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	<title>Servicio de noticias en salud Al Día &#187; capsaicina</title>
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	<description>Editora principal - Especialista en Información  &#124;  Dpto. Fuentes y Servicios de Información, Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas, Ministerio de Salud Pública &#124; Calle 27 No. 110 e M y N. Plaza de la Revolución, Ciudad de La Habana, CP 10 400 Cuba &#124; Telefs: (537) 8383316 al 20, Horario de atención: lunes a viernes, de 8:00 a.m. a 4:30 p.m.</description>
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		<title>David Julius y Ardem Patapoutian ganan el Premio Nobel de Medicina 2021</title>
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		<pubDate>Tue, 05 Oct 2021 04:03:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Bioquímica]]></category>
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		<category><![CDATA[Genética clínica]]></category>
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		<description><![CDATA[El Premio Nobel de Medicina ha sido otorgado a David Julius y Ardem Patapoutian “por sus descubrimientos de los receptores de la temperatura y el tacto”, en la apertura de la temporada 2021 de los célebres galardones. Los galardonados se impusieron a los favoritos, la húngara Katalin Karico y el estadounidense Drew Weissman, pioneros de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El Premio Nobel de Medicina ha sido otorgado a David Julius y Ardem Patapoutian “por sus descubrimientos de los receptores de la temperatura y el tacto”, en la apertura de la temporada 2021 de los célebres galardones.<span id="more-97165"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-97166 " title="David Julius y Ardem Patapoutian ganan el Premio Nobel de Medicina 2021" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2021/10/Nobel-de-Medicina-2021-150x100.jpg" alt="Nobel de Medicina 2021" width="182" height="121" />Los galardonados se impusieron a los favoritos, la húngara Katalin Karico y el estadounidense Drew Weissman, pioneros de las vacunas ARN y profesores de la Universidad de Pensilvania.</p>
<p>BREAKING NEWS:<br />
The 2021 #NobelPrize in Physiology or Medicine has been awarded jointly to David Julius and Ardem Patapoutian “for their discoveries of receptors for temperature and touch.” pic.twitter.com/gB2eL37IV7</p>
<p>— The Nobel Prize (@NobelPrize) October 4, 2021</p>
<p>El jurado del Premio Nobel ha justificado el galardón subrayando que Julius y Patapoutian <em>“han explicado cómo el calor, el frío y el tacto pueden iniciar señales en nuestro sistema nervioso. Los canales iónicos identificados son importantes para muchos procesos fisiológicos y enfermedades”.</em></p>
<p>También, destacaron que las investigaciones de los ganadores se centran en dilucidar sus funciones en una variedad de procesos fisiológicos y sus resultados se utilizan para desarrollar tratamientos para una serie de enfermedades, incluido el dolor crónico. Además del reconocimiento y el honor de recibir el premio más prestigioso de la Medicina, el galardón está dotado con nueve millones de coronas suecas, unos 940 000 euros.</p>
<p>Hace un año, los premiados fueron los investigadores William G. Kaelin (Estados Unidos), Sir Peter J. Ratcliffe (Reino Unido) y Gregg L. Semenza (Estados Unidos). Aquel galardón se debió a sus descubrimientos sobre cómo las células son capaces de reconocer y adaptarse a la disponibilidad de oxígeno.</p>
<p><strong>Trayectoria de David Julius</strong></p>
<p>Julius nació en 1955 en Nueva York (Estados Unidos). Fue contratado por la Universidad de California en San Francisco en 1989, donde ahora es profesor. A finales de los 90, vio la posibilidad de realizar grandes avances al analizar cómo el compuesto químico capsaicina provoca la sensación de ardor que sentimos al entrar en contacto con los chiles.<br />
Ya se sabía que la capsaicina activaba las células nerviosas que provocan la sensación de dolor, pero la forma en que esta sustancia química ejercía realmente esta función era un enigma sin resolver. Julius y sus colaboradores crearon una biblioteca de millones de fragmentos de ADN correspondientes a los genes que se expresan en las neuronas sensoriales que pueden reaccionar al dolor, el calor y el tacto. <em>J</em>ulius <em>y sus colegas plantearon la hipótesis de que la biblioteca incluiría un fragmento de ADN que codificaría la proteína capaz de reaccionar a la capsaicina.</em></p>
<p>Learn more about the 2021 #NobelPrize in Physiology or Medicine</p>
<p>Press release: https://t.co/bLE8ykcgQ2<br />
Advanced information: https://t.co/IrQHdsvNff pic.twitter.com/IOaXGPytb8</p>
<p>— The Nobel Prize (@NobelPrize) October 4, 2021</p>
