Los partos por cesárea en el mundo prácticamente se han duplicado entre 2000 y 2015, pasando del 12 al 21 por ciento de todos los nacimientos, un aumento anual de  3,7 por ciento.

parto por cesareaNo obstante, esta cirugía -que puede salvar la vida de la madre o del niño- todavía no es accesible para muchas mujeres en regiones de bajos ingresos.

Por ejemplo, en África subsahariana la tasa de cesáreas es 40 por ciento más baja que en América Latina y el Caribe. En general, en ese continente, las tasas de cesárea están por debajo de lo recomendado, que es de 10 a 15 por ciento de todos los nacimientos.

Sin embargo, en América Latina y el Caribe esta cirugía continúa siendo utilizada excesivamente. Pasó de 32,3 a 44,3 por ciento durante el periodo estudiado. En América Central y el sur de Asia las tasas se duplicaron entre 2010 y 2015.

Así lo revela un estudio basado en datos de 169 países recopilados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Unicef, y publicado en The Lancet este mes.
Los hallazgos se alinean con otros estudios sobre cesárea en países de ingresos bajos y medios. Uno de ellos, publicado el año pasado en Obstetrics & Gynecology, verificó que las tasas globales de cesárea aumentaron 150 por ciento en promedio en los últimos 25 años.

Según el nuevo estudio, de los 10 principales países con el mayor número de nacimientos con cesárea entre 2010 y 2015, siete son de América Latina y el Caribe: Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, República Dominicana y Venezuela.

“Brasil tiene la segunda tasa más alta de cesáreas en el mundo, después de República Dominicana”, confirma a SciDev.Net Fernando Barros, pediatra y epidemiólogo de la Universidad Católica de Pelotas, Rio Grande do Sul, uno de los autores del estudio.

Sostiene que cerca del 55 por ciento de los nacimientos en el país en 2015 fueron por medio de cesáreas, pero en algunos hospitales privados ese número llega a casi el 95 por ciento de todos los nacimientos.

“La proporción de partos por cesárea en Brasil está creciendo desde la década de 1970 y en 2009 excedió a los partos normales. Desde entonces, no ha sufrido una reducción significativa, a pesar de los intentos del gobierno federal y las agencias médicas de reducirla”, agrega.

Los altos niveles de cesárea en Brasil generalmente ocurren en mujeres con mayor nivel de educación. En la mayoría de casos se practica esta cirugía en mujeres con embarazos de bajo riesgo y que ya han tenido una cesárea.

Algunas de las razones por las que las mujeres solicitan cesáreas son por experiencias negativas anteriores de parto vaginal, miedo al dolor del parto o sus efectos, así como daño al piso pélvico.

“No hay duda de que los partos por cesárea mejoran la supervivencia de la madre y el recién nacido cuando surgen complicaciones, pero se debe usar solo cuando sea médicamente necesario”, recuerda Barros.

Él ha estado estudiando el aumento de la tasa de cesárea en Brasil durante largo tiempo. En un artículo publicado el pasado mes de agosto, cruzó el número de nacimientos en el país en 2015 con información sobre el tipo de parto, tiempo de gestación del niño y nivel educativo de la madre.

Observó un aumento en la proporción de bebés nacidos antes de su madurez biológica en los municipios con mayor incidencia de cesáreas.

Otros estudios han verificado que los bebés nacidos por cesárea tienen diferentes exposiciones hormonales, físicas y bacterianas durante el parto, lo que puede alterar su salud y aumentar el riesgo de alergias y asma, e incluso alterar sus bacterias en el intestino.

Heloísa Bettiol, pediatra de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo en Ribeirão Preto, coordina un estudio que acompaña a 2057 bebés nacidos en 1978 con el objetivo de evaluar la repercusión del tipo de parto en sus condiciones de vida a largo plazo.

“Constatamos que los adultos nacidos por cesárea tienen un mayor riesgo de obesidad en la edad adulta”, señala a SciDev.Net. “La tasa de obesidad en adultos nacidos por cesárea fue del 15,2 por ciento y de 10,4 por ciento en los nacidos por parto vaginal”, afirma.

Su hipótesis es que cuando el recién nacido pasa por el canal vaginal, recibe su primera inoculación microbiana, que se refuerza aún más durante la lactancia.

“La cesárea interferiría en la composición macrobiótica intestinal del recién nacido, lo que podría afectar tanto su función inmunológica como sus patrones metabólicos”, señala Bettiol.

Subraya que se necesitan intervenciones clínicas para reducir las cesáreas y que “el gobierno debe advertir a las mujeres y las familias que esta cirugía debe usarse solo cuando sea médicamente necesaria”.

El estudio coordinado por Heloísa Bettiol cuenta con el apoyo de FAPESP, donante de SciDev.Net.
noviembre 5/2018 (scidev.net)

noviembre 6, 2018 | Lic. Heidy Ramírez Vázquez | Filed under: Ginecología y Obstetricia, Salud materno-infantil | Etiquetas: , |

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