La mortalidad materna ha disminuido en todo el mundo, en particular, en los países en vías de desarrollo, donde se registran importantes progresos, indica un nuevo estudio divulgado en la revista médica The Lancet.
En el año 2000, la Asamblea de Naciones Unidas definió el objetivo de reducir las muertes maternas en un 75% para el año 2015. A cinco años de cumplirse el plazo se observa un avance global, aunque con notables diferencias entre unas naciones y otras, agrega el informe.
Al analizar el número de defunciones maternas en 181 estados entre 1980 y el 2008, los autores del trabajo determinaron que de 422 fallecidas por cada 100 mil nacimientos en un inicio, cayó a 251 en el último año revisado.
Los más avanzados en ese sentido son Egipto, Rumanía, India, Bangladesh y China. Este último pasó de una tasa de 165 en 1980, a 40 en el 2008. También se destacan Brasil, Guinea Ecuatorial, Etiopía, Somalia, Sudán, Vietnam, Filipinas y Laos.
De manera sorpresiva se registró un aumento de muertes maternas en naciones tan desarrolladas como Estados Unidos, donde la tasa aumentó de 12 por cada 100 mil partos en 1990, a 17 en el 2008, aunque en este caso los investigadores consideran que puede deberse a cambios en la manera de registrar las defunciones.
Por otra parte, los especialistas estipularon los factores que influyeron en el mejoramiento de este objetivo; entre los cuales destaca una menor tasa de fertilidad -de 3,7 en 1980, a 2,56 en el 2008- aumento de los ingresos per cápita, acceso a la sanidad.
Una mejor atención al parto, mayor cantidad de nacimientos asistidos por personal sanitario, educación de la población femenina, son otros factores positivos.
En cuanto a los que inciden de manera negativa, en primer lugar está la epidemia de VIH/sida. En ausencia del VIH, los progresos habrían sido mucho más extensos que los registrados, acota el documento.
La comunidad sanitaria global y los gobiernos de cada país tienen la responsabilidad de trabajar en este objetivo de desarrollo del milenio.
Se sabe que la inversión en maternidad sin riesgo no solo reducirá la mortalidad y la discapacidad materno-infantil, sino que también contribuirá a la mejor salud, calidad de vida y equidad para las mujeres, sus familias y las comunidades.
La muerte materna no es un hecho aislado, sino la culminación de un complejo proceso en el que intervienen múltiples factores y donde las causas, perfectamente identificadas, se establecen con claridad, señalan expertos.
Un acceso oportuno a las instituciones de salud, el mejoramiento de la cobertura de los servicios para el parto, adecuada atención prenatal, son algunas medidas que pueden prevenir la incalculable tragedia que viven tantas madres en el área.
Es por ello que para acelerar los avances sería necesario hacer más esfuerzos, invertir más en salud y en desarrollo comunitario, pero en especial en lograr que los servicios materno-infantiles o perinatales sean gratuitos.
Washington, mayo 13/2010 (PL)

mayo 14, 2010 | Lic. Aleida Figueroa Silverio | Filed under: Salud Pública | Etiquetas: |

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