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	<title>Servicio de noticias en salud Al Día &#187; Antropología</title>
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	<description>Editora principal - Especialista en Información  &#124;  Dpto. Fuentes y Servicios de Información, Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas, Ministerio de Salud Pública &#124; Calle 27 No. 110 e M y N. Plaza de la Revolución, Ciudad de La Habana, CP 10 400 Cuba &#124; Telefs: (537) 8383316 al 20, Horario de atención: lunes a viernes, de 8:00 a.m. a 4:30 p.m.</description>
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		<title>Humanos modernos se mezclaron con neandertales hace 45 000 años</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Dec 2024 10:50:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Carlos Alberto Santamaría González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Genética clínica]]></category>
		<category><![CDATA[Homo sapiens]]></category>
		<category><![CDATA[Neandertal]]></category>

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		<description><![CDATA[El ADN de los humanos modernos más antiguos se mezcló con neandertales de hace unos 45 000 años, demuestra un estudio publicado hoy en Nature. Luego de secuenciar los genomas de restos de siete individuos europeos, un equipo internacional demostró que pertenecían a un grupo pequeño y aislado que se mezcló con neandertales y después [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2024/12/humanos-neandertales-1-pl.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-117376" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2024/12/humanos-neandertales-1-pl-150x150.jpg" alt="Imagen: Prensa Latina. " width="150" height="150" /></a>El ADN de los humanos modernos más antiguos se mezcló con neandertales de hace unos 45 000 años, demuestra un estudio <a href="https://www.nature.com/articles/s41586-023-06923-7" target="_blank">publicado</a> hoy en <a href="https://www.nature.com/" target="_blank"><em>Nature</em></a>.</p>
<p>Luego de secuenciar los genomas de restos de siete individuos europeos, un equipo internacional demostró que pertenecían a un grupo pequeño y aislado que se mezcló con neandertales y después se extinguieron, señala la investigación, liderada por el <a href="https://www.eva.mpg.de/index/" target="_blank">Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva</a>.</p>
<p>Después de que los humanos modernos abandonaran África, se encontraron y cruzaron con neandertales, lo que dio lugar a un porcentaje de entre el dos por ciento y el tres por ciento de ADN neandertal en los genomas de todas las personas de este continente en la actualidad, señala el artículo.</p>
<p>Sin embargo, poco se sabe de la genética de estos primeros individuos en Europa y del momento de la mezcla neandertal con los no africanos, detalla la investigación.</p>
<p>Explica el artículo que el ADN se degrada con el tiempo, se fragmenta en trozos más pequeños y acaba desapareciendo de los restos óseos. Con especímenes tan antiguos como los que estamos trabajando en este proyecto, no es habitual obtener ADN antiguo.</p>
<p>Además, a menudo encontramos contaminación humana actual cuando lo extraemos de los especímenes, como resultado de la manipulación extensiva de los huesos tras la excavación, explica Arev Pelin Sümer, investigadora en el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Alemania.</p>
<p>Investigaciones recientes identificaban a esta población en el centro y sur de Europa, tras la datación por radiocarbono de fragmentos óseos de Homo sapiens en Ilsenhöhle, en Ranis Germany. Sin embargo, no estaba clara la relación de estos individuos con otros grupos presentes en Europa en aquella época.</p>
<p>Para llegar a estas conclusiones, el equipo internacional secuenció los genomas de siete individuos que vivieron entre hace 42 000 y 49 000 años en Ranis (Alemania) y Zlatý kůň (Chequia).</p>
<p>Estos restos son de un pequeño grupo humano estrechamente emparentado, que se separó por primera vez de la población que abandonó África hace unos 50 000 años y se asentó posteriormente por toda la Tierra.</p>
<p>Sabemos que la población Ranis y Zlatý kůň no dejó ninguna ascendencia a poblaciones posteriores, en otras palabras, no son nuestros antepasados porque se extinguieron. Sin embargo, el ADN neandertal que portan procede del mismo evento de mezcla que dio lugar al ADN neandertal en los no africanos que viven en la actualidad”, indica Pelin Sümer.</p>
<p>Esto significa que, hace alrededor de 45 000 a 49 000 años, nuestros antepasados (es decir, los antepasados de todos los no africanos) y este grupo extinto (Ranis y Zlatý kůň, así como los antepasados de la cueva de Bacho Kiro en Bulgaria y los de Oase en Rumanía) deberían pertenecer a una población conectada, que más tarde se ramificó.</p>
<p><strong>17 diciembre 2024|Fuente: <a href="https://www.prensa-latina.cu/" target="_blank">Prensa Latina</a> |Tomado de |<a href="https://www.prensa-latina.cu/2024/12/17/humanos-modernos-se-mezclaron-con-neandertales-hace-45-mil-anos/" target="_blank">Noticia</a></strong></p>
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		<title>Nuestros genes revelan múltiples oleadas de mestizaje neandertal</title>
		<link>https://boletinaldia.sld.cu/aldia/2024/07/15/nuestros-genes-revelan-multiples-oleadas-de-mestizaje-neandertal/</link>
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		<pubDate>Mon, 15 Jul 2024 07:10:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Carlos Alberto Santamaría González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Genética clínica]]></category>
		<category><![CDATA[África]]></category>
		<category><![CDATA[denisovano]]></category>
		<category><![CDATA[Neandertal]]></category>

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		<description><![CDATA[Los primeros grupos humanos protagonizaron una historia de entremezclado e intercambio genético que sugiere una conexión mucho más íntima entre estos de lo establecido hasta ahora. Es el descubrimiento de un equipo internacional de genetistas y expertos en inteligencia artificial, bajo la dirección de Joshua Akey, profesor del Instituto Lewis-Sigler de Genómica Integrativa de Princeton. [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2024/07/neandertale-homosapiens-europa-press-claudio-quilodran-archivo-200-35.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-116212" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2024/07/neandertale-homosapiens-europa-press-claudio-quilodran-archivo-200-35-150x90.jpg" alt="Imagen: Claudio Quilodran / Europa Press" width="150" height="90" /></a>Los primeros grupos humanos protagonizaron una historia de entremezclado e intercambio genético que sugiere una conexión mucho más íntima entre estos de lo establecido hasta ahora.</p>
<p>Es el descubrimiento de un equipo internacional de genetistas y expertos en inteligencia artificial, bajo la dirección de Joshua Akey, profesor del <a href="https://lsi.princeton.edu/" target="_blank">Instituto Lewis-Sigler de Genómica Integrativa de Princeton</a>.</p>
<p>«Esta es la primera vez que los genetistas han identificado múltiples oleadas de mezcla de humanos modernos y neandertales», dijo Liming Li, profesor del Departamento de Genética Médica y Biología del Desarrollo de la <a href="https://www.seu.edu.cn/english/_t1875/main.htm" target="_blank">Universidad del Sudeste en Nanjing</a>, China, quien realizó este trabajo como investigador asociado en el laboratorio de Akey.</p>
<p>«Ahora sabemos que durante la gran mayoría de la historia humana, hemos tenido una historia de contacto entre humanos modernos y neandertales», dijo Akey. Los homínidos que son nuestros antepasados más directos se separaron del árbol genealógico neandertal hace unos 600 000 años, y luego desarrollaron nuestras características físicas modernas hace unos 250 000 años.</p>
<p>«Desde entonces hasta que desaparecieron los neandertales, es decir, durante unos 200 000 años, los humanos modernos han estado interactuando con poblaciones neandertales», dijo.</p>
<p>Los <a href="https://www.science.org/doi/10.1126/science.adi1768" target="_blank">resultados de su trabajo aparecen</a> en la revista <em><a href="https://www.science.org/" target="_blank">Science</a></em>.</p>
<p>Los neandertales, que en el pasado se consideraban lentos y tontos, ahora son vistos como hábiles cazadores y fabricantes de herramientas que se curaban las heridas con técnicas sofisticadas y estaban bien adaptados para prosperar en el frío clima europeo.</p>
<p>Todos estos grupos de homínidos son humanos, pero para evitar decir «humanos neandertales», «humanos denisovanos» y «versiones antiguas de nuestra propia especie de humanos», la mayoría de los arqueólogos y antropólogos utilizan la abreviatura neandertales, denisovanos y humanos modernos.</p>
<p>Usando genomas de 2 000 humanos vivos, así como de tres neandertales y un denisovano, Akey y su equipo mapearon el flujo genético entre los grupos de homínidos durante el último cuarto de millón de años.</p>
<p>Los investigadores utilizaron una herramienta genética que diseñaron hace unos años llamada IBDmix, que utiliza técnicas de aprendizaje automático para decodificar el genoma. Los investigadores anteriores dependían de la comparación de genomas humanos con una «población de referencia» de humanos modernos que se creía que tenían poco o nada de ADN neandertal o denisovano.</p>
<p>El equipo de Akey ha establecido que incluso esos grupos de referencia, que viven a miles de kilómetros al sur de las cuevas neandertales, tienen trazas de ADN neandertal, probablemente llevado al sur por viajeros (o sus descendientes).</p>
<p>Con IBDmix, el equipo de Akey identificó una primera ola de contacto hace unos 200-250 000 años, otra ola hace 100-120 000 años y la más grande hace unos 50-60 000 años.</p>
<p>Eso contrasta marcadamente con datos genéticos anteriores. «Hasta la fecha, la mayoría de los datos genéticos sugieren que los humanos modernos evolucionaron en África hace 250 000 años, se quedaron allí durante los siguientes 200 000 años y luego decidieron dispersarse fuera de África hace 50 000 años y continuaron poblando el resto del mundo», dijo Akey.</p>
<p>«Nuestros modelos muestran que no hubo un largo período de estancamiento, sino que poco después de que aparecieran los humanos modernos, hemos estado migrando fuera de África y regresando a África también», dijo. «Para mí, esta historia trata sobre la dispersión, que los humanos modernos han estado moviéndose y encontrándose con neandertales y denisovanos mucho más de lo que reconocíamos anteriormente».</p>
<p>Esa visión de la humanidad en movimiento coincide con la investigación arqueológica y paleoantropológica que sugiere un intercambio cultural y de herramientas entre los grupos de homínidos.</p>
<p>La idea clave de Li y Akey fue buscar ADN de humanos modernos en los genomas de los neandertales, en lugar de lo contrario. «La gran mayoría del trabajo genético durante la última década se ha centrado realmente en cómo el apareamiento con los neandertales afectó a los fenotipos humanos modernos y a nuestra historia evolutiva, pero estas preguntas también son relevantes e interesantes en el caso inverso», dijo Akey.</p>
<p>Se dieron cuenta de que la descendencia de esas primeras oleadas de apareamientos entre neandertales y modernos debe haber permanecido con los neandertales, por lo que no dejó registro en los humanos vivos. «Como ahora podemos incorporar el componente neandertal a nuestros estudios genéticos, estamos viendo estas dispersiones anteriores de maneras que antes no podíamos», dijo Akey.</p>
<p>La última pieza del rompecabezas fue descubrir que la población neandertal era incluso más pequeña de lo que se creía anteriormente.</p>
<p>Los modelos genéticos han utilizado tradicionalmente la variación (diversidad) como un indicador del tamaño de la población. Cuanto más diversos son los genes, mayor es la población. Pero utilizando IBDmix, el equipo de Akey demostró que una cantidad significativa de esa aparente diversidad provenía de secuencias de ADN que se habían encontrado en los genomas de los neandertales.</p>
<p><strong>12 julio 2024|Fuente: <a href="https://www.europapress.es/" target="_blank">Europa Press</a> |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|<a href="https://www.europapress.es/ciencia/ruinas-y-fosiles/noticia-genes-revelan-multiples-oleadas-mestizaje-neandertal-20240712112025.html" target="_blank">Noticia</a></strong></p>
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		<title>Psicóloga tica reflexiona sobre adicción a conectarse a las redes</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Jul 2024 19:03:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Carlos Alberto Santamaría González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Bienestar, salud y calidad de vida]]></category>
		<category><![CDATA[Psicología]]></category>
		<category><![CDATA[Psiquiatría]]></category>
		<category><![CDATA[Internet]]></category>
		<category><![CDATA[redes sociales]]></category>

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		<description><![CDATA[El uso hoy de las redes sociales «vuelve adicta la mente a estar conectada», comentó la psicóloga clínica del Ministerio de Salud Sinaí Valverde, en una entrevista con el canal costarricense Teletica. Sobre semejanzas o diferencias de ese tipo moderno de dependencia con la causada por sustancias psicoactivas como el alcohol o el tabaco, la [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2024/07/adiccion-a-redes-sociales-1-tica-pl-200-25.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-116068" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2024/07/adiccion-a-redes-sociales-1-tica-pl-200-25-150x124.jpg" alt="Imagen: Prensa Latina" width="150" height="124" /></a>El uso hoy de las redes sociales «vuelve adicta la mente a estar conectada», comentó la psicóloga clínica del <a href="https://www.ministeriodesalud.go.cr/" target="_blank">Ministerio de Salud</a> Sinaí Valverde, en una entrevista con el canal costarricense Teletica.</p>
<p>Sobre semejanzas o diferencias de ese tipo moderno de dependencia con la causada por sustancias psicoactivas como el alcohol o el tabaco, la científica explicó que las primeras «repercuten en lo biológico y neuroquímico y las segundas en lo cognitivo, sicológico y emocional».</p>
<p>La adicción hacia sustancias psicoactivas –explicó- cambia desde el cuerpo, que se acostumbra a ellas, necesita más para sentirse normal (entre comillas) y cuando le falta aparecen los síntomas de abstinencia por esa dependencia, «que es física y muy fuerte».</p>
<p>Las redes sociales afectan las funciones de lo mental y de lo emocional y eso está ligado «a cómo le prestamos atención a la memoria, al bienestar emocional en general». «Es como si la mente se volviera adicta a estar conectada todo el tiempo», añadió la académica de la Secretaría Técnica de Salud Mental del Ministerio de Salud.</p>
<p>La sicóloga clínica tica observa «una relación muy profunda entre el uso excesivo de las redes sociales y altos niveles relacionados con la ansiedad y la depresión, que es de pronto de lo que más hablamos, es donde el problema se ve reflejado».</p>
<p>Valverde analizó que estar en las redes sociales implica una constante comparación con otros, «“vista desde la idealización de dichas vidas ajenas, porque nadie está publicando lo que hace, solo las cosas bonitas».</p>
<p>También significa una búsqueda constante de validación a través de los «me gusta» o de los «comentar», que pueden ser positivos, «pero también generar inseguridades y ansiedad, o situaciones adversas».</p>
<p>La científica aludió, además, a «la conducta compulsiva de la persona, a través de su adicción o dependencia a las redes sociales. Esa necesidad constante de estar revisando y actualizando las redes, similar a otras adicciones. Necesita estar, tenerlas ahí presentes».</p>
<p>Hace que la persona genere –agregó- una dependencia emocional en la búsqueda de esa validación, de estar actualizado, que va a ser parte de su bienestar o que más bien afecta su bienestar mental, porque para estar bien, necesita de eso.</p>
<p>Para la estudiosa, ese proceso conduce «a una disminución de capacidad de concentración, a una distracción a nivel de memoria». El consumo constante de información, de redes, interfiere en la consolidación de esa memoria a largo plazo.</p>
<p>«Es tanta la sobrecarga de información que recibe de tanta multitarea, de lo que te dan las redes, que dificulta esa capacidad de retener o de recordar información que podría ser importante».</p>
<p>La sicóloga clínica confirmó, por otro lado, que los más propensos a sufrir esa dependencia a las redes «son los jóvenes, los menores de edad, la fase de niñez y adolescencia, porque son quienes entran en un proceso de construcción de identidad».</p>
<p><strong>30 junio 2024|Fuente: <a href="https://www.prensa-latina.cu/" target="_blank">Prensa Latina</a> |Tomado de |<a href="https://www.prensa-latina.cu/2024/07/01/sicologa-tica-reflexiona-sobre-adiccion-a-conectarse-a-las-redes/" target="_blank">Noticia</a></strong></p>
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		<title>La inteligencia artificial es humana, no hay que temerle</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Jul 2024 19:01:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Carlos Alberto Santamaría González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Inteligencia artificial]]></category>
		<category><![CDATA[Neurología]]></category>
		<category><![CDATA[Psicología]]></category>
		<category><![CDATA[IA]]></category>
		<category><![CDATA[inteligencia artificial]]></category>

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		<description><![CDATA[La paleoantropóloga María Martinón, directora del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), considera que la Inteligencia Artificial no jugará un papel fundamental en nuestra evolución biológica como especie, a diferencia de la comunicación a distancia, y defiende que no debemos de temerla pues es una creación humana. En una entrevista con la [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2024/07/maria-martinon-efe-santi-otero-200-25.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-116062" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2024/07/maria-martinon-efe-santi-otero-200-25-150x132.jpg" alt="Imagen: Santi Otero/EFE" width="150" height="132" /></a>La paleoantropóloga María Martinón, directora del <a href="https://www.cenieh.es/" target="_blank">Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH)</a>, considera que la Inteligencia Artificial no jugará un papel fundamental en nuestra evolución biológica como especie, a diferencia de la comunicación a distancia, y defiende que no debemos de temerla pues es una creación humana.</p>
<p>En una entrevista con la Agencia EFE por el XV aniversario de la apertura del CENIEH en Burgos -que se cumplirá el próximo julio-, la científica ha indicado que no cree que debamos ser víctimas de lo que el afamado escritor de ciencia ficción Isaac Asimov definió como el &#8216;síndrome de Frankenstein&#8217;, el miedo a que las máquinas se vuelvan contra su creador.</p>
<p>«La Inteligencia Artificial es un producto de la inteligencia humana y, por tanto, no tenemos que temerla», ha afirmado; «ni debemos sentirnos amenazados por una herramienta sofisticada, cierto es, pero debería venir a facilitar muchas tareas habituales, sobre todo a hacerlas más rápidas».</p>
<p>Desde su experiencia profesional, Martinón no cree que la IA vaya a jugar ningún papel realmente definitivo en nuestro devenir como especie, en nuestra evolución biológica, al menos tal como está planteada actualmente, ni que vaya tampoco a desplazar a la inteligencia natural.</p>
<p><strong>Usos de la IA</strong></p>
<p>En la investigación científica, la Inteligencia Artificial ya se está utilizando como herramienta que asiste a los investigadores y Martinón reconoce que jugará un papel todavía mucho más grande en el futuro, pero nunca podrá competir con la creatividad humana que requieren las investigaciones.</p>
<p>«En un ámbito como el nuestro -estudio de la evolución humana- en el que tenemos que plantearnos preguntas que requieren no solo de inteligencia sino de creatividad, seguirá preponderando la inteligencia natural», pues el ser humano siempre hará preguntas y propondrá alternativas más creativas.</p>
<p>Y fuera de la investigación, las decisiones, los sentimientos y las emociones, características que nos hacen humanos, continuarán definiendo quiénes somos, seguirán siendo el motor de la especie, más allá de los avances en inteligencia artificial.</p>
<p>Sin embargo, María Martinón pone el foco en otro tipo de desarrollos tecnológicos que sí han tenido un gran impacto en nuestra evolución como especie aunque seamos menos conscientes.</p>
<p>Habla de la comunicación a distancia, y en general de las nuevas formas de comunicación, que han permitido desligarnos de la presencia física y han abierto un nuevo mundo de posibilidades pero alterando y empobreciendo las relaciones humanas, además de generando riesgos que pasan más desapercibidos.</p>
<p>«Ahí es donde yo a lo mejor sí veo más riesgo. Nos hemos acostumbrado a comunicarnos desentendiéndonos de una parte fundamental para la empatía que es la presencia física», ha indicado, de la capacidad de leer algo más que las palabras o de presentarnos en 140 caracteres.</p>
<p>Para la investigadora «las personas somos mucho más que una opinión en un momento determinado», pero hemos reducido, simplificado las relaciones humanas hasta definirnos en una opinión, en un mensaje en redes o en una foto, y «eso empobrece y altera la naturaleza social de nuestras comunicaciones», ha aseverado.</p>
<p><strong>Tecnología y cultura, amortiguadores de la selección natural</strong></p>
<p>La directora del CENIEH afirma que el ser humano sigue y seguirá evolucionando biológicamente, tal vez de una manera menos vistosa o espectacular de lo que la ciencia ficción nos ha hecho esperar, menos visible en nuestra apariencia física.</p>
<p>Los cambios en nuestro sistema inmune muestran esa constante evolución, la capacidad de la especie de responder y adaptarse a nuevas amenazas biológicas, el desarrollo de enfermedades, la aparición de tolerancias, intolerancias o alergias.</p>
<p>«Esa idea que teníamos de que nuestros cerebros iban a seguir aumentado no tiene sentido económicamente», ha apuntado, pues no se puede perder energía en cosas que no son necesarias, y lo que la especie necesita ahora es un cerebro potente pero que consuma menos, y «tenemos muchas memorias externas para descansar».</p>
<p>Por ese motivo, María Martinón afirma que la evolución tecnológica y cultural, que van a un ritmo mucho más rápido que la propia biología, funcionan como un amortiguador de la selección natural.</p>
<p>Los humanos ya no nos adaptamos al entorno sino que, con una capacidad brutal de transformación, adaptamos el entorno a nosotros, a veces con consecuencias devastadoras para el medio ambiente, ha lamentado la paleontropóloga, que aún así es optimista en cuanto al ser humano y el uso de la inteligencia artificial.</p>
<p><strong>Seres sociales y compasivos</strong></p>
<p>«En esencia, nuestra naturaleza es positiva. Nuestro instinto y nuestra naturaleza son predominantemente sociales y compasivos», y aunque es cierto que somos una especie con un componente de violencia importante, es menor de la que nos correspondería como primates y no es la violencia la que nos caracteriza, ha asegurado.</p>
<p>Es una violencia que se puede modular a través de la cultura, lo que ocurre es que «nos hemos especializado en matar, a través de la tecnología, de forma masiva y a distancia», anulando la empatía, uno de los mecanismos de inhibición de la violencia, ha lamentado, de ahí que los humanos necesitemos de una autoevalución y una autocrítica constantes.</p>
<p><strong>30 junio 2024|Fuente: <a href="https://efe.com/" target="_blank">EFE</a> |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|<a href="https://efe.com/castilla-y-leon/2024-07-01/inteligencia-artificial-sindrome-frankenstein-evolucion-humana-cenieh-entrevista/" target="_blank">Noticia</a></strong></p>
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		<title>Descubren 33 momias en Egipto que permitirán entender enfermedades de hace 2 000 años</title>
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		<pubDate>Wed, 26 Jun 2024 07:05:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Carlos Alberto Santamaría González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedades respiratorias]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedades transmisibles]]></category>
		<category><![CDATA[Medicina interna]]></category>
		<category><![CDATA[Microbiología]]></category>
		<category><![CDATA[Nutrición]]></category>
		<category><![CDATA[Tuberculosis]]></category>
		<category><![CDATA[desnutrición]]></category>
		<category><![CDATA[Egipto]]></category>

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		<description><![CDATA[Una misión arqueológica egipcio-italiana anunció este lunes el descubrimiento en el sur de Egipto de 33 tumbas con restos de niños y adultos que murieron hace más de 2 000 años como consecuencia de enfermedades como la anemia o la tuberculosis, que ahora podrán ser estudiadas gracias a los restos conservados y que acaban de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2017/11/desnutrición.jpg"><img class="alignleft wp-image-62484" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2017/11/desnutrición-300x200.jpg" alt="Imagen: Archivo." width="200" height="133" /></a>Una misión arqueológica egipcio-italiana anunció este lunes el descubrimiento en el sur de Egipto de 33 tumbas con restos de niños y adultos que murieron hace más de 2 000 años como consecuencia de enfermedades como la anemia o la tuberculosis, que ahora podrán ser estudiadas gracias a los restos conservados y que acaban de ser descubiertos.</p>
<p>De acuerdo con la nota, el hallazgo tuvo lugar en el área de Agajan, en el oeste de la localidad sureña de Asuán, y los restos datan del periodo tardío de Egipto (664 a.n.e. &#8211; 332 a.n.e) y de la época grecorromana (332 a.n.e &#8211; siglo IV d.n.e). Los primeros estudios realizados en las momias indican que entre el 30 y el 40 % de los enterrados ahí eran jóvenes, adolescentes e incluso recién nacidos, que fueron sepultados en tumbas que aún conservan sus restos y varios utensilios funerarios.</p>
<p>Además, este hallazgo contribuirá a «obtener más información de esta época y de algunas enfermedades que existieron entonces», de acuerdo con la nota, que apuntó que también indica que hay más momias sepultadas en la zona del descubrimiento, informa EFE. La jefa de la misión italiana, Patricia Piacentini señaló que los estudios preliminares de las momias apuntan que varias de las personas murieron siendo jóvenes, adolescentes y recién nacidas.</p>
<p>Asimismo, indicó que algunas de ellas padecieron enfermedades contagiosas y otros sufrían malformaciones óseas, tal y como se pudo observar en las caderas de algunas mujeres adultas. Otras de las momias mostraban signos de anemia, desnutrición, enfermedades respiratorias, tuberculosis y osteoporosis, añadió.</p>
<p><strong>24 junio 2024|Fuente: <a href="https://efe.com/" target="_blank">EFE</a> |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|<a href="https://www.larazon.es/cultura/descubren-33-momias-egipto-que-permitiran-entender-enfermedades-hace-2000-anos_20240625667a7531901ca900018d9e0a.html" target="_blank">Noticia</a></strong></p>
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		<title>El exceso de trabajo físico causaba artrosis en la Edad Media, revelan huesos del Coliseo</title>
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		<pubDate>Mon, 24 Jun 2024 07:10:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Carlos Alberto Santamaría González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Anatomía]]></category>
		<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedades osteomioarticulares]]></category>
		<category><![CDATA[Ortopedia y traumatología]]></category>
		<category><![CDATA[artrosis]]></category>
		<category><![CDATA[Edad Media]]></category>
		<category><![CDATA[osteoporosis]]></category>
		<category><![CDATA[sedentarismo]]></category>

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		<description><![CDATA[La artrosis en la Edad Media estaba causada por un exceso de trabajo físico, mientras que hoy en día es el sedentarismo lo que la provoca, según un estudio presentado este viernes que analiza restos óseos de los siglos XI y XII encontrados durante las excavaciones efectuadas en el Parque Arqueológico del Coliseo. El análisis [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2019/11/artrosis.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-79334" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2019/11/artrosis.jpg" alt="artrosis" width="150" height="104" /></a>La artrosis en la Edad Media estaba causada por un exceso de trabajo físico, mientras que hoy en día es el sedentarismo lo que la provoca, según un estudio presentado este viernes que analiza restos óseos de los siglos XI y XII encontrados durante las excavaciones efectuadas en el Parque Arqueológico del Coliseo.</p>
<p>El análisis de microestructura ósea de los restos de cuatro individuos de una familia romana encontrados en la Domus Tiberiana ha sido promovido por la fundación AILA, que lucha contra la artrosis y la osteoporosis, en colaboración con el parque arqueológico del Coliseo y dos profesores de la Universidad <a href="https://www.uniroma1.it/it/pagina-strutturale/home" target="_blank">La Sapienza</a> de Roma.</p>
<p>En la Edad Media, la combinación del trabajo agrícola y las labores manuales intensas contribuían a un notable desarrollo muscular y óseo, sobre todo en las articulaciones inferiores, pero esto también conducía «al desarrollo de artrosis precoz a una edad que hoy consideramos joven», explicó Michela Relucenti, profesora de la Sapienza.</p>
<p>Los primeros restos óseos analizados corresponden a los de una mujer de entre 20 y 30 años, a la que se le detectó artrosis por la erosión del cartílago en el fémur, pero no presentó ningún tipo de osteoporosis.</p>
<p>También se analizaron los huesos de un menor de entre 6 y 9 años del que se desconoce el sexo que revelaron síntomas de anemia, además de presentar una hernia discal debido al levantamiento de pesos superiores para su edad y su complexión física.</p>
<p>Esta familia romana de la Edad Media llevaba una dieta basada en vegetales y suplementos proteicos derivados de carne de origen animal, «por lo que no eran personas particularmente mal nutridas, eran personas normales para la época», concluye Relucenti.</p>
<p>Dada la fragilidad de las muestras se utilizó un microscopio innovador con una sonda EDX que permitió observar las muestras óseas con un método no destructivo, en su estado natural y sin ningún procedimiento de preparación que las modifique permanentemente.</p>
<p>En contraste con la Edad Media, cuando las personas soportaban «cargas excesivas que desarrollaban la artrosis, hoy el sedentarismo, además de desarrollar la artrosis también lleva a la osteoporosis», explicó el presidente de AILA, Francesco Bove, quien destacó la importancia de «un equilibrio entre la carga y la edad» en la actividad física diaria.</p>
<p>También advirtió de que «otro peligro de la sociedad moderna es la obesidad» y aseguró que esta enfermedad supone que «un individuo que debe pesar 65 kilos pesa 85, es como si llevase una carga de 25 kilos a la espalda», ejemplificó, por lo que en este caso la artrosis tiene las mismas causas que en la antigüedad.</p>
<p>Gracias «al estudio de los individuos antiguos comprendemos la importancia de un correcto estilo de vida para conservar la salud de los huesos, ayer hoy y también en el futuro», concluyó Relucenti.</p>
<p><strong>21 junio 2024|Fuente: <a href="https://efe.com/" target="_blank">EFE</a> |Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2024. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.|<a href="https://www.infobae.com/america/agencias/2024/06/21/el-exceso-de-trabajo-fisico-causaba-artrosis-en-la-edad-media-revelan-huesos-del-coliseo/" target="_blank">Noticia</a></strong></p>
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		<title>La boca: una caja de herramientas</title>
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		<pubDate>Wed, 15 Feb 2023 05:02:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Estomatología]]></category>
		<category><![CDATA[Fisiología]]></category>
		<category><![CDATA[Sociología]]></category>
		<category><![CDATA[dientes y la mandíbula]]></category>

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		<description><![CDATA[Los organismos requieren de energía para poder desarrollar sus actividades cotidianas, esta energía la consiguen de los alimentos que pueden ser procesados gracias a las herramientas que se encuentran en la boca. Uno de los cambios evolutivos más importantes en los mamíferos y que define su éxito como grupo taxonómico es la capacidad de poder [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Los organismos requieren de energía para poder desarrollar sus actividades cotidianas, esta energía la consiguen de los alimentos que pueden ser procesados gracias a las herramientas que se encuentran en la boca.<span id="more-109734"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-75648 size-thumbnail" title="La boca: una caja de herramientas" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2019/05/enfermedades-de-la-boca-150x150.jpg" alt="La boca: una caja de herramientas" width="150" height="150" />Uno de los cambios evolutivos más importantes en los mamíferos y que define su éxito como grupo taxonómico es la capacidad de poder tener actividad a diferentes horas del día y la noche, en diferentes temperaturas ambientales y prácticamente en cualquier tipo de hábitat. Es esencial, que las especies tengan los instrumentos que les ayuden a ingerir cualquier tipo de alimento y poder vivir en cualquier parte del planeta.</p>
<p>Las herramientas más importantes e indispensables son los dientes y la mandíbula. La mandíbula de los mamíferos es una pieza única que consiste en un solo hueso, por lo que tienen mayor fuerza de compresión y es estructuralmente más sólida, en comparación con cualquier otro grupo de vertebrados, donde está formada por más de un hueso. La mandíbula tiene el proceso articular que es una estructura que se ajusta de manera firme al cráneo y que le brinda un fuerte punto de apoyo, permitiéndole generar mucha fuerza en la mordida, dependiendo de la especie y su tipo de alimentación. También tiene el proceso corónides en el que se insertan los músculos de masticación donde existe una mayor área que significa tener mayor superficie de inserción, por lo que el músculo es más fuerte y potente, proporcionalmente que en otras especies de vertebrados.</p>
<p>La fuerza de la mandíbula no serviría de nada si no tiene las herramientas complementarias y especializadas para poder hacer todo lo necesario para su buen funcionamiento. Estas herramientas complementarias son los dientes, estructuras formadas por dentina (material blando) y esmalte (el material más duro dentro de las estructuras de los mamíferos). Al combinarse estos dos materiales en formas diversas, se obtiene una alta versatilidad, por lo que pueden tener múltiples funciones.</p>
<p>Los mamíferos se diferencian de otros vertebrados como los reptiles, los cuales tienen un solo tipo de dientes (de forma cónica), debido a que presentan una amplia gama de formas y número de dientes entre las especies, dependiendo de su dieta. Por ejemplo, en los molares de muchos de los que comen plantas la combinación de esmalte y dentina hace que existan intercaladas áreas de desgaste rápido y de desgaste lento, por lo que la superficie siempre estará rugosa, que es lo ideal para la molienda de granos y plantas. Otro ejemplo se encuentra en los ratones, donde la superficie frontal de los incisivos es de esmalte y la dorsal de dentina, esto hace que la mordida de los incisivos inferiores y superiores sea como el filo de unas tijeras que pueden cortar o perforar superficies de diferentes materiales, incluso si son muy duras. Se podría suponer que mientras más roan una superficie, los dientes perderán su filo, pero resulta lo opuesto, mientras más los usan, más se afilan.</p>
<p>En muchas de las otras especies los incisivos son usados para cortar, como es el caso del humano cuando muerde una manzana y corta una porción que después triturará con los molares y premolares. Algunas especies que comen pastos, al solo comer la parte más tierna o suave, no tienen los incisivos completos, debido a que arrancan la parte que se comerán con los labios y después las mastican. Entre los incisivos más raros por su forma, están las defensas de los elefantes, mal llamadas colmillos porque anatómicamente pertenecen a los incisivos.</p>
<p>La segunda pieza de dientes es el canino o el colmillo.</p>
<p>Son características de las especies que comen carne, motivo por el cual se les denomina carnívoros, aunque no son específicos para este grupo, otros grupos que no son especialistas en comer carne, también los poseen. Los caninos han sido comparados con un par de cuchillos que los depredadores utilizan para sujetar y matar a las presas. Son piezas en su gran mayoría de esmalte, muy duras y de forma elíptica con el eje mayor longitudinal al cuerpo del individuo.</p>
<p>El animal con los caninos más grandes corresponde a un felino, el llamado dientes de sable, aunque no se trata de una sola especie, son varias, de diferentes orígenes y distribuciones geográficas.</p>
<p>Una de las hipótesis aceptadas es que esos felinos depredaban diferentes especies de elefantes, muy abundantes en todo el mundo hace más de 10 000 años. Usaban los colmillos para poder atravesar la gruesa piel de los paquidermos.</p>
<p>Otro canino fuera de lo normal, es el llamado cuerno de los narvales (delfines con un “cuerno”, Monodon monoceros), en realidad se trata del canino superior izquierdo (principalmente), que está retorcido de manera helicoidal, alcanza a medir cerca de dos metros, con el tiempo se modificó y este canino se volvió obsoleto funcionalmente.</p>
<p>Todos los mamíferos tienen dientes para moler su alimento.</p>
<p>Estas piezas se dividen en dos, los molares y los premolares, se diferencian en que los molares tienen cuatro raíces, mientras que los premolares presentan entre tres y una, dependiendo del tamaño.</p>
<p>La forma de las coronas de los molariformes son muy variadas, dependen del tipo de alimento que van a moler. Se tienen desde las planas con crestas combinadas latitudinales para moler plantas hasta las de crestas cortantes y en forma de tijera para fraccionar la carne. En los de los humanos presentan crestas romas, lo que le permite ser multifuncionales, pueden moler plantas, romper semillas o machacar carne, por ello, el humano puede consumir una gran variedad de alimentos en su dieta.</p>
<p>La boca de los seres vivos es como una caja de herramientas, hay herramientas específicas para cada tarea a realizar. Dependiendo de qué coman los organismos, serán las herramientas de las que estén dotados. Por ello, los dientes en los mamíferos varían en forma, tamaño y número.</p>
<p><a title=" https://www.dicyt.com/noticias/la-boca-una-caja-de-herramientas" href="//www.dicyt.com/noticias/la-boca-una-caja-de-herramientas" target="_blank"><strong>febrero 14/2023 (Dicyt)</strong></a></p>
<p><strong>Autores:</strong><br />
Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste, S. C. Instituto Politécnico Nacional 195, CP. 23205, La Paz, Baja California Sur, México.</p>
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		<title>Pruebas de amputación quirúrgica en un esqueleto de 31 mil años</title>
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		<pubDate>Sun, 11 Sep 2022 05:05:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Cirugía]]></category>
		<category><![CDATA[Ortopedia y traumatología]]></category>
		<category><![CDATA[Sociología]]></category>
		<category><![CDATA[cueva llamada Liang Tebo]]></category>
		<category><![CDATA[excavación arqueológica]]></category>
		<category><![CDATA[Indonesia]]></category>
		<category><![CDATA[tumba excavada]]></category>