<p>Expresaron genes individuales de esta colección en células cultivadas que normalmente no reaccionan a la capsaicina. Tras una laboriosa búsqueda, se identificó un único gen capaz de hacer que las células fueran sensibles a la capsaicina. Se había encontrado el gen de la capsaicina. Otros experimentos revelaron que el gen identificado codificaba <em>una nueva proteína de canal iónico, y este receptor de capsaicina recién descubierto recibió posteriormente el nombre de TRPV1.</em> Cuando Julius investigó la capacidad de la proteína para responder al calor, se dio cuenta de que había descubierto un receptor sensor de calor que se activa a temperaturas percibidas como dolorosas.</p>
<p>El descubrimiento del TRPV1 supuso un gran avance que abrió el camino para desentrañar otros receptores sensores de la temperatura. De forma independiente, Julius y Patapoutian utilizaron la sustancia química mentol para identificar el TRPM8, un receptor que se activaba con el frío. Se identificaron otros canales iónicos relacionados con el TRPV1 y el TRPM8 y se comprobó que se activaban con diferentes temperaturas.</p>
<p>Muchos laboratorios llevaron a cabo programas de investigación sobre el papel de estos canales en la sensación térmica utilizando ratones manipulados genéticamente que carecían de estos genes recién descubiertos. El descubrimiento del TRPV1 por parte de David Julius fue el avance que permitió comprender cómo las diferencias de temperatura pueden inducir señales eléctricas en el sistema nervioso.</p>
<p><strong>Trayectoria de Ardem Patapoutian</strong></p>
<p>Patapoutian nació en 1967 en Beirut (Líbano). En su juventud, se trasladó de un Beirut devastado por la guerra a Los Ángeles (Estados Unidos) y se doctoró en 1996 en el Instituto Tecnológico de California en Pasadena. Desde el año 2000, es científico en Scripps Research, donde ahora es profesor.</p>
<p>Mientras se desarrollaban los mecanismos de la sensación de temperatura, seguía sin estar claro cómo los estímulos mecánicos podían convertirse en nuestros sentidos del tacto y la presión. Los investigadores ya habían encontrado sensores mecánicos en las bacterias, pero los mecanismos que subyacen al tacto en los vertebrados seguían siendo desconocidos. Patapoutian quería identificar los esquivos receptores que se activan con los estímulos mecánicos.</p>
<p>Junto con sus colaboradores, identificó por primera vez una línea celular que emitía una señal eléctrica medible cuando se pinchaban células individuales con una micropipeta. Se asumió que el receptor activado por la fuerza mecánica es un canal iónico y en un siguiente paso se identificaron 72 genes candidatos que codifican posibles receptores.</p>
<p>Estos genes se inactivaron uno a uno para descubrir el gen responsable de la mecano sensibilidad en las células estudiadas. Tras una ardua búsqueda, Patapoutian y sus colaboradores lograron identificar un único gen cuyo silenciamiento hacía que las células fueran insensibles a los pinchazos con la micropipeta.</p>
<p>Se había descubierto un nuevo <em>canal iónico mecano sensible</em> totalmente desconocido y se le dio el nombre de Piezo1, por la palabra griega que significa presión. Por su similitud con Piezo1, se descubrió un segundo gen al que se denominó Piezo2. Se descubrió que las neuronas sensoriales expresaban altos niveles de Piezo2 y estudios posteriores establecieron firmemente que Piezo1 y Piezo2 son canales iónicos que se activan directamente por el ejercicio de la presión sobre las membranas celulares.</p>
<p>The seminal discoveries by this year’s #NobelPrize laureates in physiology or medicine have explained how heat, cold and touch can initiate signals in our nervous system. The identified ion channels are important for many physiological processes and disease conditions. pic.twitter.com/TxMTwSDHas</p>
<p>— The Nobel Prize (@NobelPrize) October 4, 2021</p>
<p>El avance de Patapoutian dio lugar a una serie de trabajos de su grupo y de otros, que demostraron que el canal iónico Piezo2 es esencial para el sentido del tacto. Además, se demostró que Piezo2 desempeña un papel fundamental en la detección de la posición y el movimiento del cuerpo, de importancia crítica, conocida como propiocepción. En trabajos posteriores, se ha demostrado que los canales Piezo1 y Piezo2 regulan otros procesos fisiológicos importantes, como la<em> presión arterial, la respiración y el control de la vejiga urinaria</em>.</p>
<p>Los revolucionarios descubrimientos de los canales TRPV1, TRPM8 y Piezo por parte de los galardonados con el <strong>Premio Nobel</strong> de este año han permitido comprender cómo el calor, el frío y la fuerza mecánica pueden iniciar los impulsos nerviosos que nos permiten percibir y adaptarnos al mundo que nos rodea.</p>
