El síndrome de muerte súbita infantil se vincula a una insuficiente producción de serotonina, molécula clave para regular el sistema nervioso central, según un estudio publicado en The Journal of American Medical Association (JAMA). El cerebro de los bebés que mueren de este síndrome producen bajos niveles de serotonina, un químico que ayuda a transmitir mensajes entre las células cerebrales y desempeña un papel clave en la respiración, la frecuencia cardíaca y el sueño, indicaron los investigadores, cuyo estudio fue financiado por el Instituto Nacional de Salud (NIH) de Estados Unidos.
Los autores de este trabajo creen que un nivel insuficiente de serotonina puede reducir la capacidad de los recién nacidos para responder normalmente en caso de reducción de oxígeno o niveles altos de dióxido de carbono (CO2) acumulados en el vientre materno.
\»Sabemos desde hace tiempo que hacer dormir a los bebés boca arriba es la forma más eficaz de reducir el riesgo de muerte súbita\», dijo el doctor Alan Guttmacher, director del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano, que integra el NIH.
\»Este descubrimiento da indicios importantes sobre el origen biológico del síndrome y podría permitir desarrollar pruebas para identificar a los niños con mayor riesgo y desarrollar estrategias de prevención\», dijo el médico.
El síndrome de muerte súbita infantil, que afecta a los niños en el primer año de vida, es la tercera causa de mortalidad infantil en este grupo etario, y causó 2300 muertes en 2006 solo en Estados Unidos.
Tras una campaña lanzada en 1994 para que los padres hagan dormir a sus bebés boca arriba, la tasa de mortalidad por muerte súbita cardíaca se redujo en más de un 50%, pero este síndrome aún no se ha eliminado.
Para este estudio, los investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard (Massachusetts), dirigidos por la doctora Hannah Kinney, examinaron pequeñas muestras de cerebro de los 35 niños fallecidos de muerte súbita. Estas muestras fueron de la zona del cerebro que regulan la temperatura corporal, la respiración, la presión arterial y la frecuencia cardíaca.
Los investigadores determinaron que los niveles de serotonina fueron un 25% menores entre los recién nacidos víctimas del síndrome de muerte súbita.
La tasa de una enzima necesaria para que el cerebro produzca serotonina también fue un 22% menor en estos niños.

Fuente: Washington, febrero  3/2010 (AFP)

febrero 4, 2010 | Lic. Heidy Ramírez Vázquez | Filed under: Enfermedad Neonatal Congénita, Estadística, Pediatría | Etiquetas: , , , , |

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