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		<description><![CDATA[El esqueleto de 31 000 años de un adulto hallado en una cueva en Indonesia, al que le falta el pie y parte de la pierna izquierdos, revela la prueba más antigua de amputación quirúrgica. Se cree que el descubrimiento, publicado en Nature, es anterior a otros casos de «operaciones» de la edad de piedra [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El esqueleto de 31 000 años de un adulto hallado en una cueva en Indonesia, al que le falta el pie y parte de la pierna izquierdos, revela la prueba más antigua de amputación quirúrgica.</p>
<p><span id="more-107240"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-107243 size-thumbnail" title="Pruebas de amputación quirúrgica en un esqueleto de 31 mil años" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2022/09/niño-con-pie-amputado-prehistoria-150x100.jpg" alt="niño con pie amputado prehistoria" width="150" height="100" />Se cree que el descubrimiento, publicado en <a title="https://www.nature.com/articles/s41586-022-05160-8" href="https://www.nature.com/articles/s41586-022-05160-8" target="_blank"><em><strong>Nature</strong></em></a>, es anterior a otros casos de «operaciones» de la edad de piedra encontradas en sitios de Eurasia por decenas de miles de años.</p>
<p>El profesor Maxime Aubert del Centro de Investigación Social y Cultural de la Universidad de Griffith, colíder del proyecto de investigación realizado con el Centro de Arqueología, Lengua e Historia de Indonesia, dijo en un comunicado que el nuevo hallazgo salió a la luz en 2020 durante una excavación arqueológica en una tumba excavada en una cueva llamada Liang Tebo, en la provincia de Kalimantan, en la isla indonesia de Borneo.</p>
<p>Liang Tebo es una cueva de piedra caliza en la remota región de Sangkulirang-Mangkalihat del este de Kalimantan, la parte indonesia de Borneo, a la que solo se puede acceder en barco en ciertas épocas del año.</p>
<p>El análisis realizado por el paleopatólogo Dr. Melandri Vlok (Universidad de Sydney) confirmó crecimientos óseos reveladores relacionados con la curación, lo que sugiere que la extremidad fue intervenida quirúrgicamente.</p>
<p><em>«De hecho, fue una gran sorpresa que este adulto recolector sobrevivió a una operación infantil muy grave y potencialmente mortal, que la herida sanó para formar un muñón y que luego vivieron durante años en un terreno montañoso con movilidad alterada, lo que sugiere una alta grado de atención comunitaria</em>«, dijo el Dr. Vlok.</p>
<p>Anteriormente, la investigación arqueológica en Eurasia y las Américas había descubierto huesos humanos que mostraban signos de cirugías prehistóricas, incluidos agujeros perforados en cráneos (trepanación).</p>
<p>Sin embargo, hasta ahora, la evidencia más antigua revelada hasta ahora para la cirugía de amputación comprendía el esqueleto de 7 000 años de antigüedad de un anciano granjero de la Edad de Piedra de Francia, cuyo antebrazo izquierdo había sido cuidadosamente amputado justo por encima del codo.</p>
<p><em>«La datación directa de los restos resultó ser una tarea desafiante»</em>, dijo el profesor asociado Renaud Joannes-Boyau, jefe del Grupo de Investigación de Geoarqueología y Arqueometría de la Universidad Southern Cross, a quien se le encomendó la tarea de calcular la edad del fósil.</p>
<p>Al medir la cantidad de radiación recibida por el esmalte dental durante el entierro, la profesora asociada Joannes-Boyau pudo confirmar que el individuo murió hace unos 31 000 años, de acuerdo con la edad de radiocarbono del sedimento.</p>
<p>«A la luz de la edad mucho más joven de estos hallazgos anteriores, el descubrimiento de un amputado de 31 000 años en Borneo claramente tiene implicaciones importantes para nuestra comprensión de la historia de la medicina», dijo el Dr. Maloney.</p>
<p>Los eruditos habían asumido que los humanos carecían de la experiencia y la tecnología para realizar procedimientos difíciles como la amputación quirúrgica, hasta que decenas de miles de años más tarde, después de que el surgimiento de comunidades y pueblos agrícolas transformara la sociedad humana en los últimos 10 000 años.</p>
<p><em> «Se pensó que el cambio de la búsqueda de alimento a la agricultura al final de la edad de hielo dio lugar a problemas de salud previamente desconocidos que estimularon los primeros avances incrementales en tecnología médica, incluidos los primeros intentos de &#8216;cirugía&#8217; de la edad de piedra»</em>, explicó el Dr. Maloney.</p>
<p><em>«Lo que demuestra el nuevo hallazgo en Borneo es que los humanos ya tenían la capacidad de amputar con éxito extremidades enfermas o dañadas mucho antes de que comenzáramos a cultivar y vivir en asentamientos permanentes»</em>, dijo el profesor Aubert.</p>
<p>El equipo dice que los cirujanos que realizaron la operación hace 31 000 años deben haber tenido un conocimiento detallado de la anatomía de las extremidades y los sistemas musculares y vasculares para exponer y negociar las venas, los vasos y los nervios y prevenir la pérdida de sangre y la infección fatales.</p>
<p><strong>septiembre 10/2022 (Europa Press) &#8211; Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.</strong></p>
<p><strong>Referencia</strong>:</p>
<p>Maloney, T., Vlok, M., Oktaviana, A., Setiawan, P., Priyatno, A., Ririmasse, M., &#8230; &amp; Aubert, M. (2022). <a title="https://www.researchsquare.com/article/rs-1531456/latest.pdf" href="https://www.researchsquare.com/article/rs-1531456/latest.pdf" target="_blank"><em>Earliest evidence for surgical amputation.</em></a></p>
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		<title>Los antiguos humanos consumían leche mucho antes de poder digerirla</title>
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		<pubDate>Sun, 31 Jul 2022 05:06:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Biología molecular]]></category>
		<category><![CDATA[Bioquímica]]></category>
		<category><![CDATA[Gastroenterología]]></category>
		<category><![CDATA[Microbiología]]></category>
		<category><![CDATA[Nutrición]]></category>

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		<description><![CDATA[Un estudio de Nature, pone en duda si el consumo de leche fue un factor clave en la persistencia de la lactasa, una mutación genética que evita que los adultos sufran complicaciones al beber este producto. Este cambio evolutivo, que se detectó por primera vez hace 5 000 años, se ha hecho cada vez más [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Un estudio de <a title="https://www.nature.com/articles/s41586-022-05010-7" href="https://www.nature.com/articles/s41586-022-05010-7" target="_blank"><em><strong>Nature</strong></em></a><strong><em>, </em></strong>pone en duda si el consumo de leche fue un factor clave en la persistencia de la lactasa, una mutación genética que evita que los adultos sufran complicaciones al beber este producto. Este cambio evolutivo, que se detectó por primera vez hace 5 000 años, se ha hecho cada vez más frecuente gracias a un acusado proceso de selección natural del que todavía se debaten las causas.<span id="more-106092"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-89056 size-thumbnail" title="Los antiguos humanos consumían leche mucho antes de poder digerirla" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2020/11/leche-150x100.jpg" alt="leche" width="150" height="100" />Nuestros antepasados europeos habrían empezado a consumir leche de animales domésticos miles de años antes de que desarrollara el gen para poder digerirla, según apunta un estudio publicado en la revista <a title="https://www.nature.com/articles/s41586-022-05010-7" href="https://www.nature.com/articles/s41586-022-05010-7" target="_blank"><em><strong>Nature</strong></em></a>.</p>
<p>La investigación analiza los patrones prehistóricos de su uso en los últimos 9 000 años y ofrece nueva información sobre su consumo y cómo ha evolucionado la tolerancia a la lactosa.</p>
<p>Hasta ahora, se pensaba la tolerancia a la lactosa surgió porque permitía a las personas consumir más leche y productos derivados sin tener efectos adversos, pero el estudio afirma que la hambruna y la exposición a enfermedades infecciosas justifican mejor este cambio evolutivo</p>
<p><em>“Probablemente, las complicaciones que pueden sufrir las personas al beber grandes cantidades de leche no diferirían demasiado entre nuestros antepasados o nosotros, ya que nuestra genética no es tan distinta. Sin embargo, la dieta y la microbiota intestinal sí que podrían suponer una diferencia, por el hecho de que influyen en la gravedad de los síntomas de la intolerancia a la lactosa”</em>, explica a SINC Mark Thomas, profesor de genética evolutiva y coautor del estudio.</p>
<p><strong>Una mutación inusual que ahora es común</strong></p>
<p>Actualmente, dos tercios de los adultos del mundo pueden tener problemas leves si beben demasiada leche, pero estas complicaciones eran mucho más frecuentes en nuestros antepasados, según los autores. La causante de dichos problemas es la lactosa, un azúcar que, si no se digiere correctamente, puede causar calambres, diarrea y flatulencias.</p>
<p>George Davey Smith, investigador de la Universidad de Bristol y coautor del estudio, comenta que <em>“para digerir la lactosa necesitamos producir la enzima lactasa en nuestro intestino. Esto lo hacen casi todos los bebés, pero la producción de la enzima disminuye rápidamente entre el destete y la adolescencia”.</em></p>
<p>Sin embargo, alrededor de un tercio de los adultos siguen produciendo lactasa gracias a una mutación en su ADN, lo que les permite digerir la lactosa sin complicación alguna.</p>
<p>La evidencia científica sugiere que esta alteración genética, conocida como persistencia de la lactasa, se hizo común entre las personas hace 4.000 años, gracias a un marcado proceso de selección natural.</p>
<p><strong>Las claves: hambre y enfermedades</strong></p>
<p>Aunque la mutación fue ganando presencia entre los europeos de hace miles de años, todavía hay que conocer más detalles de este cambio para determinar qué fue lo que realmente nos hizo aptos para consumir leche. Esta tarea es difícil porque el uso de este producto ha ido aumentando y disminuyendo en diferentes regiones a lo largo de la historia.</p>
<p>No obstante, los autores se muestran convencidos de que detrás de este cambio se aducen dos razones: el hambre y la circulación de patógenos. <em>“Cuando las cosechas se perdían o se dañaban, los campesinos aumentaban el consumo de productos lácteos. Al no tener lactasa persistente, podían sufrir algunas complicaciones leves de forma más frecuente”</em>, comenta Thomas.</p>
<p>Todavía hay que conocer más detalles de este cambio para determinar qué fue lo que realmente nos hizo aptos para consumir leche.</p>
<p>Y añade: <em>“El problema realmente serio viene cuando estas personas estaban severamente desnutridas y padecían enfermedades diarreicas, que pueden privar al organismo del agua y las sales necesarias para la supervivencia”.</em></p>
<p>La teoría de Thomas de la hambruna se complementa con la de Smith, quién considera que la desnutrición y la diarrea podían agravarse en ambientes que favorecían la aparición de enfermedades zoonóticas, como los asentamientos del Neolítico.</p>
<p>Con poblaciones más densas y urbanizadas, los desplazamientos de estas personas y su contacto frecuente con animales era el caldo de cultivo perfecto para contraer dichas patologías. En consecuencia, la selección natural proveyó una protección genética a nuestros antepasados para que fuesen menos vulnerables a virus, bacterias, parásitos y hongos.</p>
<p><strong>Mapas y genética para conocer el consumo de leche</strong></p>
<p>Las conclusiones del estudio se basan en un mapa del consumo prehistórico de leche, que analiza 6 899 residuos de grasa animal de 554 enclaves arqueológicos durante los últimos 9 000 años. La metodología combina ADN antiguo, radiocarbono y datos arqueológicos con nuevas técnicas de modelado por ordenador.</p>
<p>Los investigadores también examinaron la frecuencia de la variante principal del gen de persistencia de la lactasa entre 1 786 individuos euroasiáticos de la prehistoria.</p>
<p>Juntos, estos hallazgos indican que en Europa el uso de la leche estaba muy extendido, mientras que en Asia los pueblos todavía eran mayoritariamente intolerantes a la lactosa, lo que pone en duda si su consumo es un factor clave para la persistencia de la lactasa, como sostienen algunas hipótesis.</p>
<p><a title="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Los-antiguos-humanos-consumian-leche-mucho-antes-de-poder-digerirla" href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Los-antiguos-humanos-consumian-leche-mucho-antes-de-poder-digerirla" target="_blank"><strong>julio 30/2022 (SINC)</strong></a></p>
<p><strong>Referencia:</strong></p>
<p>Evershed, R.P., Davey Smith, G., Roffet-Salque, M. et al. <a title="https://www.nature.com/articles/s41586-022-05010-7" href="https://www.nature.com/articles/s41586-022-05010-7" target="_blank"><em>Dairying, diseases and the evolution of lactase persistence in Europe</em></a>. Nature (2022). https://doi.org/10.1038/s41586-022-05010-7</p>
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		<title>¿El consumo de carne realmente nos hizo humanos?</title>
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		<pubDate>Sat, 16 Apr 2022 05:03:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Nutrición]]></category>
		<category><![CDATA[alimentación saludable]]></category>
		<category><![CDATA[antepasados]]></category>
		<category><![CDATA[carne]]></category>
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		<category><![CDATA[dietas]]></category>
		<category><![CDATA[fósiles]]></category>
		<category><![CDATA[Homo erectus]]></category>

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		<description><![CDATA[Las evidencias paleo antropológicas halladas hasta ahora sobre el Homo erectus, que apareció hace unos dos millones de años, sugerían que la dieta carnívora había moldeado nuestra evolución e impulsado cambios en el comportamiento y los rasgos anatómicos humanos, como un mayor cerebro. Un equipo de científicos rebate ahora esta hipótesis, a la que asocian a [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Las evidencias paleo antropológicas halladas hasta ahora sobre el <em>Homo erectus</em>, que apareció hace unos dos millones de años, sugerían que la dieta carnívora había moldeado nuestra evolución e impulsado cambios en el comportamiento y los rasgos anatómicos humanos, como un mayor cerebro.<span id="more-103399"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-103402 size-full" title="¿El consumo de carne realmente nos hizo humanos?" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2022/04/Homo-erectus1.jpg" alt="Homo erectus" width="150" height="274" />Un equipo de científicos rebate ahora esta hipótesis, a la que asocian a un muestreo intensivo de fósiles en un periodo y yacimiento determinados.</p>
<p>La dieta desempeña un papel importante en la vida cotidiana de cada animal, no solo para su supervivencia y reproducción, sino que también puede condicionar las preferencias de hábitat, los patrones de movimiento, la energía destinada a la actividad, la competencia, el riesgo de depredación, las interacciones sociales y la comunicación, entre otros.</p>
<p>En el caso de los seres humanos, si nos remontamos a nuestros antepasados, la alimentación constituyó una función esencial en cuanto al hábitat, las migraciones y las interacciones con el medio ambiente y sus organismos.</p>
<p>El estudio refuta ahora la hipótesis de que la <em>“carne nos hizo humanos”</em> y pone en duda la primacía de la ingesta de carne en la evolución humana temprana</p>
<p><em>“Una vez que los primeros humanos empezaron a comer carne, es probable que se aventuraran en entornos donde los animales habrían muerto de forma natural para recogerlos y se habrían encontrado con otros depredadores más a menudo, lo que provocaría una mayor competencia y riesgo de depredación”</em>, ejemplifica a SINC Briana L. Pobiner, investigadora en el departamento de Antropología de la Smithsonian Institution en Estados Unidos.</p>
<p>Así, la dieta carnívora también pudo tener un gran impacto en la evolución del comportamiento humano y los rasgos anatómicos. Al no poseer dientes afilados como los depredadores para desgarrar la carne y acceder al tuétano de las presas, los humanos empezaron a servirse de la industria lítica a través de herramientas de piedra.</p>
<p>De hecho, la aparición del <em>Homo erectus,</em> hace unos dos millones de años, parecía haber sido el punto de inflexión en la evolución de la dieta humana: el aumento del consumo de animales pudo haber impulsado un mayor tamaño de cerebro y cuerpo y una reorganización del intestino. Estos rasgos se mantuvieron en el <em>Homo sapiens</em>.</p>
<p>Sin embargo, un estudio internacional, publicado en la revista <a title="https://www.pnas.org/content/119/5/e2115540119.short" href="https://www.pnas.org/content/119/5/e2115540119.short" target="_blank"><em><strong>PNAS</strong></em></a><em><strong>, </strong></em>refuta ahora esta hipótesis de que la <em>“carne nos hizo humanos”</em> y pone en duda la primacía de la ingesta de carne en la evolución humana temprana.</p>
<p>Hasta ahora, los estudios que sostenían la importancia del consumo animal se basaban en el incremento de las evidencias paleo antropológicas con la aparición del<em> H. erectus.</em></p>
<p><strong>Análisis sesgado de los fósiles</strong></p>
<p>Pero para que un cambio dietético generalizado conduzca a la adquisición de características claves en esta especie de homínido, debería ser persistente en el registro zoo arqueológico a lo largo del tiempo. Y esto solo puede demostrarse de forma convincente mediante un análisis a gran escala, más allá de un único yacimiento o localidad.</p>
<p>“<em>La mayoría de los estudios sobre huesos fósiles con marcas de carnicería se limitan a examinar las pruebas de un solo yacimiento, o incluso de una sola capa de un yacimiento”</em>, dice a SINC Pobiner, coautora del trabajo.</p>
<p>Para tener una mirada más amplia sobre las primeras evidencias de nuestro consumo de carne, el equipo sintetizó todas las pruebas publicadas hasta el momento sobre este tipo de restos en nueve áreas principales de investigación en África oriental, incluyendo 59 niveles de yacimientos, desde hace 2,6 millones de años hasta 1,2 millones de años.</p>
<p>“<em>Comparamos los patrones de los huesos fósiles con marcas de carnicería con la cantidad de evidencia fósil en general, para ver si esto era realmente una señal de del aumento de la ingesta de carne, o si era solo que la excavación de más fósiles hace que sea más probable encontrarlos con marcas de carnicería. Resulta que fue esto último”</em>, confirma la experta.</p>
<p>Los investigadores descubrieron que, cuando se tiene en cuenta la variación en el esfuerzo de muestreo a lo largo del tiempo, no hay un aumento sostenido en la cantidad relativa de pruebas de consumo de carne después de la aparición de <em>H. erectus.</em></p>
<p>Los resultados sugieren, por tanto, que los hallazgos sobre la dieta carnívora serían el reflejo de un muestreo intensivo, más que de los cambios como tal en el comportamiento humano. El estudio socava así la idea de que “<em>comer grandes cantidades de carne impulsó los cambios evolutivos de nuestros primeros ancestros”</em>, recalca W. Andrew Barr, profesor adjunto de Antropología en la Universidad George Washington, Estados Unidos, y autor principal del estudio.</p>
<p><strong>El consumo de carne antes y ahora</strong></p>
<p>A pesar de ello, el consumo de carne ha desempeñado un papel importante en nuestra historia evolutiva. <em>“Tenemos pruebas de que algunas especies humanas primitivas, como los neandertales, comían cantidades significativas de carne”,</em> comenta Pobiner.</p>
<p>En la actualidad, la cultura (y la economía) son el gran motor de la variedad en la cantidad de carne que consumen las personas en las distintas sociedades, expresa Briana Pobiner, Smithsonian Institution.</p>
<p>En la actualidad, la investigadora –que lleva 20 años excavando y estudiando fósiles marcados por cortes– subraya que “la cultura (y la economía) son el gran motor de la variedad en la cantidad de carne que consumen las personas en las distintas sociedades”.</p>
<p><em>“Creo que este estudio y sus conclusiones son de interés no solo para la comunidad paleo antropológica, sino para todas las personas que actualmente basan sus decisiones dietéticas en alguna versión de esta narrativa de consumo de carne”,</em> apunta Barr.</p>
<p>Según los investigadores, son necesarios grandes conjuntos de datos para comprender los grandes patrones de nuestra historia evolutiva. <em>“Necesitamos más muestras fósiles de periodos de tiempo no muestreados, como antes de hace 2 millones de años, para poder comprobar la importancia de comer carne durante esos periodos de tiempo anteriores”</em>, concluye Pobiner.</p>
<p><a title="https://www.agenciasinc.es/Noticias/El-consumo-de-carne-realmente-nos-hizo-humanos" href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/El-consumo-de-carne-realmente-nos-hizo-humanos" target="_blank"><strong>abril 15/2022 (SINC)</strong></a></p>
<p><strong>Referencia:</strong></p>
<p>W. Andrew Barr et al. “<a title="https://www.pnas.org/content/119/5/e2115540119.short" href="https://www.pnas.org/content/119/5/e2115540119.short" target="_blank"><em>No sustained increase in zooarchaeological evidence for carnivory after the appearance of Homo erectus</em></a>” PNAS.</p>
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		<title>Una guía ética para respetar los restos humanos</title>
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		<pubDate>Mon, 25 Oct 2021 04:07:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Bioética]]></category>
		<category><![CDATA[Genética clínica]]></category>
		<category><![CDATA[Higiene y epidemiología]]></category>
		<category><![CDATA[Sociología]]></category>
		<category><![CDATA[ética]]></category>
		<category><![CDATA[genoma humano]]></category>
		<category><![CDATA[indígena]]></category>

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		<description><![CDATA[Expertos en paleogenética, ética y conservación museística han acordado unas normas mínimas para investigar el ADN antiguo. Entre ellas destacan el compromiso a que los datos genéticos obtenidos sean de dominio público y a colaborar con grupos de interés para garantizar el respeto y la sensibilidad a los grupos nativos implicados. Gracias a las nuevas [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Expertos en paleogenética, ética y conservación museística han acordado unas normas mínimas para investigar el ADN antiguo. Entre ellas destacan el compromiso a que los datos genéticos obtenidos sean de dominio público y a colaborar con grupos de interés para garantizar el respeto y la sensibilidad a los grupos nativos implicados.<span id="more-97697"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-97699 size-thumbnail" title="Una guía ética para respetar los restos humanos" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2021/10/fractura-ósea-en-enterramiento-medieval-150x128.jpg" alt="fractura ósea en enterramiento medieval" width="150" height="128" />Gracias a las nuevas tecnologías de secuenciación masiva, en el año 2010 se publicó el primer genoma humano antiguo, procedente de una momia de Groenlandia. Hasta el momento se han publicado más de 5 000 genomas humanos prehistóricos e históricos y un trabajo reciente (todavía sin publicar) aporta más de 800 nuevos en un solo artículo.</p>
<p>No solo hay cantidad, sino que además cada vez se acercan más a la actualidad, con lo cual es posible establecer vínculos de ancestralidad y, tal vez, genealógicos con poblaciones actuales. Es evidente que se necesita un marco ético ampliamente aceptado para poder seguir llevando a cabo estos estudios que pueden afectar percepciones de identidad fundamentales para las poblaciones humanas actuales.</p>
<p>Hasta el momento se han publicado más de 5 000 genomas humanos prehistóricos e históricos y un trabajo reciente todavía sin publicar aporta más de 800 nuevos.</p>
<p><strong>Normas en la investigación del ADN</strong></p>
<p>Hace unos meses, un conjunto de 64 investigadores de 24 países distintos, entre los que se encontraban las máximas autoridades mundiales en paleogenética, así como expertos en ética y en conservación museística, nos reunimos para acordar unas normas mínimas en la investigación en ADN antiguo que nos comprometíamos a respetar.</p>
<p>Estas normas se han publicado en la revista Nature, así como las traducciones a más de 20 idiomas distintos, realizadas por los propios autores. Yo he intervenido en la traducción al español y he hecho también la del catalán.</p>
<p><strong>En este marco de indiscutible repercusión mundial proponemos cinco puntos a seguir para los estudios futuros de ADN antiguo:</strong></p>
<p>1. Cumplir las normativas de los países donde se originan y se conservan los restos y las de los propios centros de investigación donde se analizan.<br />
2. Preparar un plan de trabajo detallado antes de empezar el estudio.<br />
3. Minimizar el daño (que, aunque pequeño, es inevitable) a los restos humanos.<br />
4. Comprometerse a que los datos genéticos obtenidos sean de dominio público.<br />
5. Colaborar con grupos de interés para garantizar el respeto y la sensibilidad a los grupos nativos implicados.</p>
<p><strong>Respetar las culturas indígenas</strong></p>
<p>El estudio apunta también a la necesidad de revisar las concepciones de ser indígena y de no exportar normativas que se han creado en Estados Unidos como si se tuvieran que aplicar a otros países de forma acrítica. Por ejemplo, hay países como México y Perú, donde el patrimonio indígena está integrado en nociones actuales de identidad nacional y donde importar estas normativas norteamericanas podría interpretarse como una forma de paternalismo.</p>
<p>En el documento, los principales investigadores en el campo nos comprometemos a no repetir errores del pasado colonial, que son especialmente evidentes en países africanos, y a crear repositorios de datos en los países de origen, así como revertir beneficios de la investigación a los grupos implicados y hacer que estos puedan intervenir activamente en discusiones sobre el significado de los resultados científicos.</p>
<p>Hay que tener en cuenta que estos resultados paleogenéticos pueden integrarse en concepciones tradicionales de la identidad de cada colectivo y que todas estas ideas son elementos importantes en la compleja concepción del pasado de la humanidad.</p>
<p>La idea básica subyacente es que los restos humanos antiguos deben de ser tratados con el respeto que merecen: pertenecen a personas que existieron y cuyo legado en la historia es en buena medida su historia genética, que puede ser integrada en una visión amplia de una humanidad común. En realidad, dichas normativas deberían también aplicarse a los estudios genéticos de humanos actuales, que con frecuencia presentan problemas similares de interlocución con las comunidades indígenas.</p>
<p>Carles Lalueza-Fox es paleogenetista e investigador principal del <a title="https://www.ibe.upf-csic.es/lalueza" href="https://www.ibe.upf-csic.es/lalueza" target="_blank"><em>laboratorio de paleogenómica</em></a> en el Instituto de Biología Evolutiva (IBE) del CSIC y la Universidad Pompeu Fabra.</p>
<div><a title="https://www.agenciasinc.es/Opinion/Una-guia-etica-para-respetar-los-restos-humanos" href="https://www.agenciasinc.es/Opinion/Una-guia-etica-para-respetar-los-restos-humanos" target="_blank"><strong>octubre 25/2021 (SINC)</strong></a></div>
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		<title>Los humanos ya consumían tabaco hace más de 12 000 años</title>
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		<pubDate>Tue, 19 Oct 2021 04:04:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Higiene y epidemiología]]></category>
		<category><![CDATA[Tabaquismo]]></category>
		<category><![CDATA[Toxicología]]></category>
		<category><![CDATA[América]]></category>
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		<category><![CDATA[Pleistoceno]]></category>
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		<category><![CDATA[tabaco]]></category>

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		<description><![CDATA[El hallazgo en Utah (Estados Unidos) de unas semillas carbonizadas de tabaco alrededor de una antigua hoguera del Pleistoceno sugiere que la planta pudo utilizarse 9 000 años antes de lo que se creía, mucho antes de su domesticación. El estudio permitiría entender qué impulsó el cultivo y uso de esta sustancia tóxica. El consumo [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El hallazgo en Utah (Estados Unidos) de unas semillas carbonizadas de tabaco alrededor de una antigua hoguera del Pleistoceno sugiere que la planta pudo utilizarse 9 000 años antes de lo que se creía, mucho antes de su domesticación. El estudio permitiría entender qué impulsó el cultivo y uso de esta sustancia tóxica.<span id="more-97549"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-81322 size-thumbnail" title="Los humanos ya consumían tabaco hace más de 12 000 años" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2020/01/Palan-Palan-o-Nicotiana-Glauca-150x111.jpg" alt=" Nicotiana Glauca" width="150" height="111" />El consumo de tabaco, cuya planta Nicotiana es originaria de América, estaba muy extendido entre las poblaciones indígenas de toda América del Norte y del Sur antes del <a href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Los-nativos-de-Norteamerica-ya-fumaban-tabaco-hace-1.200-anos" target="_blank"><em>contacto europeo</em></a>.</p>
<p>Su uso hasta nuestros días ha tenido grandes repercusiones en la sociedad. Pero cuándo empezó a expandirse geográficamente la planta ha sido objeto de debate entre la comunidad científica.</p>
<p><strong>Las personas pudieron utilizar pequeños envoltorios de hoja vegetal alrededor del tabaco y que se metían en la boca para ser chupados o masticados</strong></p>
<p>El hallazgo de una pipa para fumar de unos 3 300 años de antigüedad, que databa de entre los años 1685-1530 antes de Cristo, al sureste de Estados Unidos, en el Estado de Alabama, reveló los restos de nicotina más antiguos hasta el momento.</p>
<p>El estudio sugería que los primeros consumidores de tabaco vivían en la América del Norte preagrícola, y que la explotación del tabaco se extendió al sureste casi un milenio antes de lo que indicaban las hipótesis del momento. Sin embargo, un nuevo trabajo, publicado ahora en la revista <a href="http://https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S2352409X18301664" target="_blank"><em><strong>Nature Human Behaviour</strong></em></a>, demuestra que los humanos utilizaron el tabaco 9 000 años antes de lo que se pensaba.</p>
<p>El equipo del <a href="https://farwestern.com/" target="_blank"><em>Far Western Anthropological Research Group</em></a> en Estados Unidos, liderado por el investigador Daron Duke, excavó los restos de un campamento de cazadores-recolectores en el yacimiento de Wishbone, situado en el desierto del Gran Lago Salado, en Utah, y que durante el Pleistoceno fue un gran humedal.</p>
<p>Los autores identificaron un hogar humano intacto con una antigua hoguera de hace unos 12 300 años, rodeado de artefactos de piedra (como puntas de lanza líticas) y hueso de aves acuáticas (como patos). Dentro del hogar se encontraron los restos de cuatro semillas de tabaco carbonizadas, que en otros yacimientos se cree que fueron un subproducto de tabaco de mascar.</p>
<p><strong>¿Qué función tenían esas semillas hace unos 12 300 años?</strong></p>
<p>Otros restos encontrados en el yacimiento sugieren que el tabaco no se empleaba como combustible, ni era consumido por los animales al ser tóxico. En el artículo, los científicos especulan que, aunque las semillas no contienen la nicotina, se pudieron usar para fumar. “Es una posibilidad obvia”, señala a SINC Duke.</p>
<p>También indican que las personas pudieron utilizar pequeños envoltorios de hoja vegetal alrededor del tabaco y que se metían en la boca para ser chupados o masticados. Las semillas podían haber sido escupidas. “Hay pruebas arqueológicas en la región de que la gente hacía esto, así que también parece posible”, continúa.</p>
<p>Es interesante analizar cómo la domesticación de una planta intoxicante como el tabaco se cruza con la de los cultivos alimentarios más o menos en la misma época, Daron Duke</p>
<p><strong>Alimentos y tabaco, cultivos simultáneos</strong></p>
<p>Con este hallazgo, los investigadores muestran que el uso del tabaco no requería domesticación. “La gente lo usaba miles de años antes de la domesticación. Y parece que esta tiene otras razones para producirse, basadas en la población y en las necesidades alimentarias”, comenta el científico.</p>
<p>Según los arqueólogos, este tipo de investigaciones podrían ayudar a comprender mejor, sobre todo desde una perspectiva cultural, las razones que impulsaron el cultivo, el uso y la posterior domesticación del tabaco.</p>
<p><em>“Es interesante analizar cómo la domesticación de una planta intoxicante como el tabaco se cruza con la de los cultivos alimentarios más o menos en la misma época. La gente estaría atendiendo a sus necesidades sociales tanto como a las alimentarias”,</em> concluye Duke.</p>
<p><a title="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Los-humanos-ya-consumian-tabaco-hace-mas-de-12.000-anos" href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Los-humanos-ya-consumian-tabaco-hace-mas-de-12.000-anos" target="_blank"><strong>octubre 18/2021 (SINC)</strong></a></p>
<p><strong>Referencia:</strong></p>
<p>Duke D.  et al. “<a title="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S2352409X18301664" href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S2352409X18301664" target="_blank"><em>Earliest evidence for human use of tobacco in the Pleistocene Americas</em></a>” Nature Human Behaviour. 2021</p>
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		<item>
		<title>Hepatitis B: la historia milenaria de un virus que nos conecta con las infecciones del presente</title>
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		<pubDate>Mon, 18 Oct 2021 04:06:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedades transmisibles]]></category>
		<category><![CDATA[Higiene y epidemiología]]></category>
		<category><![CDATA[Infecciones virales]]></category>
		<category><![CDATA[Microbiología]]></category>
		<category><![CDATA[datos paleovirológicos]]></category>
		<category><![CDATA[hepatitis B]]></category>
		<category><![CDATA[prehistoria]]></category>

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		<description><![CDATA[El estudio de la evolución del virus de la hepatitis B desde la Prehistoria revela las rutas de diseminación y los cambios en la diversidad viral.El virus de la hepatitis B (VHB) es un importante problema de salud en todo el mundo y causa cerca de un millón de muertes al año. Recientes estudios de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El estudio de la evolución del virus de la hepatitis B desde la Prehistoria revela las rutas de diseminación y los cambios en la diversidad viral.<span id="more-97521"></span><img class="alignleft wp-image-60407" title="Hepatitis B: la historia milenaria de un virus que nos conecta con las infecciones del presente" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2017/08/hepatitis.png" alt="hepatitis" width="137" height="105" />El virus de la hepatitis B (VHB) es un importante problema de salud en todo el mundo y causa cerca de un millón de muertes al año. Recientes estudios de ADN antiguo han demostrado que ha estado infectando a los humanos durante milenios, pero su diversidad y rutas de dispersión en el pasado siguen siendo en gran medida desconocidas.</p>
<p>Un nuevo trabajo realizado por investigadores de todo el mundo, liderado por el Instituto Max Planck de Ciencias de la Historia Humana y con participación española, ha rastreado la evolución del virus de la hepatitis B desde la prehistoria hasta el presente y revela rutas de diseminación y cambios en la diversidad viral. El artículo, publicado en la revista <a title="https://www.science.org/doi/10.1126/science.abi5658" href="https://www.science.org/doi/10.1126/science.abi5658" target="_blank"><em><strong>Science</strong></em></a>, ha examinado los genomas del virus de 137 individuos eurasiáticos y nativos americanos datados entre hace 10 500 y 400 años. Y los resultados reflejan las conocidas migraciones humanas y los acontecimientos demográficos, así como patrones inesperados y conexiones con el presente.</p>
<p><em>“Esta investigación pone de relieve una realidad muchas veces ignorada, pero obvia: que los virus han estado vinculados al ser humano desde tiempos prehistóricos”</em>, resalta Domingo Carlos Salazar, licenciado en Medicina e Historia e investigador del Departamento de Prehistoria, Arqueología e Historia Antigua de la Universidad de Valencia (UV).</p>
<p>En este sentido, explica Salazar, <em>“si el SARS-CoV-2 ha podido poner en jaque a las sociedades humanas en todo el mundo durante el siglo XXI, solo podemos empezar a imaginar cómo las enfermedades víricas influyeron en la vida en tiempos prehistóricos”</em>. En su opinión, <em>“los historiadores y arqueólogos deben empezar a considerar más la influencia de virus y otros agentes hasta ahora invisibles en el registro arqueológico a la hora de reconstruir estilos de vida pasados”.</em></p>
<p>Para Gabriel García, Mari Paz de Miguel y Alejandro Romero, investigadores participantes en el estudio desde el Instituto Universitario de Investigación en Arqueología y Patrimonio Histórico (INAPH) de la Universidad de Alicante (UA), <em>“la reconstrucción de una gran proporción del genoma del VHB a partir de restos humanos arqueológicos de diferentes épocas ha permitido explorar con detalle la dinámica temporal y diversidad genética de los linajes antiguos del virus, aportando nuevos datos paleovirológicos que permiten comprender su evolución”.</em></p>
<p><strong>Muestras de yacimientos alicantinos</strong></p>
<p>Para llevar a cabo este estudio, se han analizado el mayor conjunto de datos de genomas virales de Europa, Asia y América. “<em>Las únicas muestras del arco mediterráneo incluidas en este estudio corresponden a los yacimientos alicantinos de la Cueva de las Lechuzas y el Peñón de la Zorra, ambos en Villena, cuyas dataciones corresponden al periodo Calcolítico y Edad del Bronce. Individuos de estos sitios han contribuido a establecer el linaje del VHB propio del Neolítico-Edad de Bronce, así como su desaparición al final del segundo milenio con una evolución de los genotipos A y D”, explican los investigadores de la UA. En este sentido, apuntan, “la recuperación de genomas antiguos del VHB a partir de tejidos esqueléticos posibilita la apertura de futuros estudios para la reconstrucción de la diversidad viral, así como comprender la historia humana y sus enfermedades”.</em></p>
<p>Las cepas actuales del VHB se clasifican en nueve genotipos, dos de los cuales se encuentran predominantemente en poblaciones de ascendencia nativa americana.</p>
<p>El estudio proporciona una fuerte evidencia de que estas cepas descienden de un linaje del VHB que divergió hacia el final del Pleistoceno y fue llevado por algunos de los primeros habitantes de las Américas.</p>
<p><em>“Nuestros datos sugieren que todos los genotipos conocidos del VHB descienden de una cepa que estaba infectando a los antepasados de los primeros estadounidenses y sus parientes euroasiáticos más cercanos en el momento en que estas poblaciones divergieron</em>”, según Denise Kühnert investigadora del Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana (Alemania) y una de las autoras principales del artículo.</p>
<p>El estudio también demuestra que el virus estaba presente en amplias zonas de Europa hace ya 10 000 años, antes de que se extendiera la agricultura en el continente. “<em>Se cree que muchos patógenos humanos surgieron tras la introducción de la agricultura, pero el VHB ya afectaba claramente a las poblaciones prehistóricas de cazadores-recolectores</em>”, afirma el también líder del estudio, Johannes Krause director del Departamento de Arqueogenética del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva (Alemania) y codirector del estudio.</p>
<p>Tras la transición neolítica en Europa, las cepas del VHB que portaban los cazadores-recolectores fueron sustituidas por nuevas cepas que probablemente propagaron los primeros agricultores del continente, reflejando la gran afluencia genética asociada a la expansión de los grupos agrícolas en la región. Estos nuevos linajes virales siguieron prevaleciendo en toda Eurasia occidental durante cerca de 4 000 años. El dominio de estas cepas perduró hasta la expansión de los pastores esteparios occidentales hace unos 5 000 años, lo que alteró drásticamente el perfil genético de los europeos, pero sorprendentemente no se asoció a la propagación de nuevas variantes del VHB.</p>
<p><strong>Reaparición del VHB prehistórico</strong></p>
<p>Uno de los hallazgos más sorprendentes del estudio es una disminución repentina de la diversidad del VHB en el oeste de Eurasia durante la segunda mitad del segundo milenio a.E., una época de grandes cambios culturales, incluido el colapso de las grandes sociedades estatales de la Edad del Bronce en la región del Mediterráneo oriental.</p>
<p><em>“Esto podría indicar cambios importantes en la dinámica epidemiológica en una región muy grande durante este período, pero necesitaremos más investigación para comprender qué sucedió”,</em> dice Arthur Kocher, autor principal e investigador del grupo y del Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana (Alemania).</p>
<p>Todas las cepas antiguas del VHB recuperadas en el oeste de Eurasia después de este período pertenecían a nuevos linajes virales que aún prevalecen en la región en la actualidad. Sin embargo, parece que una variante relacionada con la diversidad prehistórica anterior de la región ha persistido hasta el presente. Esta variante se ha convertido en un genotipo raro que parece haber surgido recientemente durante la pandemia del VIH, por razones que aún no se conocen.</p>
<p>Según apunta Salazar, “no es algo habitual en este campo”, remarcando que “aunque a nivel sanitario inmediato no hay repercusión, ya que hay que lidiar con el virus sea la cepa que sea, ver cómo prehistóricas aparentemente desaparecidas de VHB reaparecen ahora junto al VIH, puede ser relevante para considerar reapariciones de otras cepas raras de virus emergentes”.</p>
<p>A raíz de esta investigación y resultados, concluye Salazar, <em>“se hace casi necesario investigar la presencia y evolución desde la Prehistoria hasta nuestros días de otros virus que siguen hoy infectando y matando a los seres humanos”.</em> Además, poder correlacionar virus y sus cepas con los grandes eventos de nuestro pasado podría arrojar nueva luz sobre el porqué somos lo que somos. <em>“Como dicen algunos virólogos: somos virus andantes”</em>, recuerda.</p>
<p><a title="https://www.diariomedico.com/medicina/enfermedades-infecciosas/hepatitis-b-la-historia-milenaria-de-un-virus-que-nos-conecta-con-las-infecciones-del-presente.html?emk=NPSMED1&amp;s_kw=1T" href="https://www.diariomedico.com/medicina/enfermedades-infecciosas/hepatitis-b-la-historia-milenaria-de-un-virus-que-nos-conecta-con-las-infecciones-del-presente.html?emk=NPSMED1&amp;s_kw=1T" target="_blank"><strong>octubre 17/2021 (Diario Médico)</strong></a></p>
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		<title>Restos de ADN permiten rastrear la historia evolutiva de la hepatitis B</title>
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		<pubDate>Tue, 12 Oct 2021 04:02:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedades transmisibles]]></category>
		<category><![CDATA[Gastroenterología]]></category>
		<category><![CDATA[Hepatopatías]]></category>
		<category><![CDATA[Higiene y epidemiología]]></category>
		<category><![CDATA[hepatitis B]]></category>
		<category><![CDATA[vhb]]></category>
		<category><![CDATA[virus]]></category>