<p>Los canales TRP son fundamentales para nuestra capacidad de percibir la temperatura. El canal Piezo2 nos dota del sentido del tacto y de la capacidad de sentir la posición y el movimiento de las partes de nuestro cuerpo. Los canales TRP y Piezo contribuyen también a numerosas funciones fisiológicas adicionales que dependen de la percepción de la temperatura o de los estímulos mecánicos. Este conocimiento se está utilizando para desarrollar tratamientos para una amplia gama de enfermedades, incluyendo el dolor crónico.</p>
<p><a title="https://www.redaccionmedica.com/secciones/sanidad-hoy/david-julius-y-ardem-patapoutian-ganan-el-premio-nobel-de-medicina-2021-1999   " href="https://www.redaccionmedica.com/secciones/sanidad-hoy/david-julius-y-ardem-patapoutian-ganan-el-premio-nobel-de-medicina-2021-1999%20" target="_blank"><strong>octubre 04/2021 (Redacción Médica)</strong></a></p>
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		<title>Los receptores que median la percepción táctil de la temperatura, el dolor y la presión, premio de la Fundación BBVA</title>
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		<pubDate>Sat, 06 Mar 2021 04:06:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Bioquímica]]></category>
		<category><![CDATA[Congresos, eventos científicos y conferencias]]></category>
		<category><![CDATA[Embriología]]></category>
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		<description><![CDATA[La identificación de los sensores que nos permiten sentir el dolor, la temperatura y la presión, abre nuevas vías de investigación y tratamiento de enfermedades como las inflamatorias. El hallazgo ha recibido el Premio Fronteras del Conocimiento BBVA en la categoría de Biología y Biomedicina. El Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Biología y [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La identificación de los sensores que nos permiten sentir el dolor, la temperatura y la presión, abre nuevas vías de investigación y tratamiento de enfermedades como las inflamatorias. El hallazgo ha recibido el <strong>Premio Fronteras del Conocimiento BBVA</strong> en la categoría de Biología y Biomedicina.<span id="more-91999"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-92002 size-thumbnail" title="Los receptores que median la percepción táctil de la temperatura, el dolor y la presión, premio de la Fundación BBVA" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2021/03/Cinco-sentidos-150x100.jpg" alt="Cinco sentidos" width="150" height="100" />El <a title="https://www.fbbva.es/" href="https://www.fbbva.es/" target="_blank"><em>Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Biología y Biomedicina</em></a>, ha sido concedido en su decimotercera edición a David Julius, de la <a href="https://www.universityofcalifornia.edu/" target="_blank"><em>Universidad de California en San Francisco</em></a>, y Ardem Patapoutian, del <a href="https://www.scripps.edu/" target="_blank"><em>Instituto Scripps</em></a>, en La Jolla, ambos en Estados Unidos, por <em>“identificar los receptores que nos permiten percibir la temperatura, el dolor y la presión”, señala el acta del jurado que prosigue señalando que «la temperatura, el dolor y la presión forman parte de nuestro sentido del tacto, quizás el menos comprendido de los cinco sentidos humanos. Julius y Patapoutian han desvelado las bases moleculares y neuronales para las sensaciones térmicas y mecánicas»</em>.</p>
<p>Se trata de una investigación con potenciales implicaciones médicas, porque <em>“arroja luz sobre cómo reducir el dolor crónico y agudo asociado a numerosas enfermedades, traumatismos y sus tratamientos”</em>. De hecho, varios laboratorios farmacéuticos están investigando para identificar moléculas que actúen sobre estos receptores con el objetivo de tratar distintas formas del dolor crónico, por ejemplo, el asociado a procesos inflamatorios, como la artritis.</p>
<p>El jurado ha destacado además el <em>“gran valor que supone entender, desde un punto de vista fundamental, cómo percibimos el mundo”</em>, en palabras de Óscar Marín, director del <a href="https://es.qaz.wiki/wiki/Institute_of_Psychiatry,_Psychology_and_Neuroscience" target="_blank"><em>Centro de Trastornos del Neurodesarrollo en King’s College London</em></a><em> </em> (Reino Unido) y secretario del jurado. “Aunque todavía no hayamos visto aplicaciones prácticas de estos descubrimientos, su potencial es tan enorme que no nos cabe duda de que es un hito transformador que merece ser reconocido».</p>
<p><strong>Gestionar el dolor crónico y la tensión arterial </strong></p>
<p>A su juicio, entender cómo nuestro cuerpo es capaz de percibir los cambios de temperatura o la presión es conceptualmente tan significativo que sorprende que no lo supiéramos hasta hace tan poco o, mejor dicho, que solo conociéramos la parte del circuito nervioso que procesa esta información, pero no los sensores moleculares que utiliza. <em>«Es uno de esos hallazgos en los que resulta difícil intuir todo el alcance que puede llegar a tener en cuanto a aplicaciones, aunque ya se esté trabajando en algunas, como la gestión del dolor crónico y el control de la presión arterial”.</em></p>
