Los niños que empiezan a nadar antes de los 2 años tendrían riesgo de desarrollar una infección pulmonar frecuente y hasta asma y alergias respiratorias en el futuro, según un nuevo estudio.Los datos, publicados en European Respiratory Journal, se suman a la evidencia de que la exposición al agua en piscinas con cloro afecta la salud respiratoria infantil, en especial si existen antecedentes familiares de asma o alergias respiratorias, como la rinitis alérgica estacional.
Los expertos siempre sospecharon de la calidad del agua en las piscinas, en especial las cubiertas. Cuando el cloro para desinfectar el agua se combina con el sudor, la saliva o la orina, se forman sustancias irritantes que, en el tiempo, pueden lesionar las vías aéreas.
Ahora, un equipo de investigadores en Bélgica halló que la natación infantil, en piscinas cubiertas o al aire libre, está asociada con un aumento del riesgo de desarrollar bronquiolitis.
Esta enfermedad es una infección de las vías aéreas pequeñas de los pulmones generalmente causada por el virus sincicial respiratorio, frecuente en los bebés.
En el estudio, los nadadores pequeños con esa infección tenían también alto riesgo de desarrollar asma o alergias respiratorias.
\»Eso sugiere que concurrir a piscinas con cloro puede aumentar el riesgo de desarrollar asma y alergias respiratorias al potenciar la sensibilidad de las vías aéreas no solo a los alergenos, sino también a los agentes infecciosos\», dijo el doctor Alfred Bernard, de la Universidad Católica de Louvain, en Bruselas.
Sin embargo, el especialista no aconsejó que los padres no lleven a sus hijos a las piscinas, porque es una forma \»placentera\» de que los niños hagan actividad física.
\»Pero (…) no deberían olvidar que los desinfectantes de cloro y sus derivados son irritantes poderosos para la piel y las vías aéreas\», agregó Bernard.
Por eso, sugirió a los padres no usar cloro en exceso en las piscinas del hogar y evitar las piscinas públicas.
El equipo de Bernard evaluó 430 niños pequeños en Bélgica y entrevistó a sus padres para averiguar los antecedentes clínicos de sus hijos, si nadaban y otros factores.
Los autores hallaron que el 36% de los pequeños expuestos a piscinas al aire libre o cubiertas antes de los 2 años ya habían tenido bronquiolitis, a diferencia del 24% del resto de los niños.
En aquellos pacientes que solo habían usado piscinas cubiertas más de 20 horas antes de los 2 años, el riesgo de sufrir bronquiolitis era 3,5 veces mayor que en los que nunca habían estado en una piscina con cloro a esa edad.
En tanto, los niños que habían pasado ese tiempo en una piscina al aire libre tenían el doble de riesgo de tener una infección pulmonar.
No hubo diferencias significativas en las tasas de asma y alergias entre los bebés nadadores y no nadadores. Pero al analizar exclusivamente al grupo que había tenido bronquiolitis, el equipo vio que solo los nadadores tenían más riesgo de desarrollar asma y alergias respiratorias.
El 15% de los bebés nadadores que había tenido la infección, más tarde desarrolló asma. Eso, a diferencia del 4% de los nadadores que no la habían sufrido. Los mismos números se registraron para la rinitis alérgica estacional.
Es \»muy probable\» que la irritación de las vías aéreas que producen los derivados del cloro aumente la vulnerabilidad de los bebés a la bronquiolitis. Por lo tanto, la infección y la exposición crónica al cloro \»interactuarían\» para elevar el riesgo infantil de desarrollar asma y alergias en el futuro.
European Respiratory Journal:
http://www.erj.ersjournals.com/

Nueva York, enero  27/2010 (Reuters Health)

febrero 1, 2010 | Lic. Heidy Ramírez Vázquez | Filed under: Enfermedades Respiratorias, Infecciones Bacterianas y Micosis, Pediatría | Etiquetas: , , , |

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