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		<description><![CDATA[Un equipo internacional de investigadores ha analizado restos fósiles de ADN humano para realizar un seguimiento del posible origen del virus de la hepatitis B. Los hallazgos desvelan que su propagación geográfica y evolución están estrechamente relacionadas con la dinámica de la población humana y las migraciones. Los expertos han observado además que una cepa prehistórica ha resurgido [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Un equipo internacional de investigadores ha analizado restos fósiles de ADN humano para realizar un seguimiento del posible origen del virus de la hepatitis B. Los hallazgos desvelan que su propagación geográfica y evolución están estrechamente relacionadas con la dinámica de la población humana y las migraciones. Los expertos han observado además que una cepa prehistórica ha resurgido en la actualidad.<span id="more-97329"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-65685 size-thumbnail" title="Restos de ADN permiten rastrear la historia evolutiva de la hepatitis B" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2018/03/hepatitis-b-150x150.jpg" alt="hepatitis b" width="150" height="150" />El virus de la hepatitis B (VHB) es un importante problema de salud en todo el mundo, ya que causa cerca de un millón de muertes al año. Estudios recientes han demostrado que el VHB lleva milenios infectando a los humanos, pero su diversidad y rutas de dispersión en el pasado son todavía grandes desconocidas.</p>
<p>Ahora, una investigación llevada a cabo por un equipo internacional de expertos aporta nuevos e importantes datos sobre la historia evolutiva del virus tras analizar restos fósiles de ADN humano. Los resultados, publicados en la revista<a title="https://www.science.org/doi/10.1126/science.abi5658" href="https://www.science.org/doi/10.1126/science.abi5658" target="_blank"><em><strong> Science</strong></em></a>, concluyen que el ancestro común de las cepas actuales y antiguas data de entre 20 000 y 12 000 años.</p>
<p>“Es probable que el virus ya estuviera presente en los seres humanos en esa época, pero no podemos decir con certeza si estaba antes. Necesitamos realizar más estudios para averiguar si ha infectado a los humanos desde los orígenes de nuestra especie o si se introdujo poco antes a través de un contagio de otro animal”, explica Arthur Kocher, autor principal e investigador del <a href="https://www.shh.mpg.de/en" target="_blank"><em>Instituto Max-Planck para la Ciencia de la Historia Humana</em></a>.</p>
<p>Los resultados revelan las rutas de diseminación y los cambios en la diversidad viral, así como patrones inesperados y conexiones con el presente. Según los autores, el origen de la hepatitis B en el ser humano es sorprendentemente reciente, ya que se inició en el Pleistoceno y dio lugar a un conjunto de linajes que se extendieron por Eurasia para llegar finalmente a África y Oceanía, así como a otro que se extendió posteriormente a las Américas.</p>
<p>La hepatitis B es una enfermedad que es transmitida por los humanos. Por ello, la propagación geográfica y su evolución están estrechamente relacionadas con la dinámica de la población humana y las migraciones.</p>
<p><em>“La aparición de la agricultura en Europa se debe en gran medida a la migración de personas genéticamente diferentes de los anteriores cazadores-recolectores europeos. Estas poblaciones propagaban los agentes patógenos que portaban”</em>, añade Kocher.</p>
<p>Los autores rastrearon la diversidad y la propagación de las variantes del virus con ADN viral extraído de los restos óseos de 137 individuos euroasiáticos y nativos americanos datados entre 10 500 y 400 años atrás.</p>
<p><strong>Dispersión por Europa y América</strong></p>
<p>Según los investigadores, el virus estaba presente en amplias zonas de Europa hace 10 000 años, antes de que se extendiera la agricultura en el continente. “<em>Se cree que muchos patógenos humanos surgieron tras la introducción de la agricultura, pero el VHB ya afectaba claramente a las poblaciones prehistóricas de cazadores-recolectores”,</em> afirma Johannes Krause, director del departamento de Arqueogenética del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva.</p>
<p>Tras la transición neolítica en Europa, las cepas del VHB que portaban los cazadores-recolectores fueron sustituidas por nuevas que probablemente propagaron los primeros agricultores del continente, reflejando la gran afluencia genética asociada a la expansión de los grupos agrícolas en la región.</p>
<p>Las cepas que portaban los cazadores-recolectores fueron sustituidas por nuevas que, a su vez, fueron propagadas por los primeros agricultores del continente. Los nuevos linajes virales prevalecieron en toda Eurasia occidental durante cerca de 4 000 años. El dominio de estas variantes perduró hasta la expansión de los pastores esteparios occidentales hace unos 5 000 años, que alteró drásticamente el perfil genético de los europeos, pero que sorprendentemente no se asoció a la propagación de nuevas variantes del VHB.</p>
<p>El virus de la hepatitis B presenta actualmente nueve genotipos, dos de los cuales se encuentran predominantemente en poblaciones de ascendencia nativa americana. Estas últimas aparecieron hace 9 000 años, indican los autores. Gracias al estudio, se ha observado que descienden de un grupo que se separó al final del Pleistoceno y que fue portado por algunos de los primeros habitantes de las Américas.</p>
<p><em>“Nuestros datos sugieren que todos los genotipos conocidos del VHB descienden de una cepa que estaba infectando a los ancestros de los primeros americanos y a sus parientes euroasiáticos más cercanos alrededor de la época en que estas poblaciones divergieron”</em>, afirma Denise Kühnert, investigadora del Grupo de Transmisión, Infección, Diversificación y Evolución del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva.</p>
<p><strong>El resurgir de una variante prehistórica </strong></p>
<p>Uno de los hallazgos más sorprendentes del estudio es la repentina disminución de la diversidad del VHB en Eurasia occidental durante la última mitad del segundo milenio a.C., una época de grandes cambios culturales, incluido el colapso de las grandes sociedades de la Edad de Bronce en la región oriental del Mediterráneo.</p>
<p><em>“Esto podría apuntar importantes cambios en la dinámica epidemiológica en una región muy extensa durante este periodo, pero necesitaremos más investigaciones para entender lo que ocurrió”,</em> afirma Kocher.</p>
<p>La mayoría de las antiguas variantes euroasiáticas desaparecieron hace unos 3 300 años, pero los investigadores descubrieron que una cepa antigua, conocida como genotipo G, ha persistido y aumentado su propagación recientemente. Esta se ha encontrado sobre todo en pacientes seropositivos, y su creciente prevalencia coincide con la pandemia del VIH.</p>
<p><em>“De momento no sabemos realmente por qué este genotipo parece ser el único que persistió a través del tiempo, y no sabemos exactamente por qué parece haber resurgido durante la pandemia del VIH, pero esperamos que la investigación futura nos ayude a entender esto”,</em> concluye el autor principal.</p>
<p><a href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Restos-de-ADN-permiten-rastrear-la-historia-evolutiva-de-la-hepatitis-B" target="_blank"><strong>octubre 11/2021 (SINC)</strong></a></p>
<p><strong>Referencia:</strong></p>
<p>Kocher et al. “<a href="https://www.science.org/doi/10.1126/science.abi5658" target="_blank"><em>Ten millennia of hepatitis B virus evolution</em></a>”. Science. 2021</p>
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		<title>La llegada de los humanos a América no pudo ser como cuentan los libros</title>
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		<pubDate>Sun, 10 Oct 2021 04:04:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Genética clínica]]></category>
		<category><![CDATA[corredor]]></category>
		<category><![CDATA[Edad de Hielo]]></category>
		<category><![CDATA[emigración]]></category>
		<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>

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		<description><![CDATA[La teoría establecida sobre la ruta por la que los pueblos de la Edad del Hielo alcanzaron el continente americano ha sido refutada por los científicos. Un estudio genético sin precedentes concluye que su supuesta ruta de entrada por un corredor entre Siberia y Alaska era “biológicamente inviable» para los primeros pobladores. De acuerdo con [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La teoría establecida sobre la ruta por la que los pueblos de la Edad del Hielo alcanzaron el continente americano ha sido refutada por los científicos. Un estudio genético sin precedentes concluye que su supuesta ruta de entrada por un corredor entre Siberia y Alaska era “<em>biológicamente inviable</em>» para los primeros pobladores.<span id="more-97287"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-97289 size-thumbnail" title="La cultura clovis, cultura de Clovis o cultura llano ―en el sur de Estados Unidos y norte de México― fue considerada a mediados del siglo XX como la cultura indígena más antigua del continente americano. Su datación por radiocarbono calibrada indica un periodo entre el 10 600 y el 11 250 a. C.​" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2021/10/cultura-Clovis-150x150.jpg" alt="cultura Clovis" width="150" height="150" />De acuerdo con las hipótesis más aceptadas, las primeras personas que llegaron a Norteamérica habrían pasado al continente a través de un antiguo puente de tierra entre Siberia y Alaska. Tuvieron que esperar a que dos capas grandes de hielo que cubrían lo que hoy es Canadá comenzaran a retroceder, hasta que se creó el llamado ‘pasillo libre de hielo’ que les permitió moverse hacia el sur.</p>
<p>Han hecho una reconstrucción sin precedentes de cómo y cuándo la flora y la fauna emergió cubriendo el hielo del corredor hasta hacerlo viable</p>
<p>Sin embargo, un nuevo estudio publicado en la revista <a title="http://www.nature.com/doifinder/10.1038/nature19085" href="http://www.nature.com/doifinder/10.1038/nature19085" target="_blank"><em><strong>Nature</strong></em></a> echa por tierra esta teoría. El equipo internacional de investigadores, dirigido por el profesor Eske Willerslev, genetista evolutivo de Centro de GeoGenetics de la Universidad de Copenhague y de la Universidad de Cambridge, utilizó ADN antiguo extraído de un punto crucial dentro de este corredor para investigar cómo evolucionó su ecosistema cuando los glaciares comenzaron a retirarse.</p>
<p>Los científicos crearon una imagen completa que muestra cómo y cuándo emergieron la flora y la fauna cubriendo el hielo de esta ruta de paso hasta hacerla viable, un proyecto de reconstrucción de la prehistoria como nunca se había hecho antes.</p>
<p>Los investigadores señalan que, si bien los humanos pudieron haber viajado a través de este corredor hace unos 12 600 años, habría sido impracticable antes, ya que carecían de recursos cruciales como la madera para combustible y herramientas, y animales de caza que eran esenciales para el estilo de vida del cazador-recolector.</p>
<p>«La conclusión es que a pesar de que el corredor físico estuvo abierto desde hace 13 000 años, hasta varios cientos de años más tarde no fue posible utilizarlo», dice Willersley.</p>
<p>Lo más probable es que los primeros pobladores migraran a lo largo de la costa del Pacífico</p>
<p>Si esto es cierto, entonces significa que los primeros americanos, que ya estaban presentes al sur mucho antes de esta fecha, tuvieron que hacer el viaje por otra ruta. Los autores del trabajo sugieren que es probable que migraran a lo largo de la costa del Pacífico.</p>
<p><strong>¿Quiénes eran esos primeros pobladores?</strong></p>
<p>Quién fue aquella gente todavía es muy discutido. Los arqueólogos están de acuerdo, sin embargo, en que los primeros habitantes de los modernos Estados Unidos incluían a la llamada cultura <a href="http://www.agenciasinc.es/Multimedia/Videos/Un-estudio-revela-que-habia-cazadores-en-Norteamerica-antes-de-la-cultura-Clovis" target="_blank"><em>Clovis</em></a>, que aparece por primera vez en el registro arqueológico hace más de 13 000 años. Los científicos sostienen que el corredor libre de hielo habría sido completamente intransitable en ese momento.</p>
<p>«Eso significa que las primeras personas que entraron en lo que ahora son los Estados Unidos, América Central y del Sur tomaron una ruta diferente. Si se cree que estas eran Clovis, u otras personas, simplemente no podrían haber llegado a través del corredor”, declara el investigador.</p>
<p>Mikkel Winther Pedersen, estudiante de doctorado en el Centro de GeoGenetics que llevó a cabo el análisis molecular, añade: «<em>El corredor libre de hielo fue considerado durante mucho tiempo la vía de entrada principal para los primeros americanos. Nuestros resultados revelan que simplemente se abrió demasiado tarde para que eso hubiera sido posible».</em></p>
<p>El corredor habría tenido unos 1 500 kilómetros de longitud, y emergió al este de las Montañas Rocosas hace 13 000 años en lo que hoy es el oeste de Canadá, cuando las capas de hielo Cordillera y Laurentide desaparecieron.</p>
<p><strong>Un corredor inviable para sobrevivir al viaje</strong></p>
<p>Sobre el papel, esto encaja bien con el argumento de que los Clovis fueron los primeros en dispersarse por América. La primera evidencia de esta cultura, que lleva el nombre de las herramientas de piedra encontradas cerca de Clovis, Nuevo México, también data aproximadamente del mismo tiempo, aunque muchos arqueólogos creen que otras personas llegaron antes.</p>
<p><em>«Lo que nadie había examinado es cuándo el corredor se hizo biológicamente viable. Cuándo se pudo sobrevivir al largo y difícil viaje a través de él</em>«, indica Willersley.</p>
<p>La investigación se centró en un <em>‘cuello de botella’</em>, una de las últimas partes del corredor en estar libre de hielo, y ahora cubierto en parte por el Lago Charlie en British Columbia y el Lago Spring de Alberta, los dos de la cuenca de drenaje del río Paz de Canadá.</p>
<p><strong>El paso se hizo transitable hace unos 12 600 años</strong></p>
<p>El equipo reunió pruebas, incluidas fechas de radiocarbono, polen, macrofósiles y ADN, tomadas a partir de núcleos de sedimentos lacustres, que obtuvieron de la superficie del lago congelado durante la temporada de invierno. El equipo de Willersley, hace 13 años, demostró que es posible extraer ADN de plantas y mamíferos antiguos de los sedimentos, ya que contienen fósiles moleculares de sustancias tales como tejidos, orina y heces.</p>
<p>Después de conseguir el ADN, el equipo aplicó una técnica denominada ‘secuenciación escopeta’. «Es increíble lo que se puede obtener. Hemos encontrado pruebas de peces, águilas, mamíferos y plantas. Esto demuestra la eficacia de este enfoque para reconstruir ambientes del pasado», apunta el científico.</p>
<p>Así pudieron ver, con notable precisión, cómo se desarrolló el ecosistema del cuello de botella. Fundamentalmente, demostraron que antes de hace unos 12 600 años no había plantas, ni animales en el corredor, lo que significa que los seres humanos que pasan a través de él no habrían tenido recursos vitales para sobrevivir.</p>
<p><strong>El paso al ecosistema de zonas verdes</strong></p>
<p>Hace unos 12 600 años, la vegetación esteparia comenzó a aparecer, seguida rápidamente de animales como el bisonte, el mamut lanudo, conejos y ratones de campo. Los investigadores identificaron una transición a un ecosistema de zonas verdes, es decir, un paisaje densamente poblado de árboles, alces y águilas calvas, que habrían sido recursos cruciales para la migración de los seres humanos.</p>
<p>En algún lugar intermedio, los lagos de la zona se poblaron de peces, tales como el lucio y la perca. Por último, hace unos 10 000 años, hubo otro momento de cambio, esta vez hacia un bosque boreal, que se caracteriza por los abetos y los pinos.</p>
<p>El hecho de que Clovis estuviera presente al sur del corredor antes de hace 12 600 años significa que no llegaron viajando a través de él. David Meltzer, arqueólogo de la Universidad Metodista del Sur (Estados Unidos) y coautor del estudio, concluye: «<em>No hay pruebas convincentes de que a la cultura Clovis le precediera una población más temprana y, posiblemente, separada.</em></p>
<p>De cualquier manera, los primeros que llegaron a América en la Edad de Hielo se encontraron con un corredor intransitable». El escenario más probable es que llegaran por la costa del Pacífico.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/La-llegada-de-los-humanos-a-America-no-pudo-ser-como-cuentan-los-libros" target="_blank"><strong>octubre 09/2021 (SINC)</strong></a></p>
<p><strong>Referencia bibliográfica:</strong></p>
<p>Eske Willerslev et al. «<a title="http://www.nature.com/doifinder/10.1038/nature19085" href="http://www.nature.com/doifinder/10.1038/nature19085" target="_blank"><em>Postglacial viability and colonization in North America&#8217;s ice-free corridor</em></a>» Nature DOI: 10.1038/nature19085</p>
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		<title>La mortalidad de los indígenas de California tras la colonización española fue similar a la de una epidemia</title>
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		<pubDate>Sun, 18 Jul 2021 04:02:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
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		<description><![CDATA[Una investigación explora el impacto de las misiones europeas en los nativos de California central, con más de 30 000 registros históricos y bioarqueológicos que van desde el 3050 a.C. hasta 1870 d.C. La violencia, esclavitud e inseguridad alimentaria aumentaron la vulnerabilidad de la población local a enfermedades. La comunidad nativa de América experimentó un [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Una investigación explora el impacto de las misiones europeas en los nativos de California central, con más de 30 000 registros históricos y bioarqueológicos que van desde el 3050 a.C. hasta 1870 d.C. <em>La violencia, esclavitud e inseguridad alimentaria aumentaron la vulnerabilidad de la población local a enfermedades.</em><span id="more-95154"></span></p>
<p><img class=" wp-image-95161 size-thumbnail alignleft" title="La mortalidad de los indígenas de California tras la colonización española fue similar a la de una epidemia" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2021/07/Pueblos-indígenas-de-California-150x146.jpg" alt="Pueblos indígenas de California" width="150" height="146" />La comunidad nativa de América experimentó un descenso poblacional drástico con la llegada de los colonizadores europeos. Aunque la <a title="https://www.journals.uchicago.edu/doi/abs/10.1086/200749" href="https://www.journals.uchicago.edu/doi/abs/10.1086/200749" target="_blank"><em>literatura científica</em></a> apunta a que fue uno de los colapsos demográficos más notables de la historia humana, existe incertidumbre sobre la magnitud y la duración de estos eventos, especialmente en la región al oeste de la cordillera de Sierra Nevada, lo que hoy se conoce como California central.</p>
<p>Ahora, una investigación publicada en <a title="https://www.pnas.org/cgi/doi/10.1073/pnas.2024802118" href="https://www.pnas.org/cgi/doi/10.1073/pnas.2024802118" target="_blank"><em><strong>PNAS</strong></em></a>, apunta a que la mortalidad en las poblaciones indígenas de California central durante el periodo de contacto con las misiones españolas fue similar a la de aquellas poblaciones que experimentaban una epidemia.</p>
<p>Según los autores, los colonizadores ejercieron una “<em>disrupción social extrema”</em> con violencia, esclavizaciones, hambrunas, inseguridad alimentaria, expropiaciones y desplazamientos forzosos que provocó que la población indígena fuese más vulnerable a enfermedades, al tiempo que aumentaba la mortalidad como consecuencia de estas prácticas.</p>
<p>Para determinar el impacto de las enfermedades en las Américas antes y después de 1769, los autores exploraron 10 256 registros de huesos y 23 459 expedientes funerarios históricos creados por las misiones españolas, con datos comprendidos entre el 3050 antes de Cristo y el año 1870 de la era actual.</p>
<p>Brian Codding, investigador de Antropología de la Universidad de Utah (Estados Unidos) y uno de los autores del estudio, detalla a SINC que la investigación emplea modelos demográficos que les permiten comparar y estimar la media de edad de poblaciones en su fallecimiento. <em>«Encontramos que la edad media de las muertes durante el periodo posterior al asentamiento de las misiones españolas se asemeja a las edades de fallecimiento registradas en aquellos grupos que estaban sufriendo una plaga»</em>, concreta.</p>
<p><strong>Este patrón de mortalidad comenzó sobre el año 1770 y duró hasta el 1800, periodo en el que la población nativa mantuvo un contacto continuado con los exploradores procedentes de España</strong></p>
<p>Los resultados de esta investigación muestran que este cambio en el patrón de la mortalidad comenzó sobre el año 1770 y duró hasta el 1800. En ese periodo, la población indígena pudo mantener un contacto continuado con exploradores procedentes de España, que establecieron asentamientos permanentes y misiones colonizadoras en California central.</p>
<p>Asimismo, los registros históricos a los que ha tenido acceso el trabajo muestran que hubo muchas más muertes de mujeres (unas 13 166) que de hombres (cifradas en 10 293). No obstante, los autores aclaran que no se ha podido determinar el sexo de gran parte de los registros esqueléticos, por lo que no han evaluado este patrón en concreto.</p>
<p><em>«No hemos estudiado los registros históricos cuidadosamente para desarrollar cualquier hipótesis, aunque es posible que examinemos esto en el futuro»,</em> comenta a SINC el investigador principal Terry Jones, del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Politécnica Estatal de California.</p>
<p><strong>Sin indicios de “rebote” de flora y fauna</strong></p>
<p>La investigación no ha encontrado indicios que sustenten el “rebote” de flora y fauna local tras el descenso poblacional de los indígenas a partir de 1492.</p>
<p>Una hipótesis planteada por algunas investigaciones que estudian el <a title="https://daneshyari.com/article/preview/7444775.pdf" href="https://daneshyari.com/article/preview/7444775.pdf" target="_blank"><em>impacto de la colonización</em></a><em>,</em> en California sugieren que el descenso poblacional de los indígenas a partir de 1492 está vinculado con un aumento de los animales de caza autóctonos y la flora local. Este efecto se denomina el “<em>rebote</em>” de la flora y la fauna nativa.</p>
<p>En este sentido, la investigación de Jones y su equipo no ha encontrado indicios que sustenten este <em>“rebote”</em> tras el asentamiento de los colonos españoles. <em>“En lugar de este fenómeno, nuestros hallazgos sugieren que entre 1770 y 1850 se produjo un periodo de caos ecológico, con múltiples fuerzas a gran escala en juego, incluyendo la despoblación de los nativos y el intento de genocidio cultural asociado a la invasión colonial”,</em> concluyen los autores.</p>
<p><a href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/La-mortalidad-de-los-indigenas-de-California-tras-la-colonizacion-espanola-fue-similar-a-la-de-una-epidemia" target="_blank"><strong>julio 17/2021 (SINC)</strong></a></p>
<p><strong>Referencia:</strong></p>
<p>Jones T.L., et al. «<a title="https://www.pnas.org/cgi/doi/10.1073/pnas.2024802118" href="https://www.pnas.org/cgi/doi/10.1073/pnas.2024802118" target="_blank"><em>Historic and bioarchaeological evidence supports late onset of post-Columbian epidemics in Native California</em></a>”. PNAS (2021). DOI: https://www.pnas.org/cgi/doi/10.1073/pnas.2024802118</p>
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		<title>Desvelan la historia evolutiva de las bacterias de nuestra boca</title>
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		<pubDate>Thu, 13 May 2021 04:05:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Estomatología]]></category>
		<category><![CDATA[microbioma]]></category>
		<category><![CDATA[neandertales]]></category>

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		<description><![CDATA[Un equipo internacional de científicos, con participación española, ha analizado restos dentales de neandertales, humanos modernos y otros primates hasta identificar diez tipos de bacterias que se han mantenido entre nosotros durante más de 40 millones de años. Las placas de nuestros dientes contienen pistas sorprendentes sobre la evolución de los primeros homínidos y nuestra [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Un equipo internacional de científicos, con participación española, ha analizado restos dentales de neandertales, humanos modernos y otros primates hasta identificar diez tipos de bacterias que se han mantenido entre nosotros durante más de 40 millones de años.<span id="more-93599"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-89913 size-thumbnail" title="Desvelan la historia evolutiva de las bacterias de nuestra boca" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2020/12/microbioma-oral-1-150x112.jpg" alt="microbioma oral (1)" width="150" height="112" />Las placas de nuestros dientes contienen pistas sorprendentes sobre la evolución de los primeros homínidos y nuestra propia salud. De esta forma, nuestro microbioma oral, que está formado por billones de células microbianas que pertenecen a miles de especies bacterianas, ha evolucionado conjuntamente con nosotros a lo largo de millones de años. Sin embargo, todavía sabemos muy poco sobre él.</p>
<p>Un grupo de científicos, de más de 40 instituciones de 13 países, ha estudiado la placa dental fosilizada de humanos y neandertales para conocer la historia evolutiva del microbioma oral de los homínidos en los últimos cien mil años. Asimismo, ha comparado estos restos con el de chimpancés, gorilas y monos aulladores. Los resultados se publican en la revista <a title="https://www.pnas.org/content/118/20/e2021655118" href="https://www.pnas.org/content/118/20/e2021655118" target="_blank"><em><strong>PNAS</strong></em></a>.</p>
<p><em>“El estudio del microbioma a través de la metagenómica es una tarea fundamental para comprender la evolución de nuestra especie y el funcionamiento de nuestro cuerpo”</em>, dice a SINC James Fellows Yates, investigador del Instituto Max Planck de Historia de la Ciencia en Alemania, que lidera este trabajo en el que también participan varios centros de investigación españoles.</p>
<p>Según los autores, este trabajo pone de relieve el valor de la investigación de los antiguos metagenomas orales para revelar conocimientos clave sobre los principales acontecimientos de la evolución humana moderna y la prehistoria.</p>
<p><em>“Un metagenoma corresponde al contenido genético total de una muestra. No solo el ADN del huésped, sino también de todos los microbios que viven en el cuerpo: el microbioma humano. Este se considera tan importante para la salud humana como un órgano vital como el corazón o los pulmones, ya que mantener un conjunto de microbios sano significa que mantenemos nuestro propio cuerpo”</em>, subraya el científico.</p>
<p>En total, analizaron 124 restos fósiles que revelaron 10 géneros bacterianos que se han mantenido a lo largo de la evolución de los homínidos africanos y que también comparten con los monos aulladores. Este hecho sugiere que estos grupos microbianos podrían haber desempeñado un papel clave en las placas dentales durante más de 40 millones de años.</p>
<p>Asimismo, los autores descubrieron importantes diferencias en las bacterias del Homo y los chimpancés, pero sorprendentes similitudes entre las de los neandertales y los humanos modernos. De hecho, las bacterias orales de los humanos modernos y los neandertales son casi indistinguibles.</p>
<p><em>“Que estas bacterias en nuestras bocas y las suyas sean tan similares apoyan la evidencia que demuestra que hemos tenido una relación muy larga y estrecha con ellos</em>”, añade Fellows Yates.</p>
<p><strong>Consumo de alimentos ricos en almidón</strong></p>
<p>Lo más llamativo de este hallazgo es que han descubrieron un grupo de bacterias, presentes tanto en los humanos modernos como en los neandertales, que están especialmente adaptadas para consumir almidón.</p>
<p>“A diferencia de los primates no humanos, el Homo se caracteriza por la abundancia de especies de Streptococcus que pueden producir proteínas que se unen a la enzima amilasa, que ayuda a convertir el almidón en azúcares. Este hallazgo sugiere que estos microbios se adaptaron a las dietas ricas en almidón en una etapa temprana de la evolución humana”, apuntan los investigadores.</p>
<p>Sin embargo, también encontraron algunas pequeñas diferencias, como que los humanos antiguos que vivían en la Europa de la Edad de Hielo compartían algunas cepas bacterianas con los neandertales, aunque estas cepas ya no están presentes en los humanos hoy en día.</p>
<p><em>“El estudio utiliza los alimentos ricos en almidón a los que se refiere como ‘órganos de almacenamiento subterráneos’ (</em>USOs) que consumían los primeros homínidos, es decir, tubérculos amiláceos como el ñame en África”, explica el investigador.</p>
<p>Los alimentos con almidón, como raíces, tubérculos y semillas, son fuentes ricas en energía, y se había argumentado que el paso de nuestros antepasados al consumo de estos alimentos pudo haber sido lo que permitió a los humanos desarrollar los grandes cerebros que caracterizan a nuestra especie.</p>
<p><em>“Analizar no solo la genética del huésped, sino tal vez también la genética de las bacterias de nuestro microbioma humano ayudará a determinar con exactitud cuándo se produjeron estas adaptaciones”,</em> señala Fellows Yates.</p>
<p><strong>La aportación española al estudio</strong></p>
<p>La llamada “Dama Roja” de la Cueva del Mirón, en Ramales de la Victoria (España), una mujer magdaleniense de hace unos 19 000 años, forma parte de este estudio, como única representante de las poblaciones del Paleolítico Superior europeo.</p>
<p>De los nueve yacimientos nuevos neandertales del Paleolítico Medio europeo en este estudio, cinco están en España: Banyoles, La Güelga, la Cueva de Valdegoba, la cueva del Boquete de Zafarraya, y la Sima de las Palomas del Cabezo Gordo. Además, se incluyeron cuatro individuos del yacimiento de El Collado como representantes del periodo mesolítico de la península ibérica.</p>
<p>Al igual que los arqueólogos que reconstruyen vasijas rotas, los arqueo genetistas también tienen que juntar minuciosamente los fragmentos rotos de genomas antiguos para reconstruir una imagen completa del pasado</p>
<p><em>“Trabajar con ADN tan antiguo es un gran desafío y, al igual que los arqueólogos que reconstruyen vasijas rotas, los arqueo genetistas también tienen que juntar minuciosamente los fragmentos rotos de genomas antiguos para reconstruir una imagen completa del pasado. Para lograr esto, hemos desarrollado nuevas herramientas y análisis para caracterizar genéticamente miles de millones de fragmentos de ADN con el fin de identificar las bacterias –muertas desde hace mucho tiempo, que se conservan en el registro arqueológico”</em>, concluyen.</p>
<p><a title="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Desvelan-la-historia-evolutiva-de-las-bacterias-de-nuestra-boca" href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Desvelan-la-historia-evolutiva-de-las-bacterias-de-nuestra-boca" target="_blank"><strong>mayo 12/2021 (SINC)</strong></a></p>
<p><strong>Referencia:</strong></p>
<p>Fellows Yates F. et al. <em><a title="https://www.pnas.org/content/118/20/e2021655118" href="https://www.pnas.org/content/118/20/e2021655118" target="_blank">The evolution and changing ecology of the African hominid oral microbiome</a>,</em> PNAS.</p>
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		<title>Los rasgos que distinguen al cerebro humano moderno surgieron después de su dispersión desde África</title>
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		<pubDate>Sun, 18 Apr 2021 04:01:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[cerebro]]></category>
		<category><![CDATA[evolución humana]]></category>
		<category><![CDATA[fósil]]></category>
		<category><![CDATA[homínidos]]></category>
		<category><![CDATA[Homo]]></category>
		<category><![CDATA[lenguaje]]></category>
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		<description><![CDATA[La reorganización del lóbulo frontal, similar a la de los humanos actuales, evolucionó mucho más tarde de que la especie saliera del continente africano, según un estudio publicado en Science. Los cerebros de los humanos modernos y de los grandes simios difieren en tamaño, forma y organización cortical. Esto es evidente, sobre todo, en las [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La reorganización del lóbulo frontal, similar a la de los humanos actuales, evolucionó mucho más tarde de que la especie saliera del continente africano, según un estudio publicado en <a title="https://science.sciencemag.org/content/372/6538/165   " href="https://science.sciencemag.org/content/372/6538/165%20" target="_blank"><em><strong>Science</strong></em></a>.<span id="more-93034"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-92905 size-thumbnail" title="Los rasgos que distinguen al cerebro humano moderno surgieron después de su dispersión desde África" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2021/04/Los-rasgos-que-distinguen-al-cerebro-humano-moderno-150x100.jpg" alt="Los-rasgos-que-distinguen-al-cerebro-humano-moderno" width="150" height="100" />Los cerebros de los humanos modernos y de los grandes simios difieren en tamaño, forma y organización cortical. Esto es evidente, sobre todo, en las áreas del lóbulo frontal que participan en tareas cognitivas complejas características de los comportamientos humanos, como la cognición social, el uso de herramientas y el lenguaje.</p>
<p>El momento en que surgieron dichas diferencias durante la evolución humana sigue siendo objeto de debate, debido a que para conocer la evolución del cerebro en las primeras especies de homínidos se necesitan vestigios fósiles, y los tejidos cerebrales rara vez se fosilizan.</p>
<p>Un estudio liderado por la Universidad de Zúrich (Suiza) apunta ahora que los primeros humanos desarrollaron una organización cerebral moderna, similar a la de los humanos actuales, después de la primera dispersión africana.</p>
<p><em>“Muchos científicos han asumido tradicionalmente que un cerebro similar al humano surgió más o menos al mismo tiempo que el género Homo. El hecho de que el cráneo de los primeros Homo no fuera tan desarrollado como se pensaba nos hace comprender que la evolución de nuestro cerebro fue bastante más compleja y pasó por varias etapas”</em>, dice a SINC Marcia Ponce de León, investigadora de la Universidad de Zúrich que lidera el estudio.</p>
<p>Según el análisis de los cráneos de los primeros Homo de África y Asia occidental hallados en el yacimento de Dmanisi (Georgia), su cerebro conserva una organización primitiva del lóbulo frontal, similar a la de los grandes simios. En cambio, los Homo africanos de hace menos de 1,5 millones de años, así como todos los Homo erectus del sudeste asiático, presentan una mayor organización cerebral.</p>
<p><em>“Los primeros Homo tenían cerebros ancestrales similares a los de los australopitecinos y simios antropomorfos, pero este cerebro era capaz de realizar hazañas sorprendentes: la migración de África a Eurasia, la producción y uso de diversas herramientas, la explotación de fuentes de alimentación animal (consumían carne) y el cuidado de los miembros del grupo que lo necesitaban”</em>, continúa la científica.</p>
<p><strong>Una evolución de hace entre 1,7 y 1,5 millones de años</strong></p>
<p>Los cráneos analizados para este estudio pertenecen al grupo de Homo erectus. <em>“Creemos que lo más adecuado es utilizar únicamente este término, simplemente porque otras clasificaciones (H. habilis, H. ergaster, H. rudolfensis) han sido difíciles de aplicar de forma coherente al registro fósil. Hay tantas atribuciones de fósiles individuales a estas categorías como investigadores que se ocupan de este tema</em>”, añade.</p>
<p>Los científicos pudieron constatar que un cerebro similar al de los humanos modernos evolucionó en el periodo entre 1,7 y 1,5 millones de años.<em> «Las pruebas fósiles actuales sugieren que esto ocurrió en África”,</em> asegura la experta.</p>
<p>Los homínidos con cerebros similares al humano moderno también aparecen en el sudeste asiático poco después de 1,5 millones de años, lo que apunta a una segunda dispersión desde África alrededor de esta fecha.</p>
<p>“Hemos demostrado que las áreas cerebrales de los lóbulos frontales relacionadas con estas funciones incrementaron su tamaño en este periodo”, subraya.</p>
<p>Por tanto, este estudio indica que la reorganización cerebral moderna similar a la humana actual no era un rasgo necesario para el género Homo, ni un requisito previo para sus primeras dispersiones en Europa y Asia.</p>
<p><a href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Los-rasgos-que-distinguen-al-cerebro-humano-moderno-surgieron-despues-de-su-dispersion-desde-Africa" target="_blank"><strong>abril 17/2021 (SINC)</strong></a></p>
<p><strong>Referencia:</strong></p>
<p>M.S. Ponce de León et al. <a title="https://science.sciencemag.org/content/372/6538/165" href="https://science.sciencemag.org/content/372/6538/165" target="_blank"><em>«The primitive brain of early Homo»</em></a>. Science.</p>
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		<title>El sexo entre los primeros sapiens europeos y los neandertales fue más común de lo que se creía</title>
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		<pubDate>Mon, 12 Apr 2021 04:02:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[genoma]]></category>
		<category><![CDATA[Homo sapiens]]></category>
		<category><![CDATA[neandertales]]></category>
		<category><![CDATA[sexo]]></category>