<p>Como ejemplo de máxima actualidad para entender la importancia de reconocer la ciencia básica, Marín ha añadido: <em>“Pensemos en quienes hace 20 años trabajaban en la biología del ARN. Ni ellos mismos eran entonces conscientes de que darían con la clave de una nueva generación de vacunas como las que se han desarrollado ahora contra la COVID-19”.</em></p>
<p>Los hallazgos de los galardonados han abierto un área de investigación capaz de cambiar la manera de entender procesos fisiológicos cruciales en el funcionamiento del organismo, de lo que podrían derivarse aplicaciones médicas relevantes.</p>
<p>El nuevo campo, la ‘<a title="https://es.wikipedia.org/wiki/Mecanobiolog%C3%ADa" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Mecanobiolog%C3%ADa" target="_blank"><em>mecanobiología</em></a>’, investiga por primera vez el papel de los receptores de presión en el interior del cuerpo, en sistemas como el excretor, para alertar de que la vejiga urinaria está llena, o el circulatorio, para regular la presión en los vasos sanguíneos.</p>
<p><strong>Sensores de sabor y tacto</strong></p>
<p>La primera sorpresa llegó cuando David Julius descubrió que el receptor que provoca una sensación de quemazón en la boca al ingerir <em>capsaicina</em>, <em>el ingrediente picante de la guindilla o los pimientos de Padrón, </em> es también el mismo que detecta el calor. Como señala el acta, Julius “<em>identificó el primer gen que codifica un receptor que actúa como sensor de la temperatura, la proteínaTRPV1, usando la capsaicina. Descubrió que TRPV1 también se activa con las altas temperaturas”</em>. La señal que envía ese receptor se integra en el cerebro y está calibrada de tal manera que, si el calor es tan elevado que puede quemar los tejidos, es interpretada como dolor.</p>
<p>Julius ha explicado tras conocer el fallo que, aunque “<em>en retrospectiva</em>” la conexión entre picante y alta temperatura parezca “<em>obvia</em>”, en su momento no lo era. Su investigación partió de su curiosidad general por el uso de compuestos naturales en la sociedad, que acabó conectando con la investigación de las bases moleculares del dolor.</p>
<p>Finalmente, identificaron el gen del receptor del ingrediente picante de la guindilla, pero la verdadera sorpresa llegó al preguntarse por la función de esa proteína en humanos. <em>“No podía ser”, ha señalado Julius, “que la tuviéramos únicamente para apreciar la comida picante”.</em></p>
<p>En células en cultivo descubrieron que el calor también activa el receptor de la capsaicina: <em>“Nos dimos cuenta de que calentar las células provocaba la activación intensa de este receptor. Fue un momento emocionante”</em>, ha recordado el científico galardonado.</p>
<p>A continuación, prosiguieron esta línea de investigación con la búsqueda del receptor del frío. Ya sobre la pista de la relación entre temperatura y determinados sabores, recurrieron al mentol presente en la menta, asociado a la sensación de frescor. En efecto, comprobaron que el receptor para el mentol y la baja temperatura es el mismo, y para asombro de Julius, se parece al de la capsaicina.</p>
<p><em>“Lo más fascinante de este hallazgo fue que esta molécula es genéticamente muy parecida al receptor activado por la capsaicina de las guindillas y el calor. Por tanto, estos descubrimientos nos revelaron que la naturaleza utiliza una estrategia común que permite a nuestro sistema nervioso detectar cambios en la temperatura a través de una familia de moléculas similares”</em></p>
<p><strong>Wasabi y dolor inflamatorio</strong></p>
<p>Posteriormente, Julius identificó también el receptor del compuesto <em>picante wasabi</em>, de la familia de la mostaza, recurriendo de nuevo a la naturaleza: <em>“Durante años se ha usado extracto de mostaza para pruebas de dolor: se frota sobre la piel del paciente para irritarla y comprobar su respuesta al dolor; esto también provoca inflamación, aumentando la sensibilidad a la temperatura y al tacto. Es un modelo para investigar el dolor inflamatorio, como el de una articulación con artritis. Investigando cómo funcionaba el proceso identificamos un receptor en las células nerviosas, y ese es el mecanismo por el que el wasabi y otras plantas de mostaza provocan una sensación punzante”.</em></p>
<p>Se ha comprobado que el mismo receptor de wasabi está implicado en el picor que hace llorar al cortar una cebolla, y se activa también por el veneno de algunos animales, como el escorpión. Pero <em>“lo más relevante”</em> de este mecanismo, explica Julius, es que <em>“es muy importante para entender el dolor de una lesión inflamatoria” y puede servir “para comprender cómo las lesiones provocan un dolor no solo agudo, sino persistente, que desemboca en síndromes de dolor crónico”.</em></p>
