El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha estudiado la expansión de la ‘peste negra’ medieval para comprobar si el patrón se mantiene en la actualidad y poder identificar con mayor facilidad los puntos de riesgo.

Yersinia pestisEl CSIC ha llevado a cabo un estudio, tomando como modelo las pautas de expansión de la ‘peste negra’, en el que ha confirmado que las ciudades más centrales en la red comercial son las que más sufrieron los efectos de la pandemia. Los resultados han sido publicados en la revista Scientific Reports y han recogido datos de 2084 puntos de conexión, tanto comerciales como de peregrinación, entre 1311 asentamientos medievales de Europa, Asia y Norte de África. Una de las principales conclusiones ha sido que los núcleos de poblaciones más conectados con otros núcleos vía comercio, turismo y peregrinación, entre otros factores, sufren más las epidemias.

La llamada ‘peste negra’ arrasó Europa a mediados del siglo XIV y acabó con la vida de cerca de sesenta millones de personas (entre el 30 y el 50 por ciento de la población europea). La epidemia se inició en Asia Central, llegó hasta Occidente a través de la Ruta de la Seda y en 1343 a la antigua ciudad de Caffa (actual Feodosia), en la península de Crimea, a las puertas de Europa. Desde ahí, se abrió paso por todo el continente y llegó a casi todas las poblaciones siguiendo las principales rutas comerciales y las vías de peregrinación.

Con esa información, los investigadores han determinado empíricamente el efecto de la conectividad y centralidad de esas ciudades en la tasa de mortalidad a causa de la ‘peste negra’ y simularon matemáticamente la frecuencia con que la enfermedad llegaba a las ciudades como consecuencia de su disposición dentro de la red.

“La peste negra es una pandemia que tuvo lugar en un momento de la historia donde las comunicaciones eran frecuentes, lo que permite el análisis de redes. Esta ventaja tiene asociada, sin embargo, la desventaja de no disponer de fuentes rigurosas sobre mortalidad”, ha añadido el investigador del CSIC Miguel Verdú.

“Hemos descubierto que las ciudades con una posición más central dentro de la red y las más conectadas eran más vulnerables a las enfermedades y sufrieron la plaga con mayor severidad. Además, también eran más propensas a que los brotes se repitiesen por causas externas”, ha explicado el investigador del CSIC José María Gómez, de la Estación Experimental de Zonas Áridas; “las ciudades situadas en regiones con mayor densidad de población dentro de la red se vieron más afectadas por la enfermedad que aquellas que se encontraban en zonas menos pobladas”.

Según sus autores, este estudio proporciona un método sencillo para identificar los lugares de riesgo en las redes epidémicas. Concentrar los esfuerzos en aquellos nodos más vulnerables podría ahorrar tiempo y recursos, así como mejorar la gestión del control de plagas mortales. “Vivimos en una época en la que las redes de transporte y la vulnerabilidad de los nodos pueden determinarse de forma más exacta. Es vital comprobar si el patrón encontrado en este estudio para las redes medievales se mantiene en la actualidad”, ha concluido Verdú.
marzo 10/2017 (diariomedico.com)

marzo 11, 2017 | Lic. Heidy Ramírez Vázquez | Filed under: Enfermedades infecciosas, Enfermedades transmisibles, Epidemiología | Etiquetas: , |

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