La pérdida de peso debido a cambios en la dieta puede mejorar el ciclo sueño-vigilia para personas con cualquier tipo de peso, según los resultados de un nuevo estudio.

Estudios anteriores han relacionado la obesidad con una somnolencia persistente, falta de energía durante el día, y escasa calidad del sueño, todo lo cual puede ser combatido con éxito con un tratamiento de pérdida de peso. Pero hasta ahora, los investigadores sabían poco sobre la relación entre el peso excesivo, los hábitos dietéticos inadecuados y las anomalías del ciclo sueño-vigilia.

Solo en Estados Unidos, casi 185 millones de adultos y 24 millones de niños tienen sobrepeso o son obesos. En Filadelfia, un porcentaje estimado en el 68 por ciento de adultos tiene estos problemas. Más allá de la función cognitiva disminuida, el sueño deficiente está asociado con una serie de problemas de salud crónicos, incluyendo la depresión, la obesidad y la hipertensión.

En la actual investigación, llevada a cabo por el equipo de Isaac Perron, de la Universidad de Pensilvania en Estados Unidos, se estudió la obesidad usando ratones con obesidad inducida por la dieta. La mitad de ellos fueron elegidos aleatoriamente para recibir comida normal, mientras que los otros fueron alimentados con una dieta alta en grasas (con un contenido de grasa tres veces superior al de la comida normal) durante ocho semanas. Al final de ese periodo, algunos de los ratones fueron transferidos a la otra dieta durante una semana, haciendo que los ratones que se habían alimentado de comida normal pasasen a ganar peso con la nueva dieta, mientras que los que habían sido alimentados con la dieta alta en grasa pasaran a perder peso con la nueva dieta. Los demás ratones no cambiaron de dieta.

Después de la novena semana, los ratones que mantenían la dieta rica en grasa pesaban un 30 por ciento más, dormían más de una hora adicional al día y sufrían una fragmentación superior de la vigilia (se quedaban dormidos más frecuentemente), en comparación con los ratones que eran mantenidos en la dieta normal. Los ratones de ambos grupos a los que se les cambió la dieta, sin embargo, tenían un peso corporal similar en la semana nueve, pero también perfiles sueño-vigilia completamente diferentes cuando se les comparaba entre sí.

La dieta seguida durante la última semana fue la clave para dar lugar a los efectos del sueño, independientemente del peso corporal inicial. Si tenemos sobrepeso y nos sentimos cansados a menudo, podríamos no necesitar perder todo el peso para mejorar el sueño; nos bastaría con empezar a perderlo para así aliviar nuestros problemas de sueño y trastornos de vigilia.
diciembre 25/2015 (Amazing)

diciembre 26, 2015 | Lic. Heidy Ramírez Vázquez | Filed under: Bienestar y Calidad de Vida, Nutrición | Etiquetas: , , , |

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