<p><strong>Las Piezos; responsables de la presión en la piel y las arterias</strong></p>
<p>El descubrimiento del gen del receptor de la capsaicina se publicó en el año 1997. Por entonces Ardem Patapoutian, un inmigrante armenio que llegó a Estados Unidos huyendo de la guerra en Líbano, con la intención de convertirse en médico, pero que rápidamente se “enamoró de la investigación”, también había empezado a estudiar las bases moleculares de la percepción sensorial.</p>
<p>Ambos galardonados, que coincidieron en la Universidad de California en San Francisco durante una estancia postdoctoral de Patapoutian, describieron ayer el inicio de su relación como “de competidores”, pero pronto se convirtieron en “complementarios”, puesto que investigaban receptores distintos.</p>
<p>Patapoutian, explica el acta, “identificó los genes de los receptores que se activan con la tensión”, la fuerza mecánica del estiramiento. Estas proteínas se denominan <em>Piezos y “son responsables de la percepción de la presión en la piel y los vasos sanguíneos, así que su importancia para la salud va más allá del sentido del tacto”. “Estos descubrimientos”</em>, señala el acta del premio, “<em>abrieron la puerta a la mecanobiología, un campo de investigación emergente que integra biología, ingeniería y física”.</em></p>
<p>El punto de partida de la investigación de Patapoutian fue la observación de que el tacto es el único sentido basado en la traducción de una señal física, como la presión, al lenguaje químico que comprende el cuerpo. <em>“Al investigar sobre los nervios que nos hacen sentir el tacto y el dolor, nos dimos cuenta de que hacen algo insólito: son capaces de percibir fuerzas físicas, como las fuerzas mecánicas y como la temperatura. Realmente se sabe muy poco sobre cómo el cuerpo traduce estas señales físicas al lenguaje químico”.</em></p>
<p><strong>Identificar sensaciones </strong></p>
<p>Con su grupo, Patapoutian buscó células que, cultivadas en el laboratorio, reaccionaran eléctricamente ante un estímulo físico de presión. Cuando las encontraron, anularon de manera sistemática la expresión de genes candidatos mediante ARN de interferencia hasta que identificaron el receptor. No imaginaban entonces la relación del hallazgo con otros procesos fisiológicos: <em>“Sabíamos que había proteínas implicadas en la percepción del dolor, el tacto, la audición o la presión sanguínea, pero nadie sabía que una sola familia, los receptores que descubrimos, Piezo 1 y Piezo 2, explicaría todos estos procesos”,</em> según Patapoutian.</p>
<p>Tras el hallazgo inicial, se han sucedido los descubrimientos en este campo de investigación. El grupo de Patapoutian ha desvelado la estructura tridimensional de los receptores Piezo, lo que ayuda a entender también su funcionamiento mecánico: son grandes proteínas que entran y salen decenas de veces de la membrana de las células, como si fueran un hilo elástico enhebrado en la membrana, que se estira y encoge. El pasado mes de octubre, una publicación en <a title="https://www.nature.com/articles/s41586-020-2830-7" href="https://www.nature.com/articles/s41586-020-2830-7" target="_blank"><em><strong>Nature</strong></em></a> describía cómo Piezo 2 alerta de que la vejiga urinaria está llena. También es Piezo 2 el que detecta un roce en la piel, una caricia. O, también, el que alerta que la piel está inflamada tras una quemadura solar.</p>
<p><em>“Piezo 2 está implicado en un tipo específico de dolor”</em>, explica Patapoutian. <em>“Un martillazo tiene poco que ver con este receptor, pero si sufro una quemadura solar y me duele simplemente al tocarme el hombro, sí interviene. Esto puede ser relevante para el tratamiento del dolor neuropático. Creo que los próximos cinco o diez años van a ser muy interesantes para descubrir el potencial médico de estos descubrimientos”.</em></p>
<p><strong>El potencial de la &#8216;propiocepción&#8217;</strong></p>
<p>El investigador del Instituto Scripps también ha comprobado que estos sensores desempeñan un papel fundamental en la ‘<em>propiocepción</em>’, la capacidad de sentir la posición relativa de las partes del cuerpo, <em>“un sentido al que no prestamos atención porque no lo podemos apagar”</em>, pero del que dependemos plenamente para sostenernos en pie o aprender a caminar.</p>
<p>Patapoutian está convencido, además, de que la mecanobiología desvelará un tipo de comunicación adicional entre las células, lo que podría tener enormes implicaciones para la investigación biomédica: <em>“Hasta ahora hemos entendido la vida como un conjunto de sustancias químicas que hablan entre ellas, a través de la síntesis química, pero creo que cada vez más nos damos cuenta de que la mecanobiología, las fuerzas mecánicas, desempeñan un papel importante, en procesos que van desde la división celular hasta la audición, el tacto y el dolor. Lo que hemos descubierto hasta ahora es importante, pero es solo la punta del iceberg de esta ciencia nueva”.</em></p>