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		<description><![CDATA[La secuenciación de los genomas de los humanos más antiguos de Europa hallados en una cueva búlgara, así como los de una mujer en República Checa, confirman en dos estudios las estrechas interacciones de sus poblaciones. Los resultados reflejan lo tumultuosa que fue la historia temprana de los humanos modernos en Europa. Los restos fósiles [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La secuenciación de los genomas de los humanos más antiguos de Europa hallados en una cueva búlgara, así como los de una mujer en República Checa, confirman en dos estudios las estrechas interacciones de sus poblaciones. Los resultados reflejan lo tumultuosa que fue la historia temprana de los humanos modernos en Europa.<span id="more-92898"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-92907 size-thumbnail" title="El sexo entre los primeros sapiens europeos y los neandertales fue más común de lo que se creía" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2021/04/El-sexo-entre-los-primeros-sapiens-europeos-y-los-neandertales-fue-mas-comun-de-lo-que-se-creia-150x100.jpg" alt="El-sexo-entre-los-primeros-sapiens-europeos-y-los-neandertales-fue-mas-comun-de-lo-que-se-creia" width="150" height="100" />Los restos fósiles hallados en la cueva de Bacho Kiro en Bulgaria confirmaban hace unos meses la presencia del Homo sapiens en Europa hace unos 45 000 años. Hasta el momento, los huesos representaban la evidencia más antigua y directa de la llegada de los humanos modernos al continente.</p>
<p>Desde entonces, la comunidad científica ha tratado de averiguar quiénes eran estos primeros colonos europeos y sus relaciones con otros grupos humanos como los neandertales (Homo neanderthalensis), que hasta el momento no quedaban del todo claras. Una nueva investigación, publicada en la revista<a title="https://dx.doi.org/10.1038/s41559-021-01443-x" href="https://dx.doi.org/10.1038/s41559-021-01443-x" target="_blank"><em><strong> Nature Ecology &amp; Evolution</strong></em></a>, arroja ahora más información sobre estos primeros europeos.</p>
<p><em>“A diferencia de lo que podría esperarse de antiguos individuos en Europa, los individuos de Bacho Kiro están más estrechamente relacionados con grupos humanos que contribuyeron con su ascendencia a los asiáticos orientales que a los euroasiáticos occidentales”</em>, revela Mateja Hajdinjak, investigadora en el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig en Alemania y autora principal del estudio, con participación española.</p>
<p>Los paleoantropólogos consideran que hace unos 50.000 años estos Homo sapiens se dispersaron desde Oriente Medio, y posteriormente por toda Eurasia, desde Europa del Este hasta Mongolia. Estos grupos humanos pudieron ser reemplazados más tarde en Eurasia occidental, pero continuaron viviendo y contribuyendo a la ascendencia de personas en Eurasia oriental.</p>
<p>Ejemplo de ello es que, según los análisis de genomas realizados, uno de los fósiles encontrados en la cueva búlgara era de un individuo de unos 35 000 años de antigüedad que pertenecía a un grupo que era genéticamente distinto de los primeros habitantes de la cueva. “<em>Esto significa que el componente genético anterior fue reemplazado en gran medida en Eurasia occidental</em>”, añade la investigadora.</p>
<p><strong>Una íntima relación con neandertales</strong></p>
<p>Los primeros habitantes de Bacho Kiro vivieron en una época en la que los neandertales aún estaban presentes. Por eso, los investigadores escanearon sus genomas en busca de ADN neandertal. Descubrieron así que tenían los  mayores niveles de origen neandertal que casi cualquier otro humano primitivo, a excepción de un individuo de hace unos 40 000 años hallado en la cueva Pestera cu Oase, en Rumanía.</p>
<p>Zlatý kůň tenía tramos más largos de ADN neandertal que Ust&#8217;-Ishim de 45 000 años de antigüedad encontrado en Siberia, y considerado hasta ahora el genoma humano moderno más antiguo.</p>
<p>Los análisis de ADN muestran de este modo que todos los individuos de la cueva búlgara portaban entre el 3 % y el 3,8 % de ADN neandertal, es decir que tenían antepasados neandertales seis o siete generaciones atrás. <em>“Esto sugiere que la mezcla entre estos primeros humanos en Europa y los neandertales era más común de lo que se pensaba”,</em> aclara Hajdinjak.</p>
<p>Las estrecha y continuada relación con los neandertales se demuestra también en el genoma de otra europea primitiva de unos 45 000 años de antigüedad, denominada Zlatý kůň y hallada en República Checa. Según la reconstrucción de este genoma, probablemente el europeo más antiguo hasta la fecha, su ascendencia neandertal eran de entre un 2 y un 3 %, similar a todos los demás no africanos.</p>
<p>El estudio, publicado también la revista <a href="https://dx.doi.org/10.1038/s41559-021-01443-x" target="_blank"><em><strong>Nature Ecology &amp; Evolution</strong></em></a>, muestra que Zlatý kůň tenía tramos más largos de ADN neandertal que el individuo llamado Ust&#8217;-Ishim de 45 000 años de antigüedad encontrado en Siberia, y considerado hasta ahora el genoma humano moderno más antiguo. Esto la convertiría en la europea más antigua, unos cientos de años más antigua que Ust&#8217;-Ishim.</p>
<p><em>“No encontramos evidencia de una mezcla adicional [con neandertales] poco antes de que esta humana viviera. Esto podría significar que los antepasados de Zlatý kůň se mudaron a Europa central sin más interacciones con ellos”,</em> precisa Kay Prüfer, investigador en el Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana en Jena, Alemania, y primer autor del segundo trabajo que ha analizado las muestras de su cráneo.</p>
<p><strong>Sin rastro en los europeos actuales</strong></p>
<p>Respecto a su relación con los humanos modernos actuales, <em>“todo lo que podemos decir del genoma es que Zlatý kůň no dejó rastro de su ascendencia entre la gente actual. Su gente murió”</em>, señala Prüfer. Los análisis sugieren así que esta europea formaba parte de una población que se formó antes de que las poblaciones que dieron lugar a los europeos y asiáticos actuales se separaran.</p>
<p><em>“¡Es bastante intrigante que los primeros humanos modernos en Europa finalmente no tuvieran éxito! Al igual que con Ust&#8217;-Ishim y el cráneo europeo más antiguo hasta ahora de Oase 1, Zlatý kůň no muestra continuidad genética con los humanos modernos que vivieron en Europa después de hace 40 000 años”,</em> dice Johannes Krause, autor principal del estudio y director del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva.</p>
<p>Zlatý kůň formó así su propio linaje no africano, pero no contribuyó a ningún grupo humano actual en particular, pero se extinguió en algún momento del pasado. <em>¿Qué pudo pasar para que no perdurara hasta nuestros días?</em></p>
<p><em>“Especulamos que una gran erupción volcánica ocurrida en Italia hace unos 39 000 años puede explicar en parte por qué desaparecieron tanto el linaje de Zlatý kůň como el de los neandertales. La erupción tuvo un gran impacto en el clima”</em>, subraya a SINC Prüfer.</p>
<p>La erupción en la región italiana de Campania que afectó negativamente al clima del hemisferio norte pudo reducir las posibilidades de supervivencia de los primeros humanos modernos y los neandertales en gran parte de la Europa de la Edad de Hielo. A pesar de conocer cada vez más la historia y declive de estos primeros humanos modernos que se expandieron fuera de África, aún queda mucho por descubrir sobre ellos, dicen los científicos.</p>
<p><em>“Aún no sabemos bien quiénes fueron los primeros europeos humanos modernos que se aventuraron en una tierra desconocida. Pero gracias al análisis de sus genomas, descubrimos una parte de nuestra propia historia que se ha perdido en el tiempo”</em>, concluye Prüfer.</p>
<p><a title="https://www.agenciasinc.es/Noticias/El-sexo-entre-los-primeros-sapiens-europeos-y-los-neandertales-fue-mas-comun-de-lo-que-se-creia" href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/El-sexo-entre-los-primeros-sapiens-europeos-y-los-neandertales-fue-mas-comun-de-lo-que-se-creia" target="_blank"><strong>abril 10/2021 (SINC)</strong></a></p>
<p><strong>Referencias:</strong></p>
<p>Mateja Hajdinjak et al. : <a title="https://www.nature.com/articles/s41586-021-03335-3" href="https://www.nature.com/articles/s41586-021-03335-3" target="_blank"><em>Initial Upper Palaeolithic humans in Europe had recent Neanderthal ancestry</em></a>. Nature. <span class="u-visually-hidden">volume</span> 592, <span class="u-visually-hidden">pages</span>253–257(2021)</p>
<p>Kay Prüfer et al. <a href="https://dx.doi.org/10.1038/s41559-021-01443-x" target="_blank"><em>A genome sequence from a modern human skull over 45 000 years old from Zlatý kůň in Czechia</em></a>.  Nature Ecology &amp; Evolution.(2021). https://doi.org/10.1038/s41559-021-01443-x</p>
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		<title>El rostro revela si somos confiables o podemos hacer daño</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Feb 2021 04:03:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Psicología]]></category>
		<category><![CDATA[Psiquiatría]]></category>
		<category><![CDATA[Sociología]]></category>
		<category><![CDATA[percepción facial]]></category>

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		<description><![CDATA[Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), participan en el estudio más ambicioso del mundo sobre el comportamiento humano. De forma instintiva los seres humanos, sin importar su lugar de origen, pueden reconocer cuando alguien es confiable o podría hacerles daño, reveló un estudio internacional en el que participaron expertos del Posgrado de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Investigadores de la <a href="https://www.unam.mx" target="_blank"><em>Universidad Nacional Autónoma de México</em></a> <a href="https://www.unam.mx" target="_blank"><em>(UNAM)</em></a>, participan en el estudio más ambicioso del mundo sobre el comportamiento humano.<span id="more-91387"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-91393 " title="El rostro revela si somos confiables o podemos hacer daño" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2021/02/rostros-humanos-150x113.jpg" alt="rostros humanos" width="166" height="125" />De forma instintiva los seres humanos, sin importar su lugar de origen, pueden reconocer cuando alguien es confiable o podría hacerles daño, reveló un estudio internacional en el que participaron expertos del Posgrado de Psicología de la UNAM.</p>
<p>Isaac González Santoyo, investigador de la Facultad de Psicología, precisó que posiblemente esta capacidad ayudó a los primeros humanos en las interacciones sociales entre los miembros de un grupo.</p>
<p><em>“De manera innata, independientemente del contexto sociocultural donde el individuo nace, tenemos la capacidad de juzgar de manera subjetiva la confiabilidad o la intención de dañarte, lo que pudo favorecer la supervivencia y, posiblemente, la reproducción del individuo”</em>, comentó el doctor en Ciencias Biomédicas por la UNAM.</p>
<p>Si una persona percibe que el rostro de otra es dominante, será más cautelosa al interactuar con ella; en cambio, si percibe que puede confiar se favorecerán más las colaboraciones sociales.</p>
<p><strong>Labor internacional</strong></p>
<p>El estudio publicado en la revista <em><strong>Nature Human Behavior, </strong></em>surgió como parte de una red internacional llamada <em>Psychological Science Accelerator (PSA)</em> y en la que participan expertos de todos los continentes, con el objetivo de luchar contra un problema inminente en la psicología: la falta de reaplicabilidad en investigaciones que han tenido gran impacto en el área.</p>
<p><em>“Con 41 países hicimos la muestra más grande que se ha realizado de cualquier estudio que evalúa conductas humanas, con 11 570 participantes de 11 regiones del mundo”</em>, explicó.</p>
<p>El experto detalló que este tipo de investigaciones se realizaban usualmente en caucásicos o grupos culturales de altos ingresos socioeconómicos, en los cuales se revisaba la percepción facial, pero existía la duda de si estos resultados se podían replicar en otras poblaciones del mundo.</p>
<p>Estos afirman que, por ejemplo, es más probable que las personas cooperen en interacciones socioeconómicas con individuos cuyos rostros lucen confiables, votan por aquellos con rostros que parecen competentes y buscan relaciones románticas con los más atractivos. Y, por el contrario, quienes no parecen dignos de confianza pueden ser socialmente menos favorecidos.</p>
<p>Para ello, cada uno de los investigadores presentó imágenes de 120 rostros (60 hombres y 60 mujeres) de cuatro grupos étnicos para que las personas evaluaran qué <em>tan atractivas parecen, dominantes, inteligentes, confiables, agresivas, malos, responsables, sociales, infelices o lucían extraños.</em></p>
<p>Lo que revelaron es que en el mundo los seres humanos, independientemente de si nacieron en África, Europa o América Latina, juzgan de forma similar las imágenes o el rostro de otros en dos dimensiones, principalmente: confiabilidad y probabilidad de ser dañado.</p>
<p>En este trabajo, además de González Santoyo, colaboraron Anabel De la Rosa, Alan Barba-Sánchez, de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala; Elliott Kruse, del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, además de Nadia Corral Frías y Martha Frías Armenta, de la Universidad de Sonora.</p>
<p><strong>Más allá de lo innato</strong></p>
<p>A pesar de esta consistencia en la percepción de confiabilidad, este grupo internacional encontró que con el uso de una estrategia de análisis alternativa se observa mucha más variabilidad en la percepción facial entre países, para dimensiones sociales muy importantes como el atractivo, la inteligencia o la responsabilidad.</p>
<p>Por lo anterior, el equipo de González Santoyo expandió sus estudios porque encontró que el mexicano modifica su percepción de acuerdo con otra característica facial: el tono de piel.</p>
<p>Esto llevó al investigador universitario a indagar cuáles son las características de la forma del rostro que serían determinantes para emitir juicios de forma innata como especie, y cuáles son los otros componentes, como el tono de piel, que han sido aprendidos como favorables socialmente por los miembros de un país debido a procesos históricos determinantes, como una historia de conquista.</p>
<p><em> “Evaluamos si el cambio en la coloración de la piel asociada a características caucásicas aprendidas a mejor jerarquía social, está asociada a la percepción subjetiva que tenemos de los individuos o si esta percepción se relaciona con la forma del rostro, independientemente del tono de piel”,</em> subrayó el investigador.</p>
<p>Se espera que los resultados de esta nueva etapa de la investigación se publiquen hacia finales de 2021 o en 2022.</p>
<p><a title="https://www.dicyt.com/noticias/el-rostro-revela-si-somos-confiables-o-podemos-hacer-dano" href="https://www.dicyt.com/noticias/el-rostro-revela-si-somos-confiables-o-podemos-hacer-dano" target="_blank"><strong>febrero 09/2021 (Dicyt)</strong></a></p>
<p><strong>Referencia:</strong></p>
<p>Jones, B.C., DeBruine, L.M., Flake, J.K. et al. <a title="https://www.nature.com/articles/s41562-020-01007-2" href="https://www.nature.com/articles/s41562-020-01007-2" target="_blank"><em>To which world regions does the valence–dominance model of social perception apply?</em></a>. Nat Hum Behav 5, 159–169 (2021). https://doi.org/10.1038/s41562-020-01007-2</p>
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		<title>Casi la mitad de la clase trabajadora medieval padeció fracturas óseas</title>
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		<pubDate>Wed, 27 Jan 2021 04:06:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Bioética]]></category>
		<category><![CDATA[Historia de la medicina]]></category>
		<category><![CDATA[Imagenología]]></category>
		<category><![CDATA[Medicina legal]]></category>
		<category><![CDATA[Ortopedia y traumatología]]></category>
		<category><![CDATA[Paleontología]]></category>
		<category><![CDATA[Sociología]]></category>
		<category><![CDATA[época Medieval]]></category>
		<category><![CDATA[fracturas óseas]]></category>

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		<description><![CDATA[La desigualdad social se «registró en los huesos» de los residentes medievales de Cambridge, según cientos de restos humanos excavados en tres lugares de enterramiento muy diferentes.  Investigadores de la Universidad de Cambridge examinaron los restos de 314 personas que datan del siglo X al XIV y recopilaron evidencia de «trauma esquelético«, un barómetro para [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La desigualdad social se «registró en los huesos» de los residentes medievales de Cambridge, según cientos de restos humanos excavados en tres lugares de enterramiento muy diferentes.<span id="more-91092"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-91093 size-thumbnail" title="Casi la mitad de la clase trabajadora medieval padeció fracturas óseas" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2021/01/fractura-ósea-en-enterramiento-medieval-150x128.jpg" alt="fractura ósea en enterramiento medieval" width="150" height="128" /> Investigadores de la Universidad de Cambridge examinaron los restos de 314 personas que datan del siglo X al XIV y recopilaron evidencia de «<em>trauma esquelético</em>«, un barómetro para los niveles de dificultad soportados en la vida.</p>
<p>Se recuperaron huesos de todo el espectro social: un cementerio parroquial para la gente trabajadora corriente, un «hospital» caritativo donde se enterraba a los enfermos y desamparados, y un convento agustino que enterraba a los donantes ricos junto con el clero.</p>
<p>Los investigadores catalogaron cuidadosamente la naturaleza de cada ruptura y fractura para construir una imagen de la angustia física que sufrieron los habitantes de la ciudad por accidente, lesiones ocupacionales o violencia durante su vida diaria.</p>
<p>Mediante análisis de rayos X, el equipo descubrió que el 44 % de los trabajadores tenían fracturas óseas, en comparación con el 32 % de los del convento y el 27 % de los enterrados en el hospital. Las fracturas fueron más comunes en los restos masculinos (40 %) que en las mujeres (26 %) en todos los entierros.</p>
<p>El equipo también descubrió casos notables, como el de un fraile que se parece a una víctima moderna de atropello, y huesos que sugieren vidas arruinadas por la violencia. Los hallazgos se publican en el <em><strong><a href="https://phys.org/news/2021-01-inequality-medieval-cambridge-bones-residents.html" target="_blank">American Journal of Physical Anthropology</a>.</strong></em></p>
<p><em>«Al comparar el trauma esquelético de los restos enterrados en varios lugares dentro de una ciudad como Cambridge, podemos medir los peligros de la vida diaria experimentados por diferentes esferas de la sociedad medieval»</em>, dijo en un comunicado la doctora Jenna Dittmar, autora principal del estudio del proyecto <em>After the Plague,</em> en el Departamento de Arqueología de la Universidad.</p>
<p><em>«Podemos ver que la gente trabajadora corriente tenía un mayor riesgo de lesiones en comparación con los frailes y sus benefactores o los presos de hospitales más protegidos»,</em> dijo Dittmar.</p>
<p><em> «Se trataba de personas que pasaban sus días trabajando muchas horas haciendo trabajos manuales pesados. En la ciudad, la gente trabajaba en oficios y artesanías como la cantería y la herrería, o como jornaleros en general. Fuera de la ciudad, muchos pasaban del amanecer al anochecer haciendo trabajos de trituración de huesos en los campos o cuidando ganado».</em></p>
<p>Si bien los trabajadores pobres pueden haber soportado la peor parte del trabajo físico en comparación con las personas más acomodadas y los que están en instituciones religiosas, la vida medieval fue dura en general. De hecho, la herida más extrema se encontró en un fraile, identificado como tal por su lugar de enterramiento y la hebilla del cinturón.</p>
<p><em>«El fraile tenía fracturas completas en la mitad de sus dos fémures»,</em> dijo Dittmar. El fémur [hueso del muslo] es el hueso más grande del cuerpo. <em>«Lo que sea que causó la fractura de ambos huesos de esta manera debe haber sido traumático y posiblemente fue la causa de la muerte».</em></p>
<p>Dittmar señala que los médicos de hoy en día estarían familiarizados con este tipo de lesiones provocadas por los atropellados por automóviles: tiene la altura adecuada. <em>«Nuestra mejor suposición es un accidente de carro. Quizás un caballo se asustó y fue golpeado por el carro».</em></p>
<p><strong>enero 26/2021 (Europa Press) Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.</strong></p>
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		<title>Identifican medicinas tomadas por los mayas en antiguas vasijas</title>
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		<pubDate>Wed, 20 Jan 2021 04:02:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Bioquímica]]></category>
		<category><![CDATA[Farmacología]]></category>
		<category><![CDATA[Medicina natural y tradicional]]></category>
		<category><![CDATA[Toxicología]]></category>
		<category><![CDATA[cafeína]]></category>
		<category><![CDATA[caléndula]]></category>
		<category><![CDATA[N. rustica.]]></category>
		<category><![CDATA[nicotina]]></category>

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		<description><![CDATA[Científicos han identificado por primera vez la presencia de una planta que no es de tabaco en los antiguos envases con sustancias medicinales que usaron los mayas. Los investigadores de la Universidad Estatal de Washington detectaron caléndula mexicana (Tagetes lucida) en residuos tomados de 14 vasijas de cerámica mayas en miniatura. Originalmente enterrados hace más [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Científicos han identificado por primera vez la presencia de una planta que no es de tabaco en los antiguos envases con sustancias medicinales que usaron los mayas.<span id="more-90894"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-90900 size-thumbnail" title="Identifican medicinas tomadas por los mayas en antiguas vasijas" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2021/01/vasija-de-barro-150x97.jpg" alt="vasija de barro" width="150" height="97" />Los investigadores de la Universidad Estatal de Washington detectaron caléndula mexicana (<em>Tagetes lucida</em>) en residuos tomados de 14 vasijas de cerámica mayas en miniatura.</p>
<p>Originalmente enterrados hace más de 1 000 años en la península de Yucatán en México, los recipientes también contienen trazas químicas presentes en dos tipos de tabaco curado y seco,<em> Nicotiana tabacum y N. rustica</em>. El equipo de investigación, dirigido por el postdoctorado en antropología de la Universidad de Washington State Mario Zimmermann, cree que la caléndula mexicana se mezcló con el tabaco para hacer más agradable fumar.</p>
<p>El descubrimiento del contenido de las vasijas pinta una imagen más clara de las prácticas de uso de sustancias medicinales de los antiguos mayas. La investigación, que se publicó en <em><strong><a title="https://www.nature.com/articles/s41467-020-20592-4" href="https://www.nature.com/articles/s41467-020-20592-4" target="_blank">Scientific Reports</a>,</strong></em> también allana el camino para futuros estudios que investiguen otros tipos de plantas psicoactivas y no psicoactivas que fueron fumadas, masticadas o inhaladas entre los mayas y otras sociedades precolombinas.</p>
<p><em>«Si bien se ha establecido que el tabaco se usaba comúnmente en todas las Américas antes y después del contacto, la evidencia de otras plantas utilizadas con fines medicinales o religiosos ha permanecido en gran parte sin explorar»,</em> dijo Zimmermann en un comunicado. <em>«Los métodos de análisis desarrollados en colaboración entre el Departamento de Antropología y el Instituto de Química Biológica nos dan la capacidad de investigar el uso de drogas en el mundo antiguo como nunca antes».</em></p>
<p>El trabajo de Zimmermann y sus colegas fue posible con un nuevo método de análisis basado en la metabolómica que puede detectar miles de compuestos vegetales o metabolitos en residuos recolectados de contenedores, tuberías, cuencos y otros artefactos arqueológicos. Luego, los compuestos se pueden usar para identificar qué plantas se consumieron.</p>
<p>Anteriormente, la identificación de residuos de plantas antiguas se basaba en la detección de un número limitado de biomarcadores, como <em>nicotina, anabasina, cotinina y cafeína</em>.</p>
<p><em>«El problema con esto es que si bien la presencia de un biomarcador como la nicotina muestra que se fumó tabaco, no te dice qué más se consumió o almacenó en el artefacto»,</em> dijo David Gang, profesor del Instituto de Química Biológica de WSU y coautor del estudio. <em>«Nuestro enfoque no solo le dice, sí, que encontró la planta que le interesa, sino que también puede decirle qué más se estaba consumiendo».</em></p>
<p>Zimmermann ayudó a desenterrar dos de las vasijas ceremoniales que se utilizaron para el análisis en la primavera de 2012. En ese momento, estaba trabajando en una excavación dirigida por el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México en las afueras de Mérida, donde un contratista había descubrió evidencia de un sitio arqueológico maya mientras limpiaba tierras para un nuevo complejo de viviendas.</p>
<p>Zimmermann y un equipo de arqueólogos utilizaron equipos GPS para dividir el área en una cuadrícula similar a un tablero de ajedrez. Luego se abrieron camino a través de la densa jungla en busca de pequeños montículos y otros signos reveladores de edificios antiguos donde a veces se encuentran los restos de personas importantes como los chamanes.</p>
<p>«<em>Cuando encuentras algo realmente interesante como un recipiente intacto, te da una sensación de alegría»</em>, dijo Zimmermann.<em> «Normalmente, tienes suerte si encuentras una cuenta de jade. Hay literalmente toneladas de tiestos de cerámica, pero las vasijas completas son escasas y ofrecen un gran potencial de investigación interesante».</em></p>
<p>Zimmermann dijo que el equipo de investigación está actualmente en negociaciones con varias instituciones en México para obtener acceso a contenedores más antiguos de la región que puedan analizar en busca de residuos vegetales. Otro proyecto que están llevando a cabo actualmente es buscar residuos orgánicos conservados en la placa dental de restos humanos antiguos.</p>
<p><strong> enero 19/2021(Europa Press). Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.</strong></p>
<p><strong>Referencia Bibliográfica:</strong></p>
<p>Zimmermann, R., Seidling, M. &amp; Hommelhoff, P. <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-020-20592-4" target="_blank"><em>Charged particle guiding and beam splitting with auto-ponderomotive potentials on a chip</em></a>. <i>Nat Commun</i> <b>12, </b>390 (2021). https://doi.org/10.1038/s41467-020-20592-4</p>
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		<title>Un impactante hallazgo confirma el evento climático catastrófico descrito por Darwin en su viaje al Río de la Plata</title>
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		<pubDate>Mon, 11 Jan 2021 04:06:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Cambio climático]]></category>
		<category><![CDATA[Higiene y epidemiología]]></category>
		<category><![CDATA[Medio ambiente]]></category>
		<category><![CDATA[Paleontología]]></category>
		<category><![CDATA[Sociología]]></category>
		<category><![CDATA[Charles Darwin]]></category>
		<category><![CDATA[Gran Seca]]></category>
		<category><![CDATA[naturaleza]]></category>

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		<description><![CDATA[Se han encontrado restos de cientos de caballos muertos por la falta de agua durante la “Gran Seca”, un cambio en el clima que afectó a la región pampeana hace 200 años. El hecho fue registrado en San Pedro, a 180 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires. Desde el año 1550 hasta 1850, aproximadamente, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Se han encontrado restos de cientos de caballos muertos por la falta de agua durante la “Gran Seca”, un cambio en el clima que afectó a la región pampeana hace 200 años. El hecho fue registrado en San Pedro, a 180 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires.<span id="more-90685"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-59857 size-thumbnail" title="Un impactante hallazgo confirma el evento climático catastrófico descrito por Darwin en su viaje al Río de la Plata" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2017/08/cambio-climatico-150x150.jpg" alt="cambio climatico" width="150" height="150" />Desde el año 1550 hasta 1850, aproximadamente, el mundo vivió un período conocido como “Pequeña Edad de Hielo”, un lapso de tiempo que, en la región central de Argentina, se manifestó con condiciones generales más áridas que las actuales, alternadas con grandes inundaciones.</p>
<p>En ese contexto, en los años comprendidos entre 1827 y 1832, la región padeció una tremenda escasez de agua que provocó la muerte de millares de animales que se acercaban desesperados a los ríos y arroyos de la zona. Estos años quedaron en la historia con el nombre de la “Gran Seca”, un evento catastrófico registrado por Charles Darwin en su libro de viaje.</p>
<p>Sobre la margen izquierda del río Arrecifes, a pocos kilómetros de la localidad de Doyle, en el partido de San Pedro, el Museo Paleontológico “Fray Manuel de Torres” analizó el hallazgo de centenares de caballos que perecieron en aquel desastre climático.</p>
<p>El director del Museo de San Pedro, José Luis Aguilar, comentó <em>“la verdad que fue sorprendente, porque observamos un sector de unos 130 metros de largo, con un espesor de unos 80 centímetros, donde afloraban cientos de huesos de caballos. En esa masa de piezas óseas había ejemplares de diferentes edades y tamaños. Unos arriba de los otros en un espectáculo caótico que revelaba una muerte abrumadora”.</em></p>
<p><em>“No observamos un patrón definido en la disposición de los huesos. Tampoco señales de depredación ni ataque alguno. Solo era una enorme cantidad de huesos amontonados a lo largo de decenas de metros en la barranca del río. Como si esos animales se hubieran pisoteado unos a otros en un tremendo frenesí por llegar al río”</em>, agregó Aguilar.</p>
<p>El hallazgo de una pezuña de oveja y un molar de vaca en las inmediaciones de los restos de caballos llevó a que los investigadores considerasen una antigüedad histórica -no prehistórica- para la muerte de estos animales. <em>“Repensando el tema, dimos con el relato de Darwin y eso nos cambió la mirada hacia aquel desastre climático. La asociación de animales encontrados y el estado de preservación ubica a estos restos en un período moderno. Y la `Gran Seca` descrita por Darwin es el único acontecimiento natural que nos puede explicar semejante mortandad en un solo lugar”</em>, explicó Aguilar.</p>
<p>Al respecto, el doctor Eduardo Tonni, Profesor Emérito de la Universidad Nacional de La Plata y Jefe de la División Paleontología de Vertebrados del Museo de La Plata, aseveró que “la ‘Gran Seca’ a la que se refiere Darwin se desarrolló en el marco de la Pequeña Edad de Hielo, que se manifestó fuertemente en la región pampeana durante los siglos XVIII y XIX, con una aridez predominante.</p>
<p>Sin embargo, durante este período se registraron también en la región episodios de grandes inundaciones que alternaron con los eventos secos preponderantes. Este y otros eventos desarrollados en el último milenio, señalan que el cambio climático siempre estuvo presente, independientemente de la responsabilidad del hombre en la era industrial.</p>
<p><em>“Un nuevo cambio climático se está produciendo y deben buscarse formas de adaptación a estas circunstancias”, indicó Tonni. Y analizó: “El cambio climático está entre nosotros y contamos con mucha más información y tecnología que nuestros ancestros para enfrentarlo con responsabilidad y eficiencia”.</em></p>
<p>El reciente hallazgo en San Pedro, junto a otro realizado en 2008 por científicos del Museo de La Plata en Chascomús, son los dos registros de mayor envergadura detectados hasta hoy, que avalan las narraciones escritas por Darwin en su diario de viaje.</p>
<p><strong>El relato de Darwin sobre la “Gran Seca”</strong></p>
<p>En el año 1833, al navegar las aguas del Paraná, frente a San Pedro, Charles Darwin plasmó testimonios desoladores de aquel período de sequía en su Diario del viaje de un naturalista alrededor del mundo. En sus páginas, escribió: «<em>El período comprendido entre los años 1827 y 1832 se llama el `gran seco` o la gran sequía. Durante ese tiempo, fue tan escasa la lluvia caída, que no creció ninguna planta, ni siquiera cardos; los arroyos se secaron, y todo el país tomó el aspecto de un polvoriento camino carretero”.</em></p>
<p><em>“Así ocurrió especialmente en la parte septentrional de la provincia de Buenos Aires y meridional de Santa Fe. Pereció un gran número de aves, animales silvestres, ganado vacuno y caballar por falta de alimento y agua. Un hombre me dijo que los ciervos solían meterse en su corral a buscar la poza que se vio obligado a cavar para proveer de agua a su familia y que las perdices apenas tenían fuerza para huir volando cuando se las perseguía. El cálculo más bajo supone que se perdieron solo en la provincia de Buenos Aires un millón de cabezas”</em>, continuó el naturalista.</p>
<p>Y su relato continúa: “<em>Un testigo de vista me refirió que el ganado vacuno, en rebaños de millares, se precipitó en el Paraná y, exhausto por el hambre como estaba, no pudo encaramarse a los bancos de cieno y, así, pereció ahogado. El brazo del río que corre junto a San Pedro estaba tan lleno de cadáveres en putrefacción que, según me dijo el patrón de un barco, el hedor le hacía de todo punto infranqueable. Indudablemente, varios cientos de miles de animales perecieron así en el río”.</em></p>
<p>E<strong>l reciente hallazgo en San Pedro</strong></p>
<p>El descubrimiento fue realizado por Roberto Steiven, Ricardo Pereyra y Bibiana Ferreyra, quienes cumplen tareas en Estancia “La Paz”, propiedad de la familia Carneiro Andrade. El campo donde se desarrollan sus días está ubicado sobre la margen izquierda del río Arrecifes y fue allí donde observaron algo que llamó su atención.</p>
<p>Con la gran bajante de estos meses y las pocas lluvias caídas, divisaron en un sector de las barrancas del río una extraña acumulación de huesos de animales. Asombrados, contactaron al Museo Paleontológico de San Pedro y un equipo formado por José Luis Aguilar, Julio Simonini, Matías Swistun y Walter y Mariano Parra asistió rápidamente al lugar y también se sorprendieron por la acumulación de huesos que había allí.</p>
<p>A partir de la recuperación y análisis de estos restos, el director Aguilar comentó: “<strong>Planeamos montar uno de estos caballos en una de las salas del Museo de San Pedro, para concientizar sobre el peligro que conlleva el deterioro del ambiente y la indiferencia ante las señales que nos envía el Planeta”.</strong></p>
<p><a href="https://www.dicyt.com/noticias/un-impactante-hallazgo-confirma-el-evento-climatico-catastrofico-descrito-por-darwin-en-su-viaje-al-rio-de-la-plata" target="_blank"><strong>enero 19/2021 (Dicyt)</strong></a></p>
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		<title>Lo más leído en 2020: las doce ‘campanadas’ de SINC en un año de noticias pandémicas</title>
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		<pubDate>Mon, 11 Jan 2021 04:01:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Anatomía patológica]]></category>
		<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
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		<category><![CDATA[Higiene y epidemiología]]></category>
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		<category><![CDATA[pandemia]]></category>
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		<description><![CDATA[El coronavirus ha acaparado la atención de los lectores en este inusual 2020. Mascarillas, síntomas, test rápidos o PCR, pandemia, sanitarios&#8230; Aunque también hay hueco para el origen del universo y el gasto energético de las búsquedas en Google. La pandemia obligó a la ciudadanía a informarse todo lo posible sobre una nueva y desconocida [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El coronavirus ha acaparado la atención de los lectores en este inusual 2020. Mascarillas, síntomas, test rápidos o PCR, pandemia, sanitarios&#8230; Aunque también hay hueco para el origen del universo y el gasto energético de las búsquedas en Google.<span id="more-90670"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-83394 size-thumbnail" title="El coronavirus" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2020/04/coronavirus-150x129.jpg" alt="coronavirus" width="150" height="129" />La pandemia obligó a la ciudadanía a informarse todo lo posible sobre una nueva y desconocida amenaza. Qué era el virus, cómo se transmitía, cómo se detectaba o cómo se frenaba fueron preguntas a las que SINC fue dando respuesta a medida que la ciencia las destapaba. El interés por el periodismo de servicio se pone de manifiesto en esta recopilación de publicaciones más leídas, copado por un coronavirus que no excluye otro tipo de informaciones, como las de astronomía o medioambiente.</p>
<p><strong>1. <em>Made in Spain</em></strong></p>
<p>El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) <a href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Asi-son-las-mascarillas-espanolas-con-una-proteccion-mas-duradera-que-ya-se-pueden-comprar">anunciaba</a> durante el pasado verano la creación y puesta a la venta de sus propias mascarillas sanitarias, basadas en nano fibras que se pueden adquirir a día de hoy a través de la web de <a href="https://proveil.es/" target="_blank">Bioinicia</a>, un spin-off del CSIC. Lo contaba nuestra compañera Adeline Marcos.</p>
<p><strong>2. Atajar el virus de forma precoz</strong></p>
<p>En el mes de abril, Aser García Rada, pediatra y doctor en Medicina (UCM), además de actor y periodista <em>freelance</em>, ponía el foco <a href="https://www.agenciasinc.es/Opinion/COVID-19-el-diablo-esta-en-los-sintomas-leves" target="_blank">en esta tribuna</a> sobre la importancia de detectar infecciones por coronavirus en la sintomatología leve. <em>“Se avisa de que aquellos con síntomas leves deben quedarse en casa, pero una mayoría todavía cree que si no tiene tos o fiebre, eso no es un coronavirus. Nada más lejos de la realidad</em>”, consideraba García Rada.</p>
<p><strong>3. Nunca la PCR fue tan famosa</strong></p>
<p>Aunque la PCR (<em>reacción en cadena de la polimerasa</em>) fue diseñada en los años 80, la ciudadanía desconocía por completo cómo se detectaba el virus. <a href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Asi-son-las-pruebas-PCR-que-se-utilizan-para-detectar-el-coronavirus" target="_blank">En esta noticia</a>, y mediante una infografía elaborada por Compound Interest, explicamos en qué consistía esta técnica, cómo se realizaba y cómo funcionaba, así como la diferencia respecto a los test de antígenos.</p>
<p><strong>4. Un matemático que sabe mucho de brotes infecciosos</strong></p>
<p>A comienzos de año, Adam Kucharski, matemático especializado en análisis de brotes infecciosos, publicaba su libro <em>Las reglas del contagio. </em>En <a href="https://www.agenciasinc.es/Entrevistas/En-medio-ano-el-mundo-se-dividira-en-dos-mitades-segun-lo-bien-que-cada-pais-controle-la-pandemia" target="_blank">esta entrevista</a> de Sergio Ferrer, el autor explica cómo operan estas reglas, que funcionan tanto para los virus como para otros males, como la violencia, las crisis económicas, el pánico o los bulos.</p>
<p><strong>5. ¿El coronavirus está vivo?</strong></p>
<p>Los virus SARS-CoV-2 son diminutos, de tan solo entre 60 y 140 nanómetros de diámetro. Están formados de una cadena de ARN (ácido ribonucleico), donde van sus genes y una cubierta lipídica con las proteínas que les permiten adherirse y entrar en las células del cuerpo que invaden. Sin ellas no son nada, no podrían sobrevivir ni reproducirse. Entonces ¿realmente viven? Tal y como recogió Enrique Sacristán en <a href="https://www.agenciasinc.es/Reportajes/El-coronavirus-es-un-ser-vivo" target="_blank">este reportaje</a>, los científicos debaten sobre este asunto desde hace décadas, pero de momento no se han puesto de acuerdo.</p>
<p><strong>6. Del Big Bang al rebote y la expansión</strong></p>
<p>Esta <a href="https://www.agenciasinc.es/Entrevistas/No-estamos-seguros-de-que-el-universo-comenzara-en-el-Big-Bang" target="_blank">entrevista</a>, también de Enrique, vuelve a sembrar otra duda. ¿Estuvo el origen del universo en la Gran Explosión? Puede que en ese momento, hace 13 800 millones de años, lo que experimentara fuera un gran rebote tras un periodo de contracción. Desde entonces no deja de expandirse, hasta que termine sus días de forma aburrida y con el tiempo congelado. De esta y otras teorías conversa con el investigador alicantino Iván Agulló, físico teórico en la Universidad Estatal de Luisiana (Estados Unidos), a raíz de la publicación de su libro <em>Más allá del Big Bang.</em></p>
<p><strong>7. Resultados en 15 minutos</strong></p>
<p>Al igual que las PCR acapararan el interés de los lectores de SINC, también lo hicieron los test rápidos cuando comenzaron a surgir. María G. Dionis explicó qué eran esta especie de kits de embarazo que ahora tanto utilizamos y que por aquel entonces resultaban tan desconocidas. <a href="https://www.agenciasinc.es/Reportajes/Asi-funcionan-los-test-rapidos-para-la-COVID-19" target="_blank">En este reportaje</a>, habló tanto test de antígenos como los test serológicos, así como las diferencias que guardaban respecto a las PCR.</p>
<p><strong>8. ¿Puedo pasear al perro?</strong></p>
<p>Incluso antes de ser decretado el estado de alarma, la ciudadanía ya comenzaba a tomar sus propias medidas de seguridad. Para aclarar dudas, El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón <a href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Puedo-sacar-al-perro-o-salir-al-parque-Dudas-cotidianas-sobre-el-COVID-19" target="_blank">respondía a las principales inquietudes</a> de los ciudadanos, sobre distanciamiento, higiene, grupos de riesgo, movilidad, o incluso paseo a los perros.</p>
<p><strong>9. Conciliación, equipamiento y demás problemas del personal sanitario</strong></p>
<p>Ante una enfermedad desconocida, el ministerio de Sanidad encargó la elaboración de numerosa documentación, dirigida tanto a la ciudadanía como a los sanitarios. Guadalupe Fontán, enfermera en el Instituto de Investigación Enfermera del Consejo General de Enfermería, participó en la redacción de los protocolos técnicos relativos, entre otros, a cómo atender a pacientes en domicilios, en urgencias o medidas de prevención. Con ella habló Laura Chaparro en una <a href="https://www.agenciasinc.es/Entrevistas/Las-enfermeras-tienen-hijos-y-no-pueden-faltar-al-trabajo-hay-que-facilitar-sus-condiciones" target="_blank">entrevista</a> sobre cómo cambiaría el trabajo de los sanitarios en los próximos meses.</p>
<p><strong>10. Neandertales, denisovanos y homininos superarcaicos</strong></p>
<p>Otra noticia de María G. Dionis ponía fin a una <a href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Los-ancestros-de-neandertales-y-denisovanos-tuvieron-sexo-con-homininos-superarcaicos" target="_blank">discrepancia abierta entre antropólogos</a>: en qué momento de la historia neandertales y denisovanos se separaron. Hasta la fecha, se creía que esta escisión se produjo hace unos 381 000 años. Sin embargo, un nuevo modelo desarrollado por un equipo de investigadores confirmó que la separación se produjo hace unos 600 000 años. Además, salieron a la luz otros valiosos datos para los estudios de especiación, como que sus ancestros, a los que han denominado ‘neandersovanos’, se cruzaron con una gran población de homininos superarcaicos, hace unos 700 000 años</p>
<p><strong>11. El árbol genealógico del SARS-CoV-2</strong></p>
<p>A mediados de marzo, el informe del proyecto de código abierto Nextstrain concluía, tras analizar más de 500 genomas en los cinco continentes, que el SARS-CoV-2 <a href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/La-genetica-traza-el-mapa-de-la-dispersion-mundial-del-virus" target="_blank">no había mostrado</a> —hasta entonces— cambios en su virulencia ni la aparición de linajes más agresivos que otros. Mónica G. Salomone recogía en esta noticia cómo genetistas y biólogos computacionales trataban de dibujar el árbol genealógico de las mutaciones del virus -CoV-2 a medida que se dispersaba.</p>
<p><strong>12. Buscar en Google gasta energía</strong></p>
<p>“El 20 % del consumo de electricidad del mundo en 2030 vendrá de la transmisión digital de los datos”, afirmó el premio Nobel de Física en 2007 Albert Fert a nuestra compañera Adeline Marcos. En <a href="https://www.agenciasinc.es/Entrevistas/Gastamos-energia-inutilmente-cuando-buscamos-en-internet" target="_blank">esta entrevista</a>, hablaron sobre cómo sería posible mejorar las tecnologías de la información para que estas consuman menos recursos energéticos cuando las usamos.</p>
<p><a href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Lo-mas-leido-en-2020-las-doce-campanadas-de-SINC-en-un-ano-de-noticias-pandemicas" target="_blank"><strong>enero 10/2021 (SINC)</strong></a></p>
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		<title>Nuevos giros en la historia de los primeros pobladores del Caribe</title>
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		<pubDate>Wed, 30 Dec 2020 04:03:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Genética clínica]]></category>
		<category><![CDATA[Sociología]]></category>
		<category><![CDATA[Caribe]]></category>
		<category><![CDATA[evolución humana]]></category>
		<category><![CDATA[genoma]]></category>

