Tener los dos padres obesos, especialmente la madre, aumentaría el riesgo de que un niño sea obeso. Un equipo de investigadores en Reino Unido halló en 7000 participantes -de 2 a 15 años- de un estudio nacional, que lo descendientes de padres obesos eran 12 veces más propensos a tener sobrepeso que los hijos de padres con peso normal, aun tras considerar los factores socioeconómicos -según los trabajos de los padres- y la etnia.
El peso de las madres concentró una asociación especialmente sólida con el peso infantil. Los resultados, publicados en la The American Journal of Clinical Nutrition, no son los primeros en su tipo ni en destacar el papel del peso materno. Pero lo distinto es que los autores del estudio nacional habían medido la altura y el peso de los padres, en lugar de confiar en sus dichos.
\»El principal aporte es que tuvimos medidas objetivas, lo que nos permitió confiar en la mayor solidez de la relación entre el peso de la madre y el padre con el del hijo”, dijo Jane Wardle, profesora de Psicología Clínica de Escuela Universitaria de Londres.
Los resultados surgen de datos de 4432 familias -en Reino Unido- que participaron en la encuesta anual de salud de 2001 al 2006. Una enfermera midió el peso y la altura de cada participante, y los autores clasificaron a los padres e hijos en grupos: peso normal, con sobrepeso, obesos y obesos mórbidos, según el índice de masa corporal.
En el 38% de las familias, por lo menos uno de los padres era obeso, mientras que el 8% de los niños tenía a ambos padres obesos. Sólo en el 14% de las familias, ambos padres tenían peso normal. La obesidad de los hijos fue poco frecuente (2%) en las familias que tenían a ambos padres con peso normal. Pero en las familias en las que ambos padres eran obesos, el 22% de los hijos era obeso; y en las que ambos padres eran obesos mórbidos, el 35% de los hijos era obeso.
El peso materno y paterno estuvo asociado con el riesgo de que los hijos fueran obesos. El 12% de los hijos de padres obesos era obeso, a diferencia del 4% de los hijos de padres con peso normal. El 14% de los hijos de madres obesas era obeso, comparado con el 3% de los hijos de madres con peso normal. Tras analizar de manera controlada los datos, la relación entre el peso materno y el peso de los hijos era más sólida que la relación entre el peso paterno y el peso de los hijos.
Se desconoce el motivo de ese resultado, pero la autora opinó que el peso y la alimentación maternos durante el embarazo influirían en el desarrollo fetal y estudios sugieren que hasta regularía el apetito futuro y el peso de un hijo. Además, las madres son las responsables de la alimentación de los hijos, señala el equipo de Wardle.
Los resultados destacan la importancia de intervenir precozmente para prevenir la \»transmisión intergeneracional\» de la obesidad. Para Wardle, los padres obesos deberían alentar la alimentación saludable y el ejercicio físico en el hogar, lo que incluye sus propios estilos de vida como modelo para sus hijos.

Nueva York, abril 22/2010 (Reuters Health)

abril 23, 2010 | Lic. Sandra Rodríguez García | Filed under: Enfermedades Nutricionales | Etiquetas: |

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