<p><a title="https://www.diariomedico.com/investigacion/los-receptores-que-median-la-percepcion-tactil-de-la-temperatura-el-dolor-y-la-presion-premio-de-la-fundacion-bbva.html" href="https://www.diariomedico.com/investigacion/los-receptores-que-median-la-percepcion-tactil-de-la-temperatura-el-dolor-y-la-presion-premio-de-la-fundacion-bbva.html" target="_blank"><strong>marzo 05/2021 (Diario Médico)</strong></a></p>
<p><strong>Nota:</strong></p>
<p>La <a title="https://es.wikipedia.org/wiki/Fundaci%C3%B3n_BBVA" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Fundaci%C3%B3n_BBVA" target="_blank"><em>Fundación BBVA</em></a> es la marca bajo la cual se presta la fundación del <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/BBVA" target="_blank">Banco Bilbao Vizcaya Argentaria</a>. Sus orígenes se remontan al año 1988, año en el que es constituida la Fundación del Banco Bilbao Vizcaya, adoptando el nombre de Fundación BBVA en 2001.</p>
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		<title>Un compuesto del chile retarda la progresión del cáncer de pulmón</title>
		<link>https://boletinaldia.sld.cu/aldia/2019/04/13/un-compuesto-del-chile-retarda-la-progresion-del-cancer-de-pulmon/</link>
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		<pubDate>Sat, 13 Apr 2019 05:01:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Farmacología]]></category>
		<category><![CDATA[Oncología]]></category>
		<category><![CDATA[cáncer de pulmón]]></category>
		<category><![CDATA[capsaicina]]></category>
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		<description><![CDATA[Los hallazgos de un nuevo estudio muestran que el compuesto responsable del calor de los chiles podría ayudar a disminuir la propagación del cáncer de pulmón, la principal causa de muerte por cáncer tanto en hombres como en mujeres. La mayoría de las muertes relacionadas con el cáncer ocurren cuando el cáncer se disemina a [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Los hallazgos de un nuevo estudio muestran que el compuesto responsable del calor de los chiles podría ayudar a disminuir la propagación del cáncer de pulmón, la principal causa de muerte por cáncer tanto en hombres como en mujeres. La mayoría de las muertes relacionadas con el cáncer ocurren cuando el cáncer se disemina a sitios distantes, un proceso llamado metástasis.<span id="more-75130"></span></p>
<p style="text-align: justify"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-68227" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2018/07/CANCER-DE-PULMON-150x150.jpg" alt="CANCER-DE-PULMON" width="150" height="150" />&#8216;El cáncer de pulmón y otros tipos de cáncer comúnmente hacen metástasis en lugares secundarios como el cerebro, el hígado o los huesos, lo que los hace difíciles de tratar&#8217;, explica Jamie Friedman, candidata doctoral que realizó la investigación en el laboratorio de Piyali Dasgupta, en la Escuela de Medicina Joan C. Edwards de la Universidad Marshall, en Estados Unidos. &#8216;Nuestro estudio sugiere que el compuesto natural de capsaicina de los chiles podría representar una nueva terapia para combatir la metástasis en pacientes con cáncer de pulmón&#8217;, añade.</p>
<p style="text-align: justify">Friedman presenta esta investigación en la reunión anual de la Sociedad Americana de Investigación en Patología que tiene lugar durante la reunión de Biología Experimental de 2019, que se realiza del 6 al 9 de abril en Orlando, Florida, Estados Unidos. En experimentos con tres líneas de células de cáncer de pulmón de células no pequeñas humanas cultivadas, los autores observaron que la capsaicina inhibía la invasión, el primer paso del proceso metastásico.</p>
<p style="text-align: justify">En esos experimentos, los investigadores también encontraron que los ratones con cáncer metastásico que consumían capsaicina mostraron áreas más pequeñas de células de cáncer metastásico en el pulmón en comparación con los roedores que no recibieron el tratamiento.</p>
<p style="text-align: justify"><strong>SUPRESIÓ&#8217;N DE LA METÁSTASIS DEL CÁNCER DE PULMÓN</strong></p>
<p style="text-align: justify">Experimentos adicionales revelaron que la capsaicina suprime la metástasis del cáncer de pulmón al inhibir la activación de la proteína Src. Esta proteína desempeña un papel en la señalización que controla los procesos celulares como la proliferación, diferenciación, motilidad y adhesión.</p>
<p style="text-align: justify">&#8216;<em>Esperamos que un día se pueda usar la capsaicina en combinación con otros quimioterapéuticos para tratar una variedad de cánceres de pulmón &#8211;apunta Friedman&#8211;. Sin embargo, el uso clínico de la capsaicina requerirá superar sus desagradables efectos secundarios, que incluyen irritación gastrointestinal, calambres estomacales y sensación de ardor</em>&#8216;.</p>
