Un grupo de investigadores ha descubierto la evidencia de que independientemente de que una persona se sienta “llena”, el cuerpo está programado para recompensarse comiendo de más cuando es tentado con alimentos sabrosos.
Se ha identificado un vínculo fisiológico entre la indulgencia con la comida (“hambre hedonista”) mucho más allá del punto de la “necesidad” calórica y un aumento reactivo en los niveles de dos compuestos químicos: la grelina, una hormona producida en el estómago que ayuda a regular la recompensa y la motivación, y el 2-araquidonilglicerol (2-AG), relacionado con el apetito.

El estudio que aparece en Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism (doi: 10.1210/jc.2011-3018) y se focalizó en cinco mujeres y tres hombres sanos de 21 a 33 años de edad. Cada uno participó en dos pruebas de alimentación, con un intervalo de un mes. En ambas ocasiones, los participantes primero consumieron un desayuno de 300 kcal compuesto de un 77% de carbohidratos, 10% de proteínas y 13% de grasas. Tras cada comida, los participantes calificaron su nivel de hambre mientras esperaban que pasara una hora. En ese momento se les ofreció su comida favorita, la que desearían ingerir incluso después de sentirse llenos. Durante cinco minutos, solo se permitió a los participantes ver u oler su comida favorita.

La segunda prueba fue similar, excepto que esta vez se ofreció a los participantes algo menos apetitoso, pero que contenía los mismos nutrientes y energía que la comida preferida. El resultado fue que, a pesar de la sensación general de saciedad, los participantes manifestaron que su impulso y la cantidad que pensaban comer eran superiores ante su comida favorita.

Pruebas sanguíneas revelaron que cuando los participantes comían su alimento favorito, los niveles de grelina aumentaban significativamente y permanecían altos durante dos horas. En cambio, los niveles de grelina bajaban progresivamente tras comer el equivalente nutricional del artículo poco apetitoso. Los niveles de 2-AG se redujeron en ambos casos, pero siguieron siendo mucho más altos (durante dos horas) tras la exposición y el consumo del alimento favorito.

El estudio concluye que comprender los mecanismos fisiológicos que subyacen a esta conducta alimentaria podría arrojar cierta luz sobre la obesidad.
junio 15/2012 (Neurologia.com)

Nota: Los lectores del dominio *sld.cu acceden al texto completo a través de Hinari.

Palmiero Monteleone, Fabiana Piscitelli, Pasquale Scognamiglio, Alessio Maria Monteleone, Benedetta Canestrelli, Vincenzo Di Marzo.Hedonic Eating Is Associated with Increased Peripheral Levels of Ghrelin and the Endocannabinoid 2-Arachidonoyl-Glycerol in Healthy Humans: A Pilot Study.The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism mar 22, 2012 jc.2011-3018

junio 16, 2012 | Dra. María T. Oliva Roselló | Filed under: Fisiología | Etiquetas: , |

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