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		<description><![CDATA[El mayor estudio de ADN antiguo realizado hasta la fecha, de 174 personas, indica dos grandes olas migratorias con miles de años de diferencia. La historia de los primeros pobladores isleños del Caribe adquiere un enfoque más nítido gracias a un nuevo estudio publicado en Nature que combina décadas de trabajo arqueológico con avances en [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El mayor estudio de ADN antiguo realizado hasta la fecha, de 174 personas, indica dos grandes olas migratorias con miles de años de diferencia.<span id="more-90387"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-81226 size-thumbnail" title="Nuevos giros en la historia de los primeros pobladores del Caribe" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2020/01/ADN-150x84.jpg" alt="ADN" width="150" height="84" />La historia de los primeros pobladores isleños del Caribe adquiere un enfoque más nítido gracias a un nuevo estudio publicado en <a title="https://www.nature.com/articles/s41586-020-03053-2" href="https://www.nature.com/articles/s41586-020-03053-2" target="_blank"><em><strong>Nature</strong> </em></a>que combina décadas de trabajo arqueológico con avances en tecnología genética.</p>
<p>Un equipo internacional dirigido por David Reich, de la Facultad de Medicina de Harvard, analizó los genomas de 263 individuos en el estudio más grande de ADN humano antiguo en las Américas realizado hasta la fecha. Los datos genéticos apuntan a dos grandes olas migratorias en el Caribe con miles de años de diferencia.</p>
<p>El laboratorio de Reich ha desarrollado una nueva técnica genética que posibilita estimar el tamaño de poblaciones pasadas. Mediante esta técnica, se ha conocido que la cantidad de personas que vivía en el Caribe cuando llegaron los europeos era mucho menor de lo que se pensaba, probablemente decenas de miles de personas en lugar del millón o más señalado por Colón e historiadores posteriores.</p>
<p>La técnica utiliza segmentos compartidos de ADN, un método que también podría aplicarse a futuros estudios en torno a otras poblaciones antiguas. Según sus datos, entre 10 000 y 50 000 personas vivían en dos de las islas más grandes del Caribe, la Española y Puerto Rico, poco antes de la llegada de los europeos.</p>
<p><strong>ADN “escondido” en un hueso del oído</strong></p>
<p>Los arqueólogos a menudo confían en los restos de la vida doméstica (cerámica, herramientas, restos de huesos o conchas) para reconstruir el pasado. Ahora, los avances tecnológicos en el estudio del ADN antiguo están arrojando nueva luz sobre el movimiento de animales y humanos, particularmente en el Caribe, donde cada isla puede ser un <em>“microcosmos”</em> de vida único.</p>
<p>Si bien el calor y la humedad de los trópicos pueden descomponer rápidamente la materia orgánica, el cuerpo humano contiene una “<em>caja fuerte</em>” de material genético: una pequeña e inusualmente densa parte del hueso que protege el oído interno. Utilizando sobre todo esta estructura, los investigadores extrajeron y analizaron el ADN de 174 personas que vivieron en el Caribe y Venezuela hace entre 400 y 3 100 años, combinando los datos con otros 89 individuos previamente secuenciados.</p>
<p>Los resultados apuntan que los primeros habitantes de las islas, un grupo humano usuario de herramientas de piedra, navegó a Cuba hace unos 6 000 años, expandiéndose gradualmente hacia el este a otras islas durante la Edad Arcaica de la región. No está claro de dónde provenían: aunque están más estrechamente relacionados con los centroamericanos y sudamericanos que con los norteamericanos, su genética no coincide con ningún grupo indígena en particular. Sin embargo, algunos artefactos similares encontrados en Belice y Cuba pueden sugerir un origen centroamericano.</p>
<p>Posteriormente, hace unos 2 500-3 000 años, agricultores y alfareros del noreste de América del Sur establecieron un segundo camino hacia el Caribe. Viajaron desde el interior hasta la costa de Venezuela y avanzaron hacia el norte y después al Mar Caribe, estableciéndose en Puerto Rico y finalmente moviéndose hacia el oeste. Su llegada marcó el comienzo de la<em> Edad de la Cerámica</em> de la región, marcada por la agricultura y la producción y uso generalizados de la cerámica.</p>
<p>Esto <em>«hace avanzar drásticamente nuestra comprensión del Caribe de una sola vez»</em>, asegura William Keegan, investigador del Museo de Historia Natural de Florida y coautor principal del estudio, quien trabaja en la zona desde hace más de 40 años. <em>«Los métodos que desarrolló el equipo de David ayudaron a abordar preguntas que ni siquiera sabía que podíamos abordar»</em>, añade.</p>
<p>En el estudio ha colaborado un amplio equipo de investigadores de Estados Unidos, España, Italia, Cuba, México, República Dominicana, Venezuela y Bahamas.</p>
<p><a title="https://www.dicyt.com/noticias/nuevos-giros-en-la-historia-de-los-primeros-pobladores-del-caribe" href="https://www.dicyt.com/noticias/nuevos-giros-en-la-historia-de-los-primeros-pobladores-del-caribe" target="_blank"><strong>diciembre 29/2020 (Dicyt)</strong></a></p>
<p><strong>Referencia:</strong></p>
<p>Fernandes, D.M., Sirak, K.A., Ringbauer, H. <i>et al.</i> <a title="https://www.nature.com/articles/s41586-020-03053-2" href="https://www.nature.com/articles/s41586-020-03053-2" target="_blank"><em>A genetic history of the pre-contact Caribbean</em></a>. <i>Nature</i> (2020). https://doi.org/10.1038/s41586-020-03053-2</p>
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		<title>Hallan restos del tratamiento ginecológico más antiguo del que se tiene constancia</title>
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		<pubDate>Wed, 23 Dec 2020 04:01:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Medicina legal]]></category>
		<category><![CDATA[Obstetricia y ginecología]]></category>
		<category><![CDATA[arqueología]]></category>
		<category><![CDATA[Egipto]]></category>

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		<description><![CDATA[Científicos de las universidades de Granada y Jaén estudian las evidencias físicas encontradas en la momia de una mujer que sufrió un traumatismo grave en la pelvis en el año 1878-1797 a.C., relacionándolas con el tratamiento médico descrito en varios papiros médicos egipcios de la época.  Investigadores del Proyecto Qubbet El-Hawa, que dirige la Universidad [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Científicos de las universidades de Granada y Jaén estudian las evidencias físicas encontradas en la momia de una mujer que sufrió un traumatismo grave en la pelvis en el año 1878-1797 a.C., relacionándolas con el tratamiento médico descrito en varios papiros médicos egipcios de la época. <span id="more-90232"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-90233 size-thumbnail" title="Hallan restos del tratamiento ginecológico más antiguo del que se tiene constancia" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2020/12/Hallan-restos-del-tratamiento-ginecologico-mas-antiguo-del-que-se-tiene-constancia-150x112.jpg" alt="Hallan-restos-del-tratamiento-ginecologico-mas-antiguo-del-que-se-tiene-constancia" width="150" height="112" />Investigadores del Proyecto Qubbet El-Hawa, que dirige la Universidad de Jaén (UJA) en Asuán (Egipto) y en el que participan científicos de la Universidad de Granada (UGR), han hallado restos del tratamiento ginecológico más antiguo del que se tiene constancia, realizado a una mujer que vivió en el Antiguo Egipto hace 4 000 años, y falleció en el año 1878-1797 a.C.</p>
<p>Durante la campaña de excavaciones del año 2017 en Qubbet el Hawa, en la frontera Sur del Egipto faraónico, los investigadores andaluces encontraron en la tumba QH34 un pozo vertical excavado en la roca que terminaba en una cámara funeraria con diez enterramientos intactos.</p>
<p>Al menos en este yacimiento del Alto Egipto, las técnicas de momificación no resultaron muy eficaces en esa época. Aunque los personajes enterrados allí pertenecieron en general a las clases más altas de la sociedad y recibirían cuidados especiales, las momias son en realidad esqueletos muy bien conservados envueltos en gruesas capas de vendas de lino, que a veces conservan restos de tejidos blandos desecados.</p>
<p>En este yacimiento del Alto Egipto, las técnicas de momificación no resultaron muy eficaces en esa época.</p>
<p><em>“Las momias tenían ajuares (por lo general, collares de diferentes tipos), estaban recubiertas o no de máscaras faciales de cartonaje y se guardaron dentro de dos sarcófagos rectangulares superpuestos, por lo general muy alterados por la acción de las termitas y con inscripciones jeroglíficas”</em>, explica el antropólogo forense Miguel Botella, catedrático emérito de la UGR que ha realizado los análisis.</p>
<p><strong>La última momia enterrada</strong></p>
<p>Una de ellas, que fue excavada por el equipo de antropólogos de la expedición, fue tal vez la última momia enterrada en esa cámara. Perteneció a una mujer de clase social elevada, cuyo nombre, Sattjeni, se ha conservado en los restos del ataúd exterior. Ese nombre debió ser frecuente entre la clase alta de la región, por eso a esta mujer se le ha llamado Sattjeni A.</p>
<p>Entre las piernas originalmente vendadas de Sattjeni A (en la parte baja de la pelvis, bajo los vendajes), los investigadores hallaron un cuenco cerámico con huellas de uso, en cuyo interior había restos orgánicos quemados. El análisis de los restos óseos fue realizado por un equipo de antropólogos de la Universidad de Granada coordinados por Miguel Botella, y confirmó que la mujer había sobrevivido a una grave fractura en su pelvis, quizá producida por una caída, que le tuvo que producir graves dolores.</p>
<p>Es muy probable que, para aliviar estos dolores, la mujer fuese tratada con fumigaciones, tal y como los papiros médicos contemporáneos describen para solucionar problemas ginecológicos.</p>
<p><em>“Lo más interesante del descubrimiento de los investigadores de la Universidad de Jaén no es solo la documentación de un tratamiento ginecológico paliativo, algo que de por sí es único en la arqueología egipcia, sino que este tipo de tratamientos con fumigaciones se describieron en papiros médicos contemporáneos y, hasta ahora, no había pruebas de que se llevaran a cabo”</em>, señala el doctor en Egiptología de la UJA Alejandro Jiménez, director del Proyecto Qubbet el-Hawa. Este trabajo ha sido publicado en la revista egipcia <em><strong><a title="https://www.degruyter.com/view/journals/zaes/zaes-overview.xml" href="https://www.degruyter.com/view/journals/zaes/zaes-overview.xml" target="_blank">Zeitschriftfürägyptische Spracheund Altertumskunde</a>.</strong></em></p>
<p><a href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Hallan-restos-del-tratamiento-ginecologico-mas-antiguo-del-que-se-tiene-constancia" target="_blank"><strong>diciembre 22/2020 (SINC)</strong></a></p>
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		<title>La exposición prenatal a la contaminación se asocia con un retraso en el crecimiento físico</title>
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		<pubDate>Wed, 11 Nov 2020 04:02:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Relacionan la exposición a la contaminación atmosférica durante la gestación con retrasos en el crecimiento físico en los primeros años de vida después del nacimiento. Esta es la principal conclusión de un estudio que publica el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por la Fundación La Caixa, y que se ha publicado [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Relacionan la exposición a la contaminación atmosférica durante la gestación con retrasos en el crecimiento físico en los primeros años de vida después del nacimiento. Esta es la principal conclusión de un estudio que publica el <a href="https://www.isglobal.org/" target="_blank"><em>Instituto de Salud Global de Barcelona</em></a> (<a href="https://www.isglobal.org/" target="_blank">ISGlobal</a>), centro impulsado por la <a title="https://obrasociallacaixa.org/es/" href="https://obrasociallacaixa.org/es/" target="_blank"><em>Fundación La Caixa</em></a>, y que se ha publicado en <a title="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0160412019337146" href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0160412019337146" target="_blank"><em><strong>Environment International</strong></em></a>.</p>
<p><span id="more-83361"></span><img class="alignleft wp-image-64694 " title=" La exposición prenatal a la contaminación se asocia con un retraso en el crecimiento físico." src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2018/02/beijing-polucion-2-150x150.jpg" alt="polucion-2" width="164" height="164" />Según los investigadores, aún no se conocen los mecanismos biológicos por los que la polución afecta al crecimiento infantil: <em>No conocemos con seguridad la razón de este retraso. Nuestra hipótesis es que entre los mecanismos pueda haber estrés oxidativo e inflamación inducida por los contaminantes ambientales, interferencias con las hormonas de la tiroides, un mayor riesgo de enfermedades respiratorias, e la inducción de muerte celular debido a daños en el ADN</em>, ha explicado Serena Fossati, investigadora de ISGlobal y primera autora de la publicación.</p>
<p>La investigación se ha realizado en España con más de 1 700 parejas de madres e hijos de las cohortes de Asturias, Guipúzcoa, Sabadell y Valencia del Proyecto INMA-Infancia y Medio Ambiente. Se estimó la exposición a dióxido de nitrógeno (NO2) y partículas finas (PM2.5) durante el primer trimestre de embarazo. Se identificaron las trayectorias del índice de masa corporal (IMC) de los menores desde el nacimiento hasta los cuatro años.</p>
<p>Asimismo, a los cuatro años, se les midió la altura y el peso. <em>El trabajo mostró que las gestantes más expuestas a PM2.5  durante el primer trimestre tenían más riesgo de tener hijos con peso e IMC menor a los cuatro años, en comparación con las que estaban menos expuestas. En cuanto al NO2, los resultados fueron similares pero no fueron significativos a nivel estadístico.</em></p>
<p><strong>La exposición prenatal a la contaminación tiene un efecto duradero sobre el crecimiento</strong></p>
<p><em> “Este estudio prospectivo sugiere que la exposición a la contaminación del aire durante el embarazo puede estar asociada con retrasos en el crecimiento físico en los primeros años de vida después del nacimiento”</em>, ha añadido Fossati. Esto implicaría que  la exposición prenatal tiene un efecto duradero sobre el crecimiento y debería seguir estudiándose  su impacto en años posteriores. <em>“Como en el caso del bajo peso al nacer, un menor peso y IMC en los primeros años de vida ha sido asociado con un mayor riesgo de patología cardiovascular en edad adulta”. </em></p>
<p><em>“Lo que sí que está claro es que los efectos perjudiciales de la contaminación atmosférica se inician ya en la fase prenatal, por lo que las mujeres embarazadas deberían ser consideradas como un colectivo prioritario en las políticas de salud pública encaminadas a reducir la exposición de la población a la polución”</em>, ha añadido Martine Vrijheid, coordinadora del estudio e investigadora de ISGlobal.</p>
<p>En esta misma línea Fossati, ha añadido que los dos contaminantes analizados en el trabajo están relacionados con el tráfico motorizado. “<em>Las medidas que lo limiten podrían contribuir a mejorar la calidad del aire y a limitar la exposición de la población, sobre todo en ambientes urbanos, que tendría un impacto positivo en la salud, tanto de las personas adultas como de la infancia”. </em></p>
<p>Aunque en este trabajo sólo se ha estudiado la relación entre la exposición prenatal y la talla de los niños en los primeros años de vida, en otros trabajos del ISGlobal sí se ha observado que <em>“la contaminación del aire si se acompaña con un retraso en el desarrollo cognitivo de los menores”</em>, ha añadido Fossati.</p>
<p><a href="https://diariomedico.com/medicina/medicina-preventiva/una-vacuna-atenuada-china-muestra-resultados-preclinicos-positivos.html" target="_blank"><strong>noviembre 10/2020 (Diario Médico)</strong></a></p>
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		<title>Así conquistó el ratón los hogares humanos</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Oct 2020 04:06:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Higiene y epidemiología]]></category>
		<category><![CDATA[Medio ambiente]]></category>
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		<description><![CDATA[El roedor doméstico, originario de Oriente Medio, está presente en todo el mundo. El análisis de 800 restos fósiles procedentes de 43 yacimientos revela que las actividades humanas favorecieron su propagación a Europa hace entre 6 000 y 4 000 años, coincidiendo con la domesticación de los gatos en el continente. Los ratones han convivido [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El roedor doméstico, originario de Oriente Medio, está presente en todo el mundo. El análisis de 800 restos fósiles procedentes de 43 yacimientos revela que las actividades humanas favorecieron su propagación a Europa hace entre 6 000 y 4 000 años, coincidiendo con la domesticación de los gatos en el continente.<span id="more-88612"></span></p>
<p><strong><img class="alignleft wp-image-66313 size-thumbnail" title="Así conquistó el ratón los hogares humanos." src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2018/04/raton-150x150.jpg" alt="raton" width="150" height="150" />Los ratones han convivido con los humanos desde hace 15 000 años</strong></p>
<p>A los humanos y los ratones domésticos (Mus musculus sp.) les une una relación comensal. Estos animales llevan miles de años alimentándose de los restos alimentarios o reservas de cereales de las poblaciones, y se han convertido en la especie de roedor más invasiva. En la actualidad, está presente en gran parte del planeta.</p>
<p><em>“El ratón doméstico, originario de la zona indopaquistaní, se ha convertido en un huésped de nuestras casas desde la aparición de las primeras aldeas sedentarias de Palestina hace unos 15 000 años”</em>, subraya Thomas Cucchi, investigador en el Museo Nacional de Historia Natural de París, del Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia.</p>
<p>Para reconstruir la historia de la invasión biológica del ratón común, Cucchi y su equipo analizaron 800 restos fósiles hallados en 43 yacimientos arqueológicos de todo el mundo. Los resultados, publicados en la revista <a title="https://www.nature.com/articles/s41598-020-64939-9" href="https://www.nature.com/articles/s41598-020-64939-9" target="_blank"><em><strong>Scientific Reports</strong></em></a>, muestran que las actividades humanas, como la agricultura y el consecuente aumento demográfico, permitieron su expansión por Oriente Medio hasta la isla de Chipre hace unos 11 000 años.</p>
<p><em>“Faltarían todavía varios miles de años antes de que la especie pudiera invadir Europa, primero por vía terrestre al llegar a Europa del Este hace 6 000 años y después por vía marítima, al alcanzar Grecia hace unos 4 000 años”, </em>detalla el investigador francés, para quien este estudio es la prueba arqueológica de que el humano ha generado invasiones biológicas mucho antes de la época moderna y de la circunnavegación del siglo XV.</p>
<p><strong><img class="alignleft wp-image-88613 " title="Con el ratón llegó el gato doméstico." src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2020/10/gato-en-cas-150x100.jpg" alt="gato en casa" width="155" height="103" />Con el ratón llegó el gato doméstico</strong></p>
<p><em>¿Pero cómo se produjo la propagación de este pequeño mamífero? </em>Según el estudio, las actividades humanas, como el aumento de las redes de intercambios junto al desarrollo de la urbanización, favorecieron la invasión global del roedor.</p>
<p><em>“La presencia de ratones en los primeros pueblos sedentarios pudieron desempeñar un papel crucial en el proceso de domesticación del gato”</em>, asevera Cucchi</p>
<p><em>“En primer lugar, al crear pequeñas aldeas sedentarias con una ocupación perenne, los humanos generaron un nuevo entorno en el cual los ratones domésticos encontraron un hábitat que les permitió tener numerosas ventajas respecto al natural: alimento constante, protección frente a los depredadores y competidores”, destaca Cucchi.</em></p>
<p>Después, con el auge de los intercambios y las migraciones, además de la urbanización, <em>“el ser humano ha permitido a los ratones expandirse mucho más allá de sus capacidades y de establecer poblaciones en nuevas regiones”, </em>continúa el investigador.<em> </em></p>
<p>La investigación revela además que las fechas de la invasión biológica del ratón coinciden con la primera aparición de gatos domésticos en Europa. Según el trabajo, la introducción de este depredador pudo haber sido motivada por la necesidad de controlar las poblaciones de ratones para proteger las reservas de cereales y los alimentos.</p>
<p><em>“La presencia de ratones en los primeros pueblos sedentarios pudieron desempeñar un papel crucial en el proceso de domesticación del gato”,</em> asevera Cucchi, quien recuerda que el ancestro de todos los gatos domésticos actuales, el gato salvaje africano (Felis sylvestris lybica), ya estaba presente en todo Oriente Medio en el momento de la sedentarización del humano en esta región.</p>
<p><em>“Como el gato es un depredador especializado en la caza de pequeños mamíferos y pájaros, es muy probable que la existencia de una población muy abundante de ratones comensales en las aldeas los haya atraído hacia entornos humanizados y así hayan podido desarrollar cierta proximidad respecto al hombre”, comenta el científico. “Así, con los ratones domésticos vino el gato”,</em> concluye.</p>
<p><a href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Asi-conquisto-el-raton-los-hogares-humanos" target="_blank"><strong> octubre 21/2020 (SINC)</strong></a></p>
<p><strong>Referencia:</strong></p>
<p>Cucchi Th., et al.: <a title="https://www.nature.com/articles/s41598-020-64939-9" href="https://www.nature.com/articles/s41598-020-64939-9" target="_blank"><em>Tracking the Near Eastern origins and European dispersal of the western house mouse</em></a>. Scientific Reports. 2020. DOI: 10.1038/s41598-020-64939-9</p>
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		<title>Una arteria del antebrazo revela que la evolución humana continúa</title>
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		<pubDate>Fri, 09 Oct 2020 04:06:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[Embriología]]></category>
		<category><![CDATA[Fisiología]]></category>
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		<category><![CDATA[evolución humana]]></category>
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		<description><![CDATA[Un nuevo estudio muestra que nuestra especie todavía está evolucionando de formas únicas y los cambios en la selección natural podrían ser la razón principal. La investigación publicada en el Journal of Anatomy ha mostrado un aumento significativo en la prevalencia de la arteria mediana en humanos desde finales del siglo XIX. La arteria mediana [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Un nuevo estudio muestra que nuestra especie todavía está evolucionando de formas únicas y los cambios en la selección natural podrían ser la razón principal.<span id="more-88219"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-88228 size-thumbnail" title="Una arteria del antebrazo revela que la evolución humana continúa." src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2020/10/arteria-mediana-150x150.jpg" alt="arteria mediana" width="150" height="150" />La investigación publicada en el <a title="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/joa.13224" href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/joa.13224" target="_blank"><strong><em>Journal of Anatomy</em></strong> </a>ha mostrado un aumento significativo en la prevalencia de la <em>arteria mediana</em> en humanos desde finales del siglo XIX.</p>
<p>La arteria mediana es el vaso principal que suministra sangre al antebrazo y la mano humanos, cuando se formó por primera vez en el útero de la madre, pero desaparece una vez que se desarrollan dos arterias que se ven en los adultos. Pero muchas personas ahora retienen la arteria mediana durante toda su vida además de las otras dos arterias (aproximadamente una de cada tres).</p>
<p>Esta tendencia evolutiva continuará en los nacidos dentro de 80 años, y la arteria mediana se volverá común en el antebrazo humano.</p>
<p>Las arterias radial y cubital generalmente reemplazan la arteria mediana durante las etapas de desarrollo en el útero, por lo que la mayoría de los adultos obviamente no tienen una arteria mediana, pero un número cada vez mayor de casos retiene la arteria, por lo que una persona puede tener las tres arterias, porque la arteria mediana no presenta ningún riesgo real para la salud.</p>
<p><strong>Un cambio que se acelera</strong></p>
<p>El doctor Teghan Lucas de la Universidad de Flinders dice que este estudio sobre la prevalencia de la arteria durante generaciones muestra que los humanos modernos están evolucionando a un ritmo más rápido que en cualquier momento de los últimos 250 años.</p>
<p><em>«Desde el siglo XVIII, los anatomistas han estado estudiando la prevalencia de esta arteria en adultos y nuestro estudio muestra que está aumentando claramente. La prevalencia fue de alrededor del 10 % en las personas nacidas a mediados de la década de 1880 en comparación con el 30 % en los nacidos a finales del siglo XX, por lo que es un aumento significativo en un período de tiempo bastante corto, en lo que respecta a la evolución», explica en un comunicado.</em></p>
<p><em> «Este aumento podría haber resultado de mutaciones de genes involucrados en el desarrollo de la arteria mediana o problemas de salud en las madres durante el embarazo, o ambos en realidad. Si esta tendencia continúa, la mayoría de las personas tendrán la arteria mediana del antebrazo para el 2100&#8243;, añade.</em></p>
<p>El grupo de investigación investigó la prevalencia de arterias en cada generación mediante el análisis de registros publicados y la disección de cadáveres de individuos nacidos en el siglo XX.</p>
<p>El autor principal, el profesor Maciej Henneberg, que también es miembro del Instituto de Medicina Evolutiva de la Universidad de Zúrich, Suiza, dice que la arteria mediana ofrece beneficios porque aumenta el suministro de sangre en general y se puede utilizar como reemplazo en procedimientos quirúrgicos en otras partes del cuerpo humano.</p>
<p><em>«Esta es la microevolución en los humanos modernos y la arteria mediana es un ejemplo perfecto de cómo todavía estamos evolucionando porque las personas nacidas más recientemente tienen una mayor prevalencia de esta arteria en comparación con los humanos de generaciones anteriores».</em></p>
<p><em>«Hemos recopilado todos los datos publicados en la literatura anatómica y continuamos diseccionando cadáveres donados para estudios en Adelaida y descubrimos que aproximadamente un tercio de los australianos tienen la arteria mediana en el antebrazo y todos la tendrán a finales de siglo si esto el proceso continúa».</em></p>
<p><em>Otros ejemplos de anatomía humana que cambian con el tiempo incluyen la prevalencia de espina bífida oculta (apertura del canal sacro), conexiones anormales de dos o más huesos en los pies, o aumento de la ausencia de muelas del juicio.</em></p>
<p><strong>octubre 08/2020 (Europa Press) –Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.</strong></p>
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		<title>Descubren diferencias por sexos en el volumen de ciertas regiones del cerebro humano</title>
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		<pubDate>Mon, 21 Sep 2020 04:04:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Fisiología]]></category>
		<category><![CDATA[Higiene y epidemiología]]></category>
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		<description><![CDATA[Un análisis científico de más de 2 000 escáneres cerebrales ha encontrado evidencia de diferencias por sexos en el volumen de ciertas regiones del cerebro humano, según un estudio dirigido por investigadores del Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH), parte de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, que publican en Proceedings of the [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Un análisis científico de más de 2 000 escáneres cerebrales ha encontrado evidencia de diferencias por sexos en el volumen de ciertas regiones del cerebro humano, según un estudio dirigido por investigadores del Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH), parte de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, que publican en <a title="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/issues/362087/" href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/issues/362087/" target="_blank"><em><strong>Proceedings of the National Academy of Sciences</strong></em>.</a></p>
<p><span id="more-86122"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-71156 size-thumbnail" title="Descubren diferencias por sexos en el volumen de ciertas regiones del cerebro humano." src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2018/11/cerebro-masculino-femenino-versión-final-e1509115571693-150x150.jpg" alt="cerebro-masculino-femenino-versión-final-e1509115571693" width="150" height="150" />Esta pauta de diferencias basadas en el sexo en el volumen cerebral se corresponde con las pautas de expresión génica de los cromosomas sexuales observadas en muestras <em>postmortem</em> de la corteza cerebral, lo que sugiere que los cromosomas sexuales pueden desempeñar un papel en el desarrollo o el mantenimiento de las diferencias sexuales en la anatomía del cerebro.</p>
<p>Desarrollar una comprensión más clara de las diferencias de sexo en la organización del cerebro humano tiene una gran importancia en cómo pensamos acerca de las diferencias de sexo bien establecidas en la cognición, el comportamiento y el riesgo de enfermedad psiquiátrica, señala Armin Raznahan, coautor del estudio y jefe de la Sección NIMH sobre Neurogenómica del Desarrollo.</p>
<p>Nos inspiraron los nuevos hallazgos sobre las diferencias de sexo en modelos animales y queríamos para tratar de cerrar la brecha entre estos datos de animales y nuestros modelos de diferencias sexuales en el cerebro humano, añade.</p>
<p>Los investigadores han observado durante mucho tiempo diferencias consistentes basadas en el sexo en las estructuras cerebrales subcorticales en ratones. Algunos estudios han sugerido que estas diferencias anatómicas se deben en gran medida a los efectos de las hormonas sexuales, dando peso a una explicación centrada en las gónadas para las diferencias basadas en el sexo en el desarrollo del cerebro.</p>
<p>Sin embargo, estudios más recientes en ratones han revelado diferencias sexuales consistentes en las estructuras corticales, y <em>los datos de expresión génica sugieren que los cromosomas sexuales pueden desempeñar un papel en la configuración de estas diferencias sexuales anatómicas</em>. Aunque el cerebro del ratón comparte muchas similitudes con el cerebro humano, no está claro si estos hallazgos clave en los ratones también se aplican a los humanos.</p>
<p>Para explorar la base neurobiológica de las diferencias sexuales en el cerebro humano, Raznahan, el autor principal Siyuan Liu, y sus colegas analizaron por primera vez los datos de neuroimagen recopilados como parte del Proyecto Connectome Humano (HCP). Los datos, obtenidos de 976 adultos sanos entre las edades de 22 y 35, revelaron diferencias sexuales consistentes en el volumen de ciertas estructuras corticales.</p>
<p>De media, las mujeres tenían un volumen cortical relativamente mayor en la corteza prefrontal medial y lateral, la corteza orbitofrontal, la corteza temporal superior y la corteza parietal lateral, mientras los hombres, presentaban un volumen cortical relativamente mayor en las regiones temporales ventrales y regiones occipitales, incluido el polo temporal, el giro fusiforme y la corteza visual primaria.</p>
<p>Liu y sus colegas utilizaron dos enfoques complementarios para determinar si estos hallazgos eran reproducibles. Primero, los investigadores realizaron 1 000 comparaciones de mitad dividida dividiendo aleatoriamente el conjunto de datos HCP por la mitad y comparando los resultados en las dos mitades. Los resultados de estas comparaciones de mitad dividida indicaron que el patrón de diferencias basadas en el sexo en el volumen cortical era altamente estable.</p>
<p>En segundo lugar, los investigadores cuantificaron la reproducibilidad de los hallazgos del PS en un conjunto de datos de neuroimagen no relacionado del Biobanco del Reino Unido. Aunque los conjuntos de datos tenían notables diferencias demográficas y metodológicas, los investigadores descubrieron que el patrón general de las diferencias basadas en el sexo en el volumen cortical era muy consistente.</p>
<p>Luego, Liu y sus coautores hicieron referencias cruzadas de sus hallazgos anatómicos con mapas disponibles públicamente de expresión génica en el cerebro, que se basan en 1 317 muestras de tejido post mortem de seis donantes humanos.</p>
<p>Los resultados indicaron que el patrón espacial de las diferencias sexuales en el volumen cortical era similar al patrón espacial de la expresión del gen del cromosoma sexual en la corteza. Específicamente, las regiones de la corteza con una expresión relativamente alta de genes de cromosomas sexuales tendieron a tener un mayor volumen cortical en hombres que en mujeres.</p>
<p>Esta correspondencia con la expresión cortical de los genes del cromosoma sexual también es consistente con los hallazgos de estudios anteriores en ratones, lo que sugiere que las diferencias sexuales en la anatomía del cerebro pueden deberse, al menos en parte, a mecanismos genéticos que se han conservado a lo largo de la evolución de los mamíferos. Estos hallazgos sugieren que las diferencias de sexo en el volumen cortical pueden estar influenciadas por genes ubicados en los cromosomas sexuales X e Y.</p>
<p><em>Los hombres y las mujeres difieren en muchos factores genéticos y ambientales que podrían influir en el desarrollo del cerebro. Debido a que es un desafío experimentar en humanos, a menudo confiamos en datos de observación para inferir posibles factores genéticos o ambientales de las diferencias sexuales en el cerebro</em>, señala Raznahan.</p>
<p>El hecho de que observamos un nivel muy alto de reproducibilidad de las diferencias anatómicas de sexo entre los diferentes grupos de hombres y mujeres, y un vínculo entre estas diferencias y la expresión del gen del cromosoma sexual, sugiere que estas diferencias probablemente no sean principalmente el resultado de los efectos ambientales por sí solos, añade.</p>
<p>Los investigadores también compararon los hallazgos anatómicos con los datos de más de 11 000 estudios de neuroimagen funcional. Los resultados indicaron una superposición espacial entre las áreas del cerebro que mostraron diferencias basadas en el sexo en el volumen cortical en el conjunto de datos HCP y las áreas del cerebro asociadas con el procesamiento facial en los estudios de neuroimagen funcional.</p>
<p>Tomados en conjunto, estos hallazgos arrojan luz sobre los mecanismos que pueden contribuir a las diferencias basadas en el sexo en la anatomía del cerebro y apuntan a factores genéticos que pueden contribuir a las diferencias basadas en el sexo en la enfermedad y el comportamiento del cerebro. Con estos hallazgos correlacionales como una hoja de ruta, la investigación futura puede investigar de manera más eficiente las causas y consecuencias de las diferencias sexuales en el cerebro humano.</p>
<p><strong>septiembre 20/2020 (Europa Press) &#8211; Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.</strong></p>
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		<title>Los primeros habitantes del continente europeo se adaptaron al cambio climático</title>
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		<pubDate>Mon, 21 Sep 2020 04:03:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[Medio ambiente]]></category>
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		<description><![CDATA[Investigadores de la Universidad de Granada y el Instituto de Paleoecología Humana y Evolución Social de Tarragona logran reconstruir la evolución del hábitat y del clima en el que desarrollaron sus vidas los primeros grupos humanos que habitaron en Orce (Granada), los más antiguos del continente europeo. Un equipo interdisciplinario liderado por la Universidad de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Investigadores de la Universidad de Granada y el Instituto de Paleoecología Humana y Evolución Social de Tarragona logran reconstruir la evolución del hábitat y del clima en el que desarrollaron sus vidas los primeros grupos humanos que habitaron en Orce (Granada), los más antiguos del continente europeo.<span id="more-86490"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-56704 size-thumbnail" title="Los primeros habitantes del continente europeo se adaptaron al cambio climático." src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2017/03/Neanderthal-150x150.jpg" alt="Los primeros habitantes del continente europeo se adaptaron al cambio climático." width="150" height="150" />Un equipo interdisciplinario liderado por la Universidad de Granada (UGR) y el Instituto de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) de Tarragona ha estudiado los restos óseos de anfibios y reptiles del yacimiento de Orce (Granada) y han logrado reconstruir la evolución del hábitat y del clima en el que vivieron los primeros grupos humanos del continente europeo.</p>
<p>El artículo, liderado por Christian Sánchez-Bandera de IPHES, se ha publicado en la revista<a title="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0277379120304285?via%3Dihub" href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0277379120304285?via%3Dihub" target="_blank"><strong> Quaternary Science Reviews</strong></a> y se enmarca en el Proyecto ORCE, financiando por la Junta de Andalucía, y está coordinado por el profesor del departamento de Prehistoria y Arqueología de la UGR Juan Manuel Jiménez-Arenas.</p>
<p><em>“Hasta el momento solo teníamos una visión global de estos yacimientos, la sinopsis del libro escrito en los barrancos y cañadas de la Zona Arqueológica de Orce. A partir de ahora, se añaden nuevos capítulos a este gran tomo de la Historia, que permiten contar y conocer, con un nivel de detalle inédito, la historia que cada una de las páginas atesora”</em>, dice Jiménez-Arenas.</p>
<p>El trabajo se centra en el análisis de los restos óseos de las especies de anfibios y reptiles recuperados en estos yacimientos. <em>“Se trata de restos pequeños y que a simple vista pueden parecer insignificantes frente a la fauna exuberante con la que compartieron paisajes hace en torno a 1,5 millones de años, como mamuts, hipopótamos, rinocerontes, hienas gigantes, tigres con dientes de sable, especies todas ellas extinguidas”</em>, destaca el investigador.</p>
<p>Sin embargo, las modestas ranas y serpientes, los humildes sapos y lagartos nos han acompañado desde tiempos remotos, permitiéndonos estudiarlos y comprenderlos con mucha mayor exactitud. Además, la alta dependencia respecto al ambiente que presentan convierte a estos pequeños animales en auténticas ‘estaciones climatológicas’ y vistas panorámicas de los paisajes pretéritos, lo que permite reescribir esta compleja historia.</p>
<p><strong>Dos yacimientos con condiciones ambientales distintas</strong></p>
<p>Los resultados del estudio indican que los primeros habitantes del continente europeo lidiaron con unas condiciones ambientales diferentes en Barranco León (1,4 millones de años) y en Fuente Nueva 3 (1,3 millones de años), dos de los yacimientos que existen en Orce.</p>
<p>En Barranco León, las primeras páginas de este libro, escritas en las capas más profundas, relatan un ambiente cálido que fue variando, conforme avanzamos en la trama, hacia condiciones cada vez más frías y áridas.</p>
<p>El equipo trata ahora de establecer si existe algún vínculo entre las diferencias tecnológicas y los cambios climáticos impresos en los huesos</p>
<p>La historia finaliza en Fuente Nueva 3, donde se llega al máximo de aridez y frío para, posteriormente, oscilar hacia condiciones más favorables, húmedas y cálidas. “<em>Estos datos nos permiten proponer que los humanos más antiguos del continente europeo, fueron capaces de adaptarse a las condiciones ambientales cambiantes que tenían lugar durante el Pleistoceno inferior y lidiar con un clima y un paisaje variables”</em>, apuntan los científicos.</p>
<p>El equipo trata ahora de establecer si existe algún vínculo entre las diferencias tecnológicas (los útiles en piedra tallada, fundamentalmente) observadas entre Barranco León y Fuente Nueva 3, y los cambios climáticos impresos en los huesos de anfibios y reptiles.</p>
<p><a href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Los-primeros-habitantes-del-continente-europeo-se-adaptaron-al-cambio-climatico" target="_blank"><strong>septiembre 20/2020 (SINC)</strong></a></p>
<p><strong>Referencia:</strong></p>
<p>Sánchez-Bandera, C. et al. <a title="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0277379120304285?via%3Dihub" href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0277379120304285?via%3Dihub" target="_blank"><em>New stratigraphically constrained palaeoenvironmental reconstructions for the first human settlement in Western Europe: The Early Pleistocene herpe to fauna lassemblages from Barranco León and Fuente Nueva 3 (Granada, SE Spain).</em></a> Quaternary Science Reviews.</p>
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		<title>Las personas obesas que pierden peso reducen hasta en un 45 % el riesgo de desarrollar ciertas enfermedades</title>
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		<pubDate>Mon, 07 Sep 2020 04:01:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[Congresos, eventos científicos y conferencias]]></category>
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		<description><![CDATA[Las personas con obesidad que adelgazan (no debido a una enfermedad) y eliminaron un promedio del 13 % de su peso corporal inicial redujeron su riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en un 42 %-44 %, apnea del sueño en un 22 %-27 %, hipertensión en un 18 % -25 %, y la dislipidemia (niveles [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Las personas con obesidad que adelgazan (no debido a una enfermedad) y eliminaron un promedio del 13 % de su peso corporal inicial redujeron su riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en un 42 %-44 %, apnea del sueño en un 22 %-27 %, hipertensión en un 18 % -25 %, y la dislipidemia (niveles inusualmente altos de colesterol y otras grasas en la sangre) en un 20-22 %, según un estudio de más de 550 000 adultos en atención primaria en el Reino Unido.<span id="more-87114"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-78221 size-thumbnail" title="Las personas obesas que pierden peso reducen hasta en un 45 % el riesgo de desarrollar ciertas enfermedades." src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2019/09/obesidad-y-vejez-150x105.jpg" alt="obesidad y  adelgazamiento" width="150" height="105" />El estudio, presentado en el <em><a title="http://ecoico2020.com/" href="http://ecoico2020.com/" target="_blank">Congreso Europeo e Internacional sobre Obesidad</a> <a title="http://ecoico2020.com/" href="http://ecoico2020.com/" target="_blank">(ECOICO 2020</a>),</em> es el primero de su tipo en cuantificar los beneficios de la pérdida de peso intencional sobre el riesgo de enfermedades relacionadas con la obesidad en la práctica clínica del mundo real.</p>
<p>En el estudio, los investigadores analizaron datos anonimizados de la base de datos de enlace de datos de investigación de práctica clínica (CPRD) del Reino Unido, que contiene información sobre más de 11 millones de pacientes de 674 cirugías de práctica general en el Reino Unido, desde 1987 hasta el presente, y Estadísticas de episodios hospitalarios.</p>
<p>Extrajeron datos sobre más de 550 000 adultos (edad promedio de 51 años) con sobrepeso (IMC de 25 a 30 kg / m*) u obesidad (IMC de 30 o más) entre enero de 2001 y diciembre de 2010.</p>
<p>Los participantes se dividieron en dos grupos según su patrón de peso durante un período de 4 años después de que se tomó la primera medición del IMC: 492 380 individuos cuyo peso permaneció estable y 60 573 que perdieron peso, con un cambio en el grupo de adelgazamiento fue de 13 %. También extrajeron información sobre intervenciones de pérdida de peso y consejos dietéticos para confirmar la intención de perder peso.</p>
<p>Los investigadores compararon el riesgo de desarrollar seis afecciones relacionadas con la obesidad (diabetes tipo 2, apnea del sueño, artrosis, hipertensión, dislipidemia y angina inestable / ataque cardíaco) entre quienes perdieron peso y quienes no, durante un promedio de 8 años de seguimiento.</p>
<p>Luego calcularon los beneficios de perder el 13 % del peso corporal para tres perfiles de riesgo: reducción del IMC de 34,5 a 30 kg / m* (nivel de obesidad clase I); 40,3 a 35 kg / m* (nivel de obesidad II) y de 46 a 40 kg / m* (nivel de obesidad III; ver tabla 1). Los resultados se ajustaron por factores que podrían afectar los hallazgos.</p>
<p>En general, se observaron las mayores reducciones de riesgo para la diabetes tipo 2. Las estimaciones sugieren que la pérdida de peso del 13 % en adultos con obesidad de IMC 34,5 a 30,0 kg / m* se asoció con una reducción del 42 % en el riesgo relativo de desarrollar diabetes tipo 2, una reducción del 25 % en el riesgo relativo de desarrollar presión arterial alta y apnea del sueño, y una reducción del 20-22 % en el riesgo de artrosis y dislipidemia, en comparación con los riesgos antes de la pérdida de peso.</p>
<p>Las tendencias para las personas que redujeron su IMC de 40,3 a 35 kg / m* y de 46 a 40 kg / m* fueron similares. Sin embargo, la reducción del riesgo de angina inestable / ataque cardíaco no fue significativa.</p>
<p>Otros análisis que estudiaron si las personas con una pérdida de peso promedio del 13 % tenían el mismo riesgo de sufrir afecciones relacionadas con la obesidad que si tuvieran este 13 % menos de peso desde el inicio del estudio, encontraron que aquellos que perdieron peso tenían un peso significativamente menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, presión arterial alta y grasas en sangre anormales.</p>
<p>Sin embargo, en cada uno de los tres perfiles de riesgo, el riesgo de desarrollar apnea del sueño y osteoartritis después de la pérdida de peso fue aún mayor en comparación con tener un peso estable un 13 % más bajo desde el inicio del estudio (el llamado «riesgo residual»).</p>
<p>«Nuestros resultados demuestran los beneficios de la pérdida de peso intencional para reducir la carga de salud de la obesidad en la práctica clínica del mundo real, asegura Christiane L Haase, de Novo Nordisk, quien dirigió la investigación. Es importante enfatizar que este es un estudio observacional y solo puede mostrar que existe una asociación entre la pérdida de peso y la reducción de los factores de riesgo cardiovascular, no que la pérdida de peso provoque esa reducción del riesgo».</p>
<p><em>«Sin embargo, la diferencia en el riesgo de estas condiciones es sorprendente e indica que las personas con obesidad podrían reducir notablemente su riesgo de enfermedad mediante la pérdida de peso intencional, añade. En lo que debemos centrarnos ahora es en cómo podemos apoyar enfoques saludables y basados en la evidencia para perder peso y la mejor manera de mantener la pérdida de peso lograda».</em></p>
<p><strong>septiembre 06/2020 (Europa Press). Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.</strong></p>
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		<title>El ser humano ya prefería dormir en la cama hace 200 000 años</title>
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		<pubDate>Wed, 19 Aug 2020 04:03:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Paleontología]]></category>
		<category><![CDATA[hombres]]></category>
		<category><![CDATA[lechos de césped]]></category>