<p style="text-align: justify">Los científicos están trabajando para identificar los análogos de la capsaicina que no sean picantes, al tiempo que conservan la actividad antitumoral de la capsaicina. Asimismo, están tratando de identificar compuestos similares a la capsaicina no picantes naturales con actividad anticancerígena.</p>
<p style="text-align: justify"><strong>abril 12/ 2019 (Europa Press) -</strong></p>
<p style="text-align: justify">
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		<title>Capsaicina, la molécula picante contra la obesidad</title>
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		<pubDate>Sat, 29 Sep 2018 05:47:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Lic. Heidy Ramírez Vázquez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Biotecnología]]></category>
		<category><![CDATA[Endocrinopatías]]></category>
		<category><![CDATA[Obesidad]]></category>
		<category><![CDATA[capsaicina]]></category>

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		<description><![CDATA[Picante pero sabroso. El chile es un fruto presente en casi toda la cocina mexicana y su sabor va desde algunos que prácticamente no son picantes, hasta aquellos que son un reto para el paladar, pero además del uso culinario, científicos jaliscienses han encontrado una nueva utilidad para el chile: explotar sus propiedades para combatir [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Picante pero sabroso. El chile es un fruto presente en casi toda la cocina mexicana y su sabor va desde algunos que prácticamente no son picantes, hasta aquellos que son un reto para el paladar, pero además del uso culinario, científicos jaliscienses han encontrado una nueva utilidad para el chile: explotar sus propiedades para combatir la obesidad.<span id="more-70233"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2018/09/Sin-título-746.jpg"><img class="alignleft wp-image-70262" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2018/09/Sin-título-746-300x141.jpg" alt="Sin-título-746" width="150" height="71" /></a>El sabor picante del chile se debe a una molécula presente en su estructura: la capsaicina. Ésta se encuentra en la piel y semillas de este fruto abundante en México, por lo que científicos del Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco (Ciatej) trabajan en la producción de un compuesto similar a la capsaicina y que sea útil para combatir la grasa en adipocitos.</p>
<p>Los adipocitos son células capaces de almacenar energía en forma de grasa que, una vez que se acumulan, forman tejidos grasos en el organismo. El doctor Jorge Alberto Rodríguez González, investigador de la Unidad de Biotecnología Industrial de Ciatej, explica que la capsaicina es la encargada de producir el picor del chile, pero al mismo tiempo puede ayudar a inhibir la producción en exceso de adipocitos.</p>
<p>“La capsaicina es una molécula pungente presente en el chile, y ya estamos acostumbrados a esta sensación de ardor; sin embargo, observamos que también puede tener otros usos, como alternativa para disminuir dolor o inflamaciones, e incluso en herramientas como el gas pimienta, pero la sensación picante sigue presente”.</p>
<p><b>Un producto similar al picante</b></p>
<p>El científico, miembro nivel II del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), inició desde hace cinco años el proyecto Evaluación del efecto en la lipogénesis de una capsaicina obtenida por síntesis enzimática, orientado a producir capsaicina vía enzimática y posteriormente evaluar los efectos en la disminución de adipocitos en sujetos de investigación.</p>
<p>Rodríguez González menciona que anteriormente se han investigado los efectos del chile en distintos padecimientos; sin embargo, en este caso también trabajan con investigadores del Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en un proceso para generar a mayor escala una alternativa contra la obesidad, pero sin producir la sensación de enchilamiento, lo que derivó en la obtención de un análogo denominado olvanil.</p>
<p>“Producimos capsaicina y otros análogos vía enzimática, luego evaluamos sus propiedades en modelos celulares con adipocitos”, relata el investigador. En ese proyecto se observó que además de reducir los niveles de grasa en los adipocitos, también se logró inhibir la producción de más de estas células, que se multiplican una vez que son incapaces de soportar cierto límite de grasa, expandiéndose en el cuerpo, por ejemplo, en el abdomen.</p>
<p><b>El primer paso hacia un producto</b></p>
<p>El investigador menciona que durante la etapa de experimentación se aplicó olvanil a ratas de laboratorio, a las que se les midieron los niveles de grasa del tejido adiposo, encontrando que sus índices presentaban una disminución luego de que se les aplicara este análogo vía oral.</p>
