primera vez que las interacciones entre los genes y el medio ambiente pueden afectar el desarrollo del embrión en el útero\», dijo Jamie Bentham, del Centro Wellcome Trust de Genética Humana de la Oxford University, que lideró el estudio.<br />
\»Esto es alentador porque sugiere que los defectos cardíacos congénitos podrían ser prevenibles mediante medidas como alterar la dieta materna\», agregó.<br />
Esa enfermedad es la forma más común de defecto al nacer, y estudios previos demostraron que los niños de madres con diabetes mellitus o sobrepeso tienen un mayor riesgo de sufrirla.<br />
También se sabe que ciertos cambios genéticos, como una deficiencia en el Cited2, pueden provocar la aparición de la enfermedad cardíaca congénita.<br />
Pero, hasta ahora, los científicos no sabían si otros factores externos, como la dieta de la madre, podían interactuar con las variaciones para afectar al bebé.<br />
El equipo británico, cuyos resultados fueron publicados en la revista <em>Human Molecular Genetics</em>, comparó a ratones sanos con otros a los cuales les faltaba el gen Cited2.<br />
Esta deficiencia causa defectos cardíacos en los ratones y los humanos, y puede también conducir a un tipo grave de condición cardíaca llamada isomerismo atrial, en la cual se altera la asimetría izquierda-derecha del corazón.<br />
Los investigadores alimentaron a los ratones con una dieta rica en grasas antes y después del embarazo y luego estudiaron el desarrollo de sus bebés usando imágenes por resonancia magnética.<br />
Los resultados fueron comparados con los de otros ratones que fueron alimentados con una dieta equilibrada.<br />
Entre las crías que tenían una deficiencia del Cited2, el riesgo de isomerismo atrial se duplicó, dijo el equipo. Y la probabilidad de sufrir paladar hendido se multiplicó por siete cuando las madres comían una dieta rica en grasas.<br />
Estos cambios no ocurrieron en los ratones genéticamente normales de las madres con un alto consumo de grasas, lo que sugirió que es la combinación de ambos factores la responsable del aumento del riesgo.<br />
Jeremy Pearson, director médico asociado de la Fundación Cardíaca de Gran Bretaña, que financió parcialmente el estudio, dijo que los resultados pueden ofrecer más conocimiento acerca de los defectos congénitos en los humanos.<br />
\»Esta investigación muestra que la dieta durante el embarazo puede afectar directamente la activación de genes en el bebé. El estudio fue en ratones, pero puede existir una relación similar en los humanos\», puntualizó.<br />
Londres, julio 26/2010(Reuters)</p>
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