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		<description><![CDATA[Un conocido sitio arqueológico en un acantilado en Sudáfrica ha arrojado evidencia de que el ser humano ya usaba lechos de césped para dormir más cómodamente hace por lo menos 200 000 años. Estos lechos, que consisten en haces de hierba de la subfamilia Panicoideae de hoja ancha, se colocaron cerca del fondo de la [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Un conocido sitio arqueológico en un acantilado en Sudáfrica ha arrojado evidencia de que el ser humano ya <a title="https://noticiasdelaciencia.com/art/39188/hace-200000-anos-los-humanos-preferian-la-comodidad" href="https://noticiasdelaciencia.com/art/39188/hace-200000-anos-los-humanos-preferian-la-comodidad" target="_blank"><em>usaba lechos de césped para dormir más cómodamente</em></a> hace por lo menos 200 000 años.<span id="more-86575"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-86577 size-thumbnail" title="Border Cave es un refugio rocoso en la escarpa occidental de las montañas Lebombo en KwaZulu-Natal, cerca de la frontera entre Sudáfrica y Swazilandia. Border Cave tiene un registro estratigráfico notablemente continuo de ocupación que abarca alrededor de 200 kilómetros." src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2020/08/Border-Cave-150x114.jpg" alt="Border Cave" width="150" height="114" />Estos lechos, que consisten en haces de hierba de la subfamilia Panicoideae de hoja ancha, se colocaron cerca del fondo de la cueva sobre capas de ceniza. Las capas de ceniza se utilizaron para proteger a las personas de los insectos rastreros mientras dormían. Hoy en día, las capas del lecho son trazas visualmente efímeras de hierba silicificada, pero pueden identificarse mediante un gran aumento y caracterización química.</p>
<p>El estudio en la denominada <a title="https://en.wikipedia.org/wiki/Border_Cave" href="https://en.wikipedia.org/wiki/Border_Cave" target="_blank"><em>Border Cave</em> </a>fue realizado por un equipo multidisciplinario de la Universidad de Witwatersrand, Sudáfrica, el CNRS (Universidad de Burdeos) y la Universidad Côte d&#8217;Azur, Francia, el Instituto Superior de Estudios Sociales, Tucumán, Argentina, y el Real Instituto del Patrimonio Cultural, Bélgica. La investigación fue publicada en <a title="https://science.sciencemag.org/content/369/6505/863" href="https://science.sciencemag.org/content/369/6505/863" target="_blank"><em><strong>Science</strong></em></a>.</p>
<p><em>«Especulamos que colocar un colchón de césped sobre cenizas fue una estrategia deliberada, no solo para crear una base aislada y libre de suciedad para estos lechos, sino también para repeler insectos»</em>, dice la profesora Lyn Wadley, investigadora principal y autora principal.</p>
<p><em>«A veces, la base del lecho era un remanente de lecho de césped más antiguo que se había quemado para limpiar la cueva y destruir las plagas. En otras ocasiones, la ceniza de madera también se utilizó como superficie limpia para una nueva capa de lecho».</em></p>
<p>Varias culturas han usado cenizas como repelente de insectos porque los insectos no pueden moverse fácilmente a través del polvo fino. La ceniza bloquea el aparato respiratorio y picador de los insectos y, finalmente, los deshidrata. Se identificaron restos de<em> Tarchonanthus</em> (arbusto de alcanfor) en la parte superior de la hierba del lecho más antiguo de la cueva. Esta planta todavía se utiliza para disuadir a los insectos en las zonas rurales de África oriental.</p>
<p><em>«Sabemos que la gente trabajaba y dormía sobre la superficie de la hierba porque los desechos de la fabricación de herramientas de piedra se mezclan con los restos de hierba. Además, se encontraron muchos granos diminutos y redondeados de ocre rojo y naranja en el lecho, resultado del roce con la piel humana u objetos de colores»</em>, dice Wadley.</p>
<p>Los campamentos modernos de cazadores-recolectores tienen fogatas como puntos focales; las personas duermen regularmente junto a ellos y realizan tareas domésticas en contextos sociales. La gente de <em>Border Cave</em> también encendió hogueras con regularidad, como se ve en las chimeneas apiladas a lo largo de la secuencia que data de hace unos 200 000 y 38 000 años.</p>
<p><em>«Nuestra investigación muestra que antes de hace 200 000 años, cerca del origen de nuestra especie, la gente podía producir fuego a voluntad, y usaban fuego, cenizas y plantas medicinales para mantener los campamentos limpios y libres de plagas».</em></p>
<p><strong>agosto 18/2020 (Europa Press) &#8211; Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.</strong></p>
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		<title>Cómo obtener el ‘mapa químico’ de una huella dactilar</title>
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		<pubDate>Fri, 14 Aug 2020 04:04:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Bioquímica]]></category>
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		<category><![CDATA[oro]]></category>
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		<description><![CDATA[Investigadores de la Universidad Rovira i Virgili han creado una superficie con nanopilares de silicio negro recubiertos de oro que detecta los compuestos con los que ha estado en contacto el dedo de una persona o son excretados por su piel. La técnica se puede aplicar en el control de drogas, análisis forenses, investigación clínica [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Investigadores de la Universidad Rovira i Virgili han creado una superficie con nanopilares de silicio negro recubiertos de oro que detecta los compuestos con los que ha estado en contacto el dedo de una persona o son excretados por su piel. La técnica se puede aplicar en el control de drogas, análisis forenses, investigación clínica y en las industrias farmacéutica y cosmética.<span id="more-86426"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-86430" title="Cómo obtener el ‘mapa químico’ de una huella dactilar" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2020/08/huella-dactilar-150x83.jpg" alt="huella dactilar" width="154" height="85" />Los científicos del Laboratorio Interdisciplinario de Metabolómica de la Universidad Rovira i Virgili (URV) son especialistas en espectrometría de masas de imagen asistida por láser, una técnica que permite identificar sustancias y crear ‘<em>mapas químicos y moleculares</em>’ de diferentes superficies.</p>
<p>Es decir, pueden conocer los compuestos orgánicos de las muestras y dónde están localizados.</p>
<p>Esta superficie de nanopilares de silicio negro recubiertos de oro permite detectar los compuestos con los que una persona ha estado en contacto recientemente</p>
<p>Ahora han aplicado esta misma técnica sobre una nueva superficie formada por pilares de silicio negro de tamaño nanométrico cubiertos por una fina capa de partículas de oro. En esta superficie se pueden imprimir y analizar huellas dactilares humanas, así como diversos tejidos animales o vegetales. Los detalles se publican en la revista <em><strong><a title="https://pubs.acs.org/doi/10.1021/acsnano.0c00201" href="https://pubs.acs.org/doi/10.1021/acsnano.0c00201" target="_blank">ACS Nano</a>.</strong></em></p>
<p>En el caso de la huella, basta con estampar el dedo sobre la superficie, del mismo modo que en el momento de hacerse los documentos de identidad. De esta manera, las moléculas de la piel del dedo quedan adheridas a la superficie nanoestructurada y después se puede determinar el mapa molecular de la huella dactilar, sin ningún tratamiento posterior de la muestra.</p>
<p>De esta forma se han podido identificar, por ejemplo, las ceras de la piel, el ácido láctico que segregan las glándulas dérmicas, algunas moléculas alrededor de las glándulas del sudor, etc. Además de conocer si una molécula determinada está en el lugar de un tejido, con esta técnica se podrían detectar compuestos que la persona haya tocado previamente.</p>
<p>Una de las ventajas de esta superficie es que se puede modificar mediante enlaces de las partículas de oro con otras moléculas para hacer que sea selectiva solo a un compuesto concreto que interese. Otra de las características importantes es que para producir estas superficies no se utilizan productos químicos peligrosos ni solventes orgánicos. Además, son muy estables en el tiempo, no se degradan y las muestras se pueden guardar sin problemas.</p>
<p><strong>Diferentes aplicaciones para diferentes industrias</strong></p>
<p>La nueva técnica puede tener utilidad en diversos campos. En medicina legal y forense, por ejemplo, se puede aplicar al control de drogas. Una huella dactilar no se puede adulterar ni manipular, por tanto, en el momento en que alguien la deja marcada sobre la nanosuperficie, los compuestos químicos detectados encima están directamente relacionados con su identidad y la muestra puede conservarse mucho tiempo sin que sufra modificaciones.</p>
<p>En medicina forense esta técnica se puede aplicar al control de drogas, y en la industria farmacéutica para conocer si el compuesto de un medicamento llega al tejido adecuado.</p>
<p>Por su parte, la industria farmacéutica y las investigaciones clínicas también podrían emplear este sistema para conocer si un determinado compuesto presente en un medicamento ha llegado al tejido deseado, del que se puede tomar una muestra para analizar.</p>
<p>Además, ciertos medicamentos y drogas excretan por el sudor cuando se metabolizan y se podrían detectar con una huella dactilar. Asimismo, algunas enfermedades se pueden diagnosticar por las sustancias que expulsamos a través del sudor como, por ejemplo, la concentración de glucosa.</p>
<p>La medida del azúcar en sangre se utiliza habitualmente para diagnosticar la diabetes. De hecho, el laboratorio de la URV forma parte del Centro de Investigación Biomédica en Red de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas (CIBERDEM).</p>
<p>En cuanto a la industria cosmética, el uso de esta nanosuperficie permitiría conocer, por ejemplo, qué residuos dejan los productos cosméticos en la piel: cuáles quedan en la superficie y cuáles se absorben.</p>
<p><a href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Como-obtener-el-mapa-quimico-de-una-huella-dactilar" target="_blank"><strong>agosto 13/2020 (SINC)</strong></a></p>
<p><strong>Referencia:</strong></p>
<p>Iakab S.A., Ràfols P., Tajes M., Correig-Blanchar X., and María García-Altares M.:<a title="https://pubs.acs.org/doi/10.1021/acsnano.0c00201" href="https://pubs.acs.org/doi/10.1021/acsnano.0c00201" target="_blank"><em>Assisted Gold Nanoparticle Black Silicon Substrates for Mass Spectrometry Imaging Applications</em></a>. ACS Nano 2020, 14, 6, 6785–6794.  Mayo 2020.</p>
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		<title>Los vikingos desvelan las evidencias genéticas más antiguas del virus de la viruela</title>
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		<pubDate>Fri, 31 Jul 2020 04:01:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedades respiratorias]]></category>
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		<category><![CDATA[virus]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace 40 años, la viruela se convirtió en la primera y, hasta ahora, única enfermedad en ser erradicada en todo el mundo. Sin embargo, su origen y evolución siguen sin estar claros. Un equipo internacional ha reconstruido el genoma del patógeno a partir de dientes y huesos humanos de la época vikinga, en el año 600 d.C. [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Hace 40 años, la viruela se convirtió en la primera y, hasta ahora, única enfermedad en ser erradicada en todo el mundo. Sin embargo, su origen y evolución siguen sin estar claros. Un equipo internacional ha reconstruido el genoma del patógeno a partir de dientes y huesos humanos de la época vikinga, en el año 600 d.C. La presencia del virus en esta fecha lo sitúa unos mil años antes de la evidencia más antigua que se tenía hasta el momento.<span id="more-86049"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-86051 size-thumbnail" title="Viruela: Enfermedad infecciosa y contagiosa, causada por un virus, que se caracteriza por provocar fiebre y por la aparición de ampollas de pus en la piel que al secarse quedan en forma de costras y al caer dejan cicatrices permanentes en la piel." src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2020/07/virus-de-la-viruela-150x144.jpg" alt="virus de la viruela" width="150" height="144" />Las marcas cutáneas observadas en la momia de Ramsés V, fallecido en el año 1 757 a.C., sugieren que el antiguo Egipto pudo ser una región donde ya circulaba el virus de la viruela (<em>Variola major virus o VARV</em>). Pero a pesar de estas observaciones y de los registros escritos, esta antigüedad no está aún demostrada.</p>
<p>Hasta ahora, la referencia genética más antigua de este virus databa del siglo XVII, época a la que pertenece una momia lituana de la que se aisló una secuencia genómica del virus. Sin embargo, tanto el origen como la evolución del virus, que solo en el siglo XX causó entre 300 y 500 millones de muertes en todo el mundo, siguen siendo un misterio.</p>
<p>Una nueva investigación, publicada ahora en la revista <a title="https://science.sciencemag.org/cgi/doi/10.1126/science.aaw8977" href="https://science.sciencemag.org/cgi/doi/10.1126/science.aaw8977" target="_blank"><em><strong>Science</strong></em></a>, aporta evidencias unos 1 000 años más antiguas de las que se tenían, gracias a la secuenciación del genoma del virus en 11 individuos que vivieron durante la edad vikinga (<em>entre los años 600 y 1 000</em>) al norte de Europa. El trabajo ha permitido, además, la reconstrucción casi completa del genoma del virus en cuatro de ellos a partir de dientes y huesos humanos.</p>
<p><strong>Las últimas cepas pandémicas del virus que circularon durante el siglo pasado difieren genéticamente de las que se han encontrado ahora en los vikingos</strong></p>
<p>“La viruela ya circulaba ampliamente en el año 600 en esa región y, por lo tanto, en el resto del continente. Esto refuta las afirmaciones de que el virus solo se introdujo y fue endémico después de la época medieval”, señala a SINC Martin Sikora, profesor en el <a href="https://globe.ku.dk/" target="_blank"><em>Instituto Globe</em></a> de la Universidad de Copenhague en Dinamarca y autor principal del estudio.</p>
<p>En el siglo XX, la enfermedad, <em>con una mortalidad de más del 30 %, </em> se convirtió en una de las más virulentas y devastadoras de la historia, pero fue la primera y única en ser eliminada en toda la población humana, según certificó la <a title="https://www.who.int/csr/disease/smallpox/en/" href="https://www.who.int/csr/disease/smallpox/en/" target="_blank"><em>Organización Mundial de la Salud</em> </a>(<a href="https://www.who.int/csr/disease/smallpox/en/" target="_blank"><em>OMS)</em></a> en 1980. Sin embargo, esas últimas cepas pandémicas que circularon durante el siglo pasado difieren genéticamente de las que se han encontrado ahora en los vikingos.</p>
<p><em>“El virus que circulaba durante la era vikinga era genéticamente bastante diferente de las últimas cepas pandémicas del siglo XX. Estas se dividieron hace unos 1 700 años y luego se extinguieron en algún momento después de la era vikinga”</em>, continúa Sikora.</p>
<p>Según Antonio Alcamí, investigador en el <a href="http://www.cbm.uam.es/es/" target="_blank"><em>Centro de Biología Molecular Severo Ochoa</em></a> del CSIC y la Universidad Autónoma de Madrid, que publica en la revista un artículo en perspectiva sobre esta investigación, la cepa que ha logrado ser secuenciada desapareció y no llegó hasta nuestros días. <em>“La que llegó fue otra</em>”, afirma a SINC.</p>
<p><strong>Reconstruyendo la evolución del virus</strong></p>
<p>Los linajes de VARV hallados en los vikingos representan un clado hermano diverso, ahora extinto, del virus de la viruela moderno. Este pudo haberse extendido al norte de Europa durante siglos antes de convertirse en la cepa altamente virulenta y mortal del siglo pasado. <em>“El virus causante de la viruela existió en una forma muy diferente, al menos genéticamente, durante un período de más de 400 años”</em>, apunta a SINC Terry Jones, investigador en el <a href="https://www.pathogenevolution.zoo.cam.ac.uk/" target="_blank"><em>Centro de la Evolución de Patógenos</em></a> del departamento de Zoología de la Universidad de Cambridge.</p>
<p>Los científicos asumen que el virus surgió en un animal, concretamente en un roedor, y que posiblemente pasó a través de un animal intermedio, como por ejemplo una vaca, al ser humano. <em>“No se sabe dónde sucedió esto ni cuándo. Puede que el virus se haya transmitido a los humanos muchas veces, sin una transmisión sostenida entre ellos. Ese es lo que sucede ahora con la viruela de los monos, como se observa en una docena de países en África central y occidental”</em>, recalca Jones.</p>
<p>El estudio permite hacer el seguimiento de los cambios genéticos que han ocurrido durante la evolución del virus, desde un ancestro común con las cepas animales más cercanas y después de la división de las cepas en la era vikinga. <em>“Esta información nos dice cómo el virus se ha adaptado a nivel molecular a los humanos durante su historia y, por tanto, también por qué pudo volverse tan virulento”</em>, subraya Sikora.</p>
<p><strong>Variola major </strong>virus no solo fue muy virulento, sino que perdió 29 genes respecto a un virus ancestral. Entre el año 600 y 1 000, sin embargo, el virus solo había perdido la mitad. Con este hallazgo se observa un <em>“fenómeno único”</em> en virología. <em>“El virus no solo ha mantenido su virulencia, sino que ha perdido muchoss genes. En el caso de los virus secuenciados ahora, estos han perdido la mitad de los genes, y esto sugiere que en ese momento el virus estaba a mitad de camino entre algo que tenía todos los genes y el virus del siglo XX”</em>, explica Alcamí.</p>
<p><strong>Lecciones aprendidas para el SARS-CoV-2</strong></p>
<p>Este estudio arroja ciertas similitudes con el SARS-CoV-2, el virus responsable de la pandemia actual. Las epidemias de enfermedades causadas por zoonosis animales han afectado a las poblaciones humanas mucho antes de lo que se pensaba. “<em>El brote actual de coronavirus es solo otro ejemplo de esto</em>”, señala a SINC Sikora.</p>
<p>Los virólogos han estado diciendo durante muchos años <em>“que debemos estar atentos a la posibilidad de zoonosis y que se debe invertir más en vigilancia”</em>, alerta el investigador</p>
<p>“Sabemos que existe una variedad de virus potencialmente peligrosos en animales con los que los humanos entran a menudo en contacto (roedores para la viruela, murciélagos para coronavirus; o animales intermedios). Los hallazgos actuales profundizan en la importancia de la vigilancia y la búsqueda de especies reservorio”, asevera Jones.</p>
<p>El investigador pone nuevamente de ejemplo la viruela del mono: “<em>Es claramente peligrosa, puede saltar a los humanos, ¡pero aún no sabemos de qué especie proviene!”</em>, lamenta. Sus hallazgos publicados ahora en <a title="https://science.sciencemag.org/cgi/doi/10.1126/science.abd1214" href="https://science.sciencemag.org/cgi/doi/10.1126/science.abd1214" target="_blank"><em><strong>Science</strong> </em></a>hacen hincapié en lo que los virólogos han estado diciendo durante muchos años; <em>“que debemos estar atentos a la posibilidad de zoonosis y que se debe invertir más en vigilancia”</em>, alerta el investigador.</p>
<p>Por otra parte, según Alcamí, cuando un virus salta de un animal al ser humano es muy común que sea muy virulento desde el primer momento, como se ha observado en otras enfermedades como el ébola o la COVID-19. <em>“Ocurre esto porque el patógeno no se ha acostumbrado al sistema inmunitario humano y no sabe gestionar la situación”,</em> cuenta.</p>
<p>Sin embargo, para el experto <em>“es la transmisión lo que dicta el futuro de un virus, más que la virulencia o la atenuación”</em>. En definitiva, partiendo del caso conocido del virus de la viruela, que no ha perdido su virulencia a lo largo de los años, el experto asegura que <strong>“no es seguro que un virus como el SARS-CoV-2 vaya a atenuarse. Es necesario estar atentos”</strong>, concluye.</p>
<p><a title="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Los-vikingos-desvelan-las-evidencias-geneticas-mas-antiguas-del-virus-de-la-viruela" href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Los-vikingos-desvelan-las-evidencias-geneticas-mas-antiguas-del-virus-de-la-viruela" target="_blank"><strong>julio30/2020 (SINC)</strong></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Referencias:</strong></p>
<ul>
<li>B. Mühlemann et al. “<a href="https://science.sciencemag.org/cgi/doi/10.1126/science.aaw8977" target="_blank"><em>Diverse variola virus (smallpox) strains were widespread in northern Europe in the Viking Age</em></a>” Science 23 de julio de 2020</li>
<li>A. Alcamí. “<a title="https://science.sciencemag.org/cgi/doi/10.1126/science.abd1214" href="https://science.sciencemag.org/cgi/doi/10.1126/science.abd1214" target="_blank"><em>Was smallpox a widespread mild disease?”</em></a> Science . 23 de julio de 2020</li>
</ul>
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		<title>Las personas que han heredado un gen neandertal son más sensibles al dolor</title>
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		<pubDate>Thu, 30 Jul 2020 04:05:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Anestesiología y reanimación]]></category>
		<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Bioquímica]]></category>
		<category><![CDATA[Biotecnología]]></category>
		<category><![CDATA[Fisiología]]></category>
		<category><![CDATA[Neurología]]></category>
		<category><![CDATA[dolor]]></category>
		<category><![CDATA[gen]]></category>
		<category><![CDATA[genoma]]></category>
		<category><![CDATA[Neandertal]]></category>
		<category><![CDATA[neurofisiología]]></category>
		<category><![CDATA[sistema nervioso]]></category>

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		<description><![CDATA[Investigadores de Alemania y Suecia han descubierto que los humanos modernos que tienen una variante genética neandertal para un canal de iones asociado al dolor, experimentan este con más fuerza, como si tuvieran ocho años más. Los neandertales y los humanos modernos han mezclado e intercambiado genes varias veces a lo largo de los milenios. Ahora [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Investigadores de Alemania y Suecia han descubierto que los humanos modernos que tienen una variante genética neandertal para un canal de iones asociado al dolor, experimentan este con más fuerza, como si tuvieran ocho años más.<span id="more-86038"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-86040 size-thumbnail" title="Los neandertales y los humanos modernos han mezclado e intercambiado genes varias veces a lo largo de los milenios. " src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2020/07/Neanderthals-150x100.jpg" alt="Neanderthals" width="150" height="100" />Los neandertales y los humanos modernos han mezclado e intercambiado genes varias veces a lo largo de los milenios. Ahora se ha descubierto que las personas que han heredado una variante genética para un canal de iones tienen un umbral de dolor más bajo, es decir, lo sienten antes.</p>
<p>El dolor está mediado por células nerviosas especializadas que se activan cuando algo potencialmente dañino afecta a varias partes del cuerpo. Estas células tienen un canal de iones de sodio especial que desempeña un papel clave en el inicio del impulso eléctrico que señaliza esa sensación y la envía al cerebro.</p>
<p>Un nuevo estudio de investigadores del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva (Alemania) y del Instituto Karolinska (Suecia) indica que las personas que han heredado la variante genética neandertal de este canal de iones experimentan más dolor. Los resultados del trabajo se han publicado en el último número de la revista <a title="https://www.sciencedaily.com/releases/2020/07/200723115900.htm" href="https://www.sciencedaily.com/releases/2020/07/200723115900.htm" target="_blank"><em><strong>Current Biology.</strong></em></a></p>
<p>Los autores han utilizado los datos de un gran estudio de población de Reino Unido y han descubierto que aquellas personas que tienen la variante neandertal del canal de iones experimentan más dolor.</p>
<p>En la actualidad, los científicos disponen de varios genomas neandertales de alta calidad con los que pueden identificar los cambios genéticos que estaban presentes en esa especie, investigar sus efectos fisiológicos y examinar sus consecuencias cuando se producen en los humanos actuales.</p>
<p>Al investigar un gen que conlleva tales cambios, el equipo liderado por el neurocientífico Hugo Zeberg encontró que algunas personas, especialmente de América Central y del Sur, pero también de Europa, han heredado una variante neandertal de un gen que codifica un canal de iones que inicia la sensación de dolor.</p>
<p>Los autores han utilizado para su trabajo los datos de un enorme estudio de población de Reino Unido y han descubierto que aquellas personas que tienen la variante neandertal del canal de iones experimentan más dolor. El factor más importante para la intensidad de dolor que la gente reporta es su edad. Pero llevar esta variante hace que se sienta más dolor, similar al que se experimentaría si se tuvieran ocho años más, dice Zeberg.</p>
<p><strong>Tres diferencias de aminoácidos </strong></p>
<p>Esta variante, explica el investigador, contiene tres diferencias de aminoácidos con respecto a la variante común <em>‘moderna’</em>. Mientras que las sustituciones de un solo aminoácido no afectan a la función del canal de iones, la variante neandertal completa que lleva estas tres sustituciones conduce a una mayor sensibilidad al dolor en las personas de hoy en día, destaca.</p>
<p>A nivel molecular, el canal de iones neandertal se activa más fácilmente, lo que podría explicar por qué las personas que lo han heredado tienen un umbral de dolor más bajo.</p>
<p>Es difícil decir si los neandertales experimentaban más dolor porque este se modula tanto en la médula espinal como en el cerebro, dice el coautor <a title="https://www.mpg.de/13894984/neandertal-genome-project" href="https://www.mpg.de/13894984/neandertal-genome-project" target="_blank"><em>Svante Pääbo</em></a>, considerado ‘<em>padr</em>e’ del genoma neandertal, «per<em>o nuestro trabajo muestra que su umbral para iniciar los impulsos de dolor era más bajo que en la mayoría de los humanos actuales».</em></p>
<div><a title="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Las-personas-que-han-heredado-un-gen-neandertal-son-mas-sensibles-al-dolor" href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Las-personas-que-han-heredado-un-gen-neandertal-son-mas-sensibles-al-dolor" target="_blank"><strong>julio 29/2020 (SINC)</strong></a></div>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Referencia Bibliográfica:</strong></p>
<p>Zeberg H., Dannemann M., Sahlholm K., Tsuo K., Maricic T., Wiebe V., W., Robinson H.P.C.,  Kelso J., Pääbo S.: <a title="https://www.sciencedaily.com/releases/2020/07/200723115900.htm" href="https://www.sciencedaily.com/releases/2020/07/200723115900.htm" target="_blank"><em>A Neanderthal Sodium Channel Increases Pain Sensitivity in Present-Day Humans</em></a>. Current Biology, 2020; DOI: 10.1016/j.cub.2020.06.045</p>
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		<title>El Homo erectus no era esbelto y ligero, sino compacto, achaparrado y robusto</title>
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		<pubDate>Mon, 13 Jul 2020 04:03:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Cambio climático]]></category>
		<category><![CDATA[Fisiología]]></category>
		<category><![CDATA[Paleontología]]></category>
		<category><![CDATA[fósiles]]></category>
		<category><![CDATA[Homo erectus]]></category>
		<category><![CDATA[Homo sapiens]]></category>
		<category><![CDATA[Neandertal]]></category>

