Un elevado nivel de aprendizaje y la reducción de la ansiedad son factores desencadenantes del contacto con una bacteria, demuestra un ensayo de la farmacología experimental en ratones.
Científicos del Instituto estadounidense The Sage Colleges comprobaron cómo esos animales de laboratorio, en contacto con la Mycobacterium vaccae, mejoraron la capacidad para aprender nuevas tareas y elevaron sus niveles de serotonina, un neurotrasmisor asociado al estado de ánimo.
Es probable que las personas respiren esta bacteria cuando pasan algún tiempo en contacto con la naturaleza, señaló Dorothy Matthews, del instituto The Sage Colleges, quien dirigió el estudio.
Para llegar a estas conclusiones, los expertos realizaron experimentos con dos grupos de ratones, uno de los cuales ingirió la bacteria viva y el otro no tuvo acceso al patógeno. El ensayo consistió en medir la capacidad de estos roedores para trasladarse por un laberinto.
Los roedores alimentados con Mycobacterium vaccae navegaron por el laberinto dos veces más rápido y con menos ansiedad que los ratones del otro grupo. Los resultados predicen una relación entre los microbios y la función cerebral. De hecho esto tiene sentido por la manera en que evolucionamos los humanos, con una directa interacción con la naturaleza, añadió Matthews.

Washington, mayo 27/2010 (PL)

mayo 29, 2010 | Lic. Sandra Rodríguez García | Filed under: Neurología | Etiquetas: , |

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