<p>“Trabajamos con ratones que tuvieron una dieta rica en grasa para producirles obesidad, después les administramos vía oral este análogo para ver si la grasa acumulada disminuía con respecto a los que no se les suministraba, y descubrimos diferencias favorables en cuanto a la reducción de sus niveles de grasa, lípidos y glucosa en la sangre”.</p>
<p>Por ahora, añade el investigador, se trabaja en la gestión de recursos para realizar pruebas preclínicas, en encontrar mejores formulaciones y en medir la toxicidad de estas sustancias. Rodríguez González considera que esta iniciativa también es una oportunidad para generar un producto farmacéutico que pueda ser una alternativa a los tratamientos contra la obesidad.<br />
<a href="//www.dicyt.com/noticias/capsaicina-la-molecula-picante-contra-la-obesidad" target="_blank">septiembre 28/2018 (dicyt.com)</a></p>
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		<title>Publican nuevas recomendaciones para tratar el dolor neuropático en la diabetes</title>
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		<pubDate>Wed, 13 Apr 2011 06:00:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Lic. Heidy Ramírez Vázquez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Endocrinología]]></category>
		<category><![CDATA[Epilepsias]]></category>
		<category><![CDATA[Farmacología]]></category>
		<category><![CDATA[Neurología]]></category>
		<category><![CDATA[capsaicina]]></category>
		<category><![CDATA[gabapentina]]></category>
		<category><![CDATA[opioides]]></category>
		<category><![CDATA[pregabalina]]></category>
		<category><![CDATA[valproato]]></category>
		<category><![CDATA[venlafaxina]]></category>

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		<description><![CDATA[Vera Bril, de la Universidad de Toronto, en Canadá, y uno de los autores de las guías, señala que el dolor neuropático en la diabetes afecta al 16% de los afectados de diabetes mellitus, aunque las cifras pueden ser mayores porque en ocasiones no está diagnosticado ni tratado. Las guías se hacen eco de que [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Vera Bril, de la Universidad de Toronto, en Canadá, y uno de los autores de las guías, señala que el dolor neuropático en la diabetes afecta al 16% de los afectados de diabetes mellitus, aunque las cifras pueden ser mayores porque en ocasiones no está diagnosticado ni tratado.<span id="more-14628"></span></p>
<p>Las guías se hacen eco de que el fármaco pregabalina, utilizado contra las crisis epilépticas, es efectivo en el tratamiento del dolor neuropático en la diabetes y puede mejorar la calidad de vida de los pacientes. A pesar de estos datos, los clínicos apuntan que debe ser cada caso particular el que finalmente determine si su uso es adecuado o no.</p>
<p>Además, las recomendaciones incluyen valoraciones sobre otros fármacos en las que también cada caso particular definirá su uso. Gabapentina y valproato (también contra las crisis epilépticas), los antidepresivos venlafaxina, duloxetina y amitriptilina y analgésicos como opioides y capsaicina pueden ser alternativas útiles. Los investigadores de la Academia Americana de Neurología también citan en las guías, publicadas en el último número de <a href="http://www.neurology.org/content/early/2011/04/08/WNL.0b013e3182166ebe.abstract?sid=c40fab56-d002-4791-a857-357538b7740f" target="_blank"><em>Neurology</em></a> (doi: 10.1212/WNL.0b013e3182166ebe), la estimulación nerviosa eléctrica transcutánea (ENET), terapia utilizada contra el dolor de diversa etiología, como posible opción.</p>
<p>Bril explica la necesidad de trabajar con estas terapias en más ensayos para determinar su tolerancia a largo plazo, ya que el dolor neuropático en la diabetes es crónico y puede requerir tratamientos que se extiendan en el tiempo.<br />
<a href="http://neurologia.diariomedico.com/2011/04/12/area-cientifica/especialidades/neurologia/academia-americana-de-neurologia-publica-nuevas-recomendaciones-para-tratar-el-dolor-nervioso-diabetico" target="_blank">abril 12/ 2011 (</a><a href="http://neurologia.diariomedico.com/2011/04/12/area-cientifica/especialidades/neurologia/academia-americana-de-neurologia-publica-nuevas-recomendaciones-para-tratar-el-dolor-nervioso-diabetico" target="_blank">D</a><a href="http://neurologia.diariomedico.com/2011/04/12/area-cientifica/especialidades/neurologia/academia-americana-de-neurologia-publica-nuevas-recomendaciones-para-tratar-el-dolor-nervioso-diabetico" target="_blank">iario Médico)</a></p>
<p>Los lectores del dominio *sld.cu, tienen acceso al texto completo de este artículo a través de <a href="http://hinari-gw.who.int/whalecomextranet.who.int/whalecom0/hinari/en/journals.php" target="_blank">Hinari</a>. <em>Neurology</em>. <em><strong>Evidence-based guideline: Treatment of painful diabetic neuropathy</strong></em>. Publicado en versión preliminar de abril 11/2011.</p>
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