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		<description><![CDATA[Un trabajo del CSIC y el Centro Nacional de Investigación de La Evolución Humana ha reconstruido en 3D el tórax del niño de Turkana, el esqueleto de Homo erectus más completo, datado en 1,5 millones de años. Este estudio revela que la forma estilizada del humano moderno, con tórax y pelvis estrecho, apareció más recientemente [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Un trabajo del CSIC y el Centro Nacional de Investigación de La Evolución Humana ha reconstruido en 3D el tórax del niño de Turkana, el esqueleto de <em>Homo erectus</em> más completo, datado en 1,5 millones de años. Este estudio revela que la forma estilizada del humano moderno, con tórax y pelvis estrecho, apareció más recientemente de lo que se pensaba.<span id="more-85573"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-69138 size-thumbnail" title="El Homo erectus no era esbelto y ligero, sino compacto, achaparrado y robusto." src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2018/08/evolucion-del-hombre-1-150x150.jpg" alt="evolucion-del-hombre-1" width="150" height="150" />Un estudio dirigido por investigadores españoles ha revelado que el <em>Homo erectus</em>, el primer ancestro humano que se extendió por el Viejo Mundo, desde África hasta el sureste asiático, y al que hasta ahora se consideraba esbelto y estilizado, en realidad era <em>compacto, achaparrado y robusto</em>.</p>
<p>Así lo revela un trabajo de paleoantropólogos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana (CENIEH), que han reconstruido en 3D la forma de la caja torácica del ejemplar de <em>Homo erectus</em> conocido como el niño de Turkana, un esqueleto juvenil de 1,5 millones de años hallado en Kenia en 1984.</p>
<p>El estudio, coliderado por Markus Bastir, del Museo Nacional de Ciencias Naturales MNCN-CSIC, y Daniel García Martínez, de CENIEH, se publica en la revista <a title="https://www.nature.com/articles/s41559-020-1240-4" href="https://www.nature.com/articles/s41559-020-1240-4" target="_blank"><strong><em>Nature Ecology and Evolution</em></strong></a>.</p>
<p>Sorprendentemente, el <em>niño de Turkana</em> tenía un tórax más profundo, más ancho y más corto que el de los humanos modernos, indica el investigador Markus Bastir.</p>
<p>Esto sugiere que el <em>H. erectus</em> tenía una construcción corporal más robusta de lo que se suponía, ya que hasta ahora se contemplaba la forma corporal de esta especie como esbelta o estilizada, lo que se asociaba con su habilidad para recorrer largas distancias, añade.</p>
<p>Reconstrucción del esqueleto del H.erectus juvenil de 1,5 millones de años hallado en Kenia. La caja torácica era más profunda, ancha y corta que en los humanos modernos, lo que sugiere una forma corporal más robusta y un volumen pulmonar mayor.</p>
<p>“Por lo tanto, parece que la forma esbelta del cuerpo humano moderno, con un tórax y una pelvis estrecha, evolucionó más recientemente de lo que se pensaba. En lugar de aparecer tan tempranamente como la aparición del <em>H. erectus</em>, hace unos dos millones de años, habría aparecido con nuestra especie, <em>Homo sapiens</em>”, explica García Martínez.</p>
<p><strong>Una gran capacidad pulmonar</strong></p>
<p>Los estudios sobre cómo este individuo <em>H. erectus caminaba y corría</em> se han limitado en gran medida a las piernas y la pelvis. Sin embargo, para la carrera de resistencia, sus capacidades respiratorias también habrían sido relevantes.</p>
<p>“Hasta ahora, este aspecto no se había investigado en detalle, ya que evaluar el movimiento del tórax y la capacidad respiratoria basándonos en fósiles de costillas y vértebras fragmentados es difícil con los métodos convencionales”, explica Bastir. “Ahora, gracias a la introducción de técnicas de imagen virtual y de reconstrucción cada vez más sofisticadas, este estudio finalmente ha sido posible”, añade.</p>
<p>“En esta investigación, se ha podido reconstruir la caja torácica virtual en 3D del <em>joven de Turkana</em>, y se ha podido predecir su forma torácica adulta”, detalla García Martínez.  “Además, la forma de su caja torácica se comparó con la de los humanos modernos y la de un <em>individuo neandertal</em>, para investigar el movimiento de su respiración mediante la animación virtual”, indica el investigador del CENIEH.</p>
<p><strong>La forma de su caja torácica se comparó con la de los humanos modernos y la de un individuo neandertal</strong></p>
<p>En este estudio también se aborda el hecho de que la forma de nuestro cuerpo moderno puede estar vinculada con una cinemática respiratoria optimizada para correr largas distancia, así como para otras actividades de resistencia.</p>
<p>“El <em>H. erectus</em> tal vez no era el corredor delgado y atlético de larga distancia que imaginamos”, apunta Bastir. “De hecho, esto es coherente con algunas estimaciones de peso corporal del <em>H. erectus,</em> que proponen que esta especie era más pesada de lo que se creía. Este ancestro icónico probablemente se parecía un poco menos a nosotros de lo que lo retratamos a lo largo de los años”.</p>
<p><strong>Una forma corporal adaptada al medio</strong></p>
<p>La evolución de la forma corporal humana refleja el modo en el que los ancestros del ser humano se adaptaron al medio ambiente en el que vivían. Los humanos modernos,<em> H. sapiens,</em> tienen un cuerpo relativamente alto y esbelto que contrasta con la forma corporal de los neandertales, más bajos y achaparrados.</p>
<p>Este ancestro icónico probablemente se parecía un poco menos a nosotros de lo que lo retratamos a lo largo de los años, dice Markus Bastir.</p>
<p>Los científicos han supuesto tradicionalmente que la forma corporal moderna se originó con los primeros representantes de<em> H. erectus</em> en el contexto de unos cambios climáticos relacionados con la recesión del bosque tropical africano, cerca de hace dos millones de años.</p>
<p>Los cuerpos modernos, altos y esbeltos, podrían ser evolutivamente ventajosos en el clima seco de sabana en el que África oriental comenzaba a convertirse. Esto es debido a que este cuerpo esbelto habría ayudado a evitar el sobrecalentamiento corporal, a la vez que habría servido para correr largas distancias sobre terreno abierto.</p>
<p>Según esta concepción, los fósiles atribuidos a <em>H. erectus</em> apuntaban hasta ahora a que esta especie ya tenía unas piernas más largas y unos brazos más cortos que sus antepasados <em>Australopithecus,</em> los cuales tenían una marcha bípeda bastante eficiente, pero que también poseían la habilidad de trepar a los árboles.</p>
<p>Algunas características de la modernidad que se observa actualmente en la especie humana, se podían ver en el <em>H. erectus juvenil</em> de 1.5 millones de años d<em>e Turkana</em> (Kenia), que es el fósil de <em>H. erectus</em> más completo hallado hasta la fecha. Ahora, este nuevo estudio matiza esta concepción, al mostrar que los Homo erectus tenían un cuerpo más compacto y robusto de lo que se había pensado.</p>
<p><a title=" https://www.agenciasinc.es/Noticias/El-Homo-erectus-no-era-esbelto-y-ligero-sino-compacto-achaparrado-y-robusto" href="//www.agenciasinc.es/Noticias/El-Homo-erectus-no-era-esbelto-y-ligero-sino-compacto-achaparrado-y-robusto" target="_blank"><strong> julio 12/2020(SINC)</strong></a></p>
<p><strong>Referencia:</strong></p>
<p>Bastir et al. “<a title="https://www.nature.com/articles/s41559-020-1240-4" href="https://www.nature.com/articles/s41559-020-1240-4" target="_blank"><em>Rib cage anatomy in Homo erectus suggests a recent evolutionary origin of modern human body shape</em></a>”. Nature Ecology and Evolution. DOI: 10.1038/s41559-020-1240-4</p>
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		<item>
		<title>Relacionan la autodomesticación humana y su evolución cerebral</title>
		<link>https://boletinaldia.sld.cu/aldia/2020/07/09/relacionan-la-autodomesticacion-humana-y-su-evolucion-cerebral/</link>
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		<pubDate>Thu, 09 Jul 2020 04:01:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Neurología]]></category>
		<category><![CDATA[Paleontología]]></category>
		<category><![CDATA[Psicología]]></category>
		<category><![CDATA[Sociología]]></category>
		<category><![CDATA[cerebro]]></category>
		<category><![CDATA[Homo sapiens]]></category>

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		<description><![CDATA[La autodomesticación propone que el ser humano ha sufrido, a lo largo de su evolución, un proceso de juvenilización para limitar la agresividad. Asimismo, la cognición viso espacial está relacionada con la evolución anatómica de las regiones parietales del cerebro.  Un nuevo estudio plantea si ambas características podrían haber tenido influencias recíprocas o mecanismos compartidos. Emiliano Bruner, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La autodomesticación propone que el ser humano ha sufrido, a lo largo de su evolución, un proceso de juvenilización para limitar la agresividad. Asimismo, la cognición viso espacial está relacionada con la evolución anatómica de las regiones parietales del cerebro. <span id="more-76064"></span></p>
<p>Un nuevo estudio plantea si ambas características podrían haber tenido influencias recíprocas o mecanismos compartidos.</p>
<p>Emiliano Bruner, paleoneurólogo del Centro Nacional de Investigación s<img class="alignleft wp-image-80226 size-thumbnail" title="Relacionan la autodomesticación humana y su evolución cerebral." src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2019/12/evolución-150x107.jpg" alt="evolución" width="150" height="107" />obre la Evolución Humana (CENIEH) acaba de publicar un artículo de opinión sobre la autodomesticación y la cognición visoespacial en el género humano, en el que se plantea si ambas características pueden haber tenido influencias recíprocas o mecanismos compartidos.</p>
<p>Por un lado, la hipótesis de autodomesticación propone que el ser humano ha sufrido, a lo largo de su evolución, un proceso de juvenilización para limitar la agresividad entre individuos y promover la cooperación en grandes grupos sociales.</p>
<p>Por otro lado, nuestra especie presenta una evolución anatómica de las regiones parietales del cerebro, involucradas en integración viso espacial, imaginación visual e integración entre cuerpo y ambiente.</p>
<p>Es de esperar entonces que estos dos aspectos hayan interactuado a lo largo de la evolución del género humano, y sobre todo en nuestra especie, Homo sapiens.</p>
<p>Ambos aspectos están involucrados en la capacidad tecnológica y en la complejidad social, dependen de los patrones de nuestras etapas vitales (adolescencia o longevidad), y se relacionan con cambios en los niveles de plasticidad cerebral.</p>
<p><strong>Cuerpos domesticados</strong></p>
<p>Una menor agresividad en una especie a menudo se obtiene reteniendo caracteres infantiles, y estos “cuerpos domesticados” presentan entonces una apariencia juvenil, son más sociales y más plásticos a nivel del comportamiento (exploración, curiosidad, creatividad).</p>
<p>“<em>El desarrollo de la corteza parietal influye en la capacidad de conectar el cuerpo con la tecnología, y aumenta en número de individuos con el que somos capaces de relacionarnos en el grupo social. Es de esperar entonces que estos dos aspectos hayan interactuado a lo largo de la evolución del género humano, y sobre todo en nuestra especie, Homo sapiens</em>”, explica Emiliano Bruner.</p>
<p>Este artículo titulado , <a title="| https://doi.org/10.3389/fpsyg.2019.01111" href="//doi.org/10.3389/fpsyg.2019.01111" target="_blank"><em>Body Cognition and Self-Domestication in Human Evolution</em></a><em>,</em> del que también es autor Ben Gleeson, de la Australian National University de Canberra (Australia), ha sido publicado en la revista <a title="https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fpsyg.2019.01111/fullhttps://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fpsyg.2019.01111/full" href="https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fpsyg.2019.01111/fullhttps://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fpsyg.2019.01111/full" target="_blank"><em>Frontiers in Psychology</em></a>,  en un volumen dedicado a autodomesticación y evolución humana.</p>
<p><a title="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Relacionan-la-autodomesticacion-humana-y-su-evolucion-cerebral" href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Relacionan-la-autodomesticacion-humana-y-su-evolucion-cerebral" target="_blank"><strong>julio 08/2020 (SINC)</strong></a></p>
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		<title>Hallan en el cerebro de un mono tití, una posible causa de la expansión de la neocórtex durante la evolución humana</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Jul 2020 04:03:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Bioquímica]]></category>
		<category><![CDATA[Fisiología]]></category>
		<category><![CDATA[Genética clínica]]></category>
		<category><![CDATA[Histología]]></category>
		<category><![CDATA[Neurología]]></category>
		<category><![CDATA[células madre]]></category>
		<category><![CDATA[denisovanos.]]></category>
		<category><![CDATA[desarrollo]]></category>
		<category><![CDATA[gen ARHGAP11B]]></category>
		<category><![CDATA[linaje evolutivo]]></category>
		<category><![CDATA[neandertales]]></category>

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		<description><![CDATA[La expansión del cerebro humano durante la evolución, específicamente del neocórtex, está vinculada a nuestras capacidades cognitivas, como el razonamiento y el lenguaje. Una nueva investigación ha encontrado en el cerebro de un tití la posible causa de la expansión del neocórtex durante la evolución humana, según publican en la revista Science. Se trata de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La expansión del cerebro humano durante la evolución, específicamente del neocórtex, está vinculada a nuestras <em>capacidades cognitivas, como el razonamiento y el lenguaje</em>. Una nueva investigación ha encontrado en el cerebro de un tití la posible causa de la expansión del neocórtex durante la evolución humana, según publican en la revista <a title="https://science.sciencemag.org/content/368/6498/1424" href="https://science.sciencemag.org/content/368/6498/1424" target="_blank"><em><strong>Science</strong></em></a>.<br />
<span id="more-85232"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-65271 size-thumbnail" title="Hallan en el cerebro de un mono tití una posible causa de la expansión de la neocórtex durante la evolución humana" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2018/03/genetica-y-cerebro-150x150.jpg" alt="genetica y cerebro" width="150" height="150" />Se trata de un <em>gen llamado ARHGAP11B</em> que solo se encuentra en humanos, que activa las células madre del cerebro para formar más células madre, un requisito previo para un cerebro más grande.</p>
<p>Estudios anteriores han demostrado que ARHGAP11B, cuando se expresa en ratones y hurones a niveles no fisiológicos altos, causa una neocorteza expandida, pero su relevancia para la evolución de los primates no ha sido clara.</p>
<p>Investigadores del Instituto Max Planck de Biología y Genética Celular Molecular (MPI-CBG), en Alemania, junto con colegas del Instituto Central de Animales Experimentales (CIEA) y la Universidad Keio en Tokio, en Japón, muestran ahora que este gen específico humano, cuando se expresa a niveles fisiológicos, causa un neocórtex agrandado en el mono tití común, un mono del Nuevo Mundo. Esto sugiere que el gen ARHGAP11B puede haber causado la expansión de neocórtex durante la evolución humana.</p>
<p>El neocórtex humano, la parte evolutivamente más joven de la corteza cerebral, es aproximadamente tres veces más grande que la de nuestros parientes más cercanos, los chimpancés, y su pliegue en arrugas aumentó durante la evolución para adaptarse al espacio restringido del cráneo.</p>
<p>Una pregunta clave para los científicos es cómo el neocórtex humano se hizo tan grande. En un estudio de 2015, el grupo de investigación de Wieland Huttner, director fundador de MPI-CBG, descubrió que bajo la influencia del gen ARHGAP11B específico para humanos, los embriones de ratón producían muchas más células progenitoras neurales e incluso podían sufrir el plegamiento de sus células normales. Los resultados sugirieron que el gen ARHGAP11B desempeña un papel clave en la expansión evolutiva de la neocorteza humana.</p>
<p>Este gen específico para humanos surgió a través de una duplicación parcial del gen ubicuo ARHGAP11A hace aproximadamente cinco millones de años a lo largo del linaje evolutivo que conducía a los neandertales, los denisovanos y los humanos actuales, y después de que este linaje se había segregado de aquel que conducía al chimpancé.</p>
<p>En un estudio de seguimiento en 2016, el grupo de investigación de Wieland Huttner descubrió una razón sorprendente por la cual la proteína ARHGAP11B contiene una secuencia de 47 aminoácidos que es específica del ser humano, no se encuentra en la proteína ARHGAP11A, y esencial para la capacidad de ARHGAP11B de aumentar células madre cerebrales.</p>
<p>Específicamente, una única sustitución de base C-a-G encontrada en el gen ARHGAP11B conduce a la pérdida de 55 nucleótidos del ARN mensajero ARHGAP11B, lo que provoca un cambio en el marco de lectura que resulta en el humano específico, secuencia de 47 aminoácidos funcionalmente crítica.</p>
<p>Esta sustitución de bases probablemente ocurrió mucho más tarde que cuando este gen surgió hace unos 5 millones de años, en cualquier momento entre hace 1,5 millones y 500 000 años. Tales mutaciones puntuales no son raras, pero en el caso de ARHGAP11B, sus ventajas de formar un cerebro más grande parecen haber influido inmediatamente en la evolución humana.</p>
<p>Sin embargo, hasta ahora no estaba claro si el gen ARHGAP11B específico para humanos también causaría una neocorteza agrandada en primates no humanos. Para investigar esto, los investigadores del grupo de Wieland Huttner se unieron con Erika Sasaki en el Instituto Central de Animales Experimentales (CIEA) en Kawasaki y Hideyuki Okano en la Universidad de Keio en Tokio, ambos ubicados en Japón, que fueron pioneros en el desarrollo de una tecnología para generar primates no humanos transgénicos.</p>
<p>Generaron titíes transgénicos comunes que expresaban el gen ARHGAP11B específico del ser humano, que normalmente no tienen, en el neocórtex en desarrollo. El primer autor del estudio, el postdoc Michael Heide, explica: De hecho, descubrimos que el neocórtex del cerebro del tití común estaba agrandada y la superficie del cerebro plegada. Su placa cortical también era más gruesa de lo normal. Además, pudimos ver un mayor número de progenitores basales de la glía radial en la zona subventricular externa y un mayor número de neuronas de la capa superior, el tipo de neurona que aumenta en la evolución de los primates.</p>
<p>Wieland Huttner, quien dirigió el estudio, agrega: Confinamos nuestros análisis a los fetos de tití, porque anticipamos que la expresión de este gen específico para humanos afectaría el desarrollo del neocórtex en el tití. A la luz de las posibles consecuencias imprevisibles con respecto al postnatal función cerebral, lo consideramos un requisito previo, y obligatorio desde un punto de vista ético, para determinar primero los efectos de ARHGAP11B en el desarrollo del neocórtex fetal de tití.</p>
<p>Los investigadores concluyen que estos resultados sugieren que el gen ARHGAP11B específico para humanos puede haber causado la expansión del neocórtex en el curso de la evolución humana.</p>
<p><strong>junio 29/2020 (Europa Press) -Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.</strong></p>
<p><strong>Referencia:</strong></p>
<p>Ehrenreich I.M. <a title="https://science.sciencemag.org/content/368/6498/1424" href="https://science.sciencemag.org/content/368/6498/1424" target="_blank">Evolution after genome duplication</a>. <em>Science </em> 26 Jun 2020. Vol. 368, Issue 6498, pp. 1424-1425. DOI: 10.1126/science.abc1796</p>
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		<title>Algunos animales pueden identificar el ritmo musical</title>
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		<pubDate>Wed, 27 May 2020 04:06:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Neurología]]></category>
		<category><![CDATA[Otorrinolaringología]]></category>
		<category><![CDATA[música]]></category>
		<category><![CDATA[raíces evolutivas]]></category>
		<category><![CDATA[ratas]]></category>
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		<category><![CDATA[ritmo musical]]></category>

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		<description><![CDATA[Un grupo de científicos ha explorado las bases biológicas de la música en roedores. Sus resultados muestran que los animales son capaces de reconocer el ritmo musical de una canción, por lo que sugieren que esta capacidad cognitiva debe tener unas raíces evolutivas muy profundas. Los motivos musicales de una canción surgen de la disposición [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Un grupo de científicos ha explorado las bases biológicas de la música en roedores. Sus resultados muestran que los animales son capaces de reconocer el ritmo musical de una canción, por lo que sugieren que esta capacidad cognitiva debe tener unas raíces evolutivas muy profundas.<span id="more-84168"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-84169 size-thumbnail" title="Algunos animales pueden identificar el ritmo musical." src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2020/05/rata-150x121.jpg" alt="rata" width="150" height="121" />Los motivos musicales de una canción surgen de la disposición temporal de tonos discretos. Estos tonos normalmente tienen pocos valores de duración y se organizan en grupos estructurados para crear patrones métricos.</p>
<p>“Todos identificamos el ritmo de una canción que conocemos independientemente de si hay cambios en el volumen, el instrumento o la velocidad con que se toca. Esto es así porque el ritmo se organiza a partir de jerarquías métricas fácilmente reconocibles en la música”, explica Alexandre Celma-Miralles, investigador del Centro de Cognición y Cerebro (CBC) y del Centro para la Música en el Cerebro del Departamento de Medicina Clínica de la Universidad de Aarhus (Dinamarca).</p>
<p>En el estudio, publicado en la revista <a href="https://doi.org/10.3758/s13423-020-01739-2" target="_blank"><em><strong>Psychonomic Bulletin &amp; Review</strong></em></a>, Celma-Miralles junto a Juan Manuel Toro, coordinador del <a title="https://www.upf.edu/web/lcc/e" href="https://www.upf.edu/web/lcc/e" target="_blank"><em>Grupo de Investigación Language and Comparative Cognition</em></a> (<a href="https://www.upf.edu/web/lcc/e" target="_blank"><em>LCC</em></a>), en el CBC de la Universidad Pompeu Fabra (UPF), exploraron las raíces evolutivas de la organización rítmica. La investigación forma parte de un proyecto común con la Fundación Bial sobre las bases biológicas de la música.</p>
<p>Los científicos muestran con esta investigación que la capacidad de detectar la estructura rítmica de una canción, mientras se ignoran los cambios en la superficie, también está presente en otras especies animales.</p>
<p><strong>Reconocer el ‘Cumpleaños feliz’</strong></p>
<p>Para demostrarlo, en la parte experimental del trabajo familiarizaron 40 roedores de la especie <em>Ratus norvegicus</em> con la segunda mitad de la canción Cumpleaños Feliz. Después, los investigadores presentaron a los sujetos dos versiones nuevas de la misma canción y analizaron la respuesta de las ratas a estos cambios.</p>
<p><strong>Las ratas identificaron la versión que mantenía el ritmo, pero no la versión que lo cambiaba</strong></p>
<p>“En una versión redujimos todas las notas de la canción a una sola nota, pero mantuvimos la estructura rítmica. En la otra versión, cambiamos la estructura rítmica, pero mantuvimos las notas”, afirman los autores.</p>
<p>Los investigadores observaron que las ratas identificaron la versión que mantenía el ritmo, pero no la versión que lo cambiaba (<em>independientemente de los cambios en las notas</em>). Esto demuestra que los animales eran sensibles al menos a algunas partes de la estructura rítmica de la melodía y podían identificar el ritmo de la canción.</p>
<p>Los resultados sugieren que los principios de organización rítmica que encontramos en la música pueden encontrarse en otros animales al igual que en humanos y que, por tanto, esta capacidad cognitiva debe tener unas raíces evolutivas muy profundas.</p>
<p><a title=" https://www.agenciasinc.es/Noticias/Algunos-animales-pueden-identificar-el-ritmo-musical" href="//www.agenciasinc.es/Noticias/Algunos-animales-pueden-identificar-el-ritmo-musical" target="_blank"><strong>mayo 26/2020 (SINC)</strong></a></p>
<p><strong>Referencia:</strong></p>
<p>Celma-Miralles A., Toro J.M.(2020), “<a title="https://doi.org/10.3758/s13423-020-01739-2" href="https://doi.org/10.3758/s13423-020-01739-2" target="_blank"><em>Non-human animals detect the rhythmic structure of a familiar tune</em></a>”, 14 de mayo, Psychonomic Bulletin &amp; Review https://doi.org/10.3758/s13423-020-01739-2</p>
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		<title>La circunferencia del cuello de los ancianos se asocia con su estado nutricional</title>
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		<pubDate>Mon, 09 Sep 2019 04:02:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Nutrición]]></category>
		<category><![CDATA[ancianos]]></category>
		<category><![CDATA[cuello]]></category>
		<category><![CDATA[desnutrición]]></category>
		<category><![CDATA[residencia]]></category>

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		<description><![CDATA[Investigadores del Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza han analizado la relación que existe entre el perímetro del cuello de las personas que viven en residencias de mayores y la probabilidad de desnutrición. Valores por debajo de 37,8 cm en varones y 35,2 cm en mujeres indican riesgo. Los profesionales que trabajan en las residencias [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Investigadores del Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza han analizado la relación que existe entre el perímetro del cuello de las personas que viven en residencias de mayores y la probabilidad de desnutrición. Valores por debajo de 37,8 cm en varones y 35,2 cm en mujeres indican riesgo.<span id="more-78132"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-78135" title="La circunferencia del cuello de los ancianos se asocia con su estado nutricional" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2019/09/residencia-de-ancianos-150x74.jpg" alt="residencia de ancianos" width="204" height="101" />Los profesionales que trabajan en las residencias geriátricas suelen detectar posibles casos de malnutrición midiendo algunas circunferencias corporales de los ancianos, como la del brazo o la pantorrilla. Ahora, un equipo de investigadores de Zaragoza ha encontrado otra parte del cuerpo que puede servir de referencia: el cuello.</p>
<p>Para realizar su estudio, los autores cruzaron los datos antropométricos de 352 personas mayores que residen en cinco residencias públicas de Zaragoza y con una edad media de 83 años, con sus resultados en un cuestionario llamado <a title="https://www.mna-elderly.com/forms/MNA_spanish.pdf" href="https://www.mna-elderly.com/forms/MNA_spanish.pdf" target="_blank"><em>Mini Nutritional Assessment</em></a> (<a title="https://www.mna-elderly.com/forms/MNA_spanish.pdf" href="https://www.mna-elderly.com/forms/MNA_spanish.pdf" target="_blank"><em>MNA</em></a>).</p>
<p>Esta herramienta de evaluación se usa habitualmente para identificar ancianos desnutridos o en riesgo de estarlo. El punto de corte para detectar riesgo de desnutrición en las personas mayores fue de 37,8 cm en varones y 35,2 cm en mujeres.</p>
<p>Después se aplicaron métodos estadísticos para encontrar la asociación entre estos dos parámetros, los resultados, publicados en la revista <a title="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/30913519" href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/30913519" target="_blank"><em>Nutrition</em></a>, confirman que la circunferencia del cuello (junto con la de la pantorrilla) presenta el mejor valor predictivo a la hora de diagnosticar el riesgo de malnutrición entre los residentes.</p>
<p>En nuestro trabajo, el punto de corte para detectar el riesgo de desnutrición fue de 37,8 cm en varones y 35,2 cm en mujeres, un límite a tener en cuenta por el personal de las residencias, apunta Beatriz Lardiés, investigadora del Hospital Universitario Miguel Servet y coautora del estudio.</p>
<p>Una vez que es detectado el riesgo de desnutrición (que este caso afectaba al 48,3 % de las mujeres y el 45,5 % de los hombres analizados) es necesario realizar una valoración nutricional completa y considerar otros parámetros clínicos y analíticos para comprobar si un enfermo realmente está desnutrido. En caso positivo, enseguida se pondrían en marcha las medidas necesarias para revertir esta situación.</p>
<p>El diagnóstico de desnutrición no puede hacerse con un único parámetro antropométrico, al igual que ocurre con el perímetro de la pantorrilla o la circunferencia del brazo, pero sí puede ayudar a identificarla, subraya Lardiés.</p>
<p><strong>Resultados extrapolables a colectivos similares</strong></p>
<p>La investigadora apunta que, como este estudio se ha realizado en residencias de ancianos, sus resultados pueden ser extrapolables a poblaciones de similares características, pero no podemos asegurar que los puntos de corte detectados sean válidos en otros grupos de población.</p>
<p>En cualquier caso, los autores concluyen que la antropometría es un método fácil y no invasivo para evaluar de forma rápida el estado nutricional de las personas mayores, un colectivo que no deja de crecer en todo el mundo.</p>
<p><strong>Referencia bibliográfica:</strong></p>
<p>Beatriz Lardiés-Sánchez, Jose M. Arbones-Mainar, Javier Perez-Nogueras, Antonio Serrano-Oliver, Elena Torres-Anoro, Alejandro Sanz-Paris. <a title="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/30913519" href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/30913519" target="_blank"><em>Neck circumference is associated with nutritional status in elderly nursing home residents</em></a>. <em>Nutrition</em>, 62: 153-157, junio 2019.</p>
<p><a title="https://www.agenciasinc.es/Noticias/La-circunferencia-del-cuello-de-los-ancianos-se-asocia-con-su-estado-nutricional   " href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/La-circunferencia-del-cuello-de-los-ancianos-se-asocia-con-su-estado-nutricional%20" target="_blank"><strong>setiembre 07/2019 (SINC)</strong></a></p>
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		<title>Estudiar el cerebro a partir de las huellas que arterias y venas dejan en el cráneo</title>
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		<pubDate>Sat, 31 Aug 2019 04:04:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Dra. María Elena Reyes González]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Neurología]]></category>
		<category><![CDATA[rasgos craneovasculares]]></category>

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		<description><![CDATA[Un artículo sobre la distribución de rasgos craneovasculares en humanos afirma que arterias y venas dejan sus huellas en los huesos del cráneo, trazas que pueden utilizarse en antropología, bioarqueología y paleontología para investigar el sistema sanguíneo en especies extintas o poblaciones del pasado. Los resultados sugieren que, en general, el tamaño o la forma [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Un artículo sobre la distribución de rasgos craneovasculares en humanos afirma que arterias y venas dejan sus huellas en los huesos del cráneo, trazas que pueden utilizarse en antropología, bioarqueología y paleontología para investigar el sistema sanguíneo en especies extintas o poblaciones del pasado.</p>
<p><span id="more-77955"></span></p>
<p><img class="alignleft wp-image-77957 size-thumbnail" title="Estudiar el cerebro a partir de las huellas que arterias y venas dejan en el cráneo." src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2019/08/cráneo-150x94.jpg" alt="cráneo" width="150" height="94" />Los resultados sugieren que, en general, el tamaño o la forma del cráneo no influyen en la distribución de estos vasos, con algunas excepciones, como los canales mastoideos, en la zona posterior del cráneo, que representan una importante vía adicional de flujo sanguíneo en los cráneos más grandes o más anchos.</p>
<p>Los autores han analizado también las diferencias sexuales y las asimetrías: así, los hombres presentan una mayor frecuencia de vías adicionales para el drenaje venoso en la nuca, rasgos con importancia clínica en numerosos tipos de enfermedades vasculares, así como en cirugía y en antropología forense.</p>
<p>La muestra utilizada en este estudio incluía dos poblaciones: una italiana y una checa. Ambas tienen el mismo tamaño craneal, pero diferentes proporciones de la bóveda, y ofrecen un rango de variación que permite averiguar cómo cambian estos rasgos vasculares en función de la forma del cráneo. Según los autores, el sistema vascular es crucial para la oxigenación del cerebro, pero también para su regulación térmica e incluso para su sujeción mecánica.</p>
<p><a title=" https://www.neurologia.com/noticia/7327/estudiar-el-cerebro-a-partir-de-las-huellas-que-arterias-y-venas-dejan-en-el-craneo" href="//www.neurologia.com/noticia/7327/estudiar-el-cerebro-a-partir-de-las-huellas-que-arterias-y-venas-dejan-en-el-craneo" target="_blank"><strong>agosto 30/2019 (neurologia.com)</strong></a></p>
<p><strong>Artículo de referencia:</strong></p>
<p>Eisová S, Písová H, Velemínsky P, Bruner E..: <a title="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/joa.13019" href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/joa.13019" target="_blank"><em>Normal craniovascular variation in two modern European adult populations</em></a>.  J Anat 2019. https://doi.org/10.1111/joa.13019</p>
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		<title>Las cerámicas prehistóricas reflejan la evolución del cerebro</title>
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		<pubDate>Sat, 23 Mar 2019 05:03:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Lic. Heidy Ramírez Vázquez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Neurología]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Cómo percibían el mundo nuestros antepasados hace 6000 años o incluso antes? Hasta ahora esta respuesta era esquiva. “No hay forma de hacer neuroarqueología basada en restos biológicos, ya que el cerebro humano es una estructura muy blanda de la que no quedan restos fósiles para su estudio”, explica Luis M. Martínez-Otero, investigador principal del laboratorio [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>¿Cómo percibían el mundo nuestros antepasados hace 6000 años o incluso antes? Hasta ahora esta respuesta era esquiva. “No hay forma de hacer neuroarqueología basada en restos biológicos, ya que el cerebro humano es una estructura muy blanda de la que no quedan restos fósiles para su estudio”, explica Luis M. Martínez-Otero, investigador principal del laboratorio de Analogía Visual del Instituto de Neurociencias UMH-CSIC en Alicante.<span id="more-74616"></span></p>
<p><a href="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2019/03/Las-ceramicas-prehistoricas-reflejan-la-evolucion-del-cerebro.jpg"><img class="alignleft wp-image-74687" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2019/03/Las-ceramicas-prehistoricas-reflejan-la-evolucion-del-cerebro-300x143.jpg" alt="Las-ceramicas-prehistoricas-reflejan-la-evolucion-del-cerebro" width="150" height="72" /></a>Sin embargo, sí es posible hacer un estudio neuroarqueológico a través de la mirada que nos suscitan los objetos que desde la prehistoria han llegado hasta nosotros, como las vasijas de cerámica, de las que existe un registro muy amplio. “Viendo los objetos de civilizaciones pasadas podemos inferir cómo interpretaban el mundo, y en definitiva, cómo pensaban”, explica Martínez-Otero.</p>
<p>Para llegar a esa conclusión investigadores del Instituto de Neurociencias UMH-CSIC, el Instituto de Ciencias del Patrimonio de Santiago de Compostela y la Universidad de Santiago han analizado piezas de cerámica que abarcan en total 4000 años de la prehistoria de Galicia, pertenecientes a diferentes estilos y sociedades.</p>
<p>Posteriormente, los científicos las han sometido a la mirada de 113 personas para analizar el recorrido que realizaban sus ojos al observar los diferentes patrones decorativos representados en estos objetos cerámicos prehistóricos. El número de personas participantes en el estudio es uno de los mayores en este tipo de investigaciones. El trabajo se ha publicado en la <a href="www.nature.com/articles/s41598-019-39661-w" target="_blank"><strong><em>Scientific Reports</em></strong></a>.</p>
<p>“Lo más llamativo de este trabajo fue darnos cuenta de que las sociedades con una estructura muy horizontal, más primitivas, organizadas en clanes familiares relacionados genéticamente, fabricaban piezas cerámicas que al mirarlas hoy promueven una visión muy horizontal, muy igualitaria”, explican Luis Martínez-Otero y Felipe Criado-Boado.</p>
<p>Sin embargo, cuando las sociedades crecen en tamaño y complejidad, pasando de centenares a miles de personas, se van jerarquizando y subdividiendo en clases sociales con clanes dominantes, y se construyen objetos que imponen una manera de mirar muy vertical. “Esta correlación entre estructura de la sociedad y la manera en que se producen objetos de uso corriente paralelamente está reorganizando también el cerebro de sus miembros”, señalan los investigadores.</p>
<p><strong>Cómo influye la decoración</strong></p>
<p>Además se comprobó que la mirada que suscitaba estas cerámicas a los participantes en el estudio no estaba determinada por la forma, sino por la decoración. “Cuando a una cerámica del periodo vertical, más moderno, le cambiamos la decoración por otra del periodo horizontal, imponían en los participantes una mirada horizontal, y viceversa. Esto significa que más allá de la forma y el uso que tuvieran, la manera en que decoraban nuestros ancestros estas vasijas imponía una forma de mirar consecuente con la estructura de la sociedad en la que vivían”, resalta Martínez-Otero.</p>
<p>“La prominencia visual de cada estilo cerámico produce una respuesta visual distinta. La cerámica prehistórica comprende una parte importante del mundo material que rodeaba a los individuos de esa época. Por eso un análisis de este tipo aporta resultados muy significativos”, añade Felipe Criado-Boado, del Instituto de Ciencias del Patrimonio de Santiago de Compostela.</p>
<p>Nuestro espacio personal y peripersonal está representado en nuestro cerebro por medio de circuitos neuronales o mapas. Estos circuitos determinan la manera en que nos relacionamos con las personas y los objetos que nos rodean. El uso y diseño de herramientas y otros objetos, como las vasijas del estudio, se incorporan de manera muy rápida a estos mapas neuronales pasando a formar parte de nuestro esquema corporal como si de una extensión del mismo se tratase.</p>
<p>“Nuestro estudio muestra que hay una interacción muy estrecha entre los cambios culturales y la plasticidad cerebral, lo que proporciona una nueva perspectiva sobre cómo el cerebro permite la transmisión de valores culturales, creencias y costumbres. Estos hallazgos abren una ventana para investigar cómo podrían ver el mundo personas que vivieron hace miles de años. Aunque no haya registro fósil del sistema nervioso de estas personas, podemos inferir su estructura mental a través de los objetos que construyeron. Investigando la forma en que miramos sus obras de arte, ya sea cerámica, como en este caso, o pinturas rupestres, podemos tener una idea bastante aproximada de cómo era su estructura social, cómo veían el mundo y cuál era su desarrollo cognitivo”, concluye Martínez-Otero.<br />
<a href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Las-ceramicas-prehistoricas-reflejan-la-evolucion-del-cerebro" target="_blank">marzo 22/2019 (agenciasinc.es)</a></p>
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		<title>La endogamia influyó en el ocaso de los neandertales</title>
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		<pubDate>Wed, 13 Feb 2019 05:48:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Lic. Heidy Ramírez Vázquez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Paleontología]]></category>
		<category><![CDATA[endogamia]]></category>
		<category><![CDATA[neandertales]]></category>

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		<description><![CDATA[Un análisis de los restos fósiles de los 13 neandertales recuperados en la cueva de El Sidrón, todo ellos miembros de una misma familia, indican que sufrieron un alto grado de endogamia. &#160; Investigadores dirigidos por Antonio Rosas, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), han detectado hasta 17 anomalías congénitas que pueden observarse en [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Un análisis de los restos fósiles de los 13 neandertales recuperados en la cueva de El Sidrón, todo ellos miembros de una misma familia, indican que sufrieron un alto grado de endogamia.<span id="more-73666"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2019/02/image_content_8919242_20171005185709.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-73684" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2019/02/image_content_8919242_20171005185709.jpg" alt="image_content_8919242_20171005185709" width="150" height="84" /></a>Investigadores dirigidos por Antonio Rosas, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), han detectado hasta 17 anomalías congénitas que pueden observarse en todo el esqueleto de estos humanos paleolíticos. Estas singularidades genéticas se han encontrado en la nariz, la mandíbula, las costillas, el pie y la muñeca, entre otras partes del cuerpo. El trabajo aparece publicado en el último número de <a href="https://www.nature.com/articles/s41598-019-38571-1" target="_blank"><strong><em>Scientific Reports</em></strong></a>.</p>
<p>&#8216;La extinción de los neandertales se produjo, probablemente, por una combinación de factores ecológicos y demográficos que incluye la interacción con los humanos modernos. En concreto, los neandertales vivieron en grupos pequeños y separados geográficamente entre sí, por lo que estaban prácticamente aislados. El resultado es que empezaron a cruzarse entre los miembros de una misma familia y, con el paso del tiempo, además, el grupo se fue reduciendo más aún y aumentó la endogamia. Esta endogamia, mantenida en el tiempo, pudo llevar a una importante disminución de la variabilidad biológica neandertal&#8217;, destaca Antonio Rosas.</p>
<p>El estudio del grupo familiar de El Sidrón compuesto por 13 individuos ha puesto de manifiesto hasta 17 anomalías congénitas distribuidas por todo el esqueleto. Todas ellas compartidas por varios miembros del grupo. El grupo lo componían siete adultos (cuatro mujeres y tres hombres), tres adolescentes y tres niños.</p>
<p>&#8216;Un ejemplo de ello es que al menos cuatro de los 13 neandertales de El Sidrón tenían una anomalía en el cierre del arco anterior o posterior de las vértebras cervicales. Otro caso llamativo es la presencia de anomalías de carácter congénito en el escafoides (uno de los huesos de la muñeca)&#8217;, detalla Luis Ríos, primer firmante del artículo, que trabaja con el Grupo de Paleoantropología del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC.</p>
<p>En algunos casos los investigadores solo han recuperado pequeños restos de huesos de alguno de los 13 neandertales, lo que impide estudiar todas las anomalías congénitas que pudieron tener cada uno de los neandertales de El Sidrón. Por este motivo, no es descartable que éstas y otras singularidades pudieran haberse repetido en más individuos del grupo asturiano.</p>
<p>&#8216;Estos hallazgos osteológicos son los primeros que apoyan el panorama general que emerge de la paleogenética neandertal. En este sentido, los estudios realizados en diversas muestras, incluyendo las de El Sidrón, indican unos niveles de endogamia elevados, mantenidos en el tiempo, y con un posible aumento en los últimos grupos neandertales que sobrevivieron&#8217;, apunta Ríos.</p>
<p>La información obtenida de los neandertales de El Sidrón concuerda con los estudios genéticos de los restos fósiles de otros neandertales europeos, como los de la cueva croata de Vindija y los de Altai, en Siberia. Según los resultados, en ambos casos también se produjo endogamia. En Altai, además, hubo consanguinidad, es decir, que hubo descendencia entre hermanastros.</p>
<p>Los fósiles de la cueva de El Sidrón, en Piloña (Asturias), representan la colección más completa y abundante de restos neandertales de la Península Ibérica. Durante los trabajos de excavación, realizados entre 2000 y 2013, se recuperaron más de 2500 restos óseos de al menos 13 individuos neandertales que vivieron allí hace aproximadamente 49 000 años.</p>
<p>El análisis de los restos óseos neandertales de El Sidrón ha permitido extraer numerosas conclusiones sobre la vida de estas comunidades humanas prehistóricas. Se han encontrado pruebas de que dividían el trabajo por sexos, que conocían el uso medicinal de determinadas plantas, que su dieta incluía setas, piñones y musgo y de que habrían practicado el canibalismo.<br />
<a title="https://www.europapress.es/ciencia/ruinas-y-fosiles/noticia-endogamia-influyo-ocaso-neandertales-20190208142540.html" href="https://www.europapress.es/ciencia/ruinas-y-fosiles/noticia-endogamia-influyo-ocaso-neandertales-20190208142540.html" target="_blank">febrero 12/2019 (Europa Press)</a></p>
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		<title>Hallan en China humano antiguo que presenta desarrollo dental similar al del «Homo sapiens»</title>
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		<pubDate>Fri, 25 Jan 2019 05:45:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Lic. Heidy Ramírez Vázquez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[desarrollo dental]]></category>

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		<description><![CDATA[Investigadores de seis países, entre ellos científicos del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) de Burgos, han encontrado por primera vez un humano antiguo -de hace entre 104 000 y 224 000 años- que presenta un desarrollo dental muy similar al del Homo sapiens o humano moderno. El estudio pone sobre la [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Investigadores de seis países, entre ellos científicos del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) de Burgos, han encontrado por primera vez un humano antiguo -de hace entre 104 000 y 224 000 años- que presenta un desarrollo dental muy similar al del <em>Homo sapiens</em> o humano moderno. <span id="more-73176"></span></p>
<div id="attachment_73177" style="width: 160px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2019/01/190043.jpg"><img class="wp-image-73177" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2019/01/190043-300x182.jpg" alt="190043" width="150" height="91" /></a><p class="wp-caption-text">Fósil del joven de Xujiayao/Song Xing, Academia China de Ciencias</p></div>
<p>El estudio pone sobre la mesa una interesante hipótesis: dos especies diferentes adquirieron de manera independiente y convergente el mismo patrón de crecimiento y desarrollo.</p>
<p>Así lo apunta a DiCYT el investigador del CENIEH José María Bermúdez de Castro, quien explica las implicaciones del importante hallazgo. “Hasta el momento, los miembros de <em>Homo sapiens</em> nos consideramos únicos, por el hecho de tener un desarrollo lento y complejo, que termina hacia los 18 años. Ningún primate vivo tiene los cuatro periodos de nuestro desarrollo: infancia, niñez, fase juvenil y adolescencia”. En cambio, este nuevo descubrimiento sugiere que “no somos tan únicos como habíamos pensado”.</p>
<p>A partir de un maxilar juvenil encontrado junto a restos de animales fósiles y herramientas en un yacimiento del valle de Nihewan, en el norte de China, los científicos comprobaron que el niño o niña al que perteneció este fósil -de aproximadamente 6,4 años de edad-, falleció con un desarrollo dental similar al que tendría un joven actual. “Es un dato sorprendente puesto que, de acuerdo a lo que sabíamos hasta el momento, los humanos del finales del Pleistoceno Medio tenían un desarrollo más acelerado que el nuestro”, señala.</p>
<p>El maxilar juvenil conserva siete dientes en diferentes etapas de su desarrollo. El equipo de investigadores estudió el estado de desarrollo relativo de este individuo, conocido como el joven de Xujiayao, respecto al de un humano moderno de la misma edad, una tarea que no fue nada fácil. Los científicos tuvieron que recurrir a técnicas muy complejas, como la gran Instalación del Sincrotrón de contraste de fase de Grenoble (Francia). También se emplearon otras herramientas como la microtomografía computarizada o micro-CT, y los resultados se apoyaron en trabajos previos realizados sobre otros fósiles.</p>
<div id="attachment_73179" style="width: 160px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2019/01/xing1HR.jpg"><img class="wp-image-73179" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2019/01/xing1HR-300x202.jpg" alt="xing1HR" width="150" height="101" /></a><p class="wp-caption-text">Incisivo y canino del joven de Xujiayao/Song Xing y Paul Tafforeau</p></div>
<p>“Los dientes conservan una serie de marcas de por vida que sirven como una especie de ‘reloj biológico’ y permiten saber con gran precisión el tiempo que han tardado en formarse coronas y raíces. Este tiempo está relativamente bien correlacionado con el desarrollo general del individuo. Tal es así, que si sabemos el tiempo de formación de los dientes fósiles podemos inferir mucho sobre la biología del desarrollo de las especies fósiles”, subraya el investigador del CENIEH.</p>
<p>Debbie Guatelli-Steinberg, coautora del estudio y profesora en la Universidad Estatal de Ohio, indica que el conocido como joven de Xujiayao “es el fósil más antiguo encontrado en el este de Asia que tiene un desarrollo dental comparable al de los humanos modernos», lo que puede sugerir que “estos humanos arcaicos tuvieron un desarrollo lento, como el de los humanos modernos, con un periodo prolongado de dependencia infantil».</p>
<p>«No sabemos exactamente dónde encaja este enigmático hominino de Asia oriental dentro de la evolución humana», afirma Song Xing, de la Academia China de Ciencias y autor principal del estudio. «Tiene algunas afinidades con parientes humanos arcaicos como los denisovanos y los neandertales con, como hemos encontrado, algunas características más modernas. Es un extraño mosaico», agrega.</p>
<p><b>Un gran trabajo colaborativo</b></p>
<p>En el estudio, que publica la <a href="http://advances.sciencemag.org/content/5/1/eaau0930" target="_blank"><strong><em>Science Advances</em></strong></a>, participan científicos de China, Francia, Estados Unidos, Reino Unido y Sudáfrica. El equipo de Bermúdez de Castro es colaborador habitual de los investigadores de Pekín. En 2013, viajaron a China por segunda vez para continuar con esta cooperación.</p>
<p>“Puesto que yo mismo he trabajado en este tema durante algún tiempo, advertí de las posibilidades del estudio de este fósil desde el punto de vista del desarrollo dental”, asegura Bermúdez de Castro, quien recuerda que los resultados no fueron convincentes en un primer intento por falta de medios técnicos.</p>
<p>Song Xing buscó alternativas como el uso de la gran instalación de Grenoble, el Sincrotrón. Después de obtener los datos en los dientes -que tuvieron que viajar desde Pekín hasta Francia-, el equipo del CENIEH colaboró en la interpretación de los resultados.</p>
<p>“Esta colaboración ‘de muchos ojos’ revisando los datos era necesaria. El trabajo ha tenido una historia compleja, porque sus conclusiones son rompedoras. No ha sido sencillo responder a las críticas de los revisores externos, que finalmente se han rendido ante las evidencias incontestables”, concluye Bermúdez de Castro.<br />
<a href="//www.dicyt.com/noticias/hallan-en-china-un-humano-antiguo-que-presenta-un-desarrollo-dental-muy-similar-al-del-homo-sapiens" target="_blank">enero 24/2019 (dicyt.com)</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<table class="NewsHelpBox" width="100%">
<tbody>
<tr>
<td rowspan="2" width="10"><img src="http://www.dicyt.com/img/spacer.gif" alt="" width="10" /></td>
<td class="NewsHelpBoxTitle" align="left" width="98%">Referencia</td>
</tr>
<tr>
<td class="NewsHelpBoxBody" align="left" width="98%">Xing, S. et al. (2019). First systematic assessment of dental growth and development in an archaic hominin (genus, Homo) from East Asia. <i>Science Advances</i> http://advances.sciencemag.org/content/5/1/eaau0930</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Siguiendo las huellas de la lepra desde la Edad Media en el noroeste de España</title>
		<link>https://boletinaldia.sld.cu/aldia/2018/12/27/siguiendo-las-huellas-de-la-lepra-desde-la-edad-media-en-el-noroeste-de-espana/</link>
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		<pubDate>Thu, 27 Dec 2018 05:59:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Lic. Heidy Ramírez Vázquez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Dermatología y venerología]]></category>
		<category><![CDATA[lepra]]></category>

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		<description><![CDATA[Una investigación del Área de Antropología Física de la Universidad de León y del Research Centre for Anthropology and Health (CIAS) de la Universidad de Coimbra, en colaboración con la Universidad de Évora, ha conseguido identificar un posible caso de lepra en un esqueleto exhumado de la necrópolis medieval de Barrejo, ubicada en Cordiñanes, perteneciente [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Una investigación del Área de Antropología Física de la Universidad de León y del Research Centre for Anthropology and Health (CIAS) de la Universidad de Coimbra, en colaboración con la Universidad de Évora, ha conseguido identificar un posible caso de lepra en un esqueleto exhumado de la necrópolis medieval de Barrejo, ubicada en Cordiñanes, perteneciente al valle de Valdeón, en la vertiente leonesa del Parque Nacional de Picos de Europa.<span id="more-72524"></span></p>
<p><a href="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2018/12/Leper-bell.gif"><img class="alignleft wp-image-72583" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2018/12/Leper-bell-300x299.gif" alt="Leper-bell" width="150" height="150" /></a>La lepra era una enfermedad común en Europa durante la Edad Media, según refleja la documentación histórica, pero apenas existen evidencias osteoarqueológicas, es decir, que se mantengan en el hueso como una huella de la enfermedad, de manera que éste sería el caso más antiguo de lepra del noroeste de la península ibérica.</p>
<p>“En principio, llama la atención que hubiera lepra en un valle tan aislado, pero hay que tener en cuenta que en realidad había mucha movilidad y mucho comercio con Cantabria y Asturias, donde la lepra era endémica en el siglo XIII, ya que se han documentado hasta 24 hospitales de leprosos en el Camino de Santiago a su paso por Asturias”, explica a DiCYT Laura González-Garrido, investigadora de la Universidad de León.</p>
<p>La necrópolis de Barrejo se excavó en los años 90 y se exhumaron 26 esqueletos datados entre los siglos XII y XIII que en la actualidad forman parte de la colección osteológica de la Universidad de León, OsteoULe. De todos ellos, solo se han encontrado evidencias de la enfermedad en un hombre que tendría aproximadamente 30 años en el momento de la muerte.</p>
<p>“Vemos las huellas que deja la lepra en la cara, en este caso se trata de lesiones iniciales, antes de que se desarrolle por completo la enfermedad, lo que lo diferencia de otros hallados en leproserías medievales de Dinamarca o Portugal”, señala la investigadora leonesa. “El enterramiento cristiano es equivalente al de los otros individuos de la necrópolis, aunque presentara una enfermedad tan estigmatizante como la lepra, sin embargo, no es infrecuente en poblaciones aisladas donde la convivencia con los enfermos era normal y rutinaria”, añade.</p>
<p>La importancia del hallazgo está, precisamente, en la escasez de casos de lepra en material osteoarqueológico. En toda España tan solo se han encontrado diez casos en un amplísimo periodo que va desde el siglo II al XVI; mientras que en Portugal se han registrado cuatro entre los siglos VII y XIX.</p>
<p><b>Las huellas de la lepra en los huesos<br />
</b><br />
“Hay que tener en cuenta que la lepra tarda en dejar huella en el hueso y que muchas veces se pueden pasar por alto algunas lesiones o se pueden confundir con otras enfermedades”, apunta la investigadora principal.</p>
<p>En este caso, “el individuo tenía afectado parte del maxilar, el paladar y la nariz, formando la llamada `facies leprosa´, sin lesiones aparentes en dedos de manos y pies”, destaca la investigadora, que desarrolla su tesis entre la Universidad de León y la de Coimbra en paleopatología bucal. “Esto nos lleva a creer en un diagnóstico de lepra en un estadio temprano”, comenta.</p>
<p>En la actualidad, se están realizando análisis de ADN de muestras de hueso en el Instituto de Ciencias Arqueológicas (INA) de la Universidad de Tubinga (Alemania) que confirmarían el diagnóstico de la enfermedad, para lo que se tendrían que encontrar restos de la bacteria <em>Mycobacterium leprae</em>, agente causante de la lepra. No obstante, el estudio de los huesos así parece indicarlo según los resultados que presentó Laura González-Garrido junto a las investigadoras portuguesas Célia Lopes y Sofia N. Wasterlain en el XIV Congreso Nacional e Internacional de Paleopatología de la Asociación Española de Paleopatología (AEP) y en la Conferencia interdisciplinar “Leprosy and the ‘Leper’ Reconsidered” organizada en la Universidad McGill en Montreal (Canadá).</p>
<p><b>Posible caso en León capital<br />
</b><br />
El mismo equipo de investigadoras está trabajando en otro posible caso de lepra en León capital, se trata de un cráneo femenino exhumado de la iglesia de San Salvador de Palat de Rey datado en el siglo XVI. Aunque ya han adelantado los primeros resultados en las VI Jornadas Portuguesas de Paleopatología, celebradas hace pocas semanas en la Universidad de Coimbra, aún se encuentra en estudio.</p>
<p>“Encontrar más evidencias arqueológicas como éstas puede ayudar a comprender mejor la historia de la lepra en la península ibérica, contribuyendo a reducir las discrepancias entre las evidencias históricas y paleopatológicas de esta enfermedad”, concluyen las autoras.<br />
<a href="http://www.dicyt.com/noticias/siguiendo-las-huellas-de-la-lepra-desde-la-edad-media-en-el-noroeste-de-espana" target="_blank">diciembre 26/2018 (dicyt.com)</a></p>
]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>La cuna de la humanidad se extiende a toda África</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Dec 2018 05:51:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Lic. Heidy Ramírez Vázquez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[primeros homínidos]]></category>
		<category><![CDATA[yacimientos de Ain Boucherit]]></category>

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		<description><![CDATA[Un equipo de científicos encabezado por Mohamed Sahnouni, arqueólogo del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), acaba de publicar en la revista Science un artículo que rompe con el paradigma de que la cuna de la humanidad se encuentra en África Oriental. El trabajo se ha basado en los restos arqueológicos hallados [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Un equipo de científicos encabezado por Mohamed Sahnouni, arqueólogo del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), acaba de publicar en la revista <em>Science</em> un artículo que rompe con el paradigma de que la cuna de la humanidad se encuentra en África Oriental.<span id="more-72129"></span></p>
<p>El trabajo se ha basado en los restos arqueológicos hallados en los yacimientos de la región de Ain Hanech (Argelia), los más antiguos que se conocen actualmente en el Norte de África.</p>
<p>Durante mucho tiempo, África oriental ha sido considerada el lugar de origen de los primeros homínidos y de la tecnología lítica, porque hasta ahora se sabía muy poco sobre las primeras ocupaciones y sus actividades al norte de continente. Dos décadas de investigaciones de campo y de laboratorio han demostrado que los primeros homínidos fabricaban herramientas líticas en África septentrional que son casi contemporáneas con los primeros utensilios de piedra conocidos en el África oriental, de hace 2,6 millones de años.</p>
<p>Se trata de artefactos y huesos de animales con marcas de corte de herramientas de piedra, con una cronología estimada en 2,4 y 1,9 millones de años, hallados en dos niveles del yacimientos de Ain Boucherit.</p>
<p>Los fósiles de animales como cerdos, caballos y elefantes, procedente de yacimientos muy antiguos, ha sido utilizados por el paleontólogo Jan Van Der Made, del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, para corroborar la edad derivada del paleomagnetismo obtenida por el geocronólogo del CENIEH Josep Parés, y de la resonancia paramagnética electrónica (RPE) llevada a cabo por Mathieu Duval, de la Universidad de Griffith.</p>
<p><strong>Más que carroñeros</strong></p>
<p>Los artefactos de Ain Boucherit se fabricaban con piedra caliza y sílex disponibles localmente e incluye cantos tallados como <em>choppers,</em> poliedros y subesferoides, así como herramientas de corte de bordes afilados utilizadas para el procesamiento de cadáveres de animales. Estos artefactos son típicos de la tecnología lítica olduvayense, conocida desde hace de 1,9 a 2,6 millones de años en África Oriental, aunque los de Ain Boucherit muestran sutiles variaciones.</p>
<p>“La industria lítica de Ain Boucherit, que es tecnológicamente similar a la de Gona y Olduvai, demuestra que nuestros antepasados se aventuraron en todos los rincones de África, no solo en su parte oriental. La evidencia de Argelia cambia la visión anterior de que África Oriental es la cuna de la humanidad. En realidad, toda África ha sido cuna de la humanidad”, afirma Mohamed Sahnouni, líder del proyecto Ain Hanech.</p>
<p>Ain Boucherit es uno de los pocos yacimientos arqueológicos de África que ha proporcionado pruebas de huesos con marcas de corte y percusión asociadas <em>in situ</em> con las herramientas líticas, que muestran inequívocamente que los homínidos ancestrales aprovechaban la carne y la médula ósea de los animales de todos los tamaños y las partes esqueléticas, lo que implicaba el despellejamiento, la evisceración y la descarnación de las extremidades superiores e intermedias.</p>
<p>Isabel Cáceres, tafónoma del IPHES, ha comentado al respecto que “el uso eficaz de herramientas líticas con cortes afilados en Ain Boucherit sugiere que nuestros antecesores no eran meros carroñeros. No está claro en este momento si cazaban o no, pero las pruebas demuestran claramente que estaban compitiendo de forma exitosa con los carnívoros y que gozaban del acceso prioritario a la carne de los animales”.</p>
<p>¿<strong>Quién ha fabricado estas herramientas?</strong></p>
<p>En este momento, la pregunta más importante es quién fabricó las herramientas de piedra descubiertas en Argelia. Todavía no se han encontrado restos de homínidos en el Norte de África que sean contemporáneos de los primeros artefactos líticos. De hecho, tampoco se ha documentado ningún homínido en asociación directa con las primeras herramientas líticas conocidas en el Este de África.</p>
<p>Sin embargo, un descubrimiento reciente en Etiopía ha puesto de manifiesto la presencia del primer <em>Homo</em> hace aproximadamente 2,8 millones de años, con mucha probabilidad el mejor candidato también para los materiales hallados tanto al este  como al norte del continente.</p>
<p>Durante mucho tiempo, los científicos creyeron que los homínidos y su cultura material se habían originado en el Gran Valle del Rift del África Oriental. Sorprendentemente, el primer homínido conocido datado en aproximadamente 7 millones de años, y el <em>Australopithecus bahrelghazali</em>, de hace 3,3 millones de años, han sido descubiertos en Chad, situado en el Sáhara, a 3000 km de las fosas tectónicas del este de África.</p>
<p>Como explica Sileshi Semaw, científico del CENIEH, que también ha participado en este artículo, “los homínidos contemporáneos de Lucy, de aproximadamente 3,2 millones de años, probablemente deambulaban por el Sáhara, y sus descendientes podrían haber sido los responsables de dejar los retos arqueológicos ahora descubiertos en Argelia, que son casi contemporáneos de los de África Oriental”.</p>
<p>“Las próximas investigaciones se centrarán en la búsqueda de fósiles de homínidos en los yacimientos cercanos del Mioceno y el Plio-Pleistoceno, en busca de los fabricantes de utensilios e incluso de herramientas líticas más antiguas”, concluye Sahnouni.<br />
<a href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/La-cuna-de-la-humanidad-se-extiende-a-toda-Africa" target="_blank">diciembre 9/2018 (agenciasinc.es)</a></p>
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		<title>Estudios de ADN antiguo revelan la compleja historia genética de las Américas</title>
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		<pubDate>Wed, 21 Nov 2018 05:04:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Lic. Heidy Ramírez Vázquez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Genética clínica]]></category>

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		<description><![CDATA[Un exhaustivo estudio de ADN antiguo procedente de diversos puntos de las Américas sugiere una población altamente compleja en los continentes americanos, que no podría explicarse con modelos o patrones de dispersión simples. El estudio publicado en Science incluyó genomas americanos antiguos obtenidos de yacimientos desde Alaska a la Patagonia. Hasta el momento, se había [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Un exhaustivo estudio de ADN antiguo procedente de diversos puntos de las Américas sugiere una población altamente compleja en los continentes americanos, que no podría explicarse con modelos o patrones de dispersión simples.<span id="more-71634"></span><br />
<a href="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2018/11/corteOK.jpg"><img class="alignleft wp-image-71681" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2018/11/corteOK-300x214.jpg" alt="corteOK" width="150" height="107" /></a>El estudio publicado en <a href="http://science.sciencemag.org/content/early/2018/11/07/science.aav2621" target="_blank"><strong><em>Science</em></strong></a> incluyó genomas americanos antiguos obtenidos de yacimientos desde Alaska a la Patagonia. Hasta el momento, se había prestado mucha atención a las migraciones al norte y sur de América, sin embargo, se había prestado poco interés a la expansión posterior a todo el continente americano.</p>
<p>Estudios genómicos anteriores habían sugerido que las primeras poblaciones estadounidenses se separaron de sus ancestros siberianos y asiáticos orientales hace casi 25 000 años y, posteriormente, se dividieron en distintas poblaciones de América del Norte y del Sur unos 10 000 años después.</p>
<p>Sin embargo, la expansión de los primeros estadounidenses sigue siendo un tema polémico y ha sido difícil de entender a partir del análisis de las poblaciones actuales. Víctor Moreno-Mayar, de la Universidad de Copenhague (Dinamarca) y sus colegas secuenciaron los genomas de 15 individuos americanos antiguos y seis de ellos tenían más de 10 000 años.</p>
<p>Los resultados revelan una imagen compleja de la expansión y diversificación de la población.<br />
Según Moreno-Mayar et al., los individuos se dispersaron rápidamente, aunque de manera desigual, a lo largo de las Américas, y se diversificaron en múltiples poblaciones, algunas de las cuales no se conocían antes de este análisis, y son solo visibles en el registro genético.</p>
<p>Curiosamente, los autores identificaron la presencia de una población del Pleistoceno Tardío (hace alrededor de 11.700 años) con ascendencia Australasia solo evidente en América del Sur, que no dejó rastros genéticos aparentes en América del Norte.</p>
<p>Además, los autores encuentran evidencia de una expansión poblacional mesoamericana más pequeña, evidente a través de una mezcla de material genético extendida geográficamente. Si bien los resultados del estudio llenan algunos vacíos en nuestra comprensión de los primeros americanos y revelan una historia compleja de la población, los autores señalan que es probable que sea aún más complicada, como demuestra la identificación de grupos desconocidos.</p>
<p><b>Prehistoria genética de los Andes<br />
</b><br />
Por otro lado, e un estudio separado publicado en <a href="http://advances.sciencemag.org/content/4/11/eaau4921" target="_blank"><strong><em>Science Advances</em> </strong></a>que se centra en la prehistoria genética de los Andes sudamericanos, John Lindo y sus colegas encontraron que la adaptación genética y cultural a los extremos de los entornos andinos de gran altitud, en los primeros pobladores de la región y en aquellos que soportaron encontrarse con los europeos, fue un proceso complejo, aunque relativamente rápido.</p>
<p>La evidencia arqueológica sugiere que la primera ocupación humana permanente de las tierras altas andinas comenzó más de 12 000 años.</p>
<p>Debido a la tensión de vivir a grandes alturas, las bajas temperaturas, el bajo nivel de oxígeno y la fuerte radiación UV, la investigación ha sugerido que las presiones selectivas sobre los genes humanos y los procesos sociales condujeron a adaptaciones biológicas y sociales únicas. Aun así, la genética de las poblaciones andinas de las tierras altas no se comprende bien.</p>
<p>Para explorar más a fondo la historia poblacional de estos pueblos, John Lindo y sus colegas compilaron genomas antiguos, derivados de restos arqueológicos que abarcan tres períodos culturales distintos que datan de 6800 a 1400 años años. Estas secuencias se compararon con otras de las poblaciones sudamericanas prehistóricas y modernas de las tierras bajas y altas, así como con las secuencias de los antiguos nativos americanos de lugares lejanos.</p>
<p>El análisis sugiere que las poblaciones permanentes de las tierras altas se establecieron en los Andes hace entre 9200 y los 8200 años, una fecha más reciente que la que se ha reportado en estudios que solo utilizan genomas modernos.</p>
<p>Sorprendentemente, dicen los autores, los rasgos genéticos modificados debido a los factores estresantes ambientales no incluían genes relacionados con la adaptación a la hipoxia. Más bien, fueron modificados los genes asociados con la sangre y el, un hallazgo que confirma las hipótesis previas de que los andinos nativos pueden haberse adaptado a grandes alturas mediante modificaciones cardiovasculares.</p>
<p>Además, los investigadores demostraron cómo el contacto con los europeos puede haber afectado a la genética andina en los últimos 500 años mediante la identificación de genes asociados directamente con la resistencia a enfermedades que probablemente trajeron los primeros europeos.<br />
<a href="//www.dicyt.com/noticias/sendos-estudios-de-adn-antiguo-revelan-la-compleja-historia-genetica-de-las-americas" target="_blank">noviembre 20/2018 (dicyt.com)</a></p>
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		<title>Reconstruyen en 3D la caja torácica de un neandertal</title>
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		<pubDate>Mon, 05 Nov 2018 05:59:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Lic. Heidy Ramírez Vázquez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Cambio climático]]></category>
		<category><![CDATA[Paleontología]]></category>
		<category><![CDATA[caja torácica]]></category>
		<category><![CDATA[Neandertal]]></category>

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		<description><![CDATA[Un equipo internacional de investigadores ha realizado la reconstrucción total en 3D de la caja torácica de un neandertal cuyo esqueleto era más completo de los hallados hasta la fecha. Los resultados del trabajo se publican en Nature Communications. El estudio, cuyo primer autor es Asier Gómez-Olivencia, de la Universidad del País Vasco, ha contado [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="single-post-body">
<p>Un equipo internacional de investigadores ha realizado la reconstrucción total en 3D de la caja torácica de un neandertal cuyo esqueleto era más completo de los hallados hasta la fecha. Los resultados del trabajo se publican en <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-018-06803-z" target="_blank"><strong><em>Nature Communications</em></strong></a>.</p>
<p><span id="more-71254"></span></p>
</div>
<div id="attachment_71255" style="width: 160px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2018/10/neandertales-kz0C-U601409259204nWC-624x385@RC.jpg.png"><img class="wp-image-71255" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2018/10/neandertales-kz0C-U601409259204nWC-624x385@RC.jpg-300x185.png" alt="" width="150" height="93" /></a><p class="wp-caption-text">Ideal.es</p></div>
<p>El estudio, cuyo primer autor es Asier Gómez-Olivencia, de la Universidad del País Vasco, ha contado también con la participación de la Universidad de Washington, así como otras de Israel y Estados Unidos. El equipo se centró en el tórax y realizó imágenes con TC de los fósiles de <em>Kebara 2</em>, el esqueleto de un varón de 60 000 años de edad. De esta forma se recreó un modelo de la caja torácica en 3D que poco tiene que ver con la imagen habitual del hombre de las cavernas encorvado y de pecho ancho y fuerte.</p>
<p>Las conclusiones del trabajo apuntan a un individuo erguido con una capacidad pulmonar mayor y una columna más rígida que la del ser humano actual.</p>
<p>“La forma del tórax es la clave para comprender cómo se movían los neandertales en su entorno puesto que nos informa sobre su forma de respirar y su equilibrio”, ha explicado Gómez-Olivencia. Además, la forma en que los neandertales se movían tendría un impacto directo en su capacidad de supervivencia y en los recursos disponibles. “Los neandertales son muy parecidos al humano moderno; pero su forma física es muy diferente. Comprender sus adaptaciones nos permite comprender mejor el camino de la evolución”, ha añadido Patricia Kramer, profesora de la Universidad de Washington y autora del trabajo.</p>
<div class="destacado-left">
<p><strong>Otras noticias relacionadas:</strong></p>
<p><a href="https://www.diariomedico.com/especialidades/genetica/hubo-hibridacion-entre-neandertales-y-sapiens.html">-Hubo hibridación entre neandertales y ‘sapiens’</a></p>
<p><a href="https://www.diariomedico.com/profesion/la-maduracion-vertebral-y-cerebral-diferencian-a-neandertales-y-humanos.html">-La maduración vertebral y cerebral diferencian a neandertales y humanos</a></p>
<p>–<a href="https://www.diariomedico.com/especialidades/los-neandertales-asturianos-se-medicaban.html">Los neandertales asturianos se medicaban</a></p>
<p>–<a href="https://www.diariomedico.com/profesion/neandertales-y-homo-sapiens-comparten-el-gen-encargado-del-lenguaje.html">Neandertales y ‘Homo sapiens’ comparten el gen encargado del lenguaje</a></p>
</div>
<p>Hace dos años el mismo equipo de investigación realizó la reconstrucción virtual de la columna vertebral de <em>Kebara 2</em>, como el primer paso en la actualización de las teorías de la biomecánica de los neandertales. El estudio, publicado en el libro <em>Human Paleontology and Prehistory</em>, reafirmaba la teoría de la postura erecta pero apuntaba a una columna más rígida que la de los humanos modernos.</p>
<p>Para realizar este modelo del tórax los investigadores utilizaron observaciones directas del esqueleto de  Kebara2, que se encuentra en la Universidad de Tel Aviv, y TC de las vértebras, de las costillas y de los huesos pélvicos con la ayuda de un software de 3D diseñado para uso científico. El equipo utilizó un análisis morfométrico para comparar las imágenes de los huesos del neandertal con imágenes de escáneres de hombres actuales. “En el proceso de reconstrucción era necesario cortar virtualmente y realinear algunas partes que mostraban deformación y recrear como en un espejo aquellas que no estaban bien preservadas para poder completar el tórax”. ha dicho Gómez-Olivencia.</p>
<p>La reconstrucción, al comparar con los hallazgos anteriores del equipo, muestra costillas que conectan con la columna vertebral hacia el interior, forzando a la cavidad torácica hacia el exterior permitiendo que la columna se incline hacia atras ligeramente, en una curva menor que la lumbar actual en la estructura humana. “Las diferencias entre el tórax del neandertal y el del humano actual son sorprendentes”, ha dicho Markus Bastir, investigador del Laboratorio del Antropología Virtual del Museo Nacional de Ciencias Naturales.</p>
<p><strong>Diafragma más grande y mayor capacidad pulmonar del neandertal</strong></p>
<p>“La columna del neandertal está localizada algo más centrada en el tórax, lo que les da más estabilidad. Además, el tórax es más ancho en la parte baja”, ha dicho Gómez-Olivencia. Esta forma de la caja torácia sugiere que los neandertales tenían un diafragma más grande y, por tanto, una mayor capacidad pulmonar.</p>
<div class="mceTemp">
<div id="attachment_146363" style="width: 163px" class="wp-caption alignleft"><img class=" link-lightgallery wp-image-146363" src="https://statics-diariomedico.uecdn.es/cms/2018/10/reconstruccion.jpg" alt="" width="153" height="86" /><p class="wp-caption-text">La reconstrucción virtual muestra como las costillas se unen a la columna vertebral hacia el interior, forzando una postura más erguida que la de los humanos modernos.</p></div>
<p class="wp-caption-text">
</div>
<p>“El tórax más amplio del neandertal y la orientación horizontal de las costillas sugiere que los nenandertales utilizaban su diafragma para respirar. Por el contrario los humanos modernos necesitan del diafragma y de la expansión de la caja torácica para respirar. Las nuevas tecnologías permiten obtener nueva información de los fósiles paracomprender a las especies extintas”, ha añadido Ella Been of Ono, del <a href="https://www.ono.ac.il/en/" target="_blank" rel="noopener">Ono Academic College</a>, en Israel.</p>
<p>Según Kramer los nuevos datos plantean nuevas preguntas que deberán ser investigadas: ¿Cómo respiraban los neandertales y qué necesidades físicas requerían unos pulmones más grandes? ¿Qué nos aporta para conocer cómo se movían y el entorno en el que vivían? ¿Algunos de estas características físicas les hizo adaptarse mejor o peor al cambio climático?</p>
<p><a href="https://www.diariomedico.com/salud/reconstruyen-en-3d-la-caja-toracica-de-un-neandertal.html" target="_blank">noviembre 4/2018 (diariomedico.com)</a></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Analizan el papel de los dedos del pie en la aparición del bipedismo</title>
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		<pubDate>Sat, 15 Sep 2018 05:15:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Lic. Heidy Ramírez Vázquez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Cambio climático]]></category>
		<category><![CDATA[locomoción bípeda]]></category>

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		<description><![CDATA[Un paso clave en la historia de la humanidad fue la aparición de la locomoción bípeda en nuestros ancestros. El bipedismo supuso grandes cambios tanto en la organización social como en el desarrollo de la cultura. Cuándo y cómo apareció la capacidad de desplazarse de forma habitual sobre las dos piernas es un tema que [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Un paso clave en la historia de la humanidad fue la aparición de la locomoción bípeda en nuestros ancestros. El bipedismo supuso grandes cambios tanto en la organización social como en el desarrollo de la cultura. Cuándo y cómo apareció la capacidad de desplazarse de forma habitual sobre las dos piernas es un tema que ha intrigado a los investigadores desde hace mucho tiempo.<span id="more-69874"></span></p>
<p><a href="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2018/09/450_1000.jpg"><img class="alignleft wp-image-69888" src="http://boletinaldia.sld.cu/aldia/files/2018/09/450_1000-300x190.jpg" alt="450_1000" width="150" height="95" /></a>El pie de los primates tiene la función de agarrar objetos y los huesos, las articulaciones y los tejidos blandos de esta extremidad evolucionaron para una máxima eficiencia de estas acciones. En este contexto, los humanos actuales somos bípedos obligados y hemos perdido, en gran medida, la capacidad prensil de los dedos de los pies que conservan el resto de primates.</p>
<p>Ahora, un equipo internacional de investigadores con la participación de Peter Fernandez, de la Universidad de Stony Brook (Estados Unidos) y Sergio Almécija, del Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont (Sabadell), se ha fijado en cómo cambió la anatomía los dedos de los pies en el género humano a lo largo del tiempo para facilitar el bipedismo.</p>
<p>Para ello, han comparado la estructura de las articulaciones entre el metatarso y las falanges (en la base de los dedos de los pies) de diferentes especies que van desde homininos fósiles a los humanos actuales, pasando por los grandes primates antropomorfos (orangutanes, gorilas y chimpancés) y también varias especies de monos.</p>
<p><strong>Adaptaciones en la estructura de los dedos de los pies</strong></p>
<p>El estudio, publicado en la <em><a href="https://doi.org/10.1073/pnas.1800818115" target="_blank"><strong>PNAS</strong></a>,</em> revela que <em>Ardipithecus ramidus</em> (el hominino bípedo más antiguo estudiado) ya muestra determinadas adaptaciones en la estructura de los dedos de los pies para facilitar el bipedismo. Estas adaptaciones consisten en que la articulación entre el metatarso y las falanges del pie están orientadas dorsalmente (hacia arriba), lo que facilita extensión de la articulación para propulsar el cuerpo durante la locomoción bípeda. En cambio, otros primates muestran articulaciones orientadas distalmente (hacia abajo) y facilitando la flexión, porque los utilizan para agarrar objetos o sujetarse a las ramas.</p>
<p>Estos cambios aparecieron hace más de 4 millones de años y se han conservado hasta los humanos actuales. Sin embargo, el estudio también revela que el dedo gordo del pie evolucionó mucho más tarde, con las primeras especies del género <em>Homo.</em> Esta característica sugiere que hasta la aparición de los humanos, hace unos 2.2 millones de años, nuestros ancestros aún conservaban cierta capacidad prensil con el dedo gordo del pie que nosotros ya hemos perdido.</p>
<p>Por qué apareció el bipedismo es un tema de debate recurrente entre la comunidad científica. El cambio climático que comenzó en África hace unos 7 millones de años y que provocó una disminución de la superficie arbórea y la aparición de las sabanas actuales habría favorecido el desarrollo de este sistema de desplazamiento. Al mismo tiempo, la liberación de las manos de la función locomotora habría permitido dedicar las extremidades superiores a otras funciones, como la elaboración de herramientas, destacan los investigadores.<br />
<a href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Analizan-el-papel-de-los-dedos-del-pie-en-la-aparicion-del-bipedismo" target="_blank">septiembre 14/2018 (agenciasinc.es